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lunes, 9 de mayo de 2016

La Formacion Hell Creek, una joya de la Geología.

Como hemos ido viendo en las entradas anteriores(Costacopluma:Un superviviente de los eventos K/T,Dinosaurios enlos Pirineos y su papel en el límite K/T), el evento u eventos que causaron la extinción entre el Cretácico - Paleógeno sigue en debate. Hoy hablaremos de la Formación de Hell Creek (HCF) y su gran contribución a la resolución de este conflicto.

1. Introducción
La Formación de Hell Creek, se encuentra situada en las Grandes Llanuras de América del Norte (Wyoming, Estados Unidos) y sigue siendo la fuente más estudiada para la comprensión del final de la Era Mesozoica. Durante el Maastrichtiano y Campaniano la formación presentaba un clima suave, dominado por llanuras que a veces se inundaban. Estaba constituida por numerosas charcas o lagunas de pequeño tamaño, y sus serpenteantes ríos y suelos húmedos apoyaron la dominación de las angiospermas. Por un lado, la flora estaba constituida por laureles, magnolias, helecho, palmeras y otras plantas. Por otro lado, la fauna estaba representada por invertebrados, anfibios, peces (tanto peces con esqueleto como con cartílago), dinosaurios -anquilosaurios, ceratópsidos, paquicefalosaurios, ornitópodos, terópodos-, pterosaurios, cocodrilomorfos, tortugas, pequeños mamíferos y otros animales. 
Imagen 1. Formacion Hell Creek .http://jlgdinosauriomania.blogspot.com.es
Todas las rocas tienen una edad aproximada de entre 80 y 65 millones de años. Además, el HCF contiene marcadores geoquímicos críticos, tales como múltiples anomalías de iridio.
A continuación mencionaremos un pequeño resumen de los hallazgos descubiertos en esa zona y sus respectivas teorías con la extinción masiva.


2. Hallazgos

  • Iridio: El descubrimiento de la anomalía de iridio, y de los múltiples minerales asociados están relacionados con el  evento del impacto de Chicxulub. Al principio, las anomalías de iridio estaban vinculadas al límite K/T en la Cuenca Ratón de Nuevo México, con el paso del tiempo, una serie de otras anomalías de iridio se encontraron en la región. Estos constituyen la primera isócrona con poder correlativo mundial. Por lo tanto, fue un descubrimiento clave.
    Imagen 2. Muestra de iridio.http://www.umicore.com/en/vision/elements/iridium/
  • Pico de los helechos: Una característica distintiva es el llamado "pico de los helechos" de Fleming y Nichols (1990). Consiste en un conjunto específico de helechos que crecen en zonas exclusivas, en lugares en que la arcilla tenga presente la anomalía iridio. El pico de los helechos generalmente ha sido interpretado como un indicador de la devastación de la cubierta vegetal. Los helechos son pioneros re-colonizadores de paisajes devastados, y ejemplifican las llamadas "floras desastre"; que colonizan inicialmente.
  • Dinosaurios aviares: A pesar del material tan fragmentado, se han encontrado evidencias que llegan a sugerir que la antecedentes de los grupos de aves modernas aparecieron durante el Cretácico. Longrich, Tokaryk, y Field (2011) identificaron 17 especies de aves del Maastrichtiense, en base a datos de la HCF, de los cuales 7 especies pertenecen a los grupos arcaicos de Enantiornithes, HesperornithiformesIchthyornis, y Apsaravis
    Imagen 3.Ejemplo de Enantiornithes Cretácico Inferior de Liaoning, China. Ejemplar del Museo Geominero de Madrid.
  • Vertebrados: Dentro de este registro las tortugas son las más abundantes, se han encontrado 8 familias representados por 19 géneros. Estas ocupaban una gran variedad de nichos, en gran medida acuáticos, que las ayudo a sobrevivir al evento K/T.
  • Microvertebrados: El HCF tiene una extraordinaria riqueza en microvertebrados. Lo los más destacados en este registro son  lisanfibios (anfibios modernos), elasmobranquios (peces cartilaginosos), actinopterigios (peces óseos), y mamíferos.
    Imagen 4. Manta gigante (Manta birostris), un elasmobranquio. https://es.wikipedia.org/wiki/Elasmobranchii
  • Mamíferos: La cantidad de mamíferos mesozoicos preservados como fósiles en HCF son lo que inicialmente atrajo a muchos paleontólogos a la región. Estos son de particular interés y valor debido a su rareza, morfologías identificables, diversidad, preservación potencial, y su posibilidad de análisis cuantitativo. Van Valen y Sloan (1977) identificaron taxones de mamíferos que sugieren que, antes del límite K/T, hubo una transición gradual desde metatheria a faunas eutherias. Fue un período de varias cientos de miles de años de duración, que se caracteriza por la interacción de factores físicos y biológicos que produjeron una disminución en la diversidad biótica, tanto terrestre como marina. Wilson (2005) llegó a la conclusión de que la extinción de hasta 27 especies de mamíferos no podía ser obra de su evolución por superar el cambio climático.
3. El Hell Creek en las teorías de extinción
Gracias a los datos obtenidos en la HCF podríamos resumir en dos bandos las teorías que se proponen:

La extinción fue causada únicamente por el impacto de un asteroide lo que conlleva una pérdida de la fauna y flora instantánea en cuyo caso coincide con el límite establecido para el paso de Cretácico – Paleógeno.

La extinción fue provocada múltiples causas se presentan múltiples efectos: regresión marina, fragmentación del hábitat; cambio climático, vulcanismo, o el impacto del asteroide.

  • Vulcanismo: El deterioro ambiental y ecológico pudo comenzar con la erupción de las las traps del Decán antes del impacto de Chicxulub. Por lo tanto, el impacto de Chicxulub y la erupción del Decán deben relacionarse en un mismo modelo para la extinción. Sin embargo, mientras que el impacto de un asteroide es apoyado por una variedad de indicadores geoquímicos, ninguno ha sido reconocido para las traps del Decán.

  • Clima: nuevos estudios informan de un episodio muy tardío de concentraciones elevadas de  CO2 que conllevaron un aumento de las temperaturas. La fluctuación climática podría llegar a relacionarse con el vulcanismo Decán.
  • Asteroide: El impacto de un asteroide pudo proporcionar el golpe de gracia a un ecosistema ya debilitado por los factores anteriormente mencionados.
Imagen 5. Asteroide impactando contra la Tierra.


4. Conclusión
Como resumen de todo, cabe destacar la importancia del estudio de la Formación Hell Creek que ha traído consigo un gran número de descubrimientos. Gracias a los datos obtenidos en esa zona podría llegar a pensarse que el evento que ocasiono la  extinción masiva durante el Cretácico - Paleógeno fue provocado por una acumulación de efectos y que el impacto del asteroide fue el auténtico golpe de gracia.

Para saber más:

REFERENCIAS

miércoles, 4 de mayo de 2016

Extraordinaria preservación de microestructuras óseas fósiles de "Triceratops horridus".

Se ha observado una extraordinaria preservación de células y tejidos microscópicos (vasos sanguíneos, osteocitos y fibras óseas) procedentes de muestras de dinosaurios de la especie Triceratops horridus encontradas en el yacimiento de Hell Creek, Montana (EEUU). Esta sobresaliente preservación ha desencadenado una fuerte controversia en la comunidad científica.

Figura 1. Triceratops horridus. Fuente: Lucifer Monzala.
Preservation of Triceratops horridus Tissue Cells from the Hell Creek Formation, MT.
Mark H. Armitage 
Electron Microscopy Laboratory, Micro Specialist, 587e North Ventu Park Road, STE 304, Thousand Oaks, CA 91320 micromark@juno.com (requested article to author)

De la misma manera que en las anteriores entradas, este artículo continuará los estudios y hallazgos que están llevando a cabo investigadores científicos de todas partes del mundo para entender un poquito mejor el mundo de la preservación fósil microscópica. En este artículo seguiremos el estudio que realizó Mark H. Armitage, publicado a principios de este año.
Durante los últimos 50 años, vasos sanguíneos, bandas de colágeno, células intactas, óseas (osteocitos), y otras microestructuras han sido observadas e ilustradas de varias especies distintas de dinosaurios, incluyendo Tyrannosaurus rex y Triceratops horridus .
Figura 2. Porción ósea, blanda, fibrosa y flexible del cuerno de
Triceratops horridus. Se observan osteocitos, señalados con flechas.
Fuente: Mark H. Armitage.
En 2012, Mark H. Armitage recogió un cuerno supraorbital y una costilla de la especie Triceratops horridus del yacimiento de Hell Creek, en Glandive, Montana (EEUU). Este cuerno mostraba blandas láminas de fibras óseas y estructuras parecidas a células (1). De la misma manera, la costilla contenía vasos sanguíneos y microestructuras rojas que se correspondían con células sanguíneas.  Se observaba la extraordinaria preservación de los osteocitos individuales encapsulados dentro de una lámina flexible del cuerno del individuo.
Las muestras tenían un tamaño semejante al de una mano, y en ellas se observaron microestructuras a partir del microscopio VESEM (Variabale-pressure Scanning Electron Microscopy). Las observaciones con el microscopio se llevaron a cabo en laboratorio a partir de una costosa y previa preparación que duró aproximadamente cuatro semanas.
Tras las observaciones con el microscopio VESEM se obtuvieron los siguientes resultados:
·         En cuanto a las fibras óseas, como se muestra en la Figura 2, se observaron microestructuras blandas de células óseas (osteocitos) dispuestas en láminas.
·         En relación a los vasos sanguíneos, se han observado, en la muestra de la costilla de Triceratops, gran cantidad de vasos sanguíneos blandos que se extendían a lo largo de muchos canales del sistema de Havers (Haversian system u osteón) en la costilla fracturada. Es en la superficie de estos vasos sanguíneos donde se han encontrado las células óseas (osteocitos), vislumbradas como puntos negros (Figura 3).
·         Las células óseas (osteocitos) se observan en la superficie externa de los vasos sanguíneos como microestructuras blandas, de morfología sub-elipsoidal, y presentando gran cantidad de filopodios, emergentes de cada pared externa osteocítica, y que sirven como nexos entre el conjunto de estas células óseas (Figura 4).
Figura 3. Numerosos osteocitos en la superficie de un vaso
 sanguíneo. Fuente: Mark H. Armitage.
Algunos autores como MH Schweitzer únicamente aportan la idea de que la extraordinaria preservación de microestructuras ultradelicadas como los filopodios o las células óseas es debida simplemente a que se han sobrepasado los límites de una típica y cotidiana preservación molecular a lo largo de millones de años (2). Sin embargo, Mark H. Armitage considera que la razón va más allá de esa simple y banal observación .
Parece razonable afirmar que la extraordinaria preservación de los blandos vasos sanguíneos de muestras de fémur de dinosaurios, encontradas en otro yacimiento, se debe al fuerte aislamiento que sufrieron estas microestructuras con el exterior, y la actividad de descomposición biológica que ello conlleva, debido a la fuerte encapsulación de estos tejidos dentro de un hueso de tipo compacto. Sin embargo, dentro del cuerno del Triceratops, como éste estaba compuesto de gran cantidad de tejidos vasculares, no fue posible ese fuerte aislamiento de los vasos sanguíneos, debido a que los tejidos estaban  expuestos abiertamente a condiciones subaéreas, así como el aire, el agua, animales carroñeros, minerales y sales disueltas, y a los ciclos de congelación-descongelación y fuerte calor que azotan la región de Montana. A pesar de todas estas condiciones adversas que dificultan gravemente la preservación de estas microestructuras, la preservación de los vasos sanguíneos en el cuerno de Triceratops sigue siendo sobresaliente. Es más, incluso observándose raíces de plantas, hifas de hongos y restos de insectos, las láminas fibrosas óseas de vasos sanguíneos y los osteocitos siguen preservándose de una manera muy extraordinaria.
Figura 4. Osteocito aislado del cuerno de T. horridus dispuesto en una perforación
ósea. Se observan claramente los filopodios, que actúan como nexos intercelulares. Fuente: Mark H. Armitage.

Debido a este altísimo grado de preservación bajo condiciones poco propensas, los descubrimientos acerca de estas microestructuras fosilizadas como los osteocitos o los vasos sanguíneos han dado cabida a la controversia.
Una hipótesis llevada a cabo en cuanto a la paranormal preservación de estos tejidos blandos defiende que no se trata de tejidos endógenos propios del hueso de Triceratops, sino de películas bacterianas que retienen gran parte de la morfología original de los osteocitos y filopodios de los huesos de dinosaurios (3). Sin embargo, tiempo después se demostró que los osteocitos de otras muestras de dinosaurios contenían proteínas  no pertenecientes a bacterias o películas bacterianas, así como la actina, tubulina o histona H4, por lo que se descartó esta teoría.
Por otro lado, hemos estudiado también muestras óseas de dinosaurios descalcificadas, y hemos observado que muestran aun un mayor grado de preservación estructural (mayor que el anteriormente mencionado)(4,1,5,6). Las superficies descubiertas de estos huesos muestran perforaciones óseas, extensos filopodios y agregados de colágeno (figura 4 y 5).
Figura 5. Filopodios. Los delicados extremos de los filopodios indican el alto grado de
preservación que exhiben. Fuente: Mark H. Armitage.
La figura 6 muestra células que estaban completamente aisladas de las fibras óseas. En trabajos futuros se espera que las células individuales como los osteocitos puedan ser examinadas bajo un microscopio inmunohistoquímico para detectar la presencia de proteínas endógenas.

En conclusión, las teorías acerca de las impresiones de las microestructuras óseas de los dinosaurios sobre películas bacterianas han sido descartadas, y la identificación de proteínas intracelulares e intranucleares ha sido verificada a partir de la demostración de que son tejidos endógenos de dinosaurios (6). Como consecuencia, las afirmaciones acerca de si estos tejidos de dinosaurios son originales comienzan a ser cuestionables.

Figura 6. Osteocitos aislados y descalcificados.
Fuente: Mark H. Armitage.
Los tejidos originales blandos de los dinosaurios muestran, a partir de este estudio, un altísimo grado de preservación, a pesar de las condiciones biológicas y ambientales asociadas al enterramiento, que es lo que impresiona a la comunidad científica. No obstante, la controvertida naturaleza de estos descubrimientos necesita del estudio de otras  muestras de dinosaurios en que también se preserven magníficamente estas microestructuras.

REFERENCIAS:
(1) MH Armitage and KL Anderson, Act Histo 115 (2013) 603-608.
(2) MH Schweitzer et al., Proc Royal Sci B 281 (2014) 3-10.
(3)  TG Kaye et al., PLoS One 3(7) (e2008).
(4)  R Pawlicki and M Nowogrodzka-Zagorska, Ann Anat 180 (1998) 73-77.
(5) MH Schweitzer et al., Science 307 (2005) 1952-55.
(6) MH Schweitzer et al., Science 324 (2009) 626-31. 



sábado, 17 de mayo de 2014

El "pollo del infierno", una inédita especie de dinosaurio con plumas.


“El cazador de fósiles no mata, resucita.” (George Gaylord Simpson)


Científicos norteamericanos descubren nueva especie de dinosaurio emplumado.

Un equipo de científicos del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian, el Museo Carnegie de Historia Natural y la Universidad de Utah ha descrito un dinosaurio parecido a un ave poco común hasta ahora y desconocido para la ciencia, que se asemeja a una mezcla entre un emú moderno y un reptil.

Introducción
El descubrimiento del dinosaurio emplumado
El importante hallazgo fue realizado por paleontólogos norteamericanos en Dakota del norte, en una zona conocida como Hell Creek que ya era conocida antes por sus abundantes restos fósiles de especies como los Triceratops o los Tyrannosaurus rex.

La nueva especie, Anzu wyliei, vivió hace 68-66 millones de años y fue identificado a partir de tres esqueletos parciales recogidos en la Formación Hell Creek Cretácico Superior en Norte y Dakota del Sur. La especie pertenece a Oviraptorosauria, un grupo de dinosaurios conocidos en su mayoría a partir de fósiles encontrados en Asia Central y Oriental. Los fósiles de Anzu proporcionan, por primera vez, una imagen detallada de la anatomía, la biología y las relaciones evolutivas de oviraptorosaurs norteamericanos.

Figura 1. Las exposiciones de las formaciones del Cretácico Superior Hell Creek y Lance en el oeste de América del Norte. Las localidades que han dado muestras de Anzu wyliei gen. et sp. Noviembre están marcadas por las estrellas blancas.

La identificación de la nueva especie ha sido posible gracias a un paciente trabajo de recopilación de fragmentos óseos que permitieron juntar aproximadamente un 80% del esqueleto. Esto permitió insertarlo además en el grupo de los ovirraptorosaurios, animales encontrados mayormente en Asia Central y del este, pero que hasta ahora nunca habían sido descubiertos en América del Norte.
Un informe detallado acerca de la investigación del equipo se ha publicado en PLOS ONE el pasado 19 de marzo. Hans Dieter Sues, conservador de paleontología de vertebrados en el Departamento de Paleobiología del Museo Nacional de Historia Natural, y Tyler Lyson, un becario postdoctoral en el museo, jugaron un papel importante en la descripción y el descubrimiento de los fósiles y participó en el análisis de A. wyliei, reconociendo su condición de una nueva especie.


Lyson fue responsable del descubrimiento y excavación de uno de los tres fósiles parcialmente completos analizados por el equipo, y los otros dos fósiles más completos fueron descubiertos por coleccionistas privados, incluyendo a Mike Triebold y la familia Nuss

Materiales y Métodos

Dos de las muestras que se describen en este documento (CM 78000, CM 78001) están depositadas permanentemente en las colecciones de la Sección de Paleontología de Vertebrados en el Museo Carnegie de Historia Natural, 4400 Forbes Avenue, Pittsburgh, Pennsylvania, Estados Unidos de América. La tercera muestra (MRF 319) está depositada permanentemente en las colecciones de la Fundación de Investigación de Marmarth, 402 South Main Street, Marmarth, Dakota del Norte, Estados Unidos de América.


Resultados
Paleontología sistemática
Theropoda Marsh 1881 
Oviraptorosauria Barsbold 1976 
Caenagnathidae Sternberg 1940 
Anzu gen. Noviembre
urn: LSID: zoobank.org: acto: B4E094D2-8081-4-8976-52E DB96DA97308D
Anzu wyliei sp. Noviembre
urn: LSID: zoobank.org: acto: E164FB53-289F-4 B0E-916C-C581F2DE57A4

Holotipo
CM 78000, un esqueleto parcial desarticulada pero estrechamente asociado que incluye fragmentos premaxilar, la caja craneal incompleta, ambos cuadrantes y pterigoideos, fragmentos craneales adicionales, la mandíbula casi completa, pero desarticulada, vértebras cervicales y caudal múltiple, numerosas costillas cervicales y dorsales, gastralia y arcos hemal, ambos scapulocoracoids, el húmero derecho, el radio izquierdo, cúbito y metacarpiano II, varias falanges manuales incluidos unguals, ambos fémures, tibias, fíbulas, astragalocalcanea y primeros metatarsianos, la incompleta metatarsiano izquierdo V, y varias falanges incluyendo unguals ( Figuras 2 , 3 , 4 ).



Figura 2. Esqueleto craniomandibular de Anzu wyliei gen. et sp. Noviembre
(A) el cráneo y la mandíbula reconstruida en vista lateral izquierda, con los huesos conservados en gris.


Figura 3. Las fotografías de los elementos craneomandibulares de Anzu wyliei gen. et sp. Noviembre
(A) premaxilar de CM 78001 izquierdo en vista lateral. Maxilar izquierdo del CM 78001 en lateral ( B ) y medial ( C ) vistas.

Figura 4. Esqueleto postcraneal de Anzu wyliei gen. et sp. Noviembre como se conserva en las muestras de CM.
Reconstrucción del esqueleto a la vista lateral izquierdo, con los huesos ilustrados en los huesos conservados grises y otros en blanco (sombreado indica porciones muy reconstruidas de la illa de CM 78001).

Especímenes referidos.
CM 78001, un esqueleto parcial mayormente desarticulada pero estrechamente asociada que incluye la casi completa izquierda y derecha premaxilar fragmentaria, maxilares y jugals, la caja craneal articulada, cuadrantes y pterigoideos, el ectopterygoid derecho, fragmentos craneales adicionales, todas las vértebras cervicales y dorsales, el sacro incompleta, varias vértebras caudales, numerosas costillas dorsales, gastralia y arcos hemal, ambas placas esternal, Ilia, pubes, ischia, fémures, tibias, fíbulas y astragalocalcanea, el metatarso izquierdo V, y varias falanges incluyendo unguals ( Figuras 2 , 3 , 4 ); MRF 319, un esqueleto postcraneano parcial asociado que incluye tres vértebras cervicales, una nervadura dorsal, y la scapulocoracoid la izquierda, radio y cúbito ( Figura 5 ); FMNH PR 2296 (anteriormente BHM 2033), una coossified izquierda surangular--articular coronoides complejo.

Figura 5. MRF 319, un esqueleto oviraptorosaurian parcial citada Anzu wyliei gen. et sp. Noviembre
Reconstrucción del esqueleto a la vista lateral izquierdo, con los huesos conservados en gris y los huesos representados en otra Anzu especímenes en blanco (sombreado indica porciones muy reconstruidas de la illa de CM 78001). Medio-posterior (¿noveno?) Vértebra cervical.


Etimología.
El nombre del género es para Anzu, un demonio con plumas en la antigua Mesopotamia mitología (sumerio y acadio), y alude a la apariencia distintiva de este gran dinosaurio, presumiblemente emplumado. El nombre de la especie es para el señor Wylie J. Tuttle, nieto del señor y la señora Lee B. Foster, en reconocimiento por el generoso apoyo del Sr. y la Sra. Foster, de las actividades de investigación y colecciones científicas del Museo Carnegie de Historia Natural.

Discusión
Anzu wyliei proporciona, por primera vez, una vista casi completa de la morfología del esqueleto de un oviraptorosaur caenagnathid. Con una longitud corporal aproximada de 3,5 m, una altura de la cadera de aproximadamente 1,5 m ( Figuras 4A , 5A ), y una masa corporal de unos 200 a 300 kg, Anzu es una de las más grandes conocidas oviraptorosaurs, segundo en tamaño sólo a su probable pariente cercano Gigantoraptor (la masa de la que se ha estimado entre 1.400 y 3.246 kg). Por otra parte, cuando se considera a la luz de los taxones muy pequeñas de cuerpo como Caenagnathasia (con una masa estimada de 5 kg ] ) y Elmisaurus elegans , parece muy probable que caenagnathids abarcaron una gama mucho mayor de tamaños de cuerpo que lo hizo otros oviraptorosaurs, y de hecho, muchos otros grupos de terópodos no aviares. Se necesitan más estudios sobre el crecimiento caenagnathid y el estado ontogenético de muestras individuales que pertenecen a este subtipo de evaluar esta hipótesis.
El cráneo de Anzu es profundo y estrecho, como se ha señalado anteriormente para Epichirostenotes, y está coronado por un hombro alto, cresta casuario-como. Sorprendentemente, el yugal se asemeja a las de los terópodos no oviraptorosaurian en ser bífida dorsoventral profunda y posteriormente. Las mandíbulas son desdentadas, y, como en otras caenagnathids derivados, la superficie oclusal de los dentarios coossified se caracteriza por una compleja serie de crestas y surcos. Con 12 vértebras cervicales, el cuello es largo, pero también es amplio transversalmente a través de las costillas cervicales, especialmente hacia su extremo posterior. La cola es ampliamente neumatizado y termina en una breve secuencia de vértebras altamente modificada que comprenden en conjunto una estructura pigostilo similares. Las placas esternales se parecen mucho a los de oviraptóridos en que tiene un par de procesos laterales bien desarrolladas [18]. El extremo distal del radio es peculiar en que se divide en un par de tuberosidades. La manus es proporcionalmente grande, y, al igual que los de otros caenagnathids derivados, sus unguals exponer 'labios' proximodorsal que son más prominentes que en la mayoría de otros oviraptorosaurs. Aunque no completamente conocido en Anzu , manual de dígitos II y III fueron probablemente alargados, como en otros caenagnathids derivados en los que el manus es más conocido (por ejemplo, pergracilis Chirostenotes , Elmisaurus rarus , Hagryphus ). El eje del pubis es recto y el isquion es corto y distintamente curvado. Los elementos de las extremidades traseras son gráciles, con la tibia es sustancialmente más larga que el fémur. Los PSA es incompleta conservan en Anzu, pero lo que se sabe sugiere que sus dedos eran alargados, como en otros caenagnathids derivados (por ejemplo, Macrophalangia.



El modo de vida de caenagnathids y otros oviraptorosaurs ha sido objeto de mucha especulación. El hecho de que las mandíbulas de la mayoría oviraptorosaurs carecen de dientes y probablemente estaban cubiertos por una una capa queratinizada de la epidermis delgada conocidos como rhamphotheca queratinosa ha frustrado los intentos de inferir la dieta de estos terópodos. La primera sugerencia fue que el oviraptorid Oviraptor philoceratops se alimenta de los huevos de otros dinosaurios, basado en la asociación del esqueleto holotypic con un embrague de huevos que era, en ese entonces, asignado a los ceratopsian Protoceratops. Los huevos de este morfotipo fueron identificados posteriormente como los de oviraptóridos, y no se encontraron esqueletos oviraptorid adicionales, a menudo en posiciones melancólicos de pájaro, encima de nidos de este tipo de huevos. En consecuencia, la opinión predominante es que, en lugar de aprovecharse de los nidos de otros dinosaurios, estos oviraptóridos custodiaban sus propios nidos en el momento de la muerte. Sin embargo, la probabilidad de que oviraptorosaurs meditaron sus nidos no excluye la posibilidad de que estos terópodos también hayan comido los huevos de otros vertebrados. . De hecho, Currie comparó el proceso ventral en forma de dientes de los palatinos de maxilares oviraptorid a los procesos vertebrales huevo de craqueo de la existente serpiente huevo-comer Dasypeltis scabra; basado en parte en esta semejanza, estos autores argumentaron que oviraptorosaurs pueden haber subsistido en los huevos y vertebrados de cuerpo pequeño.
Para concluir, se ha propuesto una gama considerable de posibles estilos de vida para Caenagnathidae, algunos de los cuales pueden ser mutuamente excluyentes (por ejemplo, la estricta herbivoría contra la depredación de pequeños vertebrados; vadeando frente escalada). Esto es a pesar del hecho de que, antes del descubrimiento de Anzu wyliei , nuestro conocimiento de la anatomía de estos terópodos se limita sobre todo a los huesos de la mandíbula, manos, y pies.
En resumen, en nuestra opinión, Anzu y otros caenagnathids derivados pueden haber sido generalistas ecológicos que se alimentaban de la vegetación, los animales pequeños, y tal vez incluso los huevos en las llanuras costeras húmedas del oeste de América del Norte a finales de la Edad de los Dinosaurios.

Referencias
1.Osmólska H, ​​Currie PJ, Barsbold R (2004) Oviraptorosauria. En: Weishampel DB, Dodson P, Osmólska H, ​​editors. El Dinosauria, Segunda edición. Berkeley: University of California Press. pp 165-183.
2.Ji Q, Currie PJ, Norell MA, Ji SA (1998) Dos dinosaurios emplumados del nordeste de China. Nature 393: 753-761. doi: 10.1038/31635
3.Lü J, Currie PJ, Xu L., Zhang X, Pu H, et al. (2013)-de pollo del tamaño de los dinosaurios oviraptorid desde el centro de China y sus implicaciones ontogenéticas.Naturwissenschaften 100: 165-175. doi: 10.1007/s00114-012-1007-0
4.Xu X, Tan Q, J Wang, Zhao X, Tan L (2007) Una de pájaro gigantesco dinosaurio del Cretácico superior de China. Naturaleza 447: 844-847. doi: 10.1038/nature05849
5.Xu X, Cheng YN, Wang XL, Chang CH (2002) Un dinosaurio oviraptorosaurian inusual de China. Naturaleza 419: 291-293. doi: 10.1038/nature00966
6.Balanoff AM, Xu X, Kobayashi Y, Matsufune Y, Norell MA (2009) osteología craneal del dinosaurio terópodo Incisivosaurus gauthieri (Theropoda: Oviraptorosauria). Americanas Museo Novitates 3651: 1-35. doi: 10.1206/644.1
7.Ji Q, Lü J, X Wei, Wang X (2012) Un nuevo oviraptorosaur de la Formación Yixian de Jianchang, oeste de la provincia de Liaoning, China. Boletín Geológico de China, 31: 2102-2107.
8.Zhou ZH, Wang XL, Zhang FC, Xu X (2000) Características importantes de Caudipteryx - La evidencia de dos nuevos ejemplares casi completos. Vertebrata PalAsiatica 38: 242-254.
9.Xu X, Zheng X, H (2010) fósiles de dinosaurios excepcionales muestran el desarrollo ontogenético de las primeras plumas. Naturaleza 464: 1338-1341. doi: 10.1038/nature08965
10.Kurzanov SM (1982) las características estructurales de los miembros anteriores de Avimimus . Paleontológico Diario 1982: 108-112.

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