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lunes, 6 de mayo de 2019

Hasta siempre, compañero

Si la saga de Los Vengadores debía a llegar a su fin tristemente mis entradas llenas de microscópicos amigos también debían hacerlo. Sé que es duro, pero ha llegado la hora de decir un micro adiós a mi aportación marina a este blog...
Aún así, me gustaría hacer una pequeña inmersión para recordar a las estrellas de mis entradas que tanto se esmeran por ayudarnos en gran cantidad de aspectos en nuestra investigación del planeta.

Recordemos entonces que nuestra primera parada fue el Mar Negro, para ser más exactos el delta del Danubio. Allí nos encontramos con los foraminíferos y no pudimos evitar sentir curiosidad y preguntarnos... pero... ¿qué narices hacen los foraminíferos? Y descubrimos que estos pequeños seres vivos de concha de carbonato cálcico aportan ambientes de hipoxia y eutrofización y que son preciosos a microscopio. 

Siguiendo el viaje nos fuimos hasta el Atlántico Norte y sus diversas zonas. Era obvio que podíamos ver en esta parada porque... y en aguas frías, las diatomeas. Estas algas unicelulares amantes de bajas temperaturas llegaron dispuestas a demostrarnos su relación con la banquisa y la temperatura de la superficie marina, y también a enamorarnos con sus preciosas formas.

Y la última estación a la que nos llevó esta aventura fue Japón, donde pudimos apreciar la helada relación entre el mar de Japón y los cocolitóforos. Vimos como los anfitriones microscópicos estaban afectados por los cambios glacioeustáticos y la corriente de Tsushima y como, a su vez, estos cocolitóforos variaban en los diferentes estadíos de los MIS. Y por si eso no era suficiente, se ganaron nuestros corazones con sus perfectas formas circulares.


Viéndolo así es un viaje variado con tres diferentes protagonistas que nos relatan su propia historia, pero estos pequeños personajes no son independientes y nuestro recorrido no ha sido aleatorio y sin sentido. Todo esto nos ha hecho (espero) aprender sobre como nuestros actos afectan al planeta que habitamos y a todos los seres vivos que también se hallan aquí. Tenemos que dejar de ser egoístas y aprender a ver como nuestras decisiones traen consecuencias incluso a seres tan pequeños como los son los foraminíferos, las diatomeas o los cocolitóforos. Sólo tenemos una Tierra y si no aprendemos a ver la realidad que se avecina llegará un punto donde no podremos dar marcha atrás. Sí, todos los artículos tratados en este tiempo que he ido publicando las entradas estaban enfocados a aprender del pasado con fósiles y muestras pero este pasado nos ayuda para ver el futuro, que ahora mismo se nos augura negro.

Cortando un poco la seriedad, comienzo a despedirme de verdad (sin matar a nadie, tranquilos, no soy Thanos) diciendo que ha sido sorprendentemente entretenido tomar parte en el blog pero, a la vez, duro comprobar que incluso realizar entradas tan simples requiere horas (muchas horas) de esfuerzo y análisis de artículos. Espero que mi aportación haya resultado interesante y que los lectores hayan conseguido aprender todo lo que he buscado mostrar.

Por si no nos volvemos a ver: buenos días, buenas tardes y buenas noches.



Supongo que esto es una despedida.

Esto es una despedida.  Si, así es. Esta es mi última entrada del blog, en la que me gustaría que reflexionáramos sobre las anteriores entradas realizadas, y, por último, explicar por qué he decidido hablar de esos temas.

En mi primera entrada, El Rey de la Antártida, hablamos de un nuevo fósil hallado en la Antártida cuya especie se ha denominado Antarctanax shackletoni, un arcosaurio que demuestra que en tiempos pasados, concretamente entre el Pérmico y  el Triásico, este continente con casquetes glaciares actualmente (que van disminuyendo) estuvo cubierto de extensos bosques y climas tropicales. 
Este descubrimiento permite conocer mejor las características paleogeológicas de esta época, y la diversificación de los amniotas basales.


En la entrada Un paso más cerca de la verdad decidí hablar de un tema que está más relacionado con nuestro linaje e incluso con uno de los yacimientos más relevantes de la Península Ibérica, Atapuerca. Debido a las distintas hipótesis de la posición en el árbol filogenético del Homo antecessor , el estudio publicado en la revista Journal of Human Evolution en el que participó uno de los paleontólogos implicados en el descubrimiento de esta especie en 1995, ayuda a aclarar su relación con los distintas especies del género Homo. Aunque presenta características comunes con las especies más arcaicas, tras el análisis a partir de distintos  métodos sobre  esmalte y la dentina de 14 dientes de Homo antecessor hallados en el yacimiento de la Gran Dolina, se refuerza la hipótesis de que podría ser el antecesor común de Homo sapiens, Homo neanderthalensis y los Denisovanos.



El 7 de Abril de 2019 subí mi tercera entrada,  Viaje al centro del Pacífico. El descubrimiento del fósil de una nueva especie de cetartiodáctilo en Perú,  a la que se denominó Peregocetus pacificus, supone el hallazgo de uno de los pocos fósiles de los antecesores de las ballenas actuales (misticetos) en Sudamérica . Esta especie aún tenía características que les permitían andar en los medios terrestres, pero otras característica como falanges alargados que indican la presencia de adaptaciones anatómicas a una natación activa. 
Este hallazgo supone un cambio de pensamiento y empezar a plantearse que desde África llegaron los antecesores de los misticetos antes a Sudamérica, y no a Norteamérica como se pensaba. 

¿Por qué estos temas? Elegí estos temas ya que suponen un ejemplo de cómo la paleontología y el estudio de las filogenias están en continua discusión debido a que todos los días se producen descubrimientos de nuevas especies que pueden cambiar todos las teorías y pensamientos hasta el momento. Además, se puede observar como este tipo de investigaciones están limitadas a la existencia de fósiles de eslabones que pueden que no existan o, tal vez, siguen escondidas y se necesita más esfuerzo y realizar el estudio en el lugar indicado para encontrarlo.

 Ha sido un placer participar en este blog, pero ya es hora de despedirse.

3, 2, 1… ¡Se acabó!


Bienvenidos de nuevo al lugar donde, en repetidas ocasiones, el objetivo ha sido expandir tanto el conocimiento como la sed de éste (además de satisfacer al mismo tiempo esta última). Desde febrero, hemos emprendido un viaje por el mundo reptil, visitando especies de distintos periodos del tiempo geológico.  Como en cualquier viaje, el final del trayecto es inevitable. De este modo, (-todo muy melancólico, recordando los momentos compartidos con la ciencia y la Paleontología-), concluyo mi participación en el blog de Paleontología y Evolución en la UCM de la mano de las -ya conocidas- especies reptiles.



Reptilia. Esta es la palabra que utilizaría como enlace entre mis tres entradas anteriores. Este reino animal siempre me ha llamado la atención, y ha ido creciendo mi curiosidad al verlo desde una perspectiva paleoecológica.

En ¿Hay un nuevo miembro en la familia?, siendo esta mi primera entrada, hablé de Barrosasuchus neuquenianus, un reptil “crocodyliforme” prehistórico de dos metros de longitud que habitó la actual Argentina al final del periodo Cretácico.  Se conocían ya especies de su género, pero antes del hallazgo del Dr. Rodolfo Coria (CONICET), ésta todavía era "inexistente" (por desconocimiento) para nosotros. El hecho que me impulsó a comentar el artículo en cuestión fue el ser un poco más consciente de la inmensidad que constituyen los organismos en la Tierra. Y no solo en la actualidad, sino también en el tiempo geológico anterior al que nosotros habitamos. Son miles las especies que viven y vivieron ya catalogadas, pero son millones -por estimación- las que todavía no han sido descubiertas.



En mi segunda entrada, Dedescubrimiento en descubrimiento, siguiendo la línea de la anterior, comenté una especie diferenciada de otras que forman parte de un género ya descrito. Esta especie, Ophisaurus manchenioi, habitó el planeta durante el Pleistoceno y es conocida como un lagarto desarticulado de 40 centímetros de longitud. De nuevo, gracias a este hallazgo, podía ver cómo especies inimaginables -desconocidas- habían formado parte del entorno por el que caminamos actualmente. (Es leer estos artículos y querer ponerme a investigar de ipso facto.)



La siguiente publicación rompió parcialmente la línea que iba siguiendo a la hora de escoger un artículo que comentar, pues en esta no traté el descubrimiento de una especie antes desconocida. En mi tercera publicación, Una mandíbula: nuevas perspectivas, hablé de Moradisaurus grandis, un reptil actualmente extinto que habitó la Tierra durante el periodo Pérmico. Me resultó de gran interés como el descubrimiento de un fragmento de un fósil (siendo en este caso la mandíbula) puede cambiar completamente la visión y la idea que se tenía de la especie a la que pertenece dicho fósil.



Han sido muchas las especies descubiertas y son muchas las pendientes por descubrir. La investigación científica continúa cada día, haciendo que cada hallazgo nos sitúe más cerca de un conocimiento mayor. Sin embargo, ¿conseguiremos algún día conocer la totalidad de las especies? Dejaremos que sea el tiempo quien nos lo revele ;)

Para poner punto final a esta publicación de recuerdos y miradas al pasado, me gustaría agradeceros vuestra compañía en este viaje y el tiempo dedicado en la lectura de las entradas. Espero que estas hayan cumplido con su objetivo y hayan sido de vuestro agrado.

¡Hasta pronto, queridos lectores!



¡Hasta la vista, paleobotanista!


Bienvenidos una vez más a una nueva entrada de este blog, la que será, lamentablemente, la última que yo vaya a escribir aquí.

Para empezar este final, voy a comentar la unión de las tres entradas, que posiblemente sea bastante complicado encontrarla: la paleobotánica. Me incliné por la vida vegetal ya que siempre se relaciona paleontología con animales y hay que parar. Aunque las plantas no tengan sentimientos, ellas también merecen ser reconocidas.

El mayor problema que me he encontrado ha sido quizá la falta de diversidad de artículos donde buscar, ya que aunque sí es cierto que no faltaban, muchas veces iba descartando hasta quedarme con ninguno (olvidemos ya encontrarlos en castellano). Otro punto en mi contra fue el enterarme  cuando estaba haciendo la última entrada de lo del convenio que tenemos con diversas revistas por ser estudiantes de la UCM. (No os imagináis la cantidad de artículos que me llamaron la atención y dejé pasar por no poder –saber- acceder a ellos)

En mi primera entrada, Un bosque… ¿fósil?, hablé sobre un conjunto de maderas fósiles que se pueden encontrar en Ocú, un pueblecito de Panamá. Me llamó bastante la atención al ver las imágenes de cómo usaban estas maderas para la decoración, tanto en fachadas como simulando estatuas. Además, nunca se me habría ocurrido que se podían conservar esos grandes fragmentos de árboles durante millones y millones de años; por lo que me pareció una buena primera entrada.






La segunda entrada fue Vista atrás a la vegetación mediterránea, donde descubrí la palinología (como se explica en ella, el estudio de polen y esporas). Podemos leer cómo a principios del Holoceno la mayoría de especies eran angiospermas y cómo se va extendiendo el género Quercus a medida que aumenta la aridez.




Finalmente, como última entrada traje Nuevo fósil de hoja del Cretácico superior. A decir verdad, busqué un artículo que hablara de fósiles de hoja adrede ya que me apetecía ver las distintas imágenes de los dichos fósiles, porque desde mi parte más subjetiva, me parece increíble que se pueda conservar tan bien una estructura tan “frágil”. Todavía me gustó más cuando vi que el fósil se trataba de una nueva especie y contaban cómo y por qué la habían llamado Mascogohyllum elizondoa. Además, me gustan mucho las flores y puse muchas fotos según iba redactando ❤️ . Por lo que esta última entrada la disfruté en particular.





Ya por último dar muchas gracias a todos y todas que me habéis leído. Espero que hayáis aprendido un poquito así como yo también lo he hecho, y que os hayáis hecho más amigos de las plantas, que son muy majas
Y ahora sí que sí, llegó la despedida, y en contra de nuestra voluntad, hay que decir adiós.


PD: botanista lo recoge la rae, a mí también me chirría

The end.

Esta es mi última entrada del blog, lo que significa que también nos encontramos en la recta final de este curso, un momento en el que todos/as los/as estudiantes cundimos ante el pánico de los exámenes finales y del poco tiempo que nos queda, con preocupación por nuestros expedientes y por no tener que volver a repetir ninguna asignatura. Ahora, centrándome en lo que les quería contar, voy a hacer un breve recopilatorio de mi paso por el blog de Paleontología y Evolución, en el que como os habréis dado cuenta si habéis leído mis entradas, me he centrado en hablar sobre la evolución y descubrimiento de algunas de las especies del filo Arthropoda.

Pulido Sánchez BioTech: Artropodos

1ª entrada: Uno de los artrópodos con las patas más largas
Los opiliones, que son uno de los arácnidos con las patas más largas, han sido estudiados en ingeniería biomimética debido a la flexibilidad que presentan en las patas. También cabe destacar que su registro fósil es muy pobre debido a su bajo grado de fosilización, pero en yacimientos extraordinarios se han encontrado fósiles que presentaban tejidos blandos o estructuras tan finas y delicadas como las patas, bien conservados, lo que nos ha ayudado a tener una mejor visión de cómo eran estos animales en el pasado, además de habernos permitido su identificación.


2ª entrada: ¿Del mar a la tierra?
Debido a su similar morfología superficial, los escorpiones evolucionaron a partir de los euriptéridos, aunque no se ha podido llevar a cabo ningún estudio filogenético para poder confirmar que sea cierto. El hábitat de los primeros escorpiones es un tema polémico, ya que no se sabe muy bien cómo emergieron del mar, ya que en muchos fósiles clave no se ha podido determinar si el animal tenía vida terrestre o marina. A pesar de esto, se han encontrado fósiles con una especie de patas que les permitían emerger del agua temporalmente.


3ª entrada: Otra especie descubierta
En esta entrada os hablaba sobre el descubrimiento tanto de un género como de una nueva especie de libélulas en la isla de Mors, en Dinamarca. Esta especie se considera ya extinta, aunque otra emparentada con esta consiguió sobrevivir a la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno. Las libélulas por otra parte, aumentaron su masa corporal en el Paleozoico debido a los cambios de oxígeno atmosféricos, aunque más tarde la fueron disminuyendo debido a la competencia con otros animales voladores.



good bye GIF


Por último, he de decir que me hubiera gustado haber enfocado mis entradas hacia la parte genética de la paleobiología, es decir, la paleogenética, algo que al final no llevé a cabo para poder seguir la línea de los artrópodos. También me gustaría comentar que participar en el blog me ha servido para a parte de aprender información que desconocía sobre las entradas que he publicado, ganar agilidad a la hora de leer artículos científicos, seleccionarlos (pues es una tarea que conlleva mucho tiempo al tener que leerse muchos artículos para ver si contienen la información que deseamos) y plasmarlo ante un público. Finalmente, me gustaría reconocer que podría haber preparado las entradas mucho mejor si hubiera tenido menos trabajo en otras asignaturas y como consecuencia, más tiempo para poder dedicarle a este blog.

Sin más dilación me despido, ¡hasta la vista!


Imagen de the doors, Jim Morrison, and gif

martes, 30 de abril de 2019

A solo minutos de la extinción de los dinosaurios...


Como bien se sabe en una rama de la ciencia como la geología y/o paleontología uno de los grandes retos es completar de a poco la historia de la tierra, tanto como si hablamos de la vida que había anteriormente como de los procesos geológicos que ocurrieron. En una nueva investigación hablan de uno de los grandes enigmas de esta historia: los efectos más inmediatos que ocurrieron luego del impacto terminal del cretácico en Chicxulub (México), este impacto fue el que marca la gran extinción de cretácico-paleoceno, que dieron lugar a los grandes colapsos bióticos y ambientales a escala global. Esta extinción bien se conoce como la desaparición de los dinosaurios y aunque es una de las extinciones mas conocidas y habladas en todos los ámbitos poco se sabe de lo que ocurrió luego del gran impacto del asteroide.

Una de las grandes preposiciones es que lo que causo la gran extinción no solo fue el gran impacto del meteorito si no que fue un conjunto de cambios climáticos y perturbaciones atmosféricas asociadas que dieron lugar a vulcanismo y un colapso ecológico muy grande. Pero los efectos mas instantáneos que son los que mas esta costando resolver se creen que pueden ser tanto sismos como ondas armónicas que pueden desarrollarse en grandes masas de agua y megatsunamis. Las perturbaciones visuales mas evidentes son los tsunamis que se registran en sedimentos marinos pero es muy difícil determinar sus extensiones ya que la información del cretácico terminal en este tipo de sedimentos es casi inexistente y no hay evidencias de inundación en la zona del cráter.
Fig. 2.
Estratigrafia y fosiles del Tanis. Eventos de deposición. 
Estrato de separación Kpg que marca la extinción.
El objetivo de los científicos en esta nueva investigación es la resolución de lo que ocurre en un impacto geológico de esta magnitud horas y días después de que ocurra, un trabajo que se vuelve completamente complicado. Para poder analizar esto se basaron en el estudio de un paquete se sedimentos en Hell Creek en el suroeste de Dakota del norte. En estos sedimentos pudieron encontrar evidencia del Cretacico tardío y se puede relacionar con oleadas de inundación de tierra que lo relaciona directamente con el gran impacto. Los científicos pueden encontrar el estrato que quieren estudiar gracias a un punto de referencia conocido como KPg, es una capa fina de sedimentos compuesta por material fino derivado del impacto y existe a escala global y marca el cambio entre el cretácico y el paleógeno. A través de unos análisis muy específicos de los sedimentos continuos a la capa KPg en esta zona se encontraron evidencias de unos depósitos causados por el impacto que no se habían podido analizar con anterioridad. 
El análisis de estos nuevos datos da lugar a la conclusión de que hay implicada una inundación abrupta que estuvo expuesta por un tiempo considerable antes de la deposición e indica también que las etapas iniciales de deposición fueron rápidas, turbulentas y de alta energía. La suposición de que la deposición en Tanis (rio de EEUU en la zona que se analizaron los sedimentos) ocurrió inmediatamente después de un gran impacto meteórico se fundamenta en una serie de características específicas de las rocas y la forma de deposición que son una firma clara de impacto y reafirma un evento de impacto poco antes del evento de deposición de Tanis (los sedimentos que se depositan luego de las primeras etapas luego del gran impacto). Además los residuos biológicos también soportan la teoría de un evento de deposición rápida y la forma en que se ubican también indica deposición por corrientes bidireccionales. Los peces fósiles y los troncos están, en algunos casos, orientados oblicuamente a través del Depósito de Evento, que abarca todo el espesor. Dicha orientación vertical indica que todo el depósito fue colocado rápidamente. Una duración prolongada del tiempo, o el emplazamiento por episodios múltiples separados por un tiempo considerable (es decir, fenómenos repetitivos), habrían degradado los cadáveres, contradiciendo lo que vemos en Tanis. El ensamblaje de las canales representa una acumulación repentina de muertes masivas, probablemente causada por un enterramiento extremadamente rápido en el sedimento de grano fino.

El conjunto de fósiles mixtos de fósiles marinos y continentales bien conservados admite la inyección de restos biológicos de un entorno marino, posiblemente combinado con lechos marinos no consolidados o no solidificados un poco más antiguos erosionados durante la inundación. La línea de la costa no era apreciablemente distante. A su vez se descarta la tolerancia de agua dulce que ocurre con ciertos taxones marinos en Hell Creek (por ejemplo, Myledaphus raya, algunos tiburones orectolobiformes). Hay mezcla de taxones totalmente marinos y de agua dulce ya que la litología, la composición de la fauna, la conservación y la cronología son incompatibles.
Diagrama del inicio de un seiche.
La historia geológica a la que llegaron como conclusión fue la siguiente: Lo más importante es que parece improbable que un tsunami desde el Golfo haya causado el evento de deposición de Tanis. Tanis habría recibido ondas sisimicas 6, 10 y 13 minutos después del impacto. Una onda de seiche (onda estacionaria que oscila en un cuerpo de agua debido a perturbaciones sísmicas o atmosféricas que crean grandes variaciones de los niveles de agua en un corto tiempo) inducida sísmicamente podría haber sido generada poco después, con impulsos de oleada constitutiva que duraron decenas de minutos, dependiendo del período de la onda de seiche. (Esto último no se puede determinar con precisión porque no se conoce la profundidad promedio del cuerpo de agua). Las llegadas de ondas sísmicas habrían sido seguidas de cerca por la llegada de esferas de impacto desde la cortina de eyección. Basado en cálculos de trayectoria balística y suponiendo que la mayoría de los sedimentos se expulsaron de Chicxulub los sedimentos habrían comenzado a llegar a Tanis 15 minutos después del impacto. La gran mayoría habría caído en Tanis en 1 a 2 h de impacto. Así, las ondas sísmicas de Chicxulub llegaron a la región de Tanis justo unos minutos antes de la ventana de deposición y mucho antes de que un tsunami desde el Golfo pudiera haberla alcanzado. La correlación en el tiempo entre la llegada de las ondas sísmicas de Chicxulub y el episodio de deposición de Tanis apoya la plausibilidad de que la energía de la onda sísmica desencadenó el episodio de deposición.
Impresión artística del impacto Chicxulub en yucatan, México.
El impacto de Chicxulub generó un terremoto muy grande, con estimaciones reconstruidas que soportan una gran magnitud. Se pueden usar magnitudes de seichos inducidos a nivel mundial a partir de terremotos históricos para escalar la amplitud máxima potencial de un seiche en Tanis desencadenado por Chicxulub. Además, cálculos muestran que las seiches de gran amplitud probablemente fueron inducidas en cuerpos de agua cerrados o semicerrados en todo el mundo, y que algunos de los depósitos resultantes podrían ser erróneamente atribuido al tsunami.
Escenarios adicionales (remotos) podrían haber coincidido potencialmente, con efectos desconocidos o influencia en la propagación de un seiche. Estudios previos han sugerido que la diferencia de temperatura causada por la interacción de la eyección con la atmósfera, que podría haber tenido un efecto marcado alrededor del cráter, fue capaz de inducir rápidamente eventos meteorológicos violentos. Los vientos con fuerza proyectados habrían coincidido en gran medida con la llegada de eyección. De manera similar, un fuerte movimiento sísmico en el suelo podría haber causado deslizamientos de tierra cerca de Tanis, lo que resultó en un depósito de aumento local. Aunque dichos mecanismos no se han cuantificado lo suficiente en términos de amplitud o tiempo, son extremadamente verificables en estudios futuros. En este punto, consideramos que un seiche es el mecanismo más obvio y mejor respaldado para explicar el Depósito de Evento Tanis. Las observaciones en Tanis dan lugar a la ampliacion de nuestro conocimiento de los efectos dañinos del impacto de Chicxulub y nos ayudan a completar otro pedacito de historia geológica y el alcance que tiene . El vínculo altamente probable entre la sacudida sísmica inducida por el impacto y el aumento de la inundación en tierra en Tanis revela un importante mecanismo adicional mediante el cual el impacto de Chicxulub podría haber causado condiciones catastróficas en el Interior Occidental, y posiblemente en todo el mundo, lejos del lugar del impacto. Por lo tanto, se identifica un posible mecanismo adicional para daños abruptos y extensos en regiones y ecologías ampliamente separadas. El evento de extinción global, por lo tanto, podría haber tenido un precursor de rápida entrega, tanto a escala local como global, minutos después del impacto. El esfuerzo científico por comprender estas extinciones masivas ira aumentando con el paso de los años y las nuevas tecnologías, entender como se han dado los eventos geológicos en el pasado nos puede dar la pista de lo que nos puede pasar en un futuro.

Bibliografía
Imágenes
Articulo de investigación: DePalma, R., Smit, J., Burnham, D., Kuiper, K., Manning, P., & Oleinik, A. et al. (2019). A seismically induced onshore surge deposit at the KPg boundary, North Dakota. Proceedings Of The National Academy Of Sciences, 116(17), 8190-8199. doi: 10.1073/pnas.1817407116  


jueves, 4 de abril de 2019

Osteosarcoma en fósil de un antepasado de las tortugas

¡Hola de nuevo curios@s!
Aquí estoy, un día más, para hablaros de otro reptil. En esta, mi tercera entrada, os expongo el descubrimiento de un osteosarcoma (tumor maligno) en los huesos de un pariente de las actuales tortugas. 

Inicio mi búsqueda con el artículo de la revista Science News por Aimee Cunningham: A rare, ancient case of bone cancer has been found in a turtle ancestor Science News, Vol. 195, No. 5, March 16, 2019, p. 5 para hacerme una idea, aunque el artículo original de los investigadores es el siguiente: Yara Haridy et al. Triassic Cancer—Osteosarcoma in a 240-Million-Year-Old Stem-Turtle, JAMA Oncology (2019). DOI: 10.1001/jamaoncol.2018.6766
Lamentablemente, a pesar de registrarme y buscar como ver el artículo completo, no me ha servido de nada, así que he tenido que buscar en otros medios para hallar más información, aquí dejo el tercer artículo que he visitado: Bob Yirka: Bone cancer found in 240-million-year-old stem-turtle fossil , https://phys.org/  Februrary 8, 2019. 


Pappochelys rosinae


Como ya he comentado con anterioridad, se ha encontrado un fósil de un ancestro de las tortugas del período Triásico (Primera etapa de la Era Mesozoica y que precede al Jurásico. Se inicia hace 251Ma (Millones de años) y termina hace 201Ma). 
Este fósil de hace más de 240 Ma parece ser el caso más antiguo conocido de cáncer en en amniotas (mamíferos, aves y reptiles). Como se puede apreciar en el artículo, el fósil de una de las extremidades posteriores de Pappochelys rosinae, tortuga que carecía de caparazón, fue encontrado en 2013 en el SO (Sudoeste) de Alemania. Paleontólogos y médicos analizaron el hueso mediante la realización de un T.A.C. (Tomografía computerizada), muy útil ya que aporta una visión tridimensional y detallada de cualquier cosa que queramos analizar ya que podemos hacer cortes sagitales (izquierda-derecha), axiales (zona superior-inferior) o coronales (anterior-posterior) de la muestra mediante un PC. 

CÁNCER DE HUESO. Un equipo de paleontólogos y médicos descubrió que un fémur fosilizado de Pappochelys rosinae (vista frontal que se muestra con una imagen de TAC) tenía un osteosarcoma perióstico (cáncer óseo maligno).

Según las propias palabras de Haridy, paleontóloga en el Museum für Naturkunde de Berlín: "Cuando vimos que esto no era una ruptura o una infección, comenzamos a observar otras enfermedades que causan el crecimiento. ¿El veredicto? Osteosarcoma perióstico, un tumor óseo maligno. Se parece casi de forma exacta al osteosarcoma perióstico humano". Añade: "Es casi obvio que los animales antiguos tendrían cáncer, pero es muy raro que encontremos evidencia de ello. El descubrimiento de este tumor proveniente del Triásico ofrece evidencias de que el cáncer es una vulnerabilidad a la mutación profundamente enraizada en nuestro ADN". La muestra de estudio fue encontrada junto con otras 20 similares en una cantera cercana a la ciudad Alemana de Velberg. Se observó que uno de los huesos, un fémur, tenía una gran protuberancia anormal, tras varias hipótesis e investigación, se descubrió que era un osteosarcoma. Las evidencias de cáncer en fósiles es realmente extraña, ya que solo se encuentran, en la mayoría de los casos, en tejidos blandos. También comentar que el tipo de cáncer encontrado es uno de los más extraños, dándose aproximadamente de 800 a 900 casos en humanos en Estados Unidos, de modo que el haber encontrado este tipo de cáncer en un fósil lo hace realmente especial (al fósil, claro está).
El cáncer en humanos normalmente está asociado a cambios genéticos y ambientales, por lo que es probable que en animales los orígenes sean los mismos.


Imagen más concreta de la localización del osteosarcoma de Pappochelys rosinae.


Este descubrimiento fue posible gracias a la ciencia de la Paleopatología, ciencia que estudia las enfermedades antiguas, gracias a la cual hoy en día entendemos la evolución de los patógenos, sistemas inmunitarios, fisiología de la curación y muchos aspectos del medio ambiente. Esta investigación se centró en la prevalencia del cáncer en diversos organismos, descubriéndose que en algunos casos, algunos animales eran más propensos a sufrirlo, mientras otros eran inmunes.

Y bueno, aunque esta entrada me parece que ha sido más breve que las de otras veces... espero que aún así os haya parecido interesante. Siento no poder aportar mucha más información al respecto, espero que con el tiempo descubramos más acerca de este curioso caso. Por lo pronto, os dejo un artículo de la revista National Geographic dónde además de hablar sobre Pappochelys rosinae, entremezcla un poco también los orígenes del cáncer en humanos.


Con esto ya me despido, hasta la última entrada, que ya será una puesta en común de esta y las anteriores y dónde expondré mis motivos de por qué he decidido hablar de E. carrolldongi (¿Ornitorrincos en el Triásico? Pues...¡si!), O.pabsti (Pasito a pasito...) y P. rosinae. ¡Nos leemos!


Pappochelys rosinae os dice: ¡Hasta otra!

REFERENCIAS:


Una mandíbula: nuevas perspectivas


Bienvenidos de nuevo al lugar donde poder satisfacer vuestra curiosidad y sed de conocimiento acerca de este sabio y longevo planeta en el que vivimos. Esta entrada, a pesar de ser un poco distinta a las anteriores que he escrito, sigue de la mano de los integrantes de la clase parafilética denominada Reptilia. Esta vez no hablaremos del descubrimiento de la existencia de una especie pasada, sino de una característica que diferencia a esta especie de las demás pertenecientes a la clase ya mencionada. El otro día, navegando por Internet tropecé con un artículo titulado: La fauna vertebrada del Pérmico Superior de Níger-X. La mandíbula del reptil Moradisaurus grandis (Sean P. Modesto, Courtney D. Richards, Oumarou Ide & Christian A. Sidor. 2019. The vertebrate fauna of the Upper Permian of Niger-X. The mandible of the captorhinid reptile Moradisaurus grandis. Journal of the Vertebrate Paleontology, Vol 0, No 0 - Taylor & Francis Online). Este captó bastante mi atención, por lo que es el artículo protagonista de mi entrada de hoy.

Lo primero de todo es saber que la evolución proporciona distintas características a miembros dentro de una clase parafilética, dando lugar a diferentes especies que se verán representadas por ellas. Este es el caso de Moradisaurus grandis, caracterizado por su mandíbula. Esta especie vivió en el Pérmico, periodo geológico que comenzó hace 299 m.a. y finalizó hace 251 m.a. y pertenece a la Era Paleozoica. Al encontrarse al final de esta Era, podemos encontrar organismos más desarrollados, como son los reptiles, con respecto a los que habían existido hasta el momento, siendo estos los seres con conchas o exoesqueletos. En esta era hubo una transición desde los animales invertebrados a los vertebrados, y Moradisaurus grandis es un ejemplo de ello.

Moradisaurus grandis (Figura 2) es un reptil actualmente extinto. Pertenece, como su nombre indica, al género Moradisaurus, que se encuentra dentro del orden captorhinida. Es una especie sobre la que se tenía ya conocimiento, pues fue en 1982 cuando se descubrieron por primera vez fósiles de dicha especie. (A. Ricqlès & P. Taquet. 1982.) Estos fueron encontrados en la formación superior de Pérmenes Moradi, en Níger, concretamente en la región de Agadez. Sin embargo, también han sido encontrados otros en América del Norte, Europa y Asia. Moradisaurus grandis fue un hallazgo de gran interés, pues era el único tetrápodo Pérmico encontrado en el área central de Pangea.

Al igual que muchas otras especies, Moradisaurus grandis está caracterizada por aspectos físicos (desgraciadamente, sobre ellos no se puede opinar por su personalidad…). Algunas son representadas por aspectos como el tamaño de sus ojos, otras por la presencia o ausencia de garras, y otras por sus colores llamativos que les ayudan a encontrar pareja, entre otros. En este caso, nuestro reptil captorhinida pérmico está caracterizado por su mandíbula (aunque no por su sonrisa precisamente).


Figura 3. Mandíbula de Moradisaurus grandis de un ejemplar encontrado en Oklahoma (EEUU), Norte América. 






El material encontrado incluye dos hemimandibulares (‘hemi-‘: “medio”, “mitad”) derechos. Estos restos se han asociado a individuos más pequeños y jóvenes que el holotipo. De esta manera, los investigadores han podido comprobar que Moradisaurus grandis nacía con una mandíbula morfológicamente distinta a la que poseía en la vida adulta pues, durante su crecimiento, esta se iba agrandando e incorporando nuevas filas de dientes. Sin embargo, no es solamente esto lo que revela esta característica mandíbula, sino un rasgo que permite diferenciar esta especie con otras del mismo género. Se trata de la extensión lingual extrema de la placa dental, cuya estructura presenta una forma de meseta dental que soporta las tres filas de dientes más linguales que presenta en su vida adulta.


Figura 4. Representación digital de Moradisaurus grandis.

Esta especie se extinguió con la finalización del periodo Pérmico, determinada por la Extinción Masiva delPérmico-Triásico. Esta fue la extinción más catastrófica que ha tenido lugar sobre la Tierra (tan catastrófica casi como alguno de nuestros exámenes), pues acabó aproximadamente con el 96% de los seres vivos que habitaban en ella, entre los que se encontraba Moradisaurus grandis. Esta gran extinción estuvo constituida principalmente por un vulcanismo extremo (con una liberación de gases de metano muy elevada a la atmósfera) y el impacto de un gran meteorito. Tal fue la magnitud de estos fenómenos y las consecuencias de estos, que no solo cerraron un periodo geológico, sino también una Era (Era Paleozoica).

Una vez más podemos ver que son miles las especies habidas y por haber, y que nosotros no llegamos a conocer ni un porcentaje ínfimo de ellas. Los detalles son lo importante, son lo que nos ayudan a diferenciar unas especies de otras, a conocer su ambiente y su vida cotidiana. El número que conocemos de especies es ya extenso, pero en comparación con la totalidad de ellas, este sigue siendo muy pequeño. Una mandíbula, el tamaño de la cola o la disposición de sus extremidades, nos pueden abrir los ojos ante un mundo lleno de especies asombrosas y particulares.

Ya queda poco para el final de este viaje exprés lleno de conocimiento e introducciones de especies reptiles. Pero, que no cunda el pánico, que aún no ha llegado la gran despedida. Nos vemos en mi próxima entrada, cultos lectores. ¡Hasta pronto!



 REFERENCIAS
-  Sean P. Modesto, Courtney D. Richards, Oumarou Ide y Christian A. Sidor. 2019. The vertebrate fauna of the Upper Permian of Niger-X. The mandible of the captorhinid reptile Moradisaurus grandis. Journal of the Vertebrate Paleontology: Vol 0, No 0. (Taylor & Francis Online)
- A Ricqlès, P Taquet - Annales de Paléontologie. 1982
- Linda A. Tsuji, Christian A. Sidor, J.- Sébastien Steyer, Roger M. H. Smith, Neil J. Tabor & Oumarou Ide. 2013. The vertebrate fauna of the Upper Permian Of Niger – VII. Cranial anatomy and relationships of Bunostegos akokanensis (Pareiasauria). Journal of the Vertebrate Paleontology: Vol 33, No 4, 747-763.
- Marcelo F. Castro. 2018. Historia de la Tierra: la extinción masiva del Pérmico-Triásico. Red Historia.

lunes, 11 de marzo de 2019

Pequeños ojos, Gran reptil


Hoy en día imaginamos un gran animal, cazador, que se mueve por el agua y nuestra imagen seguramente sea una mirada intensa combinada con un gran instinto de caza. Pero la realidad suele ser bastante diferente de lo que nos solemos imaginar y nuestro pequeño amigo a analizar a continuación nos lo dice claramente. Le damos la bienvenida a los análisis paleontologicos  al Eretmorhipis carrolldongi.

Figure 1
Esquema del fósil de Eretmorhipis carrolldongi encontrado.
Este pequeño (No tan pequeño) fue encontrado en una zona de China que era una laguna extensa, muy conocida por tener restos fósiles bastante interesantes, agregando ahora un increíble nuevo descubrimiento. De por si, ya sabemos o por lo menos tenemos en mente que las criaturas acuáticas al vivir en entornos tan distintos, suelen presentar características bastante inusuales o llamativas ¿A que me refiero con esto? Pues bueno, si tuvieras un pez que vive a mucha presión y en la oscuridad adoptara medidas evolutivas para poder alimentarse, sobrevivir a esas condiciones y se despojara de caracteristicas que le sean inservibles (por ej: pigmentación) o si hay otro tipo de pez que se ve afectado por la salinidad del agua tratara de moverse o crear alguna manera adaptativa de poder asimilar ese cambio.
Un extraño habitante de las llanuras abisales. (Foto: Cosmocaixa)
Especie adaptada encontrada en las profundidades marinas.
 Pues cuando hablamos del Eretmorhipis carrolldongi se ha encontrado, que su tamaño no tiene nada que ver con el tamaño de sus ojos. Este reptil acuático ha asombrado a la comunidad científica por el pequeño tamaño de sus ojos, dándole un limitado uso de la vista. Los animales que son grandes cazadores suelen tener un sentido de la vista muy desarrollado ademas de otros sentidos, de esa manera poder localizar la presa. No hace falta pensar en un animal acuático para poder saber esto, si imaginas un águila que detecta a una presa a kilómetros gracias a un sentido de la vista desarrollada de cuatro a ocho veces mayor que la de un humano, la linea de pensamiento puede llevarnos a que seguramente otro depredador sera igual.
Resultado de imagen de ojo del aguila
Ojo del águila.Darle especial atención al tamaño del ojo en comparación con su cabeza.
Pero lo que la historia animal nos ha demostrado es que el entorno nos lleva al desarrollo de características únicas cuando son necesarias. A través de un extenso análisis del Eretmorhipis carrolldongi, se llego a una conclusión bastante interesante, si no ve, es por que no lo necesita para cazar...Entonces ¿Que utiliza? Aquí es cuando empieza lo interesante de toda la cuestión, las especies que suelen dejar de lado algún tipo de sentido hasta el punto de quedarse casi sin él suele ser por que es preferible desarrollar otro sentido mas que otro (Claro ejemplo: un topo, es prácticamente ciego pero sus sentidos táctiles y auditivos están hiper desarrollados, lo que les da esa característica movilidad terrestre). Pues bueno, se hizo un análisis extenso de cual prodría ser ese sentido mas desarrollado en nuestro nuevo compañero y a través del descarte según el tamaño de su cabeza, de sus huesos, la movilidad y sus extremidades se dio a entender que la opción mas viable para este depredador era la electrorrecepcion.
Figure 2
El cráneo y la mandíbula de Eretmorhipis carrolldongi en dos nuevos ejemplares. (a) y (b) YAGM V 1401, en vista dorsal. (c) y (d) WGSC V 1601, en vista ventral. Las barras de escala son 20 mm de largo. Símbolos: at, atlas; atns, espina neural atlantal; hacha, eje; axnp, espina neural axial; bh, proceso lingual basihyal; ch, ceratohyal; f, frontal; j, jugal; l, lagrimal; Ig, surco labial para cartílago labial; m, maxilar; mand, rami mandibular; n, nasal; os, hueso parecido al paradoxum; p, parietal; Palatales, huesos palatinos no identificados; pl, palatino; pm, premaxilla; pob, postorbital; prf, prefrontal; ps-bs, complejo parasfenoide-basefenoide; pt, pterigoideo; ptf, postfrontal; q, cuadrada; sq, squamosal; st, supratemporal; v, vomer.
¿Que es lo que le da un aire tan misterioso a esto? Si se lo mira desde el punto de vista no científico, se puede decir que no es un sentido muy común de escuchar o ver y desde el lado científico tampoco lo es, ya que no es solo que no hay suficientes especies que lo desarrollen, si no que el funcionamiento no esta del todo claro.La electrorrecepción, por definición, es la capacidad para sentir los estímulos eléctricos, es frecuente en los peces como los tiburones, las rayas, las lampreas y los bagres, y en los monotremas como los equidnas y los ornitorrincos. Aquí frenamos un momento, una parte muy llamativa de la investigación llevada a cabo es las constantes comparaciones que se hacen del Eretmorhipis carrolldongi y los ornitorrincos, no es por que sean parecidos ancestralmente ni mucho menos, ya que en realidad están bastante alejados. Si no que es interesante el hecho de que comparten características muy propias, entre ellas el sentido de la electrorrecepcion incluyendo el hecho de que en el ornitorrinco es extremadamente aguda y lo hace un gran ejemplo de este sentido.
 Características del Ornitorrinco 

Sin irnos por las ramas, la electrorrecepcion es pasiva si los animales detectan los impulsos eléctricos para navegar, localizar presas o comunicarse pero no los generan, o activo si pueden detectar y generar las señales eléctricas; en este caso, los animales lo usan además para defenderse. Los peces tienen la facultad de generar pulsos eléctricos aunque éstos son básicamente débiles. Ademas me parece importante resaltar el hecho de que es un sentido que se suele encontrar en animales acuáticos, ya que el agua es mucho mejor conductor de la electricidad.Cada vez que un animal se mueve, se generan cargas eléctricas que viajan a través del agua salada que contiene iones de sodio y cloro. La tensión eléctrica detectable es resultado del intercambio de electrones entre la carga del agua salada y la de las células vivas de los peces. 

Con lo anterior contado se destaca lo interesante de lo que puede ser un animal con este sentido, ahora le agregamos que si realmente el Eretmorhipis carrolldongi utilizaba la electrorrecepcion, seria el fósil con mas antigüedad encontrado que la utilizaría, ademas de demostrar el hecho de que la variedad de especies acuáticas estaba mucho mas desarrollada a finales del Triasico temprano y va en contra de la idea de que se habia frenado el desarrollo de los reptiles marinos luego del EMPE (The end-Permian mass extinction). Es un descubrimiento tan reciente y a la vez tan revelador que dará mucho trabajo científico. Por que incluyendo el hecho de que ademas es un depredador de un tamaño considerable,se le otorga una sensibilidad arrolladora. Ahora no parece tan irreal que sus ojos sean minúsculos ¿Verdad?. Ademas de que se cree que por la zona que fue encontrado la necesidad de la vista era prácticamente innecesaria, ya que seguramente carecía de luz para poder utilizarla. 

¿Cuales son las conclusiones? En primer lugar se puede decir que va a ser un fósil que dará mucho trabajo, por que acaba de marcar unas nuevas pautas de investigación para un futuro ademas de tener que dar otro enfoque mirando las especies ya encontradas por esa zona. En segundo lugar, se ve claramente como la evolución y las necesidades se adaptan al entorno para una mayor efectividad, nada tiene que ver el hecho de que sus los ojos de nuestro amigo sean pequeños con su capacidad de caza, la cual se cree ser que era bastante alta. En tercer lugar y último es el hecho de que seguramente tengamos que aprender mas de nuestro presente, como por ejemplo entender mejor los mecanismos electrorreceptivos y poder atribuirlos con mas facilidad a la especies del pasado. Aunque en la practica, el pasado nos ayuda a entender el presente, en muchos casos el entendimiento de lo que estamos viviendo es lo que nos puede llevar a una respuesta de lo que hemos encontrado.




Referencias:

Imagenes:
Imagenes del Eretmorhipis carrolldongi: Cheng, L., Motani, R., Jiang, D., Yan, C., Tintori, A. and Rieppel, O. (2019). Early Triassic marine reptile representing the oldest record of unusually small eyes in reptiles indicating non-visual prey detection. Scientific Reports, [online] 9(1). Available at: https://www.nature.com/articles/s41598-018-37754-6#Abs1 [Accessed 10 Mar. 2019].
Imagen del ornitorrinco:El ornitorrinco. (2012). [Blog] Biologia extraordinaria. Available at: http://biologiaextraordinaria.blogspot.com/p/el-ornitorrinco.html [Accessed 10 Mar. 2019].
  Imagen de animal marino: El mundo (2006). Más del 90% de las especies que se localizan en los fondos abisales de los océanos son desconocidas. [online] Available at: https://www.elmundo.es/elmundo/2006/01/16/ciencia/1137425700.html [Accessed 10 Mar. 2019].
  
  Información:
   Electrorrecepción: Bioenciclopedía. (2019). Electrorrecepción - Información y Características. [online] Available at: https://www.bioenciclopedia.com/electrorrecepcion/ [Accessed 10 Mar. 2019].
    Información sobre los topos: Los sentidos desarrollados del topo. (n.d.). [Blog] Universo Animal. Available at: http://zoouniverso.blogspot.com/2012/05/los-sentidos-desarrollados-del-topo.html [Accessed 10 Mar. 2019].
     Información sobre las águilas: Mercola.com. (2015). La Vista de un Águila la Convierte en un Cazador Experto. [online] Available at: https://mascotas.mercola.com/sitios/mascotas/archivo/2015/02/03/la-vista-de-un-aguila.aspx [Accessed 10 Mar. 2019].
     La investigación y articulo en la que se basa el texto: Cheng, L., Motani, R., Jiang, D., Yan, C., Tintori, A. and Rieppel, O. (2019). Early Triassic marine reptile representing the oldest record of unusually small eyes in reptiles indicating non-visual prey detection. Scientific Reports, [online] 9(1). Available at: https://www.nature.com/articles/s41598-018-37754-6#Abs1 [Accessed 10 Mar. 2019].