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viernes, 12 de junio de 2015

De reptil en reptil, nuestro recorrido termina aquí.

Como si de una partida al juego de la oca se tratase, hemos llegado al final del tablero. Nuestro recorrido ha finalizado, pero siempre acompañados por nuestros grandes amiguitos: las tortugas, las serpientes, los cocodrilos y nuestros más recientes protagonistas, los dinocéfalos.

Empezamos la partida…
En la primera tirada del dado tuvimos la suerte de poder viajar hasta distintos rincones de nuestro planeta (Canadá, Inglaterra, Estados Unidos y España). En ellos se descubrieron diversos fragmentos de caparazones de tortuga (figura 1) que nos llevaron a plantearnos cuál era realmente el hábitat en el que vivían y se desarrollaban.


Figura 1. Porque las tortugas también pueden ser una gochas.

domingo, 8 de marzo de 2015

Solemididae: "Las tortugas del sol, ya extintas, pero siempre en nuestros caparazones"

Preámbulo
Los quelonios, o más comúnmente conocidos como tortugas (Figura 1), forman el orden Testudines, dentro de la clase Sauropsida. Este orden fue clasificado por el conocido científico y naturalista sueco Carl Nilsson Linæus en 1758.
Figura 1. Cría de tortuga
Los testudinos están caracterizados por la presencia de un caparazón formado por placas o escudos  que tiene como función proteger los órganos internos.

Uno de los rasgos que les hace especiales es que son los únicos representantes vivos que presentan un cráneo anápsido, es decir, no presentan aberturas o fosas temporales en la bóveda craneal.

La siguiente entrada se centra en el estudio de los caparazones de las especies pertenecientes al grupo Solemididae mediante el análisis de detalles internos y microestructurales así como de su ambiente paleoecológico. Este grupo no es especialmente conocido  a pesar de su gran distribución espacial y temporal, de la que se hablará a continuación. 

Artículo: Scheyer, T. M., Pérez-García A. & Murelaga, X. (2015). Shell bone histology of solemydid turtles (stem Testudines): palaeoecological implications. Organisms Diversity & Evolution, 15pp 199-212.

Introducción
La familia Solemididae se encuentra clasificada dentro del suborden Cryptodira (Lapparent de Broin y Murelaga) distribuidos en su totalidad por Norteamérica y Europa y con edades que abarcan desde el Titoniano, en el Jurásico Superior,  hasta el Maastrichtiano, en el Cretácico Superior (Joyce et al. 2011; Pérez-García et al. 2013). Esto lleva a pensar que existió un vínculo entre la fauna de ambos continentes a principios del Cretácico (Hirayama et al. 2000)

Una de las características que hace únicos a los individuos pertenecientes a esta familia es la presencia de ornamentación integrada y esculpida en su caparazón destacando así la formación de tuberosidades, es decir, abultamientos en los extremos de distintos tamaños además de rugosidades aisladas o en forma anastomosada.

En cuanto a la paleocología de estas tortugas, se han presentado diversas hipótesis sobre su hábitat principal, planteándose un estilo de vida sub-acuático o terrestre.

Métodos y materiales
El estudio histológico sobre los caparazones de la familia Solemididae se ha llevado a cabo a partir de las muestras fósiles (Figura 2 y 3) de:
  •          Siete muestras de Solemys vermiculata Lapparent de Broin y Murelaga, 1996 procedentes de Laño (Burgos, España)
  •          Cinco muestras de Solemys sp. Procedentes de Armuña (Segovia, España)
  •          Seis muestras de Helochelydra sp. Procedentes de Arcillas de Morella (Castellón, España) y Camarillas (Teruel, España)
  •          Nueve muestras de Naomichelys sp. Procedentes de Alberta (Canada) y Texas (Estados Unidos)
  •          Un individuo de Plastremys lata Owen in Parkinson, 1881 sensu Joyce et al. (2011; =‘Trachydermochelys phlyctaenus’ of Seeley 1869) del cual solo se tiene un fragmento de su caparazón, procedente de Cambridge Greensand (Cambride, UK)
Figura 2. Algunas muestras de Solemididae. A) Fragmento costal de Solemys vermiculata; B) Fragmento costal de Solemys sp.; C) y D) Sistema nervioso periférico de Naomichelys sp.; E) Sistema nervioso periférico de Helochelydra sp.; F) Fragmento del plastón de  Helochelydra sp.; G) Fragmento costal de Plastremys lata.

Figura 3. Distribución geográfica de las muestras
Resultados
1. Solemys vermiculata y Solemys sp. Procedentes del Cretácico Superior de Laño (Burgos) y Armuña (Segovia)
Las muestras de ambas especies presentan una estructura diploe enmarcada por una corteza interna y otra externa que conforman el caparazón. El grosor de ambas es aproximadamente igual en algunos individuos mientras que disminuye en otros.

El córtex externo se compone por una zona más externa, una zona ornamentada y una zona más interna. La más externa está formada por fibras óseas dispuestas paralelamente que pasan gradualmente a ser laminadas y bañadas por canales vasculares primarios.
La zona ornamentada está caracterizada por valles y protuberancias con marcas de crecimientos que se extienden paralelamente hacia la zona más externa.
La zona más interna está compuesta por entretejidos estructurales fibrosos que están vasculados por canales principales. Las marcas de crecimiento son menos visibles en esta zona. Se produce un cambio gradual hacia el hueso esponjoso visible por el aumento de las cavidades secundarias erosionadas.
En varias muestras el hueso esponjoso está restringido a mallas trabeculares dispuestas en las zonas del núcleo interno más gruesas que contienen los huesos del caparazón .
En las muestras gruesas este hueso es más externo, y en el caso de la placa neural casi llega a la superficie interna del hueso.
Los huesos trabeculares son cortos y gruesos mientras que los espacios intertrabeculares son redondos u ovoideos.

El córtex interno está formado por fibras óseas paralelas y  fibras de Sharpey insertadas en el tejido cortical. El paso entre el interior del núcleo  y la corteza externa puede producirse por la invasión del tejido cortical por parte de osteonas secundarias de gran tamaño o por una transición gradual en la que casi toda la corteza se ve permeabilizada por osteonas secundarias o cavidades erosionadas.
La zona de sutura es extensa, con un fuerte relieve compuesto por alargadas espigas y glenas. La placa periférica está compuesta por una profunda glena que tiene como función alojar el extremo distal de la costilla de la placa costal asociada.

En la siguiente imagen (Figura 4) se puede visualizar las distintas secciones que presentan las muestras y de las que se ha hablado en los párrafos anteriores.
Figura 4. Secciones delgadas de soleminidos con luz transmitida (izquierda) y luz polarizada (derecha): A) Fragmento costal de Solemys vermiculata; B) Fragmento costal de Solemys sp. C) Fragmento costal de Solemys sp. Leyenda: CB (Hueso esponjoso); ECO (Córtex externo); ICO (Córtex interno); ISF (Fibras estructurales entrelazadas); PFB (Hueso paralelo fibroso)

2. Solemydidae aff. Helochelydra sp. Procedente del Cretácico Inferior de Arcillas de Morella (Castellón) y Camarrillas (Teruel)
Los huesos ejemplos (Figura 5) de ambas localizaciones presentan una estructura diploe enmarcada por capas óseas corticales.

El córtex externo se ve dividido en una zona externa ornamentada con fibras dispuestas paralelamente y una delgada zona interna en la cual los haces de fibras forman entramados.
Su zona interna está compuesta por canales de vasos sanguíneos primarios dispuestos de forma ordenada y reticular. Su zona externa está menos vascularizada.
Los huesos trabeculares son secundarios  y dispuestos de forma laminar.

El córtex interno está compuesto por un hueso fibroso paralelo que cambia gradualmente a laminar. El tejido óseo se compone por canales vasculares simples.
En el caso del fragmento plastal se pueden observar, en el interior del hueso esponjoso, sucesivas remodelaciones del hueso compacto hacia una red trabecular.

Figura 5. Secciones delgadas de Solemydidae aff. Helochelydra sp. A)  Córtex externo y hueso esponjoso interno del fragmento costal (en luz transmitida). B)  Córtex externo y hueso esponjoso del fragmento plastral. C) Córtex interno del fragmento plastral (luz transmitida-izquierda y luz polarizada-derecha). 

3. Solemydidae aff. Naomichelys sp. procedente del Cretácico de Norteamérica. 
Las muestras (Figura 6) comparten una estructura diploe y cortezas de grosor similar. 
El córtex externo está formado por una zona superficial ornamentada compuesta por un hueso de fibras paralelas y por una zona gruesa más interna formada por un entretejido estructural fibroso.  Entre ambas zona se puede observar la ornamentación columnar.
La zona más externa presenta canales vasculares aislados mientras que la zona interna está formada por canales vasculares primarios cortos y dispersos y osteonas primarias.
Las columnas ornamentadas tienen un crecimiento concéntrico. Las primeras capas del hueso fibroso se encuentran entre estas columnas o adyacentes a ellas.
 Ambos continúan creciendo  hacia el exterior hasta que las columnas alcanzan su diámetro máximo. En el margen de las columnas se desarrolla una fuerte zona de flexión donde el tejido óseo de las columnas y de áreas adyacentes se encuentran.
Esta zona también marcas de crecimiento cíclico, las cuales al principio son muy espaciadas pero van disminuyendo la distancia debido al continuo crecimiento.

El hueso esponjoso, largo y fino, se dispone irregularmente formado por trabéculas esbeltas y con espacios vasculares en el interior. Las osteonas secundarias están desarrolladas en todo el hueso. La malla trabecular es primaria aunque algunas zonas ha sido remodeladas.

El córtex interno está formado por un hueso fibroso paralelo que pasa gradualmente a ser laminado. Algunas muestras presentan fibras de Sharpey pero son más numerosas próximas a la costilla del fragmento costal.
El tejido óseo varía en grosor en ambas muestras y presentan una malla regular fibrosa de forma transversal y longitudinal. Estas fibras están delimitadas por líneas brillantes.
El sistema vascular es escaso, con un canal primario o una osteona secundaria aislada.

Figura 6. Secciones delgadas de Solemydidae aff. Naomichelys sp. A) Fragmento periférico; B) Osículo dérmico; C)Fragmento de caparazón; D) Córtex externo y ornamentación del fragmento periférico;  E) Córtex externo y ornamentación en el fragmento de caparazón; F) Hueso esponjoso en el fragmento de caparazón; G) Hueso esponjoso y córtex interno en el fragmento de caparazón; H) e I) Hueso cortical del osículo dérmico. Leyenda:  LB (Hueso laminar), IsFB (Haces de fibras seccionadas longitudinalmente), OP (Patrón de ornamentación), trFB (Haces de fibras seccionadas transversalmente)

4. Plastremys lata procedente del Cretácico Inferior de Reino Unido. (Figura 7)
El fragmento costal muestra una estructura diploe compacta y un buen desarrollo del córtex tanto interno como externo, que comparten un grosor similar.

La zona más externa del córtex externo no presenta detalles microestructurales aunque se pueden distinguir la presencia de espacios que fueron ocupados por vasos sanguíneos.
Más hacia el interior se distinguen bordes ondulados, en donde la  matriz y las microestructuras del hueso se muestras intactas. El córtex, en especial la zona más ornamentada del caparazón, está formado por una matriz de haces fibrosos entretejidos. Está vasculizado mediante osteonas primarias.

En cuanto al hueso esponjoso, los espacios vasculares son pequeños, redondos u ovalados, alineados con el hueso laminar y separados por el hueso intersticial primario.

El córtex interno está compuesto por el hueso fibroso paralelo, con canales vasculares y osteonas primarias simples. Las fibras de la matriz están seccionadas transversalmente.

Figura 7. Secciones delgadas de Plastremys lata. A) Fragmento costal; B) Parte central de la sección; C) Córtex externo que muestra alteración del tejido óseo; D) Córtex interno constituido por el hueso fibroso paralelo.

Discusión
Los caparazones de los solemídidos difieren de otras familias, y entre ellos mismos, por la forma y el patrón de la ornamentación (Scheyer y Anquetin 2008). Todas comparten una estructura diploe, aunque carecen del contrachapado que presentan otras familias (Scheyer et al. 2007)

Los caparazones de Solemididae presentan una corteza interna y una externa similares en grosor en la mayoría de las muestras, aunque en la especie Solemys en alguna muestra el córtex interno se ve reducido.

La zona más externa de ambas cortezas está formada por un hueso fibroso paralelo y con una superficie ornamentada. Esta ornamentación también se visualiza en las secciones más delgadas.
Además, todas las muestras presentan una separación clara entre dos zonas (externa e interna) que componen el córtex externo.

También se distinguen ornamentación en forma de valles y bajos salientes, aunque en la especie Naomichelys se presenta como columnas transversales sobre una matriz fibrosa paralela. Algunas muestras de esta especie además presentan paquetes fibrosos irregulares formados naturalmente.

Gracias a las características histológicas que aportan las muestras las especies pueden clasificarse en distintas edades geológicas.

Paleoecología
Como ya se comentó en la introducción, existen varias hipótesis sobre el hábitat en el que se desarrollaros los solemídidos.

Scheyer and Sander (2007) defienden un hábitat terrestre basándose en las características de la especie Naomichelys nombradas anteriormente.
Joyce et al. (2011) se apoyan en la presencia de extremidades cubiertas por osteodermos , las cuales están presentes comúnmente en tortugas terrestres y en muestras fósiles de especies que habitaron en estas zonas.  
Por otro lado,  Marmi et al. (2009) proponen una vida en aguas superficiales a partir del análisis de Solemys sp. y su ambiente de sedimentación (calizas de depósito de baja energía). Además, los restos de esta especie también vienen acompañados de moluscos, ostrácodos salobres, trazas de dinosaurios y plantas terrestres aportando así evidencias sobre la influencia terrestre y acuática.

Además, añaden que esta especie presenta el córtex interno vascularizado en su totalidad, algo raro y ausente en las especies terrestres.
Marmi et al. (2009) realizan una crítica sobre el análisis de Scheyer y Sander (2007) ya que solo utiliza una especie terrestre (Geochelone pardalis) para su defensa del hábitat terrestre mediante el análisis histológico. En el estudio se tomó un género (Cuora y Terrapene) como terrestre cuando algunas especies eran acuáticas. En este caso, Scheyer et al. opinan que esto podría deberse a su ecología o específico del género.
Por ello, consideran que los estudios histológicos y taxonómico-sedimentológicos realizados para determinar la forma de vida de la especie se contradicen, teniendo mayor peso el segundo.

Scheyer et at. (2014) consideran que la hipótesis de un ambiente sub-acuático planteada por Marmi et al. (2009) no se sustentan con ninguna prueba disponible ya que el análisis llevado a cabo de las muestras de la Mina Esquirol no es compatible con el estilo de vida acuático.

Además, los estudios realizados en Laño apoyan la hipótesis de un ambiente terrestre ya que se trata de un sistema de deposición aluvial que habría afectado a los restos fósiles alóctonos a través de la abrasión y erosión (debido al transporte).

Conclusiones
Figura 8. Tortuga 
En resumen, los solemídidos presentan un caparazón con un gran desarrollo del diploe, una superficie ornamentada, situada en la zona más externa del cortex externo,  formada por tuberosidades o valles que les hace característicos.

Cada especie tiene alguna característica específica que permite clasificar las muestras, independientemente de su tamaño, a través de los análisis taxonómicos e histológicos.

Finalmente, ello también demuestra la forma de vida terrestre de esta familia apoyándose en la hipótesis de  que la mayoría de las tortugas tienen preferencias hacia este hábitat.

Bibliografía
  • Anquetin, J. (2012). Reassessment of the phylogenetic interrelationships of basal turtles (Testudinata). Journal of Systematic Palaeontology, 10, 3–45.
  • Hirayama, R., Brinkman, D. B., & Danilov, I. G. (2000). Distribution and biogeography of non-marine Cretaceous turtles. Russian Journal of Herpetology, 7(3), 181–198.
  • Joyce, W. G., Chapman, S. D., Moody, R. T. J., & Walker, C. A. (2011). The skull of the solemydid turtle Helochelydra nopcsai from the Early Cretaceous of the isle of Wight (UK) and a review of Solemydidae. Special Papers in Palaeontology, 86, 75–97.
  • Joyce, W. G., Sterli, J., Chapman S. D. (2014). The skeletal morphology of the solemydid turtle Naomichelys speciose from the Early Cretaceous of Texas. Journal of Paleontology, 88(6), 2014, p. 1257-1287.
  • Marmi, J., Vila, B., & Galobart, A. (2009). Solemys (Chelonii, Solemydidae) remains from the Maastrichtian of Pyrenees: evidence for a semi-aquatic lifestyle. Cretaceous Research, 30(5), 1307– 1312.
  • Murelaga, X., Pereda Suberbiola, H., Astibia & Lapparent de Broin, F. (1998).  Primeros datos sobre los quelonios del  Cretácico Superior de Lleida. Geogaceta, 24. 
  • Murelaga, X., García-Garmilla, P. y Pereda-Suberbiola, X. (2005): Primeros restos de vertebrados de Cretácico Superior de Quecedo de Valdivielso. Geogaceta, 37: 195-198. 
  • Scheyer, T. M., & Anquetin, J. (2008). Bone histology of the Middle Jurassic turtle shell remains from Kirtlington, Oxfordshire, England. Lethaia, 41(1), 85–96. 
  • Scheyer, T. M., & Sander, P. M. (2007). Shell bone histology indicates terrestrial palaeoecology of basal turtles. Proceedings of the Royal Society of London B, 274(1620), 1885–1893.
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martes, 2 de septiembre de 2014

¿Eso son dientes? ¡¡PUES ESPERA A VER MI BLINDAJE POSTERIOR!!

Entrada Final

Probablemente os estéis preguntando ¿cómo pueden estar relacionados un cefalópodo, un coleóptero y un Anápsido? La respuesta es sencilla, los tres han adaptado su organismo para fortalecerse y que resulte más difícil ser devorados.

De todos los seres que existen o han existido en la Tierra, probablemente los que peor se adaptan son aquellos que, por necesidad, han evolucionado hasta tener una cáscara, caparazón o concha resistente que proteja su débil cuerpo de los depredadores. Este escudo natural les otorga una posibilidad de supervivencia ante depredadores, ya que resulta más difícil dañarlos debido a que pueden esconderse o proteger sus órganos vitales tras esta barrera, que puede ser orgánica, como en el caso de las tortugas, los armadillos o los escarabajos, o inorgánica, como la mayoría de los gasterópodos, junto a los gasterópodos o los extintos ammonoideos.

En contrapartida, provoca dificultades en el movimiento, volviendo, a aquellos que han optado por este medio de defensa, unos seres lentos, con problemas en el crecimiento (necesitando desprenderse de su anterior caparazón para crecer y después crear otro nuevo, siendo vulnerables en el proceso) y restricción de movimientos. Otro problema de llevar una “armadura”, es que puede resultar difícil adaptarte a otros medios, por lo que si el ambiente en el que el animal vive cambia a uno desfavorable en un corto periodo de tiempo, es mucho más difícil que pueda adaptarse o moverse a otro más favorable, siendo prisionero de tu propia defensa. 

Llevar un caparazón a cuestas tiene su precio, pero lo vale en muchos casos. 

Desde el inicio de los tiempos, cuando la vida en el mar comenzó a tomar consciencia de lo que la rodeaba y de que podían ser comidos por otros seres, muchos organismos comenzaron a secretar sobre su cuerpo unas armaduras de placas que los recubrían total o parcialmente.


Duros por fuera, tiernos por dentro, simples en todos los aspectos

Comenzando por el Filo Brachiopoda, lo componen animales que perduran hasta hoy en día sin excesivo cambio desde el Cámbrico, momento en que aparecieron. Extremadamente sencillos, bentónicos y sésiles, pasan su vida filtrando nutrientes. Se protegen tras dos valvas de calcita como algunos gasterópodos marinos. (Fig. 1.)

Fig. 1. Hemithiris psittacea - Filo Braquiópoda

¿Me quieren desahuciar? Pues me llevo la casa

Los siguientes que dieron el paso para protegerse tras una concha, probablemente a la par que los Braquiópodos, fueron los Moluscos. 
De este Filo parten múltiples clases, todos tienen o han tenido en algún momento de su ascendencia un caparazón de calcita o aragonito: Bivalvos (fig. 2.) y Gasterópodos (fig. 3. y 4.) entre otros (fig. 5.), y cefalópodos.


Fig. 2. Lima scabra – Cl. Bivalva
Fig. 3. Helix aspersa o Caracol común
Fig. 4. Crysomallon squamiferum Caracol marino cuya concha está formada con Hierro (una auténtica armadura)
Fig. 5. Tonicella lineada - Cl. Polyplacophora

Los Cefalópodos actuales, a excepción de los Nautiloideos (Fig. 6.), han perdido, o han reducido su concha carbonática protectora de forma considerable, pero entre el Paleozoico y el Mesozoico, los cefalópodos con concha aragonitica tabicada predominaban. Poseían gran variedad de formas, desde los Actinoceratoidea, con una concha alargada, a los Ammonoidea, con las conchas en espiral (Fig. 7.), de los que puede leerse sobre una pieza calcítica denominada Aptychus en la entrada: Rol en la propulsión y funciones del Aptychi en los Ammonites

Fig. 6. Nautilus pompilius sp - Subclase Nautiloidea
Fig. 7. Cl. Ammonoidea


Artrópodos, “Los Caballeros de la Quitina

Cambiando de tercio y volviendo otra vez atrás en la historia, hemos de remontarnos al origen del Filo Artrópoda: Organismos con un Exoesqueleto quitinoso y apéndices articulados. Se tratan, de los Clados: Hexápoda (Fig. 9. y 11.), Chelicerata, Crustacea, Myriapoda, Ostrácoda y los extintos Trilobites (Fig. 8). Marrelomorpha y otros (fig. 10)


Fig. 8. Trilobite Fósil
Fig. 9. Chalcosoma atlas - Or. Coleoptera

Fig. 10. Anomalocaris - Fam. Anomalocáridos (Extintos)

Podríamos denominar a este filo como el “pináculo” de los organismos blindados, seres totalmente recubiertos de una armadura protectora de quitina. Pero hasta dentro de ellos hay algunos que sobresalen como los más protegidos. Éstos son los del Orden Coleoptera. 

Estos seres la Clase Insecta, además de aumentar el tamaño del exoesqueleto en el tórax, han recubierto su primer par de alas con unas gruesas capas de quitina como la que forma el resto de su exoesqueleto, creando de esta manera un caparazón protector que protege su parte más vulnerable, el abdomen, de posibles depredadores. Un auténtico “tanque con patas”. 

Hallazgo de una especie nueva de Coleóptero Dermestidae en la entrada: Nuevo género y especie de Dermestidae (Coleoptera) del cráter Eckfeld Maar (Eoceno medio, Alemania)


Aunque otros géneros, pueden alcanzar tamaños notablemente mayores que los Dermestidae, su tamaño no es peligroso, así que no habría que preocuparse por una invasión de Coleópteros gigantes... En principio.

Fig. 11. Anthrenus angustefasciatus - Coleóptero Dermestidae


Vertebrados ¿otros que también se apuntan?

Por último, tendríamos a los vertebrados, algunos de los cuales han modificado su esqueleto para adaptarse y generar, además del endoesqueleto, un exoesqueleto dérmico en forma de caparazón o de placas. 
Podemos encontrar ejemplos en Anamniotas (extintos) Ostracodermos y Placodermos (Fig. 12.) y actuales Lepisosteiformes; y Amniotas con los Saurópsida, (Clado Crurotarsi, Cocodrilomorfos) y Anápsida (Orden Testudines de los que puede leerse sobre una nueva especie en la entrada: Nueva especie de Tortuga Brodiechelys del Cretácico Inferior en Españay los Synápsida como son las familias de Glyptodontidae (extintos) (fig. 13.) y Dasypodidae (actuales armadillos)

Fig. 12. Dunkleosteus sp. - Gr. Placodermos
Fig. 13. Glyptodon sp

¿Fin?

Con esto acabo mi trabajo de paleontología en este blog, deprisa y sin descanso, He de admitir que nunca se me ha dado demasiado bien esto de escribir entradas, así que solo espero que el esfuerzo haya valido la pena. 

Añadir que, una vez que uno indaga en algunos aspectos de la Paleontología, aunque es extensible a cualquier cosa, hacemos de ello, algo nuestro, nunca lo miraremos con los mismos ojos y pensaremos en ello de otra manera.


"Si el conocimiento es poder, la ciencia es el poder más grande del mundo, hay que conservarlo, potenciarlo, indagar en él y no permitir que muera nunca." - Alex Ruiz

viernes, 13 de junio de 2014

Seres Prehistóricos: ¿Y ahora qué?

LO QUE TODO EL MUNDO PIENSA
Cuando le hablamos de paleontología a una persona sin una estrecha relación con ésta o apenas escaso conocimiento o interés, lo primero que se le viene a la cabeza son dinosaurios enormes y llamativos, esqueletos con fémures de 2m, cráneos de T.rex, y gente exhibiéndolos feliz y sonriente, como si no hubieran estado horas, semanas, meses o incluso años, intentando desenterrarlo de forma que los frágiles pedazos que se conservan no se fragmentaran por el camino, acabando así con el trabajo de todo ese tiempo.
No se imaginan lo que en realidad supone, la importancia que tiene, lo que nos dice ni lo que nos enseña. No imaginan que a veces, la vida más pequeña vale y nos dice mil veces más, que el dinosaurio mas grande que se llegue a encontrar, de este modo, una bacteria (por muy aburrida que parezca) puede llegar a explicarnos más cosas y darnos más información sobre lo que pasó en esa época en la Tierra que 3 dinosaurios de 20 toneladas cada uno. Por esta razón, yo he intentado demostrar esta teoría a base de conseguir información sobre estos Seres Prehistóricos tan apasionantes y que a todo el mundo gustan, pero que, sin embargo, por mucho que gusten, no nos vienen a decir gran cosa por el momento (en términos biológicos al menos), es decir, "mucho ruido y pocas nueces".

Gente exhibiendo "feliz y sonriente"
un fémur de 2m bien conservado.


LO QUE EN REALIDAD ES
Podríamos dar una definición técnica de lo que es la paleontología como la ciencia natural que estudia e interpreta el pasado de la vida sobre la Tierra a través de los fósiles. También que se encuadra dentro de las Ciencias Naturales y que posee un cuerpo de doctrina propio y comparte fundamentos y métodos con la Geología y la Biología, con las que se integra estrechamente. 
Habría mucho más que decir pero yo prefiero demostrar lo que es con lo que he podido recopilar.

Mi trabajo ha consistido en hablar, dentro de los seres prehistóricos que hayan podido existir, de los dinosaurios, ya que son los que más llaman la atención de la gente, incluyéndome a mí, no nos vamos a engañar. ¿Que por qué lo he hecho? Muy sencillo, quería demostrar, y ya de paso demostrarme a mí misma, que, como en tantas otras especies y géneros, la información que se posee de los dinosaurios es más bien escasa; una maraña de nombres de especies, distribuidas casi azarosamente en los clados, ya que nadie sabe donde colocar a cada una que se descubre, como si ninguna o casi ninguna tuviera ningún tipo de relación (no es que no la tengan, es que no sabemos cual es). Esto pasa, como ya hemos podido comprobar, porque el hallazgo de dinosaurios con fémures bien conservados de 2 m no son lo que se podría decir...ABUNDANTES, así que mejor nos olvidamos de planteárnoslo como fósiles guía. Así pues, encontrarse con unas cuantas vértebras caudales o dorsales, una tibia, unas pocas costillas (como pasaba con nuestros amigos: Yongjinglong datangi y Leinkupal laticauda) y alguna mandíbula (como pasaba con nuestro T.rex esquimal, Nanuqsaurus hoglundi) no nos viene a dar la información necesaria para saber en profundidad las características de estas especies ni saber de dónde vienen ni con qué otras pueden estar más emparentadas, haciendo de éstas unas cuantas especies parafiléticas entre sí.
La mayoría de dibujos de estos animales hallados son muy intuitivos, ya que con escasas partes del esqueleto dudo que se pueda llegar a saber en profundidad como era ese animal: su color, sus habilidades...
Así que al final lo que tenemos son un montón de partes sueltas del esqueleto de distintos dinosaurios encontrados cada uno en una parte del mundo distinta, sin ir más lejos, en nuestros informes se demuestra también esta teoría. El primer dinosaurio de nuestros informes es encontrado en China (Yongjinglong datangi), el 2º en Alaska, (Nanuqsaurus hoglundi), y el 3º en Argentina (Leinkupal laticauda), vamoscasi al lado.
En resumen, que estos animalitos que vivieron su época dorada en el Jurásico y Cretácico antes de que esa estrella fugaz diera un giro a sus aburridas vidas, son muy entrañables y emblemáticos pero aún carecemos de mucha información acerca de ellos y queda mucho camino por delante. No obstante, esto pasa con muchas especies, géneros y órdenes, no solo prehistóricos sino también actuales, y teniendo en cuenta la información de fauna actual que nos queda por descubrir y clasificar, no es difícil obviar que aún es más la información que nos falta sobre la fauna prehistórica.
El esperado momento del cambio

ACERCA DE LOS DINOSAURIOS
Lo que sabemos es que estos amigos empezaron a aparecer a lo largo del Mesozoico, a partir de esos primeros reptiles de piel escamosa y queratinizada, que por fin conseguían independizarse por completo del medio acuático, gracias sobretodo a los huevos amniotas, lo que les permitía una reproducción  y una fase larvaria que podía llevarse a cabo sin problemas en medios subaéreos. Algunos poseían cráneos anápsidos (sin fenestras temporales) y otros diápsidos (con 2 fenestras temporales) que debido al espacio generado para músculos masivos masticadores, desarrollaron grandes mandíbulas con fuertes mordeduras. Esto lo vemos en cráneos de T.rex y de muchos herbívoros como los Branquiosaurios. Gracias a estas adaptaciones y muchas otras, incluida la de volar (como en los Pterosaurios), hicieron de estos reptiles los reyes del mundo en estas épocas. Hoy día tortugas o cocodrilos (únicos Arcosaurios que sobrevivieron a la extinción del Cretácico) son la herencia familiar más cercana que nos han dejado.

EN RESUMEN
Aunque aún quede mucho por estudiar y mucho por descubrir seguiremos poniéndole empeño, porque justamente al ser humano le gustan los retos, y lo que parece más intrincado o misterioso es lo que más ganas tiene por descubrir. Confío que con el tiempo la información sobre los dinosaurios sea más abundante, que tengamos un mejor conocimiento de ellos y de muchos más órdenes y géneros que nos ayuden a entender cómo llegamos nosotros aquí. Pero de momento, la pregunta que nos haremos cada vez que encontremos un nuevo ser que no sepamos dónde colocar, qué decir o qué hacer con el, será la misma que me hice yo antes de empezar a escribir este artículo: ¿Y AHORA QUÉ?

PARA FINALIZAR, quiero exponer aquí un vídeo cortito que nos muestra toda nuestra historia, desde el Big Bang hasta nuestros días, para mostrar una vez más que los dinosaurios son solo una pequeña parte de ésta, y ya de paso mostrar rápidamente las maravillas de la evolución:



¡FELICES VACACIONES A TODOS!


miércoles, 11 de junio de 2014

REPTILES



Las entradas que he realizado en este blog han tratado sobre reptiles de un periodo especifico Cretácico y de su identificación bien por vertebras o por dientes.
He querido que estas entradas trataran de reptiles dado que me parecen muy importantes ya que supusieron la auténtica colonización del medio terrestre.

En el Carbonífero superior un orden de anfibios (Anthracosauria) dio origen a los reptiles, en concreto a Captorrinomorfos, y esto supuso la colonización del medio terrestre ya que mostraban numerosas adaptaciones para evitar la deshidratación que supone la vida en un ambiente fuera del agua. Estas características son: un ventrículo parcialmente separado, una epidermis con escamas para evitar la evaporación del agua corporal, conductos excretor y reproductor independientes y un huevo protegido por cáscara (amniota).
La complejidad del huevo amniota sugiere que la transición entre los anfibios y los reptiles no tuvo lugar más que una vez, y que por lo tanto el grado evolutivo de los reptiles es monofilético. Así el huevo amniota se convirtió en la característica evolutiva más importante de los reptiles y constaba de:
Una membrana protectora calcificada en cuyo interior una serie de membranas alimentan y protegen al embrión. El embrión está conectado a un saco vitelino (un saco de sustancias de reserva de las que se alimenta el embrión durante su estancia en el interior del huevo) y a una cavidad alantoidea (donde se acumulan las sustancias de desecho en forma de precipitados nitrogenados). A su vez la membrana amniótica, que cubre la cavidad amniótica (donde se sitúa el embrión), lo protege del contacto de la cascara cubriéndolo.
Este huevo supuso la total independencia del medio acuático por parte de los reptiles, ya que la cavidad amniótica rellena de líquido semeja el ambiente acuático necesario para el desarrollo del embrión.
Para clasificar las nuevas líneas evolutivas que surgieron en los reptiles amniotas, científicos realizaron una clasificación basándose en el número de ventanas o aberturas en la región temporal del cráneo. Según esta clasificación hay cuatro tipos de cráneos:

 
Figura 1. Tipos de cráneos de reptiles amniotas basada en el número de ventanas en la región temporal el cráneo.


Según este carácter el árbol evolutivo de los amniotas sería:



Figura 2. Árbol evolutivo de los amniotas. En rojo están los grupos a los que pertenecen los reptiles que he tratado en mis otras entradas.

Como se ve en la figura 2, todos los amniotas, tanto los extintos como los que aún viven se agrupan en dos grupos iniciales:
-          Synapsida: que dieron lugar a los mamíferos.
-          Sauropsida: los reptiles propiamente dichos.

En esta entrada nos vamos a centrar en los Diapsida y más en concreto en los órdenes de reptiles mencionados en mis otras entradas.


Plesiosauria:

El orden Plesiosauria (plesiosaurios) consiste en dos superfamilias. El Pliosauroidea (pliosaurios) son típicamente de cuello corto, mientras que Plesiosauroidea (plesiosaurios) son típicamente de cuello largo. Sin embargo, las generalizaciones basadas en la longitud del cuello se consideran poco fiables ya que la investigación sobre la evolución y filogenia plesiosaurio sigue revelando una historia más complicada. La familia Polycotylidae, por ejemplo, es un grupo del Cretácico Tardío de plesiosaurios de cuello corto que se consideraron tradicionalmente como pliosaurios. Sin embargo, hay evidencias craneales (Carpenter, 1997) que apuntan a una afinidad plesiosauroidea para ellos. Del mismo modo, los géneros de pliosauroidae Eurycleidus y Attenborosaurus son pliosaurios con cuellos relativamente largos.


Figura 3. Esqueleto de Meyerasaurus victor en vista ventral (inferior) (de Smith [2008], redibujado de Fraas [1910]).


Plesiosauria se caracteriza por la presencia de un conjunto de caracteres derivados y adaptaciones secundarias extremas a la vida en el agua. Todos los plesiosaurios tienen cuatro grandes aletas y cuerpos generales rígidos. El esqueleto postcraneal de plesiosaurios se puede dividir en el esqueleto axial (la columna vertebral y las costillas) y el esqueleto paraxial (cinturas de las extremidades y las extremidades). Todos ellos poseen las siguientes sinapomorfias (caracteres derivados compartidos) en su esqueleto (Rieppel, 1997; Carroll, 1988; Storrs, 1993):
-          Ventralmente expandido (alargado) cinturas pectoral y pélvicas. Las cinturas pectorales se expanden en placas delgadas ventrales, el principal elemento de la cintura pectoral son los coracoides y la escápula siempre que éstos cumplan en la superficie lateral (exterior) que forman una cavidad glenoidea para acomodar la extremidad anterior. La escápula puede o no puede cumplir en la línea media dependiendo de la especie. Un gran complejo de clavícula-interclavícula está presente en los primeros plesiosaurios, pero se pierde en formas posteriores.
La cintura pélvica al igual que en la cintura pectoral los elementos forman placas expandidas. El pubis está situado por delante y el isquion posteriormente. El ilion es un pequeño elemento que sirve de puente entre la cintura escapular y las costillas sacras y sólo contacta con el isquion en plesiosaurios.

Figura 4. Cintura pectoral, A: anterior, y B de lado.

 
Figura 5. Cintura pélvica, A: anterior y B: de lado.


-          Ausencia de huesos nasales.
-          Ausencia de contacto entre ilion y pubis.
-          Tronco relativamente corto (cuerpo) y la cola.
-          Gastralia muy bien desarrolladas y posicionadas entre la cintura pectoral y pélvica es una cesta de apretadas costillas ventrales o gastralia. Cada fila se compone de un elemento central en forma de boomerang, y cerca de tres simples gastralia en cada lado.
-          Acortamiento y ensanchamiento de huesos de las extremidades e hiperfalangia: tanto el primer plano y las patas traseras se han convertido en aletas en forma de alas, y se parecen mucho entre sí. El propodial (húmero / fémur) es relativamente largo, los epipodiales (radio, cúbito / tibia, peroné) se acortan, haciéndose más anchos que largos en algunos taxones. Los mesopodiales son en forma de disco. Los metapodiales y falanges (huesos de los dedos) son bastante cortos y entallados. Muestran hiperfalangia (aumento en el número de huesos en los dígitos). Puede o no puede haber más o menos número de huesos accesorios en la zona epi-mesopodial, dependiendo de la especie.



Figura 6. Extremidades vistas desde abajo, A: extremidad posterior y B: extremidad anterior.

-          Dos agujeros pequeños subcentrales nutritivos (aberturas pequeñas, presumiblemente para los vasos sanguíneos o los nervios) en la superficie ventral del centrum (una excepción: Brachauchenius y los agujeros reducidos en algunos otros pliosaurios).


Squamata:

Son un grupo de gran éxito, esta familia de reptiles incluye lagartos (por ejemplo, gekkota, Escincos, camaleones), serpientes y anfisbenas. Con más de 7.000 especies, están presentes en todos los continentes excepto en la Antártida, y han invadido en ambientes marinos (por ejemplo, serpientes de mar, Mosasaurios), así como la diversificación en muchas formas terrestres especializadas diferentes, incluyendo animales de madriguera (por ejemplo anfisbenas), planeadores (por ejemplo, Draco), los corredores bípedos (por ejemplo, Basiliscus), los escaladores (como los camaleones) y depredadores activos (por ejemplo Varanus).

Además de la condición de reptil ovivíparo, algunos grupos dan a luz a crías vivas (vivíparos). Lo más sorprendente es que hay al menos ocho grupos que contienen una especie con sólo miembros femeninos, que se  reproducen por partenogénesis.

Squamata es el grupo hermano de Rhynchocephalia (Tuatara y parientes extintos), compartiendo un ancestro común alrededor de hace 250 millones de años al comienzo del Mesozoico. Juntos, forman el grupo monofilético Lepidosauria.

Sinapomorfias:
Kinesis craneal (un alto grado de flexibilidad entre los huesos de la parte posterior del cráneo, que permite movimientos relativos entre ellos).
Hemipenes apareados (presentes en todos los lepidosaurios) son totalmente eversible.
Dentición pleurodont (dientes fijados en el lado de las superficies interiores de las mandíbulas, y reemplazados periódicamente).
Pérdida de gastralia (costillas ventrales del vientre).
Quinto metatarsiano de doble gancho, funcionalmente análogo al talón de los mamíferos.
Complejidad de la articulación mesotarsal (en comparación con lepidosaurios no squamata).

Características:
Debido a que vivían en las zonas secas, desarrollaron escamas y placas para protegerse de la desecación.
Ellos desarrollaron gruesas capas de la epidermis y de la dermis con el fin de protegerse a sí mismos. La epidermis es una estructura uniforme de material muerto que ya no puede crecer; lagartos y serpientes cambian de piel periódicamente.
La coloración y patrón de los lagartos y las serpientes se determina por el tipo y la disposición de las células de pigmento que son controladas por los nervios o las hormonas. El color o patrón de un lagarto y serpiente cambia cuando se está ocultando o realizando un ritmo diario de actividad.


Figura 7. Cráneos de Lepidosauria. Articulaciones del cráneo y la mandíbula (flechas) ayudan a distinguir los miembros del orden Squamata (lagartos y serpientes) el uno del otro y de los miembros del orden estrechamente relacionado Rhynchocephalia. Cráneo de un Tuatara (a), un miembro de la orden Rhynchocephalia, es relativamente rígida. Los pivotes de la mandíbula inferior del extremo inferior del hueso cuadrado (verde) y el hueso quadratojugal adyacente. En cráneos de squamata, incluyendo los camaleones (b), la mandíbula pivota desde el extremo inferior del hueso cuadrado. El extremo superior del hueso cuadrado también disfruta de una cierta libertad de movimiento, una condición conocida como streptostyly, por lo que es posible que el animal mueva la parte posterior de la mandíbula inferior más libremente en la manipulación de presa. Muchos squamata tienen una articulación adicional en el cráneo que permite flexionar el hocico hacia arriba y hacia abajo. En la mayoría de los lagartos (c), esa articulación está detrás de los ojos (mesokinesis). Pero en las serpientes (d), esta articulación se encuentra en frente de los ojos (prokinesis). Las serpientes tienen otras articulaciones del cráneo y de la mandíbula flexibles; la víbora (d), por ejemplo, también puede rotar sus huesos de la mandíbula superior que tienen los colmillos.

Una regresión en el arco del lóbulo temporal proporciona espacio para los músculos más grandes.
Las dos primeras vértebras en la parte de atrás (eje y Atlas) se modifican de tal manera para hacer posible un movimiento de rotación del cráneo. Para poder ver bien el entorno y defenderse de los depredadores.
El estribo y los huesos individuales en los tímpanos reconocen bajas frecuencias. Por lo tanto, los lagartos y las serpientes eran capaces de oír los depredadores y sus presas.
Los dientes están anquilosados ​​o fijados por el tejido calcificado. Los dientes están fijos en la parte superior de una cresta ósea en la mandíbula. A lo que se llama dentición acrodont.
La cintura pélvica consta de tres elementos vinculados: ilion, pubis e isquion.
El íleon se conecta en un extremo a dos vértebras sacras por costillas y en el otro extremo de dos elementos de la cintura ventral, pubis e isquio, por tejido conectivo fibroso.


Saurischia:

La característica principal de Saurischia es la pelvis, pero también tiene otras. Los saurisquios tienen la pelvis como la de los lagartos, lo cual es diferente a la pelvis de aves ornitisquios. Saurisquios incluye a muchos dinosaurios, incluyendo los saurópodos y los terópodos.
La pelvis tiene la sínfisis mirando hacia la parte delantera del animal, a diferencia de los ornitisquios, que tienen el pubis señalando hacia la parte posterior del animal como un pájaro.


Figura 8. Pelvis de Saurischia y Ornitischia.

Sauropoda eran grandes herbívoros como Apatosaurus y Diplodocus. Theropoda eran carnívoros bípedos, como Compsognathus (tamaño de una gallina), Deinonychus, Velociraptor, Dilophosaurus y Tyrannosaurus.

Los dinosaurios saurisquios tienen un conjunto de características únicas. Las siguientes son las características básicas, a parte de la pelvis, de un dinosaurio Saurischia:

-          Herbívoros.
-          Cabezas pequeñas con forma de espátula o los dientes en forma de lápiz para rasgar bien las plantas.
-          Por lo general, caminaron a cuatro patas, pero pudieron extenderse hasta dos con el fin de alcanzar el follaje.

Los terópodos aparecieron por primera vez durante el Triásico tardío hace unos 230 millones de años (Ma) y se incluyeron como los únicos grandes carnívoros terrestres del Jurásico Temprano por lo menos hasta el final del Cretácico, hace unos 65 Ma. En el Jurásico, las aves evolucionaron de pequeños terópodos especializados coelurosauria, y están hoy representados por 9.900 especies vivas. Entre las características que unen los dinosaurios terópodos con las aves son los pies de tres dedos, una espoleta, huesos llenos de aire, ovivíparos y (en algunos casos) plumas.

Si bien históricamente se  generalizada a los terópodos como carnívoros, de hecho muestran una amplia gama de dietas. Todos los hallazgos iniciales de fósiles de terópodos mostraron que eran principalmente carnívoros. Especímenes terópodos conocidos por los científicos en los siglos 19 y principios del 20 todos mostraban afilados dientes con bordes dentados para cortar carne, y algunos ejemplares aún mostraron evidencia directa de la práctica abusiva. Por ejemplo, un fósil de Compsognathus fue encontrado con un lagarto en su estómago, y una muestra de Velociraptor se encontró encerrado en combate con un Protoceratops.

Los primeros terópodos no carnívoros encontrados fueron therizinosaurs, originalmente conocidos como segnosáuridos. Therizinosaurs poseían grandes abdómenes para la elaboración de alimentos de las plantas, y las pequeñas cabezas con pico y dientes en forma de hoja. Continuando el estudio de los terópodos maniraptora y sus relaciones mostró que therizinosaurs no fueron el único miembro de este grupo que no fuera carnívoro. Varios otros linajes de maniraptora muestran adaptaciones para una dieta omnívora.


Crocodilia:

Las 22 especies de cocodrilos existentes son notablemente similares. Diversos detalles morfológicos han sido utilizados para subdividir en tres familias, Alligatoridae (los caimanes, Caiman, Palaeosuchus, Melanosuchus y caimanes Alligator), Crocodylidae (Crocodylus y Osteolaemus cocodrilo enano) y el Gavialidae (el gavial Gavialis y Falso gavial Tomistoma) cuyas afinidades son inciertos dentro y fuera del grupo. Australia tiene dos especies de cocodrilos, de agua salada o cocodrilo de estuario, Crocodylus porosus y cocodrilo de agua dulce, Crocodylus johnstoni.

Los cocodrilos son estudiados como reptiles con forma de lagarto, con cabeza y tronco bien blindados y con la piel y escamas córneas, reforzadas con placas óseas. En Crocodylia modernos, la cabeza es generalmente aplanada y el hocico alargado. Las cápsulas nasales se encuentran cerca de la punta de la boca y las fosas nasales que puede cerrar en las narinas externas tienden a elevarse por encima de la punta de la boca; así sumergidos son poco visibles cuando cazan a presas terrestres. Los miembros de Alligatoridae tienden a tener hocicos grandes, mientras que los de la Crocodylidae van desde amplio a largo y delgado. En gaviali el hocico es extremadamente delgado.

El esqueleto de cocodrilo es típico de la de los tetrápodos en general y de los archosaurios, en particular, con el cráneo y la pelvis particularmente especializados. También de interés son la estructura de las vértebras de la cabeza (atlas y axis), los osteodermos, y la gastralia, o costillas de estómago, que protegen la superficie ventral.

Como archosaurios, los cocodrilos son diápsidos, aunque la ventana post-temporal se reduce. La ventana palatal y mandibular externa y los latero-esfenoides osificados están presentes. La pared de la caja craneana está osificada, pero supra-temporales y post-frontales están ausentes. El pterigoideo y hueso cuadrado se adhieren ajustados a la pared lateral de la caja craneana y la muesca ótica cierra posteriormente. Todas las especies carecen de agujero parietal. El premaxilar, se amplía postero-dorsalmente, aislando los fosas nasales externas de los maxilares. Fosas nasales internas se prolongan posteriormente por un paladar secundario que se forma de los procesos palatinos de los premaxilares, maxilares, palatinos y pterigoideos y las coanas secundarias abiertas dentro de los pterigoideos.

La piel de los cocodrilos es gruesa y córnea, y está revestido de escamas no solapadas conocidas como scutes, dispuestas en filas y patrones regulares. Estas escamas están siendo producidas por la división celular en la capa subyacente de la epidermis, el estrato germinativo, y la superficie de los escudos individuales sacude periódicamente. La superficie exterior de los escudos se compone de la relativamente rígida beta-queratina, mientras que la región bisagra entre los escudos contiene sólo la más flexible alfa-queratina.

Muchos de los escamas se ven reforzadas por placas óseas conocidas como osteodermos, que son del mismo tamaño y forma que las escamas superficiales pero crecen por debajo de ellas. Estas son las más numerosas en la espalda y el cuello del animal y pueden formar una armadura protectora. A menudo tienen, crestas, bultos prominentes y están cubiertos en beta-queratina resistente. La mayor parte de la piel de la cabeza se fusiona con el cráneo. La piel en el cuello y los flancos está suelta, mientras que en el abdomen y la parte inferior de la cola están revestidas en grandes escamas cuadradas dispuestas en filas ordenadas.


Bibliografía y referencias:












Carpenter, K. 1997. Comparative cranial anatomy of two North American Cretaceous Plesiosaurs. 191-216. In Callaway, J. M and Nicholls, E. L. (eds.). Ancient Marine Reptiles. Academic press. London. 501pp.

Carroll, R. L. 1988. Vertebrate Paleontology and Evolution. Freeman. New York. 698pp.

Fraas, E. 1910. Plesiosaurier aus dem oberen Lias von Holzmaden. Palaeontographica, 57, 105-140.

Rieppel, O. 1997. Part 2: Sauropterygia. Introduction. 107-119. In Callaway, J. M and Nicholls, E.L. (eds). Ancient Marine Reptiles. Academic press. London. 501pp.

Smith, A. S. 2008. Fossils explained 54: plesiosaurs. Geology Today. 24, (2), 71-75.

Storrs, G. W. 1993. Function and phylogeny in sauropterygian (Diapsida) evolution. American Journal of Science. 293-A. 63-90.


Trabajos utilizados:

Phil R. Bell, Federico Fanti, Mark T. Mitchell and Philip J. Currie (2014) Marine Reptiles (Plesiosauria and Mosasauridae) from the Puskwaskau Formation(Santonian-Campanian), West-Central Alberta. Journal of paleontology, V. 88 nº 1 p. 187-194.


Gren, J. A. & Lindgren, J. (2014): Dental histology of mosasaurs and a marine crocodylian from the Campanian (Upper Cretaceous) of southern Sweden: incremental growth lines and dentine formation rates. Geological Magazine, V. 151 nº 1, p. 134-143.