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lunes, 28 de mayo de 2018

Tic, tac, el tiempo corre…

Han pasado ya unos meses desde que nos embarcamos en la aventura de colaborar en este blog, y la cosa es que nuestro tiempo por aquí se está acabando. Cuando nos ofrecieron el pasaje para participar en este blog, al principio no sabía si aceptarlo, pues suponía un tiempo extra que habría que dedicarle y una carga adicional a exámenes y trabajos. Tras estos meses he de decir que no ha sido para tanto. En esta última entrada os voy a hacer un resumen de lo que ha sido mi paso por aquí, antes de que nos metamos aún más de lleno en el “divertido” periodo de exámenes.


A lo largo de mi participación en este blog me he centrado en las distintas ramas de la paleontología: la tafonomía (que explica cómo se produjo un fósil y las modificaciones que haya podido sufrir), la paleobiología (trata de estudiar las especies del pasado y las relaciones entre ellas y con el entorno) y la biocronología (trata de poner una edad a los estratos y fósiles para ordenar diversos eventos a lo largo de la historia geológica, como extinciones o radiaciones). Las tres entradas comparten además un tema en común, y que es fruto de una mera coincidencia, de la que me di cuenta cuando estaba redactando la tercera: tratan sobre trabajos llevados a cabo en el Mediterráneo.

Para empezar, descubrimos una nueva forma de datar las rocas sedimentarias (objeto de estudio de la biocronología), usando la luz. Las rocas son capaces de emitir radiaciones, igual que cualquier otro cuerpo, de forma que cuanto más tiempo lleven sin recibir luz solar mayor será la energía de la radiación emitida después de ser excitadas con luz, por lo que midiendo esa energía podemos averiguar la edad del material que estemos estudiando. De esta forma se obtuvieron edades más precisas para materiales provenientes de distintas zonas de Chipre. Por si te ha interesado, puedes hacer click en el siguiente enlace:

-¿Se puede usar la luz para datar rocas?

En mi segunda entrada en el blog expliqué cómo se usaron fósiles de foraminíferos para demostrar que el Mediterráneo no se había secado antes de la Crisis Salina de Mesiniense (objeto de estudio de la tafonomía), no como se había sugerido hasta entonces. En resumidas cuentas, vimos cómo basándonos en los fósiles podemos determinar las características del ambiente en el que se produjeron.

-Seco, o no seco, he ahí el dilema


En la última entrada, vimos cómo se puede identificar a los depredadores principales de Sphaerechinus granularis (objeto de estudio de la paleobiología) a partir de restos de estos, ya que en ocasiones los depredadores dejaban marcas de su actividad en forma de arañazos en los restos de la víctima, lo que nos permite identificarlos  (al comparar las marcas con la dentadura del depredador) y establecer por tanto una relación depredador-presa entre esas especies. Esto también se puede aplicar a fósiles, ya que algunas veces presentan perforaciones o marcas de mordedura. La única pega es que se necesita que las marcas estén bien conservadas y haya fósiles del depredador con los que poder compararlas.

-Y el culpable es...

Y para terminar, ha llegado la hora de la despedida. Espero que os haya el gustado el blog tanto como a mi, y desde aquí os animo a pasaros por el resto de entradas de este año (por si no lo habéis hecho ya), y a visitar el blog el curso que viene. ¡¡¡HASTA LA VISTA!!!

domingo, 6 de mayo de 2018

Lo que nos cuentan los Konservat-Lagerstätten..., bueno, y lo que son, también.


Saltando de tema en tema dentro del campo de la paleontología ( por no variar ), y con la intención de seguir escribiendo acerca de los restos gracias a los que más sabemos sobre la vida en el pasado de nuestro planeta, me propongo a escribir acerca de quizás los más obvios; los que tenía que haber explicado primero. Y es que la gran mayoría de lo que sabemos de Paleontología lo conocemos gracias a un tipo de fósiles muy particulares: los de conservación excepcional.

Los fósiles de conservación excepcional son casos muy particulares; lo que en realidad es excepcional es el yacimiento en sí, no tanto los fósiles; pues en estos yacimientos se han dado las condiciones de enterramiento y descomposición más variadas y excepcionales que permiten la conservación de nidos de dinosaurio con huevos conteniendo también los embriones fosilizados, o la de un fondo marino que pueda representar un hábitat completo en un momento geológico concreto, o enterramiento de peces en sustancias concretas que permiten la preservación de la estructura muscular fosilizada, o fosilización de plumas de dinosaurios… y la lista sigue.

Pongámonos técnicos:

Estos yacimientos se denominan en el lenguaje técnico Lagerstätten, palabra alemana que -obviamente - quiere decir “lugar de conservación”, yacimiento. Y su excepcionalidad puede ser clasificada en dos tipos de Lagerstätten: Konzentrat-Lagerstätten, que pueden tratarse de estratos de huesos u otros restos, desmembrados o no,  sin casi depósito de sedimento; o fósiles completos de un amplio abanico cronológico concentrados en una capa o veta pequeña. Y los Konservat-Lagerstätten, que no despuntan en concentración como los de la división anterior, sino en la calidad de conservación de los restos; son por lo tanto los yacimientos paleontológicos más apreciados, buscados y espectaculares.


Exceptionally preserved fossils: A) Sinosauropteryx prima (NIGP 127586), a feathered dinosaur from the Cretaceous Jehol Biota preserving melanized tissues (feathers, eyes, and abdominal organs). B) Aquilonifer spinosus (OUMNH C.29695), a Silurian arthropod preserved in three dimensions in volcanic ashhosted carbonate concretions from Herefordshire. Image at left shows a surface captured during serial grinding, image at right shows a three dimensional reconstruction from serial photographs. C) Belemnotheutis antiquus (NHMUK 25966), a Jurassic stem group decabrachian (belemnoid) from Christian Malford, Wiltshire, UK, preserving creamy colored musculature replaced by calcium phosphate and organic arm hooks. D) Fossil Anolis lizard preserved in Miocene Dominican amber. Image at left is a photograph of specimen, image at right shows 3D reconstruction using micro CT. E) Haootia quadriformis, a possible medusozoan from the Ediacaran of Newfoundland. F) Pyritised specimens of the trilobite Triarthrus eatoni (ROM 62891), with preserved limbs from the Late Ordovician Beecher's Trilobite Bed, New York, State. Image credits to the authors, except C (Jonathan Jackson, NHM) D (Russell Garwood and Emma Sherratt) E (Alex Liu), F (David Rudkin). De (Parry, L. A. et al. 2018).



Esta última categoría, los yacimientos Konservat-Lagerstätten, son precisamente los que trata de explicar el artículo SoftBodied Fossils Are Not Simply Rotten Carcasses – Toward a Holistic Understanding of Exceptional Fossil Preservation (Parry, L. A. et al. 2018). En este paper científicos de la Universidad de Bristol, con colaboradores de Toronto y de Yale comparan casos reales de conocidos yacimientos de este tipo estudiados por la tafonomía, siendo esta el área de la paleontología que estudia el modo en que los organismos se descomponen y posteriormente fosilizan ( Efremov, I. A., 1940.), con “experimentos de descomposición” realizados en ambientes controlados para así poder entender mejor cómo fueron depositados esos fósiles y qué es exactamentre lo que nos ha quedado de la organización macroscópica y microscópica del organismo. En el trabajo los autores insisten en que  se pierde una gran cantidad de información en los procesos de fosilización, y por eso son muy importantes los Konservat-Lagerstätten, pues muchos de estos presentan el sus fosilizaciones sustituciones minerales distintas, poco convencionales: carbono, piritas (precipitadas en tejido muscular), fósforo, etc.; que permiten conservación de distintas estructuras en un mismo organismo: distintos sustratos edafológicos o limnológicos permiten la conservación de estructuras diferentes en un mismo organismo, son distintas formas de revelado. (foto)  Así, al comparar distintos tipos de fósiles de una misma especie se puede tener una idea más completa de lo que se desea estudiar.
Same organism, different pathways of preservation. A–D show epibenthic polychaete worms preserved through different key preservational pathways. A) Preservation as a carbonaceous compression, Canadia spinosa (USNM 83929c), Middle Cambrian Burgess Shale of British Columbia. B) Three dimensional preservation in pyrite, Arkonips topororum(UMMP 73795), Devonian of Ontario. C) Three dimensional preservation of mainly muscle tissue in calcium phosphate, Rollinschaeta myoplena (AN 15078), Late Cretaceous, Lebanon. Inset image shows SEM photomicrograph of preserved muscle fibres. D) Entombment in an ironstone concretion, Fossundecima konecniorum (ROMIP 47990), Mazon Creek, Late Carboniferous, Illinois. E) Tissue specificity of taphonomic pathways in Marrella splendens from the Burgess Shale. Image at left shows photograph of specimen ROMIP60748. Images at right show SEDEDX elemental maps of region encompassed by the white box in the photograph where the intensity of the color indicates elemental abundance. Structures preserved as carbon films are highlighted in the C map, structures preserved by clay minerals are highlighted in the Al, Si, and K maps, pyritized structures are highlighted in the Fe and S maps and structures preserved as apatite (calcium phosphate) are highlighted in the Ca and P maps.  De (Parry, L. A. et al. 2018).


Characters resistant to experimental decay do not closely match characters preserved in fossils. Instead, fossils preserve a combination of decayresistant and decayprone characters. A) Schematic anatomy of extant lamprey (Lampetra) (top) and lancelet (Branchiostoma) (bottom). B) Reconstruction of lamprey in an advanced state of decay (decay stage 5, sensu Sansom et al.20). C) Drawing (top; after Zhang and Hou114) and photograph (bottom) of an exceptionally preserved fossil chordate, Haikouichthys Yunnan Key Laboratory of Palaeontology YKLP00195. Photograph by Peiyun Cong, Yunnan University and NHM, London. De (Parry, L. A. et al. 2018).


Algunos ejemplos, cercanos y lejanos: 

Repito lo que empecé afirmando, y que se extrae perfectamente de la lectura del artículo de Parry, L. A. et al.: la gran mayoría de lo que sabemos a día de hoy y que podría estar incluido en el campo de la paleontología se ha descubierto estudiando los restos procedentes de los Konservat-Lagerstätten. Y es que estos yacimientos son los más famosos del mundo; por poner una serie de ejemplos: Doushantuo Formation, China y Bitter Springs en Australia son ejemplos se fosilización en fósforo y sílice respectivamente, de organismos unicelulares o microscópicos acuáticos del Precámbrico (Representantes de la Biota de Ediacara; Ediacara es precisamente otro Lagerstätte australiano, que conservó los organismos adultos enteros porque lo que se fosilizó fueron películas de bacterias descomponedoras que cubrían los organismos macroscópicos); quizás el más famoso yacimiento cámbrico es Burgess Shale, en Bristish Columbia, del que han salido los primeros ancestros de los artrópodos; de los mares devónicos tenemos el Hunsrück Slate, en Alemania; del carbonífero, Mazon Creek, Illinois, que contiene fauna marina (peces e invertebrados) y dulceacuícola (artrópodos principalmente) de dos momentos distintos del carbonífero; del Jurásico, el alemán Solnhofen Limestone, del que se escavó el primer ejemplar de Archaeopteryx, que contiene dinosaurios marinos, pterosaurios y criaturas marinas de cuerpo blando de mar de Tethys, como medusas, de una preservación excepcional; del cretácico la formación Santana en Brasil conserva gran cantidad de pterodáctilos, dinosaurios cocodrilomorfos y una tortuga acuática, muchos de ellos con fosilización de tejidos blandos; del eoceno, en Wyoming, hay que destacar Green River Formation, en el que el punto más interesante es Fossil Lake, una capa caliza de 1.8 m., laminada, de la que han salido miles de peces, de los mejor conservados ( es una capa depositada a lo largo de 4000 años, así que eso también es interesante, pues se ha estudiado cómo cambio la fauna del ambiente en ese periodo temporal ).

Por último quiero destacar y entrar en más detalle, por su cercanía geográfica y cronológica, Las Hoyas, en Cuenca. Este yacimiento, como acertadamente afirman los investigadores que allí trabajan, “es uno de los ejemplos de conservación excepcional del Cretácico Inferior conocido a escala mundial. Como […] Lagestätte, Las Hoyas ha proporcionado: a) ejemplares singulares entre los que cabe destacar las aves mesozoicas Iberomesornis, Concornis, o Eualulavis; b) ejemplares completamente articulados como la carófita Clavatoraxis, o el anfibio albanerpetóntido Celtedens; c) un número notable de nuevas especies de diversos grupos como por ejemplo el de peces Pycnodontiformes y nuevos miembros de la familia Chanidae; c) un abundante y diverso registro de plantas desde briófitas a angiospermas; así como insectos mesozoicos de diferentes familias de hábitos tanto acuáticos como terrestres. El estudio integrado de la asociación fósil y del registro sedimentario de Las Hoyas nos ha permitido formular las bases de cómo sería la dinámica y las particularidades geobiológicas de este Ecosistema durante el Barremiense superior.”


Concluyo así al resaltar la importancia una vez más de este tipo de yacimientos para la paleontología, pero también al decir que el trabajo de Parry, L. A. et al. concluye con que estos fósiles tienen muchas más variables que las por ellos estudiadas; y que no se puede hacer un estudio completo de todos los casos de Lagerstätten: siempre tendrán un componente de excepcionalidad que los hace especiales.

Referencias:


Efremov, I. A. (1940). "Taphonomy: a new branch of paleontology"Pan-American Geology. 74: 81–93. 

Parry, Luke A., et al. “Soft‐Bodied Fossils Are Not Simply Rotten Carcasses – Toward a Holistic Understanding of Exceptional Fossil Preservation.” Freshwater Biology, University of Bristol, Jan. 2018.

“Yacimiento De Las Hoyas.” Principal, www.yacimientolashoyas.es/. Sitio web del yacimiento.


jueves, 4 de septiembre de 2014

Ancestral enfrentamiento: hormigas vs termitas.


Introducción:

Biólogos en general e incluso muchas personas de a pie son conscientes de la encarnizada lucha que mantienen las hormigas y las termitas. Sin embargo, existen muchos interrogantes sobre las razones y el inicio de estas disputas y parecer ser que los paleontólogos pueden tener las respuestas.

Fig. 1: Pieza de ámbar estudiada, Totolapa, México (Coty et al, 2014).

Precisamente, en el artículo Coty D, Aria C, Garrouste R, Wils P, Legendre F & Nel A. 2014. The First Ant-Termite Syninclusion in Amber with CT-Scan Analysis of Taphonomy. PLoS ONE 9(8): e104410. se lleva a cabo el estudio de la prueba de mayor antigüedad, hasta la fecha, que evidencia el largo periodo temporal que abarcan estos combates: un fragmento de ámbar (Fig. 1) hallado en Totolapa, México, que contiene la primera “syninclusión” (Koteja, 1989; Boucot & Poinar, 2010) conocida de hormigas y termitas, correspondiente a un instante aún sin precisar situado entre finales del Oligoceno y el Mioceno Medio (INEGI, 1985; Lambert et al, 1989; Durán-Ruiz et al, 2013).

Relación hormigas-termitas:


Tal y como describen Hölldobler & Wilson (1990) y Bignell et al (2010), estos dos hexápodos representan organismos ecológicamente críticos en ecosistemas intertropicales y subtropicales, impactando por su abundancia, organización y variedad de nichos ocupados.

Así mismo, se tiene constancia del comportamiento depredador de las hormigas sobre las termitas (Deligne et al, 1981; Cornelius & Grace,1995) y/o la ocupación por las hormigas de los termiteros (Jaffe et al, 1995; Quinet et al, 2004).

Sin embargo, aunque se pueden encontrar en el registro fósil ejemplares de hormigas y de termitas desde principios del Cretácico (Perrichot et al, 2008; Krishna et al, 2013), no existe ninguna evidencia de las interacciones entre ambos taxones; a pesar de que las hormigas son muy comunes en el ámbar Neógeno Neotropical y Eoceno Báltico (LaPolla et al, 2013).

Material, localidad y método:


La pieza de ámbar (Fig. 1)procedente según Poinar & Brown (2002) de una Hymenaea mexicana o bien de una Hymenaea de especie indeterminada, mide 1,6 cm de largo y 1,2 cm de alto y se extrajo de unos de los lotes conseguidos por David Coty, uno de los investigadores, en uno de los locales que se dedican a explotar, desde 2007, el yacimiento de Totolapa (río Mina de Sal), en el estado de Chiapas, México. Se trata de una zona en la que la mayor parte de la fauna de artrópodos fósiles está aún en estudio y, de igual modo, la determinación exacta de la edad del ámbar que los contiene precisa de un mayor número de estudios geológico, situándose entre el Oligoceno y el Mioceno Medio (INEGI, 1985; Lambert et al, 1989; Durán-Ruiz et al, 2013).

Fig. 2: Configuración general de la syninclusión (Coty el al, 2014).

Colores definen los grupos taxonómicos, a saber.
Hormigas Aztecas (Az1, Az2 y Az3): púrpura.
Termita Nasutitermes (Na1, Na2, Na3 y Na4): azul.
Hormiga Neivamyrmex (Ne): rojo. Psocodea (Ps): verde.
La característica excepcional de este hallazgo radica en que dentro de la syninclusión se quedaron atrapados especímenes de hormigas y termitas interactuando entre sí, asegurando de este modo que estos géneros estaban presentes exactamente en el mismo tiempo y compartiendo por lo menos una parte de su nicho ecológico. En concreto, tenemos una hormiga raider (Neivamyrmex) y tres hormigas inquilinas (Azteca) junto con cuatro termitas Nasutitermes; así como un individuo adulto de Psocodea (Fig. 2).

Si bien los análisis tomográficos ya han sido ampliamente utilizados para los estudios taxonómicos de insectos, reconstrucciones de su morfología externa e interna (Lak et al, 2008; Sutton, 2014), y para ilustrar una syninclusión en ámbar (Penney et al, 2012); también empleamos aquí la CT-scan como herramienta, con el propósito de mejorar el acceso a características tafonómicas ocultas. De este modo, descubrimos que nuestra pieza de ámbar fue el resultado de varios flujos diferentes y que la preservación de las estructuras orgánicas internas difirió entre los insectos. Se requiere de permisos para el estudio descrito, debido a que la pieza fue donada al Museo Nacional de Historia Natural de París (espécimen MNHN.F.A49933).

La superficie exterior original de la pieza de ámbar se ha eliminado al pulirla; realizándose la lustración final mediante el empleo de polvo de diatomita. Las muestras fueron examinadas bajo estereoscopios Nikon SZ10 y Olympus SZX9. Las fotografías fueron tomadas con una cámara digital Olympus E-3. Varias imágenes digitales fueron reconstruidas usando el programa Helicon Focus.

La tomografía de rayos X se realizó en el servicio de AST-RX (instalación CT scan del MNHN, UMS 2700), utilizando av | tomo | x L240-180 de GE Sensing e Inspección Tecnologías phoenix | x-ray, con una radiografía de tubo de transmisión 180 KV / 15 W NANOFOCUS, así como un detector móvil formado por 20.242 píxeles (200 micrapixel). El tamaño de voxel del volumen reconstruido es de 11,2 micrometros. Las reconstrucciones en 3D y películas se han realizado utilizando el programa Avizo 7.0. Las variaciones en la densidad del material de la pieza de ámbar son visibles a través de los cambios de coloración de negro (de baja densidad) a blanco (alta densidad).

Paleontología sistemática:

Fig. 3: Detalles de la syninclusión (Coty et al, 2014).

(A) Vista lateral general de la hormiga Neivamyrmex (Ne) sosteniendo una termita Nasutitermes (Na1) entre sus mandíbulas.
(B) Detalle de gaster dañado de una obrera Nasutitermes (Na3) junto a un soldado Nasutitermes (Na4).
(C) Vista lateral de un soldado Nasutitermes (Na4) y la obrera (Na3), la flecha negra señala su tubo digestivo.

Las identificaciones de los especímenes fueron posibles a nivel de género, pero no en el nivel específico, por las razones que se indican a continuación.

  • Orden Isoptera Brullé, 1832; Familia Termitidae Latreille, 1802; Subfamilia Nasutitermitinae Hare, 1937; Género Nasutitermes Dudley, 1890; Nasutitermes sp. (Fig. 2; Fig. 3). Termitas obreras típicas y termitas soldado asignables a Nasutitermes sp. por los siguientes caracteres diagnósticos: <<Soldado con mandíbulas atrofiadas, con puntos; cabeza cápsula redondeada, sin constricción tras las antenas; presencia de una glabra y un estrecho y puntiagudo tubo frontal cónico (nasus); pronoto en forma de silla de montar y el segmento proctodeal que no forma un bucle en el lado derecho del abdomen>>. En el ámbar mexicano, Nasutitermes ha sido conocido hasta ahora únicamente por el trabajo de Krishna et al (2013), a los que nuestro soldados fósiles no se pueden comparar. De las dos especies conocidas como soldados en un coetáneo ámbar dominicano, es decir, N. electronasutus Krishna, 1996, y N. rotundicephalus Krishna y Grimaldi, 1999, nuestro fósil difiere por su cabeza descubierta en oposición a una cabeza con cerdas largas (Krishna,1996; Krishna & Grimaldi, 2009). Finalmente la comparación de este nuevo fósil Nasutitermes con las aproximadamente 260 especies modernas conocidas es muy difícil, dada la ausencia de una clave confiable y la desigual fiabilidad de las diversas descripciones. En consecuencia, no atribuimos nuestra fósiles a una especie en particular, y en su lugar lo dejamos como Nasutitermes sp.
  • Orden Hymenoptera Linné, 1758; Familia Formicidae Latreille, 1809; Subfamilia Dolichoderinae Forel, 1878; Género Azteca Forel, 1878; Azteca sp. (Fig. 2; Fig 3). Hormiga Dolichoderine con los siguientes caracteres: <<Pecíolo nodiforme; hypostoma y propodeo sin armas; ojos desarrollados; primer tergito gastral vertical y  margen clipeal anterior sin una amplia concavidad mediana (Bolton, 1994)>>Estas hormigas Azteca se describirán en un artículo futuro, que abarcará a todos los demás Azteca presentes en la colección de color ámbar de David Coty en Totolapa.

  • Orden Hymenoptera Linné, 1758; Familia Formicidae Latreille, 1809; Subfamilia Ecitoninae Forel, 1893; Género Neivamyrmex Borgmeier, 1940; Neivamyrmex sp. (Fig. 2; Fig 3). Hormiga Ecitonine con los siguientes caracteres diagnósticos: <<Ojos ausentes o reducidas a un ommatidium; sutura promesonotal ausente o vestigial; antena compuesta de 12 segmentos; zócalos antenales totalmente expuestos; ausencia de un diente preapical en curvatura interna de mediano y garras pretarsales traseras>>. Sólo dos fósiles Ecitoninae, ambos dentro del ámbar dominicano, se registran en la actualidad: Neivamyrmex ectopus (Wilson,1985) y una hormiga soldado no descrita asociado con una presa de pupa avispa (Poinar & Poinar, 1999). Neivamyrmex ectopus difiere de nuestro espécimen al tener un peciolo con un proceso subpetiolar. Sin embargo, como la cutícula de nuestro espécimen fósil está mal conservado, y ya que no podemos cambiar la forma de la pieza de ámbar (para preservar la syninclusión en su conjunto) con el fin de acceder a más detalles taxonómicos, nos abstenemos de atribuir una nueva especie.

Resultados del CT- Scan:

http://www.plosone.org/article/fetchSingleRepresentation.action?uri=info:doi/10.1371/journal.pone.0104410.s002
Fig 4: Enlace de video (coty el al, 2014). Análisis tomográfico de rayos X de la muestra de ámbar (espécimen MNHN.F.A49933).
El análisis tomográfico de rayos X (Fig. 4) reveló que nuestra pieza de color ámbar se compone en realidad de ocho capas distintas correspondientes a diferentes flujos, y que la distribución de los insectos no refleja un evento síncrono, ocupando estos sólo dos de las capas: el flujo denominado "predation flow set" que contiene la hormiga Neivamyrmex hormiga sosteniendo la termita menor entre sus mandíbulas (Ne + NA1), uno hormiga Azteca (Az1), una obrara Nasutitermes (Na2), el Psocoptera (Ps) , y las dos termitas Nasutitermes contiguas (Na3 + NA4); y el llamado "Azteca flow set" que contiene los dos especímenes aislados de Azteca (AZ2 y AZ3).

Fig. 5: Rebanada virtual de SC-Scan
que muestra los límites de flujo (Coty et al, 2014).
Flechas amarillas: Puntos iniciales y finales
de los límites de los flujos.
Na2 y Na3 pertenecen al mismo flujo,
con una fuerte disparidad en materia de densidad
entre especímenes de mismos grupos taxonómicos.

Las capas están delimitados por superficies sinuosas cuyas intersecciones con los diferentes cortes tomográficos se representan como líneas sinuosas (variaciones de la densidad de la materia visibles en la Fig. 5).

El análisis CT-scan también hizo hincapié en las variaciones en la densidad física de los especímenes. La muestras vacías aparecen en negro (de baja densidad registrada: Ne, Na1, Na2, Az1) sobre las rebanadas obtenidas con la CT (Fig. 5; Fig. 6).

Fig 6: Diferencias de densidad
identificadas por CT-Scan (Coty et al, 2014).

Por el contrario, aquellas estructuras más densas que el ámbar y que poseen su estructura completa se muestran en blanco y gris claro (Na4, Na3, Az2 y Az3) en el análisis (Fig. 5; Fig. 6). Por lo tanto, se pueden distinguir dos conjuntos coherentes de densidad: el "Nasutitermes soldier density set " y la "Neivamyrmex density set" (Fig. 6).

Interpretación paleoecológica de la syninclusión:


En el Neotrópico, Nasutitermes con frecuencia está involucrado en las relaciones con las hormigas, posiblemente en relación con el hecho de que es el género de termitas con el mayor número de especies que construyen nidos conspicuos (Martius,1994; Santos et al, 2010). Un total de 54 especies de hormigas existentes han reportado que viven en las diferentes etapas de los nidos de Nasutitermes (Santos et al, 2010). Entre ellas, especies de Azteca (A . chartifex Forel, 1896 y A. gnava Forel, 1906) se han encontrado viviendo en las tres etapas categorizadas de termiteros (activos, decadentes y abandonados). Las implicaciones de la existente Azteca en la ocupación oportunista de termiteros se han descrito brevemente en otros lugares (Jaffe et al, 1995; Santos et al, 2010), pero la naturaleza de las interacciones es en su mayoría desconocida.

En los bosques venezolanos modernos, parece que algunas hormigas (incluyendo Azteca spp.) ocupan los nidos de Nasutitermes corniger (Motschulsky, 1855) para protegerse durante los eventos de inundaciones de la temporada de lluvias (Jaffe et al, 1995). Durante esta asociación temporal, las termitas toleran la depredación de las hormigas en su colonia, así como ellos mismos aprovechan para alimentarse de hormigas muertas que constituyen una valiosa fuente de nitrógeno. Los flujos de nutrientes entre las termitas y las hormigas se producen en ambos sentidos en dicha asociación. Las termitas también pueden beneficiarse de la presencia de las hormigas inquilinas en sus nidos, al sumarse éstas a la defensa la colonia en común contra los demás depredadores (Hölldobler & Wilson, 1990; Howse, 1984; Jolivet, 1986; Highashi & Ito, 1989).

Los casos de las termitas que ocupan partes de una colonia de hormigas activa también son conocidos (Wheeler, 1936; Gray, 1974; Sennepin, 1999; Trager, 1991). Las razones de esas convivencias son generalmente desconocida, aunque se ha señalado que los contactos entre las hormigas y las termitas son raros en estos casos, y calificados como neutrales. Trager (1991) menciona que este tipo de asociación entre de diferentes especies de termitas y hormigas es frecuente en la región Neotropical.

También llamadas por Wheeler (1910) "los hunos del mundo de los insectos", todas las especies modernas de hormigas soldado son los principales depredadores de invertebrados y vertebrados (Rettenmeyer, 1963; Gotwald, 1995). También se sabe que tienen una preferencia por cazar en otros insectos eusociales, y a hormigas, en particular (Sennepin, 1999; Gotwald, 1995; Le Breton et al, 2007). Los casos de depredación de las hormigas guerreras en Nasutitermes se registran en el Neotrópico (Souza & Moura, 2008). Según lo mencionado por Brady (2003), las hormigas guerreras <<nunca cazan o cooperan solitariamente>> pero <<envían una masa de cazadores-recolectores, cooperando sin líderes para localizar y aplastar presa simultáneamente>>.

Por inferencia filogenética, es posible decir que el Neivamyrmex de nuestro ámbar mexicano tenía el mismo comportamiento y la biología que sus parientes modernos (Nel, 1997). El hecho de que esta hormiga soldado Neivamyrmex mantiene una termita menor entre sus mandíbulas (Fig. 3) apoya esta hipótesis. Además, el gaster de la termita Nasutitermes Na3 está dañado, mostrando claras huellas de una mordedura de hormigas (tamaño y forma de las marcas de mordeduras visibles en la Fig. 3). Por último una inferencia filogenética muestra que las hormigas Azteca no fueron anteriores a las termitas pero es más probable que viviesen con ellas en el mismo nido, al igual para sus parientes modernos. La presencia de un soldado Nasutitermes (generalmente confinado en el interior del nido para fines de defensa), contiguo a la termita obrera que exhibe una picadura de hormiga, también mejorar la hipótesis (Nel, 1997) de que la resina fluía cerca de un nido de Nasutitermes.

Este haz de evidencias sugiere que el ejército de hormigas presentes fósil en nuestro pedazo de ámbar era parte de un ataque, durante el cual las termitas Nasutitermes y las hormigas Azteca, que comparten el mismo nido o que interactúan de alguna otra forma podrían haber sido atacados, ya que puede ocurrir normalmente en entornos neotropicales modernos.

La escena de predación también podría ser el resultado de un tipo particular de comportamiento limpiador, cuando depredador se incrusta mientras se come un insecto muerto incrustado parcialmente en resina. Sin embargo, la tomografía muestra que no hay discontinuidad (un límite entre dos flujos) entre estos dos animales, lo que implica que han quedado atrapados en el mismo flujo de resina y por lo tanto invalida este hipótesis.

La presencia de numerosas hormigas Azteca hormigas (tres muestras) y termitas Nasutitermes (cuatro especímenes) en esta pequeña pieza de ámbar, junto con una hormiga Neivamyrmex reduce la posibilidad de que las hormigas Azteca y  las termitas Nasutitermes hayan sido atrapadas al azar en la resina. Más bien, sugiere que estaban defendiendo su nido común contra una "redada" de hormigas soldados. La "redada" de hormigas soldado, contra las que tienen que defenderse, es siempre una fuerte perturbación de estas comunidades eusociales que implica la salida fuera del nido de muchos individuos, por lo tanto, el aumento de la probabilidad de tener muchos ejemplares de estos taxones atrapados juntos en una fluido resinoso en el tronco de un árbol.

Conclusión:


Nuestro estudio proporciona evidencia de que un cierto grado de relación entre hormigas Azteca y termitas Nasutitermes podría ya haber existido en América Central a finales del periodo Mioceno-Oligoceno medio, junto con la depredación de las hormigas soldado sobre otros insectos eusociales en la misma comunidad. Sin embargo, la condición que llevó a la aparición de tales interacciones y su estabilidad a través del tiempo todavía no se ha dilucidado.

También mostramos aquí que, además de la reconstrucción anatómica, CT-scan se PUEDE utilizar para estudiar la tafonomía de syninclusiones al permitir una descripción más exhaustiva de la topología del flujo de la resina y de sus secuencias, así como una "cartografía" de los patrones de densidad de inclusiones bióticas. La pregunta principal para controlar mejor es saber en qué medida las estructuras de flujo de las piezas de ámbar y las variaciones de densidad físicas de los cuerpos de insectos pueden ayudar a reconstruir más necrólisis, procesos bioestratinómicos y diagenéticos ocurridos en el ámbar y sus inclusiones.

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Lecturas interesantes: 

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    martes, 3 de junio de 2014

     Introducción
     El estudio de los fósiles de invertebrados marinos poco profundos del yacimiento de Purísima, California, ha ayudado a comprender la formación de concentraciones de esqueletos (Kidwell, 1985), efectos de subsidencia en los mismos (Kidwell, 1993), relaciones entre secuencias estratigráficas y preservación (Kidwell, 1993) y el desarrollo de la tafonomía (Kidwell et al., 1986). Y es en este artículo A. Perry, F., G. Schmitt, J. & W. Boessenecker, R. 2014 Comparative Taphonomy, Taphofacies, and Bonebeds of the Mio-Pliocene Purisima Formation, Central California: Strong Physical Control on Marine Vertebrate Preservation in Shallow Marine Settings. DOI: 10.11371/journal.pone.0091419 en el que se basa la presente entrada para discutir las conclusiones y los resultados obtenidos acerca de cómo se ha calculado la edad de las distintas unidades que componen la formación y las características de los restos encontrados. Aunque el yacimiento presenta restos de, tanto animales marinos como terrestres y aéreos, la entrada se va a centrar exclusivamente en los marinos.
     Contexto: localización, edad y geología
     La Formación Purisima se extiende a lo largo de la costa de California desde Point Reyes hasta las montañas de Santa Cruz, ambos lugares situados en el centro del estado y cerca de la falla de San Andrés. Los afloramientos dispersos que conforman el yacimiento se agruparon gracias a que todos ellos están constituidos por rocas clásticas de grano fino y grueso, ocupando la misma posición estratigráfica en varios sitios.
    Fig.1: mapa geológica de la Formación Purisima.
     La edad del yacimiento ha sido tema de disputa, ya que hay discrepancias con respecto a la edad los megafósiles encontrados en series amplias estratigráficas repetidas veces y con la cronología del basamento en el lugar, entre la megafauna provincial y la de uso internacional.  Sin embargo, los resultados de estudios magnéticos indican que la edad del yacimiento se encuentra en torno a los 5.33 M.a., entre el Mioceno y el Plioceno (Ogg & Smith, 2004). La región está dividida en varios bloques por la Falla de San Andrés: Santa Cruz, Punta de la Paloma, Punto del Rey y Bahía de San Francisco.
     Cronoestratigrafía y correlaciones
     Se pueden distinguir hasta cinco capas de tefra, procedentes de capas de ceniza volcánica de distinta potencia. Dos de ellas se localizan en el bloque de Punta de la Paloma y las otras tres en el de Santa Cruz. Las de Punta de la Paloma son químicamente similares a las de la Formación Tuscan, situada en el Valle de Sacramento y cuya edad data de 2.5 ±0.2 M.a (Plioceno Tardío), según datos obtenidos por fisión de circones, por lo que se ha llegado a la conclusión de que son de la misma edad, aparte de que ambas formaciones están cerca estratigráficamente. También se ha usado como referencia una capa basáltica que tiene 2 M.a. menos de edad de Cohassett Ridge. Esta correlación está además apoyada por el hecho de que la erupción de la formación Tehama y Tuscan fue hace 3.3-3.4 M.a. (Miller, 1966; Sarna-Wojcicki, 1976, McLaughlin et al., 2005). Otra de las capas de tefra coincide en cuanto a composición química con la Formación Modelo, cuya edad está estimada entre 6 y 6.7 M.a. y basada en la presencia de diatomeas. Es por tanto la capa más antigua de la Formación Purisima, ya que como se ha explicado antes es del Mioceno-Plioceno. La procedencia volcánica de estas capas es desconocida, aunque químicamente son similares a las unidades de origen volcánico de Snake River Plain (Perkins et al., 1995, 1998). Las otras tres capas de tefra son de origen volcánico de erupciones plinianas, al igual que ocurre en las formaciones Tehama y Tuscan, y su edad es de 5 a 5.6 M.a.
    Fig. 2: tabla cronoestratigráfica de la tefra encontrada en la Formación Purisima.
     La comparación de las unidades de la Formación Purisima con las de formaciones circundantes que las unen geológicamente no es la única manera de correlacionar unidades. En California concretamente, las faunas de moluscos han sido utilizadas muy a menudo para correlacionar diferentes series estratigráficas (Powell, 1998), al igual que las diatomeas (Barron, 1986). En el caso de la Formación Purísima, se han descrito hasta tres faunas de moluscos distintas. La fauna de La Honda comprende individuos del Mioceno superior al Plioceno inferior. Su nombre hace referencia al bloque La Honda de edad terciaria. Contiene bivalvos extintos y en términos de ecología están asociados a condiciones marinas normales y profundidades no superiores a 50 m; la fauna Santa Cruz es sólo del Plioceno. Un pequeño porcentaje representa especies aún vivas y la profundidad a la que se encontraban los moluscos era muy superficial, menos de 10 m; la fauna de Pillar Point se encuentra entre las dos anteriores y contiene pocas especies. A diferencia de la fauna de La Honda representa profundidades mayores de 100 m.
     Las correlaciones con diatomeas son muy útiles para rocas de grano fino –en California- que van del Mioceno inferior al Plioceno inferior. En las partes más altas son muy escasas por lo que no se pueden usar en bioestratigrafía. Junto con estudios paleomagnéticos, se han encontrado varios hiatos, que coinciden con los depósitos 1, 4 y 6 (explicación siguiente apartado) (Aiello, IW et al., 2001) (Barron, 1986). En el caso del depósito 4, corresponde a un cambio de polaridad magnética lo suficientemente largo como para poder quedar registrado.
    Fig. 3: distribución de las diatomeas en distintos afloramientos con influencia del Pacífico. En la Formación Purisima, las diatomeas se distribuyen durante el Mioceno tardío y durante el Plioceno comienzan a ser menos comunes hasta finalmente desaparecer.
     Descripción de los depósitos con los restos encontrados
     El rico contenido fosilífero de la Formación Purísima se depositó en ambientes sedimentarios deposicionales cerca de la costa y en estuarios y esto permitió la preservación de esqueletos de vertebrados, incluidos ballenas barbadas,  ballenas dentadas, pinnípedos, morsas, aves marinas, peces óseos y tiburones. Todos ellos se agrupan en seis depósitos distintos y cada uno contiene tres intervalos: uno inferior con incremento de bioclastos, uno intermedio en el que el empaquetamiento de bioclastos persiste y otro superior con disminución de bioclastos.
     _ Depósito 1: huesos postcraneales de cetáceos, sirenios y pinnípedos junto con costillas de cetáceos y sirenios. Dientes de tiburones y huesos de peces son menos comunes. La mayoría de los huesos presentan fragmentación o fracturación y ninguno fosfatazación. La matriz de este depósito es principalmente masiva de grano medio y está soportado por una matriz de conglomerados de 50 cm de potencia.
     _ Depósito 2: huesos de cetáceos, pinnípedos y fragmentos. Los dientes de tiburón y los huesos de peces son poco comunes. La mayoría no sufrieron abrasión, se encuentran en forma de fragmentos, están fosfatados en una matriz intersticial adheridos a nódulos de fosfato y se concentran en el intervalo intermedio. El depósito se encuentra tres metros por debajo de la base de la Formación Purísima, dentro de una capa masiva rica en bioturbaciones y galerías dolomíticas. El depósito es tabular con contactos graduales en techo y suelo.
     _ Depósito 3: huesos de cetáceos sobre todo. Dientes de tiburones y huesos de pinnípedos son menos frecuentes. Los restos están aislados y normalmente no han sufrido abrasión. No presentan evidencias de fosfatación. El depósito en tabular, rico en restos de conchas que van despareciendo hacia los límites del intervalo medio y en bioturbación hacia el techo, excepto en aquellas zonas con balls-and-pillows. Los clastos terrigenosos y los nódulos fosfáticos son poco frecuentes.
     _ Depósito 4: huesos de cetáceos y fragmentos. Huesos de pinnípedos, tiburones, cartílagos de elasmobranquios calcificados y huesos de peces son menos comunes. La mayoría no presentan abrasión y los huesos ligeramente fosfatos son comunes, muchos de ellos adheridos a una matriz fosfatada. Los de mayor tamaño han sido encontrados en el intervalo intermedio. La unidad es tabular y contiene abundantes conchas de moluscos y grandes nódulos de fosfato. En general los restos están bien preservados e incluyen tanto restos esqueléticos como bioturbaciones.
     _ Depósito 5: restos esqueléticos erosionados. Los huesos más completos son costillas parciales de cetáceos y vértebras, siendo las de mayor tamaño las que se encuentran en el intervalo intermedio. Los dientes se encuentran en peor estado que los huesos y tanto huesos como dientes están fosfatados. El depósito está clasto-soportado (conglomerados) y presenta estratificación Hummocky, por debajo y lateralmente.
     _ Depósito 6: los restos más comunes son huesos de mamíferos marinos y fragmentos. La mayoría se encuentran en el intervalo intermedio y están completamente ennegrecidos y fosfatados. También hay esqueletos articulados. A nivel sedimentológico, diagenético y tafonómico es el más complejo.  Marca un cambio entre la estratificación Hummocky y areniscas masivas.
     Fig. 4: fotografía de cada uno de los depósitos, desde el 1 (A) hasta el 6 (F)
     Discusión: procesos implicados
     Todos los depósitos poseen concentraciones de materiales gruesos a lo largo de varios kilómetros a través de la plataforma, ya que su consolidación está relacionada con cambios en el nivel del mar, acompañados de hiatos y erosión (MacQuaker JHS, 1994 & 1996). Los depósitos 1, 5 y 6 presentan contactos erosivos en el suelo o en el techo, lo que indica periodos de erosión y sedimentación neta y, a pesar de que el resto de depósitos no tienen estos contactos, todos ellos contienen materiales exhumados del sustrato que hay por debajo. Esto implica una mezcla en las características tafonómicas de los depósitos, en los que por ejemplo, se mezclan huesos fosfatados erosionados de los depósitos 2, 4 y 6 entre sí, lo que indica que material tafonómicamente más joven no ha sido sometido a erosión y fragmentación todavía, puesto que se encuentra junto con material exhumado. Los que tienen base erosiva son depósitos que se han depositado más tarde. Las características tafonómicas a menudo muestran altas frecuencias de fragmentación, abrasión y fosfatación, aunque varían. Excepto los depósitos 2 y 5, el resto incluyen esqueletos articulados y asociados. La presencia de matrices, huesos y nódulos fosfatados indica largos periodos de exposición al suelo marino durante los hiatos, además de evidencias de formación de suelos y perforaciones de bivalvos (Trypanites icnofacies) que contribuyen a esta teoría.


    Fig. 5: esquemas de cada uno de los depósitos analizados, desde el 1 (A) hasta el 6 (F). Diagrama de hipótesis cobre como se pudieron formar los depósitos.
     En cuanto a la tafonomía de vertebrados e invertebrados, es posible apreciar que los moluscos están localmente ubicados y numerados, siendo más abundantes que los vertebrados. Las acumulaciones bioclásticas tienden a ser dominadas por estos moluscos y otros invertebrados calcáreos. Los moluscos se encuentran en depósitos de espesor variable, en los que la bioturbación no es tan extrema como en los depósitos de fósiles, lo que sugiere que los procesos de formación de los distintos depósitos tuvieron lugar a distinta escala.
     Los patrones de modificación en la tafonomía de los taxones (relacionados con cambios de facies de la zona) tienen implicaciones para el estudio de la paleoecología de los vertebrados marinos. Los procesos que dañaron los restos esqueléticos y que explican el estado de preservación en el que se encuentran ahora han dificultado la comparación entre los distintos grupos. Varias modas en abundancia taxonómica relativa son evidentes por las diferentes litofacies que constituyen la Formación Purísima. Los peces óseos son más abundantes en las areniscas de estratificación Hummocky y areniscas guijarrosas; los odontocetos son más comunes en las areniscas masivas, en areniscas de estratificación Hummocky, en areniscas guijarrosas y en lutitas masivas; las ballenas barbadas aparecen sobre todo en lutitas masivas. El que los restos se encuentren predominantemente en un sedimento o en otro es de origen incierto (al igual que ocurre con el resto de fósiles, como los pinnípedos).
     Conclusiones
     Los depósitos que se extienden lateralmente en la Formación Purísima corresponden a discontinuidades superficiales. Los depósitos inferiores representan secuencias límite y superficies transgresivas, mientras que el resto representan subidas del nivel del mar con cortejo de alto nivel, aunque no hay concentraciones de esqueletos en las superficies más altas. Aquellos depósitos que muestran señas de erosión sin presentar superficies erosivas indican que han sido deteriorados por bioturbaciones. Los cambios tafonómicos son más claros que presentan los huesos ocurren entre los cambios de litofacies y aquellos restos esqueléticos que no se encuentran en dicho depósitos decrecen en abundancia. Tanto la fragmentación como la abrasión de los restos aumenta hacia el mar, al igual que ocurre con la articulación, y los restos fosfatados aumentan en la orilla y en la zona de transición, lo que sugiere que en las zonas de transición la conservación es mayor porque hay suficiente sedimentación y las posibles tormentas que puedan erosionar el fondo son infrecuentes.
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