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sábado, 11 de abril de 2020

Mustelidos en Madrid


El otro día me topé con una noticia(os dejo el link de la noticia original por si os interesa) que decía que habían encontrado en el Cerro de los Batallones en Torrejón de Velasco (Madrid) restos de una nueva especie de mustélido. La verdad es que aquella palabra me sonaba y decidí buscar que era uno. Esta palabra hace referencia a animales mamíferos, carnívoros y fisípedos (pezuñas partidas). Se caracterizan por tener rostro y patas cortos, cuerpo alargado, garras muy afiladas, orejas pequeñas, pelaje bello y espeso y glándulas odoríferas. Algunos de estos son los hurones, las comadrejas o las martas. Lo cierto es que me dio curiosidad cuan parecidos podrían ser aquellos mustélidos a los que hay actualmente.
Al principio, tras el descubriendo de los restos fósiles en el yacimiento, pensaron que se trataba de una especie ya descrita, Circamustela dechaseauxi, pero tras la comparación del cráneo y restos dentales del ejemplar hallado, el de esta especie y otras especies de la misma familia pero pertenecientes al mismo u otro género se llegó a la conclusión de que se trataba de distintas especies y que los restos se trataban de una especie más primitiva. La nueva recibió el nombre de Circamustela peignei. La descripción de los fósiles encontrados se ha hecho a través del estudio directo (midiendo, observando y comprando las distintas piezas) y a través de técnicas no destructivas tomografía computerizada de rayos X (microCT-SCAN), con la que se pueden observar sitios que de forma convencional no se podría. 
Tras el análisis de estos restos del Mioceno tardío,  se pudo llegar a una mayor descripción de esta especie. A pesar de su gran parecido con algunos mustélidos del género Martes, como la marta o garduña europea, poseía una dentición de menor tamaño y mucho más punzante indicando que su alimentación podría ser mucho más carnívora y menos variada que la de las especies que convivieron con ella. De hecho en ese aspecto tiene mayor relación con los hipercanivoros de China y Grecia, como el Sinictis dolichognathus y Circamustela spp. Si buscamos un poco sobre estos últimos hipercarnivoros encontramos muy poca información sobre estas especies y la mayoría de las entradas que aparecen son sobre este articulo científico, así que para entender un poquito más sobre esta especie he decido buscar sobre las mustélidos modernos que tienen un gran parecido con los referidos en el artículo. He escogido para la comparación la Marta porque, irónicamente aunque se llame igual que yo, se parece mucho a esta especie y además es un animal que podemos encontrar en los bosques de España. La Marta vive en lo profundo de los bosques en pequeños espacios como huecos de árboles, piedras o, incluso, nidos realizados por otras especies. La Marta se puede alimentar de pájaros y sus huevos hasta el tamaño del urogallo, ardillas, lirones, ratas, ratones, reptiles, conejos y liebres, anfibios, aves de corral, huevos, frutos, miel, insectos y larvas, y hasta crías de corzo. Al tener una alimentación tan variada posee un total de 38 dientes, observándose en la mandíbula superior 6 incisivos, 2 colmillos, 8 premolares y 2 muelas, y en la inferior, 2 muelas más. En cambio,  en en el caso de la Circamustela peignei, sus dientes tenían ciertas zonas más desarrolladas y mucho más punzantes y otras zonas, como la parte de los dientes que toca con la lengua, mucho más pequeña y menos desarrollada. Por lo que su mandibula sería mucho más primitiva, y como ya he mencionado antes, su alimentación sería más basada en carne de ahí que su dentición sea más afilada pues necesitaría desgarrar las piezas.


Estos nuevos hallazgos son de gran importancia ya que el Cerro de los Ballatones es uno de los yacimientos más importantes del mundo respecto a lo que se refiere a hallazgos de restos fósiles de mamíferos. De hecho se han encontrado restos de animales como cebras, tigres dientes de sable, rinocerontes..., en su mayoría carnívoros. Aunque estos descubrimientos demuestran que en el centro de la península también convivieron pequeños y medianos mamíferos y carnívoros que son también de gran interés para la comunidad científica. 









Webgrafía












Bibliografía

Valenciano.A., Pérez-Ramos.A., Abellla.J. & Morales.J. 2020. A new hypercarnivorous mustelid (Mammalia, Carnivora, Mustelidae) from Batallones, late Miocene (MN10), Torrejón de Velasco, Madrid, Spain. Geodiversitas 42(8): 103-121.



lunes, 11 de marzo de 2019

Y en aguas frías, las diatomeas.

Buenos días, tardes o noches a los ávidos lectores de este blog que buscan conocer e informarse un poco más sobre nuestro pequeño planeta Tierra. Aroa vuelve de nuevo lista para informar y expandir el conocimiento de seres microscópicos. 
1. Diatomeas al microscopio, increíbles.
Si en la primera entrada hable sobre los foraminíferos (Pero... ¿qué narices hacen los foraminíferos?) en esta  voy a introduciros a las diatomeas, que podemos ver como sus primas lejanas. Son algas unicelulares, aunque muchas especies se agregan en cadenas o grupos en forma de estrella. Están revestidas por paredes celulares constituidas principalmente por sílice (SiO2) cuyo color característico es debido a los pigmentos carotenoides (Castro & Huber. 2007). Viendo esto podéis pensar que porque os hablo otra vez de algas unicelulares que seguro hacen más de lo mismo. Pues no. Las diatomeas, a parte de ser productores primarios en mar abierto, son especiales ya que habitan en temperaturas concretas que dependen de la especie (la gran mayoría se encuentran en aguas frías). Esta característica que las vuelve curiosas es la base del artículo que me ha llevado a realizar esta entrada (Mimmi, O., Juggins, S., Miettinen, A., Witkowski, A. & Weckström, K. 2019. The biogeography and ecology of common diatom species in the northern North Atlantic, and their implications for paleoceanographic reconstructions. Marine Micropaleontology, 148: 1-28).
2. Dibujos de Ernst Haeckel
En este estudio se evidencia como, a partir de la toma de fósiles de diatomeas, pueden reconstruirse el clima y los cambios del medio que tuvieron lugar en el pasado en las zonas donde se hallen. En concreto para esta investigación se estudiaron diatomeas de 52 especies diferentes procedentes del Atlántico Norteel Mar de Labradorlos Mares Nórdicos y la Bahía de Baffin con la intención de conocer su biogeografía y ecología. Para ello analizaron la respuestas de las especies a concentraciones de banquisa/hielo marino (sea ice) de abril y a temperaturas de la superficie del mar (sea surface temperature, SST) de agosto. Con los resultados se comprobó que diferentes especies se amoldaban a diferentes temperaturas y condiciones, siendo que todas tenían alguna relación significativa con la temperatura de superficie del mar y sólo 15 de ellas con el hielo marino. Como curiosidad, se vio que en estas zonas la especie utilizada como indicadora común de hielo marino (Fragilariopsis cylindrus) mostraba una abundancia similar tanto en zonas de alta concentración de hielo como en zonas de baja concentración, lo que evidencia su falta de relación con la banquisa.


3. Fragilariopsis cylindrus. A) Imagen a microscopio B) Abundancia en las diferentes zonas de recogida C) Gráfica respecto a la temperatura de superficie D) Gráfica respecto al hielo marino


En conclusión, podemos ver que las diatomeas (al igual que los foraminíferos) son esenciales para el conocimiento de nuestro medio ambiente ya que nos permiten saber las situaciones paleoceanográficas de las zonas marinas como se ha visto también, a parte de en el artículo mencionado, en muchas otras investigaciones, por ejemplo, diatomeas del mioceno encontradas en la zona del pacifico en Colombia (Plata et al., 2018). 

4. Extracción de los fósiles en Colombia del artículo mencionado

Debo por último agregar que debemos tener en cuenta que las diatomeas no sólo aportan información del pasado, si no que también pueden indicarnos el daño irreparable que causamos al planeta con el calentamiento global que altera las temperaturas a las que viven estas pequeñas algas preciosas al microscopio y tan esenciales para los ecosistemas marinos. Así me despido, alertando sobre el irremediable cambio climático al que estamos sometiendo a la Tierra y como debemos tenerlo en cuenta, tanto por estos pequeños seres maravillosos como por nosotros mismos (parece que esta despedida se va a volver costumbre en mi)

5. Con lo bonitos que son los osos polares haremos que acaben siendo equilibristas

REFERENCIAS

- Castro, P. & Huber, M.E. 2007. Biología marina. McGraw-Hill España, 100-101 pp.
- Mimmi, O., Juggins, S., Miettinen, A., Witkowski, A. & Weckström, K. 2019. The biogeography and ecology of common diatom species in the northern North Atlantic, and their implications for paleoceanographic reconstructions. Marine Micropaleontology, 148: 1-28
- Plata, A., Bárcena, M.A., Vallejo, D.P., Trejos, R., Pardo-Trujillo, A., Flores, J.A. & Sierro, F.J. 2018. First record of middle Miocene marine diatoms from the Colombian Pacific (NW South America) and their paleoceanographic significance. Marine Micropaleontology, 140: 17-32

IMÁGENES

lunes, 19 de marzo de 2018

Encontrado el eslabón perdido (murciélago edition)

El eslabón perdido de los murciélagos.

Los murciélagos en Australia.

Las principales islas de Nueva Zelanda son las más extensas del fragmento emergente del continente Zelandia, masas de tierra entre las cuales hoy se encuentran Nueva Caledonia, Chatham, la isla de Lord Howe y las islas Campbell1,2. Zelandia, separada de la parte Australo-Antartica de Gondwana en una división que comenzó hace 130 Ma (Millones de años).

 A día de hoy, Nueva Zeanda tiene una de las faunas biogeográficamente más distinctivas, que incluyen muchos antiguos linajes endémicos e inmigrantes más recientes. Su fuana actual de mamíferos terrestres consta de tres especies de murciélagos, las otras especies de mamíferos modernos han sido introducidas a lo largo de los últimos  800 años3.
Chalinolobus tuberculatus, de la familia de murciélagos Vespertilionoidae, está cercanamente relacionada con sus congeneres australianos y probablemente hizo un cruce trans-Tasmania hace menos de 2 Ma4. Las otras 2 especies recientes de murciélagos, Mystacina tuberculata y Mystacina robusta son los únicos miembros vivos de la familia Mystacinidae.
Mystacinidae es una de las seis a siete familias extintas que formaban la superfamilia Noctolionoidea, en conjunto con las familias neotropicales Phyllostomidae, Noctilionidae, Mormoopidae, Furipteridae and Thyropteridae5.
Noctilionoidea es la única superfamilia de murciélagos con origen en Gondwana6. Los datos guardados de los fosiles de los noctilionoides son bastantes pobres, especialmente del Paleogeno7,8, pero las reconstrucciones biogeográficas sugieren que su morfología y ecología probablemente sea de origen africano.

A continuación, analizaremos un hallazgo realizado recientemente que otorgará algo de luz a este periodo del cual se desconocían muchas cosas sobre la morfología de los murciélagos.

Paleontológia sistemática .

Orden Chiroptera Blumenbach,1779.
Suborden Yangochiropera Van den Bussche & Hoofer,2004 
Superfamilia Noctilionoidea gris, 1821
Familia Mystacinidae Dobson, 1875
Vulcanops jennyworthyae gen. et sp. nov.
Figure 1
Figure 1
Figure 2
Figure 2 

¿En qué se diferencia?

Se diferencia de otros mystacinidos (especies de Mystacina y Icarops) en exhibir los siguientes rasgos: m1-2 paracono bucalmente desplazado y no alineado con el metaconoide y entocoide ademas el talonoide es considerablemente más ancho que el trigonoide; m1-3 cristid obliqua está curvado en vez de estar recto, con una inflexión cerca del trigonoide, que hace contacto en este en vez de en el punto medio entre el protoconoide y el metaconoide; m1-3 solo hypoflexido superficial; m3 más reducido en longitud y ancho; M1-2 con hipocono presente parastyle cónico; M3 largo con ángulos amplios entre ectoloph cristae.

Masa corporal.

Usando las ecuaciones de Gunnel et. al 9.  y las representaciones del área del primer molar superior, del área del primer molar inferior y el diámetro del medio húmero, la masa de 8 de las 10 especies conocidas extintas y existentes del taxón mystacinido:
† Indica taxón extincto; E, Early; L, Late; (#) , número de especies.

Filogénia

Figure 3 
50% del árbol de consenso de la regla de mayoría de los árboles postcombustibles del análisis bayesiano de evidencia total de 292 caracteres dentales con más de 11.1kb de datos de secuencia de ADN mitocondrial y nuclear. Los valores en los nodos representan valores de probabilidades posteriores bayesiandas mayores a 0.5. † indica un taxón extinto; verde, Myzopodidae; rojo, Mystacinidae + Vulacnops. Ilustración  poor Peter Schouten.
 
 Este análisis bayesiano coloca al murciélago Vulcanops jennyworthyae en el Mioceno de Nueva Zelanda, entre el resto de especies vivas y fosiles de mystacinidos en Australasia. Los resultados generales del análisis filogenético son ampliamente congruentes con los recientes estudios moleculares moleculares a gran escala de murciélagos10,11,12,13,14.
Si el Vulcanops  es un mystacinido, como sugerimos aquí, eleva a cuatro el número de representantes de esta familia de murciélagos en la fauna del Mioceno St Bathans15,16. En Australia, por lo menos otras cuatro especies de mystacinidos, todos en el género Icarops, están registrados en depósitos que van desde el Oligoceno hasta el Mioceno en el sur de Australia, Queensland y el territorio norteño, con dos especies coexistiendo en algunos depositos de Queensland17 .
 
Resultado de imagen de vulcanops jennyworthyae"Vulcanops jennyworthyae"

Referencias:

Artículo:  https://www.nature.com/articles/s41598-017-18403-w#Fig3

  • 1: Campbell, H. & Hutching, G. In search of ancient New Zealand. Penguin and GNS Sciences, Wellington, New Zealand, 240 pp. (2007).
  • 2: Goldberg, J., Trewick, S. A. & Paterson, A. M. Evolution of New Zealand’s terrestrial fauna: a review of molecular evidence. Phil. Trans. R. Soc. B 363, 3319–3334 (2008).
  • 3: Wilmshurst, J. M., Anderson, A. J., Higham, T. F. G. & Worthy, T. H. Dating the late prehistoric dispersal of Polynesians to New Zealand using the commensal Pacific rat. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 105, 7676–7680 (2008).
  • 4:  O’Donnell, C. F. J. New Zealand long-tailed bat in The handbook of New Zealand mammals. 2nd edition (ed. King, C. M.) 98–109 (Oxford University Press, 2005).
  • 5 : Simmons, N. B. Order Chiroptera in Mammal species of the world: a taxonomic and geographic reference (ed. Wilson, D. E. & Reeder, D. M.) 312–529 (Smithsonian Institution Press, 2005).
  • 6:  Teeling, E. C. et al. A molecular phylogeny for bats illuminates biogeography and the fossil record. Science 307, 580–584 (2005).
  • 7:  Morgan, G. S. & Czaplewski, N. J. Evolutionary history of the Neotropical Chiroptera: the fossil record in Evolutionary history of bats: fossils, molecules and morphology (ed. Gunnell, G. F. & Simmons, N. B.) 105–161 (Cambridge University Press, 2012).
  • 8:  Gunnell, G. F., Simmons, N. B. & Seiffert, E. R. New Myzopodidae (Chiroptera) from the Late Paleogene of Egypt: Emended family diagnosis and biogeographic origins of Noctilionoidea. PLoS ONE 9(2), e86712 (2014).
  • 9:  Gunnell, G. F., Worsham, S. R., Seiffert, E. R. & Simons, E. L. Vampyravus orientalis Schlosser (Chiroptera) from the Early Oligocene of Egypt – body mass, humeral morphology and affinities. Acta Chiropt. 11, 271–278 (2009).
  • 10:  Rojas, D., Warsi, O. M. & Dávalos, L. M. Bats (Chiroptera: Noctilionoidea) challenge a recent origin of extant Neotropical diversity. Syst. Biol. 65, 432–448 (2016).
  • 11:  Meredith, R. W. et al. Impacts of the Cretaceous terrestrial revolution and KPg extinction on mammal diversification. Science 334, 521–524 (2011).
  • 12:  Amador, L. I., Moyers Arévalo, R. L., Almeida, F. C., Catalano, S. A. & Giannini, N. P. Bat systematics in the light of unconstrained analyses of a comprehensive molecular supermatrix. J. Mammal. Evol. https://doi.org/10.1007/s10914-016-9363-8 (2016).
  • 13:  Shi, J. J. & Rabosky, D. L. Speciation dynamics during the global radiation of extant bats. Evolution 69, 1528–1545 (2015).
  • 14: Phillips, M. J. Geomolecular dating and the origin of placental mammals. Syst. Biol. 65, 546–557 (2016).
  • 15:  Hand, S. J. et al. Miocene mystacinids (Chiroptera: Noctilionoidea) indicate a long history for endemic bats in New Zealand. J. Vertebr. Paleontol. 33, 1442–1448 (2013).
  • 16:  Hand, S. J. et al. Miocene fossils reveal ancient roots for New Zealand’s endemic Mystacina (Chiroptera) and its rainforest habitat. PLoS ONE 10(6), e0128871 (2015).
  • 17: Hand, S. J., Archer, M. & Godthelp, H. Australian Oligo-Miocene mystacinids (Microchiroptera): upper dentition, new taxa and divergence of New Zealand species. Geobios 38, 339–352 (2005).