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lunes, 28 de mayo de 2018

Investigador de Lagartos Vol. 4

Así pues, me despido con este último post. Creo que las palabras sobran ahora, el final se acerca y la tristeza es protagonista. Por si no nos volvemos a ver: buenos días, buenas tardes y buenas noches.




Un momento, un momento. Para que entendáis cómo he llegado a esta situación, copiando una cita de Jim Carrey en “El Show de Truman”, debería retroceder algunos meses atrás.

La primera vez que escribí en este blog, comenté cierto artículo sobre un fósil de hace 110 millones de años, donde quedaba constancia de un lagarto que podía correr de forma bípeda, seguramente como medio de huida. Personalmente el artículo me pareció bastante interesante, lo cual no supe trasmitir del todo en mi post, quedándose un poco largo. Con ello, se me abría un inmenso mundo de posibilidades para los siguientes artículos: la evolución del bipedismo en diferentes especies, un tema bastante amplio. Si mi yo del futuro hubiese sabido que eso no iba a pasar, quizá el post sería otro.

Lizars ran bipedally 110 million years ago

La decepción llegó con el segundo artículo. Nada encontré sobre sobre el bipedalismo o algo similar de 2018, nada. Así que debí cambiar un tanto el enfoque. Allí encontré la nueva senda: un lagarto pérmico que ya podía desprenderse de su cola para huir de los depredadores. La verdad que éste fue duro. Más largo que el anterior y con interminables descripciones sobre vértebras, hice alarde de mi capacidad de síntesis y publiqué una pequeña entrada. Je, no, como era de esperar, el post me quedó bastante largo y difícil de entender (procuraré arreglarlo algún día). Así enfilaba mi nuevo planteamiento: “Sistemas antidepredatorios en lagartos fósiles”. Suena bien, ¿verdad?

Caudal autotomy as anti-predatory behaviour in Paleozoic reptiles

Sonaba maravillosamente bien, incluso era interesante. Sólo me quedaba poner el punto y final con un artículo relacionado con los dos anteriores; sería cerrar un triángulo perfecto alrededor de ese tema. Qué desdicha la mía al ver que nada había. Así entré en una búsqueda desesperada por algo con una mínima relación con mis temas anteriores. Encontré lo que sería, para mí, mi mejor artículo en el blog, el más corto, más ameno, y más entendible aunque, eso sí, con una asociación un tanto débil con mis dos primeros posts: Una mandíbula de un lagarto triásico mostraba la mordida más potente de aquellos tiempos. Me las ingenié para relacionarlo y el resultado me pareció relativamente bueno.

A tiny Triassic saurian from Connecticut and the early evolution of the diapsid feeding apparatus

Ahora, habiéndome desviado irremediablemente del bipedalismo inicial, reconozco que este trabajo ha sido bastante interesante en muchos aspectos. He adquirido nueva información, ya sea de mis propios artículos o de los ajenos; he puesto a prueba mi capacidad de síntesis, la cual me ha decepcionado (tendremos que trabajar más); he mejorado mi oxidado inglés, etc, etc.

Además, he dado voz a unos pequeños seres marginados bajo la hegemonía de los dinosaurios. Me explico. Cuando se habla (a un nivel de 1º de carrera y anteriores cursos) de tiempos pasados se tienen tres visiones: la Tierra como una gran masa de lava, las gigantes criaturas que llamamos dinosaurios (de hecho, el nombre “lagarto terrible” no da mucho trabajo a la imaginación) y los mamuts. Seguramente por ser lo más atractivo para los muggles (los no biólogos o geólogos) es lo más conocido, y margina a unas cantidades inmensas de especies. Por eso, con estos artículos, abro una puerta de conocimiento a estos pequeños seres con habilidades asombrosas (qué bonita me ha quedado la frase).

Así pues, me despido con este último post. Creo que las palabras sobran ahora, el final se acerca y la tristeza es protagonista. Por si no nos volvemos a ver: buenos días, buenas tardes y buenas noches.


domingo, 25 de febrero de 2018

100 metros lisos, modalidad: lagartos

El apuesto Lagarto Juancho de los años 60, el sheriff Rango o Louis el trompetista, son algunos de los individuos más famosos de reptiles con capacidad de desplazamiento bípedo. De hecho, ninguno de ellos caminaba a cuatro patas. Si no, uno no podría colocarse el sombrero, otro no podría disparar su revólver, y el problema de Louis sería evidente.
Obviamente, esos grandes personajes son fruto de la imaginación de algún artista, con el fin de entretener. Sin embargo, sí existen en la naturaleza algunos lagartos que, esta vez fruto de la evolución, son capaces de perseguir sus sueños al igual que los anteriores, corriendo de forma bípeda. No se conoce exactamente cuándo se puso de moda esta capacidad entre los lagartos, pero sí sabemos que en Corea del Sur, hace 110 millones de años, ya corrían a dos patas, aunque fuese para salvar sus vidas.

La locomoción de un lagarto está muy influenciada por la forma, la longitud de su cuerpo y los diferentes hábitats (Rocha-Barbosa et al., 2008). Se han reconocido cuatro formas de andar: una marcha cuadrúpeda a baja velocidad, una marcha rápida cuadrúpeda, una carrera diagonal a altas velocidades y la carrera bípeda (Snyder, 1952). Se sabe que hay más de 50 especies que tienen capacidad de locomoción bípeda (Aerts et al., 2003).

Aunque algunos lagartos parecen correr bípedos sin aceleración (Aerts et al., 2003), la bipedación generalmente ocurre como consecuencia de la aceleración en un lagarto con miembros posteriores que son significativamente más largos que las extremidades anteriores, moviendo el centro de masas y la fuerza de rotación en las articulaciones de la cadera (Clemente et al., 2008; Clemente, 2014). Cuando los lagartos se mueven a velocidades relativamente bajas, mantienen una postura con las extremidades extendidas, con los pies plantígrados orientados lateralmente (Brinkman, 1981). Con este patrón locomotor, las patas delanteras se colocan debajo del cuerpo con la cabeza hacia arriba, aumentando la posibilidad de dejar huellas de manos en lugar de pies. Unas extremidades traseras largas, unas extremidades anteriores cortas, una pelvis estrecha y una cola larga podrían ayudar a la locomoción bípeda en los lagartos, principalmente a través de una mayor longitud de zancada (Snyder, 1962).



Sobre los fósiles de huellas de lagartos

Aunque los lagartos son los reptiles modernos con mayor número de especies (más de 5,800 especies existentes) y con una amplia distribución geográfica (Vitt & Caldwell, 2013), su registro fósil es relativamente pobre, tanto en esqueletos como en rastros. Es debido, en general, a que sus cuerpos pequeños requieren un ambiente deposicional adecuado para la preservación. Algunos materiales esqueléticos de Iguania, Gekkota, Scincoidea, Lacertoidea y Anguimorpha del Cretácico temprano (Evans, 2003), se han encontrado en Asia, Europa y América del Norte. Desafortunadamente, los registros de la huella fósil atribuibles a los lagartos son aún más raros debido al peso corporal ligero que normalmente tienen los lagartos.

En una cantera abandonada junto a la central eléctrica de Hadog, en la provincia de Gyegongsang del Sur (Corea del Sur), se han descubierto los senderos que dejaron lagartos de los grupos corona más antiguos conocidos en todo el mundo que muestran la locomoción bípeda. Estas huellas de la Formación Hasandong (Cretácico Inferior), están muy bien conservadas  permiten la identificación detallada de la anatomía del pie. Muchos lagartos modernos pueden correr de forma bípeda en la tierra e incluso en la superficie del agua (Snyder, 1949). Sin embargo, no está claro cuándo desarrollaron esta capacidad. Por lo tanto, este descubrimiento es altamente significativo, ya que es la primera evidencia directa de locomoción bípeda en lagartos fósiles, lo que sugiere que el bipedismo del lagarto está profundamente arraigado a la filogenia de la evolución de los lagartos.

Descripción de los fósiles encontrados

La losa contiene 29 rastros de lagarto conservadas como depresiones (Fig. 1). Aunque son poco profundas y de tamaño muy pequeño, la calidad de las impresiones de la anatomía en algunos rastros es lo suficientemente buena como para proporcionar descripciones detalladas.

Fig. 1: Fotografía y dibujo de los rastros de lagarto en el bloque.

En función de la morfología de la pista, se observan dos tipos diferentes de rastros en esta losa: 
  • Un tipo tiene huellas curvas de dígitos, que aumentan progresivamente en longitud desde los dígitos I a IV, y un dígito V más pequeño que está claramente separado de los otros dígitos por un gran ángulo interdigital y orientado más lateralmente. Corresponde a huellas de pies.
  • El otro tipo es mesaxónico, teniendo un dígito más largo (III) en comparación con los otros (dígitos I, II, IV, V). Esta vez son huellas de manos.

La longitud promedio de manos y pies es de 19,18 mm y 22,29 mm, respectivamente. Aunque los conjuntos de manos y pies no se imprimen regularmente, las pistas visibles en la losa muestran claramente los patrones de locomoción sin senderos de cola.
De los cuatro rastros de manos, la pista B1 (Fig. 2a) está mejor conservada que las otras pistas de los rastros A y B. Tiene cinco dígitos que parecen casi rectos, excepto el dígito V, que está fuertemente curvado medialmente. Todas las impresiones de los dígitos son muy estrechas (menos de 1 mm). Las impresiones de dígito I y II están orientadas anteromedialmente, mientras que las del dígito III están orientadas anterolateralmente, el dígito IV lateralmente y el dígito V, posterolateralmente. Los extremos distales del dígito III y IV muestran marcas de garras ligeramente curvadas. La depresión metacarpiana es pequeña y ligeramente elevada en comparación con las impresiones digitales.

Fig. 2: Pistas de manos y pies de Sauripes hadongensis, n. Ichnogen., n. Ichnosp.
(a) Fotografía ampliada y dibujo de una huella de mano (B1). (b) Una huella de pie (A6). Las barras de escala equivalen a 1 cm.

Las huellas de los pies son plantígradas, pentadáctilas y claramente ectaxónicas (Figs. 2b, 3). La impresión del dígito I es la más corta y la de los dígitos II, III y IV aumentan progresivamente en longitud. El dígito V es más corto que III y IV, pero más largo que I y II. Su impresión está claramente separada de otras impresiones y está conectada a la parte posterior de la línea del talón. La impresión del dígito I está orientada medialmente (Fig. 2b) o anteromedialmente (Fig. 3a, b). La impresión metatarsal es alargada y se ubica detrás de los dígitos I a IV.

Fig. 3: Pistas de pies de Sauripes hadongensis, n. Ichnogen., n. Ichnosp.
(a) Fotografía ampliada y dibujo de una huella de pie (A3). (b) Una huella de pie (B8). (c) Una huella de pie (B9). Las barras de escala equivalen a 1 cm.

Veintiocho pistas comprenden cuatro rastros, los cuales tienen aproximadamente dos direcciones (Fig. 1). Los rastros A y B se superponen ligeramente en la dirección opuesta, lo que indica un corto intervalo de tiempo entre las dos formaciones. Las huellas de pies son predominantes en todas las vías, por lo que no es fácil reconocer un patrón de marcha cuadrúpedo normal, que comprendería de huellas de manos y pies. El rastro A es el más largo y mejor conservado entre los cuatro, que comprende una mano derecha incompleta y nueve impresiones de pies. La longitud promedio del paso de estos pies es de 79.18 mm, mientras que la longitud de paso promedio es de 47.82 mm.

Sauripes hadongensis

Toda esa descripción está muy bien, pero no sirve de nada si no se interpreta lo que se ve y se formulan hipótesis acerca de quién hizo los rastros, cómo, por qué, etc. Hemos hablado al principio de los tipos de locomoción en lagartos y sabemos que el principal es cuadrúpedo. Por ello explicaremos ahora por qué éste es bípedo.

Para empezar, Sauripes hadongensis muestra  más huellas de pies, que se caracterizan por largos pasos, una gran angulación del ritmo y huellas digitales en todas las secuencias de locomoción. Además, tiene las impresiones de los dedos más marcadas que las de las suelas, con una articulación metatarsofalángica claramente profunda en los dígitos II, III y IV, detrás de la cual el sedimento está ligeramente hacia arriba, lo que indica que corrieron principalmente sobre los dígitos, en lugar de tocar el sustrato con toda la superficie plantar (Fig. 3).

A velocidades rápidas, el eje largo del cuarto dedo del pie es casi paralelo a la dirección del movimiento, generando una gran proporción de las fuerzas (Fieler & Jayne 1998), como se muestra claramente en los rastros A y B (Fig. 1). Dos rastros muestran la evidencia de una velocidad creciente, basada en la longitud de la zancada y en la angulación de los pasos. Se ve que el ancho del rastro se estrecha en A y B porque las extremidades posteriores se enderezan más cuando alcanzan una postura bípeda y una posición más alta de la cadera (Irschick & Jayne, 1999; Urban, 1965) (Fig. 4).

Fig. 4: Una reconstrucción de un lagarto bípedo corriendo por el sustrato, basado en el rastro A. Abreviaturas: SVL, longitud desde el hocico a la cloaca; PL, longitud del pie.

En el rastro B, tres impresiones sucesivas de manos (B1, B3 y B4) se conservan antes de la transición a la locomoción bípeda. El lagarto es el único animal vertebrado que comienza con todos los pares de extremidades y luego pasa a la marcha bípeda por aceleración (Snyder, 1962). La primera zancada bípeda por aceleración en los lagartos aumenta el ángulo del tronco, por lo tanto, aumenta la holgura de la extremidad anterior (Irschick & Jayne, 1999). Por lo tanto, la consideración de toda la evidencia anterior sugiere que Sauripes hadongensis fue hecha por lagartos que se trasladaron a sus patas traseras durante la locomoción y se volvieron bípedos.

En su mayor parte, la bipedestación se ha relacionado con la locomoción rápida y la huida de los depredadores (Rocha-Barbosa et al., 2008). La bipedación en los lagartos puede ser ventajosa para una mejor percepción ambiental durante la locomoción, al elevar la cabeza y expandir el campo visual. No es seguro si las pistas de Sauripes hadongensis se hicieron al escapar de los depredadores o no, pero curiosamente, se informó de la pista del pterosaurio Pteraichnus koreanensis en el mismo horizonte, en el mismo sitio (Lee et al., 2008). Algunos pterosaurios probablemente buscaron alimento como animales pequeños y carroña (Witton & Naish, 2008). La aparición de pistas de Pteraichnus koreanensis y Sauripes hadongensis juntas puede implicar que estos dos marcadores tenían una relación antagónica contemporánea. De ser cierto, la amenaza de la depredación de los pterosaurios podría haber causado que estos lagartos salgan de los rastros bípedos que se encuentran en la Formación Hasandong (Fig. 5).

Fig. 5: Una reconstrucción de un lagarto corriendo bipedalmente, perseguido por el pterosaurio Pteraichnus koreanensis, basado en los rastros (Dibujado por Chuang Zhao).

¿Exactamente quién creó esos rastros?

La bipedalidad se puede observar en diversas familias de lagartos existentes filogenéticamente como Lacertoidea, Anguimorpha e Iguania, particularmente entre las especies que viven en arena, entornos rocosos o abiertos (Snyder, 1952; Clemente, 2014). El infraorden Gekkota se estableció en los trópicos del Viejo Mundo al menos a mediados del Cretácico (Daza et al., 2014), y los gekkomorfos basales del Jurásico Superior ya mostraron una capacidad de locomoción escansorial (Simões, 2017). La familia Teiidae es nativo de las Américas (Winkler et al., 1990; Krause, 1985). En Asia, aparecieron por primera vez en el Cretácico superior en Mongolia y China (Gao & Hou, 1996). Los lagartos varánidos irradiaron de Mongolia durante el Cretácico superior hasta el Cenozoico temprano, y se dispersaron a casi todos los fragmentos principales de Laurasia y Gondwana (Estes, 1983).

Basado en fósiles y datos moleculares (Jones et al., 2013; Gao & Nessov, 1998; Li et al., 2007; Daza et al., 2016), los iguanios primitivos existían en Laurasia por el Aptiense/Albiense (125-100 Ma. Cretácico Inferior). Los iguanios existentes generalmente tienen patas bien desarrolladas y fuertes adecuadas para la bipedestación (Clemente, 2014). Además, los extintos poliglyphanodonts son conocidos desde el Cretácico Inferior en Asia (Evans & Manabe, 2008) y se volvieron abundantes en el Cretácico Superior de Mongolia y China (Gao & Hou, 1996; Sulimski, 1975). Tienen extremidades traseras fuertes y una morfología esquelética bastante iguaniana. Por lo tanto, en base a la distribución paleobiogeográfica de las familias facultativas existentes, el lagarto que produjo las huellas de Sauripes hadongensis bien podría haber sido un miembro de una familia extinta o miembros del tallo de Iguania, que estuvo presente en el Cretácico Inferior.

La Formación Hasandong, el entorno geológico

Parece que la Formación Hasandong es de edad Aptiense hasta principios del Albiense, basándose en datos paleomagnéticos y radiométricos (Kang & Paik, 2013). La Formación Jinju suprayacente y la Formación Nakdong subyacente se han fechado de hace 109.9 ± 3.2 millones de años y 127.67 ± 1.3 millones de años, respectivamente (Lee et al., 2010; Lee et al., 2012). La Formación Hasandong ha producido los fósiles de cuerpos de vertebrados más abundantes en el Supergrupo de Gyeongsang, parte de la Cuenca Mesozoica más grande de Gyeongsang, en la Península Coreana. Los fósiles de vertebrados incluyen tortugas, pterosaurios, cocodrilos y dinosaurios (Lee et al., 2001). La mayoría de los huesos se presentan como piezas dispersas, rotas y aisladas que probablemente hayan sufrido una larga exposición aérea, transporte y dispersión en la llanura de inundación antes del entierro (Paik et al., 2001). Los icnofósiles de vertebrados previamente descritos de la Formación Hasandong incluyen huellas de dinosaurios (Lim et al., 1997) y huellas de pterosaurios.

El sitio de las pistas de lagarto es una cantera abandonada al lado de la planta de energía de Hadong, donde hay aproximadamente 5000m² de exposición, representando la parte media de la Formación Hasandong. Los rastros del lagarto se encuentran en el mismo horizonte que el icnotaxón del pterosaurio, Pteraichnus koreanensis, que comprende una capa de lutita gris oscuro en la parte media de la sección. Esta capa también produce huellas de dinosaurios y fósiles de plantas, presentando sedimentos que se cree que han sido depositados en pequeños pantanos y/o lagos marginales asociados con llanuras de inundación.

Información geológica del sitio fósil. (a) Mapa de ubicación del rastro de lagarto del Cretácico Inferior, localizado en la Formación Hasandong, que muestra la posición de las cuencas del Cretácico, incluido el Supergrupo de Gyeongsang (modificado por Lee et al., 2008) 14. (b) Fotografía del afloramiento de la localidad fósil. (c) Sección geológica del sitio que indica el nivel de seguimiento del lagarto asociado con pterosaurio (Pteraichnus koreanensis) y huellas de terópodos, restos de invertebrados y fósiles de plantas.


REFERENCIAS

  1. Rocha-Barbosa, O., Loguercio, M. F. C., Velloso, A. L. R. & Bonates, A. C. C. Bipedal locomotion in Tropidurus torquatus (Wied, 1820) and Liolaemus lutzae Mertens, 1938. Braz. J. Biol. 68, 649–655 (2008).
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  4. Clemente, C. J., Withers, P. C., Thompson, G. & Lloyd, D. Why go bipedal? Locomotion and morphology in Australian agamid lizards. J. Exp. Biol. 211, 2058–2065 (2008).
  5. Clemente, C. J. The evolution of bipedal running in lizards suggests a consequential origin may be exploited in later lineages. Evolution 68, 2171–2183 (2014).
  6. Brinkman, D. B. The hind limb step cycle of Iguana and primitive reptiles. J. Zool. 181, 91–103 (1981).
  7. Snyder, R. C. Adaptations for bipedal locomotion of lizards. Integr. Comp. Biol. 2, 191–203 (1962).
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  9. Evans, S. E. At the feet of the dinosaurs: the early history and radiation of lizards. Biol. Rev. Camb. Philos. Soc. 78, 513–551 (2003).
  10. Snyder, R. C. Bipedal locomotion of the lizard Basiliscus basiliscus. Copeia 1949, 129–137 (1949).
  11. Fieler, C. L. & Jayne, B. C. Effects of speed on the hindlimb kenematics of the lizard Dipsosaurus dorsalis. J. Exp. Biol. 201, 609–622 (1998).
  12. Irschick, D. J. & Jayne, B. C. Comparative three-dimensional kinematics of the hindlimb for high-speed bipedal and quadrupedal locomotion of lizards. J. Exp. Biol. 202, 1047–1065 (1999).
  13. Urban, E. K. Quantitative study of locomotion in teiid lizards. Anim. Behav. 13, 513–529 (1965).
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  15. Witton, M. P. & Naish, D. A reappraisal of azhdarchid pterosaur functional morphology and paleoecology. PLoS ONE 3, e2271 (2008).
  16. Daza, J. D., Bauer, A. M. & Snively, E. D. On the fossil record of the Gekkota. Anat. Rec. 297, 433–462 (2014).
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  20. Gao, K. & Hou, L. Systematics and taxonomic diversity of squamates from the Upper Cretaceous Djadochta Formation, Bayan Mandahu, Gobi Desert, People’s Republic of China. Can. J. Earth Sci. 33, 578–598 (1996).
  21. Estes, R. In Advances in herpetology and evolutionary biology: essays in honor of Ernest E. Williams (eds Rhodin, A. G. & Miyata, K.) 365–398 (Museum of Comparative Zoology, Harvard University, 1983).
  22. Jones, M. E. et al. Integration of molecules and new fossils supports a Triassic origin for Lepidosauria (lizards, snakes, and tuatara). BMC Evol. Biol. 13, 1–1 (2013).
  23. Gao, K. & Nessov, L. A. Early Cretaceous squamates from the Kyzylkum Desert, Uzbekistan. Neues Jahrb. Geol. Palaontol. Abh.207, 289–309 (1998).
  24. Li, P., Gao, K., Hou, L. & Xu, X. A gliding lizard from the Early Cretaceous of China. P. Natl. Acad. Sci. USA 104, 5507–5509 (2007).
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  26. Evans, S. E. & Manabe, M. An early herbivorous lizard from the Lower Cretaceous of Japan. Palaeontology 51, 487–498 (2008).
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  28. Kang, H. C. & Paik, I. S. Review on the geological ages of the formations in the Gyeongsang Basin, Korea. J. Geol. Soc. Korea 49, 17–29 (2013).
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  30. Lee, T. H., Park, K. H. & Yi, K. SHRIMP U-Pb detrital zircon ages of the Nakdong Formation and the Ulleynsan Formation, Gyeongsang Basin. 2012 Fall Joint Annual Conference of the Geological Societies in Korea 134 (2012).
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  32. Paik, I. S. et al. Palaeoenvironments and taphonomic preservation of dinosaur bone-bearing deposits in the Lower Cretaceous Hasandong Formation, Korea. Cretaceous Res. 22, 627–642 (2001).
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domingo, 8 de mayo de 2016

Esos rombos son... !ESCAMAS!!!

Saludos mis queridos lectores, han pasado algunas semanas desde nuestro último artículo, pero ya estamos aquí de nuevo. Recordemos que en la anterior entrada hablamos sobre el estudio del tracto gastrointestinal  en varios individuos del género Saurichthys del Triásico Medio a través del análisis de sus cololitos. Aquí dejo el enlace para aquellos que aun no lo hayáis leído.

Artículo anterior:  ¡ESE PEZ TIENE ALGO EN LA TRIPA!!!

Ya vamos por la tercera publicación, y como sé que estáis deseosos de seguir conociendo sobre nuevos aspectos  de nuestros adorables amigos los peces, hoy hablaremos sobre la morfología de las escamas de varios ejemplares de peces teleosteomorfos procedentes del Cretácico.

Esta entrada de blog se basa en el artículo publicado el 20 de enero de 2016 por los autores P.G. Giordano de la Universidad Nacional de San Luis, Chacabuco 917, San Luis, CP: 5700, Argentina  y por G. Arrantia y H.-P. Schultze del Biodiversity Institute , University of Kansas, 1345 Jayhawk Blvd., Lawrence, Kansas, 66045, USA.

Artículo principal: Giordano, P. et al. Scale morphology and specialized dorsal scales of a new teleosteomorph fish from the Aptian of West Gondwana. Foss. Rec.,19, 61-81; doi: 10.5194 / fr-19-61-2016.


¡Comencemos!

La fauna continental Actinopterygii procedente del sur de Sudamérica es escasa en comparación con la marina. El registro fósil del hemisferio Sur ha sido menos estudiado que el del hemisferio norte (Arrantia & Cione, 1996 ; Arrantia, 2004 ; Lopez-Arbaello, 2004). La formación de "La Cantera"  representa depósitos continentales del Aptiense del centro-oeste de Argentina en los que encontramos  un grupo de actinopterigios ganoideos (López-Arbarello et al., 2002 ; Arcucci et al., 2009, 2015). Después de más de 30 años de recogida de fósiles, estos peces son los únicos vertebrados encontrados. Los Neopterigios de la Formación La Cantera han sido asignados al orden de los Pholidophoriformes desde 1969 (Berg, 1937 ; Flores, 1969). Sin embargo tal asignación estaba basada en características generales no muy rigurosas encontradas en otros actinopterigios como son el tamaño del espécimen,  escamas ganoideas o la presencia de huesos cubiertos por ganoina. Estos eran rasgos comunes utilizados para identificar Pholidophoriformes, un grupo que ahora se interpreta como no Monofilético (Arratia, 2000,2013). El artículo que tratamos sugiere que los peces de La Formación "La Cantera" no son Pholidophoriformes. Sus características craneales y postcraneales representan una nueva combinación de caracteres que indica una nueva especie de neopterigios.


Sobre la geología de la zona y el yacimiento.

El afloramiento de la formación en la cuenca de San Luis es parte del grupo Del Gigante, que corresponde a un relleno continental  de un extenso sistema relacionado con la separación de Gondwana (Rivarola & Spalletti, 2006). La Formación de "La Cantera" ha sido interpretada como un entorno lacustre basándose en sus características litológicas, así como en la presencia de algas de agua dulce y ostrácodos. Tiene un espesor medio de 31 metros en su localidad tipo y está compuesto por láminas de lutitas grises y verdosas intercaladas con limos siliciclásticos y capas de yeso (Prámparo, 1999 ; Criado-Roque et al., 1981). Las capas de yeso van desde 1 mm a decímetros de espesor, la mayoría con texturas laminares, masivas y granulares. La Formación de "La Cantera" podría representar lagos efímeros relacionados con un entorno fluvial en los que periodos de calma habrían hecho posible  la conservación de estructuras delicadas como hojas, tallos, flores, restos de peces e insectos. Estos peces actinopterigios se encuentran en un entorno paleobiológico muy rico en asociación con restos de plantas  y palinomorfos de angiospermas, gimnospermas , briófitas, pteridofitas, ostrácodos de agua dulce y diferentes grupos de insectos.  

a. Localización geográfica  de los especímenes en la Formación La Cantera, San Luis, Argentina.
b. Sección estratigráfica en la localidad tipo.
c. Interpretación de la secuencia estratigráfica de la Formación La Cantera.



¡Sobre los peces!

Se han realizado observaciones en detalle de la macro y micro-estructura de las escamas en ejemplares completos o casi completos, pero también se han realizado en ejemplares desarticulados y escamas aisladas.
Los especímenes estudiados en este artículo son pequeños, de aproximadamente 5.5 cm de longitud con los laterales del cuerpo completamente cubiertos por escamas ganoideas. Todas ellas cuentan con una articulación  bien desarrollada en forma de clavija y encaje a excepción de las escamas anales. El margen posterior de la mayoría de las escamas es recto aunque algunas presentan estructuras dentadas.
La mayoría de las escamas, así como los huesos de la cabeza tienen una superficie lisa con ganoina, que varía en tamaño y forma dependiendo de la parte del cuerpo del pez. Estas son rectangulares y más anchas que largas entre la cabeza y la región pre-anal, y se vuelven más pequeñas y romboidales sin clavija caudal proporcionando mayor flexibilidad a esta región.
Las escamas de la linea lateral cambian su tamaño y forma dependiendo de la zona del flanco siendo posible diferenciar cuatro morfologías en esta región.
En cuanto a la micromorfología, estudios con microscopio electrónico revelan que aunque las escamas de los flancos parecen tener superficies lisas, al aumentarlos en realidad presentan estrías cuyo origen no se ha podido determinar siendo posibles estructuras propias de las escamas o producidas en la muerte del pez.

a. Teleostomorfo. Uno de los especímenes más completos de la Formación La Cantera 
b.
Especímen que muestra el cuerpo totalmente cubierto por escamas ganoideas.


Al igual que en los otros actinopterigios basales, los peces descritos en este artículo muestran escamas ganoideas de tipo lepisosteoideo. Las escamas de teleosteomorfos de la Formación "La Cantera" comparten muchas características comunes con otros teleosteomorfos en forma y disposición. Uno de los más significativos es la presencia de un escudo prominente que precede al margen dorsal de la aleta caudal. Una característica única de los peces estudiados aquí son las escamas dorsales pares con margenes redondeados y la falta de la cresta media dorsal. Entre las características que los teleosteomorfos comparten con los holosteos se encuentran las escamas cubiertas de ganoina relacionadas con la aleta anal.

Con esto llegamos al final de la entrada, espero que les haya resultado interesante, y como siempre,
!nos vemos en el siguiente!





REFERENCIAS:










viernes, 15 de abril de 2016

¡De plumas va la cosa!

Es un hecho ya bastante conocido que las aves provienen de la evolución de dinosaurios saurisquios (orden saurischia) terópodos (suborden Theropoda), más concretamente del clado de los manirraptores y son los únicos supervivientes de este grupo.
Y es que quién no conoce al género Archaeopteryx, ese famoso eslabón entre los dinosaurios con plumas y las aves modernas…
Pues unos científicos han encontrado en China otro género que sería como un “primo cercano” de estos y que nos da más información sobre la evolución que dio lugar posteriormente a las especies aviares actuales, tan diversificadas.



Este descubrimiento ha sido publicado el 25 de enero de este año 2016 en la página científica online Scientific Reports, perteneciente al Nature Publishing Group, bajo el nombre:



En él, se define una nueva especie, Chongmingia zhengi (Wang, et. al., 2016). 

Para ello, se ha llevado a cabo un estudio a fondo sobre el fósil semicompleto encontrado en Dapingfang localidad situada en la formación Jiufotang, en la provincia de Liaoning (China).


La formación Jiufotang pertenece al grupo Jehol, junto a las formaciones de Dabeigou y Yixian. 
Son formaciones importantes ya que en ellas encontramos gran registro fósil relevante de hace unos 131-120 millones de años que correspondería al Cretácico inferior, más concretamente al Aptiense… es decir que nos encontramos en el mesozoico bajo el reinado de los dinosaurios. Una característica de estos yacimientos es que son yacimientos de conservación excepcional.
El fósil estudiado para describir esta especie, al igual que todos los restos fósiles de las formaciones mencionadas antes conforman la denominada biota de Jehol. (Imagen 1)


Imagen 1: Reconstrucción de un ecosistema del Cretácico inferior en la zona del
grupo Jehol con las especies de la biota de Jehol representadas.


Al ser yacimientos de conservación excepcional, se ha conservado gran parte del esqueleto de nuestro nuevo pájaro basal, exceptuando el cráneo y la mayor parte de las vértebras caudales. Además, también se observan tejidos blandos asociados al esqueleto y gastrolitos. 

La presencia de todo ello nos permite tener una descripción bastante buena del ave, e incluso realizar una reconstrucción de la apariencia del animal bastante fiel (aunque hay que tener en cuenta que la ausencia de cráneo hace que pueda haber algunas variaciones respecto a cómo fue en realidad). (Imagen 2)


Imagen 2. Reconstrucción de Chongmingia zhengi teniendo 
en cuenta la ausencia de cráneo en los restos.



Y es que desde que se describió Archaeopteryx lithographica (Meyer, 1861), que es el fósil tipo del género, se han descrito numerosos pájaros de los clados basales en esta zona del grupo Jehol de China, siendo superados en antigüedad únicamente por los yacimientos de pájaros de la formación de calizas de Solnhofen en Alemania donde se encontraron varias especies de Archaeopteryx, datadas del Jurásico superior.

Al describir la especie a partir de ese fósil (Imagen 3), es el fósil que tomamos como holotipo para Chongmingia zhengi (Wang, et. al., 2016) y, además, es de momento el único fósil encontrado de esta especie así que tenemos suerte de que sea bastante completo y arroje tanta información. 

Imagen 3. A la izquierda se muestra una foto del fósil y a la derecha la
delineación de los restos para separarlos de la roca que los incluye. 

La barra de escala representada en ambas mide 50 mm.



La pregunta es: ¿cómo han distinguido los científicos este fósil como una especie distinta y no como una dentro de un género ya descrito?

La respuesta es simple, estudiando las morfologías de los restos encontrados y comparándolas con las de los demás géneros de aves basales se ha visto que no encaja claramente en ninguno de ellos.


Una de esas morfologías en las que se fijaron fue la forma de la cintura escapular. La forma y anclaje de la escapula y el coracoides, que están fusionadas en el caso de Chongmingia zhengi (Wang, et. al., 2016) la cuál es una característica típica en algunos terópodos no aviales pero una característica primitiva ausente en Archaeopteryx y en aves de coracoides más derivados; así como su posición con la fúrcula. (Imagen 4)

Imagen 4. Cintura escapular de Chongmingia zhengi respecto a otros aves basales.  a) Imagen de la fúrcula. b), c) y d) Imagen y delineación de la escapula-coracoide derecha de Chongmingia zhengi. e)-j) Delineación de la cintura escapular de otros aves basales: Archaeopteryx, Jeholornis prima, Sapeornis chaoyangensis, Confuciusornis sanctus, Archaeorhynchus spathula, y  Parabohaiornis martini respectivamente.
Escalas: a)-c) la barra representada mide 10 mm. d)-f) sin escala.


Otra es la forma de la extremidad anterior. El húmero, cúbito y radio tienen distinta longitud y robustez respecto a las demás aves basales. (Imagen 5)


Imagen 5. Extremidad anterior de Chongmingia zhengi respecto a otros aves basales.  a) Húmero derecho. b)-g) Delineación del húmero de otras aves basales: Chongmingia  zhengi,  Archaeopteryx, Jeholornis prima, Sapeornis chaoyangensis, Confuciusornis sanctus, Dapingfangensis, y Pterygornis respectivamente. h) y i) Fotografías y delineación del  cúbito y el radio izquierdo de Chongmingia zhengi.
Escalas: las barras de escala, 10 mm en a) y h); Las demas sin escala.


La curvatura y longitud de los metacarpianos y falanges de las manos... (Imagen 6)


Imagen 6. Manos de Chongmingia zhengi respecto a otros aves basales. a) y b) Fotografía y delineación de la mano derecha de Chongmingia zhengi, c)-g) Dibujos de manos de otros aves basales: reconstrucción de parte de Chongmingia zhengi, Archaeopteryx, Jeholornis prima, Sapeornis chaoyangensis, y Confuciusornis sanctus. h) Dibujo interpretativo de la mano de ave moderna.
 Escala: a) La barra representada son 10 mm; los demás no presentan escala.


Y también, la relación del fémur y el tibiotarso, el cual es ausente en los dinosaurios no aviares e incluso en el Archaeopteryx. Además, las falanges y metatarsos de las patas nos indican la posible vida arbórea de nuestra ave. Las plumas se conservan como trazas carbonizadas rodeando los restos esqueléticos donde se pueden reconocer únicamente dos tipos: las cubiertas blandas y un tipo de remeras. (Imagen 7)


Imagen 7. Las extremidades posteriores y las plumas de Chongmingia Zhengi. a) Pubis. b) Fémur izquierdo. c) Tibiotarso derecho. d) y (e) Fotografía y delineación del tibiotarso derecho distal y del tarsometatarsus proximal izquierdo. f) y (g) fotografía y delineación del pie izquierdo. h) Plumas conservadas (la línea discontinua blanca indica el raquis de una de ellas).
Escalas: las barras representadas indican 10 mm.


A parte de estas comparaciones morfológicas también realizaron un estudio histológico mediante unos cortes transversales al humero y el fémur para estudiar el tejido óseo. Mediante este estudio llegaron a la conclusión de que se trata de un individuo adulto o casi adulto ya que presenta una fusión completa de los huesos compuestos y que pudo presentar un crecimiento más lento que el de otras aves de su tiempo. (Imagen 8) 


Imagen 8. Histología ósea de Chongmingia Zhengi. a) Sección transversal del húmero derecho y b) fémur derecho, ambos se observan bajo el microscopio de luz polarizada.
Escalas: las barras de escala representadas son  a) 100 mu m y b) 200 mu m. 


También se ha podido saber la dieta que llevaban gracias a los gastrolitos encontrados que nos indican que seguían una dieta herbívora, probablemente para no competir con pterosaurios y terópodos, ambos carnívoros generalmente.

Tras todo este estudio llegaron a la conclusión de que era un género y especie nuevo así que la intentaron ubicar dentro del árbol filogenético teniendo en cuenta todas las características descritas antes. 
Se proponen dos formas de clasificarlo: la primera, como el pájaro más basal quitando a Archaeopteryx que seguiría siendo el más basal o como un grupo hermano del clado de los Ornithothoraces. (Imagen 9)


Imagen 9. Las dos posiciones posibles de Chongmingia Zhengi en el árbol filogenético.



¿A nadie más le gustaría abrir la ventana y ver a estos pajarillos en el árbol de enfrente?




Referencias:


-Hermann von Meyer (1861) Archaeopteryx litographica und Pterodactylus von Solenhofen. N. Jhb. Mineralogie, Geognosie, Geologie und Petrefakten-Kunde : V + 678 - 679

-Min Wang, Xiaoli Wang, Yan Wang & Zhonghe Zhou. (2016) A new basal bird from China with implications for morphological diversity in early birds. Scientific Reports.