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domingo, 17 de febrero de 2019

¿Hay un nuevo miembro en la familia?




Introduzco mi primera entrada en el blog de Paleontología y Evolución en la UCM con una expansión a nuestro conocimiento: el peirosaurido Barrosasuchus neuquenianus. Sabíamos ya la existencia de más de 6 géneros ya registrados como pueden ser Barcinosuchus, Monteltosuchus, Itasuchus y Uberabasuchus, entre otros, dentro de la familia Peirosauridae, pero hay un género que desconocíamos. A pesar de haberse descubierto en 2001, no ha sido hasta este año 2019 que ha terminado el estudio del fósil y, por lo tanto, que el paleontólogo Dr. Rodolfo Coria ha podido mostrar su último hallazgo. Ante esto solamente podemos decir: Bienvenido a la familia, Barrosasuchus neuquenianus.


La familia de peirosauridos habitó el planeta en el que nos encontramos a finales del Cretácico, periodo que se encuentra en la Era Mesozoica. Este periodo comenzó hace 145 millones de años y tuvo su cierre hace aproximadamente 66,4 millones de años, dejándonos parte de él a través de los fósiles. Gracias a ellos, nos ha sido posible conocer en gran medida su desarrollo y la vida cotidiana de sus huéspedes. Estos restos orgánicos nos permiten conocer la existencia de organismos que estuvieron presentes en una época geológica anterior a la actual, como ha ocurrido en este caso con el descubrimiento del Barrosasuchus neuquenianus, que habitó parte del territorio conocido actualmente como Argentina, en Sudamérica, hace 70 millones de años. Este cocodrilo prehistórico recibe su nombre de su especie como cocodrilo ("souchos", que proviene del griego) y su localización: Sierra Barrosa ("Barrosa"), provincia de Nequén ("neuquenianus").

Figura 1. Representación estimada de Barrosasuchus neuquenianus del
Cretácico Superior descubierto en la Cuenca de Neuquén, Argentina, América del Sur

El Dr. Rodolfo Coria, miembro del Consejo Nacional de InvestigacionesCientíficas y Técnicas (CONICET), encontró uno de los taxones más completos de los peirosauridos, pues el fósil encontrado incluye el cráneo, el postcráneo, las mandíbulas, las patas, las manos, las costillas y las vértebras del cocodrilo peirosáurido. No es un común que se encuentren los fósiles en tan buen estado, como en el que presenta este, debido a la degradación ocasionada por el paso del tiempo. Es tal la conservación del fósil que incluso algunos dientes posteriores de la mandíbula mantienen aún su raíz y corona (las cuales se encuentran comprimidas lateralmente). Esto es lo que hace tan especial este hallazgo, pues permite una investigación y una fuente de información mucho mayor acerca de las características físicas de este “crocodryliforme”.

Se estima que tenía una longitud de dos metros de largo una vez desarrollado por completo. Sin embargo, no se puede calcular con precisión y de manera exacta debido a la carencia de la posesión de la cola. El cráneo del animal se encuentra casi completo, por lo que se ha podido comprobar que presenta un orificio en el centro de la superficie dorsal de la sínfisis de la mandíbula, siendo esta una masa fibrocartilaginosa que une dos huesos. El resto del fósil ha aportado información acerca de la anatomía completa del animal como, por ejemplo, la disposición de sus extremidades.

Figura 2. Representación y fotografía tomada desde arriba del cráneo del cocodrilo peirosaurido Barrosasuchus neuquenianus.

Es tanto el tiempo que lleva existiendo el planeta Tierra en comparación a nosotros nos muestra que el pasado es muy extenso. Por eso, aún solo conocemos un porcentaje ínfimo de él, y artículos como este nos recuerdan todo lo que tenemos por descubrir todavía. 

Nos vemos en mi siguiente entrada :)

REFERENCIAS:

Rodolfo A. Coria, Francisco Ortega, Andrea A. Arcucci, Philip J. Curried. 2019. A new complete peirosaurid (Crocodyliformes, Notosuchia) from Sierra Barrosa (Santonian, Upper Cretaceous) of the Neuquén Basin, Argentina. Cretaceous Research, Volume 95, Pages 89-105






lunes, 7 de marzo de 2016

COCODRILOS MARINOS EN CHILE

SINOPSIS
Previamente a desarrollar nuestro estudio, llevaremos a cabo una sinopsis sobre el tema tratado.
En Chile (América del Sur), se han producido grandes descubrimientos de fósiles de cocodrilos marinos , en rocas correspondientes al Jurásico Medio, en la zona correspondiente con el norte de Chile. Todos los materiales sometido a estudio son relevantes ya que preservan grandes ejemplos de material craneal y postcraneal, además de aportarnos nueva información sobre la diversificación de estas especies.
Observaremos que dentro de la familia Metriorhynchidae, presentan las mayores modificaciones anatómicas respecto a sus antecesores. La presencia de estos fósiles son muy abundantes, destancando el lugar estudiado, Chile.

LOCALIZACIÓN
La zona sometida a estudio la encontramos en América del Sur, y más concretamente en Chile. Estas campañas se sucedieron durante los años 2012-2014 en dos lugares en la localidad de Cerritos Bayos (al norte de Chile).

En esta imagen podemos diferenciar las diferentes zonas donde se han llevado a cabo las excavaciones.
1, Quebrada Sajasa, Sierra Moreno, Región de Antofagasta. Formación Quinchamale, Miembro inferior, Caloviano medio. 2, Quebrada Cherejara, Región de Antofagasta. Formación Quehuita, Miembro Quehuita, Caloviano inferior. 3, Cerritos Bayos, Calama, Región de Antofagasta. Formación Cerritos Bayos, Miembro Cerro Campamento, Oxfordiano. 4, Placilla de Caracoles, Cordillera de Domeyko, Región de Antofagasta. Grupo Caracoles, Formación Mina Chica, Caloviano. 5, Cerro Laberinto, Cordillera de Domeyko, Región de Antofagasta. Formación Sierra El Cobre, Miembro Cerro Amarillo, Oxfordiano. 6, Sierra de Candeleros, Región de Antofagasta. Caloviano. 

MATERIALES, MÉTODOS Y ZONA DE EXPOSICIÓN
Todos los ejemplares descubiertos los encontramos en el museo de Historia Natural y Cultural del desierto de Atacama.
Entre los diferentes métodos llevados a cabo en esta excavación, destaca es esqueleto axial del especimen MUHNCAL 27177, ya que fue preparado de forma mecánica.

SISTEMÁTICA PALEONTOLÓGICA
Los ejemplares descubiertos en las diferentes excavaciones llevadas a cabo en la zona norte de Chile, ls dividiremos en dos grandes grupos según las diferentes muestras.
La primera muestra, a la que denominaremos MUHNCAL 27177, consiste en un cráneo fragmentado que incluye numerosas porciones preorbitales del rostro, techo supraorbital y el neurocráneo, así como una serie axial compuesta por vértrebras cervicales, vértebras dorsales y numerosos fragmentos que todavía no han podido ser definidos con total exactitud. 
Los elementos rostrales, los encontramos en secciones transversales, lo que nos permite ver su morfología nasofaríngea. 
Además observamos otras formas fósiles (diferentes a la anatomía craneal de Talattosuchia), como son ammonoideos (Ammonoidea) y centros vertebrales de ictiosaurios (Ichthyosauria) y plesiosaurios (Plesiosauria).
Por otro lado, la segunda muestra la vamos a denominar MUHNCAL 20152. Esta muestra la vamos a poder dividir en dos subconjuntos, donde en uno de ellos encontraremos el isquión (hueso de la pelvis), y la porción distal articulada de la cola.
El isquión lo encontramos como una pátina de hueso, que puede ser visible gracias a su contorno, permitiéndonos observar su morfología rectangular y expandida.






MUHNCAL.27177. Vértebra
cervical: A, vista caudal; B, vista lateral izquierda; D, vista
ventral. Arco neural: C, vista rostral. Vértebra dorsal: E, vista
lateral izquierda; F, vista caudal. Fauna asociada (bajo el mismo
acrónimo): G, Vinialesphinctinae ; H, Ichthyosauria,
centro vertebral en sección transversal.













 MUHNCAL.20152. A, serie caudal articulada en sección longitudinal. B, isquion asociado. C,
esquema interpretativo de la serie caudal distal. Cada bloque portador está figurado en 3 vistas distintas para ilustrar mejor los elementos óseos preservados. D, esquema interpretativo de isquion y elementos asociados. Abreviaturas anatómicas: ar.f., faceta articular para el fémur; chv, chevrones; cv1-11, centros vertebrales 1-11;  fragmentos indeterminados; proceso anterior del isquion .


DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
Dentro del ámbito de la morfología, la presencia de suturas neurocentrales abiertas en vértebras cervicales, arcos neuronales de vértebras dorsales anteriores sin evidencia de fracturas en los pedúnculos y de suturas menos conspicuas en vértebras dorsales son consistentes con la secuencia de fusión neurocentral en sentido caudo-craneal observada en Crocodyliformes, indicando que el ejemplar no había alcanzado su máximo tamaño en el momento de la muerte.

Estudiando y analizando la biodiversidad, los últimos análisis filogenéticos sostienen estrechas relaciones de parentesco con formas del Jurásico Medio de Europa. Esto es una prueba clave que  nos indica que el Corredor Hispánico actuó como una ruta importante de dispersión de reptiles marinos. 


REFERENCIAS
  • Andrews, C.W. (1913). A descriptive catalogue of the marine reptilesof the Oxford Clay, Part Two. British Museum (Natural History). 285 p., London.
  • Biese, W. (1961). El Jurásico de Cerritos Bayos (Vol. 19). Instituto de Geología, Universidad de Chile. 61 p., Santiago.
  • Brochu, C.A. (1996). Closure of neurocentral sutures during crocodilian ontogeny: implications for maturity assessment in fossil archosaurs.
  • Buffetaut, E. (1982). Radiation évolutive, paléoécologie et biogéographie des crocodiliens mésosuchiens. Mémoires de la Société Géologique de France 142: 1-88.
  • Charrier, R. (2007). Tectonostratigraphic evolution of the Andean Orogen in Chile. The Geology of Chile: 21-114.
  • Fernández, M.S.; Carabajal, A.P.; Gasparini, Z.; Chong Díaz, G. (2011). A metriorhynchid crocodyliform braincase from northern Chile. Journal of Vertebrate Paleontology 31: 369-377.
  • Gasparini, Z.B. (1980). Un nuevo cocodrilo marino (Crocodylia, Metriorhynchidae) del Caloviano del Norte de Chile. 
  • Gasparini, Z.B.; Chong Díaz, G. (1977). Metriorhynchus casamiquelai n. sp. (Crocodylia, Thalattosuchia), a marine crocodile from the Jurassic (Callovian) of Chile, South America. Neues Jahrbuch für Geologie und Paläontologie - Abhandlungen 153: 341-360.
  • Herrera, Y.; Fernández, M.S.; Gasparini, Z. (2013). Postcranial skeleton of Cricosaurus araucanensis (Crocodyliformes: Thalattosuchia): morphology and palaeobiological insights. Alcheringa: An Australasian Journal of Palaeontology 37: 285-298.
  • Iturralde-Vinent, M.A. (2003). The conflicting paleontologic versus stratigraphic record of the formation of the Caribbean seaway. The Circum-Gulf of Mexico and the Caribbean: Hydrocarbon Habitats, Basin Formation, and Plate Tectonics 79: 9-12.
  • Lira, G. (1989). Geología del área pre-Andina de Calama, con énfasis en la estratigrafía y paleogeografía del Mesozoico, 22º a 22º 40' latitud Sur, Región de Antofagasta. Tesis de grado (Inédita), Universidad de Chile, Departamento de Geología: 211 p.
  • Meléndez, G.; Myczyński, R. (1987). Sobre la posición sistemática de los ammonites del Oxfordiense de los Andes Chilenos (Cordillera Domeyko, Chile, Provincia Andina). Geogaceta 2: 12-14.
  • Soto-Acuña, S.; Otero, R.A.; Rubilar-Rogers, D. (2012). Un nuevo ejemplar de Metriorhynchus casamiquelai, Gasparini y Chong, 1977 (Crocodylomorpha: Thalattosuchia) del Caloviano de Sierra de Moreno , Región de Antofagasta. En XIII Congreso Geológico Chileno, 755-757.
  • Vignaud, P. (1995). Les Thalattosuchia, crocodiles marins du Mésozöique: Systématique, phylogénie, paléoécologie, biochronologie et implications paléogéographiques. Ph.D. Tesis (Inédita), Universite de Poitiers: 245 p.
  • Young, M.T.; Brusatte, S.L.; Ruta, M.; De Andrade, M.B. (2010). The evolution of Metriorhynchoidea (Mesoeucrocodylia, Thalattosuchia): an integrated approach using geometric morphometrics, analysis of disparity, and biomechanics. Zoological Journal of the Linnean Society 158: 801-859.

sábado, 13 de junio de 2015

Último capítulo: carnívoros

INTRODUCCIÓN:

Como ya sabéis la última entrada del blog se basará en relacionar las anteriores. Así que mi relación se establece en que he buscado artículos que tratasen siempre sobre un animal mamífero carnívoro y que además tuvieran una distribución geográfica en el continente americano y vivieran en el Cuaternario.

Para hacer un poco de memoria os recuerdo que mi primera entrada fue sobre el impresionante Panthera leo atrox, después mi segunda entrada trato sobre el puma Felis pumoides y por último el gracioso oso negro americano Ursus americanus.

A parte debo contar que me pareció interesante el descubrir que las biozonas de América del Sur estaban asociadas cada una con un animal, que imagino dominaría o sería importante en esa biozona durante el tiempo correspondiente a cada biozona. Me puse a buscar como una loca las distintas especies de cada biozona y debo reconocer que Megatherium americanum correspondiente al Bonarense del Pleistoceno me llamo la atención por ser un perzoso, como ya dije en mi anterior entrada adicional, ¿a quién no le gusta Sid de Ice Age?

Esta fue mi motivación principal para ponerme a buscar sobre esta peculiar especie extinta, aparte de que tenía la perfecta correlación con mis anteriores entradas, así que decidí hacer esa entrada adicional.

Para hacer esta relación he basado mi entrada en el siguiente artículo “Los carnívoros (Carnivora, Mammalia) terrestres del Cuaternario de América del Sur” escrito por Leopoldo SOIBELZON y Francisco J. PREVOSTI; del cual he sacado información para poder relacionar los tres animales que escogí para mis entradas anteriores y además establecer la relación que existe entre los carnívoros de América del Norte y América del Sur para así poder correlacionar que Ursus americanus se encontrara en Norteamérica.

En sí la historia de los carnívoros placentarios (Mammalia, Carnívora) continentales en América es relativamente reciente y está estrechamente vinculada al Gran Intercambio Biótico Americano. Sin embargo el registro fósil de los mamíferos placentarios marinos comienza algo antes, durante el Mioceno medio. Pero en este caso vamos a centrarnos  en los mamíferos continentales.

Los principales yacimientos de vertebrados mamíferos pleistocenos se concentran en la región de Pampeana en Argentina, donde se conoce una secuencia prácticamente continua desde el Plioceno tardío al Holoceno.

En concreto vamos a centrarnos en las familias Felidae y Ursidae. Por lo tanto basaré esta entrada en dar a conocer la sistemática, la bioestratigráfica y la paleoecología de los fósiles de carnívoros encontrados de las familias en las que voy a centrarme.


Mapa de América del Sur con de las primeras localidades fosilíferas del Plioceno-Cuaternario. 1 - Muaco (Venezuela) 2 - La Carolina (Ecuador) 3 - Talara (Perú) 4 - Lagoa Santa (Brasil) 5 - Tarijia (Bolivia) 6 - Región Pampeana 7 - Cueva del Milodón Chile).





-Escala cronoestratigráfica, geocronológica y bioestratigráfica del cuaternario en América del Sur:

La actual escala cronoestratigráfica para el Cenozoico superior continental de América del Sur está basada en un conjunto de biozonas bien definidas (Figura 2).

En esta escala, el Marplatense representa al Plioceno Superior, la base del Ensenadense probablemente incluya al Plioceno más superior, mientras que el resto del Ensenadense, Bonarense (Biozona de Megatherium americanum) y Lujanense representan al Pleistoceno, el Platense comienza en el Holoceno Inferior.

A base de la información magnetoestratigráfica, la parte más superior del Ensenadense tendría una antigüedad menor a 0,78 Ma.

Escala cronoestratigráfica, geocronológica y bioestratigráfica del Mioceno tardío en América del Sur.

RESULTADOS:

FELIDAE:

Dentro de esta familia entran las dos especies nombradas en mis dos primeras entradas, Panthera leo atrox y Felis pumoides.


  •   Sistemática:
Los félidos en América se encuentran representados por un género de la subfamilia Machaerodontinae pero principalmente por una alta diversidad de taxones de la subfamilia Felinae (como por ejemplo Panthera y Puma).

Smilodon es un Smilodontini derivado que incluye dos especies con distribución sudamericana: Smilodon populator y Smilodon fatalis. Recientemente ha sido descrito un ejemplar de Smilodon populator (figura 3).

Algunos jaguares fósiles poseen un mayor tamaño que los actuales, alcanzando el tamaño de Panthera leo, lo que fue utilizado para erigir subespecies como P. onca mesembrina, pero el estatus de estos taxones debe ser revisado. Los nombres de especies como Felis pumoides fueron sinonimizados con aquellos de especies actuales o considerados dudosos.


Cráneo de Smilodon populator. A en vista dorsal , B en vista lateral. Escala gráfica = 15 cm.


  •  Distribución geográfica y estratigráfica:

Smilodon populator es una especie endémica de América del Sur y fue hallada en yacimientos del Ensenadense al Lujanense desde Brasil a Bolivia.

Smilodon fatalis es de origen Neártico, solo fue hallada en sedimentos del Pleistoceno tardío del noroeste de América del Sur, representando una nueva inmigración de grandes félidos a Sudamérica.
Los restos fósiles de Puma y Panthera provienen del Ensenadense de Argentina. Aunque no se conoce su edad absoluta, varios ejemplare encontrados en Buenos Aires fueron encontrados en sedimentos de polaridad inversa del Cron Matuyama que se encuentra por debajo del evento Jaramillo (+/- 1 Ma AP). Durante el Pleistoceno tardío el registro de estas especies es más amplio y abarca Brasil, Ecuador, Perú, Bolivia, Uruguay, Argentina y Chile.

  • Consideraciones paleoecológicas:

Durante el Pleistoceno esta familia ocupó el tope de la pirámide alimenticia, depredando sobre grandes mamíferos.

Los ejemplares fósiles de pequeños félidos y de pumas no difieren significativamente de los actuales, lo que permite inferir que poseían el mismo comportamiento trófico que sus representantes vivientes. Los pequeños félidos se alimentaban de roedores y de aves y los pumas de mamíferos de un tamaño mediano.

URSIDAE:

Ursus americanus, el oso negro americano citado en mi anterior y tercera entrada, se encuentra dentro de esta familia, de la cual vamos a conocer más cosas.

  •  Sistemática:

Los únicos Ursidae que habitaron y habitan América del Sur pertenecen a la subfamilia Tremarctinae.
Es interesante comentar que, debido al enorme dimorfismo sexual en tamaño, enel pasado se llegaron a reconocer cinco géneros que agrupaban aproximadamente dos especies. Durante los últimos 40 años, la discusión entre los especialistas se centró sobre la pertenencia genérica de las especies sudamericanas, ya que algunos autores consideraban que estas pertenecían al género boreal Ursus o Arctodus.

El análisis filogenético llevado a cabo por Soibelzon (2002) sobre todos los taxones de Tremarctinae permitió observar que las especies sudamericanas conformaban un grupo natural bien sustentado por sinapomorfias y separado del grupo norteamericano. Por este motivo se optó por agrupar todas las especies reconocidas en un solo género (Arctotherium).

Algunas especies de este género se caracterizaban por su enorme tamaño.


Cráneo de Arctotherium tarijense. A vista lateral, B vista dorsal. Escala gráfica = 1 cm.


  • Consideraciones paleoecológicas:

Probablemente esta familia tenía una dieta omnívora formada por gran diversidad de componentes, pero con un predominio de origen animal. La cacería activa, la disputa de presas cobradas por otros carnívoros y el carroñeo formaban parte de su estrategia alimenticia.

Frecuentemente pueden observarse patologías sobre restos fósiles de Arctotherium. Sin dudas las patologías más comunes en Arctotherium son las derivadas del tremendo desgaste de la superficie oclusal de las coronas de los molares superior e inferior, que en varios casos deja expuesta la cavidad pulpar.

DISCUSIÓN:

-Los carnívoros en el marco del Gran Intercambio Biótico Americano:

América del Sur se mantuvo aislada de los otros continentes durante la mayor parte del Cenozoico. El aislamiento finalizó entre 3,1 y 2,8 Ma, con la desaparición de la barrera marina que existía entre el noroeste de Colombia y el sur de Panamá.

Después del establecimiento del Istmo de Panamá, se produjo un evento de intercambio faunístico entre América del Norte y América del sur, conocido como Gran Intercambio Biótico Americano.
La mayoría de las familias del orden Carnívora llegaron de este modo a América del Sur.
El ingreso de los carnívoros se produjo en etapas según podemos observar en el registro fósil. 

Podemos establecer dos etapas:

  1. El Vorohuense, cuando ingresaron los primeros cánidos y mustelinos.
  2. El Ensenadense, cuando se observa una notable diversificación de los carnívoros entre los que se encuentran los úrsidos y los félidos.


En síntesis, la diversidad de los carnívoros fósiles (Figura 4) y vivientes sería resultado de varios eventos inmigratorios independientes a partir de América Central y del Norte y la radiación adaptativa de los clados inmigrantes, más algunas extinciones entre las que se destaca la ocurrida al final del Pleistoceno y comienzos del Holoceno.

Reconstrucción paleoambiental del Pleistoceno tardío.

CONCLUSIÓN:

 Como hemos podido observar los carnívoros se diversifican con la aparición en escena de los Ursidae y los Felidae por lo tanto podemos destacar la gran importancia de estos carnívoros. La relación que hacemos entre las dos especies que describí en mis dos primeras entradas pretenecientes a la familia de los Felidae y la especie que entra dentro de los Ursidae de mi última entrada, es este importantísimo intercambio biótico que permitió sin duda la diversificación de las especies y la creación de otras nuevas. Además como ya he dicho, relacionamos estas tres especies con Megatherium americanum ya que este animal se corresponde con una biozona importante de la escala cronoestratigráfica, geocronológica y bioestratigráfica de América del Sur y es esencial para poder conocer la paleoecología de esos animales carnívoros y las distribuciones geográficas y estratigráficas en las que se encontraron. Hubo un intercambio faunístico a nivel completo entre América del Norte y América del Sur lo que nos ha permitido tanto estudiar este evento con bastante precisión como conocer los aspectos más curiosos e importantes de muchas de las especies de mamíferos carnívoros.

Al fin después lo que pareció ser un tiempo muy largo los carnívoros consiguieron llegar a América del Sur y pasearse por allí estableciendo sus nuevos hábitats, este intercambio biótico fue sin duda la puerta hacia un nuevo mundo literalmente y que hizo posible que hoy en día este tema referido a los carnívoros sea aun más interesante tanto en el mundo de la biología como en el mundo de la geología y en concreto en el increíble mundo de la paleontología y sus fósiles.

Espero que os haya interesado este tema tanto como a mí y que sobre todo os hayáis quedado con algunas cosas sobre este mundo de los carnívoros que como suelen decir, “todos los días se aprende algo nuevo” y si es de fósiles mucho mejor.

REFERENCIAS:


  •  Leopoldo SOIBELZON y Francisco J. PREVOSTI - Los carnívoros (Carnivora, Mammalia) terrestres del Cuaternario de América del Sur.

lunes, 8 de junio de 2015

¡Menudos perezosos!

INTRODUCCIÓN:

Os estaréis preguntando por qué he elegido este animal mamífero placentario si no es un carnívoro. Bien, pues para relacionarlo con mis anteriores entradas de blog podemos destacar que este animal está asociado nada más y nada menos que a una biozona de América del Sur perteneciente al Pleistoceno. Esta biozona se denomina Bonarense y como veremos en mi último artículo esta biozona es esencial, junto con las demás biozonas, para explicar la escala cronoestratigráfica, geocronológica y bioestratigráfica del Cuaternario en América del Sur y así poder describir a los distintos carnívoros en estas biozonas.


Muchos no sabréis que clase de especie es Megatherium americanum pero para que os hagáis una idea podemos decir que se cree que uno de sus parientes más cercano vivo es el perezoso. Y claro, ¿quién no conoce al gracioso perezoso de Ice Age?

Figura 1: Sid, el perezoso de Ice Age.

Ahora que ya todos sabemos a que clase de animal nos referimos podemos centrarnos en este mamífero y conocer más aspectos sobre su forma de vida, su extinción y sobre la edad a la que perteneció.

En realidad la apariencia de Megatherium americanum no era exactamente igual que los perezosos y desde luego era mucho más grande que el famoso Sid. Esta especie, cuando el animal era adulto, tenía unos seis metros desde la cabeza hasta la cola y media casi dos metros desde el suelo hasta el lomo. En la siguiente imagen (Figura 2) podemos hacernos una idea del gran tamaño que tenían estos animales con respecto a nosotros.

Figura 2: comparación entre Megatherium americanum y nosotros.

Restos fósiles de este animal se encontraron en la provincia de Mendoza en Argentina, donde el registro de megamamíferos no ha sido muy amplio. En concreto los restos óseos se encontraron en la localidad de Manquil-Malal y los objetivos que siguieron en el artículo en el cual he basado mi entrada (El registro de Megatherium (Xenarthra, Tardigrada) en Mendoza (Argentina): aspectos taxonómicos, cronológicos y paleoecológicos escrito por Angel Praderio, Adolfo Gil y Analía M. Forasiepi) son principalmente dar a conocer estos restos de una especie de perezoso terrestre y realizar inferencias paleobiológicas y paleoecológicas, sobre el estudio de isotopos estables de 13C, 15N  y 18O tanto en colágeno como en apatita ósea e informar sobre la fecha radiocarbónica obtenida.

MATERIALES Y MÉTODOS:

Estratigrafía:

Los restos fósiles se encontraron tras remover sedimentos deposicionales por un alud pluvial. El área de estudio se encuentra en el pedemonte de la Cordillera Principal. Los afloramientos en los que se encontraron los restos se presentan como depósitos aislados quedando expuestos a la erosión fluvial. Los depósitos cuaternarios portadores del material de Megatherium se apoyan discordantemente sobre la Fm. Vaca Muerta (Figura3).

Por las características litológicas, se puede decir que estos depósitos corresponden a una planicie aluvial con canales fluviales cuya energía disminuye gradualmente hacia el techo de la secuencia. Si bien el material de Megatherium se halló fuera de su contexto estratigráfico original, por las similitudes entre el sedimento adherido al fósil y las características litológicas del perfil es posible que el mismo provenga de los niveles limos arenosos del sector superior de la secuencia (Figura 3).


Análisis isotópico y radiocarbónico:

Se analizaron los resultados de los isótopos estables de 13C y 15N basados en el procesamiento de la fracción orgánica (colágeno) y los valores 13C y 18O obtenidos de la fracción inorgánica (apatita) del material de Megatherium americanum. 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN:

Paleontología sistemática:

Superorder Xenarthra Cope, 1889
Order Tardigrada Latham y Davies en Forster, 1795
Familia Megatheriidae Gray, 1821
Género Megatherium Cuvier, 1796
Megatherium cf. M. americanum
Cuvier, 1796

Material referido:

Fragmento de dentario derecho con parte de la dentición, dos vértebras sacras, fragmentos del ilion y de la sínfisis púbica, todo perteneciente al mismo individuo (Figura 4).


Edad radiocarbónica:

12 300 ± 120 años radiocarbónicos antes del presente.

Asignacion a Megatherium americanum:

El género Megatherium incluye numerosas especies distribuidas a América del Sur entre las cuales M. americanum es la única reconocida para Argentina y la de mayor tamaño, con una masa estimada entre cuatro y seis toneladas. La robustez del dentario y el tamaño de los molariformes inferiores del ejemplar de Manqui-Malal son consistentes con M. americanum. Sin embargo, dado el carácter fragmentario del material estudiado los expertos prefieren mantener una taxonomía abierta.

Análisis de los isótopos estable:

Diversos estudios han demostrado la sensibilidad de los isótopos estables para inferir aspectos de la dieta y preferencias del hábitat de la fauna extinta.

El 13C se basa en la propiedad de la discriminación isotópica diferencial del C (13C/12C) en los vegetales con distintos mecanismos fotosintéticos. Se asume que un individuo con una dieta basada en recursos C3 (mayormente arbustos y pastos de altitud) tendrá valores aproximados de 13C de -21.5‰ en el colágeno, mientras que aquel con una dieta basada en recursos C4 (mayormente pastos de zonas áridas y hierbas) tendrá valores del orden de -7.5%. En particular con la apatita, la dieta basada exclusivamente en C3 tendrá valores del orden de -15%, mientras que en la dieta basada exclusivamente en C4 los valores rondarán en 1%. El análisis del 13C del colágeno y de la apatita arrojó valores de -16.4% y -8.8%, respectivamente (Tabla 1). Dichos valores sugieren un importante componente mixto en la dieta de los recursos de fotosíntesis C3 y C4. La diferencia entre el 13C del colágeno y de la apatita en el espécimen es coincidente con el valor esperado para herbívoros.

Los análisis de isótopos estables en 15N generalmente han sido utilizados para discriminar los niveles tróficos dado que existe un incremento de 3% de acuerdo a cada nivel, aunque también se ha fundamentado que este isótopo es sensible a las variables climáticas. El 15N tubo valores de 7.6%.

Los valores de 18O varían según las condiciones climáticas y la fuente de
agua que el individuo utiliza. El isótopo estable de oxígeno en la fracción carbonato de la hidroxiapatita del hueso y del esmalte de los dientes reflejan la composición isotópica del agua corporal a 37° C. El agua corporal está influenciada por la composición isotópica del agua bebida y, en menor grado, por la del oxígeno en aire y de las fuentes de alimento. Esto hace del 18O una medida útil para predecir las variaciones ambientales y climáticas. El 18O obtenido sobre la apatita del perezoso arrojó valores de -10.3%, lo que resulta esperable para un individuo que en promedio ingirió agua con valores estimados en -14.5%.


Aspectos paleoecológicos, paleoambientales y extinción:

Los resultados del análisis de isótopos muestran un patrón concordante con los cambios propuestos para el ecosistema pleistocénico del sur de Mendoza. Este patrón implica dietas casi exclusivamente compuestas por plantas C3 para los herbívoros registrados entre los 20 000 y 14 000 años, mientras que los registrados posteriormente reflejarían una dieta mixta con distintas frecuencias de plantas C4. Estos datos sugieren cierta amplitud en la dieta de estos perezosos. La información isotópica sugiere una importante variabilidad en la dieta de los perezosos con especímenes cuya dieta estaba basada en plantas C3 y otros en la cual el componente C4 era alto. 

Los valores de isótopos de los perezosos aquí resumidos y analizados son concordantes con la variabilidad adaptativa sugerida a partir de los análisis morfológicos y muestran además un incremento general en el consumo de las plantas C4 con posterioridad a los 14 000 años   (Figura 5).


Megatherium americanum probablemente se alimentaba seleccionando ciertas plantas (arbustos) o partes de plantas (hojas, ramas y frutos) o incluso, de acuerdo a la morfología de la superficie oclusal de los molariformes, podrían haber cortado alimentos blandos pero resistentes incluyendo carne, dejando abierta la posibilidad de una dieta omnívora.

En el sur de Mendoza, entre los 14 000 y 12 000 años se habría producido un cambio en la vegetación, con el establecimiento geográfico del Monte y el desplazamiento del desierto patagónico. Esto implicaría un cambio en el patrón de las precipitaciones, de una tendencia invernal a un patrón veraniego a partir de unos 12 000 años. Asimismo, se ha establecido un momento de mayor aridez entre 20 000 y 14 000 años. Estos cambios climáticos habrían favorecido el desarrollo de extensos campos de dunas y una cubierta vegetal muy escasa. La falta de un verano húmedo claramente definido habría sido un factor de impacto en la vegetación del Monte subtropical. En síntesis, concordante con estos cambios ambientales, los herbívoros,  muestran un cambio en sus dietas en correlación con el incremento de plantas C4. En ese contexto, los cambios del ecosistema no estarían explicando regionalmente la extinción de estos taxones.

Por su parte, los registros arqueológicos en el sur de Mendoza y áreas vecinas señalan que las evidencias más antiguas de ocupación humana datan de alrededor de los 11 000 años. Los restos del Megatherium americanum de Manqui-Malal aquí presentados, datados en 12 300 años son previos a las primeras evidencias de colonización humana del área. Aunque no hay registro de explotación de estos mamíferos como recurso, esta coincidencia abre la necesidad de considerar el agente humano entre los factores causales de la extinción. Este modelo ha sido propuesto para explicar la extinción de la megafauna en América del Sur.

CONCLUSIÓN:

Aun considerando su carácter fragmentario, Megatherium americanum es hasta ahora uno de los restos de perezosos mejor preservados para la provincia. Además, los escasos registros carecen mayormente de un marco estratigráfico adecuado lo cual restringe la posibilidad de interpretar el contexto paleobiológico. De acuerdo a la información disponible, los xenartros representan el grupo taxonómico de mayor distribución en la región estando presente en gran parte de las localidades portadoras de restos fósiles del Cuaternario de la provincia.

Los aspectos más importantes que se han conseguido sacar de este estudio realizado con isótopos estables son el conocimiento sobre la dieta de estos perezosos ya que se ha observado un cambio en la dieta con un aumento de los alimentos de pastos y de hierbas, este aumento con respecto a otros especímenes del mismo taxón es significativo, e incluso se ha llegado a la conclusión de que realmente desconocemos si Megatherium americanum era absolutamente herbívoro o podría añadir a su dieta la carne, esto seguirá siendo todo un misterio de momento.

Además como siempre se ha propuesto para la megafauna extinta del continente americano, la hipótesis que parece más correcta es que los humanos tuviésemos algo que ver en la extinción de estos animales, que por supuesto databan de edades anteriores a que llegaran los humanos colonizadores a estas regiones estudiadas. Podemos hacernos a la idea de que después de tantos casos en los que especies se han extinguido debido a esta hipótesis, posiblemente sí que hayamos sido los culpables de la extinción de animales mamíferos extraordinarios y de gran tamaño, todo a causa la caza humana que tuvo lugar en el Pleistoceno.

PARA AMPLIAR:

El primer esqueleto de Megatherium americanum fue descubierto en 1798 en bastante buenas condiciones.


REFERENCIAS:

  • M. SUSANA BARGO - The ground sloth Megatherium americanum: Skull shape, bite forces, and diet.

  • ANGEL PRADERIO, ADOLFO GIL y ANALÍA M. FORASIEPI - registro de Megatherium (Xenarthra, Tardigrada) en Mendoza (Argentina): aspectos taxonómicos, cronológicos y paleoecológicos.

viernes, 15 de mayo de 2015

Los mamíferos más antiguos de la Antártida


En esta entrada nos referiremos al artículo de Javier Gelfo, Thomas Mörs, Malena Llorente, Guillermo López y Marcelo Reguero. “The oldest mammals from Antartica, early Eocene of the La Meseta formation, Seymour Island”, ya que se encuentran nuevos fósiles de mamíferos de principios del Eoceno de la Isla de Seymour. 

Estas dos muestras encontradas presentan una amplia distribución en el Eoceno de América del Sur y la Antártida. Este evento supone la desaparición del puente que conectaba la Antártida Occidental y el sur de Sudamérica desde el Cretácico tardío hasta principios del Paleógeno.

Introducción

La Antártida es el único continente con una total falta de mamíferos terrestres, sus mares y costas están habitadas por un pequeño número de mamíferos adaptados a las condiciones polares. Pero en el pasado geológico, principios del Paleógeno, las condiciones climáticas y paleogeográficas sur (durante la última ruptura de Gondwana) eran muy diferentes.

El registro de fósiles encontrados se sitúa en la parte Occidental de la Antártica, en la Isla Seymour a la que denominaron formación La Meseta donde una campaña organizada por la Dirección Nacional del Antártico en colaboración la SWEDARP (Secretaría Sueca Polar de Investigación) encontró, entre ellos, un diente roto aislado y una falange intermedia de un mamífero terrestre en los niveles más bajos de la formación. 

Procedencia geográfica y estratigráfica de los restos descritos.


Métodos y materiales

El único material que se ha utilizado para fotografíar las falange y el diente es cloruro de amonio (para blanquearlos). Las mediciones se realizaron con un calibre digital (Schwyz) en mm.

Noroeste de la Isla Seymour, indica la formación.

Geografía y geología

El diente y la falange se encuentran en el Alomiembro del Acantilado II de la formación La Meseta (compuesto de arenas y limos con capas de conchas y bivalvos) entre niveles de Cucullaea y braquiópodos, datados en 55,3 Ma lo que representa una fracción del Eoceno temprano.



Paleontología

Describiremos los dos especímenes y discutiremos las implicaciones de su presencia geográfica y temporal, además de asignar a ambos mamíferos a una especie.


Clase: Mammalia

Familia Sparnotheriodontidae

Género: Notiolofos

Especie tipo: Notiolofos cf. N. arquinotiensis


Notiolofos cf. N. arquimotiensis (la barra de escala
 representa 10 mm)

Se trata de un fragmento de un braquiodonte molar inferior derecho, posiblemente M1 o M2. El diente tiene como dimensiones 18,44 mm de largo (mesiodistal) y 15,32 mm de ancho (labiolingual).

En cuanto al diente, está representado por un borde de dentina débil limitada por un borde de esmalte labial. El margen de la dentina coincide con una pequeña porción de la parte central en forma de V. Una cresta redondeada desciende de la parte distal del metacónido, la base del lado lingual del diente muestra una estructura de esmalte arrugada, esto lo compara en estructura a N. arquinotiensis, pero debido a que no hay suficiente información para diferenciar la muestra correctamente para corroborar su asignación a esa especie.



Clase: Mammalia

Clado: Eutheria

Falange. Vista en planta (A), dorsal (B), distal (C), proximal (D).
La escala representa 10 mm.
La falange está mejor conservada que el diente, tiene unas dimensiones de 20,45 mm de ancho y 11,4 mm de longitud, con un contorno trapezoidal y una superficie rugosa.

En cuanto a la descripción, en el lado proximal, hay dos concavidades superficiales para la articulación con la falange proximal. El borde dorsal de la epífisis proximal es convexa, y el lado ventral muestra una concavidad central en la posición de la prominencia. Hay un surco débil sobre la segunda concavidad, con agujeros alineados y redondeados.

La falange que describimos es demasiado grande para ser relacionado con cualquier otro marsupial conocido en la Antártida. La morfología de Xenartros (suborden de mamíferos placentarios) presenta una morfología muy distinta, con una articulación proximal dorso-ventral alta y pronuncia, muy diferente a la muestra obtenido por lo que lo rechazamos.

El mamífero con esta falange ungulada (grupos de mamíferos placentarios que se apoyaban y caminaban con el extremo de los dedos) se considera como Incertae sedis (esta expresión se utiliza para señalar la incapacidad para ubicar el taxón) ya que el tamaño de la muestra es pequeño y no de uno adaptado para soportar grandes pesos.

Discusión

Los restos aquí descritos pertenecen a los mamíferos más antiguos conocidos en la Antártida, están datados en 55,3 Ma. En la falange no se sabe muy bien a que pertenecen pero se le asigna a un Eutheria (infraclase de mamíferos) indeterminada, pero debe tenerse en cuenta que puede pertenecer a algunos ungulados nativos de América del Sur. En contraste, las afinidades sparnotheriodontid del diente son claras. Sparnotheriodontids fueron ungulados de tamaño mediano, con una distribución muy amplia.

Se sabe que hay unidades en localidades de América del Sur como en la Patagonia, Argentina que se parecen a las que hay en la Isla Seymour. Por lo que debería haber ocurrido antes de la desintegración de Gondwana, rompiendo el puente que conectaba Sudamérica y la Antártida Occidental.

Referencias
  1. BOND, M., REGUERO, M. A., VIZCA I NO, S. F. and MARENSSI , S. A. 2006. A new ‘South American ungulate’ (Mammalia: Litopterna) from the Eocene of the Antarctic Peninsula.
  2. FOSTOWICZ-FRELIK, L. 2003. An enigmatic whale tooth from the upper eocene of Seymour Island, Antarctica.
  3. REGUERO, M. A., MARENSSI , S. A. and SANTILLANA, S. N. 1997. New land mammal-bearing localities from the Eocene La Meseta Formation, Seymour Island, Antarctica. 997–1000. In RICCI , C. A. (ed.). The Antarctic region: geological evolution and processes.