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jueves, 21 de mayo de 2015

Nuevos descubrimientos en mosasaurios

Introducción

Mosasaurio era un gran reptil marino que poblaba todos los océanos del mundo durante el Cretácico Tardío. Su éxito como depredadores ha sido atribuido a su rápida adquisición de adaptaciones acuáticas, que les permitió ser totalmente pelágicos (en mar abierto) . Sin embargo, se sabe poco sobre su biología reproductiva debido a que el registro de fósiles de masasaurios recién nacidos es muy escaso. En este artículo se estudian dos restos craneales de mosasaurios recién nacidos encontrados en un ambiente pelágico lo que indica que incluso las crías de esta especie ocupaban hábitats en océano abierto y probablemente naciesen ahí.


                              Figura 1: Esqueleto de M. hoffmannii en Maastricht, Holanda

Los mosasaurios eran un género de reptiles Mesozoicos acuáticos que alcanzaron un pico de diversidad durante el Maastrichtiano , antes de extinguirse durante la extinción masiva del final del Cretácico. Los mosasaurios más grandes excedían el tamaño de cualquier reptil extinto, con un rango entre los 3 y más de 13 metros de longitud. Eran grandes depredadores en muchos ecosistemas del Cretácico Tardío. Aunque los restos de mosasaurios se hayan encontrado en todos los continentes, destaca la formación Niobrara del Cretácico Tardío en el oeste de Kansas. Se encuentran una gran cantidad de individuos adultos pero pocos individuos juveniles. Esta escasez de ejemplares juveniles llevó a pensar a los primeros estudiadores que los mosasaurios se adentraban en tierra firme por los ríos para dejar sus huevos. Esta teoría provorcionó una solución convincente para explicar lo anormal que era encontrar mosasaurios juveniles en yacimientos marinos como Niobrara, dado que se han encontrado individuos embarazados de otros reptiles marinos como los ictiosaurios en sedimentos pelágicos pero no de mosasaurios. Desde entonces, sin embargo se han encontrado fósiles juveniles en lugares poblados por mosasaurios adultos dentro de la formación Niobrara y en otras zonas. Everhart afirmó que al menos los mosasaurios más grandes no pudieron restringirse a las zonas cercanas a la costa ya que la Formación Niobrara se depositó a varios cientos de kilómetros de tierra firme.

                Figura 2: Comparación de un mosasaurio con un humano y un tiburón blanco

Aunque se ha especulado con la ecología reproductiva y ciclo vital temprano de los masasaurios durante décadas, descubrimientos recientes han proporcionado evidencias que proponen que los mosasaurios eran vivíparos, sugiriendo que la falta de fósiles de recién nacidos en las colecciones era debido a problemas de preservación y no a que estos animales depositaban sus huevos en tierra firme.
Everhart hace referencia a material fetal asociado con un mosasaurio adulto de Dakota del Sur mientras que Bell y Sheldon han descubierto un mosasaurio embarazado bien preservado (Plioplatecarpus) también en Dakota del Sur, aparentemente con varios embriones dentro de su cuerpo. Sin embargo, más allá de estos hallazgos, que no han sido publicados, no existían evidencias claras de la viviparidad de los masasaurios. Sin embargo el informe de un espécimen embarazado de  Carsosaurus (posiblemente un mosasaurio semi-acuático) y el descubrimiento de un mosasaurio juvenil (Tethysaurus) indican que la viviparidad pudo haber surgido pronto en la historia evolutiva de Mosasauroidea.
Aquí, se describen restos craneales de dos especímenes extremadamente pequeños de la Formación Niobrara de Kansas. Este material representa los restos más pequeños de mosasaurios descubiertos hasta ahora en estos sedimentos; probablemente recolectados en el siglo XIX, estos especímenes habían sido mal clasificados como “Aves indeterminado” en las colecciones del Museo Yale Peabody de Historia Natural. Numerosas características de estos especímenes son diagnósticas de Mosasauridae. Estos nuevos especímenes refuerzan las evidencias de la viviparidad de los mosasaurios y que los especímenes recién nacidos vivan en ambientes pelágicos.




Figura 3: Restos más pequeños de un mosasaurido de la Formación Niobrara. A, Visión lateral y dorsal de dentición izquierda de Clidastes (la escala representa 1 cm). B, comparación de tamaños de varios de los Clidastes más pequeños encontrados en la Formación Niobrara en visiones lateral y dorsal. C, comparación de los diámetros máximos de dientes de Clidastes jueniles. D, longitud estimada de un mosasaurio neonatal comparada con un adulto de Clidastes liodontus. El adulto mide 3 metros y el recién nacido 0’66 m.



Figura 4: Fragmentos asociados a material y craneal y dental de un mosasario neonatal (la escala representa 1 cm)


Figura 5: Dentadura parcial izquierda de Clidastes (la escala representa 1 cm)

Material y métodos

El material descrito comprende dos especímenes. El primero consiste en un fragmento dental izquierdo aislado y el otro son 10 fragmentos craneales. Las comparaciones fueron hechas con otros materiales de mosasauridos de Niobrara de las colecciones de Museo Yale Peabody. Las medidas fueron tomadas con calibradores digitales y dadas en milímetros.

Discusión

Hasta ahora, el material descrito había sido asignado a un ave dentada no identificada. La similitud superficial de las mandíbulas dentadas de las aves dentadas de Niobrara y las de los mosasaurios pequeños ha dado lugar a múltiples confusiones taxonómicas ya que sin otras partes del esqueleto resulta casi imposible distinguirlas.
Ha sido posible descubrir que son dentaduras de mosasaurios por la presencia de varias sustancias y diversas mediciones detalladas que incluso han dado lugar a estimar la longitud del espécimen que sería aproximadamente de 0,7 m.
La presencia de estos mosasaurios tan jóvenes en zonas abiertas pelágicas apoya la idea de que Cladistes era precoz, es decir, era capaz de realizar las funciones de un individuo adulto  y unirse a sus actividades prácticamente desde su nacimiento.



  Figura 6: Interpretación artística de Clidastes liodontus dando a luz en mar abierto

Los mosasaurios pierden su capacidad para moverse fuera del agua debido a su cuerpo hidrodinámico, la falta de una unión sacral de la pelvis o la presencia de una cola homocerca  (el lóbulo inferior  es mas largo)  a diferencia de las tortugas modernas que pueden volver a tierra firme para dejar sus huevos.  


 Referencias

Bell, G. L. and Polcyn, M. J. 2005Dallasaurus turneri, a new primitive mosasauroid from the Middle Turonian of Texas and comments on the phylogeny of Mosasauridae (Squamata)Netherlands Journal of Geosciences84177194.

Brown, C. M.Evans, D. C.Campione, N. E.O'brien, L. J. and Eberth, D. A. 2013Evidence for taphonomic size bias in the Dinosaur Park Formation (Campanian, Alberta), a model Mesozoic terrestrial alluvial-paralic systemPalaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology372108122.

Organ, C. L.Janes, D. E.Meade, A. and Pagel, M. 2009Genotypic sex determination enabled adaptive radiations of extinct marine reptilesNature461389392.

Scannella, J. B. and Horner, J. R. 2010Torosaurus Marsh, 1891, is Triceratops Marsh, 1889 (Ceratopsidae: Chasmosaurinae): synonymy through ontogenyJournal of Vertebrate Paleontology3011571168.

Bibliografía

-http://onlinelibrary.wiley.com
-enlace del artículo:http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/pala.12165/full

-www.wikipedia.com







lunes, 16 de junio de 2014

El oceano: el origen de toda la vida.

De sobra es sabido que la vida se originó en el mar: primero organismos microscópicos para luego dar paso, tras mucho tiempo transcurrido, a formas mas evolucionadas. Por eso mis entradas se han basado en algunos organismos que habitan, o habitaron, en el oceano, para ver su modo de vida y lo que condicionaba su exito, o fracaso evolutivo.

Primero se vió que en el Triásico los diversos ecotipos marinos, y en especial los durófagos (adaptados a una dieta de presas con concha) y los pelágicos (que poseian un sistema de locomoción adaptado a aguas abiertas), tenian mayor o menor éxito evolutivo en función del nivel del mar: los durófagos tuvieron mayor éxito cuando el nivel del mar era mayor y los pelágicos viceversa. También se observó que el nivel del mar dependía de la cantidad de Sr marino que contuviese y las correlaciones entre esta composición isotópica del mar con la diversidad fosilifera nos sugiere que los ecosistemas marinos y los procesos geológicos estaban estrechamente vinculados y que afectaban a la cantidad de Sr que entraba en los oceanos.

Luego avanzamos hasta el periodo Cretácico y nos situabamos en Nueva Zelanda, en la cual se había descubierto un nuevo tipo de elasmosáurido (un plesiosaurio) que, hasta hace bien poco, estaba desclasificado. Gracias a sus huesos característicos (pese a que el esqueleto no estaba completo) se pudo asegurar que era un elasmosáurido en base a la muesca ventral distintiva en las caras auriculares de sus vertebras cervicales. No obstante, al estar incompleto no pudo catalogarse a nivel de género o especie pero en base a este individuo se pudo sugerir que en Nueva Zelanda existe una mayor variedad de elasmosáuridos de la que se creía.


En un gran avance temporal nos situamos en la actualidad, para hablar de la fauna carismática marina. Estos animales, como el tiburón blanco (Carcharodon carcharias), entre otros, sirven a los ecologistas de hoy en día como ejemplo para concienciar a las masas de que hay que cuidar nuestro ecosistema marino. Se vió también como han mejorado los métodos de estudio de algunas especies marinas para averiguar su comportamiento y como se podrían enfocar en un futuro. También se hizo hincapié en la dificultad que emplea estudiar ciertas especies pues llegar a ellas, de momento, es muy dificultoso para nosotros. Por último se sugirió, muy acertadamente, que en un futuro los datos de investigación deberían ser de carácter público para, de este modo, facilitar el intercambio de datos y convertir el análisis taxonómico en una rutina.