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miércoles, 29 de abril de 2020

Tan pequeño como un colibrí

Buscando un artículo para mi nueva entrada del blog me topé con una noticia que hablaba de un dinosaurio que estaba conservado en ámbar. ¡EN AMBAR! En las pelis de Parque Jurásico consiguen el ADN de las especies de dinosaurios a través de un mosquito perfectamente conservado en ámbar. Siendo esto un blog de Paleontología y siendo Parque Jurásico una de las películas más emblemáticas del cine sobre dinosaurios me pareció que este artículo debía tratar sobre aquella noticia.
La revista Nature, bajo el titulo de Hummingbird-sized dinosaur from the Cretaceous period of Myanmar, nos cuenta sobre el fósil encontrado al norte de Myanmar en el estado de Kachin (Birmania). El fósil data de hace unos 99 millones de años, por lo que la especie vivió en la época Mesozoica. El resto está perfectamente conservado en resina vegetal fosilizada, o comúnmente conocida, ámbar. Es bastante frecuente que aquellos restos que quedan fosilizados en la savia de los árboles, quedan conservados en increíbles condiciones. Han llegado a la posteridad incluso colas de dinosaurios con plumas, insectos y ADN y glóbulos rojos en muy buen estado. La razón por la que ocurre esto es porque los restos quedan atrapados en la viscosa resina que manaba de algún árbol; al quedar completamente cubierto de esta sustancia quedan aislados del mundo exterior y también preservados de bacterias descomponedoras y de la acción mecánica de la intemperie.
La especie recibió el nombre de Oculudentavis khaungraae, lo cual significa pájaro ojo-dientes. Supongo que el nombre viene dado porque ambas cualidades son bastante llamativas en la especie. Su pico está repleto de muchas piezas dentales, en muy buen estado, las cuales debido a que son bastante afiladas indican que podría alimentarse de insectos e invertebrados. Respecto a los ojos tenían un tamaño considerable y ambos sobresalían del cráneo. Además se encontraban a ambos lados de su cráneo, lo que indica  que no tenía visión binocular. Otra característica a destacar presente en el cráneo de este pájaro es que el anillo esclerótico posee un tamaño distinto al de otras especies de dinosaurios del mesozoico, como Archaeopteryx, Sapeornis y Yixianornis, en donde los huesecillos de los oídos suelen ser mas cuadrados/rectangulares y estrechos. 
A pesar de todas estás características sorprendentes, quizás lo más curioso de esta especie es su tamaño. No mide más, en su totalidad, de 2cm. Su tamaño es bastante parecido a la especie de pájaro viva más pequeña del mundo; el colibrí de abejas (mide unos 5cm). Si lo comparamos con una especie de pájaro actual bastante común, y de no un gran tamaño, como puede ser un gorrión, el tamaño de O.khaungraae resulta ser, en proporción al gorrión, entre  6 y 8 veces más pequeño. (NOTA: un gorrión mide entre 12 y 18 cm). Aunque creo que si lo comparamos con algo más accesible para todos será mucho más fácil hacernos una idea del tamaño. Vamos a compararlo con mi mano. Esta mide unos 20cm (yo mido aproximadamente 176 cm) por lo que este pájaro ocuparía solo la falange superior, en la cual se encuentran las uñas. 

Este hallazgo demuestra que la miniaturización en las aves ocurrió mucho antes de lo que se pensaba. Aunque a mi me sigue constando visualizar una criatura, perteneciente a los vertebrados, tan pequeña en una época donde había enormes dinosaurios y criaturas tan grandes y distintas a las actuales, ¿a vosotros no?



Webgrafía
https://www.mundoprehistorico.com/mesozoico/

https://puroambar.es/

https://infofosiles2011bolpe.blogspot.com/2011/11/4-conservacion-en-ambar.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Visión_binocular

https://es.wikipedia.org/wiki/Anillo_esclerótico

https://hablemosdeaves.com/colibri-abeja/

Bibliografía
Lida Xing, Jingmai K. O’Connor, Lars Schmitz, Luis M. Chiappe,  Ryan C. McKellar, Qiru Yi & Gang Li . (2020).  Hummingbird-sized dinosaur from the Cretaceous period of Myanmar. Nature 579: 245-249.

lunes, 28 de mayo de 2018

¡SAYONARA OVIRAPTOR!

¡Buenas a todos, lectores!
Como todo lo bueno, esto también tiene su final. Ya nos toca despedirnos a los biólogos de este año y ceder el testigo a la siguiente generación de bloggeros. 

En mi última entrada os expongo porqué elegí este tema. Pero antes os haré un breve resumen de lo que hemos estado hablando anteriormente:
En la primera entrada de este blog, comencé con la que sería la línea de Oviraptor. El primer aspecto que tratamos de este dinosaurio fue su dentdura, ya que una reevaluación de esta había planteado una nueva teoría.



El estudio sugería que los surcos y crestas laterales son alvéolos vestigiales y tabiques interdentales, respectivamente. Este trató de volver a describir un pequeño ejemplar de Cenagnátido, investigando su morfología interna mediante técnicas de CT scaner y reconstrucción 3D. 
La evidencia disponible sugiere que los alvéolos vestigiales se han modificado parcialmente en estructuras que alojan los vasos sanguíneos que nutren tras la pérdida de los dientes.
Imagen relacionada
Las líneas de evidencia actuales sugerían que, las diferentes morfologías de los huesos de la mandíbula, probablemente, fueron producidas por varios patrones de reducción dental, lo que indica un cambio dietético ontogenético.
La conclusión que ofrecieron las imágenes tridimensionales, es que mientras progresaba la reducción de los dientes, los alvéolos vacíos se modifican parcialmente en estructuras que alojan vasos sanguíneos; lo que representaría una compensación funcional por el suministro insuficiente de sangre en los huesos de la mandíbula dentada.

Este post surgío de la inquietud que me generó el nombre de Oviraptor ("ladrón de huevos") y de la falta de pruebas que aparecían en internet sobre si estos realmente se alimentaban de huevos. Esto parecía darse por sentado ya que la mayoría de restos de Oviraptor se habían hallado en nidos que habrían contenido huevos de otros dinosaurios.

Sin embargo, en el artículo en el que basé la entrada, se estudiaba los hábitos de anidación de varios dinosaurios, entre ellos de Oviraptor.

Esto hizo que desmintiéramos el mito de cómo se alimentaban estos dinosaurios, ya que, probablemente, los nidos sobre los que se los encontró fueran suyos propios. Además, también nos revelaba cúal pudo ser su distribución geográfica más detalladamente.


Figure 1       Figure 3
  
Las diferentes estrategias para anidar explican el modelo en la distribución paleolatitudinal de los nidos. Se estudiaron dos nidos según el tipo de sustrato sobre el que se construían y la fuente de calor para la gestación del huevo: nidos sobre montículos ricos en compuestos orgánicos, dependiendo del decaimiento microbiano para la incubación, y nidos en agujeros llenos de arena que dependían del calor solar o potencialmente geotérmico para que se incubase el huevo.

Estas diferentes formas de obtención de energía calorífica para la incubación restringían ciertos límites geográficos donde se desarrollaban, ya que algunos lugares del planeta no ofrecían las condiciones para que estas existieran. (Más detallado en el post completo, cuyo link está en el título).


Figure 4

No obstante, lo que se descubrió de Oviraptor es que construía nidos abiertos donde los huevos eran expuestos durante la incubación. El estudio indicaba que estos dinosaurios no seleccionaron sustratos particulares para anidar; puesto que ellos mismos proporcionarían el calor de incubación y no elegirían un sustrato preferiblemente, ya que no sería crucial para la absorción del calor como en los nidos cubiertos. 
De esta manera, Oviraptor no habría tenido restricciones impuestas por las fuentes de calor para la incubación.
Imagen relacionada 
En esta entrada hablábamos del descubrimiento de un nuevo dinosaurio cenagnátido, que ofrecía información sobre como Oviraptor varío de tamaño. 
Los cenagnátidos (Caenagnathidae) son una familia extinta de dinosaurios terópodos oviraptorosaurianos, con ciertas características compartidas con nuestro dinosaurio. 

Imagen relacionada

Se realizó un análisis de huesos femorales, encontrados en un lecho óseo del Grupo Wangshi (Shandong, China), de Anomalipes zhaoi (un nuevo Oviraptor).

Los resultados de este mostraron que, efectivamente, existía una evolución en el tamaño de Oviraptor. Aunque no se intentó evaluar cuantitativamente las tendencias en esta evolución del tamaño corporal, la considerable disparidad de tamaño llevó a compilar un conjunto de datos con estimaciones de la masa corporal, utilizando una relación basada en la longitud femoral.

De forma que estas estimaciones de masa corporal, a las que llego este estudio, para Oviraptor basales oscilaban entre 5 y 18 kg, mientras que las de los cenagnátidos oscilan entre 3 y 3234 kg (la mayoría de las especies superan los 49 kg) y las de Oviraptor entre 11 y 85 kg (la mayoría de las especies superan los 30 kg).

La conclusión extraída de estos datos es que aquellos que eran basales, es decir, que se separaron más tempranamente que otros miembros del mismo grupo, tenían un tamaño corporal que no variaba significativamente, además de ser más pequeños.
 
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Como ya habéis podido ver, todas las entradas han estado especialmente enfocadas a diferentes aspecto de un dinosaurio en concreto, Oviraptor
Desde el primer momento quise hablar en este blog de los dinosaurios, ya que es un tema que siempre ha llamado mi atención, y todo lo relacionado con estos, me gusta mucho. Sin embargo, no quería hablar de ninguno de los dinosaurios más conocidos; sino tratar de investigar e informarme de otras familias y especies. Sorprendentemente, he tenido la suerte de encontrar en este tiempo tres artículos que describían diferentes estudios recientes sobre este dinosaurio.

Otro de los motivos que me llevó a escribir sobre este tema es, que como gran aficionada de toda la saga de "Jurassic Park", pensé que con motivo del estreno de la última película "Jurassic World: el reino caído", sería interesante conocer más aspectos sobre los dinosaurios.

Me despido del blog ya, pero sin antes decir que hacer estas entradas ha sido una gran oportunidad, no solo para conocer más curiosidades sobre el Oviraptor, sino que también sobre los distintos temas que han escrito los demás compañeros bloggeros.

 Imagen relacionada

"Dios crea al dinosaurio. Dios destruye al dinosaurio. Dios crea al hombre. El hombre destruye a Dios. El hombre crea al dinosaurio." - Ian Malcolm
"El dinosaurio se come al hombre... la mujer hereda la tierra." - Ellie Sattler  (Jurassic Park)

viernes, 6 de junio de 2014

Especulaciones o Ciencia? El Carpincho, problemas de peso.

Uno de los mayores retos a los que se enfrenta la paleontologia es sin duda saber como era una especie animal o vegetal, a partir de los pocos restos que el tiempo perdona, pero claro ni siquiera un esqueleto completo puede indicarnos todas las características de una especie, como el conocido caso del color de los T. rex por mucha información que se tiene del famoso dinosaurio no se puede saber exactamente como era y no solo en este caso, por ello Martín Ghizzoni se propuso otra meta estimar la masa corporal del Carpincho extinto Neochoerus, con quizás menos información de la que han tenido otros investigadores, porque inicia el calculo de la masa corporal a partir de medidas cráneo-dentales, de estos roedores que en especies actuales se encuentran entre los 8 gr hasta los 70 kg, y cabe destacar el estudio de Sánchez-Villagra et al., 2003; Rinderknecht & Blanco, 2008, en el cual especies extintas superaron esta medida.

Y porque indagar en la masa corporal?
Porque este dato puede aportar una información de un animal (y mas si esta extinto) desde su metabolismo, hasta el área de su territorio o el periodo de gestación, datos muy importantes que con el adecuado estudio dan mas información de la que en un principio se podía estimar.

Material y Métodos

Para realizar los cálculos utilizan ecuaciones de regresión, encontrando relaciones cuantitativas entre las diferentes medidas del esqueleto, craneales y/o post craneales con la masa corporal de vertebrados actuales, los cuales tienen una analogía con el fósil en cuestion de acuerdo con los criterios de afinidad filogenetica.
Como material fósil de estudio utilizaron un cráneo incompleto, Dicho ejemplar está asignado a Neochoerus cf. N. aesopi (Leidy, 1853)



Además de la aplicación de las ecuaciones de regresión se realizó un análisis de las proporciones entre las medidas craneales del ejemplar de Neochoerus y las de un adulto actual de Hydrochoerus hydrochaeris.
Utilizaron estas comparaciones para simplificar las formas del carpincho, por lo que usaron el Neochoerus como un modelo y usando esta relación consiguen calcular un valor de masa.

Resultados y Conclusión

Por medio de las ecuaciones de regresión obtienen diversos valores con un mínimo de 71 kg y máximo de 540 kg, con una media aritmética de 243 kg y una mediana de 226 kg, desviación standard de 124 kg y un coeficiente de variación de 50.8%, por lo tanto se obtuvo que el ejemplar fósil es en promedio 1.4 veces más grande en sus longitudes cráneo-dentales que el ejemplar actual (MNHN 2558), de 73 kg de masa. Entonces, según la relación de proporcionalidad entre la masa y la longitud, la masa corporal del roedor extinto habría sido 1.43 = 2,7 veces mayor que la de su pariente actual, es decir 197 kg.

Discusión

 El estudio realizado por Martín Ghizzoni entra en el debate ya abierto por otros investigadores en el ámbito de la masa corporal de estos roedores de gran tamaño, porque las diferencias de masa que determina cada autor pueda dar resulta no solo de un diferente metabolismo, también al variar su modo de vida podría significar que vivía en un clima diferente al que se pensó inicialmente o quizás que no vivía cerca del agua como menciona Mones & Ojasti, 1986.
Por ello este debate queda muy abierto a espera de pruebas significativas.

Mas información en: 


Referencias 

Damuth, J. & MacFadden, B.J. 1990. Introduction: body size and its estimation. In: J. Damuth & B.J. MacFadden (eds.) Body size in mammalian paleobiology: estimation and biological implications, Cambridge University Press, p. 1-10.

Fariña, R.A.; Vizcaíno, S.F. & De Iuliis, G. 2013. Megafauna: Giant Beasts of Pleistocene South America. Indiana, Indiana University Press, 448 p.

 Forasiepi, A.; Martinelli, A. & Blanco, J. 2007. Bestiario Fósil. Mamíferos del Pleistoceno de la Argentina. Buenos Aires, Albatros, 192 p.

Mones, A. 1973. Estudios sobre la familia Hydrochoeridae (Rodentia), I. Introducción e historia taxonómica. Revista Brasileira de Biologia, 33:277-283

Mones, A. & Ojasti, J. 1986. Hydrochoerus hydrochaeris. Mammalian Species, 264:1-7.

Ojasti, J. 1973. Estudio biológico del chigüire o capibara. Caracas, Fondo Nacional de Investigaciones Agropecuarias, Editorial Sucre, 275 p.

Reynolds, P. 2002. How big is a giant? The importance of method in estimating body size of extinct mammals. Journal of Mammalogy, 83:321-332. doi:10.1644/1545-1542(2002)083<0321:hbiagt>
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