sábado, 28 de abril de 2018

Un nuevo rastro de homínidos del Pleistoceno de la costa sur del Cabo, Sudáfrica

¡Bienvenidos a mi nueva entrada en el blog! 
En mis otras dos entradas hemos descubierto un poco más de el Homo erectus (Los dientes fósiles del hombre de Pekin y ¿Fue el 'Homo erectus' la primera especie capaz de navegar con éxito?), hoy nos vamos a adentrar en un nuevo descubrimiento geográfico en Sudáfrica, exactamente en la costa sur del Cabo. Vamos a tratar una noticia científica (Un nuevo riachuelo de homínidos del Pleistoceno de la costa sur del Cabo, Sudáfrica) de la revista Nature que ha sido publicada este año, el 15 de febrero de 2018.
Este descubrimiento se realizó en una cueva de unos diez metros de largo en Sudáfrica y, ¿por qué se realizó allí? Muy fácil, todo ello se debe a que además de los restos que encontraron en esa cueva, la costa sur del Cabo de Sudáfrica tiene uno de los registros arqueológicos más ricos de la Edad de Piedra del mundo, por eso es de gran importancia para los orígenes humanos modernos.


Entrada de la cueva que contiene pistas de homínidos, vistas desde la zona intermareal

Antes de este descubrimiento se han encontrado diversos homínidos como el Homo erectus, Homo antecessor, Homo heidelbergensis, Homo sapiens sapiens... Para quien le interese el tema de los distintos tipos de hominidos y algunas de sus características, dejo una página en la que hacen un pequeño resumen: https://sites.google.com/site/proyectoorigenvida/tipos-de-homnidos-2
Esta investigación se ha centrado principalmente en dos sitios de seguimiento diferentes de los homínidos (Nahoon y Langebaan) y los vertebrados cercanos.  El primer sitio fue descubierto en 1964 en Nahoon, 600 km al este del sitio que describimos. Se colapsó poco después de su descubrimiento. Las pistas fueron recuperadas y se encuentran en el Museo de East London. El segundo sitio, cerca de Langebaan, 400 km al oeste del sitio que describimos, fue descubierto en 1997. Las pistas se encuentran en el Museo de Iziko Sudáfrica, Ciudad del Cabo. El sitio de Nahoon ha sido fechado a ~ 126 ka, y el sitio de Langebaan a ~ 117 ka19. Se pensó que representaban las primeras huellas conocidas hechas por nuestra propia subespecie, Homo sapiens sapiens. Sin embargo, esta suposición fue hecha antes de la descripción de una segunda especie de homínido del sur de África (Homo naledi) a partir de material esquelético de la cueva Rising Star (más de 750 km al norte de estos sitios, y una distancia lineal de más de 1000 km del sitio que describimos) y su posterior datación, que proporciona una edad mínima estimada de 236 ka.
Ahora que sabemos en que se centró la expedición conozcamos un poco el lugar. El lugar donde se haya la cueva es un lugar costero y con dunas fósiles. Estas dunas parecen estar asociadas con fases regresivas que siguieron los altos niveles del mar. La geología local se caracteriza por un acantilado costero empinado, formado por eolianita consolidada moderadamente acolchada. Estos depósitos de eolianita están anidados contra un embalse tallado en cuarcita paleozoica. Los lechos arbolados eólicos en el sitio varían en grosor, desde 20 cm en la sección superior del acantilado, hasta capas finamente laminadas cerca de la entrada de la cueva (2.5-5 cm) y hasta 10 cm cerca de la base de la sucesión.

Mapa de Sudáfrica y la costa sur del Cabo, que muestra los sitios discutidos

Para la investigación se necesitaron aproximadamente dos años: se creó un mapa de croquis de las superficies de rodamiento durante el transcurso de cinco visitas en 2016, junto con un sistema de numeración para las pistas que encontraban. Se obtuvieron fotografías, lecturas de sistema de posicionamiento global y rodamientos de brújula. Se registraron las mediciones de seguimiento y se realizó una prospección en cuevas. Las pistas en la capa más baja se midieron en 2017. 
Se ha realizado una incisión del saliente donde se encuentran los lechos finamente laminados y a lo largo del contacto que separa los sedimentos de diferentes espesores, compactación y orientación. Las láminas "negativas" / erosionadas alternan entre lechos de vegetación morfológica "positiva" / sobresaliente en la pared del acantilado donde ha tenido lugar la erosión preferencial de los bosques menos cementados.


Análisis de sedimentos
El sitio de la pista reportado aquí se encuentra a ~ 1 km del afloramiento en Castle Rock, y en la misma elevación. Los dos sitios exhiben una estratigrafía comparable. La incisión de la cueva costera donde se revelan las huellas en el techo se produjo donde la eólica prevé un cambio de carácter, pero esto está cerca del contacto geológico entre estas unidades MIS 5e propuestas (que son dominantes en la zona intermareal actual) y estratigráficamente unidades MIS 5c más altas (que conforman los acantilados costeros). Por lo tanto, proponemos una edad probable de ~ 90 ka (MIS 5c) para las pistas de hominina, dentro de una secuencia formada por dos eventos deposicionales (MIS 5e basal cubierto por MIS 5c).

Dos superficies principales de rodamiento son evidentes en un solo plano de estrado, que forma gran parte del techo de la cueva. La superficie sur ocurre hacia la boca de la cueva. La superficie norte ocurre dentro de la porción interna de la cueva. Ambas superficies muestran las pistas como moldes naturales. Las dos superficies presentan diferencias en la preservación de la huella y la morfología. Otras pistas aparecen en sección sagital y transversal en las paredes laterales. Se grabaron hasta treinta y cinco pistas completas o parciales. En el extremo sudeste de la cueva, a 31 cm por debajo de la capa principal, se observa una capa más homínima de soporte de la pista. Cinco pistas son evidentes en esta capa inferior como moldes naturales. Además de estos dos niveles de soporte de pista, que son el foco del presente estudio, al menos tres niveles adicionales de seguimiento de tetrápodos ocurren por encima y por debajo de los niveles que contienen las pistas de hominidos.

El piso de la cueva se encuentra cerca del nivel de marea alta en primavera, y su porción más profunda (norte) es relativamente limitada, con una distancia máxima entre el piso y el techo de 50 cm y distancias de 23 cm entre el piso y el techo junto a las paredes laterales.

Al ser una cueva relativamente grande se encontraron muchas pistas, de las cuales expondré las que me han parecido más interesantes, aunque recomiendo leerse el artículo para descubrir más pruebas y cómo las hallaron.
  • Muchas pistas exhiben impresiones profundas del talón. Un camino contiene huellas que son claramente más grandes que las otras (longitud máxima 27 cm con talón de arrastre o 23 cm sin rastra de talón, ancho máximo 10.5 cm, profundidad máxima 5.5 cm), mientras que el resto es más pequeño (a menudo ~ 17 cm de largo).
  • En la superficie sur de la capa principal que lleva la pista del homínido se ven dos pequeñas huellas de ungulados pares.
  • Se representan una variedad de tipos de pistas que no son homínidos, que incluyen huellas de elefantes, varios tamaños de ungulados pares, carnívoro grande, caballo gigante del Cabo, avestruz juvenil probable y huellas pequeñas e inidentificables. En otros lugares a lo largo de la playa y en los acantilados de arriba hay otros senderos de vertebrados fósiles, incluyendo un débil sendero de rinoceronte, sendas equinas más pequeñas y senderos de búfalos, así como numerosas huellas de invertebrados.

La exposición de más pistas en este sitio es deseable, con el objetivo de interpretar la evidencia conductual con mayor confianza y aclarar el tamaño del grupo de homininos y el comportamiento locomotor descendente. Un análisis de la marcha y la velocidad de los humanos habitualmente descalzos que se desplazan por las laderas de las dunas ayudaría a esta comprensión. Para alcanzar estos objetivos, no solo tenemos que exponer más pistas en el sitio descrito, sino también supervisar la exposición de más pistas y documentarlas rápidamente con métodos de alta calidad.

En conclusión:
  • El sendero hominino de la costa sur de Cape reportado aquí representa el archivo más grande y mejor conservado de huellas humanas del Pleistoceno Superior del sur de África hasta la fecha, y se suma al conocimiento obtenido de los sitios de Nahoon y Langebaan. Este sitio está ubicado en la planicie costera del sur dentro de un área de profunda importancia para el surgimiento de los humanos modernos. La asociación de las pistas de homínidos con las de otros tetrápodos nos ayuda a comprender la paleoecología de las dunas costeras del Pleistoceno.
  • La exposición de más pistas en este sitio es deseable, con el objetivo de interpretar la evidencia conductual con mayor confianza y aclarar el tamaño del grupo de homininos y el comportamiento locomotor descendente. Un análisis de la marcha y la velocidad de los humanos habitualmente descalzos que se desplazan por las laderas de las dunas ayudaría a esta comprensión. Para alcanzar estos objetivos, no solo tenemos que exponer más pistas en el sitio descrito, sino también supervisar la exposición de más pistas y documentarlas rápidamente con métodos de alta calidad.
  • La mejor estimación de edad actual de ~ 90 ka necesita ser refinada mediante estudios de datación desde arriba y debajo del horizonte de seguimiento de homínidos. Se necesita un estudio exhaustivo de todas las exposiciones africanas de eolianita para determinar mejor la importancia de los sitios de homínidos del sur de África dentro del registro global de homínidos. Idealmente, tal trabajo incluiría documentación exhaustiva de todas las pistas asociadas y su importancia paleobiológica.
Y eso es todo por hoy amigo, espero que os haya gustado. Hasta otra.

jueves, 26 de abril de 2018

El pequeño drácula que martirizaba a los dinosaurios con plumas

¡Hola a todos! Nos encontramos aquí otra vez, en la tercera y última entrega sobre los insectos y artrópodos. Como anteriormente hemos visto, dentro de la paleontología, estos pequeños seres son un quebradero de cabeza para todo paleontólogo por la compleja clasificación y su enorme biodiversidad tal y como pudimos ver en mi anterior publicación (Evolucion y clasificacion de coleópteros), en la que hablaba del gigante orden de los escarabajos y su clasificación, origen y evolución (ocupando nichos ecológicos importantes).


Antes de empezar, quiero aclarar un pequeño detalle sobre esta entrega, el articulo sobre el que hago la publicación fue publicado en diciembre de 2017 en la revista Nature, pero fue corregido en 2018 y por tanto, tras consultarlo con Manuel, me dio permiso a poder hacer la publicación sobre este artículo.

Las garrapatas  
Hoy vengo a hablaros de un artrópodo del cual hay muy pocos conocimientos sobre su origen y su evolución (la cual debe estar muy ligada a la de los vertebrados que parasita), así es, nuestro protagonista de hoy es la garrapata (Ixodida) ese extraño y molesto parásito que cogen toda clase de animales, aunque los que más veamos sean en nuestras mascotas (o incluso en algún que otro niño que se va de campamento).


Una garrapata macho
La garrapata es un arácnido(aunque no pueda parecerlo) y además, este artrópodo es un ectoparásito, es decir, parásitos que viven en la superficie del huésped (si quieres conocer más sobre los ectoparásitos) y se alimenta de la sangre de sus huéspedes. Así bien, conociendo un poco mejor a la garrapata vamos a entrar en materia.
Una garrapata hembra

El artículo del que hablo hoy es el siguiente: "Ticks parasitised feathered dinosaurs as revealed by Cretaceous amber assemblages" es de la revista Nature Communications y es de un investigador español: Enrique Peñalver. Trata sobre el descubrimiento de una garrapata pegada a una pluma de dinosaurio dentro de un ámbar (procedente de Myanmar) del mesozoico (aproximadamente unos 100 m.a), este hallazgo fue bastante relevante ya que el registro fósil de garrapatas en el mesozoico es pobre. Este fósil revela la existencia de una relación de parasitismo entre garrapatas y dinosaurios con plumas que hasta ahora era desconocida. En el ámbar se han encontrado varios ejemplares asique vayamos por partes:

Cornupalpatum burmanicum
La primera garrapata de la que voy a hablar es esta, la Cornupalpatum burmanicum, se trata de una especie de garrapata dura de la que únicamente se habían descrito dos larvas,  este nuevo ejemplar se trata de una ninfa que ha sido clasificada por una serie de características morfológicas que, sin embargo, no se ajustan del todo al holotipo de esta especie debido posiblemente a variaciones ontogénicas (cambios que puede sufrir un individuo durante su desarrollo embrionario principalmente) además de esto, el fósil se encuentra en un estado de conservación malo, lo que dificulta su estudio.

En la imagen se observa la pluma del dinosaurio y entre sus barbas a la garrapata con una pata enganchada a la hoja.

Estudios sobre las garrapatas como vectores de transmisión de enfermedades han llevado a pensar que posiblemente esta especie de garrapata fuera un vector de transmisión de enfermedades para los dinosaurios con plumas, ya que se han hecho estudios microscópicos que apuntan a que esta era portadora de una bacteria conocida (rickettsial proteobacteria) la cual, es potencialmente patógena*1.

Deinocroton draculi

Algo realmente asombroso ha sido el descubrimiento de una nueva familia de garrapatas denominada Deinocrotonidae, además por si fuera poco, dentro del ámbar se encontraron dos ejemplares una hembra y un macho, uno de las cuales se encuentra lleno de su comida favorita (la sangre) y como consecuencia, su tamaño se ve aumentado unas ocho veces (así es, se había dado un buen atracón a costa del pobre huésped) lo que les llevó a los investigadores a pensar en su voraz apetito y les inspiró en su nombre: Deinocroton draculi.

A través de un escáner tridimensional se ha coseguido obtener un modelo en tres dimensiones de esta nueva especie lo que facilitó su descripción y estudio observando características únicas.

Puedes acceder al modelo en tres dimensiones haciendo click aquí 
 


Los dos ejemplares de Deinocroton draculi los "minidráculas" en el ámbar
Recreación a ordenador de Deinocroton draculi


Pegados a estos dos ejemplares además han aparecido unos segmentos con forma de punta de lanza que son exógenos, tras investigar, se supo que estos fragmentos eran pequeños "pelos" multisegmentados que son propios de larvas, estos pelos son comunes en insectos y tienen diferentes funciones, pueden ser tanto de sostén y movilidad como de defensa que es este caso, en este caso de las larvas de una especie de escarabajo (Dermestidae) caracterizado por vivir entre los excrementos de animales, estas larvas son usualmente encontradas en los nidos de aves donde se alimenta de detritus y restos orgánicos que caen al nido y esto explicaría su presencia junto a las garrapatas y a la pluma del dinosaurio *2.

Imagen detallada de estos pelos de los escarabajos

La presencia de la pluma unida a los restos de escarabajos es lo que llevó a pensar a los investigadores en que estas garrapatas eran parásitos de los temibles dinosaurios con plumas.

La morfología del ejemplar lleno de sangre muestra una similitud con la de las actuales garrapatas.
Aún quedan diversas cosa que no están claras como si estas garrapatas también vivían en el nido de sus huéspedes o en las cercanías(comportamiento que en la actualidad realizan algunas garrapatas *3) o iban únicamente para alimentarse, en que momento se extinguieron (se piensa que en el cretácico) de quien es la pluma y a quien estaban parasitando (esto no se puede conocer porque acceder al ADN que hay dentro del ámbar es imposible hasta el momento y la sangre que porta la garrapata que está llena está contaminada con la resina ya que el animal está dañado.


Y bueno amigos de los artrópodos, esto es todo por esta entrega en este blog y como siempre espero que os haya gustado y hayáis aprendido algo nuevo. ¡Os espero en mi siguiente publicación, un saludo!


Referencias
  1. Poinar, G. Jr. Rickettsial-like cells in the Cretaceous tick, Cornupalpatum burmanicum (Ixodida: Ixodidae). Cret. Res. 52, 623–627 (2015).
  2. Lawrence, J. F. & Ślipiński, S. A. in Morphology and Systematics (Elateroidea, Bostrichiformia, Cucujiformia partim) Vol. 2 (eds Leschen, R. A. B. & Beutel, R. G.) 198–206 (de Gruyter, Berlin, 2010). 
  3. Sonenshine, D. E. & Roe, M. Biology of Ticks (Oxford University Press, Oxford, 2014). 2nd .