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martes, 2 de febrero de 2021

Recordando lo mejorcito del curso 2019/2020

Hoy ha empezado un nuevo curso de la asignatura "Geología aplicada a la Biología" y pronto tendremos una nueva promoción de estudiantes que comentarán los últimos avances científicos que nos permitan comprender como los eventos geológicos de nuestro planeta han jugado y siguen jugando un papel preponderante en la configuración de nuestra Biosfera.

Como cada año, esta entrada muestra las aportaciones más relevantes de sus colegas de la promoción anterior. De esta forma, la experiencia acumulada de años anteriores les ayudará a afrontar esta tarea. La definición de "relevante" viene dada por una aproximación práctica al problema, siendo consideradas como tales las contribuciones que dieron lugar a una evaluación de sobresaliente en este apartado optativo de la asignatura. La pandemia de la COVID-19 nos pilló en mitad del curso, así que entre tanto confinamiento hubo bastantes estudiantes que se animaron a participar en el blog. Como resultado, un buen número de participantes sobresalientes.


Marta Barrado tenía una idea clara en la cabeza: hablar de estudios paleontológicos protagonizados por fósiles encontrados en España. No obstante, no consiguió ceñirse totalmente a ella, aunque sí que presentó un buen número de trabajos paleontológicos.


Nuria Batres, tras hablarnos de un impacto meteorítico arcaico, se centró en estudios sobre los océanos.


Simran Ramchandani se centró en los desastres naturales, además de un bonus paleontológico.


Ángela S. Gago quiso hablar sobre los distintos métodos científicos que se han utilizado para arrojar más luz sobre cuestiones candentes en Paleontología.


Raquel García se centró en estudios sobre el ser humano, pero desde puntos de vista muy variados (paleontológicos, estratigráficos y meterológicos) para llegar a la conclusión de que existe una relación estrecha entre el ser humano y el mundo natural que lo rodea.


Amin Salami hizo un "mix" paleontológico sobre fósiles correspondientes a especies que a su ver tuvieron una especial relevancia en la historia de la Biosfera.

Con esto podemos dar por terminado nuestro repaso a las mejores aportaciones del curso pasado. Sólo me queda animaros a visitar las páginas de este blog para que os pique el gusanillo de la divulgación científica, y visitad en especial lo mejorcito de cada curso.

sábado, 7 de marzo de 2020

¡¿Fósiles de Babuinos Gigantes en Yibuti?!

Recientemente, se han encontrado en la República de Yibuti fósiles de especies extintas del género Theropithecus (son los conocidos como babuinos gigantes, muy cercanos al género Papio), que fue uno de los grupos de primates más fructíferos de la historia, aunque en la actualidad consta solo de una especie: Theropithecus gelada.


      Theropithecus gelada.

La distribución cronológica de las especies extintas de este género abarca desde el Plioceno tardío al Pleistoceno medio, y extendió por grandes territorios de África (norte, sur y este), Europa (se han encontrado fósiles en yacimientos de España e Italia) y Asia (Israel e India), pero ahora su localización está restringida a Etiopía y Eritrea.

Los fósiles encontrados son principalmente de partes del cráneo, mandíbulas incompletas, dentición desgastada, fragmento de cúbito proximal y calcáneos. Además, se ha podido deducir que eran de tres individuos diferentes. Estos fueron medidos y analizados minuciosamente, y posteriormente comparados con otros fósiles del registro. Todos los detalles (materiales, métodos, comparación, discusión...) están recogidos en el artículo "First record of Theropithecus (Cercopithecidae) from the Republic of Djibouti", por D. Geraads y L. Bonis.


 



Este hallazgo nos permite entender mejor la historia de este género, aclarando cuestiones evolutivas, cronológicas, geográficas y ecológicas:

  • El tamaño de los especímenes fue aumentando progresivamente, incluso llegando a los 100kg de masa corporal. A estas conclusiones se ha llegado gracias a la comparación de diferentes molares de la misma especie en épocas distintas.
  • Extiende el rango del género, y nos da importantes pistas de cómo consiguió extenderse tanto por el planeta, destapando las rutas que podría haber seguido, pues son los primeros fósiles encontrados en esta zona. Las hipótesis sugieren que salieron de África por el cuerno hacia Asia, hasta llegar a la India.
  • Aunque el número de fósiles sea limitado, se puede inferir que Theropithecus fue un mamífero bastante extendido en la zona, y que el entorno en el que desarrollaba su vida era una pradera húmeda, de acuerdo a sus hábitos alimenticios (pastoreo).

                               Denis Geraads y Louis de Bonis.

REFERENCIAS:

Artículo científico.
-- "First record of Theropithecus (Cercopithecidae) from the Republic of Djibouti", D.Geraads, L.Bonis, Journal of Human Evolution, Volume 138, January 2020. DOI: https://doi.org/10.1016/j.jhevol.2019.102686

Otras artículos conultados.
-- "Theropithecus atlanticus (Thomas, 1884) (Primates: Cercopithecidae) from the late Pliocene of Ahl al Oughlam, Casablanca, Morocco", Z. Alemseged , D. Geraads, Journal of Human Evolution, 34 (1998), pp. 609-621.
-- "Theropithecus from Ternifine, Algeria",  E. Delson , R. Hoffstetter, N.G. Jablonski (Ed.), Theropithecus: The Rise and Fall of a Primate Genus, Cambridge University Press, Cambridge (1993), pp. 191-208.


lunes, 30 de abril de 2018

100 AÑOS DE ESTUDIO, ¡Y LO QUE NOS QUEDA!



¡Saludos lectores!


En esta nueva entrega vengo a hablaros sobre la Paleoprimatología, la cual, está de celebración. Este año se cumple un siglo desde que, en 1918, Ales Hrdlička (Figura 1), miembro de la división de antropología física del Museo Nacional de los Estados Unidos y fundador de la Asociación Americana de antropología física, reconoció la Paleoprimatología como una rama distintiva de la antropología física, con la esperanza de que los fósiles de estos animales pudieran acercarnos al origen de la raza humana.


Figura 1-Ales Hrdlička 

Así que, sin más preámbulos, comenzamos nuestra historia:

A principio del siglo XX, los fósiles de primates eran escasos en número y muy defectuosos, pero la necesidad de documentar la ascendencia humana era imperante. Hasta la década de 1960, la mayor parte del trabajo de Paleontología de primates se centró en los seres humanos y sus antepasados, siendo destacable la labor de paleontólogos como William K. Gregory, George G. Simpson, Charles L. Gazin, James W. Gidley, los cuales se desmarcaron de esta tendencia y empezaron a realizar estudios comparativos sobre primates fósiles.

El trabajo de Elwin Simons en este campo fue fundamental para dar a conocer la importancia de entender la evolución humana en el marco de la evolución de primates y sus parientes en toda la era cenozoica. Como curiosidad, comentar que tuvo grandes discrepancias con los paleontólogos que él denominaba de “sillón” que principalmente estaban interesados en estudiar fósiles que ya habían sido descritos, de hecho, puso un enorme énfasis en reunir nuevos fósiles. Por eso se le considera el padre de la Paleoprimatología moderna.

El registro fósil de los primates a crecido enormemente en los últimos 100 años, pero las especies de primates siguen siendo relativamente raras. A partir de 2017, 336 géneros extintos de primates fueron reconocidos. Apenas 43 (es decir, el 13% de estos), habían sido descritos en 1918 (Figura 2). Si consideramos que hay 79 géneros de primates vivos y más de 504 especies, y sabiendo que el género promedio de primates persiste 3 millones de años, podrían haber existido un mínimo de 1300 géneros y más de 10000 especies durante los 65 millones de años de evolución de los primates.


Figura 2- Fecha de la descripción de los primates fósiles (incluyendo euprimates y  plesiadapiformes) desde la primera descripción de un fósil de primate (Adapis Cuvier 1821).


Debemos tener en cuenta que antes de 1918, el registro fósil dejaba lagunas en las zonas tropicales del planeta. Por ejemplo, se sabe que los primates deben haber residido en la isla de Madagascar desde el Eoceno, mientras que sólo se encontraron restos desde el Pleistoceno hasta la actualidad.
Otros aspectos a los que se enfrentaban en esa época era la clasificación de diferentes especies animales. Me llamó la atención que hubo un grupo monofilético (Archonta) en el que se incluían especies que en un principio parecen tan dispares como musarañas, primates o murciélagos, aunque a partir de la década de los sesenta, con las nuevas técnicas de estudios moleculares se han resuelto muchas de las preguntas sobre cuáles son los parientes más cercanos a los primates. En ese instante, musarañas y murciélagos fueron expulsados de este taxón.

Desde 1970 hemos visto en desuso el concepto “Prosimio”. En su lugar reconocemos dos grupos existentes: Haplorhini para tarseros y antropoides y Strepsirrhini para lémures y Lories (Figura 3).



Hasta los años setenta, los paleontólogos se dividían en su opinión sobre qué taxones de simios vivientes estaban estrechamente más relacionados con los humanos. Ahora está bien establecido a partir de los datos genéticos moleculares que Homo está más estrechamente relacionado con los simios africanos, y en concreto a los chimpancés antes que a los orangutanes.


Figura 3- Diagrama de los taxones mencionados anteriormente

Con el surgimiento de la sistemática filogenética, se pudo reconstruir ramificaciones de los árboles evolutivos. Es importante tener en cuenta que las interpretaciones filogenéticas de los taxones extintos siempre deben ser vistas con cautela cuando se basan sólo en unos pocos caracteres. Por nombrar algún caso, esto ocurre cuando conocemos un sólo diente de un taxón fósil.


A principios del siglo XX, la visión predominante de los geólogos era que los continentes de nuestro planeta siempre habían ocupado las mismas posiciones que hoy en día. Debido al arraigo de esta creencia, la distribución biogeográfica de los primates y otros mamíferos se explicaba por los cambios en el nivel del mar, los cuales a su vez proporcionaron pasillos o barreras a la dispersión de mamíferos marinos terrestres entre los continentes y las islas, a excepción de Madagascar y las Antillas mayores, casos en los que se propuso el transporte de estas especies por medio de balsas naturales.

En la década de 1960, una combinación de evidencias estratigráficas y geofísicas finalmente convenció a la mayoría de los geólogos que los continentes se habían desviado durante muchos millones de años, por lo que al menos algunos aspectos de la biogeografía de los primates podrían explicarse mejor por la deriva continental y sus efectos climáticos que por los cambios en el nivel del mar. Un ejemplo del intercambio de fauna pudo ser entre Eurasia y África en el Paleógeno y otra vez después de aproximadamente 20 M.a. con el cierre del mar de Tethys del este entre Eurasia y África. (Figura 4)



Figura 4-Mapa de las posiciones de los continentes en el Eoceno temprano (50 mA), que demuestra las rutas de dispersión entre Asia, Europa y Norteamérica, vía el puente de Bering y Groenlandia.

Para concluir, me gustaría comentar brevemente que el estudio de los sistemas sensoriales del primate, su anatomía muscular, esqueletos y dientes han permitido conocer la dieta, locomoción y estructura social de los mismos, permitiéndonos reconstruir el estilo de vida de las especies extintas.

Espero que os haya parecido interesante mi publicación y por lo menos hayáis aprendido algo nuevo. ¡Nos vemos en la siguiente entrega!🔜

REFERENCIAS:

- Kay RF. 100 years of primate paleontology. Am J Phys Anthropol. 2018; 165:652–676.

- Mario Dos Reis, Gregg F Gunnell, Jose Barba-Montoya, Alex Wilkins, Ziheng Yang, Anne D Yoder; Using Phylogenomic Data to Explore the Effects of Relaxed Clocks and Calibration Strategies on Divergence Time Estimation: Primates as a Test Case, Systematic Biology. 2018.

viernes, 12 de junio de 2015

The End: Un pequeño paseo entre Homínidos.



Por si no estabais ya hasta las narices de imágenes chorras sobre evolución. ¡Uno más!

Introducción


Hola y bienvenidos a mi última entrada en este blog. Como podréis comprobar esta será un poco diferente a las demás, ya que se trataré de aunar en una lo aprendido a lo largo de la realización de todas las entradas.

Como supongo que sabrán nuestros queridos lectores (¿nos leerá alguien aparte de Manuel...?) este blog forma parte de un gran trabajo conjunto para profundizar un poco más en el mundo de la Paleontología y, en mi caso, sobre la evolución de primates, pero sobre todo sobre homínidos.

En mi primera entrada Purgatorius: La difícil búsqueda del ancestro de los Primates digamos que empecé por el principio...literalmente. Pero además, el principio principio. Siempre hablamos sobre "los primeros hombres" pero, ¿quién se acuerda de los primeros primates? Pocos... pero eso no puede ser, por que al fin y al cabo, son nuestros parientes más cercanos también, y yo no me pude resistir a hablar en mi primera entrada sobre Purgatorius y porque los investigadores creen que deberíamos considerarlo el comienzo del grupo de los primates. En la segunda, ¿Es o no es Homo? Esa es la cuestión... planteamos el mismo problema pero nada más y nada menos que 62 millones de años después, pasando del final del Cretácico a finales del Cenozoico. La cuestión es que ahora en vez de hablar de pertenencia  o no a un orden, lo hacíamos a escala de género, para saber si una mandíbula datada en hace 3 Ma se podría considerar o no parte del género Homo.

Las últimas dos entradas entran en una temática un poco distinta, ya que nos sumergimos de lleno en el complicado mundo de la paleoecología. En mi tercera entrada, Una síntesis sobre Evolución Humana: Teorías y Conceptos, me basé en un artículo que, a su vez, se basaba en muchos otros, para hacer una síntesis sobre las distintas teorías evolutivas que se han propuesto para la evolución de los homínidos a lo largo de su historia, siempre desde un punto de vista ambiental. A su vez, también dimos un breve (bueno vale, no muy breve) repaso a nuestro árbol genealógico. Por último, en la cuarta entrada hablé de como el ambiente que había en África hace 3.5 Ma y sus numerosas fluctuaciones pudo haber tenido repercusión en el camino de nuestros antepasados hasta lo que somos hoy en día, a la vez que lo comparaba con otras especies de animales. 



¿Por qué evolución humana?


Supongo que la respuesta es siempre. Pues porque me gusta. La verdad es un tema que siempre me ha interesado (he aquí una friki de los documentales de la 2) y no os podría decir una razón en concreto. 

La verdad es que mi interés reside en el proceso de evolución en sí, ya que siempre me ha impresionado el pensar que a partir de unas diminutas células se haya llegado a formar una biodiversidad tal como la que tenemos (y toda la que ya no tenemos pero que gracias a los fósiles hoy podemos conocer). Todos los procesos, las diversificaciones, y sobre todo, las razones y cómo el clima y la geología ha afectado a los seres vivos a lo largo de la historia de la Tierra.
Y este es el precioso resultado de la evolución.

Si supierais lo que se cuece en ese yacimiento...Según lo que
nos contaron no se como los huesos salen de una pieza. ¡Que
feliz es la vida del paleontólogo!
Por otro lado, y ya respecto a los homínidos, supongo que mucho tendrá que ver una visita que hice a Atapuerca hace dos años. La verdad sea dicha es que la visita al yacimiento es genial, y ya no os digo los guías (que muchos son arqueólogos, pero también hay muchísimos geólogos y biólogos) consiguen que la idea de pasarse la vida mirando cuatro cráneos rotos merezca la pena, y mucho. Me lo pasé genial, así que aprovecho a mandar un saludo al chaval que fué el guía de mi grupo y me tuvo que aguantar haciendo miles de preguntas y queriendo jugar con los arcos prehistóricos para lo niños. ¡Lo siento y gracias, majo! Pero ya en serio, si podéis os recomiendo que si vais a Burgos os paséis por allí, ya que la labor divulgativa que hacen merece su reconocimiento.

Pero...¿esto sirve para algo?


Yo diría que sí. Este semestre nos hemos enfrentado a la Paleontología, una asignatura con un temario extensísivo en el que lo único que hemos visto de evolución humana han sido tres tristes diapositivas dentro del tema de Sinápsidos, porque anda que no tienen los Sinápsidos para hablar...Y ese es el problema, que no podemos profundizar en algo en tan poco tiempo, así que de esta forma al menos cada uno profundiza en algo que le interese.

Yo creo que todos sabemos que como investigadores
no nos vamos a hacer famosos, pero la satisfacción
personal no se la van a quitar a nadie.
A lo largo de estas cuatro entradas he aprendido más de evolución humana que de cualquier otro tema de la asignatura. Y no solo sobre ella, sino que también he podido conocer un buen grupo de nombres de científicos que, dando su vida por la ciencia, poco reconocimiento tienen: vimos el "bicho" descubierto por Van Valen en la primera entrada, pero también sabemos que Van Valen tiene pique con Vrba por que sus teorías evolutivas chocan (la eterna lucha entre la Reina Roja y el Bufón de la Corte). Vrba ha encabezado tantos estudios sobre evolución y paleoecología que prácticamente todos los estudios la tienen en cuenta, y no iban a ser menos Trauth, Maslin, Macho y el resto de científicos (que si tuviera que poner todos los nombres me podría morir, lo siento chicos) de mis entradas. También es un nombre recurrente el del paleoantropólogo T. D. White, que descubrió A. ramidus y ha escrito numerosos artículos y libros sobre homínidos; y Leakey, cuya aportación en el estudio de los primates ha sido importantísima. 

Y ya en cuanto a lo hablado aquí, ¿qué podemos decir?

  • Con las dos primeras entradas aprendimos lo importante que es una buena descripción morfológica a la hora de clasificar las especies, y lo difícil que es llegar a veces a las conclusiones. En ambas investigaciones los restos eran mínimos (unos huesos del tarso en el caso de Purgatorius y media mandíbula en el caso del posible Homo), pero aun así, los científicos se las arreglaron para inferir un montón de información importantísima: en el primer caso se consiguió saber que Purgatorius tuvo una vida arbórea, lo que le relaciona directamente con los primates; y en el segundo consiguió colocar al individuo como el paso intermedio entre Australopithecus y Homo.
  • Con las dos últimas aprendimos mucho más sobre el clima y sus efectos sobre la evolución. El este de áfrica en la época de los Australopithecus y los primeros Homo se caracterizaba por tener un clima que fluctuaba tanto y en tan poco tiempo que sus efectos sobre las faunas fueron importantísimos. Aquí se juntan dos factores: una dinámica global cambiante y una tectónica que permitía la creación y posterior desaparición de numerosos lagos, y la consiguiente alternancia de ciclos periódicos de humedad-sequía. Este ambiente se convirtió en el campo de cultivo perfecto para la especiación de especies, entre las que se encuentran nuestros antepasados, que tuvieron que adaptarse hacia métodos mucho más generalistas en aras de la supervivencia. 
Y un último esquema evolutivo, para no perder las buenas costumbres.

El Asombroso mundo de la Paleontología.


Que menos que despedirme hablando un poco sobre la Paleontología en general. No voy a entrar en temas filosóficos, y aún menos teóricos (demasiada teoría tenemos ya metida en la cabeza), sino más bien personales. Y es que la Paleontología ha conseguido que me asombre al darme cuenta del trabajo que hay detrás de la típica imagen del Paleontólogo con su gorrito excavando en el barro. Yo era de las que jugaba a buscar fósiles y momias cuando era pequeña y cuando me metí a Geología ya sabía que la Paleontología iba a gustarme, pero no me imaginaba hasta que punto el gusto iba a convertirse en asombro.

Yo sinceramente jamás me habría imaginado la cantidad de información que son capaces de sacar los investigadores de las cosas más pequeñas e insignificantes a primera vista. En mis entradas he visto lo que se puede hacer a partir de un hueso enano, de una muela, del porcentaje de un determinado isótopo u otro, o del análisis de unos granos de polen. Pero es que en las entradas de mis compañeros hemos visto como a partir de foraminíferos, conchas, análisis bioquímicos, huevos, cenizas volcánicas e incluso caquitas fosilizadas se ha podido ir reconstruyendo la imagen del pasado de nuestra Tierra. 

Y por último, me despido con una última foto, esta muy especial. He empezado casi todas las entradas con la típica imagen de la evolución del hombre, todo ello para llegar a este momento álgido en el que yo y mis compañeros le rendimos un pequeño homenaje a Darwin y esa teoría que nos ha permitido llegar a lo que sabemos ahora. Si chicos, esta es la verdadera razón de todo esto: 

Porque el hacer el canelo en medio del Museo Natural de Ciencias Naturales de Londres no tiene precio.

Y al igual que un pequeño anfibio (yo) que llega al sumun de la evolución (Pablo Forjanes, por supuesto) pasando por todos sus pasos intermedios (Rayco, Tomás, Raquel -alias la acoplada-, Cynthia, Raúl y Dani) todo tiene un fin. Así que aquí me despido, dando ánimos para los que nos tomen el relevo el año que viene, porque será un trabajo duro pero que al final merecerá la pena. 

¡Hasta siempre!

Bibliografía



jueves, 11 de junio de 2015

Ecología, comportamientos y adaptaciones: los Homínidos en el Plioceno

Dicen por ahí que de lo que se come se cría y que al hombre lo hacen las circunstancias y que queréis que os diga, después de tres entradas sobre evolución humana creo que no hay nada mejor forma que demostrarlo que hablar un poquito más de lo que la Paleoecología ha hecho sobre nosotros.

Todas las especies habidas y por haber se han ido adaptando al ambiente, incluido este pobre pez desesperado que dio comienzo a la aventura en tierra.

Ya en mis entradas anteriores fui mencionando (en algunas más que en otras) lo importante que era el ambiente en la evolución. En mi primera entrada (Purgatorius: La difícil búsqueda del ancestro de los Primates), nuestro pequeño antepasado nos demostró que estar bien adaptado (en su caso a un ambiente arbóreo) puede marcar la diferencia entre sobrevivir a la hecatómbica extinción de los dinosaurios o perecer con tantas otras especies y haber pasado a la historia simplemente por haber sido "una rata más". En mi segunda entrada (¿Es o no es Homo? Esa es la cuestión...) apenas mencioné una serie de cambios climáticos que podrían haber propiciado la aparición del género Homo. Por último en la tercera (Una síntesis sobre Evolución Humana: Teorías y Conceptos) ya no solo hablé sobre el ambiente dominante durante gran parte de la evolución de nuestros antepasados, sino que también comentamos las distintas teorías evolutivas que se barajaban en función de toda la información que tenemos hasta ahora.

Hoy nos centraremos en una época concreta, hace 3.5 millones de años, para hablar de como el ambiente afectó no solo a los homínidos, sino a muchas otras especies del Plioceno; y cómo todos ellos pueden darnos información para entender un poquito más nuestra pequeña historia. Para ello me basaré en el artículo de Gabrielle A. Macho llamado An ecological and behavioural approach to hominin evolution during the Pliocene.

Introducción.


Nos encontramos en los años 90 y el profesor Alan Turner insiste "la mejor manera de evaluar el probable motor de los cambios evolutivos es examinar la geografía y la distribución taxonómica de las faunas". Turner dedicó su vida al estudio de la biogeografía y sus efectos sobre los eventos de especiación y dispersión de grandes mamíferos y abrió el camino de muchas investigaciones actuales sobre evolución humana. Identificó 4 grandes "pulsos" de cambio en las faunas de carnívoros durante el Plio-Pleistoceno: 3.5 Ma, 2.5 Ma, 1.8 Ma y 0.9 Ma (Turner, 1990). En la primera de ellas es en la que se ha basado este estudio. 

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Reconstrucción del África de los Australopithecus.
Tradicionalmente los estudios se han centrado en el intervalo entre 2.5 y 1.8 Ma (quizá por que eso del surgimiento de nuestro género siempre ha llamado más la atención a los investigadores), no obstante, también hay evidencia de que hace un millón de años se dio un importante proceso de cambio en numerosos linajes de mamíferos en la zona conocida como Lago Turkana, entre los que podemos destacar el origen de Australopithecus aferensis.

Para ello hay que entender un poco más sobre las faunas y el hábitat el Plioceno africano:

Cambios en las faunas de mamíferos.


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Reconstrucción Meganteron comiéndose a una gacela.
Se ha observado que entre los 4 a 3.5 Ma y 3.5 a 3 Ma hubo un periodo de gran diversificación con unas tasas de extinción relativamente bajas. En concreto destaca la aparición de numerosas especies de carnívoros:  varias especies de cánidos, panteras, leones y hienas. ¿Pero que tendrá esto que ver con lo nuestro? Pues mucho, ya que la diversificación de los primates y los homínidos en esta época ha ido íntimamente ligada a la de los carnívoros, que discutiremos más adelante.

Hace 3.5 Ma había en áfrica especies de carnívoros como Meganteron (una especie de tigre dientes de sable), Canis (sí, sí, parientes de nuestros amigos los perros), Crocuta (hienas) o Civettictis (civetas). También se han descubierto dos especies de primates colobinos, que convivieron con nuestro antepasado Australopithecus afarensis.

El estudio de los primates, al igual que el de los carnívoros, nos ha aportado información sobre los cambios que se dieron en esta época. Los colobinos eran los primates dominantes antes de nuestra barrera imaginaria de los 3.5 Ma, pero después de este momento los cercopitecinos se conviertieron en los más abundantes. Un ejemplo de transición lo encontramos en Parapapio ado, que en apenas 200.000 años muestra una clara evidencia de cambio de ambientes forestales hacia ambientes más abiertos en sus ejemplares más evolucionados (Harrison, 2011). También se ha visto notables diferencias entre regiones, dando énfasis a la regionalidad de estos cambios.

Ya en cuanto a los homínidos, los pocos restos tanto de A. anamensis como de A. afarensis, nos dicen que la transición entre ellos no se produjo de una forma suave ni gradual, sino que apunta más bien al gradualismo puntuado (White et al, 2006). Otra especie de homínido importante es Kenyanthropus platyops, que se caracteriza por tener unos rasgos faciales y unos dientes pequeños que concuerdan con ambientes forestales con mucha abundancia de agua (al contrario que los contemporáneos A. afarensis, adaptados a ambientes más abiertos y con una dieta basada en plantas C4). Pero lo que hace más interesante a K. platyops no es su morfología, sino los resultados de los últimos análisis isotópicos, que nos dicen que además de plantas C3 (de ambientes húmedos), estos incorporaron también a su dieta cantidades variables de plantas C4 (Cerling et. al, 2013). Estas observaciones sugieren que, en temas de homínidos, se debe hacer una distinción entre ambiente y hábitat, ya que, aunque el ambiente de K. platyops fuera más húmedo, su comportamiento le llevó a explorar nuevas fuentes de alimento. ¿No os parece una característica muy humana para tratarse de un homínido de hace 3.5 Ma? Porque esa capacidad de buscar nuevos recursos fuera de lo común es lo que nos hace, en parte, ser lo que somos.

La ecología is everywhere.


Como ya comenté en mi última entrada, parece ser que el clima del este africano estaba dominado por numerosas fluctuaciones debidas no solo a cambios globales, sino también a una gran influencia de la tectónica. Esto causó la aparición y desaparición de numerosos lagos que crearon barreras geográficas importantes, que llevaron al aislamiento reproductivo de numerosas especies (Trauth et al. 2010).  En función a este modelo se han planteado muchas hipótesis evolutivas, pero todas parecen tener en común un punto importante: las poblaciones de Homínidos habrían sido especialmente sensibles a los procesos de vicarianza, debido fundamentalmente a que se trataban de poblaciones relativamente pequeñas. 


El desarrollo de nuestro cerebro podría haber estado
íntimamente relacionado con las fluctuaciones en el
clima. De ahí a usarlo correctamente ya hay un mundo.
Está claro que es imposible conocer todos y cada uno de los rasgos que han tenido que ver con todo este proceso, no obstante, los científicos han ido definiendo a lo largo de numerosas investigaciones una serie de "indicadores de sensibilidad", características como el tamaño corporal o la sociabilidad. En nuestro caso, y también en los grandes carnívoros, se ha propuesto como uno de estos rasgos la capacidad craneal y la inteligencia. No es raro pensar que en este ambiente tan cambiante se potenciara este tipo de rasgo, que permitía adaptarse mejor a las fluctuaciones en el ambiente y explotar mucho mejor los recursos que el medio ofrecía.

Pero no todo lo que brilla es oro: este cambio también vino acompañado con unos altos requerimientos energéticos (que nos llevó a adoptar una dieta mucho más carnívora) y mayor esperanza de vida. Este último rasgo es importante evolutivamente hablando, ya que hace que las especies reaccionen mucho más despacio a los cambios, aunque se piensa que este efecto podría haberse mitigado gracias a una mayor flexibilidad en el comportamiento.


Estudio ambiental: Isótopos y otras locuras de geoquímicos.


Y seguro que os estaréis preguntando cómo narices se sabe todas estas cosas sobre los ambientes del pasado. Pues bien, parece que la química tiene la respuesta, ya que en base a los isótopos de C-18 y los análisis de polvo en suspensión sedimentado se ha conseguido reconstruir con una precisión bastante importante las fluctuaciones ambientales que hubo hace 3.5 Ma. Además de los ya mencionados periodos de aparición-desaparición de lagos, podemos sumarle entonces  un incremento en las plantas del grupo C4, acompañado con un aumento de polen de distintas gramíneas, que se iban alternando con periodos de mayor humedad.

Si nos fijamos en los siguientes gráficos si que es bastante obvio que algo se movía en el ambiente de África hace 3.5 Ma (marcado con una flecha)...

Gráfico modificado de Bonnefille (2010)

Un juego de estrategia.


Y ante un ambiente de estas características, ¿cuáles son las estrategias ganadoras? Pues bien, diversos estudios parecen indicar que ante estos cambios, cuanto más amplia sea tu dieta, mejor. En los momentos de mucho cambio los consumidores primarios (completamente dependientes de lo que hagan las plantas) son siempre los primeros en caer (van Woerden et al., 2011). En contraste, los consumidores secundarios y, sobre todo, los omnívoros son capaces se absorber mucho mejor estos cambios (como ha quedado demostrado en los dientes de estos animales, exhibiendo muchas menos "marcas de estrés" que los herbívoros (Price et al., 2012)). 

Y, ¿se ha visto reflejado esta tendencia en los homínidos? Por supuesto que sí. Parece que ya desde hace 4.2 Ma A. anamensis comenzó a extender su dieta, aunque los cambios más significativos llegaron con K. platyops, como hablamos antes. A. afarensis ya se considera un claro ejemplo de generalista, lo que le permitió mantener sus requerimientos energéticos incluso en periodos de fluctuación extrema (Bonnefille et al., 2004).

Pero no todo es cuestión de estómago, amigos. Parece que la capacidad de llevarse bien con el de al lado (o dicho de un modo más correcto, la sociabilidad) también fue bastante ventajosa para nuestros antepasados y sus contemporáneos de dientes afilados. ¿Cuál es el problema? Pues que la "sociabilidad" no fosiliza. Pero ya sabemos que los paleontólogos se sacan información hasta de las mierdecillas fosilizadas así que en este caso no iban a ser menos y se ha conseguido correlacionar determinadas características morfológicas con determinados comportamientos. Se sabe que en el Plioceno muchas especies de carnívoros (como los leones y algunos cánidos) comenzaron a desarrollar comportamientos más sociales. Además, hay que destacar la aparición de Panthera y Teropithecus/Papio ambos presumiblemente sociales.

La manipulación de objetos es una característica
clave de los homínidos. ¿Será eso lo que quiere
recordarnos IKEA cada vez que compramos una
mesita Lerhamn?
Las ventajas de la sociabilidad parecen claras: reduce la competición intraespecífica, ayuda a encontrar alimento, favorecen las relaciones padres-crías, mayor defensa ante los predadores y, en definitiva, permitió también el desarrollo de la capacidad craneal (Smith et al., 2012). Unido a esto viene uno de los grandes pasos en la evolución de los homínidos: la manipulación de objetos. Los últimos estudios demuestran que ya se daba hace 3.39 Ma, muy cerca de la época de la que hablamos.

Conclusiones.


Después de echar un pequeño vistazo al clima que había hace aproximadamente 3.5 Ma y estudiar los distintos patrones evolutivos que se dieron en las faunas del Plioceno parece ser que los resultados son bastante claros:
  • Los episodios de extrema variabilidad provocaron un importante cambio faunístico, de predominancia de especies especialistas entre los 4.5 a 3.9 Ma a un paso gradual hacia faunas mucho más generalistas.
  • Periodos de inestabilidad muy cortos (siempre desde un punto de vista geológico, claro) de entre 50.000 a 200.000 años provocó que aparecieran en distintos taxones unas características comunes que les permitieron adaptarse mejor al ambiente, especialmente la ampliación de la dieta y la sociabilidad.
  • Un paso en los homínidos de dietas basadas fundamentalmente en plantas tipo C3 a dietas omnívoras.


Es realmente sorprendente la cantidad de información evolutiva que se puede obtener cuando se hace una síntesis de estudios tan dispares como la palinología, la química isotópica y la paleontología evolutiva con un mismo objetivo: conocer los misterios de la evolución. Toda esta información por sí sola de poco nos habría servido si no lo hubiéramos puesto en un mismo contexto para hacernos una imagen bastante realista de como fue el Plioceno en el este de África y como afectó esto a nuestros antepasados.

No obstante, aún nos queda mucho por saber. Por ejemplo, ¿cómo fue el paso de A. anamensis a A. afarensis? ¿Fue un efecto puramente geográfico, de aislamiento por a aparición de barreras? ¿O podemos ir más allá y afirmar que la verdadera razón de la separación de estas especies fue que las diferencias en su comportamiento fueron tales que se hizo imposible la mezcla de genes? Esperemos que los futuros investigadores sigan avanzando en el tema.

Para saber más...


  1. 550 Ma en 1 minuto.
Buscando por el gran youtube me he encontrado este vídeo en el que se ve la evolución desde el surgimiento de Animalia hasta el hombre moderno. ¡Todo en un minuto!


     2.  Unos manazas.

En el artículo he hablado sobre las notables mejoras en la manipulación de objetos de Australopithecus. Esta idea es bastante nueva, ya que hasta hace unos años se pensaba que el primer homínido que desarrollo un verdadero control sobre sus manos fue H. habilis (de ahí su nombre, vaya originalidad tuvieron los que lo descubrieron, ¿eh?). Aquí os dejo una noticia sobre las últimas investigaciones que han permitido adelantar en el tiempo esta característica tan representativa de Homo.


Bibliografía.


domingo, 8 de marzo de 2015

Purgatorius: La difícil búsqueda del ancestro de los Primates.

¿De dónde venimos? 
Nosotros, los geólogos. Al igual que todos los animales de este planeta, también hemos tenido nuestra pequeña historia evolutiva.
Esa es la gran pregunta que se ha hecho la humanidad desde las primeras civilizaciones, y que aún muchos nos afanamos en conocer. En un primer momento fueron los filósofos y pensadores, que buscaban una explicación para nuestra existencia a partir de mitos y leyendas (Alguna con más sentido que otra pero, la verdad sea dicha, con poco rigor científico) y después algún que otro pensador más, que se las arreglaba con la poca información que tenía (En el caso de tener la suerte de no ser descubierto por la Inquisición y ejecutado por blasfemiar contra Adam y Eva). Esto dio un giro de 180º después de que Charles Darwin publicara en 1859 El Origen de las Especies, que fue el pistoletazo de salida para el desarrollo de una nueva rama de la Paleontología: la Paleontología Evolutiva. A partir de ese momento el esfuerzo de muchos geólogos y biólogos se ha centrado en intentar desentrañar los caminos que siguieron los primeros primates hasta el surgimiento de los homínidos y, en última estancia, el Homo sapiens.

Introducción


Una de las preguntas que se hacen hoy en día los investigadores en evolución de los primates es cuál fue el primero de ellos. Ese taxón, esa especie en particular que marcó la diferencia entre un mamífero placentario más y aquellos que se diferenciaron significativamente para dar lugar a un nuevo orden, el de los Primates. Esta entrada tratará precisamente de esa especie singular, que tantos quebraderos de cabeza está trayendo a la comunidad paleontológica. 

El artículo en concreto en el que nos basamos es Stephen G. B. Chester, Jonathan I. Bloch, Doug M. Boyer, William A. Clemens (2015) Oldest known euarchontan tarsals and affinities of Paleocene Purgatorius to Primates en el que se discute el papel de Purgatorius como el tránsito a los plesiadapiformes. 

El género Purgatorius se ha considerado desde su descripción por primera vez en 1965 por Van Valen L. y Sloan R.E. como el primate más antiguo hasta ahora conocido. La dentición de Purgatorius es más primitiva que la de otros primates, tanto vivientes, como fósiles, por lo que ha sido interpretado por muchos científicos como un posible ancestro de todos los demás grupos. No obstante, otros muchos habían cuestionado esta importante afirmación, argumentando que unas pocas muestras de dentición no eran suficientes como para relacionarlo significativamente con los primates e incluso, como para clasificarlo dentro del grupo de mamíferos placentarios.

En este artículo se presenta el primer estudio en el que se analizan, además de denticiones, restos del tarso (Parte posterior del pie) atribuidos a Purgatorius, procedentes de los mismos depósitos del Paleoceno en los que se describieron las primeras denticiones. Estos fueron encontrados en la zona de Purgatorious Hill, Montana, colina que da nombre a este pequeño animal. El grueso de la investigación se centrará, por tanto, en la comparación de estos huesos postcraneales de Purgatorius con los de dos condrilartos Protongulatum y Oxyprimus, con el escandentio Ptilocercus y con el plesiadapiforme Dryomomys, ambos pertenecientes a los euarcontos. En particular se hablará de dos huesos: el astrágalo (Vulgarmente llamado taba y situado en la primera fila del tarso) y el calcáneo (Situado en la parte inferior de la primera fila del tarso y articulado superiormente al astágalo).

Pero, antes de comenzar a buscar las relaciones entre estos dos grupos, vamos a conocer mejor a los protagonistas:
Reconstrucción de Purgatorius unio (Nobu Tamura).

¿Quién es Purgatorius?

Se han realizado numerosas reconstrucciones de Purgatorius a partir del escaso registro fósil que tenemos de él, no obstante, todos coinciden en que se trataba de un pequeño animal del tamaño (o incluso menor) que una rata (entre unos 10 y 20 cm). También podemos decir con casi total seguridad que pertenecieron a los primeros millones del años del Paleoceno e incluso quizá, a la última parte del Cretácico (Van Valen L. y Sloan R.E., 1965; Clemens, 1974; Renne Pr. et al. 2013). Estaríamos por tanto ante un caso excepcional, ya que sería el único caso en el que un protoprimate  habría convivido con los dinosaurios (No es Jurassic Park pero bueno, algo es algo chicos...) y lo que es aún más guay, sobrevivido al meteorito y ganándole la batalla a esos malos bichos que tenían monopolizada la Tierra.

Las características que le diferencian de otros mamíferos de esa época y su relación con los primates la encontramos en su dilatado incisivo central, en un desarrollo casi molar del último premolar, en la posición relativamente baja del trigónido y en la gran longitud relativa del último molar inferior. También a partir del peso relativo y el pequeño tamaño de las cúspides molares se puede inferior su dieta: fundamentalmente insectívoro. No obstante, también se observa una evolución de unas marcas verticales en la dentición a unas más transversales y de trituración, lo que se traduce como una dieta mucho más omnívora (Fleagle J. C., 1988).

Y bueno, aquí termina la concordia. Si algo caracteriza a nuestro ratonil ancestro es precisamente la controversia que ha creado. Podríamos citar tanto a autores que se posicionan claramente en contra de esta teoría, como Matt Cartmill, alumno de Van Valen, pero muy crítico con la sistemática usada por este para clasificar a Purgatorius dentro de los plesiadapiformes. Y cómo no, siempre quedan aquellos que prefieren no mojarse, como es el caso de Savage et al. que afirmaron que "Purgatorius es el género mejor y más antiguo a la hora de comparar los primeros primates. Purgatorius es, por tanto, un modelo de primitivismo, nuestro primate primordial, pero en ningún momento afirmamos que sea el ancestro filogenético de todos los primates". 


Ahora bien, ¿quienes son los plesiadapiformes?

Reconstrucción de Plesiadapis en su hábitat.
Si Purgatorius es el género de la discordia, los Plesiadapiformes son el orden de la discordia en lo que a la evolución de primates se refiere. Los plesiadapiformes son los únicos primates fósiles de la primera época del Terciario, el Paleoceno (hace entre 65 y 55 m.a.) en el cual se diversificaron muchas líneas evolutivas (Arsuaga J. L., Martínez I., 1998). Eran uno de los grupos más extendidos de las faunas del Paleoceno y se caracterizaban por ser arbóreos (lo que les diferencia de otros grupos de mamíferos placentarios como los condrilartros) y con una dieta que podía ser tanto insectívora (característica más primitiva) como omnívora y herbívora (J. G. Fleagle, 1988).

La polémica se encuentra en si debemos considerar a no a los plesiadapiformes como auténticos primates (por ejemplo, no presentan uñas planas ni el primer dedo del pie oponible, características que son comunes para todos los primates). A pesar de ello, es innegable que son el grupo que está evolutivamente más próximo a estos.

Análisis filogenéticos


La verdad sea dicha, los antecedentes no parecían ser muy positivos con respecto a nuestra teoría del ancestro común. Resultados de anteriores análisis cladísticos no sólo negaban las similitudes de Purgatorius con los primates, sino que además, lo colocaban en un clado incluso fuera de los placentarios, juntos con los actuales condilartros. 


No obstante, gracias a los nuevos datos obtenidos a lo largo de cuatro décadas de nuevos hallazgos se han podido rehacer los cladogramas que se habían realizado anteriormente. En el primero de ellos se utilizaron del árbol filogenético de Goswami A., et al. (2011), resultando en un cladograma que incluía al orden Sundatheria dentro del grupo monofilético de los Euarcontos y cómo un grupo hermano de un clado sin resolver que incluiría a Purgatorius (Cladograma A). Con la intención de ir más lejos en este asunto también se añadieron los nuevos datos sobre el tarso de Purgatorius en dos análisis adicionales que fueron diseñados para evaluar las relaciones con los Euarcontos (Bloch J.I., Silcox M.T., Boyer D.M., Sargis E.J., 2007) y, más en general, con el superorden de mamíferos placentarios Euarcontoglires (Silcox M.T., Bloch J.I., Boyer D.M., Houde P., 2010). Ambos análisis respaldaron a Purgatorius como el más primitivo de los primates (Cladogramas B y C respectivamente). Estos fueron los resultados simplificados de los nuevos cladogramas:

En los tres cladogramas Sundatheria está indicado en verde, Primates en azul y Purgatorius en amarillo. 

Descipción y comparación de los huesos del tarso.


A) Purgatorius Vs Protungulatum.

Reconstrucción de Protungulatum, ungulado arcaico
de unos 30cm de largo.
Hasta ahora muchos análisis habían defendido una estrecha relación entre Purgatorius y el condilartro  Protungulatum, considerado una especie de ungulado arcaico; pero los tarsos atribuidos a Purgatorius difieren considerablemente de los de Protungulatum en numerosas características que lo relacionan con un modo de vida arbóreo, en vez de terrestre

Como en otros euarcontos, la parte superior del tobillo de Purgatorius es mucho más móvil que la de Protungulatum, que tiene un contacto entre la fíbula y el calcáneo que restringe los movimientos medio-laterales de esta articulación. La tróclea arstagalina de Purgatorius es relativamente más larga que la de Protungulatum, permitiendo una mayor flexión dorsal y plantar del tobillo. También está ligeramente en pendiente, alineada oblicuamente al eje largo del astrágalo y ligeramente extendida hacia la superficie dorsal del cuello del astrágalo, al igual que la de aquellos mamíferos cuyas extremidades abducen durante la flexión dorsal al trepar por superficies verticales. La articulación inferior del tobillo de Purgatorius también es cosiderablemente más móvil que la de Protungulatum, especialmente al haber incrementado la capacidad de movimiento entre las facetas articulares del sustentáculo del astrágalo y del calcáneo.

Todas estas morfologías parecen indicar una gran capacidad de inversión y eversión del pie, apoyado, además, por una faceta sustentacular distal calcánea y la faceta sustentacular distal del astrálalo (más extendida) que contacta con la faceta articular del navicular. Estos movimientos se facilitan aún más por la articulación transversal del astrágalo y por la articulación de la faceta calcaneocuboidea (más redondeada y cóncava) y su orientación bastante transversal y también por la faceta navicular (pronunciada y redondeada) en la zona medial de la cabeza del astrágalo. Todo esto contrasta con la faceta calcaneocuboidea de Protungulatum, que es mucho más ovoide y asimétrica, además de oblicua al calcáneo y con una menor inclinación medial de la cabeza del astrágalo, lo que sugiere que este tenía menos capacidad de inversión y que, por tanto, su forma de locomoción sería en una superficie plana, como la de los cuadrúpedos terrestres (Szalay F.S., Decker R.L.,1974).

B) Purgatorius Vs Euarcontos.

Aquí entramos en el verdadero objetivo de la investigación: Descubrir si Purgatorius tiene o no alguna característica que pueda relacionarlo directamente con los Euarcontos, un clado de mamíferos que incluye a los Dermópteros, los Escandentios, los extintos Plesiadapiformes y los Primates. Para ello la intención es demostrar que sí, que Purgatorius tiene las características necesarias para ser considerado un mamífero arbóreo, y no terrestre como es el caso de Protungulatum:


Ptilocercus lowii.jpg
Dibujo de Ptilocercus lowii, especie que vive en
 la actualidad en los bosques del Sudeste Asiático. 
Los tarsos atribuidos a Purgatorius son particularmente similares a los de otros plesiadapiformes en que ambos tienen un astrágalo con la tróclea inclinada medialmente y con una cabeza relativamente ancha y también un calcáneo con su tubérculo peróneo muy desarrollado. Al contrario que la tróclea astragalina que los colugos y el más basal del grupos de los escandentios, Ptilocercus, la tróclea inclinada de Purgatorius podría haber reducido la cizalla de la tibia en el astrágalo cuando este usaba la inversión del pie a la hora de moverse. También la cabeza del astrágalo de Purgatorius, más ancha y ovoide, sugiere un frecuente uso de posturas tanto de inversión como de eversión. Ahora bien, esta no llegaría al nivel de la cabeza de la tróclea de los colugos, Ptilocercus y otros euprimates, mucho más esférica que nos indicaría un mayor énfasis en las posturas de inversión de este taxón. Purgatorius también difiere de los colugos, Ptilocercus y euprimates en una mayor proyección lateral del tubérculo peróneo del calcáneo, lo que contribuye a una eversión, abducción y fuerzas de contrapeso que invierten el pie. El tubérculo peróneo es más pequeño en los euarcontos, lo que sugiere un menor énfasis en los músculos peróneos para los movimientos de eversión y mayor estabilidad rotacional.

C) Purgatorius Vs Micromómidos.

Los Micromómidos son considerados los plesiadapiformes más primitivos y el grupo extinto más parecido a Ptilocercus del que tenemos constancia.

Ya se había llegado a la conclusión anteriormente de que los dientes de Purgatorius y de los micromómidos eran muy similares, pero ahora se ha descubierto que los huesos del tarso también presentan numerosas características en común, como una tróclea astragalina ligeramente estriada y con una cresta en la zona medial, al contrario que la de otros primates más evolucionados, que la tienen notablemente más plana. En donde más se parecen ambos grupos es en el tendón del musculus flexor (digitorum) fibularis, que contribuye a la flexión y plantiflexión del pie y es muy importante para el agarre. Este taxón tiene en su zona mediolateral un surco grande correspondiente a la inserción  del flexor fibularis del astrágalo. Sin embargo, el correspondiente surco para el calcáneo es mucho menos profunda en Purgatorius y micromómidos, como lo es en el caso de los escandentios y los colugos. La presencia de un surco más desarrollado se ha considerado una sinapomorfía de los primates, relacionada con la oponibilidad del pulgar, mientras que este músculo se ha considerado que juega un papel menos importante tanto en los escandentios como en los colugos. De hecho, un surco más desarrollado del flexor fibularis del calcáneo está presente en todos los euprimates y en los plesiadapiformes más evolucionados.

Podemos concluir que la combinación de un surco mayor en el caso del astrágalo y uno menos desarrollado en el calcáneo puede ser un vestigio de morfologías más primitivas que permanecen en este taxón. Representando en dos gráficos estos resultados (en función de los datos obtenidos a partir de la medidas del astrágalo y y del calcáneo respectivamente) se observa que incluso teniendo en cuenta esta pequeña desviación en la tendencia del calcáneo, se puede seguir considerando dentro del grupo de los plesiadapiformes (eso sí, mucho más cerca de Protungulatum de lo que aparece en el caso del astrágalo).



Discusión


Los rasgos de euprimates relacionados con su forma de movimiento, la capacidad de agarre de sus extremidades y también (aunque no se discute en este artículo) la capacidad visual, se ha relacionado con la vida arbórea de estos seres.

Casi todos los plesiadapiformes que conocemos han sido descritos únicamente por denticiones fósiles y sólo los más avanzados han podido ser descritos por otras partes de su esqueleto. Esto había llevado a pensar que tanto su adaptación a la vida arbórea como su dieta herbívora había sido fruto de una evolución diferenciada a la del resto de los euprimates, y no de un ancestro común de ambos (lo que dejaría fuera la teoría de que los primates evolucionaron a partir de estos), que sería terrestre y con una dieta insectívora (Kay R.F, Cartmill M., 1977).

Gracias a los tarsos de Purgatorius descritos en este artículo se ha podido demostrar que la vida arbórea se había desarrollado mucho antes en la cadena evolutiva, incluso remontándose a antes de la extinción de los dinosaurios. Esto contrasta con lo estudiado anteriormente y demuestra que no es que ambos grupos evolucionaran por distintos caminos hasta un resultado común, sino que es una característica ya heredada desde Purgatorius

En cuanto a la dentición y a la dieta, Purgatorius es más primitivo que otros plesiadapiformes y primates. Este mantiene una serie de características que reflejan una dieta omnívora, en la que la ingesta de insectos seguía teniendo importancia, pero comenzaban a incorporar una buena parte de alimentos vegetales.

Tanto la dentición como los huesos del tarso de Purgatorius reflejan un estado intermedio lo suficientemente primitivo como para que a partir de este se hayan podido derivar las morfologías presentes en todos los posteriores primates, grupo en el que nos incluimos. Si además lo analizamos desde un punto de vista paleoecológico, podemos relacionar el desarrollo de estas nuevas características con las condiciones ambientales que se dieron a principios del Paleoceno. La expansión de las angiospermas, que ya venía desde finales del Cretácico, continuó durante esta época, dominando las megafloras de todo el mundo, incluyendo Norte América, hábitat natural de nuestro pequeño ancestro.

Paleocene forest
Reconstrucción del Paleceno Inferior en Wyoming
(Gould S.J, 2001)

Sabemos que aunque no todos los primates actuales son arbóreos, si que tuvieron en algún momento un ancestro que lo fue, es decir, que fue una característica ampliamente extendida y que seguramente fue la que marco el camino de esta nueva rama de mamíferos (Jenkins F.A., 1974). La primera pregunta que debemos hacernos es ¿por qué? Efectivamente, ¿qué llevo a los primates a vivir en los árboles? Seguramente vosotros mismos ya estéis respondiendo a la pregunta ya que es algo simple. ¿Que ha llevado a todas las especies animales a especializarse de una forma u otra? Efectivamente, escapar de los depredadores y acceso a una nueva fuente de alimentos, alcanzable sólo para unos pocos. El incremento de frutos y semillas está directamente correlacionado con el mayor número de especies que surgieron durante este periodo (Eriksson O., Friis E.M., Löfgren P., 2000)  y pudo haber favorecido la aparición de Purgatorius en un hábitat que combinaba los frutos y las flores con un elevado número de insectos polinizadores.

Conclusión

A lo largo de esta entrada hemos ido repasando las características básicas de este interesante animal, que podía ser la clave para otros muchos estudios evolutivos que incluyen a los primates. Nos hemos centrado sobre todo en el estudio de los huesos de su extremidad inferior, pero también hemos esbozado la características de su dentición, tan importantes a la hora de determinar que comía nuestro antepasado. Purgatorius ha demostrado también que en la evolución de los primates no podemos poner una barrera en el tiempo, una pared que diga "aquí se dio el cambio" sino que más bien todo ha sido una serie de cambios graduales, que fueron poco a poco llevando a estos mamíferos a encontrar nuevas formas de adaptación a un medio siempre cambiante, a un mundo que cada vez se volvía más parecido al nuestro.

Pues parece ser que sí, que nuestra cuestión inicial se ha visto relativamente contestada. Y sí, digo "relativamente" porque en la ciencia nunca se sabe. Lo que hoy es verdad, mañana puede no serlo; y lo que hoy parece demostrado, mañana puede ser rebatido. No obstante si es cierto que con cada pequeña aportación vamos agrandando nuestro conocimiento, en este caso sobre nuestro posible tataratataratataratatarabuelo. Así que ya sabéis, la próxima vez que veáis a una señora histérica dándole palos a una rata con una escoba interponeros en su camino, ¡podría estar matando a un pequeño Purgatorius perdido!

¿Quién le iba a decir a esta buena mujer que todos provenimos de un animalillo tan parecido a un ratón? 

Y con esta pequeña broma final me despido hasta la próxima entrada. ¡Hasta pronto!

Para curiosear más:

¡Hola de nuevo! Aquí os dejo alguna que otra cosilla interesante por si queréis indagar más en el tema:

1. ¿Dónde está el fallo? 
En este video podemos ver un episodio de el documental Armagedón Animal que trata sobre la extinción de los dinosaurios. No obstante, en el minuto 42:00 hace aparición un invitado especial, ¿podríais destacar algo que contrasta con lo las conclusiones derivadas de la investigación? Espero vuestras respuestas en los comentarios (comentad... comentad...comentad....). 
Un especial agradecimiento a Javier Salas por avisarme de la aparición de Purgatorius.

2. Lectura recomendada.
 En esta entrada hemos hablado del orden de los Escandentios y también de la importancia del paso de la tierra a los árboles en la evolución de los primates. F. A. Jenkins trabajó sobre estos dos temas en el primer capítulo del libro de Russell L. Ciochon y John G. Fleagle (1985) que podéis leer gratis aquí.

3. Si aparece en National Geographic es que mola.
Parece que no solo nosotros nos hemos hecho eco de la noticia. Podéis leer la noticia que la página del National Geographic le ha dedicado a Purgatorius aquí.

4. ¿Y en España qué?
Pues parece ser que en España no se han podido encontrar restos de Purgatorius (¡vaya por dios!), pero sí que se descubrieron en 2012 los primeros plesiadapiformes de la península, ¡enhorabuena a los investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona! Os dejo el link de academia.edu en el que podéis leer el artículo. (Recordar que hay que registrarse).

Referencias bibliográficas

1. Artículos de revistas:
    • Bloch J.I, Silcox M.T, Boyer D.M, Sargis E.J. (2007) New Paleocene skeletons and the relationship of plesiadapiforms to crown-clade primates.
    • Cartmill M. (2012) Primate origins, human origins, and the end of higher taxa.
    • Clemens W.A. (1974) Purgatorius, an early paromomyid primate (Mammalia).
    • Eriksson O, Friis E.M., Löfgren P. (2000) Seed size, fruit size, and dispersal systems in angiosperms from the early Cretaceous to the late Tertiary.
    • Goswami A., et al. (2011) A radiation of arboreal basal eurherian mammals beginning in the Late Cretaceus of India. 
    • Kay R.F., Cartmill M. (1977) Cranial morphology and adaptations of Paleaechton nacimienti and other Paromomyidae (Plesiadapoidea? Primates), with a description of a new genus and species. 
    • Marrigó J. et al. (2012) Firt record of Plesiadapiformes (Primates, Mammalia) from Spain.
    • Renne P.R, et al. (2013) Time scales of critical events arround the Cretaceous-Paleogene boundary. 
    • Savage et al. (1977) Critique of certain Eocene Primate taxa.
    • Silcox M.T., Bloch J.I., Boyer D.M., Houde P. (2010) Craneal anatomy of  Paleocene and Eocene Labidolemur kayi (Mammalia: Apatotheria), and the relationships of the Apatemydae to other mammals.
    • Stephen G. B. Chester, Jonathan I. Bloch, Doug M. Boyer, William A. Clemens (2015) Oldest known euarchontan tarsals and affinities of Paleocene Purgatorius to Primates.
    • Van Valen L., Sloa R.E (1965) The earliest primates.
2. Capítulos de libros
    • Arsuaga J.L., Martínez, I (1998) La especie elegida. En: Capítulo 2. Nosotros los primates.
    • Ciochon R. L., Fleagle J. G. (1985) Primate Evolution and Human Origins. En: Kenkins F. A. Jr, Tree Shrew Locomotion and the Origin of Primate Arborealism.
    • Szalay F.S., Decker R.L (1974) Origins, evolution, and funtion of the tarsus in Late Cretaceus Eutheria and Paleocene Primates. En: Jenkins F. A. Jr, Primate Locomotion.
3. Libros
    • Fleagle J.G. (1988) Primate Adaptation & Evolution.