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sábado, 2 de mayo de 2020

Echando la Vista Atrás...

En esta última entrada, vamos a echar la vista atrás y relacionar las entradas anteriores entre sí. Pero antes, recordemos brevemente de qué trataba cada una:
  • En la primera entrada, enfocamos toda nuestra atención a un fósil muy bien conservado de la especie de escorpíón más antigua conocida, el Prioscorpio venator. Las hipótesis indican que fue uno de los primeros animales en abandonar el medio acuático y adentrarse en tierra firme, en un principio para desovar y cazar alguna presa, durante el Paleozoico.
    Fósil encontrado de Prioscorpio venator.
  • En la segunda, los protagonistas fueron los babuinos gigantes de Yibuti, del género Theropithecus. Son considerados uno de los primates que más prósperos de la historia, desde el Plioceno tardío al Pleistoceno medio, que se extendieron por enormes extensiones geográficas. En la actualidad, las cosas son muy diferentes, y de este género ya solo queda un representante vivo, Theropithecus gelada.
Theropithecus gelada.
    Algunos ejemplares de Coleoptera.
  • En la más reciente, quedamos sorprendidos con la enorme diversidad de especies del orden Coleoptera, con más de 350.000 especies descritas (el más numeroso del reino animal). Concretamente, nos centramos en su familia más extensa, Staphylinidae (alrededor 64.000 especies), ya que recientemente se descubrió un fósil de Trichotos cretoprocirrus conservado en ámbar.


¿Y qué tienen en común
los temas que se han tratado?
El pensador - Wikipedia, la enciclopedia libre
"El Pensador"- Rodín.
Para empezar, cada uno de ellos ha tenido un gran impacto en la historia de la vida:
  • El Prioscorpio venator fue de los primeros animales en protagonizar la salida de las aguas.
  • El género Theropithecus estuvo presente en muchísimas zonas del planeta, adaptándose hasta conseguir colocarse como una de las especies más prósperas.
  • El orden Coleoptera es el que más especies tiene del reino.
Además, los tres artículos son sobre paleontología, pues a partir de unos fósiles y su minucioso estudio, se consiguen realizar una serie de aportaciones muy relevantes para la evolución. Sin duda esta es la parte que más me ha llamado la atención, que de "poco" se consiga obtener tanta información y tan útil.

Por último, me gustaría hacer una aportación un poco más personal. Sin dura, haber participado en este blog me ha parecido una experiencia muy enriquecedora.
  • He aprendido muchas cosas nuevas, tanto haciendo mis blogs como leyendo los de mis compañeras.
  • Y, sobre todo, por primera vez me he enfrentado a artículos científicos y no a noticias de prensa, con todo lo que esto conlleva: aprender a buscar información fiable, usar "google académico" y otras páginas como PubMed, ver cómo se estructuran los artículos científicos y lo que no puede faltar en uno, leer en inglés, poner etiquetas, citar referencias...
Finalmente, agradecer a quienes hayáis estado leyendo mi entradas:

¡MUCHAS GRACIAS!


domingo, 17 de abril de 2016

Crecimiento y paleobiogeografía de los cangrejos de coral

 Introducción.

 Artículo principal: Adiël A. Klompmaker, Roger W. Portell & Sancia E.T. van der Meij. Trace fossil evidence of coral-inhabiting crabs (Cryptochiridae) and its implications for growth and paleobiogeography. Scientific Reports 6, Article number: 23443 (2016)

Recientemente se han rastreado una serie de pruebas fósiles de cangrejos minúsculos (cryptochirids) que habitaban en arrecifes de coral de regiones subtropicales, a veces llamados cangrejos biliares en la vesícula o cangrejos de coral. Estos crústaceos al ser pequeños frágiles y vulnerables su registro fósil es escaso, por tanto para conocer más acerca de ellos debemos centrarnos en el estudio de pozos y hoyos (dentro de los corales) donde habitaban.

Los primeros hallazgos fósiles de cryptochirids fueron encontrados en 40 pozos de media luna de corales pertenecientes Pleistoceno y Plioceno en las costas de Florida y Cuba. Dentro de estos pozos de media luna han sido halladas las mismas especies de Cryptochiridae, que no solo se encuentran en el Atlántico occidental, sino también en el Indo-Pacífico Occidental y en el Pacífico Oriental. Estos pozos son la evidencia más antigua de cryptochirids en el registro fósil.

 
Pequeño cangrejo cryptochirid sobre un coral

Discusión.

Con la ayuda de cada especie de Cryptochiridae encontrada en distintos pozos, podremos conocer con más detalle la edad, caracteristicas biológicas, etc... de esta familia de cangrejo, haciendo un muestreo de cada zona. El tamaño del coral está directamente relacionado con el número de pozos contenidos en él, y a su vez con el número de cryptochirids en cada uno de los pozos. Estos cangrejos y sus casas de coral han desarrollado una relación de armonía, ya que estos pozos en los corales ofrecen los cangrejos un lugar para esconderse de los depredadores y cazar para conseguir alimento.

Todas las familias de crustáceos descubiertas hasta ahora tenían al menos un ejemplar de una especie descubierto para cada una de ellas, excepto 25 familias entre ellas se encuentra Cryptochiridae. Actualmentne la familia Cryptochiridae se compone de 52 especies dispuestas en 21 géneros todas ellas asociadas a corales.

Estos cangrejos habitan en aguas tropicales poco profundas, cuya distribución está limitada por la presencia de corales restringidos a climas subtropicales. Su mayor biodiversidad tiene lugar en el Indo-Pacífico Occidental.

En cuanto a las relaciones filogenéticas, la familia de nuestro crustáceo (Cryptochiridae) se incluyó dentro de la suprafamilia Brachyura. Sin embargo, se sugirió que Cryptochiridae debería estar dentro de Grapsoidea, aunque otros defendieron que debería colocarse en su propia superfamilia Cryptochiridae.

Muchos investigadores se preguntaban como estos crústaceos tenían el cuerpo tan minúsculo, ya que por regla general en la gran parte de linajes de animales el cuerpo de estos tendía a aumentar. Sin embargo, estos cangrejos de coral evolucionaron a tamaños corporales más pequeños durante la Era Mesozoica. Probablemente se debió a que los tamaños pequeños eran más favorables para la vida en los corales.

A continuación entraremos en otro debate que ha generado muchas preguntas a los paleontólogos sobre este tipo de cangrejos. Por lo visto, solo se conocen dos especies de Cryptochiridae (Troglocarcinus corallicola y hypostegus Opecarcinus) que producen agallas en el suelo, es aquí donde aparece la confusión ya que el resto de especies de Cryptochiridae forman hoyos en lugar de agallas. Además se ha podido comprobar que estos pozos describen la morfoología del esqueleto del animal. Las formas de estos hoyos o pozos pueden ser en media luna o circulares u ovales, y a veces también en forma de vesículas.

Por otro lado existen diferencias entre machos y hembras, una de ellas es que los machos son más pequeños que las hembras en cuanto proporción altura/anchura, debido a la gran cantidad de huevos que llevan bajo su abdomen. De este modo el tamaño de los hoyos de las hembras será mayor.

Esta ausencia desconcertante en el regsitro fósil de estos cangrejos se puede deber a varias razones: 
  • Pequeño tamaño
  • Naturaleza críptica
  • Cuerpo frágil
Apesar de esta falta de información, si examinamos los corales fósiles del Atlántico (Florida y Cuba) en los cuales se aprecian pozos de media luna, nos puede facilitar la antigüedad de esta familia de cangrejo críptica, sobre todo para aquellos géneros que producían este tipo de pozos. De esto modo, se ha tenido como objetivo escribir y evaluar cuantitativamente estos pozos comparándolos con los domicilios de los cryptochirids modernos y establecer coorrelaciones, para así poder determinar más zonas donde los cryptochirids proliferaban.

Figure 1 
Cryptochirid moderno en un hoyo de media luna de un coral.

Conclusiones.
  
  • Escaso registro fósil debido a la vulnerabilidad de este minúsculo cangrejo
  • Los pozos o dominios donde habitaban pueden ser la evidencia más antigua de cryptochirids en el registro fósil
  • Su tamaño se relaciona directamente con el tamaño del pozo u hoyo.
  •  Las hembras eran más grandes que los machos.
  • Cryptochiridae se compone de 52 especies.
  • Mayor biodiversidad en zonas suptropicales.   
  • Los corales proporcionaban al Cryptochirid protección del medio externo
  •  Tamaños pequeños favorables en hábitats coralinos
Referencias. 

  • et al. A classification of living and fossil genera of decapod crustaceans. Raffles B. Zool. Suppl. 21, 1–109 (2009).
  • & Nuovi crostacei brachiuri dell’Eocene di Monte Magrè. (Vicenza, Italia settentrionale). Lavori Società Veneziana di Scienze Naturali 40, 119–138 (2015).
  • & Fossil crustaceans as parasites and hosts. Adv. Parasit. 90, 233–289 (2015).

  • Brachyuran crabs symbiotic with scleractinian corals: a review of their biology. Micronesica 12, 99–110 (1976).


viernes, 4 de septiembre de 2015

Gamusino clap clap clap.

¿Quién dijo que los gamusinos no existen?


¡Al fin mi búsqueda da resultados! He encontrado, en un remoto país, un bicho bien grande y con sus partes casi intactas. Aquí os presento a mi amigo (foto uno), que por las fotos podría parecerse al Gamusino de Up (foto dos). Pero no amigos, ningún pajarito ha sufrido daños durante mi búsqueda. Pajarito por decir algo, porque este espécimen mide nada menos que un metro y veinte centímetros siendo uno de los más pequeños de su familia. El nombre de nuestro amigo es Llallawavis scagliai, y no, no es una comida china.





(Foto uno) Llallawavis scagliai
http://www.gizmodo.com.au/2015/04/newly-discovered-terror-bird-sheds-light-on-a-fearsome-clan/

(Foto dos) Gamusino Up, Kevin


Esta nueva entrada esta sacada de este articulo, “A new Mesembriornithinae (Aves, Phorusrhacidae) provides new insights into the phylogeny and sensorycapabilities of terror birds”, del cual os dejo el link para que podáis descubrir todo lo que he descubierto yo, http://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/02724634.2014.912656.

Esta ave fue encontrada por científicos argentinos en Mar de Plata, Argentina (foto tres). 


(Foto tres) Mapa de la localización donde se produjo el hallazgo, Argentina, Mar de la Plata


Su descubrimiento no fue sencillo y seguro que todos estos científicos que trabajaron para su hallazgo desearon en algún momento que encontrar estos restos fuera tan sencillo como lo hace Russell, el niño de la película Up, dar tres palmadas y sacar una tableta de chocolate. Se extinguió hace 3,3 millones de años. Su esqueleto está prácticamente completo (foto cuatro), faltándole para su totalidad el diez por ciento. 


Foto 4. Esqueleto casi completo, al 90% de Llallawavis scagliai



Gracias a esto se están realizando estudios con los cuales se ha podido descubrir que existía más variedad de aves del terror de lo que se creía y además, este hallazgo va a permitir reconsiderar la decadencia y extinción de este grupo de aves del Plioceno.  Las aves del terror son un grupo de depredadores ya extinto que predominaban en América del Sur, estaban cubiertas de plumas aunque no podían volar y menos mal, porque habría que ser capaz de limpiar uno de sus misiles del parabrisas, contando con que este hubiera aguantado el impacto. Estas aves eran carnívoras, corredoras y podían medir hasta tres metros. Según el paleontólogo Alejandro Donas, y reflejado en un artículo encontrado en radiobrisas.com, con las alas desplegadas podían alcanzar los ocho metros.
Ahora y sin más dilación pasaré a describiros al individuo encontrado de Llallawavis scagliai. Este espécimen mide un metro y veinte centímetros y pesaría unos 18 kilogramos. Su esqueleto incluye la región auditiva del cráneo, laringe, la tráquea completa, los huesos para enfocar el ojo y el paladar completo también, lo que permite investigar sobre algunas de las capacidades sensoriales del individuo.
Con este esqueleto se han encontrado huesos y estructuras desconocidos para los investigadores respecto a la familia a la que pertenece Llallawavis scagliai denominada en Sudamérica como fororracos. Se han postulado nuevas teorías acerca de las relaciones filogenéticas entre los fororracos. La explicación completa de su esqueleto, parte por parte, puede encontrarse en el link propuesto arriba sobre este artículo, pero voy a añadir algunas de las fotos del esqueleto para que veáis la buena conservación de los huesos. (Fotos cinco, seis y siete). Las explicaciones de las partes de cada imagen están descritas en el artículo mencionado anteriormente.




Foto 5. Cráneo del imdividuo
Foto 6. Huesos de la tráquea del individuo



Fotos de la columna vertebral del individuo


Tras estas imágenes adjunto un vídeo donde se muestran la reconstrucción de un ave del terror:




Sin embargo la parte que me pareció más interesante fue como los investigadores reconstruyeron el oído de este individuo para dar así con los parámetros auditivos que podía captar y comenzar así sus hipótesis sobre los sonidos que emitía, y las relaciones que podía tener con el resto.
La reconstrucción del oído interno ha sido posible gracias a técnicas de radiología (TAC) y modelado 3D. La media de la audición de un ave del terror está por debajo de la media de cualquier ave que viva actualmente, como dijo el Dr. Federico Degrange, autor principal del Centro de Investigaciones en Ciencias de la Tierra (CICTERRA): “Esto parece indicar que Llallawavis scagliai puede haber tenido un estrecho rango de frecuencias, bajo la vocalización, presumiblemente utilizado para la comunicación acústica intraespecífica (relación entre la misma especie) o detección presa”.
El estudio de la sensibilidad auditiva puede ayudar a explicar la evolución, el comportamiento y la ecología de este grupo de aves fósiles. (Foto ocho)

Foto 8. Reconstrucción del oído interno de varias aves del terror. El situado más a la derecha es el que pertenece a   LLawavis scagliai



Para finalizar mi entrada he de decir que, pese a la importancia de este hallazgo, es muy difícil encontrar una especie o individuo tan completo y poder así hacer hipótesis sobre cómo era, como se relacionaba… Por lo que, y pese a mis deseos, comenzaré a buscar pequeños fragmentos que, algún día, podrán ser valiosos tesoros para la investigación sobre especies extintas.


BIBLIOGRAFÍA


Federico J. Degrange, Claudia P. Tambussi, Matías L. Taglioretti, Alejandro Dondas & Fernando Scaglia(2015)"A new Mesembriornithinae (Aves, Phorusrhacidae) provides new insights into the phylogeny and sensory capabilities of terror birds



jueves, 11 de junio de 2015

Ecología, comportamientos y adaptaciones: los Homínidos en el Plioceno

Dicen por ahí que de lo que se come se cría y que al hombre lo hacen las circunstancias y que queréis que os diga, después de tres entradas sobre evolución humana creo que no hay nada mejor forma que demostrarlo que hablar un poquito más de lo que la Paleoecología ha hecho sobre nosotros.

Todas las especies habidas y por haber se han ido adaptando al ambiente, incluido este pobre pez desesperado que dio comienzo a la aventura en tierra.

Ya en mis entradas anteriores fui mencionando (en algunas más que en otras) lo importante que era el ambiente en la evolución. En mi primera entrada (Purgatorius: La difícil búsqueda del ancestro de los Primates), nuestro pequeño antepasado nos demostró que estar bien adaptado (en su caso a un ambiente arbóreo) puede marcar la diferencia entre sobrevivir a la hecatómbica extinción de los dinosaurios o perecer con tantas otras especies y haber pasado a la historia simplemente por haber sido "una rata más". En mi segunda entrada (¿Es o no es Homo? Esa es la cuestión...) apenas mencioné una serie de cambios climáticos que podrían haber propiciado la aparición del género Homo. Por último en la tercera (Una síntesis sobre Evolución Humana: Teorías y Conceptos) ya no solo hablé sobre el ambiente dominante durante gran parte de la evolución de nuestros antepasados, sino que también comentamos las distintas teorías evolutivas que se barajaban en función de toda la información que tenemos hasta ahora.

Hoy nos centraremos en una época concreta, hace 3.5 millones de años, para hablar de como el ambiente afectó no solo a los homínidos, sino a muchas otras especies del Plioceno; y cómo todos ellos pueden darnos información para entender un poquito más nuestra pequeña historia. Para ello me basaré en el artículo de Gabrielle A. Macho llamado An ecological and behavioural approach to hominin evolution during the Pliocene.

Introducción.


Nos encontramos en los años 90 y el profesor Alan Turner insiste "la mejor manera de evaluar el probable motor de los cambios evolutivos es examinar la geografía y la distribución taxonómica de las faunas". Turner dedicó su vida al estudio de la biogeografía y sus efectos sobre los eventos de especiación y dispersión de grandes mamíferos y abrió el camino de muchas investigaciones actuales sobre evolución humana. Identificó 4 grandes "pulsos" de cambio en las faunas de carnívoros durante el Plio-Pleistoceno: 3.5 Ma, 2.5 Ma, 1.8 Ma y 0.9 Ma (Turner, 1990). En la primera de ellas es en la que se ha basado este estudio. 

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Reconstrucción del África de los Australopithecus.
Tradicionalmente los estudios se han centrado en el intervalo entre 2.5 y 1.8 Ma (quizá por que eso del surgimiento de nuestro género siempre ha llamado más la atención a los investigadores), no obstante, también hay evidencia de que hace un millón de años se dio un importante proceso de cambio en numerosos linajes de mamíferos en la zona conocida como Lago Turkana, entre los que podemos destacar el origen de Australopithecus aferensis.

Para ello hay que entender un poco más sobre las faunas y el hábitat el Plioceno africano:

Cambios en las faunas de mamíferos.


Posted Image
Reconstrucción Meganteron comiéndose a una gacela.
Se ha observado que entre los 4 a 3.5 Ma y 3.5 a 3 Ma hubo un periodo de gran diversificación con unas tasas de extinción relativamente bajas. En concreto destaca la aparición de numerosas especies de carnívoros:  varias especies de cánidos, panteras, leones y hienas. ¿Pero que tendrá esto que ver con lo nuestro? Pues mucho, ya que la diversificación de los primates y los homínidos en esta época ha ido íntimamente ligada a la de los carnívoros, que discutiremos más adelante.

Hace 3.5 Ma había en áfrica especies de carnívoros como Meganteron (una especie de tigre dientes de sable), Canis (sí, sí, parientes de nuestros amigos los perros), Crocuta (hienas) o Civettictis (civetas). También se han descubierto dos especies de primates colobinos, que convivieron con nuestro antepasado Australopithecus afarensis.

El estudio de los primates, al igual que el de los carnívoros, nos ha aportado información sobre los cambios que se dieron en esta época. Los colobinos eran los primates dominantes antes de nuestra barrera imaginaria de los 3.5 Ma, pero después de este momento los cercopitecinos se conviertieron en los más abundantes. Un ejemplo de transición lo encontramos en Parapapio ado, que en apenas 200.000 años muestra una clara evidencia de cambio de ambientes forestales hacia ambientes más abiertos en sus ejemplares más evolucionados (Harrison, 2011). También se ha visto notables diferencias entre regiones, dando énfasis a la regionalidad de estos cambios.

Ya en cuanto a los homínidos, los pocos restos tanto de A. anamensis como de A. afarensis, nos dicen que la transición entre ellos no se produjo de una forma suave ni gradual, sino que apunta más bien al gradualismo puntuado (White et al, 2006). Otra especie de homínido importante es Kenyanthropus platyops, que se caracteriza por tener unos rasgos faciales y unos dientes pequeños que concuerdan con ambientes forestales con mucha abundancia de agua (al contrario que los contemporáneos A. afarensis, adaptados a ambientes más abiertos y con una dieta basada en plantas C4). Pero lo que hace más interesante a K. platyops no es su morfología, sino los resultados de los últimos análisis isotópicos, que nos dicen que además de plantas C3 (de ambientes húmedos), estos incorporaron también a su dieta cantidades variables de plantas C4 (Cerling et. al, 2013). Estas observaciones sugieren que, en temas de homínidos, se debe hacer una distinción entre ambiente y hábitat, ya que, aunque el ambiente de K. platyops fuera más húmedo, su comportamiento le llevó a explorar nuevas fuentes de alimento. ¿No os parece una característica muy humana para tratarse de un homínido de hace 3.5 Ma? Porque esa capacidad de buscar nuevos recursos fuera de lo común es lo que nos hace, en parte, ser lo que somos.

La ecología is everywhere.


Como ya comenté en mi última entrada, parece ser que el clima del este africano estaba dominado por numerosas fluctuaciones debidas no solo a cambios globales, sino también a una gran influencia de la tectónica. Esto causó la aparición y desaparición de numerosos lagos que crearon barreras geográficas importantes, que llevaron al aislamiento reproductivo de numerosas especies (Trauth et al. 2010).  En función a este modelo se han planteado muchas hipótesis evolutivas, pero todas parecen tener en común un punto importante: las poblaciones de Homínidos habrían sido especialmente sensibles a los procesos de vicarianza, debido fundamentalmente a que se trataban de poblaciones relativamente pequeñas. 


El desarrollo de nuestro cerebro podría haber estado
íntimamente relacionado con las fluctuaciones en el
clima. De ahí a usarlo correctamente ya hay un mundo.
Está claro que es imposible conocer todos y cada uno de los rasgos que han tenido que ver con todo este proceso, no obstante, los científicos han ido definiendo a lo largo de numerosas investigaciones una serie de "indicadores de sensibilidad", características como el tamaño corporal o la sociabilidad. En nuestro caso, y también en los grandes carnívoros, se ha propuesto como uno de estos rasgos la capacidad craneal y la inteligencia. No es raro pensar que en este ambiente tan cambiante se potenciara este tipo de rasgo, que permitía adaptarse mejor a las fluctuaciones en el ambiente y explotar mucho mejor los recursos que el medio ofrecía.

Pero no todo lo que brilla es oro: este cambio también vino acompañado con unos altos requerimientos energéticos (que nos llevó a adoptar una dieta mucho más carnívora) y mayor esperanza de vida. Este último rasgo es importante evolutivamente hablando, ya que hace que las especies reaccionen mucho más despacio a los cambios, aunque se piensa que este efecto podría haberse mitigado gracias a una mayor flexibilidad en el comportamiento.


Estudio ambiental: Isótopos y otras locuras de geoquímicos.


Y seguro que os estaréis preguntando cómo narices se sabe todas estas cosas sobre los ambientes del pasado. Pues bien, parece que la química tiene la respuesta, ya que en base a los isótopos de C-18 y los análisis de polvo en suspensión sedimentado se ha conseguido reconstruir con una precisión bastante importante las fluctuaciones ambientales que hubo hace 3.5 Ma. Además de los ya mencionados periodos de aparición-desaparición de lagos, podemos sumarle entonces  un incremento en las plantas del grupo C4, acompañado con un aumento de polen de distintas gramíneas, que se iban alternando con periodos de mayor humedad.

Si nos fijamos en los siguientes gráficos si que es bastante obvio que algo se movía en el ambiente de África hace 3.5 Ma (marcado con una flecha)...

Gráfico modificado de Bonnefille (2010)

Un juego de estrategia.


Y ante un ambiente de estas características, ¿cuáles son las estrategias ganadoras? Pues bien, diversos estudios parecen indicar que ante estos cambios, cuanto más amplia sea tu dieta, mejor. En los momentos de mucho cambio los consumidores primarios (completamente dependientes de lo que hagan las plantas) son siempre los primeros en caer (van Woerden et al., 2011). En contraste, los consumidores secundarios y, sobre todo, los omnívoros son capaces se absorber mucho mejor estos cambios (como ha quedado demostrado en los dientes de estos animales, exhibiendo muchas menos "marcas de estrés" que los herbívoros (Price et al., 2012)). 

Y, ¿se ha visto reflejado esta tendencia en los homínidos? Por supuesto que sí. Parece que ya desde hace 4.2 Ma A. anamensis comenzó a extender su dieta, aunque los cambios más significativos llegaron con K. platyops, como hablamos antes. A. afarensis ya se considera un claro ejemplo de generalista, lo que le permitió mantener sus requerimientos energéticos incluso en periodos de fluctuación extrema (Bonnefille et al., 2004).

Pero no todo es cuestión de estómago, amigos. Parece que la capacidad de llevarse bien con el de al lado (o dicho de un modo más correcto, la sociabilidad) también fue bastante ventajosa para nuestros antepasados y sus contemporáneos de dientes afilados. ¿Cuál es el problema? Pues que la "sociabilidad" no fosiliza. Pero ya sabemos que los paleontólogos se sacan información hasta de las mierdecillas fosilizadas así que en este caso no iban a ser menos y se ha conseguido correlacionar determinadas características morfológicas con determinados comportamientos. Se sabe que en el Plioceno muchas especies de carnívoros (como los leones y algunos cánidos) comenzaron a desarrollar comportamientos más sociales. Además, hay que destacar la aparición de Panthera y Teropithecus/Papio ambos presumiblemente sociales.

La manipulación de objetos es una característica
clave de los homínidos. ¿Será eso lo que quiere
recordarnos IKEA cada vez que compramos una
mesita Lerhamn?
Las ventajas de la sociabilidad parecen claras: reduce la competición intraespecífica, ayuda a encontrar alimento, favorecen las relaciones padres-crías, mayor defensa ante los predadores y, en definitiva, permitió también el desarrollo de la capacidad craneal (Smith et al., 2012). Unido a esto viene uno de los grandes pasos en la evolución de los homínidos: la manipulación de objetos. Los últimos estudios demuestran que ya se daba hace 3.39 Ma, muy cerca de la época de la que hablamos.

Conclusiones.


Después de echar un pequeño vistazo al clima que había hace aproximadamente 3.5 Ma y estudiar los distintos patrones evolutivos que se dieron en las faunas del Plioceno parece ser que los resultados son bastante claros:
  • Los episodios de extrema variabilidad provocaron un importante cambio faunístico, de predominancia de especies especialistas entre los 4.5 a 3.9 Ma a un paso gradual hacia faunas mucho más generalistas.
  • Periodos de inestabilidad muy cortos (siempre desde un punto de vista geológico, claro) de entre 50.000 a 200.000 años provocó que aparecieran en distintos taxones unas características comunes que les permitieron adaptarse mejor al ambiente, especialmente la ampliación de la dieta y la sociabilidad.
  • Un paso en los homínidos de dietas basadas fundamentalmente en plantas tipo C3 a dietas omnívoras.


Es realmente sorprendente la cantidad de información evolutiva que se puede obtener cuando se hace una síntesis de estudios tan dispares como la palinología, la química isotópica y la paleontología evolutiva con un mismo objetivo: conocer los misterios de la evolución. Toda esta información por sí sola de poco nos habría servido si no lo hubiéramos puesto en un mismo contexto para hacernos una imagen bastante realista de como fue el Plioceno en el este de África y como afectó esto a nuestros antepasados.

No obstante, aún nos queda mucho por saber. Por ejemplo, ¿cómo fue el paso de A. anamensis a A. afarensis? ¿Fue un efecto puramente geográfico, de aislamiento por a aparición de barreras? ¿O podemos ir más allá y afirmar que la verdadera razón de la separación de estas especies fue que las diferencias en su comportamiento fueron tales que se hizo imposible la mezcla de genes? Esperemos que los futuros investigadores sigan avanzando en el tema.

Para saber más...


  1. 550 Ma en 1 minuto.
Buscando por el gran youtube me he encontrado este vídeo en el que se ve la evolución desde el surgimiento de Animalia hasta el hombre moderno. ¡Todo en un minuto!


     2.  Unos manazas.

En el artículo he hablado sobre las notables mejoras en la manipulación de objetos de Australopithecus. Esta idea es bastante nueva, ya que hasta hace unos años se pensaba que el primer homínido que desarrollo un verdadero control sobre sus manos fue H. habilis (de ahí su nombre, vaya originalidad tuvieron los que lo descubrieron, ¿eh?). Aquí os dejo una noticia sobre las últimas investigaciones que han permitido adelantar en el tiempo esta característica tan representativa de Homo.


Bibliografía.


martes, 14 de abril de 2015

El terror personificado

El terror personificado



Introducción

Voy a hablar de un ave carnívora de gran porte que existió hace unos 3-4 millones de años, en lo que hoy conocemos como Argentina, en Sudamérica.

Se trata de Llallawavis scagliai.


Representación artística de LLallawavis scagliai, basado en una reconstrucción aproximada desde los restos fósiles encontrados.

Desarrollo o historia


Situación temporal

Primero vamos a situarnos en el tiempo. Nos vamos a mover durante la Época del Plioceno, etapa geológica comprendida entre hace 5.332.000 y 2.588.000 años, englobada dentro del Período Neógeno, a finales de este, entre el Paleógeno y el Cuaternario, a su vez dentro de la Era del Cenozoico.


Tabla de edades geológicas. Nos vamos a centrar en el Plioceno.

En esta Época, hubo una continuación intensa de la deriva continental. Algunos continentes se llegaron a desplazar 250 kilómetros desde su posición original a la actual.

Situación geográfica

Nos vamos a centrar en Argentina. Se creó la “formación Itsmo de Panamá”, hace unos 3,5 millones de años, al unirse Sudamérica con Norteamérica, lo que provocó la variación de la temperatura global, al cerrar el paso de las corrientes ecuatoriales cálidas. Esto se tradujo en un enfriamiento generalizado en el océano Atlántico, incluidos la Antártida y el Ártico, aunque a pesar de ello, permanecieron relativamente cálidos. La Antártida se congeló y comenzaron las glaciaciones.

Área de dispersión aproximada de las especies del Plioceno en Sudamérica.

Flora característica

El cambio de clima hacia uno más frío y seco, implicó la disminución de tamaño de los vegetales. Las grandes selvas tropicales vieron reducidas sus especies arbóreas.

Los bosques caducifolios pasaron a ocupar grandes áreas, al igual que las coníferas y la tundra, sólo que en áreas más latitudinales.

Los pastizales eran el ambiente más característico y extendido, donde proliferaban multitud de seres vivos.


Fauna característica

Al unirse ambos continentes, casi la totalidad de la distintiva fauna marsupial sudamericana se extinguió.

Los seres característicos de este periodo son relativamente modernos, aunque los terrestres aún tienen rasgos característicos algo primitivos.

Apareció el primer homínido del que tenemos constancia, en África, el Australopithecus.

Al unirse muchos continentes con otros, la fauna se mezcló y prosperó en nuevas áreas.

Los herbívoros aumentaron su tamaño, y así lo hicieron también los depredadores.

Entre los mamíferos se podían encontrar grandes mastodontes (elefantes), gonoferios, roedores, ungulados, rinocerontes, perezosos, armadillos, osos, perros, hienas, tigres dientes de sable, caballos, vacas, primeras jirafas, etc.

Sudamérica en concreto fue invadida por especies de Norteamérica, mezclándose con los sudamenricanos. Destacan los litopternos y los notoungulados, una especie de caballos primitivos, nativos de Sudamérica. También encontramos los gliptodontes, también herbívoros, como los perezosos gigantes y armadillos. Como carnívoros de pequeño tamaño se encuentran los mustélidos y los coatíes, llegados desde el norte.


Entre las aves de Sudamérica, se encuentra la que nos interesa, las “aves del terror”, de las que voy a explicar a LLallawavis scagliai, en concreto.


El ave en cuestión

LLallawavis Scagliai, es un género y especie de ave cariamiforme, extinta. Pertenece a la familia de los forusrácidos, conocidos popularmente como “aves del terror”. Esta especie se engloba en la subfamilia Mesembriornithinae, y el género LLallawavis, (Degrange et al. 2015).

Reconstrucción aproximada de la morfología de LLallawavis scagliai a partir del esqueleto encontrado.

Siguiendo la revisión de Alvarenga et al. (2003), de la familia Phorusrhacidae se conocen actualmente cinco subfamilias, con trece géneros y diecisiete especies:



1.     Subfamilia Brontornithinae:

vGénero Brontornis.
vGénero Paraphysornis.
v Género Physornis.

2.     Subfamilia Phorusrhacinae:

vGénero Devincenzia.
vGénero Kelenken.
vGénero Phorusrhacos.
vGénero Titanis.

3.     Subfamilia Patagornithinae:

vGénero Patagornis.
vGénero Andrewsornis.
v Género Andalgalornis.

4.     Subfamilia Psilopterinae:

v Género Psilopterus.
v Género Procariama.
v Género Paleopsilopterus.

5.     Subfamilia Mesembriornithinae:

v Género Mesembriornis.
v Género LLallawavis.

La que nos interesa pertenece al segundo género de la quinta subfamilia.

Eran aves de gran tamaño, carnívoras y no voladoras. Fueron los depredadores dominantes durante el Cenozoico, en América del Sur. Se caracterizan por unas largas patas musculadas, similares a las de los avestruces; un largo y potente cuello , que soportaba la enorme cabeza con el cráneo unido a un enorme pico. Tenían una altura de entre 0,9 y 3 metros, llegando a pesar unos increíbles 70 kilogramos las especies más grandes, como Titanis walleri, orginario de Nortemérica. Concretamente Llallawavis, era relativamente pequeño, con 1,2 m de altura y unos 18 kg. Eran especies muy fuertes, ágiles y veloces. Utilizaban sus fuertes patas para perseguir a sus presas a gran velocidad, y con las poderosas garras prensiles o el fuerte pico, acababan con la vida de estos.


El nombre del género deriva de la palabra quechua “llallawa”, "maravilla" y el latín “avis”, "ave". El nombre de la especie, “scagliai”, es en homenaje del naturalista y director del Museo Municipal de Ciencias Naturales “Lorenzo Scaglia” en Buenos Aires, Argentina (durante 1940-1980), Galileo Juan Scaglia (1910-1989).

Los restos del esqueleto de LLallawavis casi completo fueron encontrados en rocas del Plioceno de la provincia de Buenos Aires, Argentina, por un grupo de paleontólogos en 2010, en sedimentos de los acantilados de la playa La Estafeta. Está completo en un 90% y muy bien preservado.

Restos del esqueleto casi completo de Llallawavis scagliai encontrado en la playa de La Estafeta.


Playa de La Estafeta, donde se encontraron los restos de LLallawavis scagliai.

La muestra revela detalles de la anatomía que rara vez preservar en el registro fósil, incluyendo la región auditiva del cráneo, la laringe, la tráquea completa, huesos para enfocar los ojos (los llamados “osículos” del ojo o “anillos escleróticos”) y el paladar completa, lo que permite una comprensión sin precedentes de la capacidades sensoriales de los pájaros del terror.

Deducciones a partir de los restos

Según el Doctor Federico Degrange, de la Universidad Nacional de Córdoba, el CONICET y el Centro de Investigaciones en Ciencias de la Tierra de Argentina, autor principal del artículo publicado en el “Journal of Vertebrate Paleontology”:

"La audiencia media estimada para este ave del terror estaba por debajo del promedio para las aves que viven. Esto parece indicar que Llallawavis scagliai puede haber tenido un estrecho rango de frecuencias, bajo la vocalización, presumiblemente utilizada para la comunicación acústica intraespecífica o detección de presa "

Todo esto se ha deducido por la estructura de los huesos del cráneo, por las articulaciones que separaban los huesos craneanos, que estaban fusionadas, a diferencia de las aves modernas, lo cual le pudo haber ayudado a aplastar a sus presas. Los exámenes con tomografía computerizada (también conocida como escáner, es una técnica de imagen que utiliza radiación X para obtener cortes o secciones de objetos anatómicos con fines diagnósticos) de su oído muestran que probablemente solo podían oír frecuencias bajas de entre 380 a 4230 hertz, y posiblemente era capaz de emitir sonidos profundos.


Cráneo de LLallawavis scagliai. Se puede apreciar la fusión entre la estructura del pico y la del cráneo, dado que no se aprecian límites entre estos.


Conclusión

El hallazgo de los restos casi completos y perfectamente preservados son un gran hallazgo que ayudará a conocer mejor esta familia de aves y a su relación con la época y ambiente en el que vivieron.

Dado que es el único individuo de esta especie y familia del que no se tienen solamente unos pocos restos óseos, es de vital importancia preservarlos lo mejor posible para su estudio y divulgación.

Estas aves, pueden parecer muy primitivas por su aspecto de dinosaurio, pero actualmente existen dos especies de aves cariamiformes, las “chuñas” o “seriemas”. Ahora han cambiado su dieta carnívora por la insectívora o  basada en reptiles de pequeño tamaño como pequeñas serpientes o lagartos.


Seriema de patas rojas (Cariama cristata), pariente actual de Llallawavis scagliai.
 

Esta especie de ave ha demostrado ser muy fuerte y adaptable a un ambiente hostil, en el que era muy difícil la supervivencia, enfrentándose a otros depredadores y a las condiciones climatológicas tan adversas.

Me parece fascinante que a partir de unos restos y la disposición de estos o su morfología se sepan deducir datos como la frecuencia que era capaz de captar su oído.

Es muy posible que más especies de estas aves estén esperando a ser desenterradas en América del Norte y Sudamérica.




Vídeos

Aquí un vídeo creado por Eloy Manzanero, paleoartista y ex-estudiante de la facultad de Geología de la Universidad Complutense de Madrid (España), en el que recrea a LLallawavis scagliai a partir de las imágenes de restos óseos e información sobre sus características o de individuos similares.


En este otro vídeo, a partir del minuto 0:53 sale una recreación de un pariente cercano, una especie similar, Titanis walleri (mucho más grande) y otras diferentes. En este vídeo podemos apreciar también la fauna y flora con la que convivían o competían, y los ambientes de pradera o sabana en los que vivían:


Otros vídeos similares de interés:




Bibliografía




- Wikipedia: “Plioceno” http://es.wikipedia.org/wiki/Plioceno
- Wikipedia: “Phorusrhacidae” http://es.wikipedia.org/wiki/Phorusrhacidae
- Wikipedia: “LLallawavis Scagliai” http://es.wikipedia.org/wiki/Llallawavis_scagliai
- Wikipedia: “Tomografía axial computerizada” http://es.wikipedia.org/wiki/Tomograf%C3%ADa_axial_computarizada

- Youtube.

-       Cuenta de Youtube con más vídeos de interés de Eloy Manzanero: https://www.youtube.com/channel/UCfCRNsDuA-ETn6Z9CPMfw8Q
-       Y su página web: http://eloymanzanero.deviantart.com



Referencias

1  Tradicionalmente se han usado Terciario y Cuaternario en lugar del actual Cenozoico, con rango de eratemas o eras, usándose Cenozoico como sinónimo de Terciario y subdividido a su vez en Paleógeno y Neógeno. También se puede encontrar Terciario y Cuaternario como sub-eras dentro del eratema o era Cenozoica. Actualmente, en el 2009, el término Terciario (y la subdivisión correspondiente dentro de Cenozoico) ha dejado de ser recomendado por la Comisión Internacional de Estratigrafía para la escala global, quedando el Cenozoico dividido en los sistemas o periodos Paleógeno, Neógeno y Cuaternario.
«The Pliocene epoch». University of California Museum of Paleontology. Consultado el 25-3-2008.


4  Ameghino, F (1889). «Contribuición al conocimiento de los mamíferos fósiles de la República Argentina». Actas Academia Nacional Ciencias de Córdoba 6: 1–1028.
5  Blanco, R.E. & Jones, W.W. (2005) Terror birds on the run: a mechanical model to estimate its maximum running speed. Proceedings of the Royal Society B, 272(1574):1769–1773.
6  Alvarenga, Herculano M. F. & Höfling, Elizabeth (2003): Systematic revision of the Phorusrhacidae (Aves: Ralliformes). Papéis Avulsos de Zoologia, 43(4): 55-91 PDF fulltext
Federico J. Degrange, Claudia P. Tambussi, Matías L. Taglioretti, Alejandro Dondas and Fernando Scaglia (2015). «A new Mesembriornithinae (Aves, Phorusrhacidae) provides new insights into the phylogeny and sensory capabilities of terror birds». Journal of Vertebrate Paleontology. Online edition. doi:10.1080/02724634.2014.912656.


8  «Descubren un ave del terror preservada al 90 por ciento». Consultado el 10 de abril de 2015.
9  Degrange, F.J.; Tambussi, C.P.; Taglioretti, M.L.; Dondas, A.; Scaglia, S. (2015). «A new Mesembriornithinae (Aves, Phorusrhacidae) provides new insights into the phylogeny and sensory capabilities of terror birds». Journal of Vertebrate Paleontology 35 (2). Consultado el 09-04-2015.
10           «Llallawavis scagliai: Exceptionally preserved fossil gives voice to ancient terror bird». Science Codex. Consultado el 09-04-2015.
11           «New species of 'terror bird' discovered». Science magazine. Consultado el 09-04-2015.
12           «'Terror birds' had deep voices, fossil suggests». BBC. Consultado el 09-04-2015.



Otras lecturas


13           Van Andel, Tjeerd H., New Views on an Old Planet: a History of Global Change (segunda edición, 1994) (en inglés)