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sábado, 2 de mayo de 2020

Adalatherium


Como os lo prometí, aquí tenéis el articulo que escribí para Wikipedia que lamentablemente no resulto. 
Se ha descubierto un esqueleto parcial de un pájaro primitivo, Rahona ostromi, gen. et sp. nov., a finales del Cretáceo Superior de Madagascar. Este espécimen, aunque presenta características de aves como un hallux invertido y papilas cubitales, conserva características que indican una ascendencia de terópodo, incluyendo una pata púbica y articulaciones vertebrales hipófobaso-hipántricas. 

Rahona tiene un segundo dedo robusto e hiperextensible en la pata trasera que termina en una garra rssimilar a una enfermedad, una característica única de terópodos Troodontidae y Dromaeosauridae.

El registro fósil de las formas de mamíferos (mamíferos y sus parientes más cercanos) de la era mesozoica del supercontinente meridional Gondwana es mucho menos extensa que la de su contraparte del norte, Laurasia 1,2. Entre las formas de mamíferos del Mesozoico la Gondwanatheria es uno de los clados menos conocidos, previamente representado por un solo cráneo y mandíbulas y dientes aislados 3,4. Como resultado, la anatomía, la paleobiología y las relaciones filogenéticas de los gondwanatherianos siguen sin estar claras.

El descubrimiento de un esqueleto articulado y muy bien conservado de un gondwanatherianos de la última edad (72,1-66 millones de años) del Cretácico período de Madagascar que asignamos a un nuevo género y especie, Adalatherium hui. Hasta donde sabemos, el espécimen es el esqueleto más completo de un Gondwana.

La mamaliaforma mesozoica que se ha encontrado, incluye la única forma material postcraneal y el ramus ascendente del dentado conocido por cualquier gondwanatheriano. El anális filogenético que incluye el nuevo taxón recupera a las Gondwanatheria como la hermana al grupo de Multituberculata. El esqueleto, que representa uno de los más grandes de los Gondwanan (Mamíferos del Mesozoico), es particularmente notable por exhibir muchas características únicas en combinación con características que son convergentes con las de los teriántropos mamíferos. Esta singularidad es consistente con una historia de linaje para A. hui de aislamiento en Madagascar durante más de 20 millones de años.

Los ambientes insulares promueven trayectorias evolutivas entre los mamíferos y otros vertebrados que contrastan con los de los continentes, y que dan como resultado una demostración anatómica, fisiológica y diferencias conductuales 5,6. Estas diferencias han sido previamente atribuidas a regímenes de selección notablemente distintos que implican factores como recursos limitados, la reducción de la competencia interespecífica y la escasez de depredadores y parásitos 7, 8, 9, 10. Aunque hay numerosos ejemplos de los efectos insulares en los mamíferos de la era cenozoica 11, 12 13, 14, los efectos del aislamiento a largo plazo en las islas es prácticamente desconocido en los mamíferos del Mesozoico y biotas mesozoicas en general.

El excelente estado de los restos del espécimen "abrió una nueva ventana" para que las personas conocieran la apariencia y el estilo de vida de los gondwanatherianos. 

Espero que lo hayáis disfrutado. 


1. Kielan-Jaworowska, Z., Cifelli, R. L. & Luo, Z.-X. Mammals from the Age of Dinosaurs:Origins, Evolution, and Structure (Columbia Univ. Press, 2004).

 2.Meng, J. Mesozoic mammals of China: implications for phylogeny and early evolution of mammals. Natl Sci. Rev. 1, 521–542 (2014).

3 Kielan-Jaworowska, Z., Cifelli, R. L. & Luo, Z.-X. Mammals from the Age of .Dinosaurs: Origins, Evolution, and Structure (Columbia Univ. Press, 2004).

4. O’Connor, P. M. et al. A new mammal from the Turonian–Campanian (Upper Cretaceous) Galula Formation, southwestern Tanzania. Acta Palaeontol. Pol. 64, 65–84 (2019).

5. Sondaar, P. Y. in Major Patterns in Vertebrate Evolution (eds Hecht, M. K. et al.) 671–707 (Plenum, 1977).

6.Van der Geer, A., Lyras, G., de Vos, J. & Dermitzakis, M. Evolution of Island Mammals: Adaptation and Extinction of Placental Mammals on Islands (Wiley-Blackwell, 2010).

7.Sondaar, P. Y. in Major Patterns in Vertebrate Evolution (eds Hecht, M. K. et al.) 671–707 (Plenum, 1977).

8. Azzarolli, A. in Palaeontology, Essential of Historical Geology (ed. Gallitelli, E. M.) 193–213 (S.T.E.M. Mucchi, 1982).

9.Losos, J. B. & Ricklefs, R. E. Adaptation and diversification on islands. Nature 457, 830–836 (2009).

10. McNab, B. K. Geographic and temporal correlations of mammalian size reconsidered: a resource rule. Oecologia 164, 13–23 (2010).

11.Sondaar, P. Y. in Major Patterns in Vertebrate Evolution (eds Hecht, M. K. et al.) 671–707 (Plenum, 1977.

12.Benton, M. J. et al. Dinosaurs and the island rule: the dwarfed dinosaurs from Haţeg Island. Palaeogeogr. Palaeoclimatol. Palaeoecol. 293, 438–454 (2010).

13.Ünay, E., De Bruijn, H. & Saraç, G. The Oligocene rodent record of Anatolia: a review. Deinsea 10, 531–537 (2003).

14.Métais, G. et al. Eocene metatherians from Anatolia illuminate the assembly of an island fauna during deep time. PLoS ONE 13, e0206181 (2018).

Referencias para profundizar.
15.Krause, D. W., Hoffmann, S., Hu, Y., Wible, J. R., Rougier, G. W., Kirk, E. C., ... & Evans, A. R. (2020). Skeleton of a Cretaceous mammal from Madagascar reflects long-term insularity. Nature, 1-7.
16. Forster, C. A., Sampson, S. D., Chiappe, L. M., & Krause, D. W. (1998). The theropod ancestry of birds: new evidence from the Late Cretaceous of Madagascar. Science, 279(5358), 1915-1919.

viernes, 1 de mayo de 2020

Spinosaurus ¿Un depredador terrestre o acuático?

                                             


                               Spinosaurus- En el punto de mira.

El pasado mes de abril un grupo de paleontólogos y científicos internacionales, liderados por los paleontólogos Nizar Ibrahim de la Universidad de Detroit Mercy donde trabaja de profesor asistente de Biología y Paul Sereno geólogo y paleontólogo de la Universidad de Chicago, publicaron en la prestigiosa revista Nature, un interesante descubrimiento de un dinosauro que vivió en el Cretácico del que se tiene muy poca información, Spinosaurus aegyptiacus. 

La misteriosa y emocionante  historia del fósil de un ejemplar de este dinosauro data desde el siglo XX, donde fue descubierto por primera vez por el paleontólogo alemán Ernst Stromer en 1912, en el desierto del Sahara, Egipto. Los restos de este dinosaurio fueron expuestos en el museo de Múnich, Alemania, que desgraciadamente con el estallido del conflicto de la Segunda Guerra Mundial, fueron destruidos casi en su totalidad por un ataque aéreo de los Aliados. Quedando solo algunos vestigios de aquel fósil (dibujos de los fragmentos de los huesos, y los restos que se fueron recuperando más adelante). Desde ese fatídico acontecimiento, poco más se sabía sobre aquel misterioso terópodo.

Ernst Stromer (1871-1952) paleontólogo que descubrió un fósil de Spinosaurus aegyptiacus. 

Hasta que el grupo de paleontólogos mencionado anteriormente encontraron en la formación geográfica de Kem Kem, Marruecos, un esqueleto de otro ejemplar  de Spinosaurus aegyptiacus con una cola casi completa y parte de las extremidades inferiores. Fue un hallazgo bastante sorprendente ya que desde el suceso ocurrido en la Segunda Guerra Mundial no se volvió a encontrar un fósil como ese.


Representación de un Saurópodo. 
Representación de un Hadrosaurio
En estudios preeliminares, inicialmente se pensó que este dinosaurio tenía un hábito semiacúatico, siendo un depredador que se limitaba a vadear y capturar presas alrededor de las zonas donde había grandes masas de agua. Una característica muy inusual y cuestionada  hasta hoy en día, ya que la investigación sobre los dinosaurios ha sugerido que estos animales vivían en ambientes terrestres, por diferentes causas; anatómicas, biomecánicos, y taxonómicos. De hecho, hubo varios grupos como Saurópodos y Hadrosaurios que se pensaba en unos inicios que habían vivido en ambientes acuáticos, pero esta idea se descartó.


En el artículo científico demuestran que es muy posible que estos dinosaurios hubieran vivido en ambientes acuáticos. Ya que la cola de estos terópodos tiene una forma muy inusual y única ya que presenta unas espinas neurales muy altas con galones alargados formando un órgano enorme, flexible con forma de aleta capaz de generar un empuje con gran eficiencia en el agua, comparables con las colas expandidas que presentan algunos vertebrados acuáticos existentes para generar una propulsión hacia delante mientras nadaban.



Reconstrucción de un esqueleto de  Spinosaurus aegyptiacus. Los huesos restantes se encuentran en blanco. 



Sin embargo, esas pruebas no se quedan ahí, sino que hay otras características anatómicas que lo apoyan como; unas extremidades posteriores reducidas, pies anchos con grandes uñas planas, huesos largos con una cavidad medular muy reducida, y  características del cráneo; como una nariz retraída, dientes cónicos entrelazados.





Reconstrucción de un Spinosaurus aegyptiacus 

Estas adaptaciones son el resultado de un estilo de vida acuático y una dieta piscívora. Estas características se han observado también en otros miembros del clado de este dinosaurio, que por aquel entonces, tenía una distribución muy amplia por el globo. Con un rango estratigráfico de aproximadamente más de 50 millones de años, lo que nos indica que hubo una gran presencia de dinosaurios acuáticos por aquella época.





Además, los indicios que nos arrojan todas estas características anatómicas esqueléticas nos indican que esta especie representa una desviación muy importante de la de otros terópodos, en la que se incluye los miembros del clado Tetanuro (que comprende los “crown birds” y todos los demás terópodos que están estrechamente relacionados con las aves que con Ceratosaurus). Una característica de este clado es que poseían una cola rígida. Por lo tanto, contradictorio sustancialmente con el hecho de que la cola de los Spinarosaurus fuera flexible y articulable.


Por ello el equipo de Nizar Ibrahim y Paul Sereno formularon la hipótesis que la morfología de la cola que era altamente especializada le permitió funcionar como una estructura propulsora para la locomoción acuática.   

Para comprobarlo, se procedió a cortar las formas de la cola bidimensionales de plástico de varios terópodos, (para ver la fuerza que podían generar en un medio acuático y así ver cómo era de  potente  el empuje), cuyas dimensiones fueron muy finas de 0.93mm de grosor y con una rigidez a la flexión muy baja.
Imagen de uno de los prototipos empleados para el estudio. 

Esas colas se unieron a un controlador robótico en un canal de agua, donde se consiguieron amplitudes de la cola casi el 40% de la longitud de la cola a una velocidad similar a la de la locomoción acuática lenta en los tetrápodos modernos. El rendimiento de la natación se cuantificó con el empuje medio y la eficiencia medio ante un sensor de fuerza par de seis ejes que impulsaba la cola.   Los resultados arrogaron datos sorprendentes ya que se demostró que la forma de la cola del Spinosaurus fue capaz de generar más de 8 veces el empuje de las formas de otros terópodos. 



Contrariamente a lo que se pensaba en un inicio, estos resultados obtenidos experimentalmente junto con las características morfológicas y anatómicas de este terópodo parecen indicar fue un depredador acuático que cazaba dentro del agua.



A pesar de haber llegado a todas estas conclusiones a partir de los procedimientos experimentales, hay que recalcar que estas funciones de la cola se han realizado en base de unos restos muy incompletos, con comparaciones completamente espurias con otros terópodos con un tamaño muy similar.

Como conclusión, como podemos ver el trabajo arduo y exaustivo de los paleontólogos y científicos siempre da sus recompensas, ¿Quién iba a pensar que tras el desastroso accidente ocurrido en el museo de Múnich durante la II Guerra Mundial, casi más de medio siglo después se volviera a encontrar un fósil de otro ejemplar?

También este artículo nos demuestra que la ciencia siempre se cuestiona hipótesis, teorías e incluso hasta leyes científicas ya establecidas para saber la verdad sobre la realidad. Para poder comprender con mayor facilidad el mundo en el que vivimos, ya que por ejemplo en un principio se pensaba que el Spinosaurus aegyptiacus era un depredador terrestre pero que circundaba las orillas cercanas a las grandes masas de agua para cazar, debido a que se tenía la idea preconcebida de que la mayor parte de los dinosaurios vivían en el medio terrestre. 

Además este estudio se aleja mucho de la temática de las entradas anteriores, ya que en las investigaciones tratadas anteriormente, se empleaban complejos y sofisticados instrumentos de investigación como logaritmos matemáticos, análisis de ADN, estudios histológicos o escaneos con rayos X. El método de investigación realizado en este estudio, es por lo general más "tradicional" o "convencional" ya que se ha empleado las técnicas biomecánicas que se han estado llevando desde hace unos años. Obviamente eso no quiere decir que la parte de desarrollar las pruebas y los cálculos experimentales fueran "coser y cantar". 

Lo que creo que resalta más de este estudio más que las técnicas que se han empleado o su modernidad es la complejidad que tiene detrás un estudio científico y el personal especializado que trabaja en cada uno de ellos, ya que aunque principalmente se nombre a los especialistas en este área, los paleontólogos, hay que ser consciente de que junto a ellos, están otros especialistas, como físicos, y biólogos que les ayudan en la realización de estos experimentos. Es decir, que la investigación es interdisciplinar, proporcionando un amplio abanico de posibilidades para poder desarrollar un estudio científico. 




Y... hasta aquí mi cuarta entrada, espero que el descubrimiento del que he hablado en esta entrada os haya resultado súper interesante y curioso como me lo pareció a mí. ¡Nos vemos en la próxima, chicos!😍😍😇🙋.

Referencias: 

  • Nizar Ibrahim, Simone Maganuco, Cristiano Dal Sasso, Matteo Fabbri, Marco Auditore, Grabiele Bindellini, David M. Martill, Samir Zouhri, Diego A. Mattarelli, David M. Unwin, Jasmina Wiemann, Davide Bonadonna, Ayoub Amane, Juliana Jakubczak, Ulrich Joger, George V. Lauder & Stephanie E. Pierce. (2020) Tail-proelled aquatic locomotion in a theropod dinosaur. Nature, 2898. DOI: https://doi.org/10.1038/s41586-020-2190-3
Paginas de interés:

           Ciéncies naturals de Barcelona
          Nizar Ibrahim.
  • Nizar Ibrahim, Ph. Paleontologist, Anatomist, Assistant Professor of Biology, National Geographic Explorer, TED Fellow. [Web de internet]. Fecha desconocida. Disponible en: https://www.nizaribrahim.net/. [Con acceso el 24/4/20]
         Paul Sereno. 
           Encyclopedia Britanica.
           Sketchfab.
           Wikipedia.
           Wikipedia.
          Wikipedia.
          

jueves, 30 de abril de 2020

Una realidad escondida.


Todo principio tiene un final, y esta, mi última entrada, constituirá un reflejo de la dedicación a una práctica fascinante que, sin duda, ha despertado en mí un gran interés. La divulgación científica supone una importante vía de difusión de conocimientos y descubrimientos en el ámbito de la investigación y, la experiencia de sentirme partícipe de ello, ha supuesto un paso hacia adelante en mi sueño de convertirme en científica.

Mi ámbito de estudio se centra en la Biología, por tanto, ¿qué mejor forma de conectar todas mis entradas que haciéndolo con un ser vivo? El ser humano es el exponente fundamental y nexo de todas mis aportaciones al blog en distintas áreas de la Geología, como lo son: la Paleontología, la Estratigrafía o la Meteorología y, para descubrirlo, haremos un breve recorrido de lo expuesto en  cada una de ellas.



En la primera entrada viajábamos a la actual York, ciudad situada al nordeste de Inglaterra, de mano de la revista científica Journal of the Royal Society Interface que, al inicio del año 2020, publicó un estudio relativo al hallazgo en 2008 de un cerebro de 2600 años de edad. Su extraordinaria conservación lo convirtió en un resto humano de alto valor paleontológico, pues los tejidos blandos, como es el cerebral, se deterioran rápidamente tras la muerte. Esto provocó el desprendimiento de numerosas hipótesis acerca del inusual hallazgo:
  1. La existencia de proteínas estructurales agregadas pudo constituir un factor esencial para la conservación del tejido blando.
  2. Quizá la filtración de un preservativo químico natural en el cráneo donde se hallaba el cerebro, fuera la causa de la detención de la descomposición de estas proteínas estructurales.
  3. La conservación de la pieza paleontológica pudo estar ligada a la presencia de una posible enfermedad cerebral en el individuo. 
  4. La forma de la muerte del individuo pudo provocar la salida de un líquido ácido que se filtró en el cerebro facilitando su preservación.

Constituye una pieza única al conservar características como los
pliegues y los surcos.


En la segunda entrada, la revista científica Nature Communications nos trasladaba hasta Dhaba, en el estado de Madhya Pradesh, cuyo estudio nos dio la clave para valorar la supervivencia de la raza humana frente a la erupción del supervolcán Toba, permitiéndonos cuestionar si quizá se trató de un ultimátum a la humanidad.
Fue el hallazgo de un conjunto de herramientas de piedra conservadas en diferentes estratos, la evidencia de su fabricación ininterrumpida y su datación por termoluminiscencia, la pista para considerar que el ser humano superó esta adversidad.


Herramientas de piedra procedentes de excavaciones arqueológicas en Dhaba, 
en el valle medio del río Son, India. 

En la última entrada hablábamos de las consecuencias devastadoras del huracán Florence ocurrido en 2008 en Carolina del Norte y Carolina del Sur, como consecuencia de la convergencia de los vientos alisios en la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT). Fue la revista científica Science Advances al inicio de 2020, quien dio a conocer un estudio donde se analizaba cómo el tamaño, trayectoria y cantidad de precipitaciones del huracán se modificaban como consecuencia del cambio climático antropogénico aumentando el poder devastador del mismo. Entonces, ¿los fenómenos meteorológicos se alimentan de la actitud humana?





El huracán Florence (2018) fue uno de los fenómenos meteorológicos 
más poderosos y destructivos de la historia reciente. Causó devastadoras 
inundaciones en Carolina del Norte y Carolina del Sur, EE.UU. 
Imagen desde la Estación Espacial Internacional.


Tras realizar la síntesis de cada una de mis aportaciones, queda al descubierto una obviedad que parece esconderse entre líneas, la existencia de una relación estrecha entre el ser humano y el mundo natural que lo rodea. Una línea delgada entre formar parte de un mismo ente y correlacionar con él y, aunque sea un pensamiento que pase inadvertido para muchos, considero que deberíamos detenernos a valorar el hecho de que somos parte de esa Naturaleza, ese mundo natural que nos ha arropado como a un hijo desde el inicio de los tiempos demostrándonos con evidencias su afán por conservar lo que hemos ido legando en nuestro paso por el tiempo.

Parece irónico evidenciar que, por el contrario, algunas actividades del ser humano tengan un efecto negativo como el cambio climático, reportando a la Naturaleza un perjuicio grave y quizá irreversible, y aún estemos lo suficientemente ciegos para advertir las consecuencias de nuestros actos. Una irresponsabilidad que, sin duda, afecta negativamente a nuestro entorno y, como contraprestación, también a nosotros. 

Quizá sea hora de detenernos a apreciar la enorme importancia de ese vínculo que nos une con nuestro entorno natural. Una cohesión entre el ser humano y la Naturaleza a la que no hemos sabido corresponder.



He de decir que formar parte de este blog ha sido muy gratificante para mí. Brindarme la oportunidad de vivir esta experiencia tan instructiva, sin duda enriquecerá mi desarrollo profesional que acaba de empezar. 💚






martes, 11 de febrero de 2020

Un cerebro de 2600 años de edad.


El inicio del 2020 nos ha traído un estudio sorprendente que publica estos días la revista científica Journal of the Royal Society Interface (Petzold et al., 2020) acerca de un inusual hallazgo producido 12 años atrás y del que hoy se desprenden nuevas hipótesis que podrían aportarnos una valiosa información paleontológica. 

Viajamos a la actual York, ciudad situada al nordeste de Inglaterra donde se hallaba oculto el cráneo de un hombre que murió hace casi 2600 años. Todavía no se conocen con exactitud las razones de su fallecimiento, aunque se cree que el hombre sufrió un golpe en la cabeza o fue ahorcado y luego decapitado. Sin embargo, lo que sí se sabe con certeza es que la cabeza fue rápidamente enterrada en un terreno arcilloso.

"La cabeza fue rápidamente enterrada 
en un terreno arcilloso"

"Se acabaría convirtiendo en una pieza
sorprendentemente bien conservada"
Todo comenzó el verano de 2008, momento en el que la arqueóloga Rachel Cubitt, empleada del York Archaeological Trust, notó algo peculiar en medio de un procedimiento de limpieza de rutina en las excavaciones del área de Heslington. Se trataba de un cráneo humano cubierto de barro que encerraba en su interior una masa esponjosa que se acabaría convirtiendo en una pieza sorprendentemente bien conservada de un cerebro de 2.600 años de antigüedad.




Rachel Cubitt examinando el cerebro de Heslington.

El cráneo pertenecía a la Edad del Hierro y es uno de los más antiguos encontrados en el Reino Unido (673-482 a.C.). Constituye una pieza de alto valor paleontológico, pues el tejido cerebral, que normalmente se pudre rápidamente tras la muerte, había sobrevivido durante milenios conservando y manteniendo características como pliegues y surcos (abajo). Es por ello por lo que durante la década siguiente los análisis arrojaban más preguntas que respuestas sobre el órgano hallado.


Constituye una pieza única al conservar características como los
pliegues y los surcos. 
Imagen publicada en la nota de prensa periodística 
sobre el estudio en la revista Science (Pérez Ortega, 2020).


En estos días, los científicos barajan varias hipótesis que podrían explicar la razón en la que radica el alto grado de conservación del elemento registrado. 


La primera hipótesis establece que la preservación original del fósil se reduce a algunas peculiaridades moleculares arquitectónicas. Examinando el tejido cerebral a través del uso de técnicas moleculares, se ha revelado la existencia de dos proteínas estructurales que están más agregadas y apretadas si lo comparamos con la estructura del cerebro moderno. Estas proteínas agregadas, que actúan como los "esqueletos" de las neuronas y los astrocitos, son más estables que las de los cerebros actuales, por lo que quizá fueron la base que ayudó a mantener la integridad y estructura del tejido blando durante milenios.


Los tejidos blandos son frágiles. En medios aerobios son destruidos por
oxidación, pero en medios anaerobios pueden enriquecerse en carbono.


En condiciones normales, la muerte frena y detiene los procesos celulares marcando el comienzo de la descomposición de los tejidos. Los órganos grasos y esponjosos como el cerebro, que contienen aproximadamente el 75% de agua, se encuentran entre los primeros en desaparecer. "La preservación de las proteínas del cerebro humano a temperatura ambiente no debería ser posible durante milenios", escriben los investigadores dirigidos por el Dr. Axel Petzold del Instituto de Neurología Queen Square de la Universidad de Londres en el estudio. Por ello los científicos valoran la posibilidad de que quizá la filtración de un preservativo químico natural en el cráneo sea la causa que haya detenido la descomposición de estas proteínas estructurales.




Dr. Axel Petzold del Instituto de Neurología Queen Square
de la Universidad de Londres.

Por otra parte, se cree que la conservación de la pieza paleontológica está ligada a la presencia de una posible enfermedad cerebral en el individuo, pues las proteínas agregadas son un sello distintivo del envejecimiento y de trastornos cerebrales como el Alzheimer y la demencia. Sin embargo, el equipo todavía no ha podido confirmar esta presunción que sigue en estudio.  

"Las proteínas agregadas son un sello distintivo del envejecimiento
y de trastornos cerebrales como el Alzheimer y la demencia."


El Dr. Axel Petzold defiende que: "la forma de la muerte de este individuo, o el entierro posterior, puede haber permitido la preservación a largo plazo del cerebro", siendo esta la última hipótesis planteada. Es por ello, por lo que los científicos sospechan que el hombre murió después de ser golpeado en la cabeza, provocando la salida de un líquido ácido que se filtró en el cerebro facilitando su preservación.


Me resulta sorprendente comprobar que un órgano tan frágil como es el cerebro haya podido perdurar durante tanto tiempo sin sufrir deterioros significativos. Por eso, comparto el interés suscitado por la comunidad científica en esclarecer los motivos que han permitido la conservación de este fósil que, sin duda, aportará nuevos y valiosos conocimientos en el campo actual de la paleontología.

Espero que con mi granito de arena hayáis podido profundizar y aprender un poco más acerca de los grandes misterios que un fósil puede llegar a entrañar. ¡Nos vemos pronto!









Referencias bibliográficas:


Estudio de Journal of the Royal Society Interface:

Petzold, A., Lu, C., Groves, M., Gobom, J., Zetterberg, H., Shaw, G. & O'Connor, S. 2020. Protein aggregate formation permits millennium-old brain preservation.  Journal of the Royal Society Interface, 17, 162.



Nota de prensa periodística sobre el estudio en la revista Science:
Pérez Ortega, R. 2020. How a chunk of human brain survived intact for 2600 years. Science, 367, 6474.



Webgrafía:

BBC:
BBC. 2020. Newsround: CBBC Newsround. [web de Internet]. Disponible en:
<https://www.bbc.co.uk/newsround/51032480>  [con acceso el 8-1-2020].



Fox News:
Fox News. 2020. Science. [web de Internet]. Disponible en:<https://www.foxnews.com/science/heslington-brain-resisted-rotting-why>  [con acceso el 9-1-2020].



Smithsonian Magazine:
Smithsonian Magazine. 2020. SmartNews: Science. [web de Internet]. Disponible en: