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sábado, 5 de marzo de 2016

Flota flota, pequeño cefalópodo




¿Quién no se ha preguntado alguna vez cómo funcionan los mecanismos de flotabilidad de los ammonites?  Obviamente todo el mundo…

Numerosos naturalistas ya se lo preguntaban en el siglo VII y VIII, pero hasta los años 40 de nuestro pasado siglo XX no  habían teorizado, experimentado y documentado (Trueman, 1940)

Claro,  han ido pasando los años y se continuado con la investigación, pero gracias a la tecnología de este maravilloso siglo XXI se han llevado  a cabo experimentos con modelos en 3D.

En este caso se estudiará la flotabilidad y las características hidrostáticas de estos ammonoideos, para lo que se necesitará la ayuda de nuestros cefalópodos favoritos del Paleozoico, concretamente dos del Devónico (Fidelites clariondi y Diallagites lenticulifer) y uno del Carbonífero (Goniatites multiliratus).

Y me diréis: ¿Qué se saca en claro de esto? Pues lo parezca o no, se determinará la masa de las conchas para saber cómo afecta a su flotabilidad; descubrir  si podían mantener una flotabilidad neutral  y averiguar sus capacidades natatorias…  vamos, cómo se movían por el agua.

Para analizar a los especímenes, introdujeron los  datos en varios programas; como adobe Illustrator y Photoshop para obtener las imágenes y VGstudiomax2.1 para llevar a cabo las imágenes en 3D. Los datos técnicos están disponibles en Naglik et al. (2015)

Con estos programas calcularon directamente el centro de masas y obtuvieron el volumen de los cefalópodos, lo cual es imprescindible para el estudio.

Conociendo el volumen de los segmentos calcularon la masa utilizando una aproximación de densidad, para lo cual fue necesario conocer la densidad de materiales similares, como la de sus descendientes modernos conocidos como  Nautilus, estos se utilizan en la actualidad para estudiar la flotabilidad de los ammonites. (Saunders & Shapiro, 1986).

Así, llegaron a atribuirle una densidad de 1,055 g/cm3 a la parte suave de su cuerpo, para lo que simplemente  dedujeron que el volumen de esta parte suave se podía calcular restando la cavidad del manto (la cual estaba llena de agua) a la cámara del cuerpo. (Kröger, 2002)

El problema se presentó para Diallogites y Goniatites ya que no tenían partes completamente preservadas, por lo que tuvieron que examinar más especímenes y utilizar otros estudios para reconstruir la longitud de la cámara(Klug, 2001). Pero tuvieron una pequeña discrepancia en la longitud de dicha cámara  de los ejemplares preservados y la literatura o especímenes que disponían, por lo que decidieron quitar los últimos cinco tabiques de Diallogites lenticulifer y los últimos dieciséis de Goniatites multiliratus para obtener una reconstrucción completa de las cámaras de su cuerpo.

Hay varios valores publicados sobre la densidad  del caparazón y los tabiques que van desde 2,61 a 2,69 g/cm3 (Reyment, 1958). A pesar de que los caparazones de Nautilus tienen una densidad de entre 2,61 a 2,62 g/cm3, sus septos contienen menos material orgánico, por lo que su densidad varía entre 2,93 a 2,64 g/cm3, se decidió comparar el centro de masas usando 2,62g/cm3 y el valor medio de cada modelo (calculado de la suma entre el caparazón y los septos, que eran entre 2,64 y 2,66 g/cm3). Pero dado que ésta diferencia afectaba de forma insignificante a los resultados, se decidió utilizar el valor de 2,62 g/cm3.

Los centros de masas se calcularon usando una ecuación de baricentro, determinando las coordenadas de cada segmento (imagen 1). Las coordenadas resultantes se introdujeron en un programa llamado Geomagic Studio and XOS, donde se observó que el centro de flotabilidad se corresponde con el centro de masas del agua desplazada por el animal.  Considerando los estudios de  Tajika  (2014) para estos cálculos, aceptaron que las cámaras de los fragmoconos estaban rellenos de gas.

Imagen 1: Centro de masa (cruz) y centro de flotabilidad (punto negro) de las muestras.


A continuación se midió la longitud de la cámara del cuerpo, la orientación de la apertura y la estabilidad relativa,  la cual se calculó midiendo la distancia entre el centro de flotabilidad y el centro de masas,  y dividiéndolo en el diámetro de la concha.

Después de todos estos cálculos y medidas, vamos a ver a qué resultados llegaron:
Como se observa en la tabla1, la coordenada (0,0,0) representa el centro de los modelos (Longridge et al. 2009). Si estos modelos fueran perfectamente simétricos, el valor Z seria 0, pero vemos que no es así, sino que tienen una ligera imperfección, que puede ser por un error en el rastreo, lo cual no afecta a los centros de masas ni de flotabilidad, por lo que no hay mayor problema.

tabla 1: masa y densidad de cada muestra. (BLC) corresponde con la longitud de la camara del cuerpo, (OR) a la orientacion, (f) distancia entre los dos centros, y (ST) la estabilidad relativa.

Los centros de masa varían entre los 201º en Fidelites clariondi, 354º en Goniatites multiliratus y282º en Diallagites lenticulifer. Con estos valores se reconstruyeron las orientaciones de las aperturas, con valores de 69º, 19º y 125º respectivamente.



La distancia entre el centro de masas y el de flotabilidad varía entre 10,193 a 0,962 mm en los tres ejemplares. Fidelites clariondi posee la cámara del cuerpo más pequeña y una mejor estabilidad hidrodinámica, con una mayor distancia entre sus centros de masas.  Diallagites lenticulifer es ligeramente más grande, con una menor estabilidad  y distancia entre centro de masas que el anterior; y Goniatites multiliratus aumenta su tamaño corporal y disminuye sus valores de estabilidad con respecto a los anteriores.

Y me preguntareis, ¿qué significa esto? En cristiano, por favor:
Mientras más larga sea la cámara del cuerpo, peor estabilidad tendrá. Ésta variación del cuerpo marcará la diferencia en el modo de vida de unas especies a otras, incluyendo los movimientos natatorios horizontales y sobre todo los verticales.

Para reconstruir la flotabilidad virtualmente, se calcularon las masas de cada segmento, flotabilidades, densidades y volúmenes de cada especie. Asumiendo que la densidad del agua es de 1,026g/cm3 se comparó la masa de los individuos con la masa del agua desplazada. Una vez hecho esto, se observó que la masa de agua desplazada por cada uno es proporcional, por lo que se dedujo que (asumiendo como hemos dicho antes, que los fragmoconos están rellenos de gas) los tres ejemplares podrían tener una flotabilidad muy alta, lo cual les permitiría mantenerse en la superficie del agua, pero esto es improbable. Hipotéticamente, los ammonites flotaban de forma neutral (no sobre la superficie del agua), por lo que la diferencia entre la flotabilidad neutral y la calculada debería representar una pequeña fracción, seguramente igual a la masa del líquido cameral. Es decir: no solamente deben tener gas en sus cámaras para flotar, sino que deberían tener un líquido que les permita mantener la flotabilidad (Tajika et al. 2014). Si se asume una densidad de 1,013g/cm3 para el líquido cameral, se puede llegar a saber la proporción del líquido que necesita cada especie para mantener esa flotabilidad total.  F. clariondi debería tener un 38% de líquido cameral, D. lenticulifer un 36%, y G. multiliratus un 31%.
Pero estos datos son solo teóricos, ya que no se sabe la densidad y composición de ese líquido. Además, ese líquido debería variar, teniendo en cuenta factores como la salinidad y la temperatura del agua, y no se saben los detalles exactos de los hábitats de las especies observadas.

De todo esto concluimos que las cámaras de cuerpo más alargado, con pequeñas aperturas y baja estabilidad podrían haber tenido movimientos que les permitirían desplazarse mejor verticalmente; mientras que los que tenían cámaras más cortas, con alta estabilidad y mayores aperturas horizontales eran mejores nadadores.


Bibliografía:
. Kröger, B. 2002. On the efficiency of the  bouyancy apparatus in ammonoids: evidences from sublethal Shell injuries. Lethaia 35, 61-70.
. Naglik, C., Tajika, A.Chamberlain, J. & Klug, C. 2015. Ammonoid locomotion. In Klug, C., Korn, D., De Baets, K., kurta,I. &Mapes, R.H. (eds): Ammonoid Paleobiology, Volume 1, From Anatomy to Ecology. Springer, Dordrecht.
. Reyment, R.A. 1958: Some factors in the distribution of fossil Cephalopods. Acta Universitatis Stockholmiensis. Stock-holm Contributions in. Geology 1, 97-184.
 . Saunders, W.B. & Shapiro, E.A. 1986: Calculation and simulation of ammonoid Hydrostatics. Paleobiology 12, 64-79.
. Tajika, A., Naglik, C., Morimoto, N., Pascual-Cebrain, E., Hennhöfer, D. & Klug, C. 2014. Empirical 3D-model of the conch of the Middle Jurassic ammonite microconch Normannites: its buoyancy, the physical effects of its mature modifications and speculations on their function. Historical Biology: An international journal of paleobiology, 1-11.
.Trueman, A.E. 1940: The ammonite  body chamber, with special reference to the buoyancy and mode of life of the living ammonite. Quarterly Journal of the Geological Society, London 96, 339-383.


viernes, 29 de mayo de 2015

Dime como vistes, y te diré como vives

Autor: Voltaire Neto 

En la anterior entrada hablamos de como serpientes petrificadas se volvian Ammonites. En esta hablaremos de como los Orthoceras se visten según donde viven. No, no se ponían ropa, nos referimos a los distintos patrones de coloración de sus conchas. A continuación podéis leer el articulo original de Manda y Turek de donde se ha basado esta entrada.



Introducción

La coloración de la concha de los Nautilus extintos suelen ser bandas transversales irregulares y su función era de camuflaje (Stenzel 1964, Kobluk y Mapes 1989) pero los cefalópodos del paleozoico presentan distintas coloraciones: longitudinales, transversales, bandas en zigzag... Sin embargo, un ejemplo de convergencia adaptativa en la forma de la concha y la coloración de los cefalópodos  está relacionado con la función de protección. La función protectora de la coloración de la concha también se ha documentado en otros invertebrados del Paleozoico como por ejemplo los gasterópodos. (Kobluk y Mapes 1989, Balinsky 2010).

A continuación se describen ejemplares de "Orthoceras" columnare  Marklin con una coloración mejor conservadas de  las que describió Angelin & Lindström (1880), de la isla de Gotland y además de su implicación en el modo de vida.

viernes, 10 de abril de 2015

La desaparición de los Ammonites de la Antártida

“En la Antártida sólo hay hielo”, unas cuantas familias de pingüinos y  algunas focas.

Más allá de lo que pueda parecer, este es un continente con una gran diversidad faunística, estando sus aguas pobladas por el mayor número de ballenas azules (Balaenoptera musculus) del planeta. Incluso viajando unos cuantos millones de años atrás en el tiempo, la Antártida ha sido hogar de muchos animales ya extintos hoy en día.
Figura 1: Pygoscelis adeliae vs. Pygoscelis adeliae

martes, 2 de septiembre de 2014

¿Eso son dientes? ¡¡PUES ESPERA A VER MI BLINDAJE POSTERIOR!!

Entrada Final

Probablemente os estéis preguntando ¿cómo pueden estar relacionados un cefalópodo, un coleóptero y un Anápsido? La respuesta es sencilla, los tres han adaptado su organismo para fortalecerse y que resulte más difícil ser devorados.

De todos los seres que existen o han existido en la Tierra, probablemente los que peor se adaptan son aquellos que, por necesidad, han evolucionado hasta tener una cáscara, caparazón o concha resistente que proteja su débil cuerpo de los depredadores. Este escudo natural les otorga una posibilidad de supervivencia ante depredadores, ya que resulta más difícil dañarlos debido a que pueden esconderse o proteger sus órganos vitales tras esta barrera, que puede ser orgánica, como en el caso de las tortugas, los armadillos o los escarabajos, o inorgánica, como la mayoría de los gasterópodos, junto a los gasterópodos o los extintos ammonoideos.

En contrapartida, provoca dificultades en el movimiento, volviendo, a aquellos que han optado por este medio de defensa, unos seres lentos, con problemas en el crecimiento (necesitando desprenderse de su anterior caparazón para crecer y después crear otro nuevo, siendo vulnerables en el proceso) y restricción de movimientos. Otro problema de llevar una “armadura”, es que puede resultar difícil adaptarte a otros medios, por lo que si el ambiente en el que el animal vive cambia a uno desfavorable en un corto periodo de tiempo, es mucho más difícil que pueda adaptarse o moverse a otro más favorable, siendo prisionero de tu propia defensa. 

Llevar un caparazón a cuestas tiene su precio, pero lo vale en muchos casos. 

Desde el inicio de los tiempos, cuando la vida en el mar comenzó a tomar consciencia de lo que la rodeaba y de que podían ser comidos por otros seres, muchos organismos comenzaron a secretar sobre su cuerpo unas armaduras de placas que los recubrían total o parcialmente.


Duros por fuera, tiernos por dentro, simples en todos los aspectos

Comenzando por el Filo Brachiopoda, lo componen animales que perduran hasta hoy en día sin excesivo cambio desde el Cámbrico, momento en que aparecieron. Extremadamente sencillos, bentónicos y sésiles, pasan su vida filtrando nutrientes. Se protegen tras dos valvas de calcita como algunos gasterópodos marinos. (Fig. 1.)

Fig. 1. Hemithiris psittacea - Filo Braquiópoda

¿Me quieren desahuciar? Pues me llevo la casa

Los siguientes que dieron el paso para protegerse tras una concha, probablemente a la par que los Braquiópodos, fueron los Moluscos. 
De este Filo parten múltiples clases, todos tienen o han tenido en algún momento de su ascendencia un caparazón de calcita o aragonito: Bivalvos (fig. 2.) y Gasterópodos (fig. 3. y 4.) entre otros (fig. 5.), y cefalópodos.


Fig. 2. Lima scabra – Cl. Bivalva
Fig. 3. Helix aspersa o Caracol común
Fig. 4. Crysomallon squamiferum Caracol marino cuya concha está formada con Hierro (una auténtica armadura)
Fig. 5. Tonicella lineada - Cl. Polyplacophora

Los Cefalópodos actuales, a excepción de los Nautiloideos (Fig. 6.), han perdido, o han reducido su concha carbonática protectora de forma considerable, pero entre el Paleozoico y el Mesozoico, los cefalópodos con concha aragonitica tabicada predominaban. Poseían gran variedad de formas, desde los Actinoceratoidea, con una concha alargada, a los Ammonoidea, con las conchas en espiral (Fig. 7.), de los que puede leerse sobre una pieza calcítica denominada Aptychus en la entrada: Rol en la propulsión y funciones del Aptychi en los Ammonites

Fig. 6. Nautilus pompilius sp - Subclase Nautiloidea
Fig. 7. Cl. Ammonoidea


Artrópodos, “Los Caballeros de la Quitina

Cambiando de tercio y volviendo otra vez atrás en la historia, hemos de remontarnos al origen del Filo Artrópoda: Organismos con un Exoesqueleto quitinoso y apéndices articulados. Se tratan, de los Clados: Hexápoda (Fig. 9. y 11.), Chelicerata, Crustacea, Myriapoda, Ostrácoda y los extintos Trilobites (Fig. 8). Marrelomorpha y otros (fig. 10)


Fig. 8. Trilobite Fósil
Fig. 9. Chalcosoma atlas - Or. Coleoptera

Fig. 10. Anomalocaris - Fam. Anomalocáridos (Extintos)

Podríamos denominar a este filo como el “pináculo” de los organismos blindados, seres totalmente recubiertos de una armadura protectora de quitina. Pero hasta dentro de ellos hay algunos que sobresalen como los más protegidos. Éstos son los del Orden Coleoptera. 

Estos seres la Clase Insecta, además de aumentar el tamaño del exoesqueleto en el tórax, han recubierto su primer par de alas con unas gruesas capas de quitina como la que forma el resto de su exoesqueleto, creando de esta manera un caparazón protector que protege su parte más vulnerable, el abdomen, de posibles depredadores. Un auténtico “tanque con patas”. 

Hallazgo de una especie nueva de Coleóptero Dermestidae en la entrada: Nuevo género y especie de Dermestidae (Coleoptera) del cráter Eckfeld Maar (Eoceno medio, Alemania)


Aunque otros géneros, pueden alcanzar tamaños notablemente mayores que los Dermestidae, su tamaño no es peligroso, así que no habría que preocuparse por una invasión de Coleópteros gigantes... En principio.

Fig. 11. Anthrenus angustefasciatus - Coleóptero Dermestidae


Vertebrados ¿otros que también se apuntan?

Por último, tendríamos a los vertebrados, algunos de los cuales han modificado su esqueleto para adaptarse y generar, además del endoesqueleto, un exoesqueleto dérmico en forma de caparazón o de placas. 
Podemos encontrar ejemplos en Anamniotas (extintos) Ostracodermos y Placodermos (Fig. 12.) y actuales Lepisosteiformes; y Amniotas con los Saurópsida, (Clado Crurotarsi, Cocodrilomorfos) y Anápsida (Orden Testudines de los que puede leerse sobre una nueva especie en la entrada: Nueva especie de Tortuga Brodiechelys del Cretácico Inferior en Españay los Synápsida como son las familias de Glyptodontidae (extintos) (fig. 13.) y Dasypodidae (actuales armadillos)

Fig. 12. Dunkleosteus sp. - Gr. Placodermos
Fig. 13. Glyptodon sp

¿Fin?

Con esto acabo mi trabajo de paleontología en este blog, deprisa y sin descanso, He de admitir que nunca se me ha dado demasiado bien esto de escribir entradas, así que solo espero que el esfuerzo haya valido la pena. 

Añadir que, una vez que uno indaga en algunos aspectos de la Paleontología, aunque es extensible a cualquier cosa, hacemos de ello, algo nuestro, nunca lo miraremos con los mismos ojos y pensaremos en ello de otra manera.


"Si el conocimiento es poder, la ciencia es el poder más grande del mundo, hay que conservarlo, potenciarlo, indagar en él y no permitir que muera nunca." - Alex Ruiz

domingo, 31 de agosto de 2014

Rol en la propulsión y funciones del Aptychi en los Ammonites

  La mayoría de nosotros, desde una edad temprana, conocemos los típicos dinosaurios, y seres monstruosos extinguidos cuyos restos han sido sustituidos por fragmentos de roca de formas de lo más variadas.
El impresionante Tirannosaurus rex, los achaparrados “trilobites” o los misteriosos “ammonites”.

  Pero esa visión terminó.

  Toda esa curiosidad inocente es destruido por las garras de la madurez y la ciencia, que inculca, a quien tiene la fuerza y las ganas, los métodos para investigar, clasificar y estudiar más sobre estos seres cuyos restos ahora contemplamos y que de niños nos parecieron sencillos y divertidos.

  En este blog paleontológico evaluable y obligatorio, de carácter científico y divulgativo vamos a ver a algunos de estos seres desde el punto de vista de todos aquellos que decidieron dar un paso más (o varios) en el conocimiento de los fósiles.
En esta entrada empezaremos por una parte realmente interesante y frágil que suele encontrase separada de los muy típicos caparazones de los ammonoideos. El denominado aptychus.
  
  Se trata de un pequeño órgano hecho de calcita cuya finalidad no ha estado muy clara. Anteriormente se le habían atribuido siete propósitos a la utilidad del aptychus: mandíbula inferior, protección de las gónadas en las hembras, opérculo protector, peso extra, útil para descubrir presas bentónicas, para el filtrado de microfauna o como medio de propulsión.
  En este artículo se introduciría un octavo propósito, el aptychus funcionaría como un estabilizador durante el movimiento hacia adelante y hacia atrás en la natación mediante el pulso a chorro (como la que utilizan los cefalópodos actuales) evitando el descontrol durante el movimiento.

Introducción

  Aptychus o aptychi (sensu stricto) es una valva calcítica, normalmente se encuentran solas o en parejas, aisladas ( Fig. 1B, D) o asociadas con ammonites (Fig. 1A, F), normalmente dentro de la cámara corporal (Fig. 1C, E). Aptychus ha sido universalmente reconocido como parte integral de los ammonoideos (Lehmann, 1981, Dagys et al., 1989 y Morton and Nixon, 1987). Tienen un aspecto alado y muestran un rango de morfotipos que se pueden ver descritos e ilustrados por Arkell (1957: L437–L440).


Fig. 1. 
Aptychi de Aspidoceratidae (AB), Haploceratidae (CD), Oppeliidae (E) y Lithacoceratinae (F). A. Physodoceras nattheimense Schweigert, 1998, espécimen hembra (macroconch) con su Laevaptychus y mandíbula superior en frente de la abertura; Nusplingen Lithographic Limestone (SMNS 63232, courtesy G. Schweigert). B. Laevaptychus of an Aspidoceratidae indet., Zitteli Zona (Tithonian) de Picún Leufú, Neuquén-Mendoza Basin, Argentina, vistas inferior (B1) y frontal (B2); modificada de Parent et al. (2011). C. Hembra adulta completa (macroconch) de Pseudolissoceras zitteli (Burckhardt, 1903) con Lamellaptychus completp en cámara corporal; macho completo (microconch) con Lamellaptyhcus cubierto por restos de concha, Zitteli Zona de Cerro Lotena (Neuquén-Mendoza Basin), Museo Olsacher, Zapala, MOZPI-7589.D. Complete Lamellaptychus of a macroconch hembra Pzitteli de el Zitteli Zona del Cerro Lotena, con lamella interna (IL) y lamella externa (OL) preservadas. E.Camara interna completa de un adulto (LBC = 120°) de una hembra (macroconch) de Cieneguiticeras perlaevis (Steuer, 1897) con Lamellaptychus (Mandíbula inferior, LJ) y superior (UJ), ambas calcíticas, Picunleufuense Zone (Lower Tithonian) de Picún Leufú; refigured from Parent et al. (2011),  phragmocone no visible. F.Subplanites sp., un macho (microconch) con su Strigogranulaptychus; Lower Tithonian, Hybonotum Zone, Painten, Bavaria (SMNS 70191, courtesy G. Schweigert).


 En la siguiente imagen (Fig. 2) pueden comparar algunos morfotipos y sus características, extraídos de Lehmann (1976: fig. 73).
Fig. 2.
Aptychus types characterized by main features, taxonomic association and proposed functions as explained in the text. Our assessment of the likelihood that aptychi performed the functions are as follows: probable (•), possible (o). Illustrations not to scale, modified from Lehmann (1976: fig. 73) and Trauth (1937: pl. 11: 12).
                                         


Funciones atribuidas al aptychus

  Describiremos las diversas hipótesis sobre la función del aptychus en orden histórico.

1. Mandíbula inferior (Meek and Hayden, 1864)

  Ésta función, probablemente derivada de los ancestros de los amontes, debería ser considerada como la principal función del aptychi (Lehmann, 1971, Lehmann, 1976 and Dzik, 1981). Ésta hipótesis ha sido aceptada, revirtiendo su anterior rechazo por Trauth (1927–1938). Las mandíbulas formarían parte de la masa bucal (Nixon, 1996), que tambien contendría la radula entre la mandibula superior y la inferior (e.g., Lehmann, 1967, Lehmann, 1979, Doguzhaeva y Mutvei, 1992 y Klug and Jerjen, 2012; Fig. 3A). El aptychus actuaría como una tabla más o menos rígida que retendría la presa para su fragmentación y posterior deglución.
            

2. Protcción de glándulas nidamentarias y/o gónadas en hémbras (Keferstein, 1866)

  Ésta idea fue propuesta por Keferstein (1866) y aceptada por Favre (1873), pero fue inmediatamente puesta en duda (Gray, 1873). La hipótesis de Keferstein fue descartada en las últimas décadas, dada la ausencia de evidencias cuantitativas en la anatomía de los tejidos blandos de los ammonoideos, no hay forma obvia para generar argumentos a favor o en contra de dicha teoría.

3. Opérculo (Trauth, 1927)

El ajuste de muchos aptychi a las cámaras corporales finales de los caparazones en los cuales se encuentran indican que tales aptychis funcionaron como opérculos de cierre de la cámara protegiendo las partes blandas del cuerpo. Un opérculo podría ser necesario para cubrir sólo las partes principales de la sección de la espiral y así proteger el cuerpo blando de ataques de depredadores. Dejando comúnmente espacios abiertos en la zona umbilical de la espiral superpuesta, presumiblemente para la circulación de agua necesaria en la respiración por branquias y para el hyponema (Lehmann, 1990).

Sobre los tipos de aptychi, tenemos el grueso Laevaptychus de los aspidoceratids y el Lamellaptychus de los haploceratoids (sujetos de los experimentos descritos en el artículo original: Ammonite aptychi: Functions and role in propulsion).

Como opérculo, el aptychus no solo protegería de un acceso directo al cuerpo, también soportaría el peristoma de la carga radial aplicada a la periferia por depredadores alargados que tratasen de quebrar los flancos de la cámara corporal. La capa exterior, laminar en el lado convexo del aptychus, probablemente sirviera el aptychus para resistir la tensión bajo compresión radial durante un ataque.
Un Aptychus grueso, como los de aspidoceratids y haploceratoids, se habría beneficiado de las mayores fuerzas de bending y buckling que proporcionan las configuraciones gruesas. Por lo tanto ante el incremento del espesor para la función como opérculo, la principal adaptación  para el aptychi grueso, fue volverse más poroso.

4. Lastre para reducir la apertura (Gasiorowski, 1960)

  El grosor y el relativo peso del Laevaptychus de los Aspidoceratidae y del Lamellaptychus de los Haploceratoidea cuando lo proyectan desde la abertura mediante la masa cefálica, podría reducir la apertura de los brevidomas durante los periodos de búsqueda y alimentación (Fig. 3C). Gasiorowski (1960: 70) propone que un aptychi grueso actúa de lastre, pero no describe la proyección de dicho aptychus más alla de la abertura. Esta modificación, que incrementa la importancia del aprychi como lastre, fué sugerida mucho más tarde por Morton and Nixon (1987). Un aptychi móvil permitiría a una gran variedad de comportamientos (Schweigert, 2009).

5. Caza de presas bentónicas (Lehmann, 1976)

  En algunos ammonites, el aptychus (o anaptychus) pudo haber funcionado como un hidroplano  diseñado para mantener al ammonite nadando hacia adelante por encima del suelo marino, donde produciría corrientes que descubrirían a la microfauna en una columna de agua para su captura (hábitat epidemersal de los amontes de Westermann, 2013) (Fig. 3C). Las condiciones estáticas asociadas a esta función son investigadas experimentalmente y discutidas en el artículo original (Ammonite aptychi: Functions and role in propulsion).

6. Filtrado de microfauna (Morton and Nixon, 1987)

  El aptychus podía funcionar un como dispositivo de rigido que crearía una estrecha hendidura las mandíbulas para el filtrado de microfauna. Esta función fue apoyada por Kruta et al. (2011) en Baculites del estudio de los restos de multiples pequeños organismos preservados en el interior de la masa bucal.

7. Bomba de propulsión a chorro (Westermann, 1990)

  El aptychus podría haber actuado como una bomba para producir la presión necesaria en el chorro implusor, es decir, una tabla plegable o un paleta con bisagras como alternativa a la necesidad de mover todo el complejo cefálico como en los Nautilus. La masa en movimiento dentro de la cámara corporal es mucho menor y compensaría unos momentos de fuerza más altos, causados por un movimiento más largo debido a las cámaras corporales de los ammonoideos. La fuerza de este chorro podría haber provocado una velocidad de natación modesta en algunos ammonites. El aptychi funcionaría de esta manera, sin embargo, pudo haber producido un flujo casi continuo de agua para ventilar las branquias, homólogamente a la acción de las alas-embudo del Nautilus (O’Dor et al., 1990), en lugar de producir el empuje propulsivo con el hyponoma.

 
 Fig. 3.
Reconstrucción de un ammonite con aptychus (Ap) grueso actuando en diferentes funciones. Sección sagital basada en modificaciones de Dzik (1981: fig. 9a)A. Complejo cefálico parcialmente retcostado para una natación trasera Partially retracted cephalic complex for resting and backwards swimming. B. complejo cefálico proyetado con movimiento independiente del aptychus, funcionando de estabilizador moviendose en armonía con el pulso a chorro para prevenir las posibles turbulencias, al mismo tiempo que actúa de contrapeso y plano de dirección para la natación. C. Complejo cefálico proyectado con aptychus proyectado actuando como bomba de propulsión y como plano de inmersión durante el movimiento frontal. 
-Ct: ctenidia, 
-Rm: músculos retractores 
-Ra: rádula. 
Las flechas indican la dirección del movimiento.

8. Estabilización ante balanceos (este trabajo)

  En este artículo se propone que algunos aptychi functionaron como estabilizadores horizontales activos frente a las turbulencias causadas por la propulsión a chorro (Fig. 3B), principalmente durante la natación delantera. Se asume que estos ammonites tenían sistemas de propulsión generados por un chorro de agua a presión que se generaría en el cuerpo del animal; la tendencia de un ammonite de rotar en torno al centro de estabilidad de la concha, habría sido más fuerte que en los Nautilus debido a la mayor longitud en su cámara corporal. Debido a una alimentación a base de animales bentónicos, probablemente fuese necesaria una orientación del caparazón constante en relación con el sustrato, el balanceo tuvo que tratar de reducirse al mínimo para maximizar la eficacia en la caza.
Cuando era proyectado desde la apertura, el aptychus podría haber proporcionado al mismo tiempo estabilidad vertical, cuando el ammonites buscase alimento por encima del lecho marino (2.5 Función de caza de presas bentónicas), como podría haber tenido las mismas funciones en la natación hacia atrás. Este podría haber sido otro caso de múltiples funciones de aptychi: lastrado, manejo y estabilización.

Experimentos sobre la natación frontal

  El objetivo de los experimentos es poner a prueba dos atributos principales de los ammonites planispirales, especialmente planorbiconic (anteriormente “planulate”; ver Westermann, 1996) ammonites, como una función de la longitud angular de la cámara corporal:


Atributo 1. Rotación en torno al centro de estabilidad del caparazón (balanceo o “eje de carro”) relacionado con varias funciones indicadas anteriormente. En estos experimentos se asume que el centro rotacional de la concha se encuentra cerca de los  centros de masa y de flotabilidad de la misma. Esto no sería una suposición irrazonable en la mayoría de los casos (Chamberlain, 1980a). Establecer rotaciones causadas por la variación en la posición del cuerpo en si, descansando dentro de la cámara corporal calcítica, a la posición del cuerpo extendido fuera de la misma. Experimentamos las rotaciones en conchas mesodomicas y brevidomicas. Así como la presencia o no de aptychi de diferentes grosores: Laevaptychus y Lamellaptychus. Esto nos dirá cuanto “lastre” en el peso del aptychus se necesita para mover la abertura a una posición cercana al sutrato y sus efectos sobre las diferentes nataciones.

Atributo 2. Máximo potencial para la velocidad en la natacción delantera. El experimento sobre la rotación de la concha puede ser usado junto a medidas de los momentos de aplicación de la fuerza de chorro, fuerza de arrastre, flotabilidad, y peso de la concha para estimar la velocidad de la natación frontal en animales con tamaños de concha similares a los probados en los experimentos.

1. Términos y parámetros

  Variables y parámetros usados en las imágenes y en el texto:

B: lastre;
B1: peso tejido blando;
B2: peso aptychus;
• CA: centro de la espira del caparazón
• CB: centro de flotabilidad
• CM: centro de masa
D: diámetro de la concha;
f: distancia entre CB y CM;
JT: empuje producido por chorro;
OB: ángulo de rotación de apertura;
OR: ángulo de apertura
OR1: reposando;
OR2: mínimo;
OR3: natación frontal;
VP: ángulo ventral del peristoma
WT: peso efectivo
• α: ángulo de inclinación de la concha

Fig. 4. 

Designs for the in-air experiments with mesodomic and brevidomic, planorbiconic Ammonitina with a diameter D = 250 mm, a volume of 2000 cm3 and tissue mean density of 1.65 g/cm3. The left half of the batten-shaped bar represents a torsion balance with the pivot at the buoyancy centre CB, where the apparatus in suspended. Under water weight, mass WT, is attached at the mass centre, CM. Torque is produced by the ballast B attached at the left end of the bar representing the body protruding from its resting orientation OB1 partially out of the aperture to OB2. B includes tissues only (B2) or in addition a variety of Laevaptychus (B1). Their masses are combined and calibrated to a single mass (B1 and B2). The restorative moment on f opposes the moment of WT. This measures the ballast required for lowering the aperture from its resting angle OR1 (shown for a mesodome at 90° and a brevidome at 60°) to the angle OR2. Forward swimming by jet thrust JT requires a low ventral peristome angle VP < 25° for the recurved hyponome and sufficient stability ST to counter opposing force produced by JT. Increasing WT enlarges the spiral pitch angle (α) and lowers VP. Inset: detailed view of f1 (mesodome) andf2 (brevidome).


2. Condiciones experimentales

  Debido a la distribución claramente trimodal de longitudes angulares de las cámaras corporales de los ammonoideos (Westermann, 1996: fig. 3), los ammonoideos planispirales pueden agruparse por longitud angular de la cámara corporal (LBC) en tres tipos de concha: (1) brevidomes, con cámaras corporales de verticilo medio (180-210 °); (2) mesodomes, con longitudes de espiral de las tres cuartas partes (250 – 300°); y (3) longidomes, con cámaras corporales de una espiral o más (350 – 400°). La Longitud de la cámara corporal determinaría el ángulo de la abertura con respecto a la vertical de una cáscara vacía o cuando el animal estaba totalmente aislado en la carcasa de protección.

  La espiral logarítmica amplía el diámetro (D) con cada ciclio, definido por un factor llamado la tasa de expansión de ciclo (W) por  Raup (1967), o por la altura de ciclo apertural en relación con el diámetro correspondiente (H2D) de Parent et al., 2010 y Parent et al., 2012, i.e., la altura del ciclo interno o dorso-ventral. Reducción de LBC y agrandando W aumenta la distancia relativa entre los centros de masa (CM) y flotabilidad (CB), es decir, la estabilidad índice ST fD. El momento producido por la fuerza de chorro debe ir acompañado por el momento creado por flotabilidad y el peso de la masa; de lo contrario el animal comenzaría a girar fuera de control.

  El índice de estabilidad ST es aproximadamente 0.03 para mesodomes y 0.05 para brevidomes (Saunders and Shapiro, 1986: fig. 8). La alta estabilidad de Nautilus (ST ≈ 0.09) es debido a su extremadamente corta camara corporal y a un W alto, que entre ammonoideos mesozoicos probablemente sólo es comparable con ancyloceratines excepcionales y algunos lytoceratines. Las cámaras corporales pequeñas y/o W alto son más frecuentes en ammonoideos Paleozoicos.

Resultados

  Los resultados experimentales pueden resumirse en la Fig. 5. Esta figura reune la información de la simulación con un ammonite, planorbiconico, brevidome e inlado semejante a un aspidoceratids (D = 250 mm, volume = 2000 cm3, W = 2, ST = 0.05). La figura muestra el efecto de orientación (ángulo de apertura con respecto a la vertical) de la extensión corporal fuera de la abertura, con y sin aptychus de diferentes pesos. También refleja el empuje, o fuerza del chorro, que permitiría la longitud del cuerpo sin que se indujese una excesiva inestabilidad. En todos los casos se mantiene una flotabilidad neutral (El peso del tejido se reduce en cuanto a un aumento del peso del aptychus).
Full-size image (57 K)

Fig. 5. 
Stability against backward rotation by thrust of a hypothetical aspidoceratid with variables and parameters as in Fig. 4, withOR1 = 60, OR2 = 5 to 15°, and OR3 = 20 to 40°. Aperture ballast B of soft tissue is augmented with Laevaptychus varying from 5·103 to 91 × 103 dynes (up to about 4% of body-chamber volume VBC; shown by the broken line with circles), which reduces the aperture angle OR3. Various jet thrusts JT are then applied countering B for each Laevaptychus ballast (vertical scales in dynes from the dashed line with circles). The assumed maximum of the ventral peristome angle (VP = 25° at OR3 = 29°) required for forward swimming by the hyponome limits JT. When the Laevaptychus is moderately thick (45 × 103 dynes, about 2% of VBC), this 250 mm-diameter hypothetical ammonite can withstand a hypothetical thrust of 45 × 103 dynes, equivalent to the force producing a modest forward speed of 20 cm/s (broken diagonal lines), sufficient for foraging.

Conclusiónes

  Los experimentos en mesodomic y brevidomic ammonites cuantifican el efecto de lastrado de los cuerpos sobresaliendo con un aprychi grueso en:
-(1) una disminución de la abertura para que el hyponome pueda doblarse hacia atrás bajo la concha para producir el movimiento horizontal delantero mediante propulsión a chorro.
-(2) proporcionando estabilidad estática en esta posición de apertura respecto a las fuerzas de oposición producidas por el chorro.

  Las velocidades máximas posibles en la natación frontal para animales subadultos  o adultos  sin una cámara corporal madura se estiman a partir de estos datos (Fig. 5). Las funciones de filtrado de microfauna, lastre, bomba de propulsión y estabilización contra turbulencias requieren que los aptychus puedan moverse independientemente de la masa bucal.
  Algunos amontes eran capaces de nadar frontalmente, especialmente los Aspidoceratidae y Haploceratoidea con aptychi grueso y prominente. Además de reducir y estabilizar la apertura, estos aptychi que sobresaldrían podían haber actuado como planos de inmersión vertical, estabilización contra las turbulencias producidas por el impulso a chorro y para filtrado de microfauna en aguas profundas en mar abierto para su captura. Por lo tanto, un aptychus móvil podría haber participado en varias funciones, por ejemplo, alimentación, protección y locomoción.
  La diversidad de los aptychus parecen pequeñas cuando se comparan con la gran variedad de morfologías en ammonites Mesozoicos, pero parece haber una asociación consistente entre los tipos de aptychus y los taxones de ammonites. Kruta et al. (2009) han insistido en que la diferenciación en el desarrollo, estructura y microestructura de los distintos tipos de aptychus probablemente indiquen diferencias en el modo de vida y hábitos alimenticios.  Estas diferencias van acordes con las diferencias propuestas en este artículo. These differences are in accordance with the proposed differences in functions and their combinations discussed above. Su multifuncionalidad habría limitado la ontogenia y la evolución de aptychi, como se refleja en su morfología conservadora. Por lo tanto, el aptychi podría ser considerado de alto valor taxonómico en la sistemática Ammonoidea.

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