domingo, 17 de febrero de 2019

¿Hay un nuevo miembro en la familia?




Introduzco mi primera entrada en el blog de Paleontología y Evolución en la UCM con una expansión a nuestro conocimiento: el peirosaurido Barrosasuchus neuquenianus. Sabíamos ya la existencia de más de 6 géneros ya registrados como pueden ser Barcinosuchus, Monteltosuchus, Itasuchus y Uberabasuchus, entre otros, dentro de la familia Peirosauridae, pero hay un género que desconocíamos. A pesar de haberse descubierto en 2001, no ha sido hasta este año 2019 que ha terminado el estudio del fósil y, por lo tanto, que el paleontólogo Dr. Rodolfo Coria ha podido mostrar su último hallazgo. Ante esto solamente podemos decir: Bienvenido a la familia, Barrosasuchus neuquenianus.


La familia de peirosauridos habitó el planeta en el que nos encontramos a finales del Cretácico, periodo que se encuentra en la Era Mesozoica. Este periodo comenzó hace 145 millones de años y tuvo su cierre hace aproximadamente 66,4 millones de años, dejándonos parte de él a través de los fósiles. Gracias a ellos, nos ha sido posible conocer en gran medida su desarrollo y la vida cotidiana de sus huéspedes. Estos restos orgánicos nos permiten conocer la existencia de organismos que estuvieron presentes en una época geológica anterior a la actual, como ha ocurrido en este caso con el descubrimiento del Barrosasuchus neuquenianus, que habitó parte del territorio conocido actualmente como Argentina, en Sudamérica, hace 70 millones de años. Este cocodrilo prehistórico recibe su nombre de su especie como cocodrilo ("souchos", que proviene del griego) y su localización: Sierra Barrosa ("Barrosa"), provincia de Nequén ("neuquenianus").

Figura 1. Representación estimada de Barrosasuchus neuquenianus del
Cretácico Superior descubierto en la Cuenca de Neuquén, Argentina, América del Sur

El Dr. Rodolfo Coria, miembro del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), encontró uno de los taxones más completos de los peirosauridos, pues el fósil encontrado incluye el cráneo, el postcráneo, las mandíbulas, las patas, las manos, las costillas y las vértebras del cocodrilo peirosáurido. No es un común que se encuentren los fósiles en tan buen estado, como en el que presenta este, debido a la degradación ocasionada por el paso del tiempo. Es tal la conservación del fósil que incluso algunos dientes posteriores de la mandíbula mantienen aún su raíz y corona (las cuales se encuentran comprimidas lateralmente). Esto es lo que hace tan especial este hallazgo, pues permite una investigación y una fuente de información mucho mayor acerca de las características físicas de este “crocodryliforme”.

Se estima que tenía una longitud de dos metros de largo una vez desarrollado por completo. Sin embargo, no se puede calcular con precisión y de manera exacta debido a la carencia de la posesión de la cola. El cráneo del animal se encuentra casi completo, por lo que se ha podido comprobar que presenta un orificio en el centro de la superficie dorsal de la sínfisis de la mandíbula, siendo esta una masa fibrocartilaginosa que une dos huesos. El resto del fósil ha aportado información acerca de la anatomía completa del animal como, por ejemplo, la disposición de sus extremidades.

Figura 2. Representación y fotografía tomada desde arriba del cráneo del cocodrilo peirosaurido Barrosasuchus neuquenianus.

Es tanto el tiempo que lleva existiendo el planeta Tierra en comparación a nosotros nos muestra que el pasado es muy extenso. Por eso, aún solo conocemos un porcentaje ínfimo de él, y artículos como este nos recuerdan todo lo que tenemos por descubrir todavía. 

Nos vemos en mi siguiente entrada :)

Bibliografía:

Post basado en el artículo “A new complete peirosaurid (Crocodyliformes, Notosuchia) from Sierra Barrosa (Santonian, Upper Cretaceous) of the Neuquén Basin, Argentina”. Autores: Rodolfo A. Coria, Francisco Ortega, Andrea A. Arcucci, Philip J. Curried.
Cretaceous Research, Volume 95, 2019, Pages 89-105

Otros enlaces de referencia:






El Rey De La Antártida.


El rey de la Antártida.

Se ha hallado un fósil perteneciente a los Archosauriformes  en la Antártida, lo que demuestra que pudieron existir bosques y una vida silvestre en el continente. 


Un arcosaurio es un género de reptiles entre los que se incluyen  los cocodrilos actuales, otros dinosaurios presentes en períodos pasados y aves.
Los arcosaurios evolucionaron del clado (ramificación del árbol filogenético) de los Archosauriformes, que aparecieron en el período Pérmico superior y el Triásico  hace unos 250 M.a. (millones de años). Algunas de las características que presentaban eran  las extremidades separadas lateralmente del cuerpo, con rodillas y codos formando ángulos rectos. En el Triásico, miembros de ese clado empezaron a adoptar una postura algo erecta, alzando el cuerpo del suelo con las extremidades debajo de este.




En esta imagen se observa las extremidades de las especies que iniciaron el     clado de los Archosauriformes. Bibliografía : http://www.evopuzzles.es



Este fósil  ha sido hallado en la formación Fremouw, que es una estructura  rocosa de la Antártida, formado por rocas sedimentarias, Concretamente, se ha encontrado en el estrato datado en la época de transición entre el Pérmico(299,0± 0.8 hasta 251,0±0,4 millones de años) y el Triásico inferior ( 251,0±0,4 M. a hasta 199,6±0,6 M.a) . En  esa zona ya se habían encontrado otros fósiles anteriormente.
A esta nueva especie  se la ha denominado Antarctanax shackletoni,  Este nombre viene por ser conocido como “el rey de la Antártida” o “Antarctic king”, en inglés. De ahí “Antarct-” (de  la Antártida),  “-anax” que en griego significa rey  y  “shackletoni” en honor al explorador Ernest Shackleton que estudió la zona y dio nombre  a la formación Fremouw
Se ha encontrado una parte del cráneo, vertebras, húmero, metatarsianos y falanges.   Tras realizar análisis filogenéticos (estudio de la filogenia, es decir, el grado de parentesco entre especies) se ha llegado a la conclusión de que pertenecía a un individuo amniota (que empezaron a  aparecer en el Pérmico), y se ha determinado que es una nueva especie  de  Archosauriformes.





Imagen y dibujo de los bloques hallados con las distintas partes del cuerpo de Antarctanax shackletoni fosilizadas.  Brandon R. Peecook, Roger M. H. Smith, Christian A. Sidor (2019), Journal of Vertebrate Paleontology, doi: 10.1080/02724634.2018.1536664


Se diferencia del resto de archosauriformes hallados en la misma zona y en otros lugares del mundo, como en  África, principalmente en las vertebras, que tienen zonas más robustas. Además presenta asimetría en la terminación distal (más alejada del cuerpo) del húmero y una sección circular en la zona intermedia de este. Además es de un tamaño inferior comparado con otros archosauriformes.
Finalmente, el estudio realizado por Brandon R. Peecook, Roger M. H. Smith y Crhistian A. Sidor concluyen que, filogenéticamente, A. shackletoni debe posicionarse   entre el ancestro común de los Archosauriformes y el nodo de unión del Erythrosuchidae  y el Eucrocopoda.



















Gráfica del árbol filogenético donde se observa el clado de Archosauriformes y la posición que ocuparía A. shackletoni. Brandon R. Peecook, Roger M. H. Smith, Christian A. Sidor (2019), Journal of Vertebrate Paleontology, doi: 10.1080/02724634.2018.1536664


Aunque no se ha encontrado la mandíbula piensan que podría ser carnívoro, ya que su posición filogenética está rodeada de especies carnívoras, por lo que sería raro que este no lo fuera.  Se piensa que el ambiente de la Antártida en esa época, aunque estuviera cerca del  polo, era cálido por el calentamiento atmosférico que provocó el vulcanismo extremo al final del Pérmico. También es una prueba de ello que se encontraran coníferas, helechos y otros arcosaurios en la Antártida.

Este descubrimiento  permite conocer algo mejor la diversidad de archosauriformes o arcosaurios presentes en la época del Triásico y demostrar que su distribución corresponde a  una amplia extensión del planeta, ya que se han encontrado fósiles de ellos en Rusia, África y muchos otros en la Antártida.

Además, los descubrimiento sobre la fauna y flora que presentó la Antártida demuestran que a pesar de que en esa época, entre en Pérmico y el Triásico, estaba unido a África, presentaba unas especies únicas. Hay que añadir que todos los restos hallados de especies semejantes pertenecientes a períodos posteriores al Pérmico indican, que aunque este finalizara con una gran extinción masiva,  los archosaurios sobrevivieron e incluso empezaron a conquistar más zonas de las que antes ocupaban.

La gran extinción del Pérmico parece estar provocada  por una gran cantidad de actividad volcánica que produjo la contaminación con mercurio de los océanos, terminando con gran parte de la diversidad marina, o por la liberación de gas metano por el calentamiento de los océanos, que desencadenaron la descongelación de depósitos de hidratos de metano presentes en los fondos marinos cerca de la costa. La expulsión  de metano, que es un gas de efecto invernadero, produjo un calentamiento y el aumento de la temperatura del planeta. Esta teoría está apoyada por el alto nivel de Carbono 12 que se encuentra en la mitad de las capas de estratos de transición entre el Pérmico y el Triásico, lo que también explicaría la extinción de organismos terrestres y no solo marinos.

Como en el Pérmico los continentes estaban unidos formando Pangea,  la formación Fremouw es adyacente a áreas de Australia, África Austral y América del sur. En algunas de esas zonas, como Karoo Basin, en el sur de África, se encontraron archosauromorfos con los que se ha comparado  el  A. shackletoni  para realizar estudios de anatomía comparada y observar la diferencias que presentaban para los estudios filogenéticos. Concretamente en esa zona hay muchos fósiles de especies emparentadas como Prolacterta broomi, Proterosuchus fergusi y muchos más.

En conclusión, los descubrimientos de nuevas especies en la Antártida demuestran que hubo un momento en la historia de la Tierra en la que existieron bosques y una gran diversidad de fauna, aunque actualmente sea difícil de imaginar. Por otro lado, nos permite entender que tras la extinción del Pérmico, las especies de Archosauriformes que empezaron a desarrollarse al final de este periodo, no solo sobrevivieron, sino que aumentaron su distribución y evolucionaron a distintos géneros y especies. Aún no se sabe con certeza qué características les permitieron sobrevivir y expandirse.  

  Bibliografía.

Brandon R. Peecook, Roger M. H. Smith, Christian A. Sidor (2019),"A novel archosauromorph from Antarctica and an updated review of a high-latitude vertebrate assemblage in the wake of the end-Permian mass extinction",  Journal of Vertebrate Paleontology, doi: 10.1080/02724634.2018.1536664

 -http://sp.lyellcollection.org
-https://www.livescience.com
- https://actualidad.rt.com
-www.vice.com
-http://www.evopuzzles.es/
-https://www.mundoprehistorico.com


Un bosque... ¿fósil?


  En esta primera entrada de mi participación en el blog, nos vamos a desplazar hasta Ocú, un pueblo en la península de Azuero, en Panamá. Allí podremos encontrar “Las maderas fósiles de Ocú” también conocidas localmente como “Chumicos” 


Maderas de Ocú en una fachada



Estas maderas han sido aprovechadas para el comercio debido a su abundancia, atractivo y vistosidad, siendo usadas como elementos decorativos en casas y jardines en su gran mayoría. Pero… ¿qué tienen de particular estas maderas? Pues nada más y nada menos que son fósiles de hace… ¡30 millones de años! (Rodríguez Reyes, O., Estrada Ruíz, E., Callejas, J., Silva, C. y Leiva, E. (2019) REEVALUANDO LOS BOSQUES FÓSILES DE OCÚ, Tecnociencia, 21(1), pp. 27-48.)
 La conservación de las maderas se debe a que están permineralizadas. Este proceso es posible gracias al agua fuertemente mineralizada, que rellena los espacios porosos que contiene la madera, como los tejidos conductores o los espacios intercelulares. El mineral después precipita en esos huecos y reflejará la anatomía original del árbol.

     
En cuanto a la identificación de estas especies vegetales ya en estudios anteriores (Stern   &   Eyde,   1965) se reporta la existencia de familias como Humiriaceae, familia de árboles perennes; Salicaceae, familia de árboles o arbustos caducifolios y  Hernandiaceae, con árboles tanto perennes como caducifolios.
Además, recientemente se han reportado nuevas familias (Jud  &  Durnham, 2017): Fabaceae, reúne árboles, arbustos y hierbas perennes; Lauraceae, árboles perennes; Sapotaceae, árboles y arbustos perennes y Moraceae, árboles o arbustos de hoja perenne o caduca.

También se quiere conocer la procedencia y la datación exacta de estos fósiles, lo que resulta complicado ya que no tienen apenas roca parental, es decir, el sustrato inalterado donde se originaron. En un estudio (Herrera et al 2014) se reportaron limolitas en canteras en los alrededores de Ocú con fragmentos de madera carbonizada e invertebrados fósiles, datadas del Eoceno por lo que se sugirió que las maderas de Ocú estaban relacionadas. Por otra parte Jud & Durnham (2017) mencionan que las maderas podrían estar relacionadas con el Oligoceno tardío a Mioceno temprano, además sus resultados sugieren que los bosques fósiles de Ocú representan un antiguo bosque tropical lluvioso, hecho que contrasta altamente ya que la zona ahora está poblada por bosques secos tropicales.

El artículo nos habla de cómo se encontró una zona de areniscas con trozos de madera fosilizada que se llevaron a estudio (Figura 3)
Figura 2
Figura 3:  A, anillos de crecimiento indistintos con   porosidad   difusa.   B,   Vasos   con   alto porcentaje  de  solitarios  y  parénquima  paratraqueal  y  aliforme.  C, punteaduras     intervasculares     alternas.     D,     radios     mayormente uniseriados   con   biseriados   ocasionales.   E,   cristales   prismáticos abundantes en células radiales procumbentes

   
Además, también se estudió uno de los troncos fosilizados más largos encontrados hasta ahora en todo Centro América (Figura 4)
Figura 4: A,  Anillos  de crecimiento   indistintos   con   porosidad   difusa.   B,   Vasos   con   alto porcentaje   de   solitarios.   C,   D,   radios   1 –3   células   de   ancho   y ocasionalmente   de   4–10   células.   D,   Acercamiento   de   radios. F, punteaduras vaso-radio con bordes reducidos, redondas a relativamente elongadas

Las  muestras  han  sido  identificadas  a nivel  de  familia,  remarcando  algunos  posibles  géneros  relacionados. Sin embargo para nombrar los géneros y especies se requerirá un segundo proyecto de comparación en museos internacionales.

El primer estudio se adjudicó a la familia Anacardiaceae, familia de plantas arbóreas y arbustivas.
Del segundo se dedujo que pertenecía a la familia Moraceae, que ya había sido descrita en estudios anteriores.

Los resultados del artículo confirman los resultados previos de Jud & Durnham (2017) y aumentan el conocimiento de la composición florística de estos bosques fósiles. Finalmente se corroboró la posición estratigráfica de las maderas para deducir que pertenecen al Oligoceno (34-24millones de años atrás), pero las deducciones se han basado en mapeos geológicos del área poco actualizados y la escasa preservación y afloramientos de los sedimentos donde se encuentran las maderas hacen difícil estudiarlas y conocer la procedencia geológica. Por tanto habrá que esperar a que se realice un segundo estudio para conocer la datación y la especie a la que pertenecen con exactitud.


Espero que la publicación os haya parecido interesante y ¡nos vemos en la próxima!


REFERENCIAS:

Herrera,  F.,  S.  Manchester,  J.  Vélez-Juarbe  &  C.  Jaramillo.  2014. Phytogeographic  history  of  the  Humiriaceae  (Part  2).  Int  J  Plant  Sci. DOI: 10.1086/676818

Jud,  N.A.  &  J.  Durnham.  2017. Fossil  woods  from  the  Cenozoic  of Panama  (Azuero  Peninsula)  reveal  an  ancient  neotropical  rainforest. IAWA J 38 (3): 366-411.

Rodríguez Reyes, O., Estrada Ruíz, E., Callejas, J., Silva, C. y Leiva, E. (2019) REEVALUANDO LOS BOSQUES FÓSILES DE OCÚ, Tecnociencia, 21(1), pp. 27-48. 

Stern,  W.  L.  &  R.  H.  Eyde.  1963.  Fossil  Forests  of  Ocu,  Panama. Science 1214.

En caso de querer profundizar en la permineralización: http://arteygeologiajoaquindelval.blogspot.com/2016/06/es-madera-fue-madera.html

Uno de los artrópodos con las patas más largas


En mi primera publicación he decidido hablar sobre los Opiliones, un orden de arácnidos donde
se incluyen más de 6600 especies descritas y sobre 50 familias alrededor del mundo. A pesar
de esto, tan solo han sido encontrados 42 fósiles en 15 localidades diferentes. Esta escasez en
cuanto a fósiles encontrados se refiere, se debe en parte a su bajo grado de fosilización. A pesar
de esto, recientemente fueron hallados los dos primeros fósiles encontrados en España (¡Uno de
ellos es incluso una especie que ha sido por primera vez hallada, y ha ocurrido este año!), en
Yacimientos extraordinarios, en concreto, en Konservat-Lagerstätten, que como se ha explicado
en clase, son yacimientos de conservación donde se encuentran los restos de preservación
excepcional; debido a esto, los fósiles se disponían en buen estado de conservación, ya que en él
se han podido observar las articulaciones, los órganos internos y la preservación del cuerpo y los
colores del patrón de las alas.


Uno de los fósiles fue encontrado en Las Hoyas, un yacimiento del Cretácico situado en Cuenca.
Este hallazgo ha sido clasificado como Opiliones indet. debido al pobre estado de preservación.
A pesar de esto, es importante nombrarlo, escasean extremadamente los fósiles del Mesozoico.





El segundo, mejor conservado y clasificado como una nueva especie de la familia del género
extinto Cosmobunus, familia Sclerosomatidae y suborden Eupnoi. Esta nueva especie ha
sido bautizada como Cosmobunus sagani, y fue hallado en la cuenca de Rubielos de Mora,
un yacimiento del Mioceno temprano.



A diferencia de España, en Canadá, han sido encontradas 36 especies nativas y 7 no nativas, aunque
quizás, más de 20 especies sigan sin ser descubiertas, debido a la diversidad de especies en el
adyacente Estados Unidos, además de la evidencia del “barcoding” (un método taxonómico que usa
una determinada porción de gen o genes para identificar a una especie).




Una característica especial de estos arácnidos es que son uno de los artrópodos que presentan
las patas más largas (de ahí que sean vulgarmente conocidos como arañas patonas), lo que
les confiere hiperflexión. Por ello, se ha estudiado el mecanismo en las patas que presentan los
Opiliones para la ingeniería biomimética, en casos como métodos de transporte e investigaciones
quirúrgicas.



Fuentes:


Shultz JW (2019) “Opiliones of Canada”. In: Langor DW, Sheffield CS (Eds) The Biota of Canada – A Biodiversity
Assessment. Part 1: The Terrestrial Arthropods. ZooKeys 819: 57–65


Wolff, Jonas O; Wiegmann, Chantal; Wirkner, Christian S; Koehnsen, Alexander; Gorb, Stanislav N (2019) “Traction
reinforcement in prehensile feet of harvestmen (Arachnida, Opiliones)”, Alemania.


Lorena Palencia; Enrique Peñalver; Carlos E. Prieto; Francisco José Poyato-Ariza (2019).
"First fossil harvestmen (Arachnida: Opiliones) from Spain and notes on the fossil record of Opiliones". Palaeontologia
Electronica. 22 (1): Artículo número 22.1.5.


López Martínez & Truyols Santonja (1994) “Paleontología. Síntesis”, Madrid.


Hebert PD, Cywinska A, Ball SL, deWaard JR ( 2003). "Biological identifications through DNA barcodes". Proceedings.
Biological Sciences. 270(1512): 313–21

sábado, 16 de febrero de 2019

Pero... ¿qué narices hacen los foraminíferos?


Aquí presente y esperando su turno Aroa Ruiz, lista para lanzar su primera entrada en este blog dedicado a la paleontología y la evolución (y para que mentir principalmente subir nota).  
Quizá debería empezar dejando claro qué son los foraminíferos, porque siendo sincera hasta que no he leído sobre ellos no tenía ni la más remota idea de que existían estos diminutos seres unicelulares
1. Foraminífero con pseudópodos a microscopio 
Como ya he indicado, los foraminíferos son organismos unicelulares, que pertenecen al reino de los protozoos. Una de sus particularidades es la concha o caparazón que presentan, compuesta por carbonato cálcico (CaCO3). 
Son protozoos mayoritariamente marinos que pueden vivir libres o sujetos al sustrato, ya que tienen unas pequeñas extensiones de citoplasma (pseudópodos) largas, finas y retráctiles.
Ahora que sabéis de estos pequeños invertebrados, seguro que os estáis preguntando, ¿qué narices tienen de especial unos protozoos cualesquiera? Desde hace ya tiempo que se considera que los foraminíferos son indicadores fiables de la transgresión marina (subida del nivel del mar, más información aquí) pero en un artículo publicado a inicios de este mes (Petra J. Mudie and Valentina Yanko-Hombach. 2019. Microforaminiferal linings as proxies for paleosalinity and pollution: Danube Delta example. Micropaleontology  Volume 65, No. 1  pp. 27-45) utilizando el ejemplo de la situación en el delta del Danubio se ha visto que su utilidad va más allá. 
2. Orden Rotaliida
Se extrajeron, no sin dificultad, muestras orgánicas de las conchas de los foraminíferos presentes en el Mar Negro (del orden Rotaliida). En esas carcasas tomadas de los foraminíferos bentónicos (los que viven fijos en los sedimentos, más información aquí y un artículo curioso aquí, -todos los artículos presentados por esta científica se centran en los foraminíferos bentónicos-) se vio que el tamaño y frecuencia de los poros era variado y se cree que es parte de la supervivencia de la especie.
A parte de esto, se compararon las muestras tomadas con otras existentes en los océanos Atlántico y Pacífico viendo la diferencia existente en cuanto a presencia de estos protozoos es sus suelos. Pero, claro, ¿esto que tiene que ver con su aportación al medio? Pues con todos estos estudios realizados se ha visto que aportan un ambiente de hipoxia (falta de oxígeno) y eutrofización (enriquecimiento de las materias nutritivas), lo que es increíblemente útil en los campos de paleoecología para comprender las diferentes composiciones del suelo y, en general, del fondo marino y como todo esto afecta y afectó (ya que los foraminíferos son fósiles muy comunes) a la fauna y flora de las aguas saldas. 
Por último, y para que quede claro que estos protozoos no son simples seres diminutos inútiles, añadir los datos expuestos en un artículo de 2016 en el que se expresa el papel que tuvieron los foraminíferos en un derrame de petróleo sucedido en México en 2010. Aunque no son datos absolutos, ya que aún deben realizarse estudios y comparaciones con la situación presente en el ambiente antes del derrame, se sabe que la población de foraminíferos disminuyó en grandes números y que eso afecto en la química del agua y en la eliminación del petróleo presente.

Así que, para terminar con esta primera entrada, debo decir: en este nuestro hermoso planeta hasta lo seres más diminutos e inútiles a simple vista son increíblemente importantes, tanto para el mantenimiento del equilibrio como para avanzar en nuestro conocimiento del lugar que habitamos. ¡No pasemos por alto su presencia y necesidad! Así termino con el cliché de lo necesario que es tener en cuenta el cuidado del medio ambiente para que no perdamos estos organismos que tanto aportan al ciclo de la vida. Así me despido, que la fuerza os acompañe y la paleontología también, que no está de más.
3. Y esto está en todas las playas y
lo pasamos por alto siempre


REFERENCIAS

- Castro, P. & Huber, M.E2007. Biología marinaMcGraw-Hill España, 514 pp.
- Egremy, A. 2016. El papel de los foraminíferos en un derrame de petróleo. Saberes y ciencias. 53.
- Mudie, P.J. & Yanko-Hombach, V. 2019. Microforaminiferal linings as proxies for paleosalinity and pollution: Danube Delta example. Micropaleontology, 65: pp. 27-45 
- Panieri, G. 2005. Benthic foraminifera associated with a hydrocarbon seep in the Rockall Trough (NE Atlantic) Geobios, 38: 247-255

IMAGENES EXTRAIDAS DE:



Vaya vaya, con que endogamia entre neandertales


¿La endogamia provocó la desaparición de los neandertales?



Resultado de imagen de cueva de el sidrón


En la cueva asturiana de “El Sidrón”, en la región de Piñola, se han encontrado los fósiles de 13 miembros de la especie Homo neanderthalensis de hace 49.000 años, los cuales se han encontrado 2500 restos, siendo concretamente 3 hombres, 4 mujeres, 3 jóvenes y 3 niños.




Resultado de imagen de cueva de el sidrón
Tras el estudio exhaustivo de los restos, un equipo de científicos españoles dirigidos por Antonio Rosas, encargado del Museo Nacional de Ciencias naturales del CSIC, ha relacionado la extinción de esta especie hace 40.000 años con la endogamia, como factor decisivo en su desaparición, debido a que se han encontrado 17 anomalías congénitas comunes entre los 13 neandertales, lo que confirma las relaciones sexuales entre ellos.







Por ejemplo cuatro de ellos presentaban una anomalía en el cierre del arco anterior o posterior de las vértebras cervicales, también se han encontrado malformaciones comunes en huesos como el escafoides, el fémur, la mandíbula o las costillas. Estas malformaciones podrían haber estado relacionadas con ciertas deficiencias físicas pero no se considerarían patologías como tal.





















Estos hallazgos osteológicos indican unos niveles de endogamia elevados, mantenidos en el tiempo y que además aumentaron entre los últimos grupos sobrevivientes.



Los neandertales vivían en grupos pequeños, que además estos grupos solían estar bastante alejados geográficamente entre ellos, lo que provocaba la necesidad de reproducirse entre el mismo grupo y así continuar la especie, esto hacía que cada vez se disminuyese de forma considerable la variabilidad genética de los neandertales.


Resultado de imagen de cueva de el sidrón
Según Charles Darwin en su obra “El origen de las especies” afirma que las especies requieren adaptarse a los cambios en el medio, pues solo sobreviven y perduran las especies que logran adaptarse a las circunstancias, pues la propia selección natural actual sobre ellas. Al producirse la endogamia y por lo tanto la reducción de la variabilidad biológica neandertal, debido a la propia selección natural la especie termina extinguiéndose, pues no puede adaptarse a los posibles cambios en el medio sin variabilidad.

Sin posibilidad apenas de variabilidad genética y con la aparición sucesiva de varios problemas físicos como el de la mandíbula, los neandertales se encontraban en un punto de total decadencia.

Por lo tanto la endogamia fue un factor fundamental para llegar al punto en el Pleistoceno en el cual la especie Homo neanderthalensis se entinguió.


Bibliografía: