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sábado, 29 de febrero de 2020

¿Ultimátum a la humanidad?

¿Cabría suponer que la erupción de un supervolcán pudiera poner en peligro la supervivencia de los seres vivos en nuestro planeta? El reciente estudio de la revista Nature Communications (Clarkson et al., 2020) nos da las claves para pensar que tal consideración podría ser cierta. 




Ubicado en la isla de Sumatra, en Indonesia, se encuentra uno de los lagos volcánicos más grandes del mundo: el lago Toba. Con 100 km de largo y 30 km de ancho, aguarda en sus profundidades el cráter del supervolcán que hizo temblar a la Tierra con una importante extinción de especies. Para explicar este hecho, debemos viajar 74.000 años atrás, momento en el que el Monte Toba desató lo que se convertiría en una de las mayores catástrofes a las que la raza humana ha tenido que hacer frente.

Conocida como la erupción del Toba, el fenómeno fue la mayor explosión volcánica vivida en los últimos dos millones de años, dispersó cenizas a miles de kilómetros y dejó un cráter de 97 km de ancho que, desde entonces, se ha llenado de agua.


Imagen satelital del supervolcán Toba.

"La gran teoría es que la supererupción del Toba creó un invierno volcánico que llevó a una glaciación, cambió los ecosistemas y repercutió muchísimo en la atmósfera y los paisajes", afirma Michael Petraglia, antropólogo del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana. En consecuencia, este fenómeno desembocó en una extinción de especies, aunque se desconocen los niveles de afectación en la raza humana.


Michael Petraglia, antropólogo del Instituto Max Planck
para la Ciencia de la Historia Humana.

¿Pudo la raza humana sobrevivir a la erupción del Toba? 

Un equipo de científicos informa de que el hallazgo de un conjunto de herramientas de piedra en la región central de India sugiere que la erupción y sus consecuencias no impidieron que algunos individuos pudieran sobrevivir al gran fenómeno.



Los investigadores documentan un gran conjunto de objetos de piedra procedentes 
de excavaciones arqueológicas en Dhaba, en el valle medio del río Son, India. 
Imagen publicada en la nota de prensa periodística sobre el estudio en la revista Science (Price, 2020)



Termoluminiscencia de una
fluorita cuando es calentada.
Las herramientas antiguas fueron descubiertas en la excavación de Dhaba, en el estado de Madhya Pradesh. Aparecieron en unas capas de sedimentos pertenecientes a un estrato que aportaba una valiosa información sobre el evento de depósito. Utilizando una técnica de datación por termoluminiscencia, los investigadores establecieron que las herramientas fueron fabricadas hace entre 80.000 y 65.000 años. 




Se observó que las herramientas presentaban unas características diferentes y específicas en función de la región del estrato donde se localizaban. Por una parte, se estima que la mayoría de las herramientas situadas en el muro del estrato habían sido fabricadas por la técnica de Levallois, que fue utilizada tanto por los humanos modernos como por los neandertales durante la Edad de Piedra Media, hace aproximadamente entre 250,000 y 25,000 años. Por otro lado, se observó que las herramientas situadas en el techo del estrato seguían una transición hacia cuchillas de piedra más pequeñas y complejas que, sin duda, fueran fabricadas por nuestra propia especie, argumentan los investigadores.


Excavación de Dhaba en el estado de Madhya Pradesh,
India.


Las fechas, combinadas con la fabricación ininterrumpida de estas herramientas cada vez más complejas, sugieren que las poblaciones de India central no solo sobrevivieron al desastre del Toba, sino que perduraron durante miles de años más, informan los investigadores del estudio.




Martin Richards, 
arqueólogo de la Universidad 
de Huddersfield,
Inglaterra.
Sin embargo, esta hipótesis no ha sido apoyada por toda la comunidad científica, pues algunos investigadores defienden que no se dispone de suficientes pruebas que evidencien que las herramientas fueran fabricadas por el Homo sapiens. 

Martin Richards, un arqueólogo de la Universidad de Huddersfield valora la posibilidad de que otros homínidos primitivos fueran los responsables de la fabricación de estos tesoros arqueológicos. No duda de la datación establecida por el  equipo de investigadores, aunque defiende que identificar a estos fabricantes de herramientas requerirá la existencia de fósiles humanos. "Sin ellos, no podemos estar seguros de que estamos hablando de humanos modernos o de algún otro homínido arcaico", señala Richards. 


Por otro lado, Stanley Ambrose, antropólogo de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, sí cuestiona las fechas  estimadas por los investigadores, al no hallarse fósiles humanos del mismo período cerca de las herramientas, ni la existencia de una capa de ceniza bien definida en el estrato, lo que habría demostrado de manera más concluyente que la ocupación de los fabricantes abarcó  la etapa de la erupción. 

"Tengo ceniza del Toba en mi laboratorio, en los pliegues de las botas, en mi mente. Estoy bastante familiarizado con el lugar", cuenta Ambrose. "No puedes llamarlo sitio arqueológico. Puedes llamarlo sitio geológico que alberga artefactos arqueológicos", afirma el antropólogo. 


Stanley Ambrose lleva estudiando Geología, la evolución humana y la tecnología 
de las herramientas desde los años 80. Ambrose colaboró con Petraglia en un estudio  (Haslam et al., 2010) sobre unas herramientas halladas en el sur de la India, que apuntaban hacia poblaciones humanas que perduraron tras la erupción. También es el autor de un trabajo (Ambrose, 1998) que aborda la posibilidad de que el desastre del Toba pudo afectar a la evolución del Homo sapiens.

La erupción del Toba, sin duda, nos obliga a detenernos a considerar el hecho de que cualquier forma de vida en nuestro planeta es insignificante ante el efecto devastador de un fenómeno destructivo que suponga una amenaza global en la Tierra. La exposición a esos efectos no solo podría desembocar en una extinción im de especies, sino que, además, podría constituir un exponente fundamental en el  desarrollo del curso evolutivo de muchas de ellas. Por eso, el trabajo constante de la comunidad científica, juega un papel fundamental en su empeño por estudiar aquellas evidencias heredadas de nuestros antepasados que, como en este caso, confirman que la raza humana logró subsistir a esta adversidad. 
Esclarecer los detonantes que provocan catástrofes naturales como esta nos ayudará a predecir su inicio y también a prevenir, de forma más precisa, los efectos negativos a los que podemos estar expuestos el conjunto de seres vivos que habitan la Tierra.  


"Podemos desafiar las leyes humanas, pero no podemos resistir a las naturales" (Julio Verne, 1828-1905)




Si os pica la curiosidad y queréis aprender un poco más acerca del supervolcán Toba, os invito a ver el documental "Volcán de Toba: Apocalipsis en el Paleolítico". ¡Nos vemos en la siguiente entrada!








Referencias bibliográficas:

Estudio original de la revista Nature Communications:


Clarkson, C., Harris C., Li, B., Neudorf, C., Roberts, R., Lane, C., Norman, K., Pal, J., Jones, S., Shipton, C., Koshy, J., Gupta, M., Mishra, D., Dubey, A., Boivin, N. & Petraglia, M. 2020. Human occupation of northern India spans the Toba super-eruption ~74,000 years ago. Nature Communications 11, 961.


Nota de prensa periodística sobre el estudio en la revista Science:

Price, M. 2020. Humans in India may have survived supereruption 74,000 years ago. Science, 367, 6481.


Estudio donde Ambrose colaboró con Petraglia:


Haslam, M., Clarkson, C., Petraglia, M., Korisettar, R., Sacha, J., Shipton, C., Ditchfield, P. & Ambrose, S. 2010.  The 74 ka Toba super-eruption and southern Indian hominins: archaeology, lithic technology and environments at Jwalapuram Locality 3. Journal of Archaeological Science, 37, 12, 3370-3384.


Trabajo de Stanley Ambrose de 1998:


Ambrose, S. 1998. Late Pleistocene human population bottlenecks, volcanic winter, and differentiation of modern humans. Journal of Human Evolution, 34, 6, 623-651.


Webgrafía:

National Geographic:

National Geographic. 2020. Science.  [web de Internet]. Disponible en:
<https://www.nationalgeographic.com/science/2020/02/did-early-humans-in-india-survive-a-supervolcano/> [con acceso el 25-2-2020].


Indonesia en tus manos: 

Indonesia en tus manos. Fecha desconocida.  [web de Internet]. Disponible en:
<https://www.indonesiaentusmanos.com/reportajes/lago-toba-2/> [con acceso el 29-2-2020]


Anfrix:

Anfrix. 2007. Naturaleza.  [web de Internet]. Disponible en:
<https://www.anfrix.com/2007/07/el-evento-de-toba-el-dia-que-la-humanidad-casi-se-extingue/> [con acceso el 28-2-2020].


Documental acerca del supervolcán Toba:

Youtube. 2017. [web de Internet]. Disponible en:
<https://www.youtube.com/watch?v=sE0Co714w58> [con acceso el 29-2-2020].





martes, 11 de febrero de 2020

Un cerebro de 2600 años de edad.


El inicio del 2020 nos ha traído un estudio sorprendente que publica estos días la revista científica Journal of the Royal Society Interface (Petzold et al., 2020) acerca de un inusual hallazgo producido 12 años atrás y del que hoy se desprenden nuevas hipótesis que podrían aportarnos una valiosa información paleontológica. 

Viajamos a la actual York, ciudad situada al nordeste de Inglaterra donde se hallaba oculto el cráneo de un hombre que murió hace casi 2600 años. Todavía no se conocen con exactitud las razones de su fallecimiento, aunque se cree que el hombre sufrió un golpe en la cabeza o fue ahorcado y luego decapitado. Sin embargo, lo que sí se sabe con certeza es que la cabeza fue rápidamente enterrada en un terreno arcilloso.

"La cabeza fue rápidamente enterrada 
en un terreno arcilloso"

"Se acabaría convirtiendo en una pieza
sorprendentemente bien conservada"
Todo comenzó el verano de 2008, momento en el que la arqueóloga Rachel Cubitt, empleada del York Archaeological Trust, notó algo peculiar en medio de un procedimiento de limpieza de rutina en las excavaciones del área de Heslington. Se trataba de un cráneo humano cubierto de barro que encerraba en su interior una masa esponjosa que se acabaría convirtiendo en una pieza sorprendentemente bien conservada de un cerebro de 2.600 años de antigüedad.




Rachel Cubitt examinando el cerebro de Heslington.

El cráneo pertenecía a la Edad del Hierro y es uno de los más antiguos encontrados en el Reino Unido (673-482 a.C.). Constituye una pieza de alto valor paleontológico, pues el tejido cerebral, que normalmente se pudre rápidamente tras la muerte, había sobrevivido durante milenios conservando y manteniendo características como pliegues y surcos (abajo). Es por ello por lo que durante la década siguiente los análisis arrojaban más preguntas que respuestas sobre el órgano hallado.


Constituye una pieza única al conservar características como los
pliegues y los surcos. 
Imagen publicada en la nota de prensa periodística 
sobre el estudio en la revista Science (Pérez Ortega, 2020).


En estos días, los científicos barajan varias hipótesis que podrían explicar la razón en la que radica el alto grado de conservación del elemento registrado. 


La primera hipótesis establece que la preservación original del fósil se reduce a algunas peculiaridades moleculares arquitectónicas. Examinando el tejido cerebral a través del uso de técnicas moleculares, se ha revelado la existencia de dos proteínas estructurales que están más agregadas y apretadas si lo comparamos con la estructura del cerebro moderno. Estas proteínas agregadas, que actúan como los "esqueletos" de las neuronas y los astrocitos, son más estables que las de los cerebros actuales, por lo que quizá fueron la base que ayudó a mantener la integridad y estructura del tejido blando durante milenios.


Los tejidos blandos son frágiles. En medios aerobios son destruidos por
oxidación, pero en medios anaerobios pueden enriquecerse en carbono.


En condiciones normales, la muerte frena y detiene los procesos celulares marcando el comienzo de la descomposición de los tejidos. Los órganos grasos y esponjosos como el cerebro, que contienen aproximadamente el 75% de agua, se encuentran entre los primeros en desaparecer. "La preservación de las proteínas del cerebro humano a temperatura ambiente no debería ser posible durante milenios", escriben los investigadores dirigidos por el Dr. Axel Petzold del Instituto de Neurología Queen Square de la Universidad de Londres en el estudio. Por ello los científicos valoran la posibilidad de que quizá la filtración de un preservativo químico natural en el cráneo sea la causa que haya detenido la descomposición de estas proteínas estructurales.




Dr. Axel Petzold del Instituto de Neurología Queen Square
de la Universidad de Londres.

Por otra parte, se cree que la conservación de la pieza paleontológica está ligada a la presencia de una posible enfermedad cerebral en el individuo, pues las proteínas agregadas son un sello distintivo del envejecimiento y de trastornos cerebrales como el Alzheimer y la demencia. Sin embargo, el equipo todavía no ha podido confirmar esta presunción que sigue en estudio.  

"Las proteínas agregadas son un sello distintivo del envejecimiento
y de trastornos cerebrales como el Alzheimer y la demencia."


El Dr. Axel Petzold defiende que: "la forma de la muerte de este individuo, o el entierro posterior, puede haber permitido la preservación a largo plazo del cerebro", siendo esta la última hipótesis planteada. Es por ello, por lo que los científicos sospechan que el hombre murió después de ser golpeado en la cabeza, provocando la salida de un líquido ácido que se filtró en el cerebro facilitando su preservación.


Me resulta sorprendente comprobar que un órgano tan frágil como es el cerebro haya podido perdurar durante tanto tiempo sin sufrir deterioros significativos. Por eso, comparto el interés suscitado por la comunidad científica en esclarecer los motivos que han permitido la conservación de este fósil que, sin duda, aportará nuevos y valiosos conocimientos en el campo actual de la paleontología.

Espero que con mi granito de arena hayáis podido profundizar y aprender un poco más acerca de los grandes misterios que un fósil puede llegar a entrañar. ¡Nos vemos pronto!









Referencias bibliográficas:


Estudio de Journal of the Royal Society Interface:

Petzold, A., Lu, C., Groves, M., Gobom, J., Zetterberg, H., Shaw, G. & O'Connor, S. 2020. Protein aggregate formation permits millennium-old brain preservation.  Journal of the Royal Society Interface, 17, 162.



Nota de prensa periodística sobre el estudio en la revista Science:
Pérez Ortega, R. 2020. How a chunk of human brain survived intact for 2600 years. Science, 367, 6474.



Webgrafía:

BBC:
BBC. 2020. Newsround: CBBC Newsround. [web de Internet]. Disponible en:
<https://www.bbc.co.uk/newsround/51032480>  [con acceso el 8-1-2020].



Fox News:
Fox News. 2020. Science. [web de Internet]. Disponible en:<https://www.foxnews.com/science/heslington-brain-resisted-rotting-why>  [con acceso el 9-1-2020].



Smithsonian Magazine:
Smithsonian Magazine. 2020. SmartNews: Science. [web de Internet]. Disponible en:





miércoles, 5 de febrero de 2020

El Escorpión Más Antiguo.

Recientemente, se publicó en un artículo científico bastante interesante: "A Silurian ancestral scorpion with fossilised internal anatomy illustrating a pathway to arachnid terrestrialisation", sobre la investigación de Wendruff A.J. acerca del descubrimiento de una nueva especie extinta de arácnido gracias al minucioso estudio de unos fósiles.

Fósiles encontrados en el archivo.
En realidad, estos fósiles fueron encontrados en 1980 cerca de Waukesha (Wisconsin), pero sin saber muy bien lo que eran, ni haberle dado la importancia que merecían, fueron archivados y guardados en el Museo de Geología de la Universidad de Wisconsin.
No fue hasta muchos años después, en 2016, cuando Andrew Wendruff (paleontólogo de la Universidad de Otterbein) y su equipo de investigación, comenzaron a revisar toda la colección, en la que abundaban fósiles de gusanos y artrópodos. Entonces, salieron a la luz, después de varias décadas en la oscuridad, estos fósiles de escorpión.

Aunque el registro fósil de los escorpiones es reducido, se ha conseguido demostrar que fueron de los primeros animales en convertirse plenamente terrestres, lo que se conoce como la salida de las aguas. El fósil del artículo destaca por su excepcional grado de conservación (pese a haber vivido en el Paleozoico), ya que parte de sus sistemas circulatorio, digestivo y respiratorio se conservan, y son casi idénticos a los de los escorpiones actuales, al igual que su morfología (alguna variación en el número de placas en el tórax).

Los tórax de escorpiones actuales se utilizaron para entender mejor la morfología interna de los fósiles.

Fotografía por Christian Wirkner y Andrew Wendruff.
Wendruff y su equipo plantean una hipótesis, en la que el escorpión vivía en el agua pero se adentraba eventualmente a la tierra para conseguir presas (otros arácnidos, milpies, insectos primitivos...) o a desovar. Además, por la antigüedad del fósil, actualmente se coloca como antecesor común de todas las especies de escorpiones, con el nombre de Prioscorpio venator.

Reconstrucción de Prisocorpio venator.

Personalmente, me parece de admirar la labor de estos científicos, que consiguen, de un pequeño fósil, obtener una gran cantidad de información y abrir un enorme abanico de nuevas posibilidades que cada vez nos aclara más la historia de la vida y la evolución.


Artículo: Wendruff, A.J. et al. 2020 "A Silurian ancestral scorpion with fossilised internal anatomy illustrating a pathway to arachnid terrestrialisation". Scientific Reports, 10:14. DOI: 10.1038/s41598-019-56010-z


lunes, 9 de marzo de 2015

Extinción de murciélagos en el Caribe


Los murciélagos se distribuyen por todo el mundo, excepto en la Antártida. Son el segundo orden más extendido de los mamíferos, sólo superado por los primates debido a la amplia distribución de los seres humanos.

Me basaré en el artículo de Angel S., David W. Steadman. “Fossils reject climate change as the cause of extinction of Caribbean bats”.
Introducción

Suelen pasar la mayor parte en cuevas.
Como todos sabemos, son mamíferos nocturnos que pasan la mayor parte del día en refugios (como cuevas, troncos de árboles, edificios,…) alimentándose desde el atardecer hasta el amanecer aunque esto depende de la zona en la que se encuentren.

Estos animales son famosos debido a las falsas imágenes de murciélagos, por ejemplo, cuando aparecen en las películas, en supersticiones antiguas dificultando la aceptación de éstos.


Hablaremos sobre las extinciones de murciélagos en el Caribe en el Cuarternario tardío gracias al radiocarbono.

En las Islas del Caribe vivieron 73 especies de mamíferos no voladores (primates, roedores y perezosos) que a diferencia de éstos, los murciélagos (orden: Chiroptera) presentan poca extinción durante el Cuaternario tardío.


Hipótesis

Gracias a que el último intervalo glacial se encuentra dentro del periodo que puede ser datado por radiocarbono (hasta 50 millones de años) se puede estudiar la transición de clima frío a clima cálido del Holoceno.

Plantearemos nuestras hipótesis basándonos en tres especies ecológicamente distintas (Macrotus waterhousii, Monophyllus redmani y Pteronotus parnellii). 


  1. Hubo un periodo de aumento de la actividad antropológica que podrían haber contribuido a la extinción de los murciélagos de las Antillas menores del norte.
  2. Cambio climático durante el Cuaternario tardío.


Estudios

Los últimos 2,5 Ma se han caracterizado por al menos 22 ciclos de periodos glaciales-interglaciales provocando un aumento y caída de los niveles del mar causando cambios en el tamaño de las islas, la forma y el aislamiento.

Se datan los fósiles con radiocarbono, utilizando el húmero de los murciélagos que se encontraron en la Cueva de Ralph.


(h,i) Macrotus waterhousii, Pteronotus parnellii (j, k) y Mo. redmani (b)

Haciendo varios estudios se observan que la distribución de estas tres especies de murciélagos varían en sus distribuciones modernas y pasadas. Por ejemplo, la especie Macrotus waterhousii ocupó lo que hoy es Puerto Rico mientras que ahora se localiza en las Bahamas, Cuba, La Española y Jamaica. Esto prodría deberse al cambio que sufrió la Tierra a finales del Pelistoceno, sobretodo en el nivel del mar que redujo la cantidad de hábitats terrestres.

Pero también hay evidencias de que pequeñas poblaciones de estos animales persistieran en el Ábaco durante miles de años, esto contradice una de las hipóstesis ya que el periodo de máxima glaciación no puede haber extinguido los murciélagos ya que una reducción en la distribución geográfica del área no necesariamente conduce a la pérdida de un población de la isla.

Conclusiones

Las fechas que nos da el radiocarbono demuestran que se extinguieron algunas especies de murciélagos pero otros sobrevivieron al cambio climático y a la reducción de la superficie terrestre durante la transición Pleistoceno-Holoceno.


Referencias


  1. Fiocruz, M. A. in Bats and zoonotic viruses: can we confidently link bats with emerging deadly viruses? (February, 2015).
  2. Hedges, S. B. in Biogeography of the West Indies: patterns perspectives (Woods, C. A. &Sergile, F. E.) 15–33 (CRC Press, 2001).
  3. MacPhee, R. D. E. in American megafaunal extinctions at the end of the Pleistocene(Haynes, G.) 169–193 (Springer, 2009).

jueves, 17 de abril de 2014

Seres Prehistóricos: el mini "T.rex" esquimal

Un fósil de 70 millones años de edad hallado en sedimentos del Cretácico Tardío en Alaska, revela un nuevo pequeño tiranosaurio (Nanuqsaurus hoglundi)

Introducción

Los Tiranosaurios terópodos fueron los predadores dominantes en Asia y el oeste de Norte América durante el Cretácico tardío. El conocimiento sobre este grupo se ha incrementado drásticamente en los últimos años con nuevos descubrimientos, pero sobretodo, el conocimiento de la ecología y evolución de tiranosaurios basados en fósiles hallados a latitudes iguales o menores a la zona meridional de Canadá o Asia central. Recientemente se ha hallado un nuevo ejemplar relativamente pequeño, del comienzo del Maastrichiense tardío (70-69 Ma) en el norte de Alaska. El descubrimiento proporciona comprensión sobre la adaptabilidad de los tiranosaurios y su evolución en el antiguo Artico.


Descubrimiento


El estudio de tiranosaurios, el linaje de dinosaurios carnívoros terópodos, incluye a Tyrannosaurus rex y esta familia ha captado la atención del público y la comunidad científica desde sus primeras descripciones desde el pasado siglo. Fueron catalogados como iconos entre los predadores, todos procedentes de latitudes medias o bajas, hasta que reportaron dientes aislados de un tiranosaurio que yacía en el norte de Alaska, pero la falta de dientes procedentes de la región hizo que se le asignara un taxón de latitudes mucho más bajas. Se restos de un nuevo tiranosaurio de la ladera norte de Alaska (USA), restos inicialmente referidos a los de un Albertosaurio. Gorgosaurus libratus fue conocido en Alberta, Canadá, sin embargo, más tarde se demostró que los restos eran de hacia unos 70 Ma y en esa época, era más congruente que los restos pertenecieran a Albertosaurus sarcophagus, también del sur de Alberta, el cual pertenecía a esa época.
Material adicional fue combinado con las examinaciones y comparaciones con otros tiranosaurios, mostrando más similitudes con la formas de los tiranosaurios, hasta que al final se le catalogó como Nanuqsaurus hoglundi.


Geología de la zona y localización

Los restos fueron hallados en las extensas exposiciones formadas en el arroyo principal a lo largo de los bordes de acantilados y pendientes (Río Covelline), en la ladera norte de Alaska.Se trata de una formación aluvial, unoda a la compresión de sedimentosdepositados desde las elevaciones de Brooks Range durnte el Paleoceno. Los datos radioisotópicos de esa zona dan una edad de los sedimentos de entre 68 y 71 Ma, edad del Maastrichiense tardío y edad aproximada de los restos fósiles hallados en la zona. Información geográfica más específica se puede encontrar en el Museo Perot de naturaleza y ciencia, en Dallas, Texas (USA).
Zona del hallazgo


Holotipo
DMNH 21461, son partes desarticuladas del esqueleto incluyendo una pieza de la rama ascendente (procesos nasales y dorsales) del maxilar derecho, partes de arriba del esqueleto, incluyendo ambas partes frontales, parietales y una sección dental izquierda del rostro. En resumen, que se ha hallado el cráneo parcial y partes de la mandíbula en la Formación Prince Creek, al norte de Alaska.


Descripción

El espécimen, DMNH 21461, consiste en 3 piezas separadas halladas muy próximas unas de otras. Las medidas y los hitos fueron usados para los cálculos. El fragmentos del maxilar comienza desde el margen dorsal de la rama ascendente del maxilar. El margen del dorso medio del maxilar esta marcado por profundos surcos separados por crestas pronunciadas. Del mismo modo, el encajamiento maxilo-nasal , es una característica que da buena información y que presentan individuos maduros pertenecientes a los tiranosaurios como el Daspletosaurus torosus,Tarbosaurus bataar, y Tyrannosaurus rex.
Explicado de forma general, este dinosaurio ha sido clasificado como un tiranosaurino. Nanuqsaurus es diagnosticado por: un espolón medio, delgado y bifurcado rostralmente, de los parietales fusionados en la parte dorsal de la bóveda craneana que se solapa y separa a los frontales dentro de la cresta sagital; los frontales con un proceso largo y ahusado rostralmente que separa a las facetas de los huesos prefrontal y lacrimal; y los dos primeros dientes del dentario son mucho más pequeños que los que le siguen. La presencia de estas características en el halotipo (DMNH 21461) hace evidente que el material representa a un individuo adulto.
Reconstrucción del cráneo de Nanuqsaurus hoglundi


Longitud craneal estimada de 600 – 700 milímetros.
Reconstrucción generalizada de un esqueleto de tiranosaurio, los elementos preservados del holotipo se muestran de color blanco.
B–E.Interpretan las lineas dibujadas del maxilar (pieza media) derecho(B, C); y de lado (D, E) vistas. F–I. Interpreta el esqueleto superior parcial de lado (F, G); y rostrolateral (H, I) vistas. J–M, Dentadura izquierda parcial vista de lateral. (J); media (K); dorsal (L) vistas; y el alveolo de lado (M) vistas. Escala en A igual a 10cm, escala en B 5cm y en M 1cm.

Croquis de los restos del maxilar


En estos restos ocurre algo similar entre el prefrontal y el lacrimal respecto a su forma y posición con el de Teratophoneus curriei (aparecido al sur de Utha). El proceso de separación prefrontal y lacrimal difiere de las características del contemporáneamente reportado albertosaurio, Albertosaurus sarcophagus (al sur de Alberta). Se creyó que los restos pertenecían a Gorgosaurus y más tarde al Albertosaurus, pero al final, tras su preparación el el museo Perot de la ciencia y la naturaleza, se estimó que se trataba de una nueva especie, lo cual descarta que sea uno de ellos.


El lado de la superficie del esqueleto tiene una pronunciada cresta sagital media en el lado caudal y parietal frontal. Esta cresta es en Nanuqsaurus hoglundi más estrecha y oprimida, pero más ancha en los frontales. A diferencia que en otros tiranosaurios, la marca del rostro se bifurca formando una Y (vista dorsal). Todas estas características son ontogenéticamente informativas y expresas para probar evidencias de la relativa madurez de este individuo según sus marcas faciales (DMNH 21461).

El tercer diente está en una sección sub-circular en contraste con el séptimo diente , el cual es labiolingualmente estrecho. En la mayoría de los tiranosaurios, solo el primer diente tiene un tamaño notablemente reducido en comparación al resto de dientes. No hay otro taxón de tiranosaurio que tenga 2 dientes reducidos, o parecidos entre ellos y con mayor distancia en un individuo maduro como se ve en el holotipo de Nanuqsaurus hoglundi.
Nanuqsaurus fue descrito y nombrado inicialmente por Anthony R. Fiorillo y Ronald S. Tykoski en 2014.
Maxilar de Nanuqsaurus hoglundi

Análisis filogenético

Hay suficiente información preservada para establecer las relaciones del taxón dentro de la estructura de 2 recientes análisis cladísticos del filo tiranosaurio. Se establecieron primero relaciones de N.hoglundi en el contexto de bastantes características de matriz de taxones de tiranosaurios. Los datos de los análisis fueron alterados de los originales de 3 formas. Primero, se cambió el código de dos características por Dryptosaurus para hacer revisiones que vinieran de análisis más recientes del filo tiranosaurio. Segundo, se eliminó Raptorex kreigsteini de los análisis ya que sus taxones representan a un tiranosaurio distinto del Cretácico tardío o representa un individuo inmaduro del Cretácico superior, Tarbosaurus bataar. La presencia o ausencia de Raptorex en los análisis no afecta sobre los resultados de la topología. Tercero, se incluyó un nuevo carácter (308) a los datos para tomar en cuenta la presencia compartida de un rostro largo frontal insertado entre las articulaciones prefrontales y lacrimales en Nanuqsaurus y Teratophoneus.




Estudios geográficos y topográficos


El continente de Norte América fue dividido por el mar interior del oeste durante el Cretácico tardío, resultando de ello una masa de tierra en el este (Appalachia) y otra masa de tierra al oeste (Laramidia). Las reconstrucciones paleográficas y tectónicas indican que Laramidia estuvo latitudinalmente elongada, lo que hoy es una estrecha masa de tierra que va desde México hasta el océano Antártico de la costa norte de Alaska. Estudios y descubrimientos recientes de un nuevo taxón de ceratópsido han proporcionado soporte a hipótesis como que las comunidades de dinosaurios de Laramidia fueron divididos en una provincia norte y otra sur en el Campaniense Tardío por una compleja topografía. Resultando de ellos un incremento en la diversidad de dinosaurios a lo largo de esa estrecha banda de planicies fluviales y costas que bordeaban el mar interior del oeste. La regresión de los mares empezaron en el Maastrichiense, eventualmente, se reconectaron las masas de tierra de Norte América y aparentemente a raíz de eso, la diversidad de fauna de dinosaurios se vio reducida.
El descubrimiento de un nuevo tiranosaurio terópodo en el extremo norte de Laramidia es quizás un apoyo a las evidencias de la importancia de la complejidad topográfica y la diversidad de dinosaurios que hubo durante el Cretácico Tardío. Esta diversidad que se halla en cuanto a vertebrados, que resultan de una variedad geográfica con la aparición de las barreras y el modelo biográfico explica satisfactoriamente la biodiversidad moderna y fósil de los vertebrados que vivieron en esos ecosistemas acuáticos. Explicando también la respuesta evolutiva de N.hoglundi al haber vivido en el extremo norte de Laramidia.

La forma de su cráneo sugiere que tenía un área agrandada del cerebro dedicada al olfato, lo que sugiere que el animal dependía fuertemente del olor para cazar a sus presas, al igual que Tyrannosaurus rex.

Es probable que, dados su tamaño y el ambiente frío en que vivió, Nanuqsaurus hoglundi estuviera cubierto de una capa de plumas similares a pelo, como otros tiranosauroideos.



Tamaño de Nanuqsaurus


Aunque el norte de Alaska fuera más caluroso en el Cretácico que a día de hoy, la ragión sigue experimentando intensos cambios estacionales a lo largo del año solar. Muchos vertebrados viven en zonas del mundo sin grandes cambios estacionales, pero todos intentan sacar provecho y recursos de la época de crecimiento (primavera), cambian su comportamiento, su psicología... Las evidencias taxonómicas mostradas quizás respondían de manera similar a estas condiciones, se adaptaban. De este modo en zonas del norte, los animales presentaban menor tamaño, como Troodon, que presentaba un tamaño aproximadamente un 50% menor que los dinosaurios terópodos del sur, como los procedentes de Alberta y Montana. Probablemente esta diferencia de tamaño le otorgara una ventaja competitiva en su terreno, lo mismo que pasaba con N.hoglundi, de forma que les ayudaba a sobrevivir en las condiciones del antiguo Ártico.
Se ha estimado la longitud de Nanuqsaurus en unos seis metros de largo, cerca de la mitad de la longitud de T.rex.







Se muestran las siluetas con los tamaños aproximados de los terópodos

A,Nanuqsaurus hoglundi, basado en el hlotipo DMNH 21461. B, Tyrannosaurus rex, basado en FMNH PR2081. C, Tyrannosaurus rex, basado en AMNH 5027. D, Daspletosaurus torosus, basado en FMNH PR308; E, Albertosaurus sarcophagus, basado en TMP 81.10.1; F,Troodon formosus, a una latitud menor, basado en multiples tamaños y formas estimadas G, Troodon sp., Ladera norte basado en multiples especímenes dentales. Escala igual a 1 m.

Conclusiones

Los tiranosaurios fueron predadores dominantes en Asia y el norte de América durante el Maastrichiense y Campaniense. El conocimiento de la diversidad de estos grupos se ha incrementado en los últimos años como resultado de los últimos descubrimientos. Sobretodo entendemos la ecología y evolución de éstos basandonos casi entéramente en los fósiles hallados en latitudes iguales o inferiores al sur de Canadá y Asia central, como ya dijimos. El descubrimiento de un nuevo y relativamente pequeño tiranosaurio, Nanuqsaurus hoglundi, del Maastrichiense tardío, (al norte de Alaska) nos otorga nueva información sobre la gran diversidad, distribución y adaptabilidad que llegaron a tener los tiranosaurios.

Etimología
Nanuqsaurus es la combinacion de “nanuq”, que es oso polar en el idioma Iñupaq y saurus, que proviene del griego y significa lagarto. Hoglundi reconoce a Forrest Hoglund por su carrera en ciencias de la tierra y por su esfuerzos filantrópicos en diferentes instituciones.

PUBLICADO EL 12 DE MARZO DE 2014 (Plos One journal)

Referencias

 Anthony R. Fiorillo and Ronald S. Tykoski (2014). «A Diminutive New Tyrannosaur from the Top of the World». PLoS ONE 9 (3):  pp. e91287

Brusatte SL, Norell MA, Carr TD, Erickson GM, Hutchinson JR, et al. (2010) Tyrannosaur paleobiology: new research on ancient exemplar organisms. Science 239: 1481–1485

Fiorillo AR, Gangloff RA (2000) Theropod teeth from the Prince Creek Formation (Cretaceous) of northern Alaska, with speculation on Arctic dinosaur paleoecology. J Vertebr Paleontol 20: 675–682.

Lambe LM (1917) The Cretaceous theropodous dinosaur Gorgosaurus. Mem Geol Surv Canada 100: 1–84.