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jueves, 30 de abril de 2020

Una realidad escondida.


Todo principio tiene un final, y esta, mi última entrada, constituirá un reflejo de la dedicación a una práctica fascinante que, sin duda, ha despertado en mí un gran interés. La divulgación científica supone una importante vía de difusión de conocimientos y descubrimientos en el ámbito de la investigación y, la experiencia de sentirme partícipe de ello, ha supuesto un paso hacia adelante en mi sueño de convertirme en científica.

Mi ámbito de estudio se centra en la Biología, por tanto, ¿qué mejor forma de conectar todas mis entradas que haciéndolo con un ser vivo? El ser humano es el exponente fundamental y nexo de todas mis aportaciones al blog en distintas áreas de la Geología, como lo son: la Paleontología, la Estratigrafía o la Meteorología y, para descubrirlo, haremos un breve recorrido de lo expuesto en  cada una de ellas.



En la primera entrada viajábamos a la actual York, ciudad situada al nordeste de Inglaterra, de mano de la revista científica Journal of the Royal Society Interface que, al inicio del año 2020, publicó un estudio relativo al hallazgo en 2008 de un cerebro de 2600 años de edad. Su extraordinaria conservación lo convirtió en un resto humano de alto valor paleontológico, pues los tejidos blandos, como es el cerebral, se deterioran rápidamente tras la muerte. Esto provocó el desprendimiento de numerosas hipótesis acerca del inusual hallazgo:
  1. La existencia de proteínas estructurales agregadas pudo constituir un factor esencial para la conservación del tejido blando.
  2. Quizá la filtración de un preservativo químico natural en el cráneo donde se hallaba el cerebro, fuera la causa de la detención de la descomposición de estas proteínas estructurales.
  3. La conservación de la pieza paleontológica pudo estar ligada a la presencia de una posible enfermedad cerebral en el individuo. 
  4. La forma de la muerte del individuo pudo provocar la salida de un líquido ácido que se filtró en el cerebro facilitando su preservación.

Constituye una pieza única al conservar características como los
pliegues y los surcos.


En la segunda entrada, la revista científica Nature Communications nos trasladaba hasta Dhaba, en el estado de Madhya Pradesh, cuyo estudio nos dio la clave para valorar la supervivencia de la raza humana frente a la erupción del supervolcán Toba, permitiéndonos cuestionar si quizá se trató de un ultimátum a la humanidad.
Fue el hallazgo de un conjunto de herramientas de piedra conservadas en diferentes estratos, la evidencia de su fabricación ininterrumpida y su datación por termoluminiscencia, la pista para considerar que el ser humano superó esta adversidad.


Herramientas de piedra procedentes de excavaciones arqueológicas en Dhaba, 
en el valle medio del río Son, India. 

En la última entrada hablábamos de las consecuencias devastadoras del huracán Florence ocurrido en 2008 en Carolina del Norte y Carolina del Sur, como consecuencia de la convergencia de los vientos alisios en la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT). Fue la revista científica Science Advances al inicio de 2020, quien dio a conocer un estudio donde se analizaba cómo el tamaño, trayectoria y cantidad de precipitaciones del huracán se modificaban como consecuencia del cambio climático antropogénico aumentando el poder devastador del mismo. Entonces, ¿los fenómenos meteorológicos se alimentan de la actitud humana?





El huracán Florence (2018) fue uno de los fenómenos meteorológicos 
más poderosos y destructivos de la historia reciente. Causó devastadoras 
inundaciones en Carolina del Norte y Carolina del Sur, EE.UU. 
Imagen desde la Estación Espacial Internacional.


Tras realizar la síntesis de cada una de mis aportaciones, queda al descubierto una obviedad que parece esconderse entre líneas, la existencia de una relación estrecha entre el ser humano y el mundo natural que lo rodea. Una línea delgada entre formar parte de un mismo ente y correlacionar con él y, aunque sea un pensamiento que pase inadvertido para muchos, considero que deberíamos detenernos a valorar el hecho de que somos parte de esa Naturaleza, ese mundo natural que nos ha arropado como a un hijo desde el inicio de los tiempos demostrándonos con evidencias su afán por conservar lo que hemos ido legando en nuestro paso por el tiempo.

Parece irónico evidenciar que, por el contrario, algunas actividades del ser humano tengan un efecto negativo como el cambio climático, reportando a la Naturaleza un perjuicio grave y quizá irreversible, y aún estemos lo suficientemente ciegos para advertir las consecuencias de nuestros actos. Una irresponsabilidad que, sin duda, afecta negativamente a nuestro entorno y, como contraprestación, también a nosotros. 

Quizá sea hora de detenernos a apreciar la enorme importancia de ese vínculo que nos une con nuestro entorno natural. Una cohesión entre el ser humano y la Naturaleza a la que no hemos sabido corresponder.



He de decir que formar parte de este blog ha sido muy gratificante para mí. Brindarme la oportunidad de vivir esta experiencia tan instructiva, sin duda enriquecerá mi desarrollo profesional que acaba de empezar. 💚






lunes, 19 de marzo de 2018

Seco, o no seco, he ahí el dilema

Los geólogos se han estado comiendo el coco por un temita relacionado con el Messiniense y que involucra al mar Mediterráneo. Al parecer durante esta edad, que dura unos 1,913 Ma (desde hace 7,246 Ma hasta 5,333 Ma; por lo que se sitúa dentro del cenozoico), el mar Mediterráneo pudo haberse secado total o parcialmente al cerrarse el estrecho de Gibraltar, la única entrada de agua desde los océanos.



Esto es lo que se conoce como la crisis salina del Messiniense (MSC, del inglés, Messinian Salinity Crisis), en la que se llegaron a depositar hasta 3 kilómetros de evaporitas bajo el Mediterráneo. Se piensa que esta crisis pudo tener importancia a escala global, ya que los expertos estiman que se pudo perder desde un 5% a un 10% del contenido salino de los océanos. Además, si el Mediterráneo se llegó a cerrar de forma total, la circulación de los océanos también debió sufrir cambios.

Los geólogos no se ponen de acuerdo sobre cuándo ni cuánto bajó el nivel del mar. Unos creen que la sal precipitó en cuencas profundas en un ambiente submarino, mientras que otros creen que fue en un ambiente de desecación en aguas poco profundas.


Para poder confirmar qué opción es la correcta, se necesitaba una perforación de las cuencas. En este trabajo se estableció la edad de la base del depósito de halita del Mediterráneo oriental al estudiarse una sección de 320 metros correspondiente a la zona inferior a las evaporitas y a la base de estas. Se obtuvieron muestras cada 9 metros, haciendo un total de 35 muestras. El área de estudio se encontraba a 100 kilómetros desde la costa de Israel.

En la parte de la izquierda, en negro cada uno de los puntos de donde había perforaciones.
En amarillo, el lugar de estudio.

En la sección se encontraron foraminíferos desde el final del Tortoniano al Messiniense. Se reconocían hasta un total de cinco eventos bioestratigráficos, que proporcionan las edades para la datación: última aparición de Globorotalia menardii (7,718-7,726 Ma), primera aparición de G. miotumida (7,240-7,246 Ma), mayor cantidad de G. scitula (6,716-6,717 Ma), el cambio producido en los neogloboquadrinidos (6,348-6,377 Ma) y la llegada de nuevos neogloboquadrinidos (6,11-6,144 Ma). La presencia de foraminíferos apoyaba el hecho de que la deposición de la sal se produjo en un ambiente normal. Extrapolando las tasas de sedimentación para la parte superior de las rocas pre-evaporíticas se obtuvieron edades de 5,98 a 5,81 Ma.

En la imagen están representados diversos foraminíferos. Cabe resaltar:
1—Neogloboquadrina sp.; 3—Globorotalia miotumida; 5— G. scitula; 6— G. menardii

Para otros lugares en el Mediterráneo también se obtuvieron edades de 5.97 Ma para la parte superior de las pre-evaporitas. Para el comienzo de las rocas evaporíticas se obtuvieron las mismas edades. Esta correlación en las edades implica que la MSC no fuese un proceso puntual, y que por lo tanto entre las pre-evaporitas y la deposición salina no hay discordancias. Si no hay discordancias, los yesos de las cuencas menos profundas se comenzaron a formar a la vez que las evaporitas de las más profundas.

Este hallazgo sugiere que deberían revisarse los modelos que se tenían para la deposición durante la MSC, pero también lo que se pensaba hasta ahora del clima en este periodo de tiempo y de la circulación oceánica. También es cierto (y esto hay que decirlo), que este trabajo no sugería que el Mediterráneo pudiera secarse más tarde, pero sí que al menos no lo estaba cuando comenzó la MSC.



Definiciones de términos que no se han explicado:
-Tortoniano: o Tortoniense, es una edad del cenozoico anterior al Messiniense que va desde hace 11,62 Ma hasta 7,246Ma.
-Foraminíferos: organismos protoctistas generalmente marinos, caracterizado por una concha con una o varias cámaras interconectadas.

Referencias:
-Aaron Meilijson, Josh Steinberg, Frits Hilgen, Or M. Bialik, Nicolas D. Waldmann & Yizhaq Makovsky. 2018. Deep-basin evidence resolves a 50-year-old debate and demonstrates synchronous onset of Messinian evaporite deposition in a non-desiccated Mediterranean. Geology, 46: 243-246.

domingo, 26 de junio de 2016

Radiactividad en dientes de tiburón como mejora al datar

Isótopos de estroncio para la datación de esmalte de dientes de tiburón  en el Cretácico Superior en los estratos de Alabama y Mississippi, EE.UU.
T. Lynn Harrell Jr A, * , Alberto Perez-Huerta  A, B , George Phillips C
A Department of Geological Sciences, University of Alabama, Box 870338, Tuscaloosa, AL 35487, USA
B Alabama Museum of Natural History, Tuscaloosa, AL 35487, USA
C Mississippi Museum of Natural Science, 2148 Riverside Drive, Jackson, MS 39202, USA


Un grupo de investigadores estudian el registro fósil de los estratos cretácicos en Alabama y Mississippi correspondientes a una llanura costera poco profunda. Debido a los continuos problemas al determinar una fecha precisa debido a la dificultad de encontrar un estrato que sea continuo y datable fiablemente.

Este rango de sedimentación cretácica y de formación de estos estratos duro aproximadamente 21 millones de años con ciclos de subida y bajada del nivel del mar en los cuales han quedado registrados organismos como bivalvos, amonitas, hasta organismos tan raros y poco conocidos como los cocolitóforos.
Estos y otros organismos han sido utilizados para la datación relativa bioestratigrafía dando lugar a resultados equívocos con un rango de incertidumbre de edades muy alto.


Para darles una edad más precisa se opto por estudiar las proporciones de los isotopos estables de estroncio  ( 87 Sr / 86 Sr) que se encuentra bien conservado en el esmalte de los dientes de tiburón fósil. Concretamente  en dos géneros fósiles (scapanorhynchus y squalicorax).


Figura. 1. 
Dientes de tiburón representativas de los taxones fósiles analizados en este estudio. A - squalicorax cf.yangaensis del Tombigbee arena miembro de la Formación Eutaw en el Condado de Greene, AL (AGR-43), B - squalicorax lindstromi del Tombigbee arena miembro de la Formación Eutaw en el condado de Greene, aL (AGR-43), C - squalicorax kaupi del Mooreville tiza en el condado de Dallas, aL (ADA-3UA), D -pristodontus squalicorax de la Prairie Bluff tiza en el condado de Lowndes, aL (ALN-7), E - texanus scapanorhynchus de la arena Tombigbee miembro de la Formación Eutaw en el Condado de Greene, aL (AGR-43). Todos los dientes están a la vista lingual.

La utilización de este método en detrimentos de los anteriores se debe a que el estroncio es un elemento traza que se encuentra disuelto en el agua del mar con una distribución uniforme con periodos de permanencia altos 10 6 años.

Esta relación isotópica  de estroncio se mantiene constante debido a la continua regulación en los procesos ya sean de entrada por la disolución de carbonato cálcico proveniente de los ríos, así como la desintegración radiactiva de  87 Rb e o de salida como la circulación hidrotermal en las dorsales oceánicas que produce la precipitación de anhidrita.

En el fósil se incorpora a través de una sustitución de estroncio por calcio en las moléculas de carbonato calcio que posteriormente generaran el mineral de apatito presente en los fósiles de dientes de tiburón.

Pero se vio en anteriores trabajos que la capa que mejor conserva esta relación isotópica es la capa de esmalte ya que es más resistente a la recristalizacion durante los procesos de fosilización.

Y os preguntareis que como sabemos cuál era esa relación isotópica inicial en el cretácico es debido a  LOWESS ( Míncamente Nos ighted S catterplot S moothing) y que
Se obtuvo a partir de métodos estadísticos de toda la tierra. Concretamente en el cretácico se ve un incremento hasta el límite cretácico paleógeno.



figura. 2. 
LOWESS curva de la proporción de isótopos de estroncio con la edad numérica para el Eón Fanerozoico (recuadro) y el período de tiempo cretáceo que es el foco de este estudio. El área gris en el gráfico indica cretáceo rango de incertidumbre en la curva. Figuras modificados de McArthur et al. (2012) . Límite K / Pg = Cretácico / Paleógeno.

Cuando se combinan con la datación relativa de los estratos por métodos bioestratigraficos nos da una edad más precisa.


Para ello se recogieron muestras en diferentes afloramientos del cretácico superior que varían desde cenomaniense inferior de la Formación Eutaw hasta  el medio y superior del  Maastrichtise de la Prairie Bluff Tiza.
Para afinar en el resultado se consulto los estudios previos de estratigrafía. Siendo solo utilizados para este estudio los dientes fósiles que estuvieran registrados en las columnas estratigráficas y con alto grado de conservación, es decir, los que conservan la corona del diente.

En las unidades geológicas se utilizaran dos generos de tiburones para ver si hay diferencias en la proporción de estroncio (87 Sr / 86) en relación con su hábitat.
Sin embargo en las unidades bioestratigrafías que son diferentes la
Limitación de taxones requieren el uso de cuatro especies desqualicorax ( S . Cf. yangaensis (Dartevelle y Casier 1943), S. lindstromi (Davis 1890), S. Kaupi (Agassiz 1843), y S . Pristodontus (Agassiz 1843)) en el análisis (Fig. 1.).

Si las condiciones los permiten se obtendrán tres muestras de cada unidad geológica para una mayor precisión. Que posteriormente  se comprobó con restos ya datados la precisión y exactitud de este método.
El principal dato se recogió para analizar la relación de estroncio de dientes de tiburón recogidos cerca de una costura de bentonita dentro de la arena Tombigbee en un condado de Monroe (Mississippi) en una mina y comparar los resultados con el radiométrica (K-Ar) años de edad la misma capa de bentonita informado por Obradovich (1993).

Figura. 3. 
Localidades de recolección de especímenes muestreados en este estudio y las unidades marinas del Cretácico superior de afloramiento en Alabama y Mississippi. Poblaciones: 1 - BASF Fowlkes Mina (MGS-162, Tombigbee arena), Monroe Co., MS; 2 - de Trussell Creek (AGR-43, Tombigbee arena), Greene Co., AL; 3 - de Harrell estación (ADA-3UA y Ada-3DW, Mooreville tiza; ADA-24, Demopolis tiza), Dallas Co., AL; 4 - Boligee (sitio sin numerar, Demopolis tiza), Greene Co., AL; 5 - Safford (ADA-13, Demopolis tiza), Dallas Co, AL; 6 - Belmont (sin numerar sitio, Bluffport Marl), Sumter Co., AL; 7 - Braggs (ALN-11, Ripley Fm; ALN-7, Prairie Bluff tiza), Lowndes Co., AL.

Para ello se cogieron las muestras las lavaron y posteriormente se obtuvo polvo del esmalte del diente unos 10mg  con una broca de punta de diamante para la datación isotópica.
También el espécimen  Pristodontus squalicorax entre otros fue cortado por la mitad para ver el endoesmalte del diente en un microscopio electrónico de barrido (SEM), para observar el estado de conservación.
Con ello concluyeron que las edades obtenidas por  87 Sr / 86  se correlacionan razonablemente bien con las edades aceptadas del cretácico superior de la ensenada del Mississippi en relación con las columnas de la región (Fig. 6.)
Siendo más preciso este tipo de datación en los estratos más jóvenes  que en los antiguos.


Higo. 4. 
Resultados de Becker et al. (2008) actualizado con look-up table Versión 5 ( McArthur y col., 2012 ) representa frente a varias columnas estratigráficas publicadas de las formaciones del Cretácico Superior de Alabama. Tenga en cuenta que las edades numéricas de las muestras son menores de cualquier edad aceptado de la arena Tombigbee (área sombreada) en el Condado de Greene, Alabama a partir del cual se recogieron las muestras. Todo Becker et al. (2008) muestras procedían de texanus scapanorhynchus . De Eut. - Eutaw Formación; TS - Tombigbee arena miembro de Eutaw Formación; MC - Mooreville tiza; AL - Arcola piedra caliza miembro de Mooreville tiza; . Dem - Demopolis tiza; BM - Bluffport Marl Miembro de demopolis tiza; . Rip - Formación de Ripley; PB - Prairie Bluff tiza. Las líneas discontinuas indican las divisiones de miembros de formaciones geológicas analizadas en este estudio, los miembros no identificados no están indicados. Un signo de interrogación indica que la división precisa entre los miembros no fue indicada por los autores citados. Divisiones formativas son obra de los autores citados

Las diferencia entre el métodos de datación por 87 Sr / 86   e y el radimetrico mediante magnetoestratigráfia escogiendo muestras arena Tombigbee en el condado de Monroe, Mississippi, contiene dos camas de cerca depositados de arcilla de bentonita. La edad aceptada según los métodos radiométricos era de 83,6 ± 0,2 Ma mientras que las analizadas por isotopos de estroncio han sido de 82.80 Ma y 82.95 Ma. En el que se ve que el rango de error es equiparables ambos métodos.

Esto se puede deberse a que las muestras analizadas han estado influenciadas por agua dulce es posteriormente han fosilizado en zonas más marinas.  O que se deba a un error en el muestreo al no haber podido obtenerlos insitu.

Así a su vez, a los dientes con mayor grosor de esmalte que se encuentran en capas arcillosas mas superiores dan más precisión en la datación de edad que los de menor esmalta que se encuentran en estratos inferiores de arenas.

Esto ligado a los métodos los métodos isotópicos no daría diferencias sustanciales. Por lo que a fin de cuentas esta parte no les ha servido más que para decir que da igual como hacerlo.

En conclusión el método para datar la edad de los estratos por el potencial económico de la zona para la extracción de hidrocarburos se hace a partir de un solo taxón fósil representativo que son estos dientes de tiburón  

Bibliografia Recomendada:

  •        Obradovich, 1993
  • JD Obradovich Una escala de tiempo cretáce En: (Eds.). WGE Caldwell, EG Kauffman, Evolución de la Cuenca del interior occidental, Asociación Geológica de Canadá de papel especial 39 (1993), pp 379-396
  •        Enax et al., 2014
  • J. Enax, AM Jano, D. Raabe, M. Epple, H.-O. fabritius
  • organización ultraestructural y las propiedades de micromecánica de seudoesmalte diente de tiburón
  • Acta Biomaterialia, 10 (2014), pp. 3.959 hasta 3968






lunes, 2 de mayo de 2016

Las consecuencias de la llegada de los humanos al paraíso 

Muy buenas tardes blogeros, en mi artículo de hoy os hablaré del papel de los humanos en las extinciones de la fauna en las Antillas Menores. Este artículo tiene una relación bastante estrecha con mi primera entrada en este blog. Ya que nos enfrentamos a la problemática de la colonización por parte de los humanos y su importancia en la extinción de diversas especies de anfibios, reptiles, aves o mamíferos.

Artículo principal:

Evidence for historical human-induced extinctions of vertebrate species on La Désirade (French West Indies) - Myriam Boudadi-Malign  Salvador Bailon,  Corentin Bochaton,  Fabrice Casagrande,  Sandrine Grouard,  Nathalie Serrand,  Arnaud Lenoble. Quaternary Research Volume 85, Issue 1, January 2016, Pages 54–65

Además las Antillas es uno de los 34 puntos calientes de biodiversidad en el mundo con lo que es un objetivo de estudio muy interesante.
Fig.1 Mapa de las Antillas Menores

Para estos estudios se utilizarán los hallazgos encontrados en contextos kársticos (Pregill et al., 1994) en los que es fácil que se conserven los restos fósiles que nos ayudarán a estudiar la fauna de tiempos anteriores a la colonización humana.
Apoyándonos en los análisis de los huesos encontrados en esta isla,  podremos concluir haciendo una combinación de los datos sedimentarios, paleontológicos y arqueológicos que nos permitan apoyar que la extinción local de estas especies está asociada a la colonización europea de la isla (allá por el siglo XVIII).

 Y gracias a  la comparación de los datos obtenidos con la historia económica de la isla en cuestión, nos permitirá investigar los factores ambientales  que han conducido a la extinción de varias especies terrestres en esta pequeña isla que es La Désirade

Fig.2 Localización de La Désirade en las Antillas Menores

Se encontraron evidencias de la presencia de tribus precolombinas pero su estancia no produjo grandes cambios en el ecosistema, sin embargo la llegada de los primeros colono a la isla vecina (Guadalupe) en 1728 significo el comienzo de una era de explotación ambiental de la zona. La población nunca fue muy elevada debido a la escasez de recursos económicos y la mala calidad del suelo (Barbotin, 2010). La Désirade se compone de un basamento mesozoico con rocas de origen volcánico, plutónico y rocas siliciclásticas coronadas por calizas del Cenozoico. La zona litoral está bordeado por calizas del Pleistoceno  las cuales formar las terrazas marinas más jóvenes. Además son en las que nos encontraremos esos paisajes kársticos en los que se conservan los fósiles (Harris et al., 1995).

La sima 6 en Pointe Gros Rempart es un lugar de fácil acceso y que a la vez protege muy bien los elementos fósiles de su interior ante la meteorización, lo que hace de ella un interesante lugar para el estudio.

El trabajo de campo fue llevado a cabo en noviembre de 2011 y consistía en la exploración de materiales arqueológicos y paleontológicos en un metro cuadrado.

Se distinguieron 4 unidades estratigráficas:
  1. La primera capa  consistía en arcillas y limos con poca o casi ningún canto o grava, contenía material arqueológico de la época colonial, además de fósiles de rata, cabra y cerdo, es decir, animales introducidos por los humanos.
  2. La segunda capa compuesta por cantos de roca caliza contenía restos de algunos gasterópodos, además de madriguera de cangrejos de río y ermitaños. El material arqueológico data esta capa hacia finales del siglo XVIII debido a algunos materiales encontrados. En esta capa encontramos caracoles terrestres y restos de aves.
  3. La tercera capa destaca por su color marrón con tubos hechos por larvas, destaca la presencia de peces de arrecife, se encuentran incluso algunas vertebras y huesos quemados. Una cesta encontrada sugiere que esta capa tendría una edad Amerindia y junto a la datación de carbono indica que esta capa se deposito casi 1000 años antes de la colonización europea.
  4. La cuarta capa esta constituida por limos y arcillas, se encuentra directamente sobre el sustrato rocoso y aporta poca información paleontológica y arqueológica.
Fig.3 Imagen de las cuatro capas estratigráficas encontradas. La zona graduada mide 0.8m

En cuanto al registro animal encontramos 23 taxones entre los que destacan lagartos, serpientes, peces y aves. Además de un número limitado de murciélagos y una sola especie de rana. Encontramos también un hueso grande que corresponde a la rata gigante del arroz que ya se encuentra desaparecida y estuvo presente en la edad Amerindia. 
Se encuentran seis taxones diferentes de lagarto y uno sólo de serpientes. A continuación en el artículo nos relata en detalle las partes y las características de las diferentes muestras obtenidas en el estudio. En resumen algunas de las especias han desaparecido, las que no han desaparecido han visto reducido su hábitat o viven en las islas más próximas. 
Posteriormente se relata la posible formación del suelo en base a los datos estratigráficos, paleontológicos y arqueológicos (Bertrand, 2001).
 La asociación faunística representa modificaciones en la población de vertebrados relacionadas con la ocupación humana de la isla.

La mayoría de la desapariciones de los reptiles tuvo lugar entre finales del siglo XVII y 1950 lo que sugiere que esta desaparición esta estrechamente relacionada con la colonización humana.

En conclusión, la evidencia de que las extinciones datan de los primeros siglos después de la colonización europea inicial de las Indias Occidentales sugiere fuertemente la implicación en las extinciones provocada por el hombre. Esto se apoya en un estudio reciente que data huesos fósiles de aves y reptiles en Abaco en las Bahamas (Steadman et al. 2014).
Por otra parte, en el caso de La Désirade también destaca el impacto no de las sociedades históricas en las comunidades de fauna locales, un aspecto que hasta ahora había permanecido oculto. En este articulo  se ha demostrado la eficacia de un enfoque en el que las causas de la desaparición especies endémicas se apoye en los factores ecológicos específicos de cada isla para obtener así resultado más precisos. En el caso de La Désirade, uno de los factores que modifica ese patrón generalizado es una topografía que favorece el cultivo sustancial.

Bibliografía:

  • Barbotin, M., 2010. La Désirade. Une île de la Guadeloupe, son histoire étonnante. Municipalité de la Désirade, Société d'Histoire de la Guadeloupe, Basse-Terre.
  • Bertrand, A., 2001. Notes Préliminaires sur les mollusques terrestres de Guadeloupe. CNRS — Laboratoire Souterrain de Moulis, Moulis.
  • Harris, J.G., Mylroie, J.E., Carew, J.L., 1995. Banana holes: unique karst features of the Bahamas. Carbonates and Evaporates 10 (2), 215–224.
  • Pregill, G.K., Steadman, D.W.,Watters, D.R., 1994. Late Quaternary vertebrate faunas of the Lesser Antilles: historical components of Carribbean biogeography. Bulletin of the Carnegie Museum of Natural History 30, 1–51.
  • Steadman, D.W., Albury, N.A., Maillis, P., Mead, J.I., Slapcinsky, J., Krysko, K.L., Singleton, H.M., Franklin, J., 2014. Late-Holocene faunal and landscape change in the Bahamas. The Holocene 24, 220–223.