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martes, 3 de junio de 2014

LOS HOMINIDOS

Los homínidos (Hominidae) son una familia de primates hominoideos, que incluyen 4 géneros y 7 especies vivientes, entre las cuales se halla el ser humano y sus parientes cercanos. 

La familia Hominidae estaba compuesta exclusivamente por primates bipedos (genero Homo Australopithecus, Paranthropus, etc.). Actualmente, su uso se está imponiendo en primatología, por lo que los Hominidae incluyen además a los grandes simios.


Figura 1: Reconstrucción de la evolución de los homínidos hasta el hombre actual.

En el primer artículo “NAIA, UNA DE LAS PRIMERAS HABITANTES DEL NUEVO MUNDO” se analizan los restos óseos encontrados de una hembra adolescente que vivió durante el final del Pleistoceno, en la cueva marina Hoyo Negro, en México. Tienen una antigüedad menor de 17.000 años.

Los restos óseos, muestran características craenofaciales paleoamericanas aunque su ADN-mt pertenece al haplogrupo D1, que se cree que procede de Beringia.

El descubrimiento de estos restos sugiere que los primeros americanos representan una expansión de la población de Beringia, resumiendo, los paleoamericanos y los nativos americanos provienen de una sola población.

Por lo tanto, a partir de los restos óseos y el entorno en el que han sido encontrados, se puede conocer la época en la que vivió, el clima que existía y las características físicas de Naia.

El segundo artículo LAS HUELLAS DE HOMINIDOS MÁS ANTIGUAS ENCONTRADAS FUERA DEL CONTINENTE AFRICANO”trata sobre otro hallazgo que nos ha permitido conocer un poco más la evolución de los homínidos. Pues se han encontrado unas huellas en Reino Unido de hace 800.000 años, pertenecientes al Pleistoceno. Están relacionadas con la especie Homo Antecessor, pues sus características se asemejan a los restos encontrados en Atapuerca.

Cabe destacar que la supervivencia de las huellas de homínidos tempranos es muy poco frecuente, pero puede proporcionar información crítica sobre el bipedismo, la postura, la marcha y el tamaño de los homínidos que participan. En los casos en que se conservan múltiples huellas, como en el caso de Inglaterra, aportan información acerca del número de individuos, el sexo, la edad del grupo y se pueden inferir las actividades que realizaban.

Las primeras huellas de homínidos se preservan en la ceniza volcánica en Laetoli, en Tanzania. Estas proporcionan evidencia del bipedismo en Australopithecus afarensis que data de hace 3,66 millones años.

Por otro lado se han descubierto al este del lago Turkana (Kenia) huellas de Homo erectus o posiblemente Paranthropus boisei, del Pleistoceno Inferior hace 1.5 Ma, donde varias huellas de homínidos se conservan junto con los de otros animales como hipopótamos. También se han descubierto huellas de seis personas a 70 km al norte de Lleret, Kenia. Las huellas son más grandes que las de Laetoli, por lo que sugieren que los homínidos de hace 1,5 Ma habían desarrollado una moderna marcha a pie similar a los humanos modernos.


Figura 2. Mapa de los sitios donde se han encontrado huellas del Pleistoceno que han sido datadas de hace más de 40.000 años.

Las Huellas del Pleistoceno Medio y Superior también son raras de encontrar, aunque se han conservado tres pistas de huellas de homínidos en la toba volcánica en la zona Roccamonfina al sur de Italia que data de 350.000 años, las cuales proporcionan información sobre la marcha y la longitud de la zancada en pendientes pronunciadas. En Sudáfrica, se han encontrado huellas en Langebaan y Nahoon de hace 125.000 años, y proporcionan información sobre la altura y constitución corporal en un momento crítico en que los primeros humanos anatómicamente modernos fueron surgiendo. Finalmente, en Rumania en la Cueva Vârtop se ha hallado una huella del Homo neandertal que data de entre el 97.000 y el 62.000 años.

La preservación de una huella requiere la combinación de sedimentos blandos para permitir una impresión, un ambiente de baja energía y el rápido entierro de la superficie de los sedimentos depositados.

Ambientes costeros y de estuario del Holoceno son lugares que parecen ser favorables para la preservación de la huella, por ello las huellas encontradas en Reino Unido son buenos ejemplos.
  
En el tercer artículo, ELPRIMER HOMINIDO TEMPRANO DE AFRICA CENTRAL, ISHANGO” se describe un molar superior perteneciente a un homínido, descubierto en la parte occidental del Valle del Rift, en Ishango, el Congo. Encontrarlo al oeste es un hecho de gran importancia a nivel evolutivo. Pertenece al Pleistoceno superior y se relaciona con Australopitecus y con los primeros Homo de África.  Por lo tanto, los primeros homínidos estaban presentes en el Rift Occidental hace más de 2 millones de años,  estas especies habían ampliado su área de distribución geográfica en la zona central de África del Este.

Por lo tanto a partir de las características morfológicas que presentan los dientes de homínidos se pueden conocer su naturaleza y a qué tipo de homínido perteneció. Las dimensiones, el espesor del esmalte y la forma de la unión de la superficie esmalte-dentina son elementos diferenciadores.

La relación existente entre los tres artículos, es que los tres tratan sobre la evolución de los homínidos y los tres tienen lugar durante el Pleistoceno.

En los tres artículos se han encontrado restos de homínidos, los cuales se han analizado y han servido para clasificar y tener una mejor idea de cómo eran los individuos que vivían durante este periodo.

En orden de antigüedad se clasificarían: en primer lugar el molar encontrado en África Central, datado de hace 2 millones de años y relacionado con Australopitecus y con los primeros Homo. Posteriormente, el segundo artículo, las huellas encontradas en Inglaterra de hace 800.000 años y relacionadas con el Homo Antecessor. Y por último, los restos óseos de Naia, de hace 17.000 años y relacionada con los paleoamericanos.

En conclusión, se puede conocer la historia de la evolución del hombre a partir de diferentes tipos de restos: huellas, dientes o restos óseos. Todos ellos, nos pueden aportar información sobre las características del lugar en el que vivían,  además de las características físicas de estos individuos.

Referencias

J. C. Chatters, D. J. Kennett, Y. Asmerom, B. M. Kemp, V. Polyak, A. N. Blank, P. A. Beddows, E. Reinhardt, J. Arroyo-Cabrales, D. A. Bolnick, R. S. Malhi, B. J. Culleton, P. L. Erreguerena, D. Rissolo, S. Morell-Hart, T. W. Stafford. Late Pleistocene Human Skeleton and mtDNA Link Paleoamericans and Modern Native Americans. Science, 2014; 344 (6185): 750 DOI: 10.1126/science.1252619


Nick Ashton mail, Simon G. Lewis, Isabelle De Groote, Sarah M. Duffy, Martin Bates, Richard Bates, Peter Hoare, Mark Lewis, Simon A. Parfitt, Sylvia Peglar, Craig Williams, Chris Stringer. Hominin Footprints from Early Pleistocene Deposits at Happisburgh, UK. DOI:10.1371/journal.pone.0088329

Isabelle Crevecoeur mail, Matthew M. Skinner, Shara E. Bailey, Philipp Gunz, Silvia Bortoluzzi, Alison S. Brooks, Christian Burlet, Els Cornelissen, Nora De Clerck, Bruno Maureille, Patrick Semal, Yves Vanbrabant, Bernard Wood. First Early Hominin from Central Africa (Ishango, Democratic Republic of Congo). PLoS ONE; Jan2014, Vol. 9 Issue 1, p1 DOI: 10.1371/journal.pone.0084652


sábado, 24 de mayo de 2014

NAIA, UNA DE LAS PRIMERAS HABITANTES DEL NUEVO MUNDO.


En la cueva marina Hoyo Negro, en México se han encontrado los restos óseos pertenecientes a una hembra adolescente de finales del Pleistoceno o la última edad de hielo. Ha sido nombrada "Naia" por el equipo de buceo, en honor a la ninfa Náyade de la mitología griega, por ser la guardiana de las aguas dulces. Se estima que tenia entre 15 y 16 años de edad en el momento de su muerte, en base al desarrollo de su esqueleto y de los dientes.

Estos restos tienen importantes implicaciones para nuestra comprensión de los orígenes de las primeras personas en el Hemisferio Occidental y su relación con los nativos americanos contemporáneos


Figura 1: Imagen del cráneo encontrado de Naia, en la cueva Hoyo Negro en la península del Yucatan, México.


En un artículo publicado el 15 de mayo del 2014 en la revista Science, un equipo internacional de investigadores y buzos de cuevas presentaron los resultados de una expedición que descubrió un esqueleto humano temprano americano, casi completo con un cráneo intacto y ADN conservado. Los restos estaban rodeados de una gran variedad de animales extintos a más de 40 metros bajo el nivel del mar. Fueron encontrados en Hoyo Negro, un pozo profundo dentro del sistema de cuevas de Sac Actun, en la península de Yucatán en México.




Figura 2: Mapa de México gracias al cual se puede situar “Hoyo Negro” donde se encontraron los restos óseos de Naia y de los 26 mamíferos


Se logró fechar a los restos gracias a las buenas condiciones de preservación del esqueleto que permitió obtener las muestras necesarias para realizar los análisis.

A parte de los análisis de ADN mitocondrial, hicieron análisis de Carbono 14 y Uranio/Torio para lograr un conocimiento preciso de la antigüedad de Naia. Además de la edad, los resultados de pruebas realizadas en laboratorios de Estados Unidos y Canadá mostraron que se trata de una joven de origen asiático del haplogrupo D (cromosoma materno), identificado con las migraciones que llegaron a este continente desde Siberia.

La edad del esqueleto fue confirmada además por otros análisis realizados en semillas, carbón, guano de murciélago frutero, racimos de calcita y espeleotemas. También se tuvieron en cuenta aspectos de la formación del sitio y la medición de los cambios en el nivel del mar, que durante la edad de hielo era por lo menos 120 metros más bajos que el actual.

Además del esqueleto humano se han descubierto restos de 26 mamíferos correspondientes al Pleistoceno Tardío. El profesor Joaquín Arroyo, es quien está a cargo del análisis de la fauna hallada en el lugar, y señaló que junto a la Ninfa del Agua fueron encontrados restos de 11 especies de mamíferos, entre ellos un tigre diente de sable, un perezoso, un tapir gigante y un murciélago frutero. En este caso, para determinar la época aproximada de esos ejemplares se tomó un fragmento de la pelvis del gonfoterio, a partir del cual se estimó que vivieron hace unos 36 mil años.


¿Qué aporta este descubrimiento?

Descifrar el linaje de los primeros pobladores de América ha supuesto un desafío para los científicos. Hasta ahora, al estudiar la genética se creía que los indígenas americanos descienden de los siberianos que migraron hacia Beringia oriental –la masa de tierra que conectaba Asia y América del Norte– hace entre 26.000 y 18.000 años. Estos primeros pobladores americanos se habrían propagado después hacia el sur. 

El hallazgo de Naia da un nuevo punto de vista, pues se ha comprobado según el antropólogo, arqueólogo y paleontólogo James Chatters que los amerindios modernos se parecen mucho a las poblaciones de China, Corea y Japón, pero los esqueletos de los americanos más antiguos no, pues estos últimos tienen cráneos más largos y angostos que los de los amerindios posteriores, y las caras más pequeñas y cortas, lo que hace que se parezcan más a las sociedades actuales de África, Australia, y la Cuenca del Pacífico Sur. Esto ha dado como resultado, la especulación de que quizá los primeros americanos y los amerindios provinieron de diferentes lugares de origen, o emigraron de Asia en diferentes etapas en su evolución. 

Cabe destacar que los esqueletos paleoamericanos son raros por diversas razones. Las poblaciones eran escasas, nómadas y enterraban o incineraban a sus muertos donde yacían, lo que hace que las ubicaciones de las tumbas sea impredecible. Además, los procesos geológicos han destruido o enterrado profundamente sus tumbas. 

Resultados

Los resultados obtenidos son notables: 

1. Esta es la primera vez que los investigadores han sido capaces de igualar un esqueleto con un cráneo y las características faciales con ADN, el cual está vinculado a los cazadores-recolectores que se trasladaban hacia el puente de tierra de Bering desde el noreste de Asia, entre 26.000 y 18.000 años atrás, extendiéndose hacia el sur en América del Norte en algún momento posterior a hace 17.000 años. 

2. Se ha observado que es uno de los esqueletos más antiguos descubiertos en el Nuevo Mundo, gracias a una combinación de la datación por radiocarbono directa y por el método del uranio – torio. 

3. Está claro que es el esqueleto más completo de hace mas de 12 mil años, ya que incluye todos los principales huesos del cuerpo, un cráneo intacto y un conjunto de dientes.


Figura 3: Imagen de los buzos Alberto Nava y Susan Bird transportando el cráneo desde Hoyo Negro en una plataforma giratoria bajo el agua para que se pudiese fotografiar con el fin de crear un modelo 3D. 

Conclusión

Los restos óseos de Naia, muestras características craenofaciales paleoamericanas:
- Rostro estrecho con ojos muy separados 
- Frente prominente y baja 
- Nariz baja y plana  
- Dientes proyectados hacia fuera. Además presenta signos de caries dental y osteoporosis. 
- Presenta una constitución frágil y una talla pequeña (metro y medio) 

Por otro lado, su ADN-mt pertenece al haplogrupo D1, que se cree que procede de Beringia y actualmente es exclusivo de los nativos americanos incluyendo América del Sur. 

Por lo tanto, el cráneo de Naia no se parece físicamente al de los actuales nativos americanos, pero el ADN-mt nos indica que están relacionados genéticamente. Con todo ello, se puede llegar a la conclusión de que las diferencias craneofaciales entre los paleoamericanos y los actuales nativos americanos, probablemente sean el resultado de una evolución in-situ, quizá con neotenia, y no de la procedencia de distintos ancestros. 

Es decir, el descubrimiento de estos restos sugiere que América no fue colonizada por eventos de migración separados, procedentes de diferentes partes de Eurasia; o múltiples eventos de colonización a partir de Beringia, sino que los primeros americanos representan una expansión de la población de Beringia y esto corrobora la hipótesis de que ambos, paleoamericanos y nativos americanos, provienen de una sola población. 

Enlaces de interés

Este vídeo es muy interesante pues se puede observar claramente todo lo descrito anteriormente, y así el lector puede experimentar la misma sensación que los descubridores que encontraron los restos en el fondo de la cueva submarina.



Este proyecto fue dirigido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia del Gobierno de México y con el apoyo de la National Geographic Society.

Referencias


J. C. Chatters, D. J. Kennett, Y. Asmerom, B. M. Kemp, V. Polyak, A. N. Blank, P. A. Beddows, E. Reinhardt, J. Arroyo-Cabrales, D. A. Bolnick, R. S. Malhi, B. J. Culleton, P. L. Erreguerena, D. Rissolo, S. Morell-Hart, T. W. Stafford. Late Pleistocene Human Skeleton and mtDNA Link Paleoamericans and Modern Native Americans. Science, 2014; 344 (6185): 750 DOI: 10.1126/science.1252619e