viernes, 5 de junio de 2015

Coprolitos. El lado oscuro de la Paleo

Bienvenidos, una vez más, a la nave de lo escatológico, donde, en esta ocasión, recapitularemos y haremos acopio de lo aprendido hasta ahora, sobre estás maravillas de la naturaleza que son los coprolitos, además de aportar aún más información sobre estos pequeños regalitos que bichos vivientes de todas las épocas han tenido la buena voluntad de dejarnos desde la invención del ano, para que nosotros, los geólogos y paleontólogos, pudiésemos desentrañar los misterios que encierran. También explicaré (como si hiciese falta) las razones por las que he elegido este tema para la elaboración de mis entradas, y por último pero no menos importante, analizaremos el por qué de ese sentimiento que nos surge a todos al principio cuando escuchamos hablar sobre coprolitos, y que está bastante bien representado en esta escena de Parque Jurásico.


Poneos cómodos y acompañadme por última vez en este último viaje por el lado oscuro de la Paleontología, empezamos.



El camino se hace al andar, y la mierda...


Corría el 9 de Marzo de 2015, en algún lugar, un niño nace, un anciano muere, los estudiantes aún no estábamos al borde del suicidio en masa, y es publicada en el blog Paleontología y Evolución en la UCM la entrada Coprolitos. Dime que cagas, y te diré quien eres, destinada a ser el principio de algo grande. 

En este primer acercamiento al fascinante mundo de la Paleocoprología, aprendimos como a partir de coprolitos era posible identificar especies de dinosaurios que vivieron hace 200 millones de años, y de los cuales no había quedado ningún otro resto fósil, percatándonos por vez primera de que sin la presencia de nuestros pequeños y redondeados amigos no podríamos haber sabido que esas especies se encontraban ahí en primer lugar, ni tampoco podríamos haber comprendido aspectos Paleoecológicos y Paleoambientales vitales para saber como era Brasil cuando formaba parte de Gondwana. También descubrimos un concepto nuevo para muchos (y es que, si lo sólido puede conservarse, ¿por qué no lo líquido?) cuando el término Urolito (que un servidor se ha tomado la molestia de añadir a la Wikipedia) pasó a engrosar nuestro vocabulario de cada día, descubriendo que las aves y los dinosaurios tenían muchas más cosas en común de lo que imaginábamos.


Con nuestra siguiente aportación; Coprolitos. Otra entrada de mierda, realizamos una parada en China para aprender otra valiosa lección; que no son solo los coprolitos, sino también lo que estos contienen, lo que puede portar la información necesaria para comprender un yacimiento y a las especies que encontramos en él, y esto lo vimos de primera mano cuando buena parte de la información que teníamos sobre la dieta de los géneros de Hienas que estudiábamos en esta entrada, tuvo que ser modificada a raíz de los restos encontrados en sus heces, que también aportaron nuevos datos sobre el clima y ambientes que había en esa zona hace más de 100.000 años, y arrojaron información sobre especies de parásitos hasta ese entonces sin documentar en la zona, que afectaron a los felinos y muy probablemente a los humanos de entonces.

Los coprolitos son algo más que un lucrativo negocio para los dinosaurios
En nuestra última entrada, Coprolitos. Around the world pusimos nuestra nave rumbo a Europa (y es que el cagar no entiende de geografía), y más concretamente a Dinamarca, donde aprendimos como aún hay zonas del mundo donde no sabemos que bichos había en determinadas épocas, y lo que a priori puede parecernos un descubrimiento insignificante, como lo puede ser un coprolito en unas calizas, puede acabar con nuestro nombre en la vitrina de un museo por haber expandido el rango de distribución de una especie gracias a una mierda fósil. También aprendimos como distintos taxones de animales pueden generar coprolitos con unas morfologías muy características que permiten identificarlos, y tocamos muy por encima un tema que me hubiera gustado desarrollar más, como es el de la importancia de los coprolitos en el ámbito económico, porque si amigos, donde unos veis mierda otros ven el símbolo del dólar.


Desde 1840, los coprolitos han sido explotados para obtener fosfato, en Cambridge, Inglaterra, esta industria ha dado trabajo a miles de personas, quienes les han dado el reconocimiento que se merecen nombrando una de las calles principales en su honor.


Es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo

Me ha sorprendido la cantidad de veces que me han preguntado por qué hago mis entradas sobre coprolitos, argumentando que estos carecen de interés alguno, o que hay muchos más temas de los que hablar en un blog de paleontología, algunos incluso han llegado a insinuar que no me hallo en plenas facultades, y aunque puede que tengan razón, lo cierto es que la respuesta a esa pregunta es mucho más sencilla de lo que uno cabría esperarse, es, sencillamente, por diversión.



Como todos, en su momento me planteé la duda existencial sobre que tema elegir para la entradas del blog, el problema es que ninguna de las opciones que barajé consiguió llamar mi atención, y esto, junto con que unos días antes, habíamos tenido nuestra primera clase de prácticas de Paleontología, acabó por determinar mis acciones. Si algo recuerdo de esa clase práctica fueron las reacciones que tuvo la gente de mi grupo cuando tuvieron un primer contacto con el coprolito que había que describir, por supuesto, el mero hecho de tener entre las manos una mierda fosilizada de hace millones de años era, como mínimo, una cosa curiosa, y así parecieron entenderlo también el resto de mis compañeros, cuya variedad de reacciones, gestos y caras hubiera dado para un anuncio de pañales. Fue en ese momento cuando me los imaginé en una salida de campo que hubiese tenido lugar hace 150 millones de años, esquivando minas de diplodocus y con caras de terror por miedo a tener la mala suerte de que un pterosaurio que fuera un poco suelto les pasara por encima, y me encontré a mi mismo riéndome en la biblioteca.

Y de repente lo tenía claro, si no iba a encontrar ningún tema sobre el que me interesase escribir, al menos elegiría uno con el que me divirtiera mientras escribo, con la idea en mente de que si una entrada no me iba a interesar ni llamar mi atención, ¿cómo iba a hacerlo con otras personas?, ya que al fin y al cabo uno de los objetivos de este ejercicio es aprender a redactar textos que alcancen a todo el público y atraigan la atención de la gente con el objetivo de despertar su interés en la Paleontología, y es por eso que decidí dedicar mis entradas a la mierda (y para que negarlo, también para poder compartir mi humor absurdo con el mundo).

Hasta aquí la parte que me correspondió a mí, y es que lo que no esperaba, es que al buscar textos científicos e información de interés sobre los coprolitos, tuviera el doble de articulos que sobre evolución humana, el triple que de extinciones, y muchas veces más que sobre descubrimiento de nuevas especies, resultó que los coprolitos y la Paleoicnología en general, jugaban un papel mucho más importante de lo que habría podido imaginar, era tal la cantidad de virguerías que se habían conseguido gracias a estos fósiles, que supe que tenía que escribir sobre eso también.


Última parada


¿Por qué nos cuesta tanto hablar de coprolitos cuando
todo el mundo adora a la caquita de whatsapp?
Concluyo esta serie de aportaciones al blog con la esperanza de que al menos alguien haya aprendido algo sobre estos icnofósiles, esperando que os hayáis entretenido leyendo mis entradas tanto como yo haciéndolas, y deseando que la tendencia general de pensar que los coprolitos no sirven para nada, y que la paleontología son solo grandes dinosaurios, ammonites y trilobites, haya empezado a cambiar en vuestras cabecitas.

Por último me gustaría dedicarte unas palabras a tí, alumno de Paleontología General del futuro que vas a continuar con la labor divulgativa de este Blog, y que estás leyendo esta entrada sin saber aún de que vas a escribir la tuya, y es aconsejarte que elijas un tema que verdaderamente te llame la atención, por muy irrelevante que te pueda parecer, ya que seguramente te sorprenda y, que si no lo encuentras, escojas uno con el que al menos, sepas que te lo vas a pasar bien escribiendo.

¡Suerte en el examen final!

1 comentario:

Javier Salas Herrera dijo...

¡Buenas tardes Rayco! He estado haciendo un buen seguimiento de tus entradas y lo cierto es el estudio de los coprolitos no es que figure en Internet como uno de los temas científicos más populares, sin embargo yo pienso que la paleontología tiene muchas semejanzas con la moderna ciencia de la investigación criminalística forense; y es que cada evidencia, por muy extraña que nos pueda parecer, tiene un valor fundamental e importante para poder reconstruir los hechos acaecidos en el pasado. Los coprolitos son un tipo de pruebas fósiles que pueden completar o refutar las hipótesis y teorías establecidas por la paleontología.

También quisiera reseñar la excelente labor que has realizado al publicar el tema de los urolitos en Wikipedia, y además me resulta admirable lo completo que resulta en comparación a las publicadas en inglés y portugués.

Por último, me gustaría recomendarte el caso del coprolito de Lloyds Bank, el coprolito humano más grande encontrado.

Un saludo y buena suerte para los exámenes.