
En nuestra última entrada muchos os embarcasteis conmigo en un mágico viaje hacia el mundo de la Paleocoprología, donde aprendimos como no hace mucho, unos investigadores pudieron describir el ecosistema en Gondwana casi exclusivamente gracias a la información proporcionada por estos icnofósiles tan cuquis. Hoy, continuaremos con nuestra jornada de apreciación a los coprolitos, y lo haremos porque vengo motivado después de toparme con un maravilloso artículo (Study of Possible Hyaena Coprolites from the Lingjing Site, Central China (Wang Wenjuan, Li Zhanyan, Song Guoding & Wu Yan) en donde una vez más nuestros pequeños y redondeados amigos salen al rescate de los bienintencionados investigadores que no saben que hacer, y es que alguien tiene que darle a esta mierda el reconocimiento que se merece, empezamos.