Mostrando entradas con la etiqueta Argentina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Argentina. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de marzo de 2019

Dinosaurios con espinas o multicornios extraños?


Se descubre un dinosaurio con espinas gigantes en el cuello


En 2013 un grupo de paleontólogos encontraron en la zona de Bajada Colorada, al sudeste de la provincia de Neuquen, los restos de un brontosaurio que fue bautizado como Leikupal laticauda, tras esto la zona se convirtió en una zona de alto interés paleontológico, por lo que ha sido excavado desde entonces hasta que recientemente se encontraron los restos de dientes de dinosaurios carnívoros y partes del esqueleto de un saurópodo desconocido que identificaron al divisar gran parte del cráneo y las primeras vértebras del cuello, de las que sobresalía una llamativa espina de 60 centímetros de largo.



Figure 1Hace 140 millones de años, para defenderse de los depredadores, una especie de dinosaurio herbívoro hasta ahora desconocida desarrolló el increíble anatomía, el Bajadasaurus pronuspinax de la familia Dicraeosauridae, lucía unas largas y finas espinas que crecían de su lomo y cuello. Nadie tiene idea de cómo fueron aquellos combates y luchas por la supervivencia, pero lo que sí saben los científicos que hallaron al norte de la Patagonia argentina los restos de este ejemplar, de unos 9 metros de largo.

En ese momento, la Patagonia argentina era muy distinta de lo que es hoy. Aún no existía la cordillera de los Andes y el clima era mucho más cálido. "Era un ambiente fluvial, con vegetación adaptada a grandes temperaturas y también a épocas de sequía", describe Pablo Gallina, investigador paleontólogo principal de la publicación. La zona del hallazgo parece haber sido el recodo de un río en el que se acumularon esqueletos de animales muertos y arrastrados por el agua.

Figure 2

Esta morfología distintiva ha sido interpretada como una estructura de soporte para una vela termorreguladora, una cresta de acolchado para la exhibición, una joroba dorsal que actúa como depósito de grasa, incluso como interiores núcleos de cuernos dorsales. Otras funciones inferidos (si existe) de esta estructura estaban relacionados con exhibición sexual o estrategias de defensa.


El paleontólogo Pablo Gallina (el paleontólogo que se encuentra en la fotografía junto a dos reconstrucciones del surópodo), investigador adjunto del Consejo Nacional de Investigacioones Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina y primer autor del trabajo científico decía: "Creemos que las largas y puntiagudas espinas en el cuello y la espalda debían servir para disuadir a posibles predadores. Pero las espinas debieron de estar protegidas por un estuche córneo de queratina, similar al de los cuernos de muchos mamíferos, como cabras, antílopes, que tienen un corazón de hueso recubierto de queratina"
Pablo Gallina, investigador del CONICET, junto a dos reconstruccione del Bajadasaurus pronuspinax



Debido a los pocos elementos hallados, los paleontólogos no pueden estimar cuánto habría pesado este ejemplar. Sí saben que su cuello habría medido 2,5 metros y que era un ejemplar adulto, ya que varios de los huesos craneanos se encuentran bien fusionados, algo que no se ve en los fósiles de saurópodos más jóvenes.


Mientras que entre algunas especies de dinosaurios herbívoros de cuello largo su principal mecanismo de defensa consistía en la combinación de gran tamaño y crecimiento veloz, otras desarrollaron creativas estrategias, como colas de látigo, piel acorazada o mazas de hueso en la punta de la cola.  ajadasaurus, del grupo de los dicreosáuridos, exhibía, en cambio, una serie de largas espinas con las que buscaba disuadir a los depredadores.

Vértebra del cuello original del bajadasauro con sus largas espinas dobles hacia delante




La filogenia de esta especie es la siguiente:


Figure 3





Publicación original en la revista científica virtual:

Web:
https://www.nature.com/articles/s41598-018-37943-

DOI:
https://doi.org/10.1038/s41598-018-37943-3


Webgrafía:

Periódico El País

Periódico ABC

domingo, 17 de febrero de 2019

¿Hay un nuevo miembro en la familia?




Introduzco mi primera entrada en el blog de Paleontología y Evolución en la UCM con una expansión a nuestro conocimiento: el peirosaurido Barrosasuchus neuquenianus. Sabíamos ya la existencia de más de 6 géneros ya registrados como pueden ser Barcinosuchus, Monteltosuchus, Itasuchus y Uberabasuchus, entre otros, dentro de la familia Peirosauridae, pero hay un género que desconocíamos. A pesar de haberse descubierto en 2001, no ha sido hasta este año 2019 que ha terminado el estudio del fósil y, por lo tanto, que el paleontólogo Dr. Rodolfo Coria ha podido mostrar su último hallazgo. Ante esto solamente podemos decir: Bienvenido a la familia, Barrosasuchus neuquenianus.


La familia de peirosauridos habitó el planeta en el que nos encontramos a finales del Cretácico, periodo que se encuentra en la Era Mesozoica. Este periodo comenzó hace 145 millones de años y tuvo su cierre hace aproximadamente 66,4 millones de años, dejándonos parte de él a través de los fósiles. Gracias a ellos, nos ha sido posible conocer en gran medida su desarrollo y la vida cotidiana de sus huéspedes. Estos restos orgánicos nos permiten conocer la existencia de organismos que estuvieron presentes en una época geológica anterior a la actual, como ha ocurrido en este caso con el descubrimiento del Barrosasuchus neuquenianus, que habitó parte del territorio conocido actualmente como Argentina, en Sudamérica, hace 70 millones de años. Este cocodrilo prehistórico recibe su nombre de su especie como cocodrilo ("souchos", que proviene del griego) y su localización: Sierra Barrosa ("Barrosa"), provincia de Nequén ("neuquenianus").

Figura 1. Representación estimada de Barrosasuchus neuquenianus del
Cretácico Superior descubierto en la Cuenca de Neuquén, Argentina, América del Sur

El Dr. Rodolfo Coria, miembro del Consejo Nacional de InvestigacionesCientíficas y Técnicas (CONICET), encontró uno de los taxones más completos de los peirosauridos, pues el fósil encontrado incluye el cráneo, el postcráneo, las mandíbulas, las patas, las manos, las costillas y las vértebras del cocodrilo peirosáurido. No es un común que se encuentren los fósiles en tan buen estado, como en el que presenta este, debido a la degradación ocasionada por el paso del tiempo. Es tal la conservación del fósil que incluso algunos dientes posteriores de la mandíbula mantienen aún su raíz y corona (las cuales se encuentran comprimidas lateralmente). Esto es lo que hace tan especial este hallazgo, pues permite una investigación y una fuente de información mucho mayor acerca de las características físicas de este “crocodryliforme”.

Se estima que tenía una longitud de dos metros de largo una vez desarrollado por completo. Sin embargo, no se puede calcular con precisión y de manera exacta debido a la carencia de la posesión de la cola. El cráneo del animal se encuentra casi completo, por lo que se ha podido comprobar que presenta un orificio en el centro de la superficie dorsal de la sínfisis de la mandíbula, siendo esta una masa fibrocartilaginosa que une dos huesos. El resto del fósil ha aportado información acerca de la anatomía completa del animal como, por ejemplo, la disposición de sus extremidades.

Figura 2. Representación y fotografía tomada desde arriba del cráneo del cocodrilo peirosaurido Barrosasuchus neuquenianus.

Es tanto el tiempo que lleva existiendo el planeta Tierra en comparación a nosotros nos muestra que el pasado es muy extenso. Por eso, aún solo conocemos un porcentaje ínfimo de él, y artículos como este nos recuerdan todo lo que tenemos por descubrir todavía. 

Nos vemos en mi siguiente entrada :)

REFERENCIAS:

Rodolfo A. Coria, Francisco Ortega, Andrea A. Arcucci, Philip J. Curried. 2019. A new complete peirosaurid (Crocodyliformes, Notosuchia) from Sierra Barrosa (Santonian, Upper Cretaceous) of the Neuquén Basin, Argentina. Cretaceous Research, Volume 95, Pages 89-105






domingo, 8 de mayo de 2016

Esos rombos son... !ESCAMAS!!!

Saludos mis queridos lectores, han pasado algunas semanas desde nuestro último artículo, pero ya estamos aquí de nuevo. Recordemos que en la anterior entrada hablamos sobre el estudio del tracto gastrointestinal  en varios individuos del género Saurichthys del Triásico Medio a través del análisis de sus cololitos. Aquí dejo el enlace para aquellos que aun no lo hayáis leído.

Artículo anterior:  ¡ESE PEZ TIENE ALGO EN LA TRIPA!!!

Ya vamos por la tercera publicación, y como sé que estáis deseosos de seguir conociendo sobre nuevos aspectos  de nuestros adorables amigos los peces, hoy hablaremos sobre la morfología de las escamas de varios ejemplares de peces teleosteomorfos procedentes del Cretácico.

Esta entrada de blog se basa en el artículo publicado el 20 de enero de 2016 por los autores P.G. Giordano de la Universidad Nacional de San Luis, Chacabuco 917, San Luis, CP: 5700, Argentina  y por G. Arrantia y H.-P. Schultze del Biodiversity Institute , University of Kansas, 1345 Jayhawk Blvd., Lawrence, Kansas, 66045, USA.

Artículo principal: Giordano, P. et al. Scale morphology and specialized dorsal scales of a new teleosteomorph fish from the Aptian of West Gondwana. Foss. Rec.,19, 61-81; doi: 10.5194 / fr-19-61-2016.


¡Comencemos!

La fauna continental Actinopterygii procedente del sur de Sudamérica es escasa en comparación con la marina. El registro fósil del hemisferio Sur ha sido menos estudiado que el del hemisferio norte (Arrantia & Cione, 1996 ; Arrantia, 2004 ; Lopez-Arbaello, 2004). La formación de "La Cantera"  representa depósitos continentales del Aptiense del centro-oeste de Argentina en los que encontramos  un grupo de actinopterigios ganoideos (López-Arbarello et al., 2002 ; Arcucci et al., 2009, 2015). Después de más de 30 años de recogida de fósiles, estos peces son los únicos vertebrados encontrados. Los Neopterigios de la Formación La Cantera han sido asignados al orden de los Pholidophoriformes desde 1969 (Berg, 1937 ; Flores, 1969). Sin embargo tal asignación estaba basada en características generales no muy rigurosas encontradas en otros actinopterigios como son el tamaño del espécimen,  escamas ganoideas o la presencia de huesos cubiertos por ganoina. Estos eran rasgos comunes utilizados para identificar Pholidophoriformes, un grupo que ahora se interpreta como no Monofilético (Arratia, 2000,2013). El artículo que tratamos sugiere que los peces de La Formación "La Cantera" no son Pholidophoriformes. Sus características craneales y postcraneales representan una nueva combinación de caracteres que indica una nueva especie de neopterigios.


Sobre la geología de la zona y el yacimiento.

El afloramiento de la formación en la cuenca de San Luis es parte del grupo Del Gigante, que corresponde a un relleno continental  de un extenso sistema relacionado con la separación de Gondwana (Rivarola & Spalletti, 2006). La Formación de "La Cantera" ha sido interpretada como un entorno lacustre basándose en sus características litológicas, así como en la presencia de algas de agua dulce y ostrácodos. Tiene un espesor medio de 31 metros en su localidad tipo y está compuesto por láminas de lutitas grises y verdosas intercaladas con limos siliciclásticos y capas de yeso (Prámparo, 1999 ; Criado-Roque et al., 1981). Las capas de yeso van desde 1 mm a decímetros de espesor, la mayoría con texturas laminares, masivas y granulares. La Formación de "La Cantera" podría representar lagos efímeros relacionados con un entorno fluvial en los que periodos de calma habrían hecho posible  la conservación de estructuras delicadas como hojas, tallos, flores, restos de peces e insectos. Estos peces actinopterigios se encuentran en un entorno paleobiológico muy rico en asociación con restos de plantas  y palinomorfos de angiospermas, gimnospermas , briófitas, pteridofitas, ostrácodos de agua dulce y diferentes grupos de insectos.  

a. Localización geográfica  de los especímenes en la Formación La Cantera, San Luis, Argentina.
b. Sección estratigráfica en la localidad tipo.
c. Interpretación de la secuencia estratigráfica de la Formación La Cantera.



¡Sobre los peces!

Se han realizado observaciones en detalle de la macro y micro-estructura de las escamas en ejemplares completos o casi completos, pero también se han realizado en ejemplares desarticulados y escamas aisladas.
Los especímenes estudiados en este artículo son pequeños, de aproximadamente 5.5 cm de longitud con los laterales del cuerpo completamente cubiertos por escamas ganoideas. Todas ellas cuentan con una articulación  bien desarrollada en forma de clavija y encaje a excepción de las escamas anales. El margen posterior de la mayoría de las escamas es recto aunque algunas presentan estructuras dentadas.
La mayoría de las escamas, así como los huesos de la cabeza tienen una superficie lisa con ganoina, que varía en tamaño y forma dependiendo de la parte del cuerpo del pez. Estas son rectangulares y más anchas que largas entre la cabeza y la región pre-anal, y se vuelven más pequeñas y romboidales sin clavija caudal proporcionando mayor flexibilidad a esta región.
Las escamas de la linea lateral cambian su tamaño y forma dependiendo de la zona del flanco siendo posible diferenciar cuatro morfologías en esta región.
En cuanto a la micromorfología, estudios con microscopio electrónico revelan que aunque las escamas de los flancos parecen tener superficies lisas, al aumentarlos en realidad presentan estrías cuyo origen no se ha podido determinar siendo posibles estructuras propias de las escamas o producidas en la muerte del pez.

a. Teleostomorfo. Uno de los especímenes más completos de la Formación La Cantera 
b.
Especímen que muestra el cuerpo totalmente cubierto por escamas ganoideas.


Al igual que en los otros actinopterigios basales, los peces descritos en este artículo muestran escamas ganoideas de tipo lepisosteoideo. Las escamas de teleosteomorfos de la Formación "La Cantera" comparten muchas características comunes con otros teleosteomorfos en forma y disposición. Uno de los más significativos es la presencia de un escudo prominente que precede al margen dorsal de la aleta caudal. Una característica única de los peces estudiados aquí son las escamas dorsales pares con margenes redondeados y la falta de la cresta media dorsal. Entre las características que los teleosteomorfos comparten con los holosteos se encuentran las escamas cubiertas de ganoina relacionadas con la aleta anal.

Con esto llegamos al final de la entrada, espero que les haya resultado interesante, y como siempre,
!nos vemos en el siguiente!





REFERENCIAS:










jueves, 11 de junio de 2015

Queridos Dinomaníacos. Bienvenidos a Cretaceous Park




El encuentro de un niño con los viejos gigantes


Ya han más de 17 años desde que vi por primera vez Jurassic Park junto con mi padre en uno de esos anticuados reproductores de VHS que por aquel entonces eran la última tecnología en España. Aún recuerdo el momento en el que mi madre le dijo a mi padre que no viera esa película por si tuviese pesadillas durante esa semana. Quién iba a imaginar que en mi tierna memoria infantil se me presentaría un mundo repleto de grandísimas criaturas prehistóricas parecidas a dragones, solo que con la certeza de saber que en algún momento del pasado caminaron por la faz de la Tierra. 

Desde ese momento, mi fascinación por estos animales fue in crescendo, devorando cientos de libros con cierto nivel divulgativo, películas, series y documentales. Con el paso de los años, me di cuenta de que los dinosaurios tan solo eran una pieza más del gran mosaico de formas de vida que alguna vez habitaron la Tierra, de manera que también se volcó mi interés sobre los mamíferos prehistóricos del Cenozoico, los gigantescos artrópodos del Paleozoico y cuánto ser viviente que el hombre moderno no haya visto nunca con vida. Había descubierto la paleontología.



Ya me hubiera gustado subir a un dinosaurio cuando era niño

¡Hay que darlo todo! 


Todas estas ansias de conocimiento me llevaron a la conclusión de que la paleontología era algo más,  es una herramienta importante para visualizar un mundo pretérito que, aun siendo tan distinto al nuestro, también se parecía al actual y de hecho, me permitía imaginar un mundo futuro (todo ello basado en hechos científicos). De manera que, cuando empezamos este nuevo curso en la facultad y me enteré de que una de las actividades evaluables consistía en la realización de entradas de índole paleontológica en un blog, me surgieron una lluvia de ideas colosal.

Sin embargo ya sabía con qué tema me gustaría empezar mi primera toma de contacto con la paleontología en mi vida académica; y como los dinosaurios Tyrannosaurus, Triceratops, Diplodocus y Stegosaurus estaban demasiado vistos, decidí buscar los grupos de dinosaurios menos conocidos, mostrar los tipos de restos fósiles que suelen estar asociados a los descubrimientos de estos seres y las conclusiones a las cuales habían llegado los paleontólogos a la hora de describir nuevos taxones en este año 2015 . De esta manera surgieron las entradas: 1ª Ovirraptorosaurios en Norteamérica:Aquellos olvidados o el renacer de una familia, 2ª Icnitas de dinosaurios en China: un paseo por la morada de los dragones y 3ª Restos de un abelisaúrido en Argentina. Llega uno más a la familia.


¿Y por qué te decidiste por estos trabajos?


Dejando de lado estos títulos tan “literarios”; me gustaría exponeros las razones por las cuales decidí presentar estos trabajos. Para empezar, los grandes parajes de Canadá, China y Argentina no fueron seleccionados al azar; todos estos países se encuentran en la vanguardia de fósiles de dinosaurios bien sea por su importancia en la historia paleontológica (En Canadá se descubrieron una gran parte de los dinosaurios que son conocidos popularmente), los yacimientos excepcionales a nivel de conservación y concentración fosilífera (La biota de Jehol en China nos ha aportado un ecosistema completo en el cual eran dominantes los “dinosaurios emplumados”) y los lugares que actualmente están batiendo records (En la Patagonia argentina se descubren dinosaurios que eclipsan en tamaño a otros dinosaurios en otras partes del mundo). 


La razón por la cual escogí los descubrimientos relacionados con dinosaurios terópodos del Cretácico es bastante sencilla, los terópodos son el grupo taxonómico de dinosaurios más abundante tanto en el registro fósil como en la zoología actual (debo recordar que las aves son en realidad dinosaurios terópodos especializados en el vuelo y que se han descrito más de 4.000 taxones) y el periodo Cretácico es el periodo geológico que más especies de dinosaurios ha aportado al registro fósil del Mesozoico. Ante este gran repertorio, decidí elegir los grupos de dinosaurios menos conocidos, que no por ello representativos en su tiempo, como son los ovirraptorosaurios y los abelisáuridos o los icnogéneros que posee una tratamiento distinto a los de los  grupos taxonómicos con los que estamos familiarizados (lo que se conoce como parataxonomía). 


Los tipos de restos fósiles también tienen su importancia porque gran parte de la labor paleontológica que se lleva a cabo consiste en el análisis de restos muy fragmentarios  (como son las garras, partes de las mandíbulas, húmeros fémures y vértebras) o de las pistas de la actividad que dejaron los dinosaurios en algún momento del tiempo (como son los rastros de icnitas). Es a partir de estos restos con los cuales los paleontólogos pueden reconstruir la apariencia aproximada del animal, el papel que desempeñaba en el ecosistema e incluso puede redefinir hechos que se tenían por indiscutibles en la comunidad científica (por ejemplo la nueva distribución que tendrían los ovirraptorosaurios en la Norteamérica del Campaniense, la esperanza de encontrar una nueva especie de téropodo en China a partir de un nuevo icnotaxón o el descubrimiento de una nueva especie de abelisáurido que podría relacionar los géneros que habitaban la Argentina del Cretácico Superior con los géneros enigmáticos de la región Indo-malgache de ese mismo periodo).

Reflexión paleo-filosófica


Ahora que más o menos he realizado un poco de autospoiler, me gustaría concluir con una observación que ya mencione en la anterior entrada: <<Cada año se descubren de media unos 40 géneros nuevos de dinosauros>>. Este hecho quiere demostrar que a pesar de que en 1822 el excéntrico naturalista William Buckland describió la primera especie de dinosaurio (Megalosaurus) y que en 1842 el Dr. Richard Owen bautizase este grupo de reptiles prehistóricos como Dinosauria con solo tres géneros descritos (Megalosaurus, Iguanodon e Hylaeosaurus), lo cierto es que cada año los paleontólogos encuentran nuevas especies, redescriben otras (como es el caso de Brontosaurus) y desechan viejas teorías establecidas ante las nuevas evidencias (como fue durante “el renacimiento de los dinosaurios” en la década de los 80, una reforma del pensamiento científico que cambió radicalmente la visión de los dinosaurios; desde reptiles gigantescos, lentos, estúpidos y casi desechos de la evolución a seres de gran complejidad a nivel filogenético, eficientes en su entorno y comportamiento muy desarrollado).


La paleontología se encuentra en constante cambio y es la ciencia que nos permite reconstruir la historia de la vida en la Tierra, que se puede definir como un libro perdido en la antigüedad, que ha sido despedazado en miles y miles de trozos que por sí solos no representan mucha cosa, pero si logramos unir todos los trozos en un orden concreto, tendremos a nuestra disposición un libro que nos cuenta lo pasado, lo que es ahora y nos da pistas de lo que podrían darse en el futuro.


A todos los lectores, muchísimas gracias y recordad que si alguna vez habéis comido pollo, os habéis comido un dinosaurio, que si alguna vez se ha cagado una paloma sobre el capó del coche, se ha cagado un dinosaurio y que si alguna vez tuvisteis un pato de mascota (como tuvo un servidor), tuvisteis un dinosaurio de mascota.

¡Este fin de curso nos veremos en la cena del dinosaurio!

Nochevieja de 1853. Sir Richard Owen despide el año en junto con la alta clase victoriana en el interior del iguanodonte que se exhibe en el Crystal Palace de Londres


Un último regalo del baúl espacio-temporal de DinoFriki


En ocasiones, los dinosaurios deciden salir del baúl (Algún envidioso dirá que he cogido prestada a la TARDIS del Doctor Who)


La misión que durante meses  ha desempeñado esta sección ha sido aumentar un poco más en los lectores el interés por los dinosaurios, complementado de esta manera los trabajos expuestos. Como colofón final para esta sección, me complace presentaron dos páginas webs especializadas en el “Paleoarte” (Paleoartistry) y documentales de dinosaurios (Primeval Pimetime), en las cuales se hace un recorrido histórico de estos dos medios de divulgación que han sido muy importantes a la hora de acercar al público las interpretaciones científicas del mundo prehistórico.



Y ya que como no podría ser de otra manera os ofrezco dos documentales sobre depredadores prehistóricos y “la carrera armamentística depredador-presa” que se desarrolló evolutivamente durante más de 500 millones en nuestro planeta.


Depredadores prehistóricos: Sangre bajo el agua


Depredadores prehistóricos: Garras y mandíbulas




Por cierto cuando acabemos los finales tenemos que ir a ver Jurassic World (Y ya de paso, sacarle los errores que tendrá y las novedades que supongo que habrá)

lunes, 8 de junio de 2015

¡Menudos perezosos!

INTRODUCCIÓN:

Os estaréis preguntando por qué he elegido este animal mamífero placentario si no es un carnívoro. Bien, pues para relacionarlo con mis anteriores entradas de blog podemos destacar que este animal está asociado nada más y nada menos que a una biozona de América del Sur perteneciente al Pleistoceno. Esta biozona se denomina Bonarense y como veremos en mi último artículo esta biozona es esencial, junto con las demás biozonas, para explicar la escala cronoestratigráfica, geocronológica y bioestratigráfica del Cuaternario en América del Sur y así poder describir a los distintos carnívoros en estas biozonas.


Muchos no sabréis que clase de especie es Megatherium americanum pero para que os hagáis una idea podemos decir que se cree que uno de sus parientes más cercano vivo es el perezoso. Y claro, ¿quién no conoce al gracioso perezoso de Ice Age?

Figura 1: Sid, el perezoso de Ice Age.

Ahora que ya todos sabemos a que clase de animal nos referimos podemos centrarnos en este mamífero y conocer más aspectos sobre su forma de vida, su extinción y sobre la edad a la que perteneció.

En realidad la apariencia de Megatherium americanum no era exactamente igual que los perezosos y desde luego era mucho más grande que el famoso Sid. Esta especie, cuando el animal era adulto, tenía unos seis metros desde la cabeza hasta la cola y media casi dos metros desde el suelo hasta el lomo. En la siguiente imagen (Figura 2) podemos hacernos una idea del gran tamaño que tenían estos animales con respecto a nosotros.

Figura 2: comparación entre Megatherium americanum y nosotros.

Restos fósiles de este animal se encontraron en la provincia de Mendoza en Argentina, donde el registro de megamamíferos no ha sido muy amplio. En concreto los restos óseos se encontraron en la localidad de Manquil-Malal y los objetivos que siguieron en el artículo en el cual he basado mi entrada (El registro de Megatherium (Xenarthra, Tardigrada) en Mendoza (Argentina): aspectos taxonómicos, cronológicos y paleoecológicos escrito por Angel Praderio, Adolfo Gil y Analía M. Forasiepi) son principalmente dar a conocer estos restos de una especie de perezoso terrestre y realizar inferencias paleobiológicas y paleoecológicas, sobre el estudio de isotopos estables de 13C, 15N  y 18O tanto en colágeno como en apatita ósea e informar sobre la fecha radiocarbónica obtenida.

MATERIALES Y MÉTODOS:

Estratigrafía:

Los restos fósiles se encontraron tras remover sedimentos deposicionales por un alud pluvial. El área de estudio se encuentra en el pedemonte de la Cordillera Principal. Los afloramientos en los que se encontraron los restos se presentan como depósitos aislados quedando expuestos a la erosión fluvial. Los depósitos cuaternarios portadores del material de Megatherium se apoyan discordantemente sobre la Fm. Vaca Muerta (Figura3).

Por las características litológicas, se puede decir que estos depósitos corresponden a una planicie aluvial con canales fluviales cuya energía disminuye gradualmente hacia el techo de la secuencia. Si bien el material de Megatherium se halló fuera de su contexto estratigráfico original, por las similitudes entre el sedimento adherido al fósil y las características litológicas del perfil es posible que el mismo provenga de los niveles limos arenosos del sector superior de la secuencia (Figura 3).


Análisis isotópico y radiocarbónico:

Se analizaron los resultados de los isótopos estables de 13C y 15N basados en el procesamiento de la fracción orgánica (colágeno) y los valores 13C y 18O obtenidos de la fracción inorgánica (apatita) del material de Megatherium americanum. 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN:

Paleontología sistemática:

Superorder Xenarthra Cope, 1889
Order Tardigrada Latham y Davies en Forster, 1795
Familia Megatheriidae Gray, 1821
Género Megatherium Cuvier, 1796
Megatherium cf. M. americanum
Cuvier, 1796

Material referido:

Fragmento de dentario derecho con parte de la dentición, dos vértebras sacras, fragmentos del ilion y de la sínfisis púbica, todo perteneciente al mismo individuo (Figura 4).


Edad radiocarbónica:

12 300 ± 120 años radiocarbónicos antes del presente.

Asignacion a Megatherium americanum:

El género Megatherium incluye numerosas especies distribuidas a América del Sur entre las cuales M. americanum es la única reconocida para Argentina y la de mayor tamaño, con una masa estimada entre cuatro y seis toneladas. La robustez del dentario y el tamaño de los molariformes inferiores del ejemplar de Manqui-Malal son consistentes con M. americanum. Sin embargo, dado el carácter fragmentario del material estudiado los expertos prefieren mantener una taxonomía abierta.

Análisis de los isótopos estable:

Diversos estudios han demostrado la sensibilidad de los isótopos estables para inferir aspectos de la dieta y preferencias del hábitat de la fauna extinta.

El 13C se basa en la propiedad de la discriminación isotópica diferencial del C (13C/12C) en los vegetales con distintos mecanismos fotosintéticos. Se asume que un individuo con una dieta basada en recursos C3 (mayormente arbustos y pastos de altitud) tendrá valores aproximados de 13C de -21.5‰ en el colágeno, mientras que aquel con una dieta basada en recursos C4 (mayormente pastos de zonas áridas y hierbas) tendrá valores del orden de -7.5%. En particular con la apatita, la dieta basada exclusivamente en C3 tendrá valores del orden de -15%, mientras que en la dieta basada exclusivamente en C4 los valores rondarán en 1%. El análisis del 13C del colágeno y de la apatita arrojó valores de -16.4% y -8.8%, respectivamente (Tabla 1). Dichos valores sugieren un importante componente mixto en la dieta de los recursos de fotosíntesis C3 y C4. La diferencia entre el 13C del colágeno y de la apatita en el espécimen es coincidente con el valor esperado para herbívoros.

Los análisis de isótopos estables en 15N generalmente han sido utilizados para discriminar los niveles tróficos dado que existe un incremento de 3% de acuerdo a cada nivel, aunque también se ha fundamentado que este isótopo es sensible a las variables climáticas. El 15N tubo valores de 7.6%.

Los valores de 18O varían según las condiciones climáticas y la fuente de
agua que el individuo utiliza. El isótopo estable de oxígeno en la fracción carbonato de la hidroxiapatita del hueso y del esmalte de los dientes reflejan la composición isotópica del agua corporal a 37° C. El agua corporal está influenciada por la composición isotópica del agua bebida y, en menor grado, por la del oxígeno en aire y de las fuentes de alimento. Esto hace del 18O una medida útil para predecir las variaciones ambientales y climáticas. El 18O obtenido sobre la apatita del perezoso arrojó valores de -10.3%, lo que resulta esperable para un individuo que en promedio ingirió agua con valores estimados en -14.5%.


Aspectos paleoecológicos, paleoambientales y extinción:

Los resultados del análisis de isótopos muestran un patrón concordante con los cambios propuestos para el ecosistema pleistocénico del sur de Mendoza. Este patrón implica dietas casi exclusivamente compuestas por plantas C3 para los herbívoros registrados entre los 20 000 y 14 000 años, mientras que los registrados posteriormente reflejarían una dieta mixta con distintas frecuencias de plantas C4. Estos datos sugieren cierta amplitud en la dieta de estos perezosos. La información isotópica sugiere una importante variabilidad en la dieta de los perezosos con especímenes cuya dieta estaba basada en plantas C3 y otros en la cual el componente C4 era alto. 

Los valores de isótopos de los perezosos aquí resumidos y analizados son concordantes con la variabilidad adaptativa sugerida a partir de los análisis morfológicos y muestran además un incremento general en el consumo de las plantas C4 con posterioridad a los 14 000 años   (Figura 5).


Megatherium americanum probablemente se alimentaba seleccionando ciertas plantas (arbustos) o partes de plantas (hojas, ramas y frutos) o incluso, de acuerdo a la morfología de la superficie oclusal de los molariformes, podrían haber cortado alimentos blandos pero resistentes incluyendo carne, dejando abierta la posibilidad de una dieta omnívora.

En el sur de Mendoza, entre los 14 000 y 12 000 años se habría producido un cambio en la vegetación, con el establecimiento geográfico del Monte y el desplazamiento del desierto patagónico. Esto implicaría un cambio en el patrón de las precipitaciones, de una tendencia invernal a un patrón veraniego a partir de unos 12 000 años. Asimismo, se ha establecido un momento de mayor aridez entre 20 000 y 14 000 años. Estos cambios climáticos habrían favorecido el desarrollo de extensos campos de dunas y una cubierta vegetal muy escasa. La falta de un verano húmedo claramente definido habría sido un factor de impacto en la vegetación del Monte subtropical. En síntesis, concordante con estos cambios ambientales, los herbívoros,  muestran un cambio en sus dietas en correlación con el incremento de plantas C4. En ese contexto, los cambios del ecosistema no estarían explicando regionalmente la extinción de estos taxones.

Por su parte, los registros arqueológicos en el sur de Mendoza y áreas vecinas señalan que las evidencias más antiguas de ocupación humana datan de alrededor de los 11 000 años. Los restos del Megatherium americanum de Manqui-Malal aquí presentados, datados en 12 300 años son previos a las primeras evidencias de colonización humana del área. Aunque no hay registro de explotación de estos mamíferos como recurso, esta coincidencia abre la necesidad de considerar el agente humano entre los factores causales de la extinción. Este modelo ha sido propuesto para explicar la extinción de la megafauna en América del Sur.

CONCLUSIÓN:

Aun considerando su carácter fragmentario, Megatherium americanum es hasta ahora uno de los restos de perezosos mejor preservados para la provincia. Además, los escasos registros carecen mayormente de un marco estratigráfico adecuado lo cual restringe la posibilidad de interpretar el contexto paleobiológico. De acuerdo a la información disponible, los xenartros representan el grupo taxonómico de mayor distribución en la región estando presente en gran parte de las localidades portadoras de restos fósiles del Cuaternario de la provincia.

Los aspectos más importantes que se han conseguido sacar de este estudio realizado con isótopos estables son el conocimiento sobre la dieta de estos perezosos ya que se ha observado un cambio en la dieta con un aumento de los alimentos de pastos y de hierbas, este aumento con respecto a otros especímenes del mismo taxón es significativo, e incluso se ha llegado a la conclusión de que realmente desconocemos si Megatherium americanum era absolutamente herbívoro o podría añadir a su dieta la carne, esto seguirá siendo todo un misterio de momento.

Además como siempre se ha propuesto para la megafauna extinta del continente americano, la hipótesis que parece más correcta es que los humanos tuviésemos algo que ver en la extinción de estos animales, que por supuesto databan de edades anteriores a que llegaran los humanos colonizadores a estas regiones estudiadas. Podemos hacernos a la idea de que después de tantos casos en los que especies se han extinguido debido a esta hipótesis, posiblemente sí que hayamos sido los culpables de la extinción de animales mamíferos extraordinarios y de gran tamaño, todo a causa la caza humana que tuvo lugar en el Pleistoceno.

PARA AMPLIAR:

El primer esqueleto de Megatherium americanum fue descubierto en 1798 en bastante buenas condiciones.


REFERENCIAS:

  • M. SUSANA BARGO - The ground sloth Megatherium americanum: Skull shape, bite forces, and diet.

  • ANGEL PRADERIO, ADOLFO GIL y ANALÍA M. FORASIEPI - registro de Megatherium (Xenarthra, Tardigrada) en Mendoza (Argentina): aspectos taxonómicos, cronológicos y paleoecológicos.