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lunes, 19 de abril de 2021

¿Y si somos nosotros?

En las anteriores entradas al blog anticipamos que distintos estudios genéticos habían revolucionado la investigación de la evolución humana y que en el futuro nos iban a aportar más luz sobre los detalles de cómo ha ido desarrollándose dicho proceso de forma general, la frecuencia de la hibridación entre neandertales y sapiens en particular (que siendo ya un hecho hasta ahora ha sido poco estudiada), su clasificación como especies diferentes... y efectivamente así ha sido. 

En este mes de abril se han publicado nuevos artículos al respecto, que refuerzan la idea de que los cruces entre neandertales y humanos modernos fueron mucho más frecuentes y recientes de lo que inicialmente se pensaba y esto nos da lugar a nuevas e interesantes reflexiones al respecto. 

Concretamente la revista Nature Evolution & Ecology ha publicado un artículo, Initial Upper Palaeolithic humans in Europe had recent Neanderthal ancestry (Hajdinjak et al., 2021) donde se detallan los análisis de ADN de tres Homo sapiens europeos de entre 45.930 y 42.580 años en la Cueva Bacho Kiro en Bulgaria y donde una de las principales conclusiones es que todos ellos tenían antepasados neandertales, más o menos directos y que por tanto confirma una hibridación entre ambos grupos de homínidos en el sudoeste de Asia hace entre 50.000 y 60.000 años.



Svante Pääbo, uno de los colaboradores de este articulo, reconocido divulgador y experto en neandertales, que obtuvo el primer genoma completo de un neandertal y que ha participado en varias de estas reconstrucciones como The complete genome sequence of a Neandertal from the Altai Mountains, defiende que esta hibridación debió ser muy común y de hecho en el artículo califica incluso como sorprendente, el hecho de la cercanía de los parientes neandertales en las historias familiares de los individuos europeos que se superpusieron en el tiempo con estos neandertales tardíos, que puede sugerir una absorción de las poblaciones de neandertales más que una desaparición.


Otro aspecto destacable de este artículo, es que el estudio de los genomas de la cueva de Bacho Kiro muestran que existieron varias poblaciones humanas modernas distintas durante el Paleolítico superior temprano en Eurasia y no todas ellas dejaron rastro de su ascendencia entre las poblaciones actuales. Este es otro interesante debate de por qué algunas poblaciones de humanos modernos tuvieron éxito y otras no.

Casi al mismo tiempo y también en la revista Nature Ecology & Evolution se ha publicado el articulo A genome sequence from a modern human skull over 45,000 years old from Zlatý kůň in Czechia donde se detalla como dos equipos de paleoantropólogos han conseguido extraer suficiente ADN de estos fósiles, los más antiguos que se conocen de nuestra especie, como para reconstruir todo su genoma y donde se muestran mas pruebas de parientes Homo neanderthalensis cercanos, en este caso en ancestros de menos de 180 años, y donde se ha comprobado que los individuos analizados descendían de híbridos fruto del sexo entre neandertales y sapiens teniendo aproximadamente un 3% de ADN neandertal.

Inicialmente se pensaba que los neandertales desaparecieron como especie hace unos 40.000 años, pero esta hibridación es un hecho que se repite y por tanto nos indica la existencia de un patrón que puede abrirnos a otras explicaciones. Una de las posibilidades es que las diferentes olas migratorias humanas que llegaron desde África a Europa y Asia mantuvieron relaciones con los neandertales y denisovanos que habitaban esas zonas y pudieron acoger a los neandertales en sus grupos de convivencia, lo que parece que no ocurre al contrario, como sugería Svante Pääbo y también afirma el genetista Carles Lalueza-Fox en un articulo de El País. Por tanto, nos llevaría a concluir que los neandertales no se extinguieron si no que se produjo una integración entre las dos especies, o dicho de otra forma los neandertales siguen aquí porque somos nosotros como también defiende Raquel Pérez Gómez, bióloga experta en genética y doctora en Ciencias Veterinarias por la Complutense. 

Pero el debate está muy vivo y no hay unanimidad en esta visión, en otro articulo de El País, investigadores como Antonio Rosas, paleoantropólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y uno de los grandes expertos europeos en neandertales piensan que los humanos modernos analizados son Homo sapiens desde el punto de vista fenotípico: no son neandertales, ni tampoco son una mezcla, aunque abre la posibilidad de que ocurriese esta mezcla en algún lugar concreto y en otros casos se extinguieron.

En cualquier caso es complicado hacer extrapolaciones a partir del estudio de unos pocos ejemplares, por lo que los nuevos estudios que aparezcan a partir de ahora,  no van a dejar de darnos nuevas informaciones que seguirán confirmando o desmintiendo las actuales hipótesis. Por ejemplo, esta semana conocíamos una noticia que puede dar una nueva dimensión al estudio de la genética de poblaciones fósiles, ya que los investigadores de Atapuerca han conseguido sacar ADN nuclear y mitocondrial o de restos fósiles si no de sedimentos donde habitaron los individuos publicando sus conclusiones en la prestigiosa revista Science  Unearthing Neanderthal population history using nuclear and mitochondrial DNA from cave sediments.


Por tanto tenemos que estar preparados y atentos para nuevos descubrimientos en muy breve espacio de tiempo y como muchas veces ocurre en ciencia, cuantas mas cosas nuevas sabemos, más preguntas van a aparecer ya que esto va más deprisa incluso de lo que creíamos.


REFERENCIAS:

Altares, G. 2021. ¿Y si los neandertales somos nosotros?. El País, https://elpais.com/ciencia/2021-04-09/y-si-los-neandertales-somos-nosotros.html

Domínguez, N. 2021. El genoma más antiguo de un europeo desvela sexo continuo con los neandertales. El País, https://elpais.com/ciencia/2021-04-07/el-genoma-mas-antiguo-de-un-europeo-desvela-sexo-continuo-con-los-neandertales.html

Hajdinjak, M., Mafessoni, F., Skov, L., Vernot, B., Hübner, A., Fu, Q., Essel, E., Nagel, S., Nickel, B., Richter, J., Moldovan, O.T., Constantin, S., Endarova, E., Zahariev, N., Spasov, R., Welker, F., Smith, G.M., Sinet-Mathiot, V., Paskulin, L., Fewlass, H., Talamo, S., Rezek, Z., Sirakova, S., Sirakov, N., McPherron, S.P., Tsanova, T., Hublin, J-J., Peter, B.M., Meyer, M., Skoglund, P., Kelso, J. & Pääbo, S. 2021. Initial Upper Palaeolithic humans in Europe had recent Neanderthal ancestry. Nature Ecology & Evolution, 592: 253-257.

Prüfer, K., Racimo, F., Patterson, N., Jay, F., Sankararaman, S., Sawyer, S., Heinze, A., Renaud, G., Sudman, P.H., de Filippo, C., Li, H., Mallick, S., Dannemann, M., Fu, Q., Kircher, M., Kuhlwilm, M., Lachmann, M., Meyer, M., Ongyerth, M., Siebauer, M., Theunert, C., Tandon, A., Moorjani, P., Pickrell, J., Mullikin, J.C., Vohr, S.H., Green, R.E., Hellmann, I., Johnson, P.L.F., Blanche, H., Cann, H., Kitzman, J.O., Shendure, J., Eichler, E.E., Lein, E.S., Bakken, T.E., Golovanova, L.V., Doronichev, V.B., Shunkov, M.V., Derevianko, A.P., Viola, B., Slatkin, M., Reich, D., Kelso, K., & Pääbo, S. 2014. The complete genome sequence of a Neandertal from the Altai Mountains. Nature, 505: 43-49.

Prüfer, K., Posth, C., Yu, H., Stoessel, A., Spyrou, M.A., Deviese, T., Mattonai, M., Ribechini, E., Higham, T., Velemínský, P., Brůžek, & J. Krause, J. 2021. A genome sequence from a modern human skull over 45,000 years old from Zlatý kůň in Czechia. Nature Ecology & Evolution.

Vernot, B., Zavala, E.I., Gómez-Olivencia, A., Jacobs, Z., Slon, V., Mafessoni, F., Romagné, F., Pearson, A., Petr, M., Sala, N., Pablos, A., Aranburu, A., Bermúdez de Castro, J.M., Carbonell, E., Li, B., Krajcarz, M.T., Krivoshapkin, A.I., Kolobova, K.A., Kozlikin, M.B., Shunkov, M.V., Derevianko, A.P., Viola, B., Grote, S., Essel, E., López Herráez, D., Nagel, S., Nickel, B., Richter, J., Schmidt, A., Peter, B., Kelso, J., Roberts, R.G., Arsuaga, J-L. & Meyer, M. 2021. Unearthing Neanderthal population history using nuclear and mitochondrial DNA from cave sediments. Science, 372(6542).

sábado, 2 de mayo de 2020

LLEGÓ EL FIN



Bueno chicos, esta es mi última entrada en este blog  😢, antes de despedirme haré un breve recopilatorio de mi paso por el blog de Paleontología y Evolución, de todas mis entradas y explicando cual es la relación entre ellas y porque las escogí.

1º entrada: Hallan en la cola de un dinosaurio un tumor que hoy afecta a los niños

Mi primera entrada la hice el 18 de febrero de 2020, en esta entrada comenté que había una enfermedad producida en los seres humanos que se relacionaba con un pequeño tumor en la cola de un dinosaurio.

En esta entrada hablaba de que en Israel fue donde se hallaron tumores de hace varios millones de años de la cola de un dinosaurio, eran fósiles encontrados, estos están relacionados con una enfermedad actual que afecta a los niños que es la HLC.

Para determinar esa relación, se hicieron una serie de análisis viendo que en los dinosaurios había una serie de cavidades iguales que las que se daban en los seres humanos que tenían dicha enfermedad.


De manera que al ver eso los investigadores llegaron a la conclusión de que esta enfermedad se dio hace millones de años en los dinosaurios y hoy en día se continúa dando en los niños.

Esta entrada me ayudó a ver que los fósiles no solo se pueden aplicar al campo de la geología y la paleontología, sino que también nos ayuda a relacionarlo con enfermedades que pudieron darse en un pasado.


En este caso, podemos ver que esos huesos fosilizados nos ayudan a determinar las posibles enfermedades comunes que puede haber entre los dinosaurios y los humanos.






2º entrada: FALLAS ACTIVAS

Esta fue mi segunda entrada, publicada el 8 de marzo de 2020, aquí hablaba de la actividad tectónica producida en el estrecho de Taiwán, debido a que había una serie de fallas de fallas activas.

Al estudiar dicha actividad tectónica, se pensó que pudo ser la causante de terremotos grandes y muy destructivos en China.

Los científicos se centraron en el estrecho de Taiwán, viendo que allí era donde estaba la falla de Binhai. La tectónica de placas dio lugar a una ruptura formando una cuenca en el mar del Sur de China.

Esta ruptura se expandió dando lugar a basaltos, quedando estos como restos de que este proceso se produjo y dando lugar a la cuenca que se encuentra en el estrecho de Taiwán con muchos sedimentos.







Esta sería mi tercera y última entrada, la publiqué el 7 de abril de 2020, hablo de que la Tierra se formó a partir de una serie de colisiones de cuerpos celestes cada vez más grandes, y a partir de una selección desconocida de material meteorítico. Estos bloques se fueron acumulando a partir de un disco protoplanetario de polvo y gas que orbitaba hace aproximadamente 4.600 millones de años.
Es difícil identificar las composiciones de los bloques de construcción de la Tierra ya que no podemos acceder fácilmente a esos disco y además de esto, al complejo proceso geológico que ha ido ocurriendo a lo largo de los años en el manto mezclando los materiales antiguos de la Tierra.
Se estudió que los meteoritos, eran los cuerpos más pequeños que se unieron dando lugar a los cuerpos rocosos. De manera que los meteoritos son los mejores candidatos para los bloques de construcción de la Tierra.


Esta entrada la hice basándome en un artículo que me resulto muy interesante ya que las rocas antiguas se fueron mezclando y evolucionando de manera que es muy difícil determinar realmente en que momento se originaron estas. Y me llamó mucho la atención que a partir de un bloque de rocas se haya podido determinar.




Una vez que hemos hecho un breve recorrido por todas mis entradas, aunque a simple vista sea un poco difícil ver cuál es la relación entre todas las entradas, os explicare cual es.

Elegí estas entradas porque me llamaron mucho la atención, todas están relacionas ya que tratamos de fósiles, a pesar de que son fósiles de distintos campos (dinosaurios, restos sedimentarios y rocas). Aunque al principio estaba un poco perdida y no sabía por donde empezar, decí escoger los fósiles ya que fue lo que más me llamaba la atención cuando leía un artículo.

Toca la hora de la despedida, y antes de irme decir que me ha gustado mucho participar en este blog, ya que me ha ayudado a aprender cosas nuevas que no supe, también me ha ayudado a elegir artículos científicos ya que en mi primera entrada no sabía muy bien por dónde empezar, pero luego con el tiempo fue a mejor y también me ha ayudado a comprender artículos científicos con mayor facilidad.

Por último, dar las gracias a todos los que me hayáis leído, espero que os hayan gustado mis entradas y que hayáis aprendido un poquito más.


Ha sido un placer participar en este blog, pero ahora es hora de despedirse. 


¡Hasta pronto chicoos! 💛






viernes, 1 de mayo de 2020

Spinosaurus ¿Un depredador terrestre o acuático?

                                             


                               Spinosaurus- En el punto de mira.

El pasado mes de abril un grupo de paleontólogos y científicos internacionales, liderados por los paleontólogos Nizar Ibrahim de la Universidad de Detroit Mercy donde trabaja de profesor asistente de Biología y Paul Sereno geólogo y paleontólogo de la Universidad de Chicago, publicaron en la prestigiosa revista Nature, un interesante descubrimiento de un dinosauro que vivió en el Cretácico del que se tiene muy poca información, Spinosaurus aegyptiacus. 

La misteriosa y emocionante  historia del fósil de un ejemplar de este dinosauro data desde el siglo XX, donde fue descubierto por primera vez por el paleontólogo alemán Ernst Stromer en 1912, en el desierto del Sahara, Egipto. Los restos de este dinosaurio fueron expuestos en el museo de Múnich, Alemania, que desgraciadamente con el estallido del conflicto de la Segunda Guerra Mundial, fueron destruidos casi en su totalidad por un ataque aéreo de los Aliados. Quedando solo algunos vestigios de aquel fósil (dibujos de los fragmentos de los huesos, y los restos que se fueron recuperando más adelante). Desde ese fatídico acontecimiento, poco más se sabía sobre aquel misterioso terópodo.

Ernst Stromer (1871-1952) paleontólogo que descubrió un fósil de Spinosaurus aegyptiacus. 

Hasta que el grupo de paleontólogos mencionado anteriormente encontraron en la formación geográfica de Kem Kem, Marruecos, un esqueleto de otro ejemplar  de Spinosaurus aegyptiacus con una cola casi completa y parte de las extremidades inferiores. Fue un hallazgo bastante sorprendente ya que desde el suceso ocurrido en la Segunda Guerra Mundial no se volvió a encontrar un fósil como ese.


Representación de un Saurópodo. 
Representación de un Hadrosaurio
En estudios preeliminares, inicialmente se pensó que este dinosaurio tenía un hábito semiacúatico, siendo un depredador que se limitaba a vadear y capturar presas alrededor de las zonas donde había grandes masas de agua. Una característica muy inusual y cuestionada  hasta hoy en día, ya que la investigación sobre los dinosaurios ha sugerido que estos animales vivían en ambientes terrestres, por diferentes causas; anatómicas, biomecánicos, y taxonómicos. De hecho, hubo varios grupos como Saurópodos y Hadrosaurios que se pensaba en unos inicios que habían vivido en ambientes acuáticos, pero esta idea se descartó.


En el artículo científico demuestran que es muy posible que estos dinosaurios hubieran vivido en ambientes acuáticos. Ya que la cola de estos terópodos tiene una forma muy inusual y única ya que presenta unas espinas neurales muy altas con galones alargados formando un órgano enorme, flexible con forma de aleta capaz de generar un empuje con gran eficiencia en el agua, comparables con las colas expandidas que presentan algunos vertebrados acuáticos existentes para generar una propulsión hacia delante mientras nadaban.



Reconstrucción de un esqueleto de  Spinosaurus aegyptiacus. Los huesos restantes se encuentran en blanco. 



Sin embargo, esas pruebas no se quedan ahí, sino que hay otras características anatómicas que lo apoyan como; unas extremidades posteriores reducidas, pies anchos con grandes uñas planas, huesos largos con una cavidad medular muy reducida, y  características del cráneo; como una nariz retraída, dientes cónicos entrelazados.





Reconstrucción de un Spinosaurus aegyptiacus 

Estas adaptaciones son el resultado de un estilo de vida acuático y una dieta piscívora. Estas características se han observado también en otros miembros del clado de este dinosaurio, que por aquel entonces, tenía una distribución muy amplia por el globo. Con un rango estratigráfico de aproximadamente más de 50 millones de años, lo que nos indica que hubo una gran presencia de dinosaurios acuáticos por aquella época.





Además, los indicios que nos arrojan todas estas características anatómicas esqueléticas nos indican que esta especie representa una desviación muy importante de la de otros terópodos, en la que se incluye los miembros del clado Tetanuro (que comprende los “crown birds” y todos los demás terópodos que están estrechamente relacionados con las aves que con Ceratosaurus). Una característica de este clado es que poseían una cola rígida. Por lo tanto, contradictorio sustancialmente con el hecho de que la cola de los Spinarosaurus fuera flexible y articulable.


Por ello el equipo de Nizar Ibrahim y Paul Sereno formularon la hipótesis que la morfología de la cola que era altamente especializada le permitió funcionar como una estructura propulsora para la locomoción acuática.   

Para comprobarlo, se procedió a cortar las formas de la cola bidimensionales de plástico de varios terópodos, (para ver la fuerza que podían generar en un medio acuático y así ver cómo era de  potente  el empuje), cuyas dimensiones fueron muy finas de 0.93mm de grosor y con una rigidez a la flexión muy baja.
Imagen de uno de los prototipos empleados para el estudio. 

Esas colas se unieron a un controlador robótico en un canal de agua, donde se consiguieron amplitudes de la cola casi el 40% de la longitud de la cola a una velocidad similar a la de la locomoción acuática lenta en los tetrápodos modernos. El rendimiento de la natación se cuantificó con el empuje medio y la eficiencia medio ante un sensor de fuerza par de seis ejes que impulsaba la cola.   Los resultados arrogaron datos sorprendentes ya que se demostró que la forma de la cola del Spinosaurus fue capaz de generar más de 8 veces el empuje de las formas de otros terópodos. 



Contrariamente a lo que se pensaba en un inicio, estos resultados obtenidos experimentalmente junto con las características morfológicas y anatómicas de este terópodo parecen indicar fue un depredador acuático que cazaba dentro del agua.



A pesar de haber llegado a todas estas conclusiones a partir de los procedimientos experimentales, hay que recalcar que estas funciones de la cola se han realizado en base de unos restos muy incompletos, con comparaciones completamente espurias con otros terópodos con un tamaño muy similar.

Como conclusión, como podemos ver el trabajo arduo y exaustivo de los paleontólogos y científicos siempre da sus recompensas, ¿Quién iba a pensar que tras el desastroso accidente ocurrido en el museo de Múnich durante la II Guerra Mundial, casi más de medio siglo después se volviera a encontrar un fósil de otro ejemplar?

También este artículo nos demuestra que la ciencia siempre se cuestiona hipótesis, teorías e incluso hasta leyes científicas ya establecidas para saber la verdad sobre la realidad. Para poder comprender con mayor facilidad el mundo en el que vivimos, ya que por ejemplo en un principio se pensaba que el Spinosaurus aegyptiacus era un depredador terrestre pero que circundaba las orillas cercanas a las grandes masas de agua para cazar, debido a que se tenía la idea preconcebida de que la mayor parte de los dinosaurios vivían en el medio terrestre. 

Además este estudio se aleja mucho de la temática de las entradas anteriores, ya que en las investigaciones tratadas anteriormente, se empleaban complejos y sofisticados instrumentos de investigación como logaritmos matemáticos, análisis de ADN, estudios histológicos o escaneos con rayos X. El método de investigación realizado en este estudio, es por lo general más "tradicional" o "convencional" ya que se ha empleado las técnicas biomecánicas que se han estado llevando desde hace unos años. Obviamente eso no quiere decir que la parte de desarrollar las pruebas y los cálculos experimentales fueran "coser y cantar". 

Lo que creo que resalta más de este estudio más que las técnicas que se han empleado o su modernidad es la complejidad que tiene detrás un estudio científico y el personal especializado que trabaja en cada uno de ellos, ya que aunque principalmente se nombre a los especialistas en este área, los paleontólogos, hay que ser consciente de que junto a ellos, están otros especialistas, como físicos, y biólogos que les ayudan en la realización de estos experimentos. Es decir, que la investigación es interdisciplinar, proporcionando un amplio abanico de posibilidades para poder desarrollar un estudio científico. 




Y... hasta aquí mi cuarta entrada, espero que el descubrimiento del que he hablado en esta entrada os haya resultado súper interesante y curioso como me lo pareció a mí. ¡Nos vemos en la próxima, chicos!😍😍😇🙋.

Referencias: 

  • Nizar Ibrahim, Simone Maganuco, Cristiano Dal Sasso, Matteo Fabbri, Marco Auditore, Grabiele Bindellini, David M. Martill, Samir Zouhri, Diego A. Mattarelli, David M. Unwin, Jasmina Wiemann, Davide Bonadonna, Ayoub Amane, Juliana Jakubczak, Ulrich Joger, George V. Lauder & Stephanie E. Pierce. (2020) Tail-proelled aquatic locomotion in a theropod dinosaur. Nature, 2898. DOI: https://doi.org/10.1038/s41586-020-2190-3
Paginas de interés:

           Ciéncies naturals de Barcelona
          Nizar Ibrahim.
  • Nizar Ibrahim, Ph. Paleontologist, Anatomist, Assistant Professor of Biology, National Geographic Explorer, TED Fellow. [Web de internet]. Fecha desconocida. Disponible en: https://www.nizaribrahim.net/. [Con acceso el 24/4/20]
         Paul Sereno. 
           Encyclopedia Britanica.
           Sketchfab.
           Wikipedia.
           Wikipedia.
          Wikipedia.
          

jueves, 30 de abril de 2020

Una realidad escondida.


Todo principio tiene un final, y esta, mi última entrada, constituirá un reflejo de la dedicación a una práctica fascinante que, sin duda, ha despertado en mí un gran interés. La divulgación científica supone una importante vía de difusión de conocimientos y descubrimientos en el ámbito de la investigación y, la experiencia de sentirme partícipe de ello, ha supuesto un paso hacia adelante en mi sueño de convertirme en científica.

Mi ámbito de estudio se centra en la Biología, por tanto, ¿qué mejor forma de conectar todas mis entradas que haciéndolo con un ser vivo? El ser humano es el exponente fundamental y nexo de todas mis aportaciones al blog en distintas áreas de la Geología, como lo son: la Paleontología, la Estratigrafía o la Meteorología y, para descubrirlo, haremos un breve recorrido de lo expuesto en  cada una de ellas.



En la primera entrada viajábamos a la actual York, ciudad situada al nordeste de Inglaterra, de mano de la revista científica Journal of the Royal Society Interface que, al inicio del año 2020, publicó un estudio relativo al hallazgo en 2008 de un cerebro de 2600 años de edad. Su extraordinaria conservación lo convirtió en un resto humano de alto valor paleontológico, pues los tejidos blandos, como es el cerebral, se deterioran rápidamente tras la muerte. Esto provocó el desprendimiento de numerosas hipótesis acerca del inusual hallazgo:
  1. La existencia de proteínas estructurales agregadas pudo constituir un factor esencial para la conservación del tejido blando.
  2. Quizá la filtración de un preservativo químico natural en el cráneo donde se hallaba el cerebro, fuera la causa de la detención de la descomposición de estas proteínas estructurales.
  3. La conservación de la pieza paleontológica pudo estar ligada a la presencia de una posible enfermedad cerebral en el individuo. 
  4. La forma de la muerte del individuo pudo provocar la salida de un líquido ácido que se filtró en el cerebro facilitando su preservación.

Constituye una pieza única al conservar características como los
pliegues y los surcos.


En la segunda entrada, la revista científica Nature Communications nos trasladaba hasta Dhaba, en el estado de Madhya Pradesh, cuyo estudio nos dio la clave para valorar la supervivencia de la raza humana frente a la erupción del supervolcán Toba, permitiéndonos cuestionar si quizá se trató de un ultimátum a la humanidad.
Fue el hallazgo de un conjunto de herramientas de piedra conservadas en diferentes estratos, la evidencia de su fabricación ininterrumpida y su datación por termoluminiscencia, la pista para considerar que el ser humano superó esta adversidad.


Herramientas de piedra procedentes de excavaciones arqueológicas en Dhaba, 
en el valle medio del río Son, India. 

En la última entrada hablábamos de las consecuencias devastadoras del huracán Florence ocurrido en 2008 en Carolina del Norte y Carolina del Sur, como consecuencia de la convergencia de los vientos alisios en la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT). Fue la revista científica Science Advances al inicio de 2020, quien dio a conocer un estudio donde se analizaba cómo el tamaño, trayectoria y cantidad de precipitaciones del huracán se modificaban como consecuencia del cambio climático antropogénico aumentando el poder devastador del mismo. Entonces, ¿los fenómenos meteorológicos se alimentan de la actitud humana?





El huracán Florence (2018) fue uno de los fenómenos meteorológicos 
más poderosos y destructivos de la historia reciente. Causó devastadoras 
inundaciones en Carolina del Norte y Carolina del Sur, EE.UU. 
Imagen desde la Estación Espacial Internacional.


Tras realizar la síntesis de cada una de mis aportaciones, queda al descubierto una obviedad que parece esconderse entre líneas, la existencia de una relación estrecha entre el ser humano y el mundo natural que lo rodea. Una línea delgada entre formar parte de un mismo ente y correlacionar con él y, aunque sea un pensamiento que pase inadvertido para muchos, considero que deberíamos detenernos a valorar el hecho de que somos parte de esa Naturaleza, ese mundo natural que nos ha arropado como a un hijo desde el inicio de los tiempos demostrándonos con evidencias su afán por conservar lo que hemos ido legando en nuestro paso por el tiempo.

Parece irónico evidenciar que, por el contrario, algunas actividades del ser humano tengan un efecto negativo como el cambio climático, reportando a la Naturaleza un perjuicio grave y quizá irreversible, y aún estemos lo suficientemente ciegos para advertir las consecuencias de nuestros actos. Una irresponsabilidad que, sin duda, afecta negativamente a nuestro entorno y, como contraprestación, también a nosotros. 

Quizá sea hora de detenernos a apreciar la enorme importancia de ese vínculo que nos une con nuestro entorno natural. Una cohesión entre el ser humano y la Naturaleza a la que no hemos sabido corresponder.



He de decir que formar parte de este blog ha sido muy gratificante para mí. Brindarme la oportunidad de vivir esta experiencia tan instructiva, sin duda enriquecerá mi desarrollo profesional que acaba de empezar. 💚






jueves, 2 de abril de 2020

Coleoptera... ¡UNA DIVERSIDAD ABRUMADORA!

Para ponernos en situación, Coleoptera (vulgarmente conocido como "escarabajos"), con la friolera de 350.000 especies descritas, es el orden con mayor número de estas en todo el reino animal. A su vez, la familia más extensa de los coleópteros, con más de 64.000 especies, es Staphylinidae.


Coleoptera, una biodiversidad abrumadora.

Con semejantes cifras, la construcción de un árbol filogenético y la organización taxonómica de todas estas especies, se convierte en una tarea muy complicada, en la que hasta las más pequeñas aportaciones son muy valiosas.
Recientemente, un grupo de científicos ha revisado la tribu Pinophilini de la subfamilia Paederinae de los estafilínidos, y descrito detalladamente su fósil más antiguo, publicando el artículo "The Oldest Representative of the Rove Beetle Tribe Pinophilini (Coleoptera: Staphylinidae: Paederinae), from Upper Cretaceous Burmese Amber". En este, explican con gran detalle los métodos y materiales utilizados, además de discutir los resultados obtenidos.

Este fósil es de un espécimen de Trichotos cretoprocirrus muy bien conservado gracias a que, en el Cretácico Superior (más concretamente, hace 99 Ma), quedó atrapado en la resina de una conífera y, que con el paso del tiempo, pasó a ser ámbar.

Paederinae Fleming, 1821
Paederus littoralis, un estafilínido actual.
Insectos 11 00174 g002 550
Fósil de Trichotos cretoprocirrus

Puede apreciarse claramente casi la totalidad de su morfología: una longitud de 13 mm, pronoto más largo que ancho, antenas, ojos saltones, extremidades bastante largas... Los especialistas, tras estudios filogenéticos, han asegurado que esta especie pertenece a la subtribu Procirrina, Esta subtribu consta de varios géneros que se distribuyen en las zonas subtropicales húmedas de la Tierra.

Este estudio ha supuesto un importante avance en este campo de investigación:

  • Es la primera especie formalmente descrita de la tribu Pinophilini, aclarando las características de esta rama del árbol.
  • Anteriormente, Procirrina constaba de ocho géneros, con este nuevo descubrimiento el número sube a nueve.
  • Su hallazgo junto a otro grupo de fósiles del Cenozoico, refleja una larga historia evolutiva. Además, la probabilidad de encontrar más fósiles relacionados aumenta.

REFERENCIAS:

Artículo científico.
"The Oldest Representative of the Rove Beetle Tribe Pinophilini (Coleoptera: Staphylinidae: Paederinae), from Upper Cretaceous Burmese Amber", by Josh Jenkins Shaw ,Bo Wang ,Ming Bai, and Dagmara Żyła. Insects 2020, 11(3), 174. DOI: https://doi.org/10.3390/insects11030174

Otras Fuentes Consultadas.