En nuestra última entrada fuimos testigos de como nuestros pequeños amigos acudieron al rescate de unos pobres arqueólogos chinos, hoy, vamos a proseguir con una nueva jornada de apreciación por los coprolitos un poco más cerca de casa, y es que después de haber pasado por China y Brasil, va a haber quien se piense que en Europa la única mierda fosilizada que hay es la que nos gobierna, de modo que, en esta ocasión, y después de haberme maravillado leyendo el artículo First record of a vertebrate coprolite from the Upper Cretaceous (Maastrichtian) Chalk of Stevns Klint, Denmark (J.Milán et al., 2015) pondremos el tren de lo escatológico rumbo a Escandinavia para contar la historia de Thorbjørn Madsen, un geólogo aficionado, y de por qué uno de sus hallazgos acabó siendo declarado Tesoro Nacional y guardado en la colección del Museo de Historia Natural de Dinamarca, empezamos.
