En este artículo se explica la importancia en México de los llamados
“Museos Comunitarios” y los pasos a seguir para incluir una nueva colección en
ellos. Los Museos Comunitarios fueron creados en 1983 como respuesta a la
necesidad de cuidar y preservar el
patrimonio cultural y natural de las comunidades (siguiente subdivisión
administrativa a un municipio). Son así, una importante herramienta educativa
para la población de las pequeñas comunidades. Se explica el caso práctico de
los restos de invertebrados marinos en la Formación San Juan de Raya, al SE del
estado de Puebla (Figura 1).
Figura
1.
Mapa de situación del estado de Puebla, en México.
Los Museos Comunitarios
son en mi opinión un ejemplo del objetivo final de cualquier investigación, que
la información llegue al público en general, en otras palabras, la divulgación.
Además, lo bueno de los
museos es que en ellos cabe todo tipo de información y absolutamente la
totalidad de los resultados, por muy complejos que puedan parecer en un
principio, pueden adaptarse a un público popular y no experto en el tema. Por
ejemplo, las conclusiones recogidas en el artículo descrito en la tercera
entrada del blog (dieta de los équidos), puede simplificarse sin necesidad de
contar los tipos de metabolismo fotosintético de las plantas pero si haciendo
hincapié en que comían distinto tipo de plantas. Y de la misma manera,
mostrando además la amplitud de ramas de la paleontología, sería muy educativo
y entretenido mostrar hallazgos de nuevas especies o reclasificaciones de ya
existentes.
En Rojas Zúñiga, A. y Gío Argáez, F.R. (2016),
también se hace referencia a la importancia de un marco jurídico que ampare los
hallazgos fósiles. Creo básica la existencia de leyes y artículos
constitucionales que velen por la conservación y exposición casi “obligatoria”
en museos adaptados para todos los públicos.
En conclusión solo puedo decir para despedirme…¡id a los museos que todo
se ve más fácil! (Figura 2).
Imagen 1. Fotografía de la Tierra realizada por la Sonda Voyager 1 en 1990 cuando se encontraba a 6000 millones de kilómetros de distancia de nuestro planeta. Actualmente está a más de 15000 millones de kilómetros de distancia, más que cualquier aparato construido jamás por el hombre explorando los confines del Sistema Solar. Esta foto es mítica y se conoce como “Un Punto Azul Pálido”: Es la foto más lejana tomada nunca de nuestro planeta y sobre ella el célebre divulgador Carl Sagan hizo una preciosa reflexión que quiero compartir hoy con vosotros.
Desde este lejano punto de vista, la Tierra puede no parecer muy interesante. Pero para nosotros es diferente. Considera de nuevo ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestra casa. Eso somos nosotros. Todas las personas que has amado, conocido, de las que alguna vez oíste hablar, todos los seres humanos que han existido, han vivido en él. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de ideologías, doctrinas económicas y religiones seguras de sí mismas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada niño esperanzado, cada inventor y explorador, cada profesor de moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie ha vivido ahí —en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.
La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina de este pixel sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo... Todo eso es desafiado por este punto de luz pálida. Nuestro planeta es un solitario grano en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.
La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad, y formadora del carácter. Tal vez no hay mejor demostración de la locura de la soberbia humana que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amable y compasivamente, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido.
Carl Sagan, 1994
Os dejo también el video que hizo Carl Sagan de esta fotografía para su mítica serie Cosmos con música del magnífico compositor griego Vangelis
Del Mito a la Ciencia.
A lo largo de la historia del pensamiento humano han resultado dominantes las ideas que situaban a nuestro planeta en el centro del Universo y al ser humano como el soberano del mismo. Para nosotros habría sido creada la tierra, sus animales y todo lo que la rodeaba.
Superar la perspectiva antropocéntrica que nos ha acompañado durante milenios ha resultado un proceso lento y costoso, a lo largo del cual los científicos han debido luchar contra prejuicios, mitos, supersticiones y la persecución de los que no estaban interesados en que nada cambiase.
Imagen 2. En el centro del Universo, la Tierra. En el centro de la Tierra, el Hombre. Eliminar la idea del Antropocentrismo de la cosmovisión de la gente ha sido una tarea ardua que ha requerido (Y sigue requiriendo) cientos de años
Conforme la ciencia iba avanzando, la civilización occidental tuvo que enfrentarse a una serie de curas de humildad que nos pondrían en el lugar que de verdad nos correspondía en el universo.
Primero toco descubrir en el siglo XVI que la Tierra era un planeta más que giraba en torno a una estrella. Aunque durante muchos años se desplazaría el centro del universo de la Tierra al Sol, el varapalo ya fue importante.
Imagen 3. Las Teorías Heliocéntricas le pudieron salir muy caro a Copérnico que estuvo a punto de ser ajusticiado por el tribunal de la Inquisición por proponer una herejía como que el Sol era el centro del Universo. Fue obligado a retractarse. Peor suerte corrió Giordano Bruno que llegó a proponer que el Sol no sería sino una estrella más en el firmamento. Sus ideas no gustaron nada a la Iglesia que lo quemó vivo en Roma en 1700.
A continuación se comprobó que el Sol no era tampoco el centro de nada. La tierra no era más que el planeta pequeño de una estrella mediana en un Sistema Solar periférico en una de las miles de millones de galaxias que componían el Universo. En verdad nuestro planeta no era nada.
Imagen 4. Hemos averiguado que vivimos en un insignificante planeta de una triste estrella perdida en una galaxia metida en una esquina olvidada de un universo en el que hay muchas mas galaxias que personas (Carl Sagan)
Descubrir el tiempo profundo fue algo que también causó vértigo en un principio. La transición entre el mundo bíblico de 6000 años y el mundo “real” con miles de millones de años de antiguedad no hizo sino demostrarnos hasta que punto la historia humana era una minucia en comparación con la historia de la tierra.
Imagen 5. Para un ser humano que con suerte puede aspirar a vivir 100 años es difícil imaginarse escalas de tiempo de miles de millones de años. Por eso en la segunda mitad del siglo XX se popularizaría el famoso "Calendario Cósmico" que resumía en un año toda la historia del Universo. El Ser Humano no habría aparecido hasta los últimos segundos de la medianoche del 31 de Diciembre. Esto muestra hasta que punto nuestra "Gloriosa Historia" es insignificante
Pero todavía quedaba lo más importante. La Tierra podría ser un planeta diminuto en el seno de un Universo inconmensurable con una historia demasiado larga como para ser concebida por el ser humano, pero nosotros seguíamos siendo los reyes de la vida. El ser humano era el cúlmen de la creación, en un planeta ridículo tal vez, pero el mejor de entre todas las especies. ¿Seguro?
La última frontera caería en 1859 con la publicación de El Origen de las Especies de Darwin. Ver que estábamos emparentados con todos los seres vivos del mundo fue algo muy difícil de tragar para muchos. El avance de la genética durante el siglo XX confirmaría los peores temores de muchos: El Ser Humano era igual a un chimpancé en un 99% de su código genético y a un plátano en un 50%
Imagen 6. Asumir que la mitad de nuestro código genético es igual al de un plátano requiere un fuerte ejercicio de imaginación y de humildad que a mucha gente le costó y le sigue costando aceptar.
Imagen 7. Después de publicar el Origen de las Especies, Darwin tuvo que soportar los insultos y las mofas de toda un sector de la sociedad que se mostraba incrédula ante la idea de compartir el pasado con seres como los simios. Afortunadamente tuvo también muchos apoyos. ¿Os imaginais que habría pasado si esta teoría se hubiese publicado en la España de Isabel II?
Es por todo esto que considero vital la labor de divulgación científica. El Ser Humano ha creado una sociedad donde él es el centro de todo. Rodeados de música, leyes, literatura, películas y grandes construcciones a muchos se les olvida (Y otros directamente no lo saben) cual es nuestro verdadero lugar en el universo: No conocer el funcionamiento de la naturaleza y considerar que el hombre es el centro de todo nos lleva a actitudes inverosímiles como la destrucción del medio ambiente o la explotación a gran escala de los recursos naturales. En ese sentido la ciencia actúa como contrapeso: Conocer el mundo en el que vivimos nos permite mirarlo de otra manera y tener una actitud más responsable y respetuosa con unos entramados que llevan funcionando miles de millones de años antes de que nosotros llegásemos.
La Paleontología es una de las disciplinas científica que nos permite asomarnos al pasado y comprender la historia del planeta que hoy por hoy es nuestro único hogar. Y es que el pueblo que no conoce su pasado está condenado a repetir sus errores. Tal vez no conocer la historia de la tierra no vaya a hacer que aparezca un nuevo Reich Alemán pero no conocer el mundo en el que vivimos si puede tener unas consecuencias muy negativas.
"Justo antes de la extinción Pérmica-Triásica que aniquiló al 96% de las especies del planeta un intenso vulcanismo emitió 2,4 gigatoneladas de carbono a la atmósfera durante cientos de años. Esta situación generó un fuerte cambio climático e indujo una importante acidificación de los mares que tendría como resultado la práctica desaparición de la vida en la Tierra. Actualmente estamos emitiendo más de 10 gigatoneladas de carbono al año" Ahí está una de las evidencias de como la Paleontología es vital para conocer las consecuencias de nuestros actos.
Imagen 8. ¿Estamos provocando una catástrofe ambiental? Lo triste de todo esto es que aunque la respuesta fuese afirmativa una gran parte de la población seguiría sin saberlo y mucho menos aun de saber que en el pasado ya se habían producido grandes catástrofes. La divulgación científica es básica para concienciar a la población de hasta que punto es importante no destruir nuestro planeta.
No todo el mundo tiene que ser científico para tener esta visión. Es ahí donde entra la divulgación científica. Vivimos en un país con muy poca tradición científica donde seguimos asociando el nivel cultural de una persona a sus conocimientos de historia, literatura o política, y esto se ve reflejado en el claro menosprecio que tienen los gobiernos de todos los colores hacia la ciencia, que consideran la Investigación más un complemento innecesario que una inversión completamente necesaria para que un país sea próspero y mejor. En este contexto la labor de la divulgación se hace más importante todavía ya que recae sobre ella el concienciar y educar a la población de lo importante que es la ciencia y lo fundamental que es que se le apoye desde todos los ámbitos. En ese sentido me agrada mucho ver como nuestro blog se acerca a las 20.000 visitas y entre todos hacemos posible con nuestra pequeña aportación que la gente se acerque al mundo científico un poco más.
Imagen 9. Cuando te das cuenta del valor de la vida, uno se preocupa menos por discutir sobre el pasado, y se concentra más en la conservación para el futuro. Esta frase fue pronunciada por Dian Fossey, que pasó gran parte de su vida luchando por la pervivencia de los Gorilas de Montaña en las Montañas Virunga de Rwanda. Google le dedicó un doodle en su 82 cumpleaños. Para defender a los gorilas se enfrentó a los cazadores furtivos y a las autoridades de Rwanda que veían en su activismo una barrera para convertir en parque en algo más productivo que una simple reserva. Para que la gente valore hasta que punto es importante proteger la biodiversidad es fundamental que entiendan que la aparición de una especie es un proceso único e irrepetible y que su pérdida por causas completamente evitables como son los ataques humanos es una auténtica tragedia.
Vida y Muerte: La Evolución de la Vida en la Tierra.
Desde que la vida surgió en nuestro planeta hace miles de millones de años todo tipo de organismos han poblado los continentes y los océanos. Lejos de ser un ente estático la vida ha estado en permanente cambio durante todo este tiempo. Durante millones de años han aparecido y perecido millones de especies. Algunos órdenes han llegado a dominar los mares, otros los continentes y otros el planeta entero, pero nunca de forma perpetua, porque siempre ha habido algo que ha acabado de alguna manera u otra con su reinado: Una catástrofe, la brutal competencia de otros taxones cada vez más pujantes o simplemente el paso del tiempo.
Puede parecer que todos estos cambios en la vida de la tierra han sido lentísimos y se han demorado durante millones de años. Generalmente si, pero no siempre. Desde que aparecieron los conocidos como animales superiores en la Revolución Cámbrica hace 542 millones de años nuestro planeta ha sufrido 5 procesos de extinción masiva que lo cambiaron todo. En apenas unos pocos miles o millones de años una mortandad inusitada cambiaría la vida de nuestro planeta para siempre. Estos procesos, lejos de ser algo negativo serían el punto de partida para que nuevos taxones se lanzasen al dominio de los ecosistemas vacíos: El resultado sería que después de estas extinciones la vida cambiaría completamente.
En torno a estos procesos de extinción he querido enfocar mis entradas del blog. Porque considero que estas 5 grandes catástrofes cambiaron completamente la vida en la tierra, y quien sabe como podría ser nuestro planeta si los dinosaurios o los trilobites nunca se hubiesen extinguido.
He realizado 4 entradas. 3 de ellas han tenido que ver con las extinciones en si: He localizado artículos publicados en 2015 acerca de estos eventos y me he puesto a escribir y traducir para que esos artículos científicos a veces tan incomprensibles lleguen a tanta gente como sea posible. Me ha sorprendido mucho ver como a día de hoy muchas de estas extinciones aun siendo conocidas tenían grandes lagunas de información.
Aquí os dejo una pequeña enumeración de mis tres entradas por si algún despistado se ha olvidado de leerlas.
Más allá del Cráter de Chicxulub: Los Traps del Decán y su Influencia en el Límite K-T. Si alguna extinción llama la atención al público en general esa es la que acabó con los dinosaurios (No avianos). Encontré un artículo muy interesante que cuestionaba la hasta ahora innegable teoría del meteorito propuesta por los Álvarez. Me pareció curioso y bastante bien argumentado como en ese artículo se cuestionaba que un solo meteorito pudiese haber desencadenado una debacle ecológica de semejante envergadura, y que era necesario buscar acontecimientos complementarios que también hubiesen influído en esta gran extinción. Consideré al hacer el artículo que también era importante mostrar a la gente que aquí no solo se extinguieron los dinosaurios, sino otros taxones tan relevantes como los ammonoideos entre otros.
Link de la Entrada: http://paleontologia-y-evolucion-ucm.blogspot.com.es/2015/03/un-paso-mas-alla-del-crater-de.html
Imagen 10. ¿Puede explicar el impacto de un meteorito explicar por si solo la desaparición de faunas enteras que dominaron la tierra durante millones de años? Estudios recientes empiezan a cuestionar esta teoria.
El Hundimiento: Desentrañando la Extinción Permo-Triásica. Después de hablar de la extinción más popular me propuse tratar la más importante. A pesar de que aniquiló a un 96% de las especies del planeta esta extinción no goza ni de lejos de tanto prestigio y reconocimiento como el Límite K-T. Es posible que los trilobites no sean tan atractivos como los dinosaurios pero lo que si es cierto es que si una extinción tuvo impacto sobre la vida en la tierra fue esta. A pesar de que se conocían las devastadoras consecuencias que había tenido la extinción Permo-Triásica sobre la vida en la tierra las causas que la habían generado todavía eran motivo de debate, por eso el artículo que encontré de unos investigadores que afirmaban que una acidificación del océano podría haber causado la gran extinción me generó un gran interés. Para acercar más esta extinción tan importante al resto de la gente añadí también todas las causas que se venían barajando hasta el momento para justificar la gran extinción.
Link de la Entrada: http://paleontologia-y-evolucion-ucm.blogspot.com.es/2015/05/el-hundimiento-desentranando-la.html
Imagen 11. A pesar de no ser especialmente conocida entre los no científicos, Los Ecosistemas de la Tierra, sobre todo los marinos, que habían alcanzado un alto nivel de complejidad a lo largo del Paleozoico, quedaron completamente desmantelados tras la Gran Extinción Permo-Triásica. No sería hasta muchos millones de años después que la tierra recuperaría una biodiversidad igual de rica que la extinción
La Extinción Desconocida: Los Mares de la Muerte del Triásico. Para acabar mi viaje por el mundo de las extinciones masivas quise centrarme en la que es probablemente la extinción más desconocida de las 5: La Extinción Triásico-Jurásico. Lo quise así para demostrar a la gente que el Mesozoico no fue una época estable dominada por los dinosaurios, sino que en el Triásico había otros clados como los Crurotarsos (Reptiles emparentados con los cocodrilos) que dominaban el planeta y que la extinción en cuestión y la consiguiente decadencia de estos taxones sería lo que posibilitaría de verdad el ascenso de los dinosaurios. Por falta de tiempo no he tenido la oportunidad de hacer dos entradas más refiriéndome a las extinciones del Paleozoico así que en esta última entrada hice una pequeña reseña de las dos extinciones que me faltaba por tratar: La del Ordovícico Silúrico y la del Devónico Superior.
Link de la Entrada: http://paleontologia-y-evolucion-ucm.blogspot.com.es/2015/06/la-extincion-desconocida-los-mares-de.html
Imagen 12. Representación artística de la Gran Extinción del Triásico-Jurásico
¿Y eso es todo? ¡No!. Muchas veces cuando hablamos de extinciones y debacles ecológicas asumimos que los animales son los únicos seres que pueblan este planeta y que a los demás grupos que no sean animales todo les afecta de la misma manera que a ellos y esto no es así. Es por eso que mi última entrada, que por motivos de publicaciones subí en segundo lugar, trato precisamente de eso, de como otros grupos, en este caso las plantas, se han ido enfrentando a las catástrofes a lo largo de la historia. En mi artículo Un viaje a los Bosques del Pasado quise remarcar como las plantas no tienen ni de lejos tasas de extinción tan altas como las especies del reino animal.
Me sorprendió mucho observar que las plantas habían hecho auténticas transiciones florísticas a lo largo de la historia sin que eso implicase la aniquilación de los grupos anteriores. ¿Había habido cambios? Por supuesto pero de una manera muy diferente. Me pareció muy interesante ver como las plantas sobrellevaban bastante bien las extinciones y como unos órdenes se sucedían a otros a la hora de formar grandes bosques. Y un artículo tan interesante merecía sin duda la pena ser contado
Imagen 13. Aunque parezca increíble, durante el Carbonífero especies gigantescas de helechos formaron grandes bosques. Posteriormente serían relegados por las Gimnospermas y finalmente por las Angiospermas, pero esta sucesión no se debería a que los helechos fueron casi aniquilados en una extinción como pasa en el mundo animal, sino a un simple cambio florístico que favoreció a estas otras ramas. Eso no ha evitado que siga habiendo helechos en la actualidad
Link de la Entrada: http://paleontologia-y-evolucion-ucm.blogspot.com.es/2015/04/un-viaje-por-los-bosques-del-pasado.html
Y esto es todo amigos. Aquí acaba nuestra aventura. Espero que estas entradas sobre las grandes catástrofes ecológicas de la Tierra os hayan servido para ver a nuestro planeta de otra manera. Os hayan hecho comprender que todo cambia, a veces muy lentamente y otras veces a una velocidad pasmosa pero que en definitiva nada permanece igual. Si alguien ha aprendido algo de estas entradas me doy por satisfecho y espero que alguien recoja mi testigo y el año que viene siga investigando sobre esas grandes extinciones que cambiaron el mundo.
Hasta siempre queridos lectores! Espero que la huella del conocimiento que habéis adquirido con estas entradas permanezca siempre en vuestros corazones
Gracias por todo, Pablo Forjanes. Cualquier cosa que queráis comentar no tengáis ninguna duda en hacerlo.
"Todas las grandes cosas han sido hechas por pequeñas naciones"
(B. Disraeli)
Durante estos meses
colaborando en el blog hemos tratado muchos temas relacionados con
los nuevos descubrimientos paleontológicos de 2014 y sus
implicaciones en Paleoecología, Paleobiogeografía, etc. Para
aquellos que tengan mala memoria recordaremos que las entradas de las
que hablaremos ahora son “Nanofósiles: un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la Paleontología”, en la describimos una
nueva especie de nanofósil calcáreo, su relación con el resto de
especies del género y sus implicaciones en la Bioestratigrafía y
Paleobiogeografía; “Rastros: dime con quién andas y te diré quién eres”, en el que se vio la importancia de los icnofósiles
en la Paleoecología; y “Por la boca muere el Hadrosauriforme”,
donde integramos, a partir de restos de cráneos, tres dinosaurios de
la Península Ibérica en la Estratigrafía de otros puntos de
Europa.
Es posible que algunos ya
vislumbraran a partir de la segunda de estas entradas el nexo de
unión entre ellas, pero para quienes aún no lo sepan, hoy toca
hablar de España.
¿Orgullo
paleontológico?
Desayunamos escuchando
hablar sobre la Marca España. Viajamos en transporte público oyendo
comentar que la Selección Española perdió el partido contra
Holanda. Comemos viendo en la televisión que este verano será el
más caluroso de los últimos 30 años. Cenamos leyendo que los
jóvenes europeos se precipitan desde los balcones en Ibiza en un
estado de embriaguez extrema. Pero, ¿y lo demás?
El trabajo científico en
España, no solo en el ámbito de la Paleontología, podría
extenderse a cada rincón del país gracias a la aportación de
investigadores como F. Ortega, J. M., Gasulla, M. L. Casanovas, y A.
Fraguas, entre otros, y divulgadores científicos como J. E. Durán
(@jeduardoduran), profesor de Secundaria de Madrid, con su blog
Ciencias de la Tierra y medioambientales, e incluso nosotros mismos
en estas entradas.
Centrándonos en la
Paleontología, que es el tema que nos ocupa en este blog, podemos
describir España como un área susceptible de albergar gran
cantidad de evidencias de vida pasada importantes para el registro
fósil global, ya sea por su condición de península o por integrar
en su territorio islas, con sus endemismos correspondientes.
Perdona si te llamo ciencia
La Paleontología, como
cualquier ciencia, siempre camina en pos de conocer. Los filósofos
presocráticos de la antigua Grecia ya ansiaban una respuesta
racional para explicar los mitos, y que aquello que se manifestaba a
los sentidos como un fenómeno (phainomenon) pudiera relacionarse con
una idea racional (noumenon): Parménides de Elea afirmaba que todo
comienza y finaliza en la Tierra (gé) y ya describía la ciencia
como un saber fijo y estable que era el único que podía
proporcionar conocimiento racional. Leucipo y Demócrito ya
postularon de manera intuitiva y por supuesto no basada en el
empirismo, que todas las cosas están formadas por partículas
indivisibles, pequeñas y cualitativamente iguales a las que llamaron
átomos.
No hace falta remontarse
a las épocas clásicas para observar la voluntad del ser humano por
conocer aquello que le rodea, puesto que R. Descartes ya propuso en
el siglo XVII la “algebrización del universo” a partir de lo
cual se desarrolla la Geometría Analítica. Unos años después, uno
de nuestros queridos empiristas, F. Bacon, ya nos habla del método
científico o método inductivo, en el que a partir de unos fenómenos
observados se formula una hipótesis bajo unas leyes establecidas,
para conseguir una generalización.
Y, ¿qué ocurre? ¿Solo
Hume, Berkeley y Locke, se plantean el inicio, tratamiento y
finalidad del conocimiento? ¿Todo el caos introspectivo que origina
el pensar en la obtención de un saber racional solo tiene lugar en
las mentes extranjeras?
Bien sabemos que no es
así, puesto que, por ejemplo, J. Ortega y Gasset en los siglos
XIX-XX plantea que las verdades que conocemos no son “verdades
acabadas”, por lo que la tarea del hombre racional es completarlas,
conociendo “lo que las cosas son”. Este filósofo madrileño fue
uno de tantos que buscaron la base del saber, tal y como expone P.
Baroja en su obra El árbol de la ciencia (1911), donde trata la
dicotomía del ser humano: animal racional; y la inclinación del
hombre sabio por conocer aquello que le rodea, sacrificándose por
ese propósito.
Representación musical- algo jocosa- de nuestro afán por conocer
Pero todo esto, ¿qué
tiene que ver con la Paleontología?
Como hemos visto, el
anhelo de conocer es universal, y la Paleontología, como rama del
conocimiento científico que es, se enmarca, por supuesto, en ese
mismo propósito. El pasado nos parece algo inescrutable por su
lejanía y por la inexorabilidad del paso del tiempo, pero la
Paleontología, junto con otras especialidades, nos ofrece la
posibilidad de echar un vistazo a través de sus ojos y atisbar,
tanto como sea posible, lo que pasaba por el suelo que pisamos hace
millones de años.
En España esas
posibilidades se multiplican debido a su riqueza paleontológica y
nos otorgan la capacidad de ver un poco más allá. Si hablamos sobre
investigaciones en este ámbito en el país, se nos llena la boca,
nos atragantamos solo contando las publicadas en este año 2014. Solo
hay que realizar una búsqueda sencilla en el navegador para
encontrar artículos sobre dientes de dinosaurio en Cuenca (Rauhut,
2002), un nuevo saurópodo del Aptiense hallado en España (Canudo et
al. 2008), las primeras esponjas articuladas del Silúrico en la
Península Ibérica (Rigby et al. 1997) y muchos más.
Sin embargo, para
tormento de los que nos interesamos por la ciencia- de manera
profesional o por la búsqueda del saber por el saber-, los medios de
comunicación no parecen hacerse eco de manera significativa de estas
noticias, y mucho menos transmitirlas de manera efectiva a la
población, y es por esto que muchos piensan, e incluso yo misma
antes de descubrir por mis propios medios que esto no es así, que
“en España no hay nada de eso” o que “esas cosas solo están
en Estados Unidos y China”.
Es hora de despertar, de
mirar a nuestro alrededor, de descubrir que el mundo de la
Paleontología nos rodea por todas partes, y no es tan abstracto,
complejo e inalcanzable como se cree, y es momento de acercarnos a
aquel sueño que todos tuvimos de descubrir huesos de dinosaurio, ya
sea a través de la lectura, el estudio, la participación en las
jornadas de excavación que ofrecen algunas universidades para los
alumnos, o contribuyendo, cada uno según sus posibilidades, en la
divulgación de esta maravillosa ciencia que tan bellas fantasías ha
inspirado siempre.
Con esta imagen deseo un feliz y productivo viaje por la tortuosa senda del conocimiento a todas aquellas personas interesadas en la ciencia
Antes de comenzar permitámonos personificar a una pingüina. Veamos cómo es la vida de Lala, la mascota que todos querríamos a nuestro lado:
Breve introducción a la Paleontología
La Paleontología es, en términos generales, el estudio de los seres del pasado. Lo que en palabras de Bermudo Meléndez es la Ciencia que estudia los seres orgánicos que vivieron en épocas pretéritas sobre la Tierra, bajo todos sus aspectos, y muy especialmente busca sus posibles relaciones mutuas o con el medio ambiente en que se desarrollaron, y su ordenación en el tiempo.
Así pues, esta ciencia estudia el pasado en un intervalo de tiempo tan amplio como es desde el origen de la vida hace ya 3.800 Ma hasta el mismo momento en el que el lector comenzó a leer esta entrada.
Hagamos un viaje al pasado a bordo de la TARDIS para conocer más sobre la Paleontología en relación a los pingüinos.
Pingüinos y Paleontología
Durante estos meses nuestro tema de estudio han sido los pingüinos, esas adorables aves marinas no voladoras habitantes del Hemisferio Sur, caracterizadas por inundar de ternura a todo aquel que se atreva a mirarlos a los ojos.
Las primeras evidencias de la existencia de pingüinos datan del Paleoceno, una época definida con un clavo de oro y que marca la famosa “extinción de los dinosaurios” y el meteorito que los extinguió hace aproximadamente 66 Ma.
Podríamos hablar de filogenias, de características morfoanatómicas, de las causas que dieron lugar a las aves marinas no voladoras o de por qué los pingüinos son tan adorables. Podríamos hablar de infinidad de temas relacionados con los pingüinos, tantos que podríamos crear una nueva ciencia denominada ‘Paleopingüinología’, pero por desgracia nos falta tiempo aunque nos sobran ganas.
Aquí vemos al doctor R. Ewan Fordyce en el momento que se describieron dos nuevas especies de pingüinos en Nueva Zelanda. Vía: University of Otago.
¿Por qué elegir como tema los pingüinos?
Ante esa pregunta nosotros respondemos ¿y por qué no?
Los pingüinos son seres vivos, y como tal son estudiados tanto por la Biología como por la Paleontología, y en el marco de esta segunda ciencia, forman parte de un inmenso abanico de seres vivos, todos y cada uno de ellos estudiados por sobresalientes científicos que nos agracian con sus conocimientos en un sistema binario basado en la pregunta y la respuesta, pregunta y respuesta, y así sucesivamente, respondiendo a cualquier cuestión que se interponga en el camino del saber.
En este blog no solo hemos hablado de pingüinos. También hemos tratado otros temas igual de interesantes (no, realmente no puede haber nada tan interesante como la paleopingüinología) tales como los tetrápodos marinos, la evolución de los homínidos, los dinosaurios y los reptiles, la fauna ediacárica, los nanofósiles, así como temas relacionados con la icnología, donde incluimos los icnofósiles, la paleoparasitología o las heces (coprolitos) de estos seres vivos pretéritos.
Todos sabemos que los pingüinos son unos seres tan sociables como educados.
Labor divulgativa
A lo largo de estos meses, hemos ejercido como ‘periodistas científicos’. Hemos tratado de acercar al público el ejercicio de la Paleontología comentando algunos de los hallazgos más relevantes en el presente año 2014, recibiendo incluso la visita y el agradecimiento del doctor Martín Chávez Hoffmeister por divulgar su trabajo.
También nos es muy grato ver nuestro blog siendo el cuarto enlace al buscar en Google las palabras “paleontología pingüino”, lo cual indica la difusión de nuestras entradas y el buen hacer de nuestro trabajo.
La palabra es la más poderosa de las armas, y hacérsela llegar al público en forma de conocimiento, despertando así su interés en la materia y contribuyendo mediante el ‘boca a boca’ a la difusión del mensaje es una buena almohada sobre la que dormir cada noche.
En este contexto divulgativo, los compañeros que tomen las riendas de este blog el próximo curso seguirán dedicando parte de su tiempo a difundir los trabajos más destacados de la Paleontología, confiando en que alguno de ellos centre sus entradas en el maravilloso y apasionante mundo de los esfenisciformes.
Para terminar
Con todo esto podemos dar por sentado que la Paleontología no son solo dinosaurios, tigres dientes de sable y trilobites. La Paleontología es algo más que pensar en dinosaurios cuando oímos la palabra “Jurásico”; algo más que unos tipos que se pasan el día sentados en el suelo excavando con un destornillador y una brocha y encontrando ejemplares de animales enteros sin ningún tipo de defecto (cosa que es bastante rara, por cierto).
La Paleontología es el estudio del pasado que nos permite inferir el futuro de las especies y, por tanto, de la vida en la Tierra.
Poco queda por decir que no hayamos dicho ya, así que nos vamos a despedir como es debido: con imágenes de pingüinos.
Los pingüinos ya están discutiendo los temas que se van a tratar en el próximo curso, dejando excluido a un servidor.
Confirmado. Definitivamente han decidido excluir a un servidor.
La familia Spheniscidae al completo les desea un buen verano.