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domingo, 8 de marzo de 2020

LA ACTIVIDAD VOLCÁNICA Y SUS EFECTOS SOBRE EL CLIMA MUNDIAL ¿CANTIDAD O COMPOSICIÓN QUÍMICA?



Existe un gran desconocimiento en cuanto al significado del calentamiento global, habitualmente se utilizan los conceptos de calentamiento global y cambio climático como sinónimos, cuando en realidad son conceptos diferentes.
El calentamiento global, es la causa del cambio climático, es decir, el aumento de la temperatura del planeta, provocan variaciones en el clima.

Las erupciones son un factor de la formación de cortezas, el estudio de las erupciones volcánicas, nos puede ayudar a mejorar los modelos climáticos, a la vez nos permite hacer predicciones climáticas estacionales e interanuales después de erupciones de gran magnitud ya que las erupciones volcánicas son una de las causas naturales del cambio climático en muchas escalas de tiempo, también proporciona apoyo para la teoría del inviernonuclear, . También permite separar las causas naturales de cada cambio climático de los efectos antropogénicos, que nos da una mayor confianza en la atribución del calentamiento global reciente a causas antropogénicas, y para finalizar, el estudio de las respuestas del clima a las erupciones volcánicas nos ayuda a comprender mejor los procesos de radiación importantes y dinámicos en el sistema climático.



Las plumas volcánicas representan el mecanismo principal para transferir calor y materia desde el interior de la Tierra a la superficie de esta, también existen procesos atmosféricos a gran escala que dispersan las plumas volcánicas a escala global produciendo efectos en el cambio climático mundial. Es primordial identificar los tipos de erupciones volcánicas que existen, para poder conocer e identificar los procesos atmosféricos y los efectos que pueden estos llegar a producir en el cambio climático.








Conceptos básicos para refrescar:
La tierra está formada por una serie de capas que envuelven al núcleo terrestre, la capa más superficial se denomina corteza, contiene todos los océanos y continentes, así como los diferentes accidentes topográficos terrestres, por debajo de ella se encuentra el denominado manto terrestre, que consiste en dos partes: la primera llamada manto superior y la segunda denominada manto inferior, luego podemos apreciar el núcleo interno. Éste último constituye el centro de la Tierra. Tanto el núcleo interno como el externo están formados de hierro con pequeñas cantidades de níquel, pero en el núcleo interno se encuentra en estado sólido, mientras que en el núcleo externo está parcialmente fundido, comportándose como un fluido. La temperatura estimada para esta capa es superior a los 3,000° C, lo cual hace que se mueva de forma conectiva. La corteza terrestre no está conformada de una sola pieza, como un cascarón que envuelve la tierra, está fracturada y formada por diferentes “pedazos”, cada “pedazo” se denomina placa.


Tabla 1. Tipos de roca profundidades y flujos de calor debido al transporte por conducción en las capas que forman la corteza y parte del manto superior en una región montañosa.

Cuando dos placas chocan o se empujan una a otra, el borde de una placa puede encajarse a fuerza bajo el borde de otra, al descender las rocas de la primera de abajo la superficie se somete a un intenso calor, lo cual se cree que se debe a la radiactividad de las rocas que las rodean, está tremenda presión que hay  por debajo de la superficie impide que la roca se funda a pesar de la alta temperatura, se estima del orden de 2.000° C.  En algunos puntos, como en el fondo de la corteza y la parte superior del manto, la temperatura es lo bastante alta y la presión lo bastante baja para fundir la roca sólida, la cual derretida forma “charcos” de piedra, casi líquida, llamada magma. Los gases disueltos del magma se escapan con facilidad, y esto afecta la forma en la que el volcán hace erupción, por lo general los gases escapan a altas temperaturas y varios son mortalmente venenosos.

Cabe destacar que no todos los volcanes son iguales, existen varios tipos, y la mayoría de ellos comparten determinados rasgos, como la salida a la superficie del magma, (mezcla de roca fundida, vapor de agua y gases).  La forma de un volcán va a depender del tipo de erupción, donde encontramos los centrales y los de fisura.
Los centrales en ellos el magma alcanza la superficie a través de un canal vertical o cráter, se pueden localizar en cualquier lugar del mundo, independientemente de su entorno geológico. 


Los volcanes de fisura están relacionados con zonas de tensión en la corteza que van a provocar fracturas verticales por las que el magma va a ascender formando diques. Este tipo de volcanes va a estar restringido a áreas en las que los esfuerzos de tensión predominen, por ejemplo, las cordilleras oceánicas.


A su vez el tipo de erupción depende de las características químicas del magma, o sea, el tipo de material que arrojan. En este aspecto se puede encontrar un paralelismo entre un volcán y un manantial termal, ambos arrojan fluidos calientes a la superficie (magma y agua respectivamente) y se puede clasificar de acuerdo con su composición química).

1.2 En la presente figura se muestran zonas volcánicas, así como volcanes con reciente actividad volcánica. En Australia no hay volcanes.

Las localizaciones volcánicas, en su mayor parte los volcanes se encuentran en zonas que se localizan cerca del mar, figura 1.2. Se cree que la placa gigante del pacífico es la causante del mayor número de volcanes activos, ya que esta enorme masa está ejerciendo presión sobre las costas occidentales de América del Norte y del Sur, así como sobre la costa oriental de Asia, por consecuencia todo el océano pacífico está rodeado por zona de volcanes que se le llama cinturón del circumpacífico o cinturón del fuego.
De los más de mil volcanes en el mundo, 576, en promedio anual, presentan cierta actividad (tan solo en Estados Unidos se consideran 68 potencialmente activos, el tercer país después de Japón e Indonesia), y un promedio anual de 50- 60 entran en erupción.


Los volcanes de Hawái poseen una composición basáltica por lo que arrojan magma poco viscosa, casi líquida, las burbujas que se forman de los gases volcánicos o de agua, en este tipo de magmas ascienden más rápido de lo que crecen radialmente, ocasionando una liberación de gases de manera tranquila y sin explosiones, en cambio en los magmas andesíticos, las burbujas crecen más radialmente de lo que ascienden en el seno del material, debido a que los magmas son más viscosos. Al crecer rápido producen altas presiones en el seno del magma y ocasionan explosiones en las que el magma es lanzado hacia la atmósfera en forma de fragmentos incandescentes, que se enfrían en la atmósfera y caen al suelo en formas de granos de arena de diversos tamaños.


En general, los principales gases y partículas emitidas por los volcanes son vapor de agua, bióxido de carbono, monóxido de carbono, bióxido de azufre, sulfuro de hidrógeno, hidrógeno, cloro, flúor, nitrógeno, metano y ceniza.

La manera en que afectan las erupciones volcánicas al tiempo y clima.

Las erupciones volcánicas pueden inyectar en la estratósfera decenas de químicos, gases activos y partículas sólidas en aerosol que afectan el balance radiactivo de la Tierra y el clima, alterando el equilibrio químico estratosférico.

Figura 1.3. Diagrama esquemático de entradas volcánicas en la atmósfera y sus efectos.
Las nubes volcánicas, después de semanas, convierten el SO2 en aerosoles de sulfato, esta nube de aerosoles, con un tiempo de aproximadamente 1 año, tiene consecuencias importantes en la radiación, tanto en onda corta como en onda larga. La perturbación resultante en el balance de radiación de la Tierra afecta las temperaturas superficiales a través de los efectos radiactivos directos, así como a través de efectos indirectos sobre la circulación atmosférica. En las regiones frías de la estratósfera, las partículas de aerosol también pueden servir como superficies para reacciones químicas heterogéneas que liberan cloro, destruyendo la capa de ozono de la misma manera que los aerosoles de agua y de ácido nítrico en las nubes estratosféricas polares.
El componente principal de las erupciones volcánicas es material magmático, que emerge como sólido, material lítico o se solidifica en partículas grandes, que se conocen como cenizas; estas partículas se caen de la atmósfera muy rápidamente, en escalas de tiempo en minutos y a unas pocas semanas en la tropósfera.

Se estima que los volcanes emiten anualmente unos diez millones de toneladas de SO2 de los cuales aproximadamente el 10% llega a la estratosfera (Halmer). El 90% restante permanece en la troposfera y su efecto en el sistema climático también es nulo. Para que el efecto en la temperatura global sea apreciable es necesaria una inyección masiva de aerosoles a la estratosfera que sea proporcionada por erupciones algo que como mucho suele ocurrir una o dos veces cada siglo. El último caso lo protagonizó en 1991 el volcán Pinatubo en Filipinas: desde el 13 hasta el 15 de junio la erupción inyectó 20 millones de toneladas de SO2 a una altura de 25 kilómetros y 3 semanas después la nube de aerosoles cubría toda la superficie del planeta provocando que el año siguiente la temperatura global descendiese entre 0.5 y 0.8 grados (Parker).

¿Dónde están los importantes sitios potenciales para futuras erupciones?
Para el monitoreo, predicción de respuesta a emergencias, aviones de alerta, y en tiempo real de la respuesta climática, es útil saber que volcanes son más propensos a entrar en erupción ya que esto implicaría la mejora en la realización de los mapas de riesgos y catálogos de peligros, todo esto con la ayuda de los trabajadores locales. Sabemos que en nuestro planeta el vulcanismo es uno de los procesos naturales que su potencial destructivo se potencializa al establecer ciudades en zonas de peligro o de actividad latente, esta situación será cada vez más común pues aumentará con el crecimiento natural de la población.

Los futuros avances en la comprensión de este importante aspecto de las interacciones planetarias de la litósfera en el sistema climático, será el resultado de los proyectos financiados que responden a las preguntas de esta índole, es necesario comprender los grandes efectos de este fenómeno, su ocurrencia puede dar lugar a grandes catástrofes, pero las consecuencias pueden ser reducidas si se comprende su naturaleza.


En resumen, el conocimiento actual de los efectos de grandes erupciones volcánicas nos proporciona la posibilidad de hacer predicciones climáticas estacionales e interanuales del calentamiento invierno en el hemisferio norte y refrigeración en verano después de grandes erupciones tropicales, además, las erupciones volcánicas proporcionan un análogo para algunas partes de la teoría del invierno nuclear. Efectos climáticos de una inyección masiva de aerosoles de hollín a la atmósfera por los incendios después de un holocausto nuclear mundial. El estudio de los efectos volcánicos en el clima nos permite separar las causas naturales del cambio climático inter-década de los efectos antropogénicos, las principales causas potenciales del cambio climático en una escala de tiempo para variaciones solares, las erupciones volcánicas y los gases antropogénicos de efecto invernadero.

La importancia del estudio de los volcanes es muy importante debido a que en la historia de la vida del planeta en la era del Pérmico-Triásico, una errupcion volcánica causo una extinción masiva, generando el termino y la extinción del 70% de los vertebrados terrestres y el 90% de las especies en los océanos, se considera que ha sido el peor desastre que jamás ha golpeado a la vida en la Tierra, si este hecho sucurrio una vez, que nos asegura de que no pueda volver a pasar en el presente.


Referencias: 

Pérez Flores, E. I. (2020). La actividad volcánica y sus efectos sobre el clima mundial…¿ Cantidad o composición química? (Bachelor's thesis, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla).

Referencias para profundizar.

Halmer, M. M., Schmincke, H. U., & Graf, H. F. (2002). The annual volcanic gas input into the atmosphere, in particular into the stratosphere: A global data set for the past 100 years. Journal of Volcanology and Geothermal Research, 115(3–4), 511–528. https://doi.org/10.1016/S0377-0273(01)00318-3.


Parker, D. E., Wilson, H., Jones, P. D., Christy, J. R., & Folland, C. K. (1996). The impact of Mount Pinatubo on world-wide temperatures. International Journal of Climatology, 16(5), 487–497.








lunes, 8 de abril de 2019

La helada relación entre el mar de Japón y los cocolitóforos

Buenos días, tardes o noches de nuevo, queridos lectores. 
Sí, lo habéis adivinado, vengo con más algas unicelulares marinas que son increíblemente importantes para la paleoceanografía y la paleoecología. Como siempre hago, voy a empezar esta maravillosa entrada presentando a los microscópicos amigos de hoy.
1. Los colores en los cocolitóforos indican su carbonato cálcico
Los cocolitóforos o cocolitofóridos son algas unicelulares que componen probablemente el grupo más abundante y más conocido del fitoplacton. Aunque éstas algas prosperan más facilmente en mar abierto también podemos encontrarlas en zonas costeras (Castro & Huber. 2007). 
El artículo que ha hecho que elija a los cocolitóforos como las estrellas del día los relaciona con el mar de Japón y su evolución en los últimos 460 mil años (Saavedra-Pellitero, M., Baumann, K., Gallagher, S., Sagawa, T. & Tada, R. 2019. Paleoceanographic evolution of the Japan Sea over the last 460 kyr – A coccolithophore perspective. Marine Micropaleontology, DOI).
2. Algunos de los cocolitóforos rcogidos
en la zona vistos a microscopía electrónica
Cómo se da esta relación os preguntaréis... Pues bien, se ha comprobado que los cocolitóforos se veían afectados por los cambios glacioeustáticos de los niveles marinos y, sumando datos extraídos con foraminíferos (si, esos pequeños de los que hable en mi primera entrada), se determinó que también eran afectados por las variaciones que se han producido en la corriente de Tsushima (rama de la corriente de Kuroshio en el mar de Japón), que ha sido investigada desde 1991, como se expresa en un artículo muy interesante de la revista JGR: Oceans (Lie & Cho, 1994). 
Profundizando un poco más en lo dicho, durante la investigación gracias a los cocolitóforos se determinaron los cambios de entrada de la corriente de Tsushima en la parte central y sur del mar de Japón (o parte este del mar de Corea). Y por otro lado, con colonias de cocolitóforos dominadas por las especies Emiliania huxleyi y Gephyrocapsa, se reveló una gran relación entre los cambios de nivel marino y la variabilidad oceánica durante los últimos cinco ciclos de glaciaciones/interglaciaciones. Unidos todos los datos se observa como durante las glaciaciones la producción de cocolitóforos disminuía y no se producía flujo de entrada por parte de la corriente Tsushima. Contrariamente, durante las etapas de interglaciación los cocolitóforos y los indicadores de flujo de la corriente alcanzaban su pico de abundancia.  
3. Mapa de las corrientes que actúan en el mar de Japón
Pero es que la cosa interesante no acaba aquí, debemos hablar de los MIS (marine isotope stages) y como los cocolitóforos dominaban la conconcetración de carbono en los estadíos previos a MIS8 sufriendo una gran época de creciemiento en MIS11 y 9. Suena un poco lioso, y debo decir que me ha llevado mis horas poder comprenderlo, pero básicamente y resumiendo la situación, la presencia de cocolitóforos varía las concentraciones de carbono en diferentes etapas que son clasificadas en base a los niveles de oxígeno marinos.
En conclusión, todo estos cambios que se han producido en la química del carbono a raíz de los cambios glaciales en el mar de Japón debe tenerse muy en cuenta para futuros modelos paleoceanográficos y paleoclimáticos de dicha zona. 
Con esto, y acabando con mis ganas de impulsar la necesidad de preocuparnos por el cambio climático, podemos ver como afectan las glaciaciones y deglaciaciones a las químicas marinas lo que puede resultar en graves problemas en la fauna y flora tan rica que habita en las aguas de este nuestro planeta. Debemos darnos cuenta de que no son tonterías y que el punto irreversible para arreglar la situación cada vez está más cerca. 



Así me despido, espero que os haya parecido tan interesante como a mí y que hayáis disfrutado con los invitados del día, los cocolitóforos (y no, para nada he elegido el artículo por mi obsesión con la cultura asiática)


REFERENCIAS

- Castro, P. & Huber, M.E. 2007. Biología marina. McGraw-Hill España, 327 pp.
- Lie, H. & Cho, C. 1994. On the origin of the Tsushima Warm Curren. Journal of Geophysical Research: Oceans, 99: 25081-25091
- Saavedra-Pellitero, M., Baumann, K., Gallagher, S., Sagawa, T. & Tada, R. 2019. Paleoceanographic evolution of the Japan Sea over the last 460 kyr – A coccolithophore perspective. Marine Micropaleontology, DOI

IMÁGENES

- Imagen 1
- Imágenes 2 y 3

lunes, 26 de febrero de 2018

¡Cámbienme la momia, ésta tiene una mosca!

Un buen paleontólogo (¡un buen científico!) ha de fijarse en los detalles. Pues son precisamente los más mínimos detalles de los grandes hallazgos científicos los que pueden ser de mayor importancia, y no siempre se tienen en cuenta.
De estos detalles precisamente se van a ocupar mis publicaciones, inspirado por el trabajo de unos científicos italianos (First record of Phormia regina(Meigen, 1826) (Diptera: Calliphoridae) from mummies at the Sant’Antonio Abate Cathedral of Castelsardo, Sardinia, Italy) que encontraron, en unas momias del siglo XVIII, en la cripta de una iglesia de Cerdeña, pupas de Phormia regina,  una especie de mosca que no existe en la actualidad en la isla. Gracias a este repentino hallazgo de las cápsulas de los dípteros, se ha podido, mediante las técnicas de la llamada “Entomología forense”, contar la historia de las muertes de los sujetos en cuestión, y mediante la paleobiogeografía, trazar la pasada distribución de uno de los insectos con mayor representación en Europa.

Y una vez más, gracias a un repentino hallazgo, ahora el del artículo de G.Giordani, F.Tuccia, I. Floris y S.Vanin por mi parte, puedo explicar una serie de casos en paleontología en los que se han descubierto cosas fascinantes poniendo la atención en lo más aparentemente aleatorio o incluso reciente, comparando los casos de mi estudio con el registro fósil.

Momias en paleontología.


Las momias que se han encontrado de la gran fauna pleistocénica se pueden considerar famosas incluso, ya que con estas momias de Mammuthus primigenius, Coelodonta antiquitatis o Bison priscus se ha considerado la posibilidad de la clonación y reintroducción de estos y otros elementos emblemáticos de la megafauna de la última glaciación en ambientes aislados, ya que se ha llegado a postular que su desaparición fue a causa de la caza intensiva por parte de nuestros parientes lejanos de entonces. Y es que precisamente estas momias, como han sufrido procesos de fosilización natural, es decir, en la mayoría de los casos, congelación rápida y posterior secado lento, conservan aún mucha información aparte del espécimen en sí: tierra, polen, parásitos... que son muy interesante para aprender acerca de la biología de las especies halladas, pero también de su ecología, etología, y hasta para poder establecer un marco más global, sirviendo como datos en investigaciones de paleoclimática, por ejemplo.
También se consideran momias en muchas fuentes, sin serlo realmente, los casos, contables y contados, de fosilización de tejido blando, que ha dado lugar a la conservación de órganos, escamas, plumas y demás estructuras poco conocidas de los dinosaurios; por lo que estos especímenes son muy valiosos (tanto, que habrá que dedicarles un post aparte…).

 Uno de los casos más interesantes es el de la Paleoparasitología, no como ciencia pura, sino como lo que nos ha ayudado a comprender del pasado de nuestro planeta en cuanto a vidas animales, vegetales e incluso humanas. La paleoparasitología es un sector incipiente de la paleontología: los exoparásitos (es decir, parásitos externos) no se conservan, salvo en muy raros y contados casos, en el proceso de fosilización, y los endoparásitos solo  han podido ser estudiados en material primitivo no fosilizado: en momias.

Casos concretos, de lo más sorprendentes.



Muchos son los trabajos que han descrito hallazgos increíbles e insospechados en las momias animales halladas; pero por poner algún ejemplo para fundamentar el artículo, yo destacaría el hallazgo de pupas de Protophormia terraenovae en momias degrandes mamíferos hallados en Bélgica. Gracias a el hallazgo de las moscas en los especímenes se ha podido saber mucho más: se ha podido conocer con precisión cuánto tiempo estuvieron los animales muertos antes de ser congelados y enterrados, y se ha podido establecer, en base al desarrollo de las pupas, que la muerte de los especímenes tuvo que darse a finales del invierno, comienzos de la primavera.
Otro hallazgo insospechado, y un poco menos agradable, es el hallazgo en un yacimiento de permafrost en Alaska, en el que se encuentran también más animales momificados, una pila de haces congeladas de mamut. Este hallazgo ha supuesto un avance en el conocimiento de la biología y ecología de Mammuthus primigeniu.  El estudio de esas heces ha llegado a proponer la teoría, pendiente de demostración por  la ausencia de especímenes como este, que los mamuts practicaban la coprofagia, es decir, comían heces. Esto se ha comprobado gracias a la exanimación del –espécimen de naturaleza escatológica- al microscopio: se han podido ver esporocarpos del hongo Podospora conica hongo coprofílico, es decir que se desarrolla en las heces. Más especulaciones del trabajo americano-holandés señala a que las heces consumidas por el mamut carecen de ácido biliar, por lo que sería seguramente de otro mamut.

¿Hacia qué se van a orientar las siguientes publicaciones?


El sector de las momias en la paleontología está poco trabajado, debido principalmente a que, aunque ya se han encontrado bastante especímenes, son todos de una época muy reciente, de hecho, ya convivían seguramente alguno de los animales momificados que conservan los grandes museos del mundo, con el Homo sapiens. Una vez se investiga sobre el tema, se encuentra que tienen una gran importancia en el estudio del Cuaternario.

Esta serie de publicaciones tendrán como tema el divulgar acerca de los detalles de las momias que han sido estudiadas por la paleontología, tanto de grandes vertebrados como de las pequeñas pulgas que estos pueden contener en su pelaje… También le dedicaremos contenido a las “momias honoríficas” que antes he mencionado, a los casos de fosilización excepcional de dinosaurios: de pieles de individuos, o de más tejidos blandos. Otro sector de estudio insospechado para la paleontología (contradictorio incluso) son momias humanas, tanto prehistóricas como históricas: pues hay en muchos casos en los que los arqueólogos han tenido que derivar sus investigaciones  en paleontólogos, por que han encontrado argumentos para estudios de paleoclimatología, paleobiogeografía e incluso paleomedicina.

Bibliografía:


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  • Rodríguez, Héctor, et al. “ANÁLISIS PALEOPARASITOLÓGICO DE LA MUSCULATURA ESQUELÉTICA DE LA MOMIA DEL CERRO EL PLOMO, CHILE: TRICHINELLA SP.” Chungará (Arica), Universidad de Tarapacá. Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas. Departamento de Antropología, scielo.conicyt.cl/scielo.php?pid=S0717-73562011000300013&script=sci_arttext&tlng=en.
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Geel, Bas Van, et al. “Mycological evidence of coprophagy from the feces of an Alaskan Late Glacial mammoth.” Quaternary Science Reviews, vol. 30, no. 17-18, 2011, pp. 2289–2303., doi:10.1016/j.quascirev.2010.03.008.
Germonpré, Mietje , and Marcel Leclerq. “Des pupes de Protophormia terraenovae associées à des mammifères pléistocènes de la Vallée flamande (Belgique).” ResearchGate, 1994.
Giordani, Giorgia, et al. “First record of Phormia regina (Meigen, 1826) (Diptera: Calliphoridae) from mummies at the Sant’Antonio Abate Cathedral of Castelsardo, Sardinia, Italy.” PeerJ, vol. 6, Apr. 2018, doi:10.7717/peerj.4176.
Guthrie, R. Dale, and Samuel Stoker. “Paleoecological Significance of Mummified Remains of Pleistocene Horses from the North Slope of the Brooks Range, Alaska.” Arctic, vol. 43, no. 3, Jan. 1990, doi:10.14430/arctic1621.

martes, 24 de mayo de 2016

Memorias del pasado

Imagínense que estáis en Sol y paráis a la gente durante cinco segundos para preguntarles lo siguiente: ¿Qué es lo primero que se le viene a la cabeza  cuando escuchas la palabra paleontología?. Es raro aquel que conteste trilobites, amonites, Hipparion,… El 98% te dirán dinosaurios y seguramente al mismo tiempo recordarán la serie Dinosaurios y como no olvidarse de la frase del pequeño Sinclair:

Soy el peque, ¡a quererme!

Figura 1. Serie de televisión: Dinosaurios.

Os propongo otro reto: ¿Qué tienen en común estas fotos?


Figura 2. (A) Les Highlands, Escocia. (B) Hayedo de Otzarreta, País Vasco. (C) Alrededores de mi pueblo Sajazarra, La Rioja. (D) Paisaje primaveral típico de los Países Bajos.


En todas las fotos se puede observar la simbiosis de la vegetación con la topografía, quedando relegada a un segundo plano las obras arquitectónicas como el castillo y la iglesia de Sajazarra y la figura del ser humano. La  moraleja: no todos los fósiles tienen que ser bichejos cucos o espeluznantes de los que a veces das gracias de no haber nacido en ese periodo. Justo las plantas tuvieron una gran relevancia a lo largo de la Historia de la Tierra, pues fueron las primeras en colonizar el medio terrestre.

En los tres viajes al pasado visitamos bosques que con el paso del tiempo han quedado “petrificados” y, además de diferentes eras, desde con más carga en millones de años al que menos: Paleozoico, Mesozoico y Cenozoico.

En la primera travesía retrocedimos 290 M.a. y nos centramos en el bosque petrificado ubicado hoy en día en el distrito alemán, Chemnitz-Hilbersdorf. Del artículo Palaeoclimatic and site-specific conditions in the early Permian fossil forest of Chemnitz—Sedimentological, geochemical and palaeobotanical evidence de Luthardt et al., (2016) se aprendió que tanto el tipo de especies que habitaron en ese bosque como la interacción entre organismos y plantas eran indicadoras del tipo de ambiente en el que se encontraba. 


Figura 3. Bosque petrificado de Chemnitz expuesto
en el centro cultural Kulturkaufhaus Tietz.


Os propongo tres ejemplos de recordatorio: (1) el descubrimiento de moldes de gasterópodos en zonas próximas a raíces y troncos eran posibles indicadores de la interacción con estas partes de los árboles para la obtención de alimentos, (2) la aparición de escorpiones conservados en sus madrigueras originales reforzaba la idea de condiciones adecuadas para la vida en cuanto a humedad del suelo, la aireación y los minerales disponibles en el sustrato y, (3) la variación de densidad de los tejidos en los calamites pudo ser causada por una serie de eventos como heladas, sequías severas, defoliación, incendios, rayos, caída de cenizas volcánicas o inundaciones (Byers et al., 2014, Creber & Chaloner, 1984 y Schweingruber & col., 2011). De todos estos posibles sospechosos, las pruebas basadas en el registro fósil señalaron a dos delincuentes: las sequías severas y la caída de cenizas volcánicas. Los forenses (Ludwig Luthardt, Ronny Rößler & Joerg W. Schneider) encontraron en los pobres calamites anillos falsos, frecuentes de ambientes tropicales y subtropicales, así como en las regiones áridas del desierto (Chapman, 1994, Creber & Chaloner, 1984 y Schweingruber et al., 2008). Sin embargo, el segundo delincuente podría ser el presagio de la gran erupción del volcán Zeisigwald.

En la segunda travesía visitamos la Antártida, concretamente fuimos a la Isla James Ross. Un continente helado del que en aspectos como la flora y la fauna escasean si comparásemos con la selva amazónica. Una comparación un poco radical, sí. Pero al que solemos asociar generalmente de un ambiente habitado únicamente por focas, pingüinos y algún científico perdido, aunque hay más fauna. Pues queridos lectores este continente hace 200 M.a.  era un bosque petrificado. ¿Quién se podía imaginar lo que fue y lo que es ahora?. 


Figura 4. Isla James Ross.


Se vio como los productos volcánicos del Cretácico Superior depositados en la Isla James Ross fueron suficientes para preservar la flora. También se pudo observar como el estudio de los diferentes fósiles de la Formación Hidden Lake llevada a cabo por los investigadores Jiří Kvaček y Radek Vodrážka arrojaban una mayor información acerca de los ecosistemas terrestres que florecieron en la Península Antártica durante el Cenomaniense, hace unos 90-86 M.a. Sus resultados recogidos en el artículo Late Cretaceous flora of the Hidden Lake Formation, James Ross Island (Antarctic), its bioestratigraphy and paleoecological implications de marzo de 2016, corroboran la propuesta de Hayes et al. (2006) de que en esa parte de la Antártida durante el Cenomaniense prevaleció un clima entre templado cálido a tropical húmedo.

Finalmente en la tercera expedición viajamos hasta la Meseta Tibetana Qinghai. Hoy en día se caracteriza por ser un yardang, pero en el Mioceno (23-5 M.a.) era un bosque de estepa. En este artículo Miocene Woods from the Qaidam Basin on northern Quinghai-Tibet Plateau with implications for paleoenvironmental change de febrero de 2016 escrito por Ye-Ming Cheng y Xiao-Nan Yang, mostraron la conexión entre la topografía, el clima y la distribución de la vegetación durante el Mioceno tardío.



Figura 5. Meseta Tibetana Quinghai.


Evidencias paleobotánicas y geológicas revelaron que el monzón de Asia oriental y el monzón de la India tuvieron lugar durante el Mioceno tardío. Actualmente China presenta un clima similar al que tuvo durante el Mioceno.

Durante el Mioceno tardío el monzón de verano de Asia oriental y el de la India fueron fuentes de vapor, que posteriormente contribuyeron al desarrollo de las precipitaciones que tuvieron lugar en la mayor parte de China. El sureste de la Meseta Tibetana durante el Mioceno tardío presentaba una altura menor a la actual, lo que permitió la entrada parcial del aire cálido y húmedo procedente del Océano índico y Pacífico hasta la parte norte de la meseta. Es por ello que las muestras fósiles halladas pudieran pertenecer a un bosque situado en una zona de transición entre las zonas húmedas y áridas en el Mioceno tardío, en contraste con el clima árido que presenta actualmente.

A partir del Mioceno tardío la elevación de la Meseta Tibetana Qinghai ha obstruido el paso del monzón, lo que condujo a una sequía en la Cuenca Qaidam al norte de la Meseta Tibetana Qinghai.

En estas tres entradas de blog he querido hacer hincapié en que el estudio de fósiles basado únicamente en plantas nos da información relevante acerca de la paleoclimatología y la paleoecología. Al igual que tenemos en mucha estima y cariño a animales como Diego, el tigre de diente de sable y Manny, el mamut de la película Ice Age, saber y recordar que también hay plantas que existieron y se extinguieron y no las pudimos ver con nuestros propios ojos, y ni si quiera en las películas. Pero por suerte están en el registro fósil de nuestra Tierra. La única pega que tienen los fósiles de plantas es que al poseer tejidos de sostén que no están mineralizados, su fosilización no es de tan alto grado como otros organismos.

Con esto y un bizcocho nos vemos en otro momento a las ocho.


Os dejo a continuación las tres entradas anteriores a las que he hecho referencia:
  1. Un bosque un tanto encantador sin gnomos a su alrededor.
  2. ¡Ya es primavera en la Antártida!
  3. Regreso al pasado III. 


BIBLIOGRAFÍA