martes, 27 de febrero de 2018

Evolución por tierras lejanas I: agricultura del palo incendiario

       

EL DINGO, EL MEJOR AMIGO DEL SER HUMANO





               Nos adentramos en la larguísima historia de una comunidad en tierra lejana: la comunidad de los Martus en Australia. Sí, larguísima. Aunque ciertos libros de historia prefieran comenzarla con la llegada de los europeos, en Australia ya se había creado una historia propia de sus gentes.
          En esta primera entrada del blog me gustaría visibilizar la importancia de las costumbres y prácticas que llevaban a cabo las comunidades aborígenes en Australia, y realzar cómo mediante colonizaciones y silenciamientos se han ido perdiendo (y, con ellas, el conocimiento ancestral sobre la tierra y sus habitantes).


              Más en concreto me gustaría explicar cómo la extinción local de 21 especies de mamíferos, junto con la disminución de otras 15 especies, está estrechamente relacionada con las comunidades previamente mencionadas; hablamos de especies como los canguros, los dingos, los lagartos Varanus o los lagartos ágiles.  Basándome en el experimento realizado por Rebecca Bliege Bird, Douglas W. Bird, Luis E. Fernandez, Nyalanka Taylor, Wakka Taylor y Dale Nimmo en una de las únicas zonas en que se siguen llevando a cabo estas prácticas, me voy a centrar en los incendios provocados por aborígenes, y en cómo éstos han regulado durante tantísimos años el equilibrio entre especies.
          El desierto del oeste se ocupó por primera vez a finales del Pleistocénico, hace entre 40000 y 50000 años; teniendo en cuenta que durante los últimos 9000 años de la etapa se dio un aumento de la población a finales del Holocénico. Esto hace que la región tenga una larga historia de ‘incendios aborígenes’ (o, como Rhys Jones acuñó, ‘agricultura del palo incendiario’), quizá intensificados posteriormente por las condiciones climáticas que el fenómeno de “El Niño” causa (hace entre 4500 y 2000 años).


             Los Martu (incluyendo aquí a los grupos lingüísticos de Manyjiljarra, Warnman, y Kartujarra) vivieron en la región hasta 1966, cuando las últimas bandas nómadas abandonaron la zona. Regresaron para reocupar el área en 1984, estableciendo la comunidad de Parnngurr como base para la realización de actividades tradicionales y la ejecución de incendios. Este período de entre 15 y 20 años coincide con la extinción y la disminución de las especies mencionadas antes.
No obstante, la caza y las actividades incendiarias se daban, de manera heterogénea, a lo largo de todo el recorrido Australiano. Esta heterogeneidad es lo que permite realizar estudios sobre los efectos que la falta de incendios aborígenes y la ‘pirodiversidad’ tienen sobre las especies de mamíferos en Australia.
El término ‘pirodiversidad’ se refiere a la heterogeneidad, tanto espacial como temporal, del fuego, así como a los diferentes efectos que tiene sobre el terreno. Lo que recoge el experimento es el aumento de pirodiversidad con el aumento de la práctica de la agricultura del palo incendiario.
La región donde siguen existiendo incendios aborígenes es la región de spinifex en el desierto Australiano del Oeste. Estos fuegos siguen siendo ejecutados por la comunidad Martu por motivos de subsistencia, lo que hace que el curso temporal de los incendios se parezca al curso histórico antes de la colonización. No obstante, la ejecución de estos incendios hoy en día, al realizarse en un área tan restringida, no permite la recuperación de las especies que han disminuído en número.





                 La región de la que hablamos se trata de la bio-región del “Little Sandy Desert” (El pequeño desierto arenoso al Oeste de Australia), que incluye las tierras a título de los Martu nativos y el parque nacional Karlamilyi.
El clima es caluroso y semi-árido, con unas temperaturas mínimas invernales de entre 10ºC y 12ºC y una media en verano superior a los 40ºC. La vegetación de la zona es predominantemente de spinifex, acacias y eucaliptos en dunas y superficie desértica arenosa. Ésta predominancia se debe a que son éstas las especies que más rápido se regeneran tras los incendios, lo que las hace más fuertes para un terreno en el que los incendios están a la orden del día.             


                La diferencia entre las zonas con la llamada ‘agricultura del palo quemado’ y las zonas sin ella es que en las zonas sin incendios aborígenes los fuegos han pasado a ser incendios de mayor duración y tamaño, y con una estacionalidad muy marcada. Este es el punto al que queremos llegar al hablar de los efectos que ha tenido la falta de la agricultura del palo quemado. Los fuegos más grandes y duraderos favorecen la aparición de depredadores invasivos (como por ejemplo los zorros), que prefieren cazar en zonas recién quemadas, dándoles así una ventaja de subsistencia frente a las especies nativas de la zona.
Esto se debe a que estos fuegos dejan extensas áreas de tierra descubiertas, donde es más fácil cazar a las especies nativas – quienes, a su vez, deben recorrer distancias más largas (exponiéndose más) para alcanzar zonas no-incendiadas.


               Las comunidades aborígenes han establecido una especie de guía que muestra cada etapa en que se encuentra el hábitat, dependiendo de la fase del incendio en que se encuentra:
 Nyurnma: áreas recién quemadas que se convierten en un espacio ideal para que las goannas de tierra hagan sus madrigueras.

 Waruwaru: se refiere a la recuperación vegetal. Cuando, tras algunas lluvias y algo de tiempo, la vegetación comienza a resurgir en una zona post-incendiaria. No obstante, en ocasiones la etapa de Nyurnma permanece durante muchos meses, o incluso años, hasta que la lluvia regrese y pueda comenzar el Waruwaru.

 Nyukura: esta nueva etapa comienza tras Waruwaru, cuando las plantas han madurado y han dado flores o frutos. Se caracteriza por una gran diversidad de especies predominando la mata, la cual ofrece una gran variedad de semillas.

 Manguu: la transición a esta etapa puede durar hasta más de 4 años. En esta etapa se evalúa si la zona está lista para un nuevo fuego o no (si la planta manguu contiene densas matas de spinifex significa que está lista para el fugo).

Kunarka: por último, esta etapa se da en las matas de la planta manguu que han sobrevivido al nuevo incendio.


              Un buen ejemplo de la interacción depredador nativo – depredador invasor – presa nativa es el caso de los Dingos en la caza de especies invasoras de meso-depredadores. Los Dingos, además de alimentarse con la caza de canguros, se alimentan de otros pequeños mamíferos debido a la falta de canguros fuera de ciertas zonas concretas. Esta alternativa alimenticia la encuentran mayoritariamente en el Nyurnma (algo que, si no se dan prisa tras el fuego, deja sin alimento a los Martu). Esto demuestra el efecto positivo de los fuegos en una especie nativa que lleva con la comunidad Martu desde que los Dingos llegaron a Australia, hará 4000 años. Se especula que ésta cercana relación entre Martus y Dingos se debe al efecto positivo que los Martus ejercen sobre los Dingos (ya comentado). Además, se ha estudiado la posibilidad de que los Dingos prefieran las zonas pirodiversas debido a una ventaja en la caza de canguros (los cuales también se han visto beneficiados por la pirodiversidad, como muestran algunos estudios sobre canguros cercanos a zonas rocosas).
 Por último, con este experimento se ha demostrado cómo los Dingos (afectados positivamente por la pirodiversidad) ejercen una ayuda sobre el resto de especies nativas haciendo de depredadores con las especies invasivas de ‘meso-depredadores’. Esto quiere decir que los incendios aborígenes (precursores de la pirodiversidad) afectan de manera positiva tanto a especies nativas depredadoras como presas.






          Como final, me gustaría llamar a las similitudes del caso actual incendiario con el caso de Galicia. Dejo un artículo de "La Voz de Galicia" por si os interesa el tema.:


Además, también dejo el link a un artículo (y al artículo científico en que se basa) que habla sobre cómo una especie de pájaros han aprendido a propagar incendios utilizando el metodo del palo incendiario para, o eso se especula, tener ventajas en la caza de sus presas:




REFERENCIAS

- Rebecca Bliege Bird, Douglas W. Bird, Luis E. Fernandez, Nyalanka Taylor, Wakka Taylor, Dale Nimmo, Aboriginal burning promotes fine-scale pyrodiversity and native predators in Australia's Western Desert, Biological Conservation, Volume 219, 2018, Pages 110-118, ISSN 0006-3207. (http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0006320717317962)

- Como apoyo: 

- Como información extra en las comunidades Martus, la extinción de mamíferos y la llegada de meso-depredadores:
  • Burrows, N. D., Burbidge, A. A., Fuller, P. J., & Behn, G. (2006). Evidence of altered fire regimes in the Western Desert region of Australia. Conservation Science Western Australia, 5(3), 14 (https://scholar.google.com/scholar?q=Evidence+of+altered+fire+regimes+in+the+Western+Desert+region+of+Australia) 
  • Burbidge A. A. , Johnson K. A. , Fuller P. J. Southgate R. I. (1988) Aboriginal knowledge of the mammals of the central deserts of Australia. Wildlife Research 15, 9-39. (http://www.publish.csiro.au/wr/WR9880009)
  •  Bird, D., Bird, R., & Codding, B. (2009). In Pursuit of Mobile Prey: Martu Hunting Strategies and Archaeofaunal Interpretation. American Antiquity, 74(1), 3-29.
  • Hradsky, B.A., Mildwaters, C., Ritchie, E.G., Christie, F., Di Stefano, J., 2017. Responses of
    invasive predators and native prey to a prescribed forest fire. J. Mammal. 98,
    835847.  



     



2 comentarios:

Manuel Hernández Fernández dijo...

Dado que la temática se aparta bastante de lo habitual en la asignatura, deberías realizar un esfuerzo adicional para mostrar las conexiones.

Por lo demás, podrías añadir enlaces apropiados (¿quienes son los martus?) y etiquetas.

Lucia Chamorro dijo...

He cambiado alguna cosa de la entrada, a ver si así está mejor