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lunes, 28 de mayo de 2018

¡SAYONARA OVIRAPTOR!

¡Buenas a todos, lectores!
Como todo lo bueno, esto también tiene su final. Ya nos toca despedirnos a los biólogos de este año y ceder el testigo a la siguiente generación de bloggeros. 

En mi última entrada os expongo porqué elegí este tema. Pero antes os haré un breve resumen de lo que hemos estado hablando anteriormente:
En la primera entrada de este blog, comencé con la que sería la línea de Oviraptor. El primer aspecto que tratamos de este dinosaurio fue su dentdura, ya que una reevaluación de esta había planteado una nueva teoría.



El estudio sugería que los surcos y crestas laterales son alvéolos vestigiales y tabiques interdentales, respectivamente. Este trató de volver a describir un pequeño ejemplar de Cenagnátido, investigando su morfología interna mediante técnicas de CT scaner y reconstrucción 3D. 
La evidencia disponible sugiere que los alvéolos vestigiales se han modificado parcialmente en estructuras que alojan los vasos sanguíneos que nutren tras la pérdida de los dientes.
Imagen relacionada
Las líneas de evidencia actuales sugerían que, las diferentes morfologías de los huesos de la mandíbula, probablemente, fueron producidas por varios patrones de reducción dental, lo que indica un cambio dietético ontogenético.
La conclusión que ofrecieron las imágenes tridimensionales, es que mientras progresaba la reducción de los dientes, los alvéolos vacíos se modifican parcialmente en estructuras que alojan vasos sanguíneos; lo que representaría una compensación funcional por el suministro insuficiente de sangre en los huesos de la mandíbula dentada.

Este post surgío de la inquietud que me generó el nombre de Oviraptor ("ladrón de huevos") y de la falta de pruebas que aparecían en internet sobre si estos realmente se alimentaban de huevos. Esto parecía darse por sentado ya que la mayoría de restos de Oviraptor se habían hallado en nidos que habrían contenido huevos de otros dinosaurios.

Sin embargo, en el artículo en el que basé la entrada, se estudiaba los hábitos de anidación de varios dinosaurios, entre ellos de Oviraptor.

Esto hizo que desmintiéramos el mito de cómo se alimentaban estos dinosaurios, ya que, probablemente, los nidos sobre los que se los encontró fueran suyos propios. Además, también nos revelaba cúal pudo ser su distribución geográfica más detalladamente.


Figure 1       Figure 3
  
Las diferentes estrategias para anidar explican el modelo en la distribución paleolatitudinal de los nidos. Se estudiaron dos nidos según el tipo de sustrato sobre el que se construían y la fuente de calor para la gestación del huevo: nidos sobre montículos ricos en compuestos orgánicos, dependiendo del decaimiento microbiano para la incubación, y nidos en agujeros llenos de arena que dependían del calor solar o potencialmente geotérmico para que se incubase el huevo.

Estas diferentes formas de obtención de energía calorífica para la incubación restringían ciertos límites geográficos donde se desarrollaban, ya que algunos lugares del planeta no ofrecían las condiciones para que estas existieran. (Más detallado en el post completo, cuyo link está en el título).


Figure 4

No obstante, lo que se descubrió de Oviraptor es que construía nidos abiertos donde los huevos eran expuestos durante la incubación. El estudio indicaba que estos dinosaurios no seleccionaron sustratos particulares para anidar; puesto que ellos mismos proporcionarían el calor de incubación y no elegirían un sustrato preferiblemente, ya que no sería crucial para la absorción del calor como en los nidos cubiertos. 
De esta manera, Oviraptor no habría tenido restricciones impuestas por las fuentes de calor para la incubación.
Imagen relacionada 
En esta entrada hablábamos del descubrimiento de un nuevo dinosaurio cenagnátido, que ofrecía información sobre como Oviraptor varío de tamaño. 
Los cenagnátidos (Caenagnathidae) son una familia extinta de dinosaurios terópodos oviraptorosaurianos, con ciertas características compartidas con nuestro dinosaurio. 

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Se realizó un análisis de huesos femorales, encontrados en un lecho óseo del Grupo Wangshi (Shandong, China), de Anomalipes zhaoi (un nuevo Oviraptor).

Los resultados de este mostraron que, efectivamente, existía una evolución en el tamaño de Oviraptor. Aunque no se intentó evaluar cuantitativamente las tendencias en esta evolución del tamaño corporal, la considerable disparidad de tamaño llevó a compilar un conjunto de datos con estimaciones de la masa corporal, utilizando una relación basada en la longitud femoral.

De forma que estas estimaciones de masa corporal, a las que llego este estudio, para Oviraptor basales oscilaban entre 5 y 18 kg, mientras que las de los cenagnátidos oscilan entre 3 y 3234 kg (la mayoría de las especies superan los 49 kg) y las de Oviraptor entre 11 y 85 kg (la mayoría de las especies superan los 30 kg).

La conclusión extraída de estos datos es que aquellos que eran basales, es decir, que se separaron más tempranamente que otros miembros del mismo grupo, tenían un tamaño corporal que no variaba significativamente, además de ser más pequeños.
 
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Como ya habéis podido ver, todas las entradas han estado especialmente enfocadas a diferentes aspecto de un dinosaurio en concreto, Oviraptor. 
Desde el primer momento quise hablar en este blog de los dinosaurios, ya que es un tema que siempre ha llamado mi atención, y todo lo relacionado con estos, me gusta mucho. Sin embargo, no quería hablar de ninguno de los dinosaurios más conocidos; sino tratar de investigar e informarme de otras familias y especies. Sorprendentemente, he tenido la suerte de encontrar en este tiempo tres artículos que describían diferentes estudios recientes sobre este dinosaurio.

Otro de los motivos que me llevó a escribir sobre este tema es, que como gran aficionada de toda la saga de "Jurassic Park", pensé que con motivo del estreno de la última película "Jurassic World: el reino caído", sería interesante conocer más aspectos sobre los dinosaurios.

Me despido del blog ya, pero sin antes decir que hacer estas entradas ha sido una gran oportunidad, no solo para conocer más curiosidades sobre el Oviraptor, sino que también sobre los distintos temas que han escrito los demás compañeros bloggeros.

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"Dios crea al dinosaurio. Dios destruye al dinosaurio. Dios crea al hombre. El hombre destruye a Dios. El hombre crea al dinosaurio." - Ian Malcolm
"El dinosaurio se come al hombre... la mujer hereda la tierra." - Ellie Sattler  (Jurassic Park)

lunes, 30 de abril de 2018

El hermano mayor del Oviraptor.


Hoy volvemos con una nueva entrega sobre Oviraptor, y es que este dinosaurio no deja de darnos guerra. 
En esta nueva entrada hablaremos de un nuevo dinosaurio cenagnatídico hallado en Shandong, China. Específicamente en el llamado Grupo Wangshi, que es una formación geológica cuyos estratos se remontan al Cretácico Superior, y entre los fósiles que se han recuperado de la formación se encuentran restos de dinosaurios.
                         
                     Imagen relacionada


Una pregunta que os estaréis haciendo es qué tiene que ver este dinosaurio con nuestro ya famoso Oviraptor. Bien, nos remontamos a un poco de historia para introducirlo. 

Los cenagnátidos (Caenagnathidae) son una familia extinta de dinosaurios terópodos oviraptorosaurianos, que vivieron en el Cretácico superior, en lo que hoy es Asia y Norteamérica. Caenagnathidae es una familia de dinosaurios miembros de la Oviraptorosauria, y parientes cercanos de la familia Oviraptoridae. Como otros oviraptorosaurios, los cenagnátidos tenían picos especializados, cuellos largos, y colas cortas, y habrían estado cubiertos de plumas. La familia fue nombrada originalmente por Charles Hazelius Sternberg en 1940 como una familia de aves no voladoras, pero el descubrimiento de esqueletos de oviraptores relacionados, reveló que en realidad eran terópodos no aviares.

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En el artículo (escrito por Yilun Yu, Kebai Wang, Shuqing Chen, Corwin Sullivan, Shuo Wang, Peiye Wang y Xing Xu) “A new caenagnathid dinosaur from the Upper Cretaceous Wangshi Group of Shandong, China, with comments on size variation among oviraptorosaurs”; como el título indica, este nuevo dinosaurio cenagnátido ofrece comentarios o información sobre la variación de tamaño entre Oviraptor.

Introducción a la investigación.

Durante la última década se han organizado varias excavaciones importantes en el Grupo Wangshi del Cretácico Superior en tres localidades de la provincia de Shandong, China. Aquí se describió un nuevo espécimen de terópodo de la localidad de Kugou. El espécimen comprende solo una extremidad posterior izquierda parcial, pero sin embargo, muestra una combinación única de características morfológicas que sugieren la presencia de cenagnátidos oviraptorosaurios previamente desconocido en la fauna de dinosaurios Zhucheng. Este nuevo descubrimiento, junto con los restos fósiles previamente reportados, proporciona una fuerte evidencia que apoya una estrecha relación biogeográfica entre la fauna del dinosaurio Zhucheng y los contemporáneos norteamericanos.

 Figure 1

Oviraptor son unos terópodos maniraptorianos caracterizados por un cráneo corto y alto, cuello largo y cola corta. Aquellos que son derivados se pueden dividir en dos grupos: los Caenagnathidae y los Oviraptoridae. Los taxones de cenagnátidos más conocidos, incluyendo Anzu wyliei, Caenagnathus collinsi, Chirostenotes pergracilis, Apatoraptor pennatus y Microvenator celer, fueron recolectados en Norteamérica y otros en Asia, entre los cuales destaca el enigmático Gigantoraptor erlianensis.

Los lechos óseos del Grupo Wangshi del Cretácico Superior en Zhucheng, Shandong, China, reportaron un nuevo Oviraptor, Anomalipes zhaoi. La posición sistemática de este espécimen fue evaluada por tres análisis numéricos cladísticos basados en conjuntos de datos filogenéticos de terópodos recientemente publicados, con la inclusión de varios caracteres nuevos. Anomalipes zhaoi se diferencia de otros cenagátidos conocidos por tener una combinación única de características: una cabeza femoral estrecha con una orientación posterior significativa; una cresta lateral presente en la superficie lateral femoral; el metatarso III con una superficie articular proximal triangular; y el pedal II ungulado con un surco lateral más profundo. El holotipo de Anomalipes zhaoi es más pequeño que el típico de Caenagnathidae, pero más grande que el del otro gran subclado ovirraptorosauriano, Oviraptoridae. 

Resultados.

Un cuello femoral distinto, definido dorsalmente por una concavidad de orientación anteroposterior, separa el trocánter mayor de la cabeza femoral; es una característica que se observa en Oviraptor. El trocánter mayor también se expande al punto de ser considerablemente más ancho que la cabeza del fémur. En terópodos basales, el trocánter mayor es anteroposteriormente más estrecho que la cabeza femoral.
En el contexto de Maniraptora, Anomalipes zhaoi muestra varios rasgos que sugieren afinidades pennaraptorianas. Por ejemplo, el trocánter femoral menor tiene forma de dedo y se adhiere al trocánter mayor. Esto contrasta fuertemente con la condición de la mayoría de los terópodos no peninsulares. 
 
 Figure 2         Figure 3


Entre los principales grupos pennaraptorianos, Anomalipes zhaoi muestra las semejanzas morfológicas más claras con la de Ovirraptorosaurios. Por ejemplo, un trocánter accesorio alargado está presente, como en muchos Oviraptor basales y caenagnátidos.

El material limitado, y en particular la falta de material craneal, en el holotipo y en el único espécimen conocido de Anomalipes zhaoi dificulta la identificación de características cenagnátidas llamativas en esta especie. 
Sin embargo, algunos estudios recientes proporcionan nueva información significativa sobre la morfología de las extremidades posteriores de los cenagnátidos, que puede utilizarse para confirmar las afinidades de estos con Anomalipes zhaoi. En general, los cenagnátidos poseen un miembro posterior alargado con una tibia particularmente larga, y un pie con un metatarsiano proximal fuertemente pellizcado.

En Anomalipes zhaoi, los segmentos inferiores del miembro posterior parecen relativamente alargados, lo que se asemeja más a la condición de los cenagnátidos que a la de Oviraptor. Este carece de un pie arctometatarsiano típico, pero su metatarsiano III tiene un extremo proximal fuertemente comprimido transversalmente, lo que sugiere que el pie era incipientemente arctometatarsiano. El pie compacto en Anomalipes zhaoi, que es típico de los caenagnátidos pero no de Oviraptor, se indica aún más por la delgadez relativa del metatarso III, que muestra una relación entre la longitud y el ancho transversal del eje central. 
El miembro posterior de Anomalipes zhaoi carece de algunas características de fusión que normalmente se observan en los caenagnátidos. Lo más sorprendente es que Anomalipes zhaoi parece poseer crestas cruzadas en la superficie posterior del metatarso III, una característica que recientemente se ha identificado como exclusiva de algunos cenagnátidos. 
En general, la morfología de las extremidades posteriores de Anomalipes zhaoi es consistente y sugestiva de una posición filogenética entre los caenagnátidos basales.


 Figure 4

El hecho de que el análisis filogenético de la matriz Lamanna y de las matrices Funston y Currie haya recuperado Anomalipes zhaoi y Gigantoraptor erlianensis como clado endémico de Oviraptor asiáticos merece una mención especial. 
A pesar de sus tamaños muy diferentes, Anomalipes zhaoi y Gigantoraptor erlianensis comparten muchas similitudes, incluyendo varias que son únicas entre Oviraptor. Estas características únicas compartidas incluyen: cabeza femoral con fuerte desviación posterior; cresta más gruesa y anteriormente más alta que posterior; trocánter posterior prominente; y metatarso III cerca del extremo proximal, con un surco longitudinal en la superficie articular distal.


Conclusiones.

La evolución del tamaño ha sido explorada previamente en los dinosaurios en su conjunto, y en los subgrupos de dinosaurios. Algunos estudios han revelado que Oviraptor y muchos otros clados celurosaurios, han sido ancestralmente relativamente pequeños en tamaño corporal. Un estudio exploró más a fondo la evolución del tamaño en varios subgrupos de terópodos herbívoros, incluidos los del género Oviraptor, y no encontró evidencia de evolución del tamaño direccional en estos grupos.
Aunque no se intentó evaluar cuantitativamente las tendencias en la evolución del tamaño corporal de Oviraptor, la considerable disparidad de tamaño existente entre estos llevó a compilar un conjunto de datos que contiene estimaciones de la masa corporal para tantas especies de Oviraptor como fuera posible, utilizando una relación basada en la longitud femoral. 

Aunque esta ecuación probablemente produce estimaciones que son menos precisas que las generadas por ecuaciones empíricas recientemente desarrolladas que se basan en otros parámetros, no obstante se consideró que la ecuación escogida era la apropiada para el estudio, dado que las mediciones de longitud están fácilmente disponibles y que el objetivo central es revelar las diferencias de tamaño entre los taxones de Oviraptor en lugar de producir necesariamente estimaciones de tamaño absoluto de máxima precisión. 
Las estimaciones de masa corporal de este estudio para Oviraptor basales oscilan entre 5 y 18 kg, mientras que las de los cenagnátidos oscilan entre 3 y 3234 kg (la mayoría de las especies superan los 49 kg) y las de Oviraptor entre 11 y 85 kg (la mayoría de las especies superan los 30 kg). 


 Figure 5
 
Aunque estos valores están sujetos a incertidumbre, demuestran claramente que en general  Oviraptor de tipo basal son relativamente pequeños y los derivados son relativamente grandes, con cenagnátidos típicos más grandes que los oviraptores típicos. Además, los datos indican una disparidad de tamaño mucho menor dentro de los Oviraptor que dentro de la familia Caenagnathidae. Estas diferencias sugieren un rango más amplio de estrategias de crecimiento y nichos ecológicos en los caenagnátidos en comparación con los oviraptores, lo cual podría ser considerado en estudios futuros.

Referencias.


  • Scientific Reports, volume 8, Article number: 5030 (2018). "A new caenagnathid dinosaur from the Upper Cretaceous Wangshi Group of Shandong, China, with comments on size variation among oviraptorosaurs" http://www.nature.com/articles/s41598-018-23252-2

jueves, 11 de junio de 2015

Queridos Dinomaníacos. Bienvenidos a Cretaceous Park




El encuentro de un niño con los viejos gigantes


Ya han más de 17 años desde que vi por primera vez Jurassic Park junto con mi padre en uno de esos anticuados reproductores de VHS que por aquel entonces eran la última tecnología en España. Aún recuerdo el momento en el que mi madre le dijo a mi padre que no viera esa película por si tuviese pesadillas durante esa semana. Quién iba a imaginar que en mi tierna memoria infantil se me presentaría un mundo repleto de grandísimas criaturas prehistóricas parecidas a dragones, solo que con la certeza de saber que en algún momento del pasado caminaron por la faz de la Tierra. 

Desde ese momento, mi fascinación por estos animales fue in crescendo, devorando cientos de libros con cierto nivel divulgativo, películas, series y documentales. Con el paso de los años, me di cuenta de que los dinosaurios tan solo eran una pieza más del gran mosaico de formas de vida que alguna vez habitaron la Tierra, de manera que también se volcó mi interés sobre los mamíferos prehistóricos del Cenozoico, los gigantescos artrópodos del Paleozoico y cuánto ser viviente que el hombre moderno no haya visto nunca con vida. Había descubierto la paleontología.



Ya me hubiera gustado subir a un dinosaurio cuando era niño

¡Hay que darlo todo! 


Todas estas ansias de conocimiento me llevaron a la conclusión de que la paleontología era algo más,  es una herramienta importante para visualizar un mundo pretérito que, aun siendo tan distinto al nuestro, también se parecía al actual y de hecho, me permitía imaginar un mundo futuro (todo ello basado en hechos científicos). De manera que, cuando empezamos este nuevo curso en la facultad y me enteré de que una de las actividades evaluables consistía en la realización de entradas de índole paleontológica en un blog, me surgieron una lluvia de ideas colosal.

Sin embargo ya sabía con qué tema me gustaría empezar mi primera toma de contacto con la paleontología en mi vida académica; y como los dinosaurios Tyrannosaurus, Triceratops, Diplodocus y Stegosaurus estaban demasiado vistos, decidí buscar los grupos de dinosaurios menos conocidos, mostrar los tipos de restos fósiles que suelen estar asociados a los descubrimientos de estos seres y las conclusiones a las cuales habían llegado los paleontólogos a la hora de describir nuevos taxones en este año 2015 . De esta manera surgieron las entradas: 1ª Ovirraptorosaurios en Norteamérica:Aquellos olvidados o el renacer de una familia, 2ª Icnitas de dinosaurios en China: un paseo por la morada de los dragones y 3ª Restos de un abelisaúrido en Argentina. Llega uno más a la familia.


¿Y por qué te decidiste por estos trabajos?


Dejando de lado estos títulos tan “literarios”; me gustaría exponeros las razones por las cuales decidí presentar estos trabajos. Para empezar, los grandes parajes de Canadá, China y Argentina no fueron seleccionados al azar; todos estos países se encuentran en la vanguardia de fósiles de dinosaurios bien sea por su importancia en la historia paleontológica (En Canadá se descubrieron una gran parte de los dinosaurios que son conocidos popularmente), los yacimientos excepcionales a nivel de conservación y concentración fosilífera (La biota de Jehol en China nos ha aportado un ecosistema completo en el cual eran dominantes los “dinosaurios emplumados”) y los lugares que actualmente están batiendo records (En la Patagonia argentina se descubren dinosaurios que eclipsan en tamaño a otros dinosaurios en otras partes del mundo). 


La razón por la cual escogí los descubrimientos relacionados con dinosaurios terópodos del Cretácico es bastante sencilla, los terópodos son el grupo taxonómico de dinosaurios más abundante tanto en el registro fósil como en la zoología actual (debo recordar que las aves son en realidad dinosaurios terópodos especializados en el vuelo y que se han descrito más de 4.000 taxones) y el periodo Cretácico es el periodo geológico que más especies de dinosaurios ha aportado al registro fósil del Mesozoico. Ante este gran repertorio, decidí elegir los grupos de dinosaurios menos conocidos, que no por ello representativos en su tiempo, como son los ovirraptorosaurios y los abelisáuridos o los icnogéneros que posee una tratamiento distinto a los de los  grupos taxonómicos con los que estamos familiarizados (lo que se conoce como parataxonomía). 


Los tipos de restos fósiles también tienen su importancia porque gran parte de la labor paleontológica que se lleva a cabo consiste en el análisis de restos muy fragmentarios  (como son las garras, partes de las mandíbulas, húmeros fémures y vértebras) o de las pistas de la actividad que dejaron los dinosaurios en algún momento del tiempo (como son los rastros de icnitas). Es a partir de estos restos con los cuales los paleontólogos pueden reconstruir la apariencia aproximada del animal, el papel que desempeñaba en el ecosistema e incluso puede redefinir hechos que se tenían por indiscutibles en la comunidad científica (por ejemplo la nueva distribución que tendrían los ovirraptorosaurios en la Norteamérica del Campaniense, la esperanza de encontrar una nueva especie de téropodo en China a partir de un nuevo icnotaxón o el descubrimiento de una nueva especie de abelisáurido que podría relacionar los géneros que habitaban la Argentina del Cretácico Superior con los géneros enigmáticos de la región Indo-malgache de ese mismo periodo).

Reflexión paleo-filosófica


Ahora que más o menos he realizado un poco de autospoiler, me gustaría concluir con una observación que ya mencione en la anterior entrada: <<Cada año se descubren de media unos 40 géneros nuevos de dinosauros>>. Este hecho quiere demostrar que a pesar de que en 1822 el excéntrico naturalista William Buckland describió la primera especie de dinosaurio (Megalosaurus) y que en 1842 el Dr. Richard Owen bautizase este grupo de reptiles prehistóricos como Dinosauria con solo tres géneros descritos (Megalosaurus, Iguanodon e Hylaeosaurus), lo cierto es que cada año los paleontólogos encuentran nuevas especies, redescriben otras (como es el caso de Brontosaurus) y desechan viejas teorías establecidas ante las nuevas evidencias (como fue durante “el renacimiento de los dinosaurios” en la década de los 80, una reforma del pensamiento científico que cambió radicalmente la visión de los dinosaurios; desde reptiles gigantescos, lentos, estúpidos y casi desechos de la evolución a seres de gran complejidad a nivel filogenético, eficientes en su entorno y comportamiento muy desarrollado).


La paleontología se encuentra en constante cambio y es la ciencia que nos permite reconstruir la historia de la vida en la Tierra, que se puede definir como un libro perdido en la antigüedad, que ha sido despedazado en miles y miles de trozos que por sí solos no representan mucha cosa, pero si logramos unir todos los trozos en un orden concreto, tendremos a nuestra disposición un libro que nos cuenta lo pasado, lo que es ahora y nos da pistas de lo que podrían darse en el futuro.


A todos los lectores, muchísimas gracias y recordad que si alguna vez habéis comido pollo, os habéis comido un dinosaurio, que si alguna vez se ha cagado una paloma sobre el capó del coche, se ha cagado un dinosaurio y que si alguna vez tuvisteis un pato de mascota (como tuvo un servidor), tuvisteis un dinosaurio de mascota.

¡Este fin de curso nos veremos en la cena del dinosaurio!

Nochevieja de 1853. Sir Richard Owen despide el año en junto con la alta clase victoriana en el interior del iguanodonte que se exhibe en el Crystal Palace de Londres


Un último regalo del baúl espacio-temporal de DinoFriki


En ocasiones, los dinosaurios deciden salir del baúl (Algún envidioso dirá que he cogido prestada a la TARDIS del Doctor Who)


La misión que durante meses  ha desempeñado esta sección ha sido aumentar un poco más en los lectores el interés por los dinosaurios, complementado de esta manera los trabajos expuestos. Como colofón final para esta sección, me complace presentaron dos páginas webs especializadas en el “Paleoarte” (Paleoartistry) y documentales de dinosaurios (Primeval Pimetime), en las cuales se hace un recorrido histórico de estos dos medios de divulgación que han sido muy importantes a la hora de acercar al público las interpretaciones científicas del mundo prehistórico.



Y ya que como no podría ser de otra manera os ofrezco dos documentales sobre depredadores prehistóricos y “la carrera armamentística depredador-presa” que se desarrolló evolutivamente durante más de 500 millones en nuestro planeta.


Depredadores prehistóricos: Sangre bajo el agua


Depredadores prehistóricos: Garras y mandíbulas




Por cierto cuando acabemos los finales tenemos que ir a ver Jurassic World (Y ya de paso, sacarle los errores que tendrá y las novedades que supongo que habrá)