La
marisma Galpins muestra una diferenciación entre marismas altas y bajas,
basadas en la cobertura vegetal de la superficie. Las zonas generales (marisma
alta, marisma media y llanuras mareales de lodo) siguen la nomenclatura de
Lubke & de Moor (1998) La mayor parte de la marisma puede ser descrita como
marisma alta, siendo más densa en vegetación que las zonas más bajas.
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| Figura 4. Distribución de las especies vegetales. |
La especie
que predomina en la marisma es Sarcocornia perennis (marisma alta) Se trata de la especie más abundante y tiene un rango
de tolerancia modelo de 1.2 – 1.8 m por sobre el CD. Las cotas más altas de la
zona intermareal están ocupadas por Carpobrotus edulis (L.) L. Bolus y Sporobolus virginicus (L.) Kunth, que generalmente suelen estar asociadas con la zona
de marisma alta. Estas especies tienen un rango modelo de 1.7 – 2.4 m sobre el
CD. La zona de marisma alta está dominada por Bassia diffusa (Thunb.) Kuntze, Sarcocornia
perennis y Limonium linifolium (L.f.)
Kuntze, con menor presencia de Triglochin
striata Ruiz & Pav. La zona más baja de la marisma contiene
fundamentalmente Spartina maritima y Zostera capensis Zetch. Ambas se extienden hasta las llanuras de lodo.
Foraminíferos
A lo largo
de la marisma Galpins, se describieron 13 taxones diferentes de foraminíferos,
de los cuales 7 eran formas aglutinadas (Figura 5) Un análisis Clúster realizado usando
el programa CONISS identificó una zona de Marisma alta (K1) dominada por Jadammina macrescens y un menor
contenido en Trochammina inflata. Milammina fusca también tenía cierta
representación, pero muy poca en comparación. La zona K1 se extendía entre los
1.95 m y los 2.05 m sobre el CD, siendo un nivel muy estrecho con un conjunto
de foraminíferos muy específico.
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| Figura 5. Distribución de las especies de Foraminíferos. |
Tres
especies dominaban la zona K2, que se extendía entre 1.4 – 1.95 m sobre el CD.
La abundancia de J. macrecens y T. inflata disminuía con la altura, al
contrario que la de M. fusca. En esta
zona también aparecía Torchammina ochracea, que únicamente aparecía entre 1.37 – 1.7 m sobre el CD, por lo
que puede suponer un buen indicador del nivel del mar. En esta zona, las
especies calcáreas eran raras, aunque había una pequeña representación de Ammonia, Fissurina, y Quinqueloculina.
La zona K3
(la más baja) fue delimitada entre los 1.34 y 1.1 m sobre el CD, y presentaba
más cantidad de especies calcáreas, en especial Quinqueloculina, y mucho menos porcentaje de J. macrescens y T. inflata.
Esta zona estaba dominada por M. fusca.
Los
resultados para los ejemplares muertos presentan una semejanza muy estrecha con
los dados por los vivos, lo cual sugiere que los foraminíferos fósiles reflejan
de forma muy fiable el ambiente en el cual fueron depositados.
Relación
de los foraminíferos con la altura:
La
distribución vertical de los foraminíferos denota que las especies
responden, al menos en parte, a la elevación. Para estudiar mejor esta
relación, se elaboraron modelos de regresión y se estimó mediante el método de
mínimos cuadrados (PLS) la altura de dos series de datos de entrenamiento (para
ejemplares muertos y para el total) Los resultados demostraron la eficacia del método
y la posibilidad de estimar la altura mediante las especies de foraminíferos
encontradas.
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| Tabla 2. Resultados de los modelos estadísticos. |
Si se
representa para ambos casos un gráfico que enfrente la altura estimada por el
modelo con la observada realmente (Figura 6) se puede apreciar que los dos modelos son
igualmente fiables (ambos poseen un coeficiente de determinación de 0,64, que implica
una fuerte relación) Del mismo modo, ambos modelos pueden estimar la altura con
un margen de error de 17 cm (RMSEP = 0.17) y si representamos los residuales de
cada medida en ambos modelos, podemos observar que aquel que usa los ejemplares
muertos tiene un sesgo, pues tiende a estimar mejor la altura de los ejemplares
más altos, mientras que el modelo del total de ejemplares estima la elevación
de la muestra de forma igualitaria.
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| Figura 6. Comparación entre las elevaciones estimadas y las observadas, tanto para ejemplares muertos (A, B) como para el total de muestras (C, D) |
Conclusiones:
Efectivamente,
los foraminíferos presentan una evidente zonación vertical en las marismas de
Sudáfrica, lo cual da pie a poder estimar el nivel del mar en tiempos pasados a
partir del registro fósil de estos organismos. Sin embargo, queda una última
pregunta, ¿Es esta tendencia extensible a todo el globo?
Para
responderla, pueden compararse los resultados de otros estudios similares, ya
sean también en Sudáfrica (Franceschini et al., 2005) o en otras partes del
mundo, como en el hemisferio norte (Scott & Medioli, 1978; Williams, 1989;
Patterson, 1990; Gehrels, 1994; Jennings et
al., 1995; Horton, 1999; Horton & Edwards, 2003)
El
resultado de la comparación es que, aunque es posible que difiera ligeramente
el rango de distribución de determinadas especies entre algunos estudios, todos
apuntan a la misma conclusión: Los foraminíferos son una forma fiable de medir
el nivel del mar, tanto actualmente como a lo largo de la historia de la
Tierra.
Visto lo
visto, queda en estado manifiesto que la paleontología no sirve únicamente para
describir qué tipo de organismos poblaban la Tierra hace millones de años ni cómo
ha evolucionado una familia en concreto, sino que puede usarse también como llave
para entender el medio ambiente pasado y presente.
Y es que
como ya decíamos al principio (y como se viene diciendo desde hace doscientos
años) “el presente es la clave del pasado” y la mejor clave posible para
entender el pasado es usar la que el mismo pasado nos ha dejado: El registro
fósil.
Referencias:
Franceschini,
G., McMillan, I. K., and Compton, J. S., 2005, Foraminifera
of Langebaan Lagoon salt marsh and their application to
the interpretation of late Pleistocene depositional environments
at Monwabisi, False Bay coast, South Africa: South African Journal
of Geology, v. 108, p. 285–296.
Gehrels, W.
R., 1994, Determining relative sea-level change from saltmarsh foraminifera
and plant zones on the coast of Maine, USA: Journal of
Coastal Research, v. 10, p. 990–1009.
Horton, B. P.,
1999, The contemporary distribution of intertidal foraminifera
of Cowpens Marsh, Tees Estuary, UK: implications for studies of
Holocene sea-level changes: Palaeogeography, Paleoclimatology, Palaeoecology Special Issue,
v. 149, p. 127–149.
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and Edwards, R. J., 2003, Seasonal distributions of foraminifera
and their implications for sea-level studies, Cowpens Marsh, UK: Society for Sedimentary Geology, Special
Publication, v. 75, p. 21–30.
Jennings, A.
E., Nelson, A. R., Scott, D. B., and Aravena, J. C., 1995, Marsh
foraminiferal assemblages in the Valdivia Estuary, southcentral Chile,
relative to vascular plants and sea level: Journal
of Coastal Research, v. 11, p. 107–123.
E. Molina (ed.) 2002. Micropaleontología.
Prensas Universitarias de Zaragoza. Colección Textos Docentes, 93, 704 pp.
Murray,
J. W., 1971, Living foraminiferids of tidal marshes: a review: Journal of
Foraminiferal Research, v. 1, p. 153–161.
Patterson, R.
T., 1990, Intertidal benthic foraminifera biofacies on the Fraser River
delta, British Columbia: Micropaleontology,
v. 36, p. 63–77.
Scott, D. B.,
and Medioli, F. S., 1978, Vertical zonations of marsh foraminifera
as accurate indicators of former sea levels: Nature, v. 272, p.
528–531.
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and Medioli, F. S., 1980, Living vs. total foraminiferal populations:
their relative usefulness in paleoecology: Journal
of Paleontology,
v. 54, p. 814–831.
Strachan, K.
L., Finch, J. M., Hill, T., and Barnett, R. L., 2013, A late Holocence
sea-level curve for the east coast of South Africa: South African
Journal of Science, v. 110, p. 74–82.
Strachan, Kate L., Hill Trevor, R., Finch, Jemma M.
& Barnett, Robert L. 2015. Vertical Zonation of Foraminifera Assemblages in
Galpins Salt Marsh, South Africa.
Williams, H.
F. L., 1989, Foraminiferal zonations on the Fraser River delta and
their application to palaeoenvironmental interpretations: Palaeogeography,
Palaeoclimatology, Palaeoecology,
v. 73, p. 39–50.