El estudio paleontológico no es un trabajo
sencillo. Consta de numerosas y diversas partes que van desde el trabajo de
campo y la recolección de fósiles hasta el análisis radiactivo de los mismos,
pasando por la sistemática y taxonomía de las muestras. Por eso, no es difícil
de entender que el artículo de Urszula Hara, del Instituto Geológico Polaco,
haya tardado más de 20 años en ser completado y publicado, desde el momento en
el que se recogieron los fósiles de distintos géneros de briozoos en la Formación
de La Meseta, en Seymour Island, durante el verano austral de 1993.
Figura 1: Pingüino paleontólogo con humanos paleontólogos.
