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sábado, 16 de febrero de 2019

Pero... ¿qué narices hacen los foraminíferos?


Aquí presente y esperando su turno Aroa Ruiz, lista para lanzar su primera entrada en este blog dedicado a la paleontología y la evolución (y para que mentir principalmente subir nota).  
Quizá debería empezar dejando claro qué son los foraminíferos, porque siendo sincera hasta que no he leído sobre ellos no tenía ni la más remota idea de que existían estos diminutos seres unicelulares
1. Foraminífero con pseudópodos a microscopio 
Como ya he indicado, los foraminíferos son organismos unicelulares, que pertenecen al reino de los protozoos. Una de sus particularidades es la concha o caparazón que presentan, compuesta por carbonato cálcico (CaCO3). 
Son protozoos mayoritariamente marinos que pueden vivir libres o sujetos al sustrato, ya que tienen unas pequeñas extensiones de citoplasma (pseudópodos) largas, finas y retráctiles.
Ahora que sabéis de estos pequeños invertebrados, seguro que os estáis preguntando, ¿qué narices tienen de especial unos protozoos cualesquiera? Desde hace ya tiempo que se considera que los foraminíferos son indicadores fiables de la transgresión marina (subida del nivel del mar, más información aquí) pero en un artículo publicado a inicios de este mes (Petra J. Mudie and Valentina Yanko-Hombach. 2019. Microforaminiferal linings as proxies for paleosalinity and pollution: Danube Delta example. Micropaleontology  Volume 65, No. 1  pp. 27-45) utilizando el ejemplo de la situación en el delta del Danubio se ha visto que su utilidad va más allá. 
2. Orden Rotaliida
Se extrajeron, no sin dificultad, muestras orgánicas de las conchas de los foraminíferos presentes en el Mar Negro (del orden Rotaliida). En esas carcasas tomadas de los foraminíferos bentónicos (los que viven fijos en los sedimentos, más información aquí y un artículo curioso aquí, -todos los artículos presentados por esta científica se centran en los foraminíferos bentónicos-) se vio que el tamaño y frecuencia de los poros era variado y se cree que es parte de la supervivencia de la especie.
A parte de esto, se compararon las muestras tomadas con otras existentes en los océanos Atlántico y Pacífico viendo la diferencia existente en cuanto a presencia de estos protozoos es sus suelos. Pero, claro, ¿esto que tiene que ver con su aportación al medio? Pues con todos estos estudios realizados se ha visto que aportan un ambiente de hipoxia (falta de oxígeno) y eutrofización (enriquecimiento de las materias nutritivas), lo que es increíblemente útil en los campos de paleoecología para comprender las diferentes composiciones del suelo y, en general, del fondo marino y como todo esto afecta y afectó (ya que los foraminíferos son fósiles muy comunes) a la fauna y flora de las aguas saldas. 
Por último, y para que quede claro que estos protozoos no son simples seres diminutos inútiles, añadir los datos expuestos en un artículo de 2016 en el que se expresa el papel que tuvieron los foraminíferos en un derrame de petróleo sucedido en México en 2010. Aunque no son datos absolutos, ya que aún deben realizarse estudios y comparaciones con la situación presente en el ambiente antes del derrame, se sabe que la población de foraminíferos disminuyó en grandes números y que eso afecto en la química del agua y en la eliminación del petróleo presente.

Así que, para terminar con esta primera entrada, debo decir: en este nuestro hermoso planeta hasta lo seres más diminutos e inútiles a simple vista son increíblemente importantes, tanto para el mantenimiento del equilibrio como para avanzar en nuestro conocimiento del lugar que habitamos. ¡No pasemos por alto su presencia y necesidad! Así termino con el cliché de lo necesario que es tener en cuenta el cuidado del medio ambiente para que no perdamos estos organismos que tanto aportan al ciclo de la vida. Así me despido, que la fuerza os acompañe y la paleontología también, que no está de más.
3. Y esto está en todas las playas y
lo pasamos por alto siempre


REFERENCIAS

- Castro, P. & Huber, M.E2007. Biología marinaMcGraw-Hill España, 514 pp.
- Egremy, A. 2016. El papel de los foraminíferos en un derrame de petróleo. Saberes y ciencias. 53.
- Mudie, P.J. & Yanko-Hombach, V. 2019. Microforaminiferal linings as proxies for paleosalinity and pollution: Danube Delta example. Micropaleontology, 65: pp. 27-45 
- Panieri, G. 2005. Benthic foraminifera associated with a hydrocarbon seep in the Rockall Trough (NE Atlantic) Geobios, 38: 247-255

IMAGENES EXTRAIDAS DE:



martes, 3 de junio de 2014

 Introducción
 El estudio de los fósiles de invertebrados marinos poco profundos del yacimiento de Purísima, California, ha ayudado a comprender la formación de concentraciones de esqueletos (Kidwell, 1985), efectos de subsidencia en los mismos (Kidwell, 1993), relaciones entre secuencias estratigráficas y preservación (Kidwell, 1993) y el desarrollo de la tafonomía (Kidwell et al., 1986). Y es en este artículo A. Perry, F., G. Schmitt, J. & W. Boessenecker, R. 2014 Comparative Taphonomy, Taphofacies, and Bonebeds of the Mio-Pliocene Purisima Formation, Central California: Strong Physical Control on Marine Vertebrate Preservation in Shallow Marine Settings. DOI: 10.11371/journal.pone.0091419 en el que se basa la presente entrada para discutir las conclusiones y los resultados obtenidos acerca de cómo se ha calculado la edad de las distintas unidades que componen la formación y las características de los restos encontrados. Aunque el yacimiento presenta restos de, tanto animales marinos como terrestres y aéreos, la entrada se va a centrar exclusivamente en los marinos.
 Contexto: localización, edad y geología
 La Formación Purisima se extiende a lo largo de la costa de California desde Point Reyes hasta las montañas de Santa Cruz, ambos lugares situados en el centro del estado y cerca de la falla de San Andrés. Los afloramientos dispersos que conforman el yacimiento se agruparon gracias a que todos ellos están constituidos por rocas clásticas de grano fino y grueso, ocupando la misma posición estratigráfica en varios sitios.
Fig.1: mapa geológica de la Formación Purisima.
 La edad del yacimiento ha sido tema de disputa, ya que hay discrepancias con respecto a la edad los megafósiles encontrados en series amplias estratigráficas repetidas veces y con la cronología del basamento en el lugar, entre la megafauna provincial y la de uso internacional.  Sin embargo, los resultados de estudios magnéticos indican que la edad del yacimiento se encuentra en torno a los 5.33 M.a., entre el Mioceno y el Plioceno (Ogg & Smith, 2004). La región está dividida en varios bloques por la Falla de San Andrés: Santa Cruz, Punta de la Paloma, Punto del Rey y Bahía de San Francisco.
 Cronoestratigrafía y correlaciones
 Se pueden distinguir hasta cinco capas de tefra, procedentes de capas de ceniza volcánica de distinta potencia. Dos de ellas se localizan en el bloque de Punta de la Paloma y las otras tres en el de Santa Cruz. Las de Punta de la Paloma son químicamente similares a las de la Formación Tuscan, situada en el Valle de Sacramento y cuya edad data de 2.5 ±0.2 M.a (Plioceno Tardío), según datos obtenidos por fisión de circones, por lo que se ha llegado a la conclusión de que son de la misma edad, aparte de que ambas formaciones están cerca estratigráficamente. También se ha usado como referencia una capa basáltica que tiene 2 M.a. menos de edad de Cohassett Ridge. Esta correlación está además apoyada por el hecho de que la erupción de la formación Tehama y Tuscan fue hace 3.3-3.4 M.a. (Miller, 1966; Sarna-Wojcicki, 1976, McLaughlin et al., 2005). Otra de las capas de tefra coincide en cuanto a composición química con la Formación Modelo, cuya edad está estimada entre 6 y 6.7 M.a. y basada en la presencia de diatomeas. Es por tanto la capa más antigua de la Formación Purisima, ya que como se ha explicado antes es del Mioceno-Plioceno. La procedencia volcánica de estas capas es desconocida, aunque químicamente son similares a las unidades de origen volcánico de Snake River Plain (Perkins et al., 1995, 1998). Las otras tres capas de tefra son de origen volcánico de erupciones plinianas, al igual que ocurre en las formaciones Tehama y Tuscan, y su edad es de 5 a 5.6 M.a.
Fig. 2: tabla cronoestratigráfica de la tefra encontrada en la Formación Purisima.
 La comparación de las unidades de la Formación Purisima con las de formaciones circundantes que las unen geológicamente no es la única manera de correlacionar unidades. En California concretamente, las faunas de moluscos han sido utilizadas muy a menudo para correlacionar diferentes series estratigráficas (Powell, 1998), al igual que las diatomeas (Barron, 1986). En el caso de la Formación Purísima, se han descrito hasta tres faunas de moluscos distintas. La fauna de La Honda comprende individuos del Mioceno superior al Plioceno inferior. Su nombre hace referencia al bloque La Honda de edad terciaria. Contiene bivalvos extintos y en términos de ecología están asociados a condiciones marinas normales y profundidades no superiores a 50 m; la fauna Santa Cruz es sólo del Plioceno. Un pequeño porcentaje representa especies aún vivas y la profundidad a la que se encontraban los moluscos era muy superficial, menos de 10 m; la fauna de Pillar Point se encuentra entre las dos anteriores y contiene pocas especies. A diferencia de la fauna de La Honda representa profundidades mayores de 100 m.
 Las correlaciones con diatomeas son muy útiles para rocas de grano fino –en California- que van del Mioceno inferior al Plioceno inferior. En las partes más altas son muy escasas por lo que no se pueden usar en bioestratigrafía. Junto con estudios paleomagnéticos, se han encontrado varios hiatos, que coinciden con los depósitos 1, 4 y 6 (explicación siguiente apartado) (Aiello, IW et al., 2001) (Barron, 1986). En el caso del depósito 4, corresponde a un cambio de polaridad magnética lo suficientemente largo como para poder quedar registrado.
Fig. 3: distribución de las diatomeas en distintos afloramientos con influencia del Pacífico. En la Formación Purisima, las diatomeas se distribuyen durante el Mioceno tardío y durante el Plioceno comienzan a ser menos comunes hasta finalmente desaparecer.
 Descripción de los depósitos con los restos encontrados
 El rico contenido fosilífero de la Formación Purísima se depositó en ambientes sedimentarios deposicionales cerca de la costa y en estuarios y esto permitió la preservación de esqueletos de vertebrados, incluidos ballenas barbadas,  ballenas dentadas, pinnípedos, morsas, aves marinas, peces óseos y tiburones. Todos ellos se agrupan en seis depósitos distintos y cada uno contiene tres intervalos: uno inferior con incremento de bioclastos, uno intermedio en el que el empaquetamiento de bioclastos persiste y otro superior con disminución de bioclastos.
 _ Depósito 1: huesos postcraneales de cetáceos, sirenios y pinnípedos junto con costillas de cetáceos y sirenios. Dientes de tiburones y huesos de peces son menos comunes. La mayoría de los huesos presentan fragmentación o fracturación y ninguno fosfatazación. La matriz de este depósito es principalmente masiva de grano medio y está soportado por una matriz de conglomerados de 50 cm de potencia.
 _ Depósito 2: huesos de cetáceos, pinnípedos y fragmentos. Los dientes de tiburón y los huesos de peces son poco comunes. La mayoría no sufrieron abrasión, se encuentran en forma de fragmentos, están fosfatados en una matriz intersticial adheridos a nódulos de fosfato y se concentran en el intervalo intermedio. El depósito se encuentra tres metros por debajo de la base de la Formación Purísima, dentro de una capa masiva rica en bioturbaciones y galerías dolomíticas. El depósito es tabular con contactos graduales en techo y suelo.
 _ Depósito 3: huesos de cetáceos sobre todo. Dientes de tiburones y huesos de pinnípedos son menos frecuentes. Los restos están aislados y normalmente no han sufrido abrasión. No presentan evidencias de fosfatación. El depósito en tabular, rico en restos de conchas que van despareciendo hacia los límites del intervalo medio y en bioturbación hacia el techo, excepto en aquellas zonas con balls-and-pillows. Los clastos terrigenosos y los nódulos fosfáticos son poco frecuentes.
 _ Depósito 4: huesos de cetáceos y fragmentos. Huesos de pinnípedos, tiburones, cartílagos de elasmobranquios calcificados y huesos de peces son menos comunes. La mayoría no presentan abrasión y los huesos ligeramente fosfatos son comunes, muchos de ellos adheridos a una matriz fosfatada. Los de mayor tamaño han sido encontrados en el intervalo intermedio. La unidad es tabular y contiene abundantes conchas de moluscos y grandes nódulos de fosfato. En general los restos están bien preservados e incluyen tanto restos esqueléticos como bioturbaciones.
 _ Depósito 5: restos esqueléticos erosionados. Los huesos más completos son costillas parciales de cetáceos y vértebras, siendo las de mayor tamaño las que se encuentran en el intervalo intermedio. Los dientes se encuentran en peor estado que los huesos y tanto huesos como dientes están fosfatados. El depósito está clasto-soportado (conglomerados) y presenta estratificación Hummocky, por debajo y lateralmente.
 _ Depósito 6: los restos más comunes son huesos de mamíferos marinos y fragmentos. La mayoría se encuentran en el intervalo intermedio y están completamente ennegrecidos y fosfatados. También hay esqueletos articulados. A nivel sedimentológico, diagenético y tafonómico es el más complejo.  Marca un cambio entre la estratificación Hummocky y areniscas masivas.
 Fig. 4: fotografía de cada uno de los depósitos, desde el 1 (A) hasta el 6 (F)
 Discusión: procesos implicados
 Todos los depósitos poseen concentraciones de materiales gruesos a lo largo de varios kilómetros a través de la plataforma, ya que su consolidación está relacionada con cambios en el nivel del mar, acompañados de hiatos y erosión (MacQuaker JHS, 1994 & 1996). Los depósitos 1, 5 y 6 presentan contactos erosivos en el suelo o en el techo, lo que indica periodos de erosión y sedimentación neta y, a pesar de que el resto de depósitos no tienen estos contactos, todos ellos contienen materiales exhumados del sustrato que hay por debajo. Esto implica una mezcla en las características tafonómicas de los depósitos, en los que por ejemplo, se mezclan huesos fosfatados erosionados de los depósitos 2, 4 y 6 entre sí, lo que indica que material tafonómicamente más joven no ha sido sometido a erosión y fragmentación todavía, puesto que se encuentra junto con material exhumado. Los que tienen base erosiva son depósitos que se han depositado más tarde. Las características tafonómicas a menudo muestran altas frecuencias de fragmentación, abrasión y fosfatación, aunque varían. Excepto los depósitos 2 y 5, el resto incluyen esqueletos articulados y asociados. La presencia de matrices, huesos y nódulos fosfatados indica largos periodos de exposición al suelo marino durante los hiatos, además de evidencias de formación de suelos y perforaciones de bivalvos (Trypanites icnofacies) que contribuyen a esta teoría.


Fig. 5: esquemas de cada uno de los depósitos analizados, desde el 1 (A) hasta el 6 (F). Diagrama de hipótesis cobre como se pudieron formar los depósitos.
 En cuanto a la tafonomía de vertebrados e invertebrados, es posible apreciar que los moluscos están localmente ubicados y numerados, siendo más abundantes que los vertebrados. Las acumulaciones bioclásticas tienden a ser dominadas por estos moluscos y otros invertebrados calcáreos. Los moluscos se encuentran en depósitos de espesor variable, en los que la bioturbación no es tan extrema como en los depósitos de fósiles, lo que sugiere que los procesos de formación de los distintos depósitos tuvieron lugar a distinta escala.
 Los patrones de modificación en la tafonomía de los taxones (relacionados con cambios de facies de la zona) tienen implicaciones para el estudio de la paleoecología de los vertebrados marinos. Los procesos que dañaron los restos esqueléticos y que explican el estado de preservación en el que se encuentran ahora han dificultado la comparación entre los distintos grupos. Varias modas en abundancia taxonómica relativa son evidentes por las diferentes litofacies que constituyen la Formación Purísima. Los peces óseos son más abundantes en las areniscas de estratificación Hummocky y areniscas guijarrosas; los odontocetos son más comunes en las areniscas masivas, en areniscas de estratificación Hummocky, en areniscas guijarrosas y en lutitas masivas; las ballenas barbadas aparecen sobre todo en lutitas masivas. El que los restos se encuentren predominantemente en un sedimento o en otro es de origen incierto (al igual que ocurre con el resto de fósiles, como los pinnípedos).
 Conclusiones
 Los depósitos que se extienden lateralmente en la Formación Purísima corresponden a discontinuidades superficiales. Los depósitos inferiores representan secuencias límite y superficies transgresivas, mientras que el resto representan subidas del nivel del mar con cortejo de alto nivel, aunque no hay concentraciones de esqueletos en las superficies más altas. Aquellos depósitos que muestran señas de erosión sin presentar superficies erosivas indican que han sido deteriorados por bioturbaciones. Los cambios tafonómicos son más claros que presentan los huesos ocurren entre los cambios de litofacies y aquellos restos esqueléticos que no se encuentran en dicho depósitos decrecen en abundancia. Tanto la fragmentación como la abrasión de los restos aumenta hacia el mar, al igual que ocurre con la articulación, y los restos fosfatados aumentan en la orilla y en la zona de transición, lo que sugiere que en las zonas de transición la conservación es mayor porque hay suficiente sedimentación y las posibles tormentas que puedan erosionar el fondo son infrecuentes.
 Bibliografía
 A. Barron, J., A. Perry, F., C. Clark, J., E. Brabb, E., J. Fleck, R., L. Powell, C. & M. Sarna-Wojcicki, A. 2007. Age, Stratigraphy, andCorrelations of the Late Eocene Purisima Formation, Central California CoastRanges. U.S. Geological Survey. Professional Paper 1740: 1, 2, 4, 9, 14-16 pp.
 Barron, J.A., 1986b. An updated diatom biostratigraphy for the Monterey Formation ofCalifornia, in Casey, R.G., and Barron, J.A., eds., Siliceous microfossils and microplankton studies of the Monterey Formation and its modern ana­logues: Pacific Section, Society of Economic Paleontolo­gists and Mineralogists, Special Publication, Book 45, p. 105-119
 G. Ogg, J., G. Smith, A. & M. Grandstein, F. 2004. A Geologic Time Scale 2004. Cambridge University Press
 MacQuaker, JHS. 1994. Paleoenvironmentalsignificance of ‘bone-beds’ in organic-rich mudstone successions: an examplefrom the Upper Triassic of south-west Britain. Zoological Journal of the Linnean Society 112: 285–308. doi: 10.1111/j.1096-3642.1994.tb00321.x
 MacQuaker, JHS., Taylor, KG., Young, TP. & Curtis, CD. 1996. Sedimentological andgeochemical controls on ooidal ironstone and ‘bonebed’ formation and somecomments on their sequence stratigraphical significance. Geological Society Special Publications 103: 97–107. doi: 10.1144/gsl.sp.1996.103.01.07

jueves, 27 de marzo de 2014

Macroevolución de los tetrápodos marinos: motores físicos y biológicos a lo largo de 250 millones de años de evolución en los ecosistemas marinos.



Para la realización de esta entrada se ha utilizado el articulo: 

-Pyenson, Nicholas D., Kelley, Neil P., Parham & James F. (2014). Marine tetrapod macroevolution: Physical and biological drivers on 250 million years of invasions and evolution in ocean ecosystems, Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, 400 1-8 (artículo)

Introducción:

Hoy en día en las cadenas tróficas de los ecosistemas marinos los consumidores dominantes son los tetrápodos marinos especialmente los mamíferos marinos incluidos cetáceos, pinnípedos y sirenios. Pero la transición de la tierra al mar no ha ocurrido una sola vez a lo largo de la historia de la tierra, sólo en mamíferos se pueden encontrar hasta siete eventos evolutivos de este tipo a lo largo del Cenozoico (ver figura 1, evolución de los cetáceos) y no son los mamíferos los únicos en realizar esta transición, a lo largo de los ultimo 250 millones de años por lo menos 12 linajes de reptiles han realizado la transición de la tierra al mar. Las aves también han realizado esta adaptación en varias ocasiones desde el Cretácico (Pyenson et al., 2014)

Figura 1. Cambios en la forma del orden Cetacea en los primeros 10 millones de años de evolución.
fuente: Thewissen et al. (2002)

La repetida adaptación de los tetrápodos terrestres a los ambientes marinos ofrece una interesante posibilidad de estudio macroevolutivo. El estudio de los drásticos cambios morfológicos que implica la adaptación al agua, a través de un registro fósil cada vez más completo, nos da la posibilidad de entender cómo se producen estos procesos y situarlos en el tiempo y en el contexto físico y biológico (cambios climáticos debidos a variaciones de los Ciclos de Milankovitch, cambios debidos al constante movimiento de los continentes por la tectónica de placas, cambios de dinámica oceánica, efecto invernsdero, antepasados evolutivos, etc).

Se han utilizado a los cetáceos para ejemplificar evolución desde una existencia terrestre pasando por una existencia semiacuática hasta una obligada adaptación a la constante vida en el mar, siguiendo además la historia de este orden no solo desde su conquista del mar si no su diversificación y ascenso hasta las posiciones de dominancia en los ecosistemas, lo que no es único de los cetáceos sino que se pueden observar procesos muy similares en otros tetrápodos marinos.

Además, como se nos dice en el artículo de Pyenson et al. (2014), en los últimos 30 años el registro fósil disponible de los cetáceos ha aumentado enormemente y nos permite una visión cada vez mejor y más completa de la evolución de este grupo, incluida la prueba de un antepasado artiodáctilo de los cetáceos, es decir los cetáceos se incluyen en el orden Artiodactyla como se puede ver en este cladograma.

Para el cambio de tierra a mar los cetáceos, y todos los tetrápodos que se adaptan al mar, las distintas características del nuevo medio serán las principales causantes de los cambios morfológicos que sufren los grupos.

También hay que tener en cuenta que los vínculos entre los niveles tróficos en las cadenas tróficas marinas son más cortos, lo que hace que sean fáciles de verse afectadas por los cambios en la base de la cadena. Esto se observa en la pérdida de grupos en las grandes extinciones de la historia terrestre que siempre es mayor en el mar.

La macroevolución de los tetrápodos:


Figura 2: Comparación de dos representaciones artísticas de seres con formas similares y origen lejano. A la derecha Basilosaurio, a la izquierda Mosasaurio.

Como se ha visto en numerosos estudios sobre el tema, el paso de la tierra al mar se debe a cambios ecológicos y se lleva a cabo siempre limitado por la historia evolutiva de la especie. Así pues, ya sea por la llegada de un cambio ecológico que impulsa al organismo a una vida semiacuática, o por la búsqueda de oportunidades en este medio, este se adaptará a ella.

La repetida conquista del mar por parte de los vertebrados a lo largo del Mesozoico y el Cenozóico sirve como rica fuente de información para el estudio de como estas transiciones están controladas por los distintos cambios ambientales y la limitación biológica y evolutiva de cada especie. Mediante el estudio de los factores paleoambientales de los mares antiguos y identificando los patrones que se repiten y como se relacionan con la evolución de los tetrápodos marinos podemos crear un cuadro completo para la evolución de esta subclase y de los ecosistemas marinos en general (Pyenson et al., 2014).

Los eventos de conquista del mar parecen seguir una cierta cadencia de primero conquista del medio acuático y después radiación en distintos grupos ya sea por aislamiento, por especialización alimenticia o ecológica dentro del nuevo medio marino. El resultado de estos eventos cíclicos de adaptación se puede ver en una repetición de estrategias y formas en grupos lejanos en el tiempo y en la historia evolutiva . Las formas hidrodinámicas y fusiformes y las posición de las aletas son ejemplos de cómo se repiten formas o la adaptación al buceo profundo que han desarrollado distintos clados de manera similar e independiente. Los ejemplos de soluciones evolutivas similares o iguales surgidas en eventos distintos se repiten a lo largo de la evolución de los tetrápodos marinos; por ejemplo los individuos del género Mosasaurus no tienen una forma muy distinta de los individuos del orden Cetacea actuales pese a haber evolucionado en dos eventos de conquista del mar desde la tierra totalmente distintos (figura 2), las tortugas marinas han desarrollado en hasta 7 linajes independientes la misma forma mandibular para alimentarse de hierba marina mediante la masticación por aplastamiento o cizalla ("shearing or crushing") (Parham & Pyenson 2010). También se producen adaptaciones únicas como son la ecolocalización en los cetáceos que parece ser única de este orden entre los tetrápodos marinos o la estrategia alimenticia de la filtración que presentan las ballenas barbadas que no parecen haber desarrollado los reptiles marinos del Mesozoico (Pyenson et al., 2014).

Para entender realmente bien como se comporta la evolución en estos grupos y como influyen las distintas presiones tenemos que entender bien los cambios que ha sufrido su ecosistema. Estudios paleoambientales son útiles para entender la evolución de las especies y como se comportan los océanos. Así pues se puede ver un patrón de coincidencia entre estos cambios ambientales y el surgimiento y diversificación de las especies.

Motores de la evolución de los tetrápodos marinos:

En la práctica es prácticamente imposible diferenciar los motores físicos de los biológicos a la hora de definir el porqué del camino seguido por los distintos clados , en el artículo de Pyenson et al. (2014) se intenta a través del estudio de numerosos artículos arrojar algo de claridad sobre cuáles son los patrones que sigue esta evolución.

Aunque la base de datos necesaria para una completa descripción de los procesos evolutivos de estos animales relacionados con los cambios físicos en el medio está aún por ser completada, con los conocimientos actuales se puede ver una clara correlación entre los cambios físicos derivados de la tectónica de placas, como corrientes marinas, cambios en la posición de los océanos incursiones marinas, etc y el surgimiento y diversificación de los grupos de tetrápodos marinos.

Mientras que la adaptación al mar parece estar controlada por factores físicos como as regresiones marinas, la aparición de nuevas oportunidades.

Ejemplos recientes concretos de cómo se diversificaron estos grupos en relación a cambios ambientales en estos últimos 250 millones de años:

Hasta el Triásico los tetrápodos no jugaron un papel importante en los océanos, tras la extinción del Pérmico de produjo la adaptación de varios grupos de reptiles a la vida marina. (Pyenson et al., 2014)

La pérdida de grupos de reptiles marinos a finales del Triásico se ha correlacionado con un cambio en el nivel del mar. Estos cambios se han observado a través de los valores de 87Sr/86Sr que indican un aumento de la meteorización de origen continental y por tanto una regresión marina. Durante el Triásico hubo una extinción selectiva de los reptiles marinos; los grupos adaptados a la alimentación a base de animales de cocha cercanos a la costa sufrieron una extinción, mientras que los grupos que presentaban una adaptación a la vida en alta mar fueron sin embargo inmunes a los cambios en el nivel del mar y consiguieron sobrevivir en el Jurásico (figura 3 ver Ichthyosauria orden adaptado a la vida pelágica, parecido a los delfines actuales por evolución convergente al mismo medio como se vio con anterioridad) (Kelley et al., 2014)

Un estudio sobre la familia Mosasauridae presentado por Polcyn et al. (2014) relaciona las condiciones físicas que llevaron al surgimiento y diversificación de este grupo y las que llevaron a su desaparición en el final del Cretácico. Surgieron a mediados del Cretácico a partir de un reptil terrestre en una época de intensa actividad tectónica en que el nivel del mar se disparo hasta 300 metros por encima del nivel actual y donde el agua invadió grandes áreas de los continentes, lo que llevo asociado la creación de nuevos mares productivos, y se diversificaron en unas condiciones de gran calentamiento global donde los mares eran cálidos y ricos en nutrientes. Se relaciona el aumento de la productividad marina con la diversificación de este grupo, o lo que es lo mismo, la diversificación de estos grupos viene controlada por presiones bottom-up . Desaparecieron a finales del Cretácico durante la gran extinción asociada a un impacto meteórico. Sin embargo estudios han mostrado una tendencia a la extinción previa a este evento (Polcyn et al.(2014).


Figura 3: Duración temporal de los géneros Ichthyosauria, Metriorhynchidae, Mosasauridae, y Archeoceti(antepasado de los cetáceos). No a escala
fuente: Lindgren et al. (2010)

Tras la desaparición de la mayoría de los reptiles marinos a finales del Cretácico, el mar quedo sin grandes tetrápodos marinos, solo quedando las tortugas, los cocodrilos y las serpientes.

El nicho ecológico que la gran extinción había dejado quedaría desocupado hasta la aparición de los primeros mamíferos marinos en el Eoceno (Pyenson et al. 2014). Los primeros cetáceos aparecerán pocos millones de años después del final del Cretácico coincidiendo con un evento de gran calentamiento global, el llamado en ingles "Eocene Climatic Optimum" (figura 4) en el cual los gases de efecto invernadero alanzan los niveles mas altos de los últimos 65 millones de años. Tras su surgimiento la gran radiación de los cetáceos se producirá durante la transición del Eoceno al Oligoceno en la que se produce un cambio de "greenhouse" a "icehouse" lo que conlleva unos enormes cambios en la dinámica de los océanos y en su productividad. Impulsados por este cambio en la productividad marina los cetáceos desarrollaron nuevas estrategias de alimentación lo que llevaría al desarrollo de las ballenas que conocemos en la actualidad. Clementz et al. (2014) han realizado un estudio de distintas dentaduras de ballenas de la transición del Eoceno-Oligoceno encontrando que en esta época se produjo la radiación en las estrategias de alimentación aun mayor de la considerada hasta ahora. Esta radiación de estrategias daría lugar a los dos subordenes de los cetáceos actuales, Odontoceti (ballenas dentadas, delfines, focénidos) y Mysticeti (cetáceos barbados),el suborden Odontoceti mantiene la estrategia de caza pez a pez de sus antepasados Archeoceti usando la ecolocalización mientras que los individuos del suborden Mysticeti desarrollan una estrategia de alimentación diferente basada en ingerir alimento mediante el filtrado del agua, lo cual también llevaría asociado una creación de estrategias de migración adaptándose a los ciclos de productividad de los nuevos océanos del Oligoceno (Clementz et al. 2014).

Las aves marinas existían desde el Cretácico pero su gran diversificación ocurrirá en el cenozoico especialmente representadas por los pingüinos. Estudios sobre su evolución indican que su diversificación es opuesta a los cetáceos marinos con una relación ecológica entre ellos difícil de demostrar, se ha relacionado la extinción de ciertas aves marinas, especialmente las formas gigantes, a la competencia con los mamíferos marinos (Ando & Fordyce, 2014). El registro fósil parece mostrar una relación de decrecimiento de diversidad de las aves marinas con el incremento de diversidad de los mamíferos marinos y la inversión de la tendencia en el final del Oligoceno. Sin embargo estas tendencias son difíciles de demostrar y los estudios parecen indicar que la diversificación de las aves marinas depende de muchos factores más (Ando & Fordyce 2014).

También es interesante el estudio realizado por Vélez-Juarbe (2014) del que nos hablan los autores del articulo. Es interesante por la asociación que se produce de los individuos del orden Sirenia con los ambientes costeros de pradera submarina, esto los convierte en excepcionales marcadores de la distribución de esta, esto nos indica como estos mamíferos marinos se verían afectados por una regresión marina de manera drástica al perder sus ecosistemas (recordar extinciones de reptiles marino a final del Triásico).


Figura 4: Radiación de distintas especies desde el limite  K-T. Observar la aparición de los primeros cetáceos con el "Eocene Climatic Optimum", la época mas cálida del Cenozoico asociada a ciclos astronómicos y a los niveles mas altos de gases de efecto invernadero de los últimos 65 millones de años, lo que puede correlacionarse con las causas propuestas para la aparición de la familia Mosasauridae en el cálido Cretácico medio. También destacar la radiación del orden Cetacea en un evento de cambio climático que impulsa cambios ecológicos.
fuente: Norris et al. (2013)



Caminos comunes de evolución en los tetrápodos marinos y conclusiones:

La forma en que los tetrápodos realizan la transición tierra-mar y el modo en que su evolución está afectada por los factores ecológicos y biológicos parece ser similar. Se desarrollan en épocas donde el agua ofrece oportunidades, durante épocas de subida del nivel del mar, aumento de los mares intercontinentales, trangresiones marinas, altas temperaturas y productividades marinas. Su radiación y diversificación se producen durante épocas de cambio en la productividad y en la dinámica de los océanos.. (Pyenson. et al., 2014). Cabe destacar que ciertos grupos son capaces de adaptarse a los cambios ecológicos gracias a la flexibilidad de sus costumbres, siendo capaces de alternar entre distintos formas de vida según la necesidad.. (Pyenson et al., 2014)

Sin embargo no todos los cambios afectan de igual manera a los tetrapodos. Los tetrapodos marinos adaptados a la alimentación bentónica costera como el orden sirenia (consumidores de pradera marina) o los reptiles marinos extintos a finales del Triásico se ven mas afectados por los cambios en el nivel del mar que los géneros adaptados a la vida pelágica.

Sin embargo los tetrápodoss pelágicos de aguas abiertas se ven mas afectados que los bentónicos por los cambios en la productividad de los océanos debida a cambios climáticos y tectónícos, como se ha visto en la radiación de Mosasauridae durante los aumentos de productividad de los cálidos mares Cretácicos y la radiación de los cetáceos durante los grandes cambios en la dinámica oceánica durante el enfriamiento Eoceno-Oligoceno. (Pyenson et al., 2014).

Las aves marinas no voladoras parecen no mostrar respuesta a los cambios en los océanos durante Cenozóico lo que se ha asociado a su existencia dual tierra- mar lo que introduce un mayor numero de factores que influyen en su evolución haciendo su respuesta evolutiva a las presiones mas difícil de modelizar. (Pyenson et al., 2014)

Los autores Pyenson et al.(2014) destacan como la historia evolutiva de los tetrápodos marinos deja constancia de un gran número de cambios físicos en la tierra, climáticos, tectónicos y astronómicos . Los Tetrápodos entran en los mares en el Triásico tras la gran extinción del Pérmico, en la que desaparecieron el 95% de las especies marinas, con la gran reestructuración de los mares.

Los mamíferos marinos ocupan un mayor numero de nichos ecológicos que sus equivalentes mesozoicos entre los cuales no se desarrollo la filtración ni fueron herbívoros hasta la aparición de las praderas marinas y de las tortugas que se alimentaban de ellas a finales del Cretácico (segun parecen indicar últimos estudios sobre los placodontos (Scheyer et al., 2012) aunque hay controversia (Diedrich, 2010 )) . No estando muy claras aun las causas, los tetrápodos alcanzaron en el Cenozoico una diversidad comparativamente mucho mayor que en el Mesozoico ocupando nichos mucho mas variados.

La conquista del mar por seres previamente adaptados a la vida en tierra es interesante desde el punto de vista evolutivo por la claridad y brusquedad de los cambios que se observan en sus formas. Y por como esta evolución muestra cadencias claras con cambios a gran escala planetaria.

El estudio de los tetrápodos marinos presenta aun muchas cuestiones sobre como afectan las distintas presiones evolutivas a los grupos y como se relacionan entre si y, al mismo tiempo, como se relacionan con las propias limitaciones biológicas de los organismos. Las influencia que tiene cada presión es difícil de medir a lo largo de lo basto del registro geológico. Se estudian especies que se relacionan y compiten entre si en medios muy amplios y complejos a lo largo de enormes cantidades de tiempo. En el tiempo geológico el cambio de los continentes, el cambio en la actividad volcánica, en la posición y actividad solar, etc. tienen enorme influencia en la vida en la tierra, en las extinciones, adaptaciones y diversificaciones de los grupos que conocemos.

La abundancia cada vez mayor de restos fósiles combinado con la mejora cada vez mayor de los métodos analíticos augura un interesante futuro para este tema. (Pyenson et al., 2014).

Figura 5: Resumen gráfico de todos los temas tratados. Se pueden observar en la escala de los 250 millones de años los cambios en la presencia de los principales grupos de cada familia, los niveles del mar, los niveles de carbono(relacionados con efectos invernadero, etc, los valores isotópicos del oxigeno que nos hablan de las temperaturas ambientales o del estroncio que nos hablan de la mayor presencia de sedimento continental reciclado (más meteorización) o de mas influencia de sedimentos procedentes de magma ( más creación de corteza oceánica)
Extraída de Pyenson et al. (2014).

Referencias:
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Más sobre los autores del artículo original:
Nicholas D. Pyenson(1,2), Neil P. Kelley(1,3), and James F. Parham (4)

1 Department of Paleobiology, National Museum of Natural History, Smithsonian Institution, P.O. Box 37012, Washington, District of Columbia 20013, USA

2 Departments of Mammalogy and Paleontology, Burke Museum of Natural History and Culture, Seattle, Washington, 98195, USA


3 Department of Earth and Environmental Sciences, Vanderbilt University, Nashville, Tennessee, 37240, USA

4 John D. Cooper Archaeological and Paleontological Center, Department of Geological Sciences, California State University, Fullerton, California 92834, USA