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sábado, 2 de mayo de 2020

Echando la Vista Atrás...

En esta última entrada, vamos a echar la vista atrás y relacionar las entradas anteriores entre sí. Pero antes, recordemos brevemente de qué trataba cada una:
  • En la primera entrada, enfocamos toda nuestra atención a un fósil muy bien conservado de la especie de escorpíón más antigua conocida, el Prioscorpio venator. Las hipótesis indican que fue uno de los primeros animales en abandonar el medio acuático y adentrarse en tierra firme, en un principio para desovar y cazar alguna presa, durante el Paleozoico.
    Fósil encontrado de Prioscorpio venator.
  • En la segunda, los protagonistas fueron los babuinos gigantes de Yibuti, del género Theropithecus. Son considerados uno de los primates que más prósperos de la historia, desde el Plioceno tardío al Pleistoceno medio, que se extendieron por enormes extensiones geográficas. En la actualidad, las cosas son muy diferentes, y de este género ya solo queda un representante vivo, Theropithecus gelada.
Theropithecus gelada.
    Algunos ejemplares de Coleoptera.
  • En la más reciente, quedamos sorprendidos con la enorme diversidad de especies del orden Coleoptera, con más de 350.000 especies descritas (el más numeroso del reino animal). Concretamente, nos centramos en su familia más extensa, Staphylinidae (alrededor 64.000 especies), ya que recientemente se descubrió un fósil de Trichotos cretoprocirrus conservado en ámbar.


¿Y qué tienen en común
los temas que se han tratado?
El pensador - Wikipedia, la enciclopedia libre
"El Pensador"- Rodín.
Para empezar, cada uno de ellos ha tenido un gran impacto en la historia de la vida:
  • El Prioscorpio venator fue de los primeros animales en protagonizar la salida de las aguas.
  • El género Theropithecus estuvo presente en muchísimas zonas del planeta, adaptándose hasta conseguir colocarse como una de las especies más prósperas.
  • El orden Coleoptera es el que más especies tiene del reino.
Además, los tres artículos son sobre paleontología, pues a partir de unos fósiles y su minucioso estudio, se consiguen realizar una serie de aportaciones muy relevantes para la evolución. Sin duda esta es la parte que más me ha llamado la atención, que de "poco" se consiga obtener tanta información y tan útil.

Por último, me gustaría hacer una aportación un poco más personal. Sin dura, haber participado en este blog me ha parecido una experiencia muy enriquecedora.
  • He aprendido muchas cosas nuevas, tanto haciendo mis blogs como leyendo los de mis compañeras.
  • Y, sobre todo, por primera vez me he enfrentado a artículos científicos y no a noticias de prensa, con todo lo que esto conlleva: aprender a buscar información fiable, usar "google académico" y otras páginas como PubMed, ver cómo se estructuran los artículos científicos y lo que no puede faltar en uno, leer en inglés, poner etiquetas, citar referencias...
Finalmente, agradecer a quienes hayáis estado leyendo mi entradas:

¡MUCHAS GRACIAS!


viernes, 6 de marzo de 2020

RESISTIENDO A LA EXTINCIÓN Y DOMINANDO LOS OCÉANOS


Recientemente, el Dr. Matthew Knope (profesor asistente de biología de la Universidad de Hawai) junto con otros científicos, elaboraron un artículo (Matthew L. Knope et al. 2020) en la revista Sciene en el que exponen sus estudios acerca de cómo clados  con diversidad ecológica dominan los océanos.  

Alguna vez te has preguntado: ¿Por qué existen tantos tipos de animales?... Hace medio siglo, George Evelyn Hutchinson (ecólogo estadounidense) se hizo esa misma pregunta y llevó a cabo una serie de estudios hasta que dio con una respuesta. Hutchinson planteó que la divergencia ecológica adaptativa (La evolución divergente o radiación adaptativa es un proceso biológico que describe la acumulación de diferencias entre una o más especies, con el fin de llenar diversos nichos ecológicos; para más información) permite la coexistencia de las distintas especies, conduciendo a la diversificación taxonómica. Estudios posteriores pudieron corroborarlo ya que se descubrió que:
  • La diferenciación ecológica y la diversidad taxonómica están estrechamente relacionadas en muchos ecosistemas modernos (P. R. Grant, B. R. Grant. 2006).
  • La diferenciación ecológica puede permitir la exploración de nichos adicionales, reduciendo la competencia y alimentando la especiación (R. H. MacArthur. 1958).
  • La diversificación taxonómica se produce como resultado de la diferencia entre las tasas de origen y extinción (T. H. G. Ezard et al. 2011).
¿Por qué en el océano hay tantas especies y tan distintas? 


🤔


Para clados con tiempos de origen similares, una mayor diversidad se asociará con tasas de diversificación netas más rápidas.  La tasa de diversificación neta representa la diferencia entre las tasas de origen y extinción. En consecuencia, una mayor diversificación neta puede asociarse con una tasa de origen mayor o menor, dependiendo de la relación entre la tasa de extinción y la diversidad (A). Aparecen las tasas medias de origen y extinción en todas las etapas anteriores vs la riqueza taxonómica permanente (B) y la diversidad ecológica (C) en la etapa final de cada período. 

"Los animales en los océanos de hoy son más diversos que nunca en la historia de la vida en la Tierra y los científicos han trabajado durante mucho tiempo para describir cómo han llegado a ser de esa manera", dijo Knope. El estudio examinó aproximadamente 19,992 géneros de animales marinos fósiles en los últimos 500 millones de años, y aproximadamente 30,074 géneros de animales marinos vivos; que se utilizaron para examinar cómo ha evolucionado la relación entre la diversidad ecológica y taxonómica.

En los océanos modernos, la diversidad taxonómica (denominada riqueza de género) está muy relacionada con la diferenciación de variados modos de vida ecológicos (proceso denominado diversidad ecológica), que se definen por la posición de un género (grupo que reúne a varias especies emparentadas) en relación con el fondo marino, grado de motilidad y modo de alimentación.



La pendiente que relaciona la diversidad ecológica con el enriquecimiento de especies, en los periodos temporales que aparecen en la gráfica, aumenta con el tiempo. Este aumento se debe principalmente a que, en lugar de producirse un simple aumento continuo en el tiempo, se dieron cambios asociados a extinciones masivas.  Estos cambios indican que los efectos acumulativos de las extinciones desempeñaron un papel clave en la generación de una fuerte relación entre la diversidad ecológica y la riqueza de los géneros. 
Relación entre la riqueza taxonómica y la diversidad ecológica en las clases linneanas de animales marinos en los océanos modernos en los últimos 444 millones de años.

“La relación que caracteriza la fauna marina viva y el registro fósil más reciente es un desarrollo geológicamente reciente, conformado durante cientos de millones de años de dinámica evolutiva."

En el Cenozoico, las clases más ricas en género están asociadas con tasas de origen más bajas en lugar de tasas más altas, y sus tasas más altas de diversificación taxonómica resultan de tasas de extinción más bajas. 
Sin embargo, antes de la extinción masiva del Cretácico final (hace 66 millones de años), las clases más ricas en género tendían a tener tasas de origen y extinción mucho más altas con una mayor rotación taxonómica. Por lo tanto, el determinante más importante de la riqueza de género en las clases ha cambiado con el tiempo de una propensión hacia el origen a la resistencia contra la extinción.

Tiempo geológico


Las extinciones masivas que limitaban la Era dieron como resultado una pérdida masiva de diversidad taxonómica. De este hecho se obtuvieron las siguientes evidencias: los clados que tenían una mayor diversidad ecológica se posicionaron para lograr una mayor riqueza taxonómica a lo largo del tiempo, porque resistieron las extinciones masivas mejor que los clados ecológicamente homogéneos.



De forma que, Knope señaló: "Nuestros hallazgos muestran claramente que los grupos de animales más ecológicamente diversos son también los animales más dominantes en términos de números de géneros en los océanos modernos". "Ser miembro de un grupo ecológicamente flexible te hace resistente a la extinción, particularmente durante las extinciones en masa, que principalmente impactaron a grupos ecológicamente homogéneos. Los océanos que vemos hoy están llenos de una vertiginosa variedad de especies en grupos como peces, artrópodos y moluscos, no porque tuvieran tasas de origen más altas que los grupos que son menos comunes, sino porque tuvieron tasas de extinción más bajas en intervalos de tiempo muy largos ".

Por otro lado, la dinámica revelada en el análisis del registro fósil sugiere un mecanismo alternativo por el cual la relación moderna entre la diversidad ecológica y la riqueza taxonómica se desarrolló a través del tiempo. De forma que, aquellos que presentan menos tasa de origen y de extinción y que presentan diferentes modos de vida, evolucionarán más lento; mientras que los más volátiles (inestables), es decir, los que presentan tasas de extinción y de origen elevadas tienen más propensión a extinguirse ya sea por azar o por extinciones masivas. La prueba de todo esto es que varios taxones altamente volátiles se diversificaron rápidamente durante el Paleozoico, pero fueron golpeados con fuerza durante las extinciones masivas, lo que condujo a un cambio a largo plazo en el dominio hacia los taxones de baja volatilidad, que tienden a ser ecológicamente diversos y estaban mejor adaptados al medio.



"Tal vez la fábula de la tortuga y la liebre es apta para explicar la diversificación de los animales marinos: algunos grupos saltaron a una temprana diversidad y solo fueron superados por otros grupos que eran más ecológicamente diversos y menos volátiles evolutivamente, con una estabilidad constante de tasas de diversificación y una fuerte resistencia a las extinciones en masa ", Knope.

Como conclusión final, puedo decir que me ha parecido un artículo un tanto complejo a la par que interesante; me explico: Me gusta mucho el océano, así como todo lo relacionado con este. De forma que, me ha parecido muy entretenido comentar este articulo al hablar de las formas de vida marinas, e interesante en su conjunto. Digo que es un tanto complejo por el simple hecho de tratar tantos tecnicismos. Sin embargo, he creído oportuno compartirlo con todos vosotros para que podáis indagar y aprender un poquito más acerca de todo lo que conllevó consigo la prevalencia de unas formas de vida frente a otras menos adaptadas a las circunstancias. 
En este tipo de ocasiones son en las que los artículos periodísticos, basados en artículos científicos que pretenden dar a conocer a la población desde un punto de vista más "sencillo" los avances y nuevos descubrimientos, llegan a ser muy útiles ya que nos permiten entender mejor de que trata un artículo científico dándonos una idea más general del mismo; sin embargo, siempre es mejor informarse leyendo el artículo científico y no solo el periodístico, porque puede ocurrir que no toda la información que aporta este último sea fiable al 100%.

Sin más que añadir, me despido. Espero que os haya resultado interesante. 
¡Nos vemos en la próxima! 😊



Artículo original:

Matthew L. Knope, Andrew M. Bush, Luke O. Frishkoff, Noel A. Heim, Jonathan L. Payne. (2020) Ecologically diverse clades dominate the oceans via extinction resistance. Science. doi: 10.1126/science.aax6398

Otras fuentes de información:

G. E. Hutchinson, Homage to Santa Rosalia or why are there so many kinds of animals? Am. Nat. 93, 145–159 (1959). doi:10.1086/28207

P. R. Grant, B. R. Grant, Evolution of character displacement in Darwin’s finches. Science 313, 224–226 (2006). doi:10.1126/science.1128374pmid:16840700

R. H. MacArthur, Population ecology of same warblers of northeastern coniferous forests. Ecology 39, 599–619 (1958). doi:10.2307/1931600

T. H. G. Ezard, T. Aze, P. N. Pearson, A. Purvis, Interplay between changing climate and species’ ecology drives macroevolutionary dynamics. Science 332, 349–351 (2011). doi:10.1126/science.1203060pmid:21493859





miércoles, 5 de febrero de 2020

El Escorpión Más Antiguo.

Recientemente, se publicó en un artículo científico bastante interesante: "A Silurian ancestral scorpion with fossilised internal anatomy illustrating a pathway to arachnid terrestrialisation", sobre la investigación de Wendruff A.J. acerca del descubrimiento de una nueva especie extinta de arácnido gracias al minucioso estudio de unos fósiles.

Fósiles encontrados en el archivo.
En realidad, estos fósiles fueron encontrados en 1980 cerca de Waukesha (Wisconsin), pero sin saber muy bien lo que eran, ni haberle dado la importancia que merecían, fueron archivados y guardados en el Museo de Geología de la Universidad de Wisconsin.
No fue hasta muchos años después, en 2016, cuando Andrew Wendruff (paleontólogo de la Universidad de Otterbein) y su equipo de investigación, comenzaron a revisar toda la colección, en la que abundaban fósiles de gusanos y artrópodos. Entonces, salieron a la luz, después de varias décadas en la oscuridad, estos fósiles de escorpión.

Aunque el registro fósil de los escorpiones es reducido, se ha conseguido demostrar que fueron de los primeros animales en convertirse plenamente terrestres, lo que se conoce como la salida de las aguas. El fósil del artículo destaca por su excepcional grado de conservación (pese a haber vivido en el Paleozoico), ya que parte de sus sistemas circulatorio, digestivo y respiratorio se conservan, y son casi idénticos a los de los escorpiones actuales, al igual que su morfología (alguna variación en el número de placas en el tórax).

Los tórax de escorpiones actuales se utilizaron para entender mejor la morfología interna de los fósiles.

Fotografía por Christian Wirkner y Andrew Wendruff.
Wendruff y su equipo plantean una hipótesis, en la que el escorpión vivía en el agua pero se adentraba eventualmente a la tierra para conseguir presas (otros arácnidos, milpies, insectos primitivos...) o a desovar. Además, por la antigüedad del fósil, actualmente se coloca como antecesor común de todas las especies de escorpiones, con el nombre de Prioscorpio venator.

Reconstrucción de Prisocorpio venator.

Personalmente, me parece de admirar la labor de estos científicos, que consiguen, de un pequeño fósil, obtener una gran cantidad de información y abrir un enorme abanico de nuevas posibilidades que cada vez nos aclara más la historia de la vida y la evolución.


Artículo: Wendruff, A.J. et al. 2020 "A Silurian ancestral scorpion with fossilised internal anatomy illustrating a pathway to arachnid terrestrialisation". Scientific Reports, 10:14. DOI: 10.1038/s41598-019-56010-z


domingo, 7 de abril de 2019

Otra especie descubierta.

¡Hola!
En mi primera y segunda entrada ya os hablaba sobre algunos artrópodos, pues bien, esta seguirá el mismo camino y se centrará en los anisópteros, vulgarmente conocidos como libélulas. Para ello, he decidido centrarme en el artículo Belchy, G., & Rasmussen, J. A. (2019). A new genus of hawker dragonfly (Odonata: Anisoptera: Aeshnidae) from the Early Eocene Fur Formation of Denmark. Zootaxa, 4550(1), 123., en el que se trata el descubrimiento de un nuevo género, así como de una nueva especie de libélulas en la isla de Mors en el norte de Dinamarca.






Este fósil (figura 2), un ala delantera bien preservada, ha sido calificado como perteneciente a una nueva especie, Parabaissaeshna ejerslevense, clasificada dentro de la familia de los ésnidos, dentro de un nuevo género llamado Allopetaliini. Además, fue encontrado en Fur Formation, una unidad litoestratigráfica de diatomita marina con numerosas capas de ceniza volcánica perteneciente al Eoceno (Pedersen, G.K. & Surlyk, F. 1983), donde también han sido encontradas más de 200 especies de 15 órdenes de insectos diferentes. Por otro lado, cabe nombrar que la supervivencia de un pariente cercano a esta especie o incluso un descendiente es un ejemplo del taxón del Mesozoico que sobrevivió a la masiva extinción del Cretácico-Paleógeno, donde se perdieron  el 11% de las familias, 47% de los géneros y 76% de las especies, debido a un impacto meteorítico en la Península de Yucatán; además de a las erupciones masivas, y quizás a la regresión marina (Price, P.W. (1996), Prothero, D.R. (1998) y Skelton, P. (ed.) (1993)).





Investigando sobre estos insectos me pareció muy interesante el hecho de que aumentaran su masa corporal en el pasado, concretamente, en el Paleozoico, donde este hecho dependió de los niveles de oxígeno atmosféricos. Esto se sabe ya que al analizar más de 10.000 fósiles de insectos y en este estudio concretamente 11 de diferentes especies de libélulas, se descubrió que había un aumento de tamaño durante el Carbonífero y el Pérmico. A pesar de esto, más tarde, a lo largo de su evolución han ido disminuyendo su tamaño debido a la competencia con otros animales voladores, como los pájaros y murciélagos. (Henry, J. R., & Harrison, J. F. (2014))






Referencias:
Belchy, G., & Rasmussen, J. A. (2019). A new genus of hawker dragonfly (Odonata: Anisoptera: Aeshnidae) from the Early Eocene Fur Formation of Denmark. Zootaxa, 4550(1), 123.

https://carwad.net/

Henry, J. R., & Harrison, J. F. (2014). Effects of body size on the oxygen sensitivity of dragonfly flight. Journal of Experimental Biology, 217(19), 3447–3456.

Pedersen, G.K. & Surlyk, F. 1983: The Fur Formation, a late Paleocene ash-bearing diatomite from northern Denmark. Bulletin Geological Society of Denmark, 32, 43-65.

Price, P.W. (1996) Biological Evolution. Saunders College Publishing, Forth Worth. 

Prothero, D.R. (1998) Bringing Fossils to Life. McGraw-Hill, Boston.

Skelton, P. (ed.) (1993) Evolution: a Biological and Palaeontological Approach. Addison-Wesley, Harlow. 


sábado, 9 de marzo de 2019

¿Del mar a la tierra?

En mi anterior publicación, Uno de los artrópodos con las patas más largas, hablaba sobre los Opiliones, por lo que en esta publicación me he decantado por investigar sobre otro artrópodo, también arácnido, el escorpión. Para ello, me he basado principalmente en el artículo "Exploring the evolution and terrestrialization of scorpions (Arachnida: Scorpiones) with rocks and clocks".

Escorpión clavándole el aguijón a su presa.

A partir de los fósiles encontrados, siendo el mayor número perteneciente a la era del Paleozoico que del Mesozoico y Cenozoico, se deduce que los escorpiones evolucionaron a partir de los euriptéridos, a pesar de que ha sido un debate muy controvertido, ya que aunque se aprecia una similitud superficial, no se ha podido llevar a cabo ningún estudio filogenético de estos caracteres para efectivamente comprobar el parentesco.

Los euriptéridos eran unos artrópodos que se extinguieron en el Paleozoico, en concreto, en el Silúrico (Lourenço, W. R. 2018) hace aproximadamente 450 millones de años. Tenían una vida marina o semiacuática, ya que en lugar de tener pulmones laminares como los escorpiones actuales, tenían branquias. Por ello se ha estudiado qué los ha llevado a emerger del agua, llegando incluso a habitar en ambientes terrestres hostiles como la tundra ártica y elevadas altitudes.


Quelicerados. Merostomata. Eurypterida. Los escorpiones de mar
Eurypterus remipes del Silúrico de Nueva York; StaatlichesMuseum für Naturkunde Karlsruhe, Germany. 

Se sabe que los escorpiones llevaron a cabo la conquista del medio terrestre no a la misma vez que otros quelicerados terrestres, siendo sucesos independientes, ya que no se ha encontrado ningún rasgo homoplásico que haya sido causado por las mismas presiones de selección, de esta manera emborronando las señales filogenéticas. Sin embargo, no está muy claro cómo salieron del agua, ya que los fósiles de los escorpiones son muy problemáticos debido a las sistemáticamente tenues interpretaciones que se le han otorgado y debido a la falta de consenso con respecto a su paleobiología, especialmente en si las especies clave fueron acuáticas o terrestres, ya que no se ha podido determinar con certeza si los animales tenían una vida acuática o fueron transportados en los marginales lugares deposicionales marinos donde han sido encontrados.

Por otro lado, también se discute si la conquista del medio terrestre de los arácnidos fue única, debido a que los tetrapulmonados y escorpiones son los únicos arácnidos que poseen pulmones laminares. Sin embargo, estudios moleculares independientes que han utilizado diferentes fuentes de datos afirman que los escorpiones es un grupo hermano de los tetrapulmonados.



Consenso general de la filogenia de los quelicerados




En uno de los fósiles más antiguos de escorpiones encontrados hasta la fecha un yacimiento del Silúrico medio en Ontario, Canadá, perteneciente a la especie Eramoscorpius brucensis (Waddington, J., Rudkin, D. M & Dunlop, J. A. 2015), una característica interesante de mencionar es que poseían una especie de patas que les conferían la posibilidad de emerger del agua temporalmente para poder realizar la muda, logrando defenderse de los depredadores y poder llevar a cabo la acción tranquilos. A pesar de esto, el conocimiento sobre el hábitat de los primeros escorpiones sigue siendo polémico, y como he mencionado anteriormente, las previas suposiciones de que la mayoría de los taxones del Paleozoico medio fueran marinos han sido cuestionadas.

Eramoscorpius brucensis


Bibliografía:

Howard, R. J., Edgecombe, G. D., Legg, D.A. et al. 2019. Exploring the evolution and terrestrialization of scorpions (Arachnida: Scorpiones) with rocks and clocks. Organisms Diversity & Evolution, vol 19, pp 71-86. 

Lourenço, W. R. 2018. The evolution and distribution of noxious species of scorpions (Arachnida: Scorpiones). Journal of Venomous Animals and Toxins including Tropical Diseases. 24:1

Waddington, J., Rudkin, D. M & Dunlop, J. A. 2015. Anew mid-Silurian aquatic scorpion-one step closer to land?. Biology Letters, 11(1): 20140815.

https://giphy.com




lunes, 28 de mayo de 2018

Investigador de Lagartos Vol. 4

Así pues, me despido con este último post. Creo que las palabras sobran ahora, el final se acerca y la tristeza es protagonista. Por si no nos volvemos a ver: buenos días, buenas tardes y buenas noches.




Un momento, un momento. Para que entendáis cómo he llegado a esta situación, copiando una cita de Jim Carrey en “El Show de Truman”, debería retroceder algunos meses atrás.

La primera vez que escribí en este blog, comenté cierto artículo sobre un fósil de hace 110 millones de años, donde quedaba constancia de un lagarto que podía correr de forma bípeda, seguramente como medio de huida. Personalmente el artículo me pareció bastante interesante, lo cual no supe trasmitir del todo en mi post, quedándose un poco largo. Con ello, se me abría un inmenso mundo de posibilidades para los siguientes artículos: la evolución del bipedismo en diferentes especies, un tema bastante amplio. Si mi yo del futuro hubiese sabido que eso no iba a pasar, quizá el post sería otro.

Lizars ran bipedally 110 million years ago

La decepción llegó con el segundo artículo. Nada encontré sobre sobre el bipedalismo o algo similar de 2018, nada. Así que debí cambiar un tanto el enfoque. Allí encontré la nueva senda: un lagarto pérmico que ya podía desprenderse de su cola para huir de los depredadores. La verdad que éste fue duro. Más largo que el anterior y con interminables descripciones sobre vértebras, hice alarde de mi capacidad de síntesis y publiqué una pequeña entrada. Je, no, como era de esperar, el post me quedó bastante largo y difícil de entender (procuraré arreglarlo algún día). Así enfilaba mi nuevo planteamiento: “Sistemas antidepredatorios en lagartos fósiles”. Suena bien, ¿verdad?

Caudal autotomy as anti-predatory behaviour in Paleozoic reptiles

Sonaba maravillosamente bien, incluso era interesante. Sólo me quedaba poner el punto y final con un artículo relacionado con los dos anteriores; sería cerrar un triángulo perfecto alrededor de ese tema. Qué desdicha la mía al ver que nada había. Así entré en una búsqueda desesperada por algo con una mínima relación con mis temas anteriores. Encontré lo que sería, para mí, mi mejor artículo en el blog, el más corto, más ameno, y más entendible aunque, eso sí, con una asociación un tanto débil con mis dos primeros posts: Una mandíbula de un lagarto triásico mostraba la mordida más potente de aquellos tiempos. Me las ingenié para relacionarlo y el resultado me pareció relativamente bueno.

A tiny Triassic saurian from Connecticut and the early evolution of the diapsid feeding apparatus

Ahora, habiéndome desviado irremediablemente del bipedalismo inicial, reconozco que este trabajo ha sido bastante interesante en muchos aspectos. He adquirido nueva información, ya sea de mis propios artículos o de los ajenos; he puesto a prueba mi capacidad de síntesis, la cual me ha decepcionado (tendremos que trabajar más); he mejorado mi oxidado inglés, etc, etc.

Además, he dado voz a unos pequeños seres marginados bajo la hegemonía de los dinosaurios. Me explico. Cuando se habla (a un nivel de 1º de carrera y anteriores cursos) de tiempos pasados se tienen tres visiones: la Tierra como una gran masa de lava, las gigantes criaturas que llamamos dinosaurios (de hecho, el nombre “lagarto terrible” no da mucho trabajo a la imaginación) y los mamuts. Seguramente por ser lo más atractivo para los muggles (los no biólogos o geólogos) es lo más conocido, y margina a unas cantidades inmensas de especies. Por eso, con estos artículos, abro una puerta de conocimiento a estos pequeños seres con habilidades asombrosas (qué bonita me ha quedado la frase).

Así pues, me despido con este último post. Creo que las palabras sobran ahora, el final se acerca y la tristeza es protagonista. Por si no nos volvemos a ver: buenos días, buenas tardes y buenas noches.


martes, 20 de marzo de 2018

Eres un rabo de lagartija...fósil.

En el anterior artículo hablamos de cómo algunos famosos lagartos se pusieron a dos patas para cumplir sus sueños. Bien, con este otro artículo desvelamos que su verdadera  intención no es otra que la de seguir viviendo. Si unimos la capacidad de correr a dos patas con la que nombraremos a continuación, dejamos claro que, si no eres un poderoso cocodrilo o una resistente tortuga, eres un cobarde escamoso, que poco más puede hacer que engañar con el rabo.


Muchos lagartos pueden soltar una parte de su cola en respuesta al ataque de un depredador, un comportamiento conocido como autotomía caudal. Debido a que no se conoce ese comportamiento en cocodrilos y tortugas, se sugiere que la capacidad evolucionó en la rama Lepidosauria (tuátaras, lagartos, serpientes y anfisbenios).

La autotomía caudal

La autotomía caudal de Squamata, o escamosos (lagartos, camaleones, iguanas y afines, serpientes y culebrillas ciegas), y la posterior regeneración de la cola se han estudiado extensamente debido a la importancia adaptativa de este comportamiento único antipredatorio (Etheridge, 1967; Arnold,1984; Seligmann et al., 2008; Bateman & Fleming, 2009; Clause & Capaldi, 2006). Además de aumentar las posibilidades de supervivencia al facilitar el escape, puede distraer a los depredadores y minimizar la pérdida de sangre después de una lesión (Bely & Nyberg, 2010). Los lagartos existentes muestran dos tipos de autotomía caudal:
  1. Autotomía intravertebral: Las vértebras caudales pueden separarse a lo largo de un plano de fractura preexistente que pasa a través del cuerpo vertebral y del arco neural. Sólo se observa en los lepidosaurios existentes y se asocia con una regeneración más extensa de la cola (Etheridge, 1967).
  2. Autotomía intervertebral: La división ocurre entre vértebras caudales adyacentes (Arnold, 1984; Bateman & Fleming, 2009). Se encuentra en varias especies de Agama y en algunas serpientes, y parece haber evolucionado múltiples veces desde una condición ancestral no autotómica (Etheridge, 1967; Arnold,1984).

Ya que en este post nos vamos a centrar en la autotomía intravertebral, ahondemos en ello. La autotomía intravertebral ya se encuentra en las familias de lagartos filogenéticamente anteriores y el tuátara, con planos de fractura en sus vértebras caudales (Etheridge, 1967; Seligmann et al., 2008). Estos planos de fractura son áreas de debilidad a lo largo de la vértebra que resultan de la fusión incompleta de los esclerotomas (vértebras y discos intervertebrales, costillas y cartílagos costales) adyacentes durante el desarrollo vertebral (Winchester & Bellairs, 1977). En la vértebra totalmente osificada, el plano de fractura es un tabique transversal a través de la vértebra donde no se produce la deposición ósea.

Los captorínidos

Los únicos amniotas que muestran una evidencia convincente de autotomía caudal fuera de Lepidosauria son miembros del clado Captorhinidae (Price, 1940; Dilkes & Reisz, 1986). Los captorínidos, inicialmente, eran pequeños reptiles carnívoros (menos de 10 kg). Se originaron en el Carbonífero Tardío y se expandieron por todo el globo antes de la extinción en masa de finales del Pérmico (Müller & Reisz, 2005; Reisz et al., 2011; Ricqlès & Taquet, 1982), llenando numerosos nichos ecológicos como carnívoros, omnívoros y herbívoros pequeños, dentro de comunidades terrestres donde predominaban los depredadores (Reisz et al., 2015; LeBlanc et al., 2015; Reisz & Fröbisch, 2014; Modesto et al., 2014).


La importancia evolutiva de la autotomía caudal en reptiles paleozoicos nunca se ha discutido más allá de los informes preliminares sobre planos de fractura aparentes.  Sin embargo, los avances en nuestra comprensión de la filogenia reptiliana ahora demuestran claramente que si los captorínidos realmente exhibían autotomía caudal, ésta fue la primera aparición de este comportamiento en Amniota, que más tarde evolucionó de forma independiente en los lepidosaurios, ya que los únicos registros de planos de fractura en las vértebras caudales de los captorínidos sugieren que no pasan completamente a través del cuerpo vertebral, como lo hacen en los lepidosaurios modernos (Etheridge, 1967; Arnold,1984; Price, 1940).
Además, es importante la posibilidad de una variación interespecífica u ontogenética a través de Captorhinidae, variando drásticamente el número de supuestas vértebras autotómicas en diferentes especies. Con ello se puede comprender lo extendido que estaba el comportamiento y si las presiones de depredación variaban, ocasionando dichos cambios en la capacidad de autotomía
Para abordar estos puntos, se ha examinado una muestra grande de vértebras caudales captorínidas aisladas, del sistema de cuevas kársticas de la localidad Richards Spur del Pérmico Temprano (Artinskiense, 289-286 millones de años), ubicada en Dolese Brothers Quarry en Oklahoma, EE. UU.  Así, se compararon los supuestos planos de fractura en captorínidos con los de una iguana juvenil y otra adulta, ya que este escamoso moderno exhibe una reducción ontogenética de la autotomía caudal (Arnold,1984).

Las vértebras caudales de Captorhinidae y sus fracturas

Estas vértebras caudales tienen divisiones transversales a lo largo de las superficies medio-ventrales del centro (Fig. 1a-c). Dichas divisiones no pueden ser características tafonómicas, ya que se encuentran consistentemente en la misma región de numerosos centros caudales y están ausentes en las vértebras caudales más anteriores, que contienen costillas (Fig. 1d). Las secciones delgadas longitudinales de vértebras caudales autótomas en captorínidos revelan que el plano de fractura se extiende a través de la pared ventral del cuerpo vertebral en forma de carrete y alcanza el suelo del canal notocordal a lo largo de la parte dorsoventral más estrecha del cuerpo vertebral (Fig. 1f, g).

Fig. 1: Planos de fractura en vértebras caudales de captorínido.
(a) Reconstrucción artística del reptil pérmico Captorhinus con una cola autotómica (recuadro que muestra las vértebras caudales anteriores con planos de fractura). (b) Imagen y (c) imagen SEM de una vértebra caudal anterior aislada (ROM 73769) con un plano de fractura que pasa a través del cuerpo vertebral (flecha negra). (d) Vista ventral de una vértebra caudal anterior con soporte de costillas (ROM 77410) que muestra la ausencia de cualquier plano de fractura. (e) Vista ventral de una vértebra caudal con un plano de fractura (flechas negras) (ROM 73771) (f) sección delgada a través del plano sagital de una vértebra caudal (ROM 73773) con un plano de fractura (flecha negra) que pasa por la porción ventral del cuerpo vertebral. (g) Primer plano del plano de fractura (flechas negras) en (f) pasando al canal notocordal. Abreviaturas: cb, hueso cortical; cct, cartílago calcificado; ce, cuerpo vertebral; nc, canal neuronal; ns, espina neural; ntc, canal notocordal. Reconstrucción por Danielle Dufault.

Ciertas comparaciones de las capas de tejido duro de cada cuerpo vertebral caudal captorínido, indican que la división se forma durante la osificación del cuerpo vertebral y no como resultado de la resorción ósea (eliminación de tejido óseo por los osteoclastos) a lo largo de la línea media del cuerpo vertebral. Los tabiques de autotomía se forman de forma similar durante la osificación de las vértebras caudales, no como en los escamosos modernos, por la resorción ósea (Winchester & Bellairs, 1977).
Las secciones transversales seriales a través de vértebras caudales que portan un plano de fractura confirman que estas características están restringidas a la mitad ventral de cada cuerpo vertebral. La brecha comienza en la base ventral de la vértebra, donde es considerable (Fig. 2a, b); atraviesa todo el ancho de las paredes laterales del cuerpo vertebral y hacia el canal notocordal (Fig. 2c, d), y se interrumpe en el hueso endocondral/endosteal que forma el núcleo interno de la vértebra (Fig. 2e, f). A pesar de estar restringido a la mitad ventral de cada cuerpo vertebral, los planos de fractura probablemente permitieran la autotomía caudal.

Fig. 2: Secciones transversales seriales a través del centro del plano de fractura de la vértebra caudal en captorínidos. (a) Sección transversal tomada cerca de la base del cuerpo vertebral (ROM 73771); (b) Primer plano del plano de fractura que atraviesa la superficie ventral del cuerpo vertebral en (a). (c) Sección transversal tomada al nivel del canal notocordal (ROM 73774). (d) Detalle del plano de fractura en (c) que pasa a través del cuerpo vertebral hacia el canal notocordal. (e) Sección transversal tomada a lo largo del techo del cuerpo vertebral (debajo del arco neural) (ROM 73774). (f) Detalle del plano de fractura en (g) que pasa a través del hueso cortical externo, pero no el hueso endoóseo/endocondral más interno. Abreviaturas: cb, hueso cortical; eb, hueso endocondral; rl, línea de inversión; sf, fibras de Sharpey. 

Una vértebra muestra una rotura aparente post-mortem a lo largo del plano de fractura, lo que proporciona una visión de la dinámica de la autotomía intravertebral en captorínidos. La vértebra muestra claramente un plano de fractura, basado en los bordes redondeados a cada lado del corte a lo largo de la superficie ventral del cuerpo vertebreal (Fig. 3). La ruptura posterior debe haber ocurrido algún tiempo después de la muerte y la desarticulación de los restos de este individuo. Sin embargo, la grieta sigue el plano de la fractura dorsalmente y se extiende ligeramente hacia la parte posterior hacia el extremo posterior del arco neural, rompiéndose las vértebras caudales con arcos neurales fusionados (Fig. 3).

Fig. 3: Trayectoria hipotética de rotura de autotomía en el centro caudal en los captorínidos. (a-c) Vistas lateral, anterior y ventral de un cuerpo vertebral caudal con plano de fractura, que muestra la extensión del plano de fractura, que no pasa por el arco o la espina dorsal (ROM 73774). (d, e) Imágenes SEM de una rotura post mortem en una vértebra caudal de un captorínido (ROM 77409) a lo largo de su plano de fractura. La ruptura sigue el plano de debilidad formado por el plano de autotomía (flecha blanca) y se encuentra en los lados izquierdo (d) y derecho (e), lo que sugiere que este fue el plano de debilidad en vida. (f) Reconstrucción de la autotomía caudal en una vértebra caudal. Durante la autotomía, la fractura sigue la ruta de menor resistencia a través de la mitad dorsal del cuerpo vertebral caudal y la base posterior del arco neural, evitando la espina neural. Abreviatura: na, arco neural; nc, canal neuronal; ns, espina neural; ntc, canal notocordal.

Se desconoce el número exacto de vértebras caudales en Captorhinus. Sin embargo, algunas vértebras se pueden asignar con confianza a las regiones anterior, media y posterior de la cola (Fig. 4a-c).
  1. Las espinas neurales de los caudales anteriores son altas y estrechas y se extienden postero-dorsalmente en ángulos relativamente altos. Sus respectivos centros son proporcionalmente cortos y biselados como resultado de la articulación con los arcos heméricos.
  2. Los caudales posteriores tienen un centro más largo y las espinas neurales se extienden a ángulos mucho más bajos por la parte postero-lateral (Fig. 4e-g). Estas vértebras medias-caudales frecuentemente poseen planos de fractura, lo que indica que una gran parte de la cola era autotómica.

Desafortunadamente, no se puede determinar el número exacto de vértebras autotómicas, pero sí se revelan al menos ocho vértebras de ese tipo, comenzando alrededor de la sexta a la octava caudal (Figs. 1a y 4a-c). Ocho vértebras caudales autóctonas es, por lo tanto, una estimación muy conservadora de los captorínidos de Richards Spur. Curiosamente, una serie caudal de un gran ejemplar de Captorhinus laticeps de la cantera McAnn de Oklahoma (Fig. 4c) muestra una sección autotómica mucho más corta de la cola, que está limitada a solo cuatro caudales anteriores.

Fig. 4: Variación en regiones caudales autótomas en captorínidos del Pérmico Temprano. (a) Serie caudal parcial de un captorínido juvenil (OMNH 03304) con al menos cinco vértebras autótomas, comenzando con la última caudal "process-bearing" (flecha). Tenga en cuenta la presencia de arcos neuronales sin fusionar. (b) Región autónoma de una serie caudal articulada (OMNH 1020, la imagen se ha recortado para incluir solo la serie caudal) con al menos ocho vértebras autóctonas, comenzando con la última caudal "process-bearing" (flecha). (c) Serie caudal parcial de Captorhinus laticeps (OUSM 15024, la imagen ha sido recortada para incluir solo la serie caudal) con una región autónoma que comienza en la octava caudal (flecha) y termina en la undécima (asterisco). (d) Reconstrucción de la región caudal conocida de Captorhinus (modificada desde) 22, que muestra la extensión de la región autónoma (coloreada) basada en (a-f). (e-g) Aislado anterior (proceso transversal), medio (sin procesos transversales, espinas neurales inclinados pronunciadamente) y posterior (espinas neurales de bajo ángulo) vértebras caudales de captorínidos de la localidad de Richards Spur. Abreviatura: tp, proceso transversal.

Comparación con las vértebras caudales de iguana común

La anatomía y el desarrollo de las vértebras caudales autótomas en los escamosos se han descrito ampliamente (Etheridge, 1967; Winchester & Bellairs, 1977; Gilbert et al., 2013). Ahora compararemos las vértebras caudales con plano de fractura en captorínidos con vértebras autotómicas de especímenes juveniles y adultos de Iguana iguana (iguana común).
A diferencia de en los captorínidos, los planos de fractura en la iguana juvenil pasan a través de todo el centro y casi todo el arco neural (Fig. 5a-d). El plano de fractura está bordeado por hueso cortical compacto, similar a los planos de fractura en captorínidos. Las secciones longitudinales a lo largo de la línea media de las vértebras caudales muestran una capa delgada de hueso cortical en la extremidad dorsal del plano de fractura que parece unir las dos mitades del centro caudal (Fig. 1d). Durante la autotomía, esta división permite que la vértebra se separe, dejando una porción anterior corta del cuerpo vertebral y el arco neural (Fig. 5e). En el individuo más grande, el tabique de autotomía está cerrado por una masa de hueso cortical compacto y es apenas visible a lo largo de la superficie externa del centro (Fig. 5f-i).

Fig. 5: Comparaciones de planos de fractura a través de ontogenia en escamados y captorínidos. Las vértebras caudales en la iguana juvenil (ROM R9175) (a-d) tienen planos de fractura que se extienden a través de todo el cuerpo vertebral en sección delgada. Durante la autotomía, estos planos de fractura facilitan una ruptura en el tercio anterior de las vértebras, a través del arco neural y la columna vertebral, para permitir que la vértebra se divida en dos (e). Las iguanas más grandes y mayores (ROM 77408) (f-i) tienen planos de fractura cerrados y muestran una menor frecuencia de autotomía. Las grandes vértebras caudales anteriores de los captorínidos (ROM 73770) (j-m) poseen de forma similar planos de fractura cerrados en la sección delgada. Abreviaturas: cb, hueso cortical; nc, canal neuronal. 

Algunas vértebras caudales captorínidas muestran evidencia externa de un plano de fractura a lo largo de la superficie del cuerpo vertebral, pero el plano no pasa a través de la superficie ventral del hueso en una sección delgada (Fig. 5j-m). La región ventral media del centrum no es lisa, sino que posee una masa de hueso cortical mal organizado y vascularizado, lo que sugiere que, similar a la vértebra caudal más grande de la iguana, puede representar un plano de fractura cerrado.

Funcionamiento del mecanismo de autotomía y de regeneración

Los cortes tafonómicos en una vértebra caudal captorínida (Fig. 3) muestran que los planos de fractura pueden haber servido para propagar una fractura a lo largo de la base del arco neural cuando un depredador agarraba la cola. La fractura progresaría posteriormente a cualquier proceso transversal y al grueso de la espina neural (Fig. 3f). Esto hubiera permitido que un cuerpo vertebral caudal se dividiera en dos mitades desiguales durante la autotomía, incluso cuando los arcos neuronales se fusionaban con el centro. Esta forma de autotomía no habría dado lugar a una ruptura precisa a través de una sola vértebra, pero sin embargo sería efectiva para dejar caer la cola durante un ataque de un depredador.
Hasta la fecha, no hay evidencia que sugiera que los captorínidos pudieron regenerar una parte perdida de su cola.
Las diferencias en tamaño y grado de osificación de la muestra de vértebras autótomas sugieren que la capacidad de autotomizar la base de la cola es común a múltiples especies de captorínidos en la localidad de Richards Spur, y que había variabilidad ontogenética en la retención de la autotomía caudal. Desafortunadamente, la falta de esqueletos caudales completos para estas especies hace que sea difícil identificar qué especies captorínidas exhibieron autotomía caudal. Además, la naturaleza de los rellenos de cavernas y las operaciones de cantera en curso dificultan determinar el contexto estratigráfico de cualquier material recolectado del sitio (MacDougall et al., 2017; Kissel et al., 2002).
Además, este modelo, con el plano de fractura corriendo a través del centro, y luego pasando hacia atrás, hacia la espina neural, parece ser la explicación más parsimoniosa de cómo las vértebras pudieron separarse. Sin embargo, a diferencia de los lagartos, eso significaría que a pesar de dividir el centro por la mitad, todavía habría una conexión entre las zigapófisis de los arcos neurales. Incluso en captorínidos juveniles donde el arco neural no está fusionado con el centro, nuestro modelo requeriría una ruptura adicional entre las zigapófisis de las vértebras adyacentes. Por lo tanto, los captorínidos parecen tener un tipo único de autotomía caudal, una mezcla entre eventos intra e intervertebrales. La mayor parte de la ruptura ocurre a través del cuerpo del cuerpo vertebral caudal, parecido a la autotomía intravertebral, con la ruptura final ocurriendo en algún lugar entre las zigapófisis, posiblemente similar a la autotomía intervertebral.


Para concluir este post, resumimos que existe una amplia variación en las posiciones de los planos de fractura a lo largo o entre cada vértebra, así como en el número y las posiciones de las vértebras autóctonas (Etheridge, 1967; Pratt, 1946). En estos aspectos, los captorínidos fueron más similares a algunas iguanas y a los tuátaras existentes (Seligmann et al., 2008; Clause & Capaldi, 2006).
Muchos captorínidos pudieron soltar porciones significativas de sus colas. La frecuencia de pérdida de cola en los escamosos modernos se correlaciona fuertemente con la distancia de la región autónoma de la cloaca (Zani, 1996), lo que sugiere que el comienzo de la región vertebral autotómica cerca de la base de la cola puede reflejar una alta frecuencia de este comportamiento en poblaciones de captorínidos del Pérmico Temprano.
La autotomía caudal puede haber desempeñado un papel importante en la diversificación temprana de captorínidos, ya que fueron el primer grupo de amniotas en alcanzar una distribución casi global y diversificarse en nuevos nichos ecológicos en el Paleozoico Tardío (Reisz et al., 2011; Ricqlès & Taquet, 1982; LeBlanc et al., 2015; Modesto et al., 2014; Cisneros et al., 2015).

REFERENCIAS


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